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El misterio de las figuras de Acámbaro, un enigma de la arqueología alternativa

Las figuras de Acámbaro son una enigmática colección de más de 30.000 artefactos de cerámica hallados en 1944 en el municipio de Acámbaro, México. Estos objetos presentan todo tipo de formas variadas, como figuras humanas, animales comunes y criaturas que parecen dinosaurios o seres prehistóricos. 

Las misteriosas figuras de Acámbaro
Fueron encontradas por Waldemar Julsrud, un comerciante alemán que residía en México, quien aseguró que se trataba de piezas procedentes de una antigua civilización avanzada que coexistió con los dinosaurios. Desde su descubrimiento, las figuras de Acámbaro han generado una amplia controversia en la comunidad científica y en los círculos de arqueología alternativa, con dos posiciones radicalmente opuestas entre los que defienden su autenticidad y quienes aseguran que son simplemente falsificaciones.

Muchos científicos y arqueólogos se muestran escépticos sobre el descubrimiento y las consideran falsas debido a que no concuerdan con el registro arqueológico de la región ni consideran posible que se diera la coexistencia entre humanos y dinosaurios, ya que estos animales se extinguieron millones de años antes de la aparición de los primeros humanos. Sin embargo, algunas de la pruebas de datación realizadas a las figuras de Acámbaro han mostrado resultados inconsistentes, lo que ha creado más dudas sobre su autenticidad.

En cualquier caso, las misteriosas figuras de Acámbaro son un tema muy popular en diversos círculos de arqueología alternativa y se utilizan habitualmente para respaldar las teorías alternativas sobre la posible existencia de antiguas civilizaciones avanzadas aún desconocidas. 

El descubrimiento de las figuras

El 3 de julio de 1944, Waldemar Julsrud, un comerciante alemán afincado en México, descubrió las primeras figuras mientras cabalgaba cerca de las faldas del cerro El Toro, en Acámbaro. Julsrud había desarrollado un gran interés en la arqueología y, tras hallar estos misteriosos objetos, contrató a varios trabajadores locales para que le ayudaran en la excavación. En poco tiempo los trabajadores desenterraron miles de figuras de cerámica que Julsrud atribuyó a una civilización avanzada y desconocida.

Fotografía de Waldemar Julsrud junto a uno de sus negocios
Las piezas, hechas principalmente de barro, mostraban una gran diversidad en su temática: había representaciones humanas, animales, figuras mitológicas y, de manera particularmente intrigante, figuras que parecían dinosaurios. Este último detalle impulsó a Julsrud a defender la idea de que estos artefactos eran evidencia de la coexistencia entre seres humanos y dinosaurios, una afirmación que desafiaba el conocimiento arqueológico y paleontológico establecido.

Las figuras de Acámbaro varían en tamaño, forma y estilo, y se estima que más de 2.600 de ellas representan criaturas parecidas a dinosaurios, lo cual resulta altamente sorprendente dada la extinción de estos animales millones de años antes de la aparición del ser humano. Por otra parte, muchas figuras incluyen también otras formas inusuales, incluyendo figuras humanoides o criaturas extrañas y grotescas que evocan tanto a la fauna prehistórica como a seres mitológicos.

Incluso hay figuras que representan escenas de interacción entre humanos y estos supuestos dinosaurios, motivo principal que llevó a los defensores de su autenticidad a sugerir que estos humanos podrían haber convivido en tiempo con los dinosaurios o bien ser herederos del conocimiento sobre estas criaturas. Este elemento es sin duda el mayor punto de controversia sobre las figuras de Acámbaro, ya que desafían completamente las cronologías de la evolución y la historia humana generalmente aceptadas.

Análisis y pruebas de datación de las figuras

Las diversas dataciones realizadas en estas figuras han arrojado resultados dispares y poco concluyentes debido a varias razones, entre ellas la calidad de las muestras, el método de datación empleado y la posible contaminación.

Datación por Termoluminiscencia (TL)

La termoluminiscencia es un método que mide la última vez que un objeto de cerámica fue calentado a una temperatura elevada. Se utiliza comúnmente para datar cerámica, ya que esta técnica permite estimar cuándo fue cocida la arcilla.

A finales de la década de 1960, Charles Hapgood, un investigador interesado en teorías alternativas, envió muestras de las figuras de Acámbaro para las pruebas de termoluminiscencia. El laboratorio que realizó el análisis reportó fechas que iban desde 2.500 hasta 4.500 años de antigüedad.

Varios expertos cuestionaron estos resultados debido a la falta de controles rigurosos en las pruebas, indicando que las piezas pudieron estar contaminadas o incluso ser manipuladas. Además, los métodos de termoluminiscencia no estaban tan avanzados en esa época, lo que podría haber afectado la precisión de las fechas obtenidas. La falta de transparencia sobre la técnica exacta y el manejo de las muestras también contribuyó a que los resultados fueran muy controvertidos y poco aceptados.

El profesor Charles Hapgood, Erle Stanley Gardner yMargaret Regler inspeccionando las figuras de Acámbaro en 1968

Análisis de Carbono-14 (C-14)

El Carbono-14 es un método de datación radiométrica que mide la desintegración de isótopos en restos orgánicos. Este método es más adecuado para materiales orgánicos y no se aplica directamente a la cerámica, pero sí a materiales adheridos o contenidos en las figuras, como restos de pigmento o impurezas orgánicas.

En determinados casos, los investigadores analizaron restos orgánicos en los pigmentos o en materiales que acompañaban a las figuras. Las pruebas de Carbono-14 sugirieron que algunos de estos restos orgánicos eran bastante recientes, datando solo de unos cientos de años o incluso de tiempos modernos.

Aunque estas pruebas sugieren que al menos algunos materiales asociados a las figuras son modernos, los defensores de la autenticidad de las figuras argumentan que los resultados no son concluyentes para la datación de las figuras en sí. Muchos arqueólogos consideran por tanto que los resultados apoyan la teoría de que las figuras podrían haber sido fabricadas en tiempos recientes y enterradas posteriormente.

Estudios estilísticos y contextuales

Más allá de los métodos de datación científica, los expertos han analizado las figuras en términos de estilo, técnica de fabricación y contexto cultural. Se han comparado con el arte mesoamericano de culturas locales como los tarascos (Imperio purépecha), pero las figuras muestran características muy distintas y a menudo parecen representar animales extintos o seres fantásticos que no se ven en otras manifestaciones culturales precolombinas.

Detalle de algunas de las figuras de Acámbaro
Los estudios estilísticos concluyen así que las figuras son una mezcla de diferentes estilos y temas, algunos de los cuales parecen inspirados en las típicas representaciones de los dinosaurios popularizadas a mediados del siglo XX a través de medios como el cine y la televisión.

Los investigadores que creen en la autenticidad de las figuras sugieren que los estilos inusuales podrían ser evidencia de un conocimiento ancestral desconocido o de una cultura perdida. Sin embargo, la mayoría de los expertos considera que estas incongruencias estilísticas refuerzan la teoría de que las figuras son falsificaciones modernas.

Hipótesis y teorías sobre las figuras de Acámbaro

Tras su descubrimiento, la autenticidad de las figuras de Acámbaro ha sido cuestionada por la comunidad arqueológica desde el primer momento. Las pruebas de datación realizadas hasta la fecha han arrojado resultados contradictorios y muchas figuras presentan además un estilo rudimentario, en contraste con las técnicas más avanzadas de las culturas prehispánicas. 

Algunas pruebas de datación realizadas en las figuras han mostrado una antigüedad considerable, mientras que otras sugieren fechas mucho más recientes. La prueba realizada en 1969 por el Instituto Politécnico Nacional de México indicó que las figuras podrían tener una antigüedad de hasta 4.500 años, pero otros análisis posteriores contradicen estos hallazgos. Además, debido a la exposición prolongada al aire y a otros factores ambientales, algunos expertos consideran que estos resultados son poco fiables.

Teoría de la autenticidad y la Civilización perdida

Los defensores de la autenticidad de las figuras de Acámbaro sostienen que podrían pertenecer a una civilización antigua desconocida que poseía conocimientos avanzados y que, de algún modo, convivió con los dinosaurios o al menos recibió información heredada de civilizaciones que sí lo hicieron. Esta teoría ha sido promovida por investigadores de arqueología alternativa, como Charles Hapgood, quien visitó el sitio en los años 60 y aseguró que las figuras no eran falsificaciones modernas.

Hipótesis de la falsificación local

Muchos arqueólogos consideran sin embargo que las figuras fueron creadas por habitantes locales, motivados por la posibilidad de ganar dinero a través de Julsrud y otros visitantes interesados. Esta teoría sostiene que los artistas locales simplemente replicaron figuras en base a su creatividad, conocimientos y, posiblemente, inspirándose en el concepto de los dinosaurios que se ha transmitido en la cultura popular. Al no encontrarse estas figuras en otros sitios arqueológicos, ni siquiera en las culturas vecinas, para la mayoría de arqueólogos es una clara evidencia de que las figuras son falsas.

Las figuras de Acámbaro como Ooparts

Las figuras de Acámbaro están directamente relacionadas con el concepto de Out of Place Artifacts (OOPARTs), o "artefactos fuera de lugar". Este término se usa para describir objetos que, según la historia y la arqueología convencionales, parecen estar fuera de su contexto temporal o cultural. Los Ooparts son en definitiva objetos que, debido a sus características o presunta antigüedad, parecen desafiar la línea cronológica aceptada de la evolución humana y el desarrollo de las civilizaciones.

A lo largo de la historia de la arqueología, numerosos objetos han sido calificados como Ooparts, pero la mayoría de ellos han sido desacreditados con el tiempo y son realmente escasos los que plantean aún dudas razonables para arqueólogos o científicos y pueden considerarse por tanto como auténticos Ooparts. Entre algunos de estos "objetos fuera de lugar" más famosos se encuentran el Mecanismo de Antikythera, la Máquina de Bagdad, el Penique de Maine o el Mapa de Piri Reis. 

Figuras de Acámbaro en el Museo Waldemar Julsrud
Si bien es cierto que las misteriosas figuras de Acámbaro presentan varios elementos que las permitiría encajar entre los Ooparts, y de ser auténticas plantean la posibilidad de conocimientos o tecnologías avanzadas en períodos donde no deberían existir, tanto arqueólogos como la comunidad científica argumentan que en este caso probablemente se trate de malinterpretaciones, un fraude arqueológico o quizás objetos de culturas locales que simplemente se desarrollaron de forma aislada. 

A falta de alguna datación exacta y fiable o más pruebas concluyentes, las figuras de Acámbaro son consideradas oficialmente por la arqueología como falsificaciones modernas y no suelen ser aceptadas por tanto como verdaderos Ooparts entre los científicos.

La teoría de la influencia extraterrestre

En el ámbito de teorías alternativas, algunos creen que las figuras podrían ser la prueba de un contacto extraterrestre en épocas antiguas, lo que explicaría la presencia de "dinosaurios" en la cultura humana. Según esta teoría, seres de otros planetas o dimensiones habrían compartido conocimientos con una civilización avanzada en la Tierra, lo cual podría justificar la presencia de figuras extrañas en la colección de Acámbaro.

Lo que dice la ciencia sobre las figuras de Acámbaro

La mayoría de los científicos y arqueólogos consideran que las figuras de Acámbaro no son auténticas y no ofrecen ninguna evidencia real sobre la coexistencia entre humanos y dinosaurios. Las razones principales son la falta de contextos arqueológicos claros, la ausencia de piezas similares en otras zonas de Mesoamérica y la falta de pruebas concluyentes en las dataciones. 

Extrañas figuras del Museo de Acámbaro
En un estudio realizado en 2001, el arqueólogo Charles Di Peso concluyó que las figuras eran falsas, basándose en el hecho de que fueron halladas sin estratos de sedimentación y mostraban un estilo inconsistente con las culturas prehispánicas.

A raíz de este último estudio, la comunidad científica ha mostrado un escaso interés en realizar estudios adicionales en las figuras, debido a la falta de evidencia convincente que sugiera que se trate de piezas auténticas y a la considerable posibilidad de que sean falsificaciones. En consecuencia, no se han realizado nuevas pruebas con métodos de datación modernos como el análisis de uranio-torio, el cual puede aportar una datación más exacta y quizás resolver definitivamente el misterio de las figuras de Acámbaro.

La Asociación Internacional de Investigadores del Fenómeno Paranormal y la revista Ancient American han mostrado por otro lado su apoyo a las investigaciones alternativas, pero la comunidad arqueológica en general sigue escéptica, señalando que, aunque las figuras son intrigantes, la falta de evidencias sólidas implican que, al menos por el momento, no puedan considerarse auténticas reliquias antiguas.

Actualmente, la mayor parte de las figuras de Acámbaro se pueden ver en la exhibición del Museo Waldemar Julsrud en Acámbaro, Guanajuato. Este museo fue creado expresamente para albergar las piezas y puede visitarse, ofreciendo una vista de cerca a esta colección tan particular. Algunas piezas se encuentran también en otros museos o en colecciones privadas, aunque no todas ellas son accesibles al público.

Figuras humanizadas Acámbaro

Criaturas extrañas figuras Acámbaro

Figuras Acámbaro con seres humanos y dinosaurios

Museo Waldemar Julsrud en Acámbaro

Antiguos imperios y civilizaciones de África

África es un continente con una rica historia y una gran diversidad cultural, hogar de muchas civilizaciones a lo largo de los siglos. Desde el antiguo Egipto hasta la civilización de Kush o el reino de Aksum, África ha producido algunos notables logros en la historia humana. Estas civilizaciones han dejado un legado duradero a través de sus monumentos, artefactos y avances en diversas áreas, como la arquitectura, la ciencia y la religión. 

Estos son algunos de los antiguos imperios y civilizaciones más destacadas en la historia de África. Como sucede también con muchos mitos y leyendas de África, la mayoría de estas antiguas civilizaciones son por lo general bastante desconocidas, a pesar de su gran importancia gracias a sus logros a lo largo de los siglos.

Egipto

Conocida como la "civilización del Nilo", Egipto fue una de las primeras grandes civilizaciones del mundo. Sus logros incluyen la construcción de las pirámides, el desarrollo de un sistema de escritura jeroglífica y la creación de una religión politeísta. Los egipcios dejaron una huella duradera en el mundo, tanto en el arte como en la arquitectura, la ciencia y la religión. 

Los faraones egipcios gobernaron durante más de 3.000 años, desde el año 3150 a.C. hasta el 332 a.C., cuando Egipto fue conquistado por Alejandro Magno. Durante este tiempo, los egipcios construyeron algunos de los monumentos más impresionantes del mundo, incluyendo las famosas pirámides de Giza y el Templo de Karnak. Además de desarrollar un sistema de escritura, hicieron importantes contribuciones en campos como la medicina y las matemáticas.

El antiguo Egipto


Reino de Kush

El Reino de Kush fue una civilización africana que se desarrolló en la región que actualmente ocupan Sudán y Egipto. Se cree que se estableció alrededor del año 2000 a.C. y se convirtió en un poderoso imperio que controlaba gran parte de Egipto durante varios siglos. Los kushitas fueron conocidos por sus habilidades en la metalurgia y la minería, y también fueron importantes comerciantes y artistas. 

Aunque a menudo eclipsado por sus vecinos egipcios del norte, el Reino de Kush se mantuvo como una potencia regional en África durante más de mil años. Casi todo lo que se sabe sobre Kush proviene de fuentes egipcias, que indican que era un centro económico que operaba un lucrativo mercado de marfil, incienso, hierro y especialmente oro. 

El reino era tanto un socio comercial como un rival militar de Egipto, incluso gobernó Egipto como la Dinastía XXV, y adoptó muchas de las costumbres de sus vecinos. Los kushitas adoraban a algunos de los dioses egipcios, momificaban a sus muertos, construían sus propios tipos de pirámides (pirámides de Kush) y entre sus monumentos más destacados se encuentra el Templo de Amón en Napata y sus obeliscos.

Las pirámides de Meroe, reino de Kush


Reino de Axum

El Reino de Axum (Aksum), fundado en torno al año 100 a.C. y que floreció en lo que hoy es Etiopía, es conocido por sus avances en la arquitectura y la religión. Fueron considerados una de las cuatro grandes potencias de su tiempo junto con China, Roma y Persia. Los aksumitas erigieron varias estelas (losas de piedra y madera que actuaban como monumentos en la época precristiana) durante su reinado y erigieron templos dedicados a sus dioses, incluyendo la famosa Torre de María y el Obelisco de Axum. 

Aksum también fue el hogar de una de las primeras iglesias cristianas de África y es conocida por su influencia en la expansión del cristianismo en el continente. Una de las más espectaculares (y también de más difícil acceso) del país es la iglesia Abuna Yemata Guh, tallada en roca hace aproximadamente 1.500 años. 

Obelisco de Axum en Etiopía


Imperio de Ghana

Ghana (conocido también como Wagadu) fue una antigua civilización situada en lo que hoy es Mauritania y Malí. Se cree que se estableció alrededor del año 300 d.C. y se convirtió en un importante centro comercial y político en la región. Aunque se dice que su ciudad capital cambió varias veces, una de ellas, Koumbi Saleh, fue la ciudad más grande al sur del desierto del Sahara. En su apogeo, fue el hogar de entre 15.000 y 20.000 personas, una considerable población en la época para una ciudad que tenía un suministro de agua limitado. 

Los ghaneses fueron conocidos por su habilidad para el comercio y la minería, y establecieron relaciones comerciales con otras civilizaciones de África y el mundo árabe. También fueron importantes patrocinadores del arte y la arquitectura, y dejaron una huella duradera en la región a través de sus monumentos y edificios.

Entre las construcciones y monumentos más destacados del Imperio de Ghana se suelen incluir las ciudades fortificadas, ya que los ghaneses eran expertos en la construcción de ciudades fortificadas para protegerse de los ataques enemigos y se cree que construyeron varias ciudades fortificadas a lo largo de su territorio, utilizando piedra y adobe para crear murallas y torres de defensa; los palacios y casas de nobles, debido a que se trataba de una sociedad muy jerarquizada; los templos y santuarios, ya que contaban con una religión compleja y desarrollaron sus propios templos y santuarios para sus dioses y diosas; así como mercados y centros comerciales dada su gran habilidad para el comercio y la minería.

Ruinas de Koumbi Saleh, antigua capital del imperio de Ghana


Imperio de Malí

Mali fue una antigua civilización que floreció en lo que hoy es Malí y Senegal. Se cree que se estableció alrededor del año 800 d.C. y se convirtió en un importante centro comercial y cultural en la región. El imperio fue fundado por Sundiata Keïta y era conocido por su generosidad y la riqueza de sus gobernantes, en especial Mansa Kankan Musa I, considerada habitualmente como la persona más rica de la historia. 

Los malineses dejaron una huella duradera en la región a través de sus monumentos y ciudades, como Tombuctú (Timbuktu), una ciudad situada en el camino que unía el Imperio de Mali con el norte de África y el mundo árabe, lo que la convirtió en un importante punto de intercambio de bienes y servicios. Además, Timbuktu fue un importante centro de aprendizaje y cultura durante la época del Imperio de Mali, albergando varias madrasas y bibliotecas.

El antiguo imperio de Malí


Imperio Songhai

Considerado uno de los estados más grandes de la historia en el continente africano, el Imperio Songhai heredó en el siglo XV una de las ciudades más destacadas del imperio de Malí: Tombuctú, uno de los centros de aprendizaje más importantes de la región. El Imperio Songhai surgió del declive del Imperio de Malí y fue responsable de expandir y controlar varias rutas comerciales transaharianas importantes en ese momento. Sería también durante el gobierno Songhai cuando se erigió la espectacular Gran Mezquita de barro de Djenné por primera vez. 

El imperio disfrutó de un período de prosperidad gracias a políticas comerciales vigorosas y un sofisticado sistema burocrático que separó sus vastas posesiones en diferentes provincias, cada una gobernada por su propio gobernador. Alcanzó su apogeo a principios del siglo XVI bajo el gobierno del devoto rey Muhammad I Askia, quien conquistó nuevas tierras, forjó una alianza con el califa musulmán de Egipto y estableció cientos de escuelas islámicas en Tombuctú. 

Si bien el Imperio Songhai fue una vez uno de los estados más poderosos del mundo, más tarde se derrumbó a finales del siglo XVI después de un período de guerra civil y conflictos internos que lo dejó abierto a una invasión del sultán de Marruecos.

El imperio de Songhai


Reino de Zimbabue

La fama actual del Reino de Zimbabue proviene principalmente de su capital, Gran Zimbabue, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad fue el hogar de unas 18.000 personas en su apogeo y se extendía a lo largo de un área de 7 kilómetros cuadrados. Si bien el apogeo del reino fue alrededor del año 1200, los arqueólogos estiman que la fundación del reino fue en el siglo XI. 

Esta civilización tenía el monopolio del comercio de oro y marfil desde la costa sureste del continente hacia el interior y eran afamados mineros especializados en minerales como el cobre, el hierro y el oro. La desaparición del Gran Zimbabue se produjo en torno al siglo XV, por circunstancias desconocidas, y se declive llevó al surgimiento del Imperio Mutapa.

Restos de Gran Zimbabue


Reino de Mutapa

El Imperio Mutapa (conocido también como Monomotapa) abarcó una porción verdaderamente asombrosa del sur de África, desde los ríos Limpopo y Zambeze hasta la costa del Océano Índico. Su territorio era tan grande que, si existiera hoy en día, se extendería por partes de seis naciones del sur de África. 

Cuenta la leyenda que un príncipe guerrero del Reino de Zimbabue estableció el Reino de Mutapa. En una generación, Mutapa eclipsó la gloria que era Gran Zimbabue y sus alrededores. Los portugueses, sin darse cuenta, se convirtieron en intermediarios entre la India y los reinos más pequeños de Mutapa en su intento por controlar el comercio en la región. Este interés también fue alimentado por los rumores de que las minas bíblicas del rey Salomón estaban en manos del gobernante de Mutapa.

El declive del reino comenzó a principios del siglo XVII debido a las luchas internas entre facciones, lo que le dio la oportunidad perfecta a los portugueses para convertir Mutapa en un estado vasallo.

Mapa del imperio Mutapa


La tierra de Punt

Pocas civilizaciones africanas son tan misteriosas como Punt. Los relatos históricos del reino datan de alrededor del año 2500 a. C., cuando aparece en los registros egipcios como una "Tierra de los dioses" rica en ébano, oro, mirra y animales exóticos como monos y leopardos. Se sabe que los egipcios enviaron enormes caravanas y flotillas en misiones comerciales a Punt, sobre todo durante el siglo XV a.C. reinado de la reina Hatshepsut, pero nunca identificaron dónde estaba ubicado. 

El sitio del reino legendario es aún hoy un tema muy debatido entre los historiadores. Varios lugares del continente africano han sido propuestos como candidatos potenciales, pero la mayoría cree que existió en algún lugar de la costa del Mar Rojo en África Oriental.

Relive de una expedición egipcia a la Tierra de Punt


Cartago

Conocida históricamente como el rival de la antigua Roma en las Guerras Púnicas, Cartago fue un centro comercial del norte de África que floreció durante más de 500 años. La ciudad-estado comenzó su vida en el siglo VIII o IX a.C. como un asentamiento fenicio en lo que ahora es Túnez, pero luego se convirtió en un imperio marítimo en expansión que dominó el comercio de textiles, oro, plata y cobre. 

En su apogeo, su ciudad capital contaba con casi medio millón de habitantes e incluía un puerto protegido equipado con bahías de atraque para 220 barcos. La influencia de Cartago finalmente se extendió desde el norte de África hasta España y partes del Mediterráneo, pero su sed de expansión llevó a una mayor fricción con la floreciente República romana. 

A partir del 264 a. C., las antiguas superpotencias se enfrentaron en las tres sangrientas Guerras Púnicas, la última de las cuales finalizó en el 146 a. C. con la destrucción casi total de Cartago. Hoy, casi todo lo que queda del otrora poderoso imperio son una serie de ruinas en la ciudad de Túnez.

Restos de la ciudad de Cartago

Batalla de Arausio, el mayor desastre militar de Roma

La época del Imperio Romano se desarrolló entre el año 27 a.C y el 476 d.C, siendo la etapa de mayor esplendor que alcanzó esta antigua civilización. Fue también la época en la que Roma alcanzó su máxima extensión, dominando todas las costas del Mediterráneo, y convirtiéndose en la gran superpotencia de la época.

Batalla de Arausio - Legiones RomanasPara construir su Imperio, Roma tuvo que hacer frente a numerosos enemigos, desde otras grandes potencias como Cartago, en las denominadas Guerras Púnicas, a tribus y pueblos que poblaban Europa o el norte de África y que genéricamente, eran considerados como bárbaros por los romanos.

Una historia de grandes victorias que convirtieron a Roma en la potencia dominante del Mediterráneo durante siglos, pero plagada también de grandes derrotas, destacando: la batalla de Cannas, en el 216.a.C, cuando el cartaginés Aníbal Barca venció a las tropas romanas a pesar de encontrarse en inferioridad numérica; o la batalla del Bosque de Teutoburgo, cuando Roma fue derrota por una alianza de pueblos germanos en el año 9 d.C.

Sin embargo, ninguna de estas grandes derrotas de la historia de Roma fue tan sangrienta y causó tantas pérdidas al ejército romano como la ocurrida en el sur de Francia, en el año 105 a.C. Se la conoce como la Batalla de Arausio, y fue la mayor derrota en la historia de Roma y una de las batallas con más pérdidas humanas del mundo Antiguo.

Migraciones de los cimbrios y teutonesEn el siglo II a.C., los cimbrios (o cimbros), un pueblo de origen germánico y celta, junto con los teutones, iniciaron una migración a través de la Galia y el norte de Hispania, incitando a otras tribus como los helvecios a rebelarse y luchar contra Roma. La por entonces República Romana, mandó a Quinto Servilio Cepión, militar y procónsul de la antigua provincia romana de la Galia Narbonense (al sur de Francia), que adoptara una posición defensiva en este territorio, ya que esperaban una posible invasión de estas tribus, que finalmente se produjo en el año 105 a.C.

El ejército del procónsul Quinto Servilio Cepión acampó en una orilla del río Ródano, cerca del pueblo de Arausio. Mientras tanto, el senado romano, había enviado también al cónsul Cneo Malio Máximo, un militar inexperto, al mando de las legiones del norte, para ayudar a defender las posiciones romanas en la Galia. La orden de Malio Máximo era reemplazar a Quinto Servilio como procónsul de la Galia Narbonense y tomar el mando del ejército, sin embargo, Cepión se opuso, negándose a cooperar, y Máximo acabó acampando su ejército en la otra orilla del río Ródano.

Expansión de Roma en el Siglo II a.C.El motivo principal de esta disputa, es que Malio Máximo era un "Homo novus", un hombre que procedía de la nobleza rural y no de la aristocracia, algo que Quinto Servilio no aceptaba por orgullo, negándose a servir bajo sus órdenes. Cuando llegaron las tribus de los cimbrios y los teutones bajo el mando del rey cimbrio Boiorix, se encontraron a un ejército romano dividido en dos partes con dos ineptos generales al mando.

La gran batalla de Arausio se produjo el 6 de octubre del año 105 a.C, con un número de fuerzas en combate impresionante para la época. Por un lado se encontraba el ejército romano, formado por entre 80.000 y 100.000 legionarios, cerca de 50.000 auxiliares y más de 5.000 jinetes. En total, entre 150.000 y 200.000 efectivos sumando los ejércitos de Máximo y de Cepión. En frente, cerca de 200.000 guerreros cimbrios y teutones, o 300.000 según relató el historiador griego Plutarco.

El primer contacto entre ambos bandos ocurrió unos días antes, cuando Malio Máximo envió al legado Marco Aurelio Escauro, al mando de la caballería, compuesta por 5.000 jinetes, para que acampara 50 kilómetros al norte del enemigo para vigilarle. Sin embargo la estrategia fue un fracaso, ya que se encontraron con una avanzadilla de los cimbrios que les rodearon y atacaron su campamento. Las tribus germanas arrasaron el campamento romano y capturaron al legado Escauro vivo, llevándole ante su jefe, el rey Boiorix.

Ataque cimbrio al campamento romano - Batalla ArausioAunque Escauro no fue humillado por su captura, aconsejó a al rey cimbrio que se dieran la vuelta y regresaran a sus tierras de origen antes de que su pueblo fuera destruido por las fuerzas romanas. Boiorix entró en cólera e indignado por su arrogancia, ejecutó al legado romano, que según los relatos, fue quemado vivo en una jaula de mimbre.

Para intentar unir los dos ejércitos, el senado romano envió a varios representantes para que mediaran entre los dos generales. Cuando parecía que Cepión iba a ceder, moviendo su ejército al mismo lado del río que el de Malio Máximo, decidió finalmente que la batalla debía darse en un lugar diferente, cruzando el río con sus tropas y estableciendo el campamento más cerca de las tribus germanas, a 30 kilómetros del ejército de Malio.

Viéndose rodeado por dos ejércitos a ambos lados, Boiorix se replanteó la estrategia y se dispuso a negociar con Malio Máximo una posible rendición. Ante la incertidumbre de que las negociaciones prosperaran y Máximo volviera a Roma triunfante, Cepión lanzó un asalto repentino contra el campamento cimbrio el 6 de octubre. Un ataque precipitado sin ninguna estrategia ni táctica estudiada, que se encontró con una férrea defensa por parte de las tribus germanas. El ejército de Cepión fue aniquilado casi por completo, permitiendo a los cimbrios saquear el propio campamento de Cepión que se había quedado prácticamente indefenso. Cepión consiguió escapar ileso del campo de batalla.

Ataque guerreros cimbriosCon esta nueva situación, y la confianza de obtener una victoria fácil, los cimbrios se lanzaron al ataque para destruir también las fuerzas romanas comandadas por Malio Máximo. Hundidas moralmente por la lucha interna entre los dos generales y la masacre que acababan de presenciar, las legiones romanas que quedaban tuvieron que hacer frente a los guerreros cimbrios en una situación desesperada y mal posicionados en el campo de batalla.

Al carecer de la caballería, uno de los flancos quedó al descubierto y fue aprovechado por los cimbrios para arrinconar a los romanos. Las tropas de Malio habían quedado situadas de espaldas al río, por lo que no pudieron huir en retirada. La mayoría de los que intentaron escapar por esa vía, acabaron ahogados en el Ródano, debido a su escasa destreza nadando y al peso de sus armaduras.

La cifra de víctimas que se cobró la batalla de Arausio es cuestión de debate entre los historiadores. El historiador romano Tito Livio, estimó que cerca de 80.000 soldados romanos murieron en el combate, a los que habría que sumar las tropas auxiliares. El historiador alemán Theodor Mommsen, afirmó que además de los 80.000 soldados, perecieron también cerca de 40.000 auxiliares y no combatientes.

Desastre militar de Roma en ArausioTampoco se sabe con exactitud el número de bajas que sufrieron los guerreros cimbrios, aunque se estima en torno a 15.000. Plutarco, en su obra "Vida de Marius", menciona que el terreno de los campos de la batalla donde se había librado el combate, fueron tan fértiles por los restos humanos, que fueron capaces de producir "copia magna" (una gran cantidad) de rendimiento durante muchos años.

Una derrota absoluta que se convirtió en el mayor desastre militar en la historia de la antigua Roma. Aunque por parte del ejército romano apenas quedaron unos pocos supervivientes, tanto el procónsul Quinto Servilio Cepión como el cónsul Cneo Malio Máximo, sobrevivieron al desastre de Arausio y regresaron a Roma, donde fueron juzgados diez años después.

Cepión fue acusado de "pérdida de su ejército", fue condenado al exilio, perdió la ciudadanía romana y se le hizo pagar una multa de 15.000 talentos. Murió exiliado en la ciudad de Esmirna, Turquía. Malio Máximo, perdió a sus hijos en la batalla y fue acusado por los mismos cargos, siendo juzgado y condenado también al exilio.

Expansión de la República e Imperio RomanoLa derrota en la batalla de Arausio fue un duro golpe para Roma, que perdió gran parte de su ejército y les dejó con un temible enemigo acampado al otro lado de los ahora indefensos pasos alpinos, quedando la propia Italia a merced de una posible invasión de las hordas bárbaras. Sin embargo, Roma seguía siendo una gran potencia, que llevaba siglos en expansión y estaba acostumbrada tanto a las victorias como a reponerse de las grandes derrotas.

Los cimbrios se enfrentaron a otras tribus y posteriormente marcharon hacia los Pirineos en vez de dirigirse a Italia. Esta maniobra les dio tiempo a los romanos para reorganizarse y pocos años después, con el cónsul Cayo Mario al mando, Roma se enfrentó nuevamente a las tribus germanas, recuperando el sur de la Galia y expandiendo aún más su territorio, que llegaría a su máxima extensión tiempo después, durante la época del Imperio Romano.

La batalla de Arausio

Catalhoyuk, la primera ciudad de la historia

Mesopotamia entre los ríos Tigris y Éufrates o la antigua Tierra de Canaán son algunos de los lugares más antiguos que se conocen donde se empezaron a desarrollar las primeras civilizaciones. Por ello, el título de "primera ciudad de la historia" se le suele atribuir a la antigua ciudad de Uruk en Mesopotamia o la legendaria Jericó en la actual Palestina.

Mapa Ciudad CatalhoyukSin embargo, a mediados de los años 60 se descubrió en la península de Anatolia (Turquia) el sitio de Çatalhöyük, una antigua ciudad que se remonta en torno al año 7.500 a.C. y que pudo contar con cerca de 10.000 habitantes. El sitio arqueológico aún está en estudio y no ha sido excavado en su totalidad, pero podría tratarse de una de las primeras ciudades de la historia.

Catalhoyuk (Çatalhöyük), situado cerca de la actual ciudad de Konya, en el sur de la península de Anatolia, Turquía, fue descubierto en 1958 por el arqueólogo británico James Mellaar, quien realizó excavaciones durante cuatro años en el lugar entre 1961 y 1965. En las excavaciones de Mellar se encontraron más de 150 edificios, algunos de ellos decorados con murales, relieves y esculturas. En poco tiempo se vio la importancia del yacimiento, el lugar era un centro avanzado de la cultura durante el período Neolítico y servía para el estudio de la organización social y cultural de uno de los poblados más tempranos y ocupados permanentemente de Oriente próximo. Sin embargo, Mellar no pudo continuar con sus investigaciones ya que fue expulsado de Turquia acusado de robar antigüedades en el conocido como "asunto Dorak".

Excavación CatalhoyukEl yacimiento arqueológico estuvo durante más de 25 años sin que se realizaran trabajos hasta que en 1993 se retomaron las excavaciones por un grupo internacional de arqueólogos, dirigido el proyecto por el arqueólogo británico Ian Hodder.

El sitio de Catal Hoyuk está formado en realidad por dos colinas en las que se desarrolló el asentamiento. En la parte Este se desarrollaron 18 niveles o capas de ocupación neolítica entre los años 7.500 a.C. y 6.200 a.C. La parte Oeste corresponde al período Calcolítico (Edad del Cobre) entre el 6.200 a.C. y el 5.200 a.C.

Con un tamaño total de 130.000 m², Catalhoyuk era un asentamiento agrícola inusual, una ciudad que podía albergar cerca de 10.000 personas, quizás la primera ciudad del mundo. La mayoría de los edificios eran de uso residencial, con varios edificios más grandes decorados con pinturas murales que se cree que podrían ser templos o lugares rituales.

Casa CatalhoyukLas casas estaban construidas en adobe con paredes de hasta tres metros de altura, eran rectangulares y estaban adosadas sin que existieran calles entre ellas, por lo que su acceso era a través de los tejados mediante escaleras. Los techos se construían con vigas de madera y barro con una abertura que servía como entrada a la vivienda y de ventilación. Contaban con varias habitaciones y en muchas de ellas se han encontrado hornos para hacer pan. Las nuevas casas se construían sobre las antiguas, renovando la ciudad continuamente, encontrando los arqueólogos hasta 18 niveles diferentes.

En algunos edificios considerados como santuarios se han encontrado frescos donde se representan escenas de caza donde aparecen animales como ciervos o los ya extintos uros. También hay relieves de cabezas de animales y representaciones femeninas, tanto esculpidas en los muros como estatuillas por todo el poblado cuidadosamente realizadas en diversos materiales como mármol, alabastro o basalto (algunos investigadores lo han asociado al culto a la "Diosa Madre").

Reconstrucción Casa CatalhoyukSe cree que los antiguos habitantes de Catalhoyuk vivían en igualdad de condiciones, pudiendo no existir ni gobernantes, ni realeza, ni clases sociales, con muy pocas diferencias entre los géneros, teniendo ambos sexos un estatus social similar. Para algunos historiadores, Catalhoyuk puede representar el comienzo de la civilización, en la que hombres y mujeres eran tratados como iguales.

Los enterramientos se solían realizar en las propias casas, encontrándose en algunos casos, personas que vivían como familias y que fueron enterradas debajo de su casa sin estar biológicamente emparentadas o niños que vivían con personas que no eran sus padres biológicos, algo para lo que aún no se ha podido encontrar explicación. Lo que sí se ha podido calcular fue su esperanza de vida, siendo de 29 años para las mujeres y 34 años para los hombres, con casos de algunos individuos que pudieron vivir hasta los 60 años.

Estatuilla mujer sentada Catalhoyuk
La población se dedicaba predominantemente a la agricultura y la ganadería. Se cultivaba cebada, trigo, lentejas o garbanzos. La carne la obtenían principalmente de la caza y la pesca aunque hay pruebas de que no solo tenían domesticadas a las ovejas, también probablemente lo estaba  el ganado bovino. Contaban además con un buen número de artesanos, principalmente del cobre, fabricando desde puntas de lanza y flechas hasta figurillas o joyas.

Esta antigua civilización de Catalhoyuk se interrumpió bruscamente entre el año 5.700 a.C. y 5.200 a.C., probablemente por un gran incendio que destruyó gran parte de la ciudad. Poco después el asentamiento fue abandonado por completo.

En el año 2012 la UNESCO declaró el sitio Neolítico de Çatalhöyük como Patrimonio de la Humanidad. Debido al gran tamaño del lugar y la complejidad de la excavación, apenas se ha podido excavar una décima parte de su superficie desde su descubrimiento. En su web oficial además de información para visitar el lugar, existe un apartado específico donde se buscan arqueólogos experimentados que quieran participar en el proyecto: Çatalhöyük Research Project.

Excavación de Catalhoyuk

Pintura Catalhoyuk

Casa Catalhoyuk reconstrucción

Catalhoyuk ciudad

Historia de la Tierra de Canaán : Los orígenes del conflicto entre Israel y Palestina

La antigua Tierra de Canaán está situada cerca de los ríos Tigris y Éufrates, (considerado por la mayoría de los historiadores como la cuna de las civilizaciones) y próxima a la desembocadura del Nilo. A pesar de ser un territorio pequeño, gran parte del cual es desértico y con gran escasez de agua, su localización geográfica junto al Mediterráneo siendo además un punto de unión entre África y Asia, su fértil costa y el hecho de ser considerada la cuna de tres grandes religiones (Judaísmo, Cristianismo e Islam) ha causado que este territorio sea motivo de codicia, disputas, batallas y conflictos para numerosas civilizaciones y culturas durante siglos llegando incluso hasta nuestros días con el siempre de actualidad conflicto entre Israel y Palestina.

Mapa de CanaánMientras los judíos la consideran la Tierra Prometida según la Biblia hebrea y los musulmanes ubican allí diversos lugares religiosos y sagrados, los cristianos lo llaman Tierra Santa. Sin embargo no son los únicos que se han disputado esta tierra. Su localización estratégica tanto política como comercial, ha provocado que egipcios, romanos, griegos o incluso mongoles también pelearan por controlar este pequeño territorio. Conocer la historia de la región de Canaán, que posteriormente se convertirá en Palestina, sirve para entender mejor los orígenes del conflicto palestino-israelí y la eterna disputa entre árabes y judíos.

Los primeros asentamientos en el lugar se remontan a tiempos prehistóricos y no se sabe con exactitud la antigüedad de los primeros pobladores, se sabe que hace 40.000 años pasaron migraciones provenientes de África por la zona.

Donde se sitúa la actual ciudad de Jericó se han encontrado restos Neolíticos como pedernales, cuencos, tazas o hachas de hace probablemente más de 10.000 años y las primeras construcciones de piedra de las que se tienen constancia se han datado en torno al año 9.000 A.C. Junto con el asentamiento de Jericó, diversas tribus comenzaron a establecerse en esta parte de la denominada "Creciente Fértil", dando lugar así a la Revolución Neolítica en la que el ser humano pasa de nómada a sedentario estableciéndose en un sitio fijo donde producir y desarrollar su agricultura y ganadería.

En torno al año 3.000 A.C se empieza a conocer la zona como la Tierra de Canaán ya que sus pobladores eran diversas tribus semitas, la mayoría de ellas tribus cananeas. Esta región de Canaán comprendería lo que es actualmente el estado de Israel, las Franjas de Gaza y Cisjordanía y una pequeña parte de Jordanía, Líbano y Siria. La tribu de los Jebuseos (una tribu cananea) que habitaba la región, fundaron en el año 3.000 A.C la ciudad de Jebús, posteriormente en el año 2.500 A.C la cambiaron el nombre por Ur-Salem (Jerusalén), "ciudad de la paz".

Según el Antiguo Testamento en torno al año 2.000 A.C los primeros hebreos llegaron a la región de Canaán donde tuvieron que competir con la tierra con las tribus ya asentadas. Permanecieron allí hasta que se produjo una temporada de sequía, por lo que se trasladaron a Egipto en lo que se conoce como la primera diáspora judía. Posteriormente regresarían hacia el año 1.400 A.C iniciando la conquista de su Tierra Prometida con la intención de establecerse de forma definitiva.

Mapa de las doce tribus de IsraelAntes de la conquista hebrea, diversos pueblos como los hicsos, los hititas y los hurritas llegaron al lugar e intentaron controlar la región, estableciéndose durante algunos años. Los egipcios también  llegaron a tomar el control de Canaán durante un tiempo, sin embargo comenzaba la decadencia de su imperio (en torno al año siglo XIII A.C) y su predominio en la zona no perduró. Sobre el siglo XII A.C los filisteos (también conocidos como los pueblos del mar) lucharon con los egipcios y se llegaron a establecer en Canaán, en la zona que ocupa actualmente la franja de Gaza. Dominaron esta parte de la región durante varios siglos aunque acabaron por desaparecer como pueblo, probablemente mezclados con las demás culturas que se impusieron en la zona.

Según los textos bíblicos, las tribus hebreas comenzaron la conquista de la Tierra de Canaán cerca del año 1.400 a.C expulsando finalmente a los cananeos tras varias décadas de luchas (o integrándolos en su cultura) y dividiendo el territorio que consideraban la Tierra Prometida entre las 12 tribus hebreas. Tras la fundación de Israel cuyo primer rey fue Saúl ( 1.012 - 1.004 a.C) su sucesor David (1.004 - 965 a.C) quien estableció la capital en Jerusalén y especialmente con el gran monarca Salomón (965 - 955 a.C) que erigió el templo de Jerusalén (lugar que debía contener el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley que entregó Yaveh a Moisés) , consiguieron alcanzar su esplendor y fundar una sociedad que vivía según los preceptos de un único Dios, Yaveh, estableciendo el judaísmo como religión predominante en la zona y como la primera religión monoteísta de la humanidad.

Tras la muerte del rey Salomón, en el año 922 a.C el reino se dividió en dos: Israel al norte cuya capital sería Samaria y el reino de Judá (Judea) al sur con la capital en Jerusalén. Las luchas entre ambos reinos y contra otros reinos exteriores debilitaron a los judíos durando su dominio del territorio algo más de 200 años. En el año 721 a.C los asirios vencieron a los judíos y destruyeron Israel fusionándolo con otras regiones de su imperio. En el 597 a.C los babilonios arrasaron el reino de Judá y tras tomar Jerusalén en el año 587 a.C, destruyeron parte de la ciudad incluído su templo. Además desterraron a gran parte de los dirigentes y deportaron a miles de judíos a Babilonia.

En el año 537 a.C los persas con el rey Ciro II el Grande, conquistaron al imperio babilónico y permitieron a los judíos deportados volver a la región de Judea (Judá). Éstos regresaron a Jerusalén donde reconstruyeron la ciudad y el templo.

Judas MacabeoEn el 332 a.C Alejandro Magno conquista finalmente al imperio persa y se anexiona este territorio respetando además Jerusalén en su conquista ya que la ciudad no sufrió daños. Tras la muerte de Alejandro, en el año 312 a.C la región y su capital pasan a forma parte del Imperio seléucida (imperio helénico sucesores de Alejandro Magno). Se produjo en esta época un período de relativa calma bajo el dominio seléucida hasta que en el año 167 a.C se produjo la revuelta de los macabeos.

En el 167 a.C Antíoco prohíbe las prácticas religiosas judías en la zona lo que provoca el levantamiento de los judíos contra el Imperio seléucida. Con Judas Macabeo al frente del ejercito judío (llamados macabeos por su líder) consiguen derrotar a los seléucidas y el control del territorio pasa de nuevo a manos judías, fundando el reino de los asmoneos (descendientes de los macabeos). Judas Macabeo muere en batalla en el año 160 a.C tras conseguir la independencia de reino judío con unas fronteras similares a los tiempos del rey David y el rey Salomón. Desde entonces los judíos celebran cada año el Jánuca (Hanuca) en honor a Judas Macabeo para conmemorar su victoria sobre los seléucidas. El dominio de los asmoneos duró varias décadas en las que los judíos gozaron de independencia hasta que el Imperio romano, siempre en expansión, decidió conquistar el territorio.

En el año 63 a.C Pompeyo ocupa Judea conquistando Jerusalén y establece la dominación romana. En un primer momento nombra reyes locales como Herodes, quien restaura en el año 21 a.C la ciudad y el templo (existiendo aún hoy el Muro de las Lamentaciones)  aunque posteriormente pasa a ser provincia romana.

Pompeyo profana el templo de JerusalenComo represalia por las revueltas judías que se produjeron durante varios años y tras la destrucción del templo de Salomón en el año 70 por el emperador romano Tito, Roma cambia el nombre de Judea por Palestina o provincia Siria-Palestina, ya que también se anexiona parte del territorio sirio. Estos hechos provocaron lo que se conoce como la segunda diáspora judía que provocó una dispersión de los pueblos judíos abandonando su Tierra Prometida durante siglos y viviendo a partir de entonces como minorías entre otros pueblos.

En la época romana en Palestina se produjo también un hecho histórico clave ya que en esa época comenzó Jesús de Nazareth a predicar sus enseñanzas y a crear las bases del cristianismo, la segunda gran religión monoteísta surgida en la zona. A pesar de ser perseguidos por los romanos en sus inicios, en el año 313 con el Edicto de Milán se permitía la libertad de culto religioso en todo el Imperio romano terminando así con las persecuciones a los cristianos y dando comienzo a una gigantesca expansión de la religión cristiana por el mundo. En el año 326 el emperador Constantino el Grande construyó en Jerusalén la Iglesia del Santo Sepulcro, uno de los principales lugares religiosos del cristianismo.

La región de Palestina estuvo bajo dominio romano y su sucesor, el Imperio romano de Oriente o Imperio bizantino durante varios siglos hasta que en el año 638 Omar Al-Khattaab consiguió entrar en Jerusalén tras derrotar a bizancio y estableció el comienzo del dominio islámico en Palestina. Poco después Palestina pasó a formar parte del Califato Omeya. Para los musulmanes, su profeta Mahoma (Mohamed) ascendió al cielo en esa tierra y por ello construyeron el Templo de la Roca y la Mezquita de Al-Aqsa. De esta forma, las 3 grandes religiones monoteístas : judaísmo, cristianismo e islam consideraban Palestina y su capital Jerusalén como un lugar sagrado clave.

A través de la religión islámica y el idioma árabe, los musulmanes consiguieron unificar a todos los pueblos semitas de Palestina (exceptuando a los judíos) durante varios siglos.

Mapa de las cruzadas
En el año 1009, el califa Al-Hakin ordenó destruir la Iglesia del Santo Sepulcro. No fue destruida completamente pero sufrió considerables daños. Esto provocó que los reinos cristianos de Europa organizaran expediciones a la llamada Tierra Santa (las Cruzadas) con el objetivo de recuperar los lugares santos para el cristianismo. En las numerosas cruzadas que se produjeron se llegó a fundar el Reino Latino de Jerusalén aunque duró menos de un siglo. En el año 1099 los cruzados consiguieron conquistar Jerusalén y la mantuvieron bajo dominio cristiano hasta el 1187, cuando los mamelucos (musulmanes), liderados por Saladino les derrotaron conquistando de nuevo Jerusalén y expulsando a los cristianos. Aunque se produjeron cruzadas posteriores y algún intervalo corto de dominación cristiana los cruzados no consiguieron retomar Palestina ni Jerusalén.

Entre los años 1260 y 1300 se produjeron varias incursiones mongolas en Palestina. En intervalos de varios meses los mongoles realizaron incursiones en Siria y Palestina llegando incluso hasta Gaza. Sin embargo estas incursiones estaban orientadas al pillaje y en ningún momento el ejército mongol trató de invadir y anexionar a su imperio el territorio palestino.

La dominación mameluca de Palestina continuó hasta que en el año 1517 los turcos del Imperio otomano conquistaron Jerusalén y se hicieron con el control del territorio palestino. Construyeron una nueva muralla en la ciudad y mantuvieron su hegemonía hasta la Primera Guerra Mundial .

A finales del siglo XIX se empezaron a producir los primeros roces y conflictos entre los árabes en la provincia de Palestina bajo el mandato del Imperio otomano y los judíos que empezaban a reclamar de nuevo la vuelta a su Tierra Prometida. Por un lado empezaron a surgir movimientos nacionalistas en el mundo árabe que reclamaban su propia independencia y querían un estado palestino propio que seguiría siendo árabe y musulmán pero al margen del control del Imperio otomano. Esto chocaba con los intereses de los judíos, quienes impulsados por un movimiento sionista en auge reclamaban la misma tierra para ellos. El sionismo consideró Palestina, la tierra donde se fundó el judaísmo, el lugar idóneo para establecer su proyecto nacional juntando a los judíos dispersos por el mundo. En 1878 impulsados por este movimiento sionista empezaron a establecerse los primeros asentamientos judíos en Palestina. 

Movimiento sionistaEn 1895 la población total de Palestina ascendía a medio millón de personas : 453.000 eran árabes palestinos y ocupaban el 99% de la tierra; 47.000 eran judíos y eran dueños del 5% de la tierra. Tras varios congresos sionistas, los judíos se dedicaron a comprar tierras en Palestina y entre 1904 y 1914 se produjeron nuevas oleadas migratorias.  

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Inglaterra prometió a los palestinos un estado independiente a cambio de su apoyo frente a Turquía, aliado de Alemania. Sin embargo en 1917 también se comprometió a la creación de un hogar nacional judío a través de la conocida como  "Declaración Balfour", los palestinos se opusieron. Gran Bretaña finalmente conquistó la región y en 1918 se creó el mandato británico de Palestina. La ambigüedad de la política británica provocó que el conflicto entre árabes y judíos se radicalizara.

En 1922 el Consejo de las Naciones Unidas promulgó un mandato en el que reconocía la conexión histórica del pueblo judío con Palestina y que promovía el establecimiento en tierras palestinas de un Hogar Nacional para el pueblo judío lo que provocó un aumento de la inmigración judía a este territorio para aumentar la escasa población judía en esa época, en muchos casos mediante confiscación de la tierra. Los palestinos organizaron huelgas y protestas en lo que consideraban un ataque a sus intereses legítimos aumentando con ello la violencia entre ambas comunidades. Se produjeron numerosas revueltas entre judíos y árabes y entre cada uno de ellos frente a los británicos ya que su administración de la región no contentaba a ninguna de las dos partes.

La situación se hizo incontrolable para Gran Bretaña y tras terminar la Segunda Guerra Mundial se produjeron inmigraciones masivas de judíos a Palestina aumentando la presión que ejercían para crear un estado propio. Finalmente Gran Bretaña decidió retirarse en 1947 de Palestina dejando el problema en manos de la ONU. 

Las Naciones Unidas a través de la resolución 181, Noviembre 1947 decidieron la partición de Palestina en dos estados, uno árabe palestino y otro judío, ambos de extensión similar.
Tras esta resolución, los palestinos, que constituían el 70% del total de la población y tenían el 92% de la tierra, fueron reducidos al 43% del territorio. El resto fue entregado a los judíos, que representaban el 30% de la población y poseían sólo el 8% de la tierra. Jerusalén se consideró dentro del 1% que quedaría como zona internacional.

Pérdida de tierra palestinaCon la retirada británica, los judíos proclamaron en mayo de 1948 la independencia del Estado de Israel. Los palestinos no aceptaron ni el reparto del territorio ni la proclamación del Estado de independencia de Israel y dos días después declararon la guerra con el apoyo de los estados árabes vecinos produciéndose la primera guerra árabe-israelí y dando inicio al denominado "conflicto de oriente medio".

Como consecuencia de esta primera guerra, Israel amplió su territorio más allá de lo establecido en la resolución de las Naciones Unidas y Palestina quedó dividida en tres partes: el territorio de Israel; la ribera occidental del Jordán (Cisjordania) que pasó a Jordania, y Gaza, que quedó bajo la administración de Egipto. Unos 700 mil palestinos fueron expulsados de sus hogares, huyeron a los países vecinos y se instalaron en campos de refugiados.

Poco a poco y con conflictos continuos, Israel se consolidó como Estado y se promovió de nuevo la inmigración de judios a Palestina.  Las aspiraciones árabes de poseer un estado propio se fueron complicando según pasaban los años y en un intento por retomarlas, en 1964 se fundó la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) con el objetivo de defender los intereses del pueblo palestino y reafirmar su identidad.

Los conflictos y las reivindicaciones palestinas no cesaron. En 1967 estalló la Guerra de los Seis Días, por la que Israel ocupó todo Jerusalén, el Golán sirio, el Sinaí de Egipto y los territorios palestinos de Cisjordania y Gaza. La ONU llamó a Israel a retirarse de los territorios árabes ocupados por la fuerza y declaró el derecho de los palestinos al retorno y a la autodeterminación.

Las consecuencias de la Guerra de los Seis Días fue un momento clave en el conflicto entre Israel y Palestina ya que a partir de entonces, el control del territorio lo ejerce de manera predominante el Estado de Israel permitiendo algunas franjas de territorio (Gaza y Cisjordania) a los palestinos con cierta independencia pero bajo su control.

Un conflicto que se ha seguido desarrollando durante décadas haciéndolo muy complejo con el tiempo donde cada una de las partes tiene sus motivos y en el que tanto judíos como árabes no parecen estar dispuestos a ceder en sus aspiraciones. La última batalla por poseer la tierra de Canaán, el conflicto palestino-israelí, finalmente ha llegado hasta nuestros días y de momento no parece que se vislumbre su final.

Como recomendación final para completar el artículo, uno de los mejores libros sobre este histórico conflicto: "Oh, Jerusalén" de Dominique Lapierre y Larry Collins (Disponible en Amazon)


muro de las lamentaciones


Momentos clave del conflicto entre Israel y Palestina