jueves, 14 de diciembre de 2017

Tifón, el padre de todos los monstruos

Conocido por diversos nombres como Tifón (Typhon), Tifoeo (Typhoeus), Tifaón (Typhaon) o Tifeo (Typhos), se trata de un monstruoso ser considerado la criatura más mortífera de la mitología griega.

El mito de Tifón, el padre de todos los monstruosHijo de Gaia (Gea) y de Tártaro, el tamaño de Tifón era tan colosal, que cuando se erguía su cabeza rozaba las estrellas. Debido a su legendaria ferocidad, hasta los Dioses olímpicos le temían, llegando incluso a atacar al propio Zeus para derrocarle y hacerse con la supremacía del cosmos. Según el mito, Tifón engendró a algunas de las criaturas más terribles que han existido, siendo denominado por ello como "El padre de todos los monstruos".

Según relata el poeta Hesíodo en su obra "Teogonía" (Origen de los dioses), Tifón era hijo de Gaia (Titán de la Tierra) y de Tártaro (una deidad primordial). Otras fuentes clásicas mencionan a Tifón como descendiente de Gaia, simplemente "nacido en la Tierra", sin mencionar a Tártaro. El historiador y mitógrafo Apolodoro de Atenas (Apollodorus) agregó al mito que Gaia dio a Tifón la ira de los dioses por la destrucción de su descendencia.

Homero en su "Himno a Apolo", señala sin embargo que Tifón era hijo de Hera, esposa de Zeus y reina de los dioses. En esta versión del mito, Hera, enojada con Zeus por haber dado a luz a Atenea por su cuenta, le rogó a Gaia, a Urano y a los Titanes, que le dieran un hijo más fuerte que Zeus. Golpeó el suelo y quedó embarazada. Hera le dio al niño Tifón la mítica serpiente Pitón para que lo criara, y Tifón creció hasta convertirse en una gran ruina para los mortales.

Varias fuentes ubican el lugar de nacimiento de Tifón en Cilicia, en una región cercana a la antigua ciudad costera de Corycus (actual Kızkalesi, Turquía). El poeta Píndaro denomina a Tifón "cilicio" y dice que este legendario ser nació en este lugar y se crió en "la famosa cueva de Cilicia".

Antigua representación de Tifón en la mitología griegaLa descripción de Tifón varía según la interpretación del mito de cada autor clásico, aunque todos coinciden en su aspecto terrorífico. Para Hesíodo, Tifón era inmensamente poderoso, y de sus hombros crecían cien cabezas de serpiente que emitían fuego y todo tipo de ruidos o bramidos de animales salvajes.

Homero describe a Tifón como un ser cruel que no es ni dios ni humano con serpientes como dedos de las manos. Para el escritor griego Nicandro de Colofón, Tifón era un monstruo de enorme fuerza y una ​​apariencia extraña, con muchas cabezas, manos y alas, y con enormes serpientes que crecían de sus muslos. Apolodoro por su parte lo describe como un enorme monstruo alado, cuya cabeza rozaba las estrellas, de forma humana por encima de la cintura, con serpientes en la parte inferior del torso, y fuego en sus ojos.

Probablemente descripción más elaborada de Tifón se encuentra recogida en el relato épico "Las Dionisíacas", escrito por Nono de Panópolis a finales del siglo IV. En esta obra, Nono (Nonnus) hace hincapié en la naturaleza de serpiente de Tifón, estando sus pies y su pelo formado por víboras que escupen veneno y un número incontable de brazos. Para Nono, Tifón no solo tenía varias cabezas de serpiente, sino también muchas otras cabezas de animales, incluyendo leopardos, leones, toros, jabalíes, osos, ganado, lobos y perros, que se combinaban para hacer "los rugidos de todas las fieras".

Cerbero, el guardian del HadesSegún la leyenda que se relata en la Teogonía de Hesíodo, Tifón se unió a Equidna, una monstruosa ninfa mitad mujer, mitad serpiente, que le dio a Tifón sus feroces crías. El primero fue Ortro (Orthrus), un perro de dos cabezas que custodiaba el ganado de Gerión que Heracles (Hércules) debe robar en su décimo trabajo. El segundo hijo de Tifón y Equidna fue Cerbero, el perro de varias cabezas que guardaba las puertas de Hades; y el tercero fue la Hidra de Lerna, la serpiente de muchas cabezas que, cuando era cortada una de sus cabezas, crecían dos más.

Otros autores relatan que Tifón fue también el padre de otras temibles criaturas monstruosas: el Águila del Cáucaso (Ethon) que comió el hígado de Prometeo; Ladón, un dragón de cien cabezas conocido como el Dragón de las Hespérides; el león de Nemea, un despiadado monstruo que venció Heracles; la Esfinge, un demonio de destrucción con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave; la Quimera, un monstruo híbrido con cuerpo de cabra, la cola de una serpiente o un dragón y la cabeza de un león; o la Gorgona, cuyo poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, existiendo según otros mitos tres gorgonas, Medusa, Esteno, Euríale. Con esta temible progenie, Tifón pasó a ser conocido en la mitología griega como el padre de todos los monstruos.

Tifón atacando el OlimpoExisten diferentes versiones sobre la épica batalla entre Tifón y Zeus, cuando el legendario ser desafió al padre de los dioses y los hombres por el dominio del Cosmos. Aunque todas las narraciones acaban de manera similar, con Zeus derrotando a Tifón y arrojándolo al Tártaro, un profundo abismo usado como una mazmorra de sufrimiento para los Titanes, situado más allá del inframundo. Esta guerra de Tifón por el reino de los mortales y los inmortales se conoce como "Tifonomaquia".

En la obra las Dionisíacas de Nono de Panópolis se narra de forma detallada la batalla. Zeus escondió sus rayos en una cueva para seducir a la ninfa Pluto, con quien tendría como hijo a Tántalo. Sin embargo el humo que salía de los rayos permitió a Tifón, junto con la ayuda de Gaia, localizar las armas de Zeus y esconderlas en otra cueva. Con Zeus indefenso, Tifón extendió sus largos brazos para atacar los cielos primero y posteriormente dirigir su ataque contra los mares. En este primera fase de la batalla, Zeus pierde sus tendones, que caen al suelo y son recogidos por Tifón.

Zeus trama una plan con Cadmo y Pan, semidiós de los pastores y los rebaños. Cadmo se disfraza de pastor y encanta a Tifón tocando la flauta. Cadmo le dice a Tifón que si le gustaba la melodía de su flauta, entonces le encantaría la música de su lira, si pudiera enhebrarla con los tendones de Zeus. Tifón recupera los tendones y se los entrega a Cadmo, quien los esconde en otra cueva, y comienza a tocar sus embrujadas melodías. Con Tifón distraído, Zeus recupera sus rayos.

Cadmo deja de tocar, y Tifón, liberado de su hechizo, regresa corriendo a su cueva para descubrir que los rayos ya no están. Enfurecido, Tifón desata la devastación en el mundo, los animales son devorados, los ríos convertidos en polvo, los mares convertidos en tierra seca, y la tierra arrasada.

La batalla entre Tifón y Zeus en una antigua vasija griegaAl amanecer del día siguiente, Tifón ruge desafiando a Zeus, desatándose una batalla apocalíptica por el trono del dios del Olimpo. En su furioso ataque, el monstruoso ser arroja montañas, rocas y árboles a Zeus, quien consigue repeler los ataques de Tifón. También lanza torrentes de agua a los rayos de Zeus para apagarlos, pero Zeus logra cortar algunas de las manos de Tifón y lanzar rayos que abrasan sus interminables manos, consiguiendo cortar también algunas de sus múltiples cabezas.

A pesar de la ayuda de Gaia a su hijo, Tifón finalmente cae y Zeus se acaba alzando victorioso con un gran grito de burla, diciéndole a Tifón que será enterrado en las colinas de Sicilia, con un cenotafio que dirá: "Este es el túmulo de Tifón, hijo de la Tierra, que una vez azotó el cielo con piedras, y el fuego del cielo lo quemó".

El geógrafo e historiador griego Estrabón estableció a principios del siglo I varios lugares asociados con esta apocalíptica batalla entre Zeus y Tifón. Según Estrabón, Tifón cortó el canal serpenteante del río Orontes, que fluía bajo el monte sirio Kasios (monte Jebel Aqra en la actualidad) mientras huía de Zeus. La mayoría de los relatos del mito tienen como resultado al derrotado Tifón enterrado bajo el Monte Etna en Sicilia, o en la isla volcánica de Ischia, la más grande de las Islas Flegóricas frente a la costa de Nápoles.

Según la mitología griega, Tifón es la causa de las erupciones volcánicas y los terremotos de la región. El padre de todos los monstruos acabó bajo el monte Etna, en las profundidades del Tártaro arrojado por Zeus, desatando cada cierto tiempo su furia y provocando "ríos de fuego".

El Tártaro en la mitología griega

martes, 5 de diciembre de 2017

Danelaw, la ley vikinga en Inglaterra

Se conoce como Danelaw o Danelagh al dominio que ejercieron los vikingos, principalmente daneses, sobre gran parte de Inglaterra y los reinos anglosajones desde finales del siglo IX, que pasaron a estar controlados por los invasores del norte bajo la denominada "Ley Danesa".

Danelaw - Ley vikinga en InglaterraEl término "Danelaw" no se empezó a utilizar realmente hasta el siglo XI, cuando aparece por primera vez documentado en las Crónicas Anglosajonas con el nombre original de "Dena lage" (tierra danesa o bajo ley danesa).

El Danelaw comprendía algunos de los condados más importantes de Inglaterra, y se utilizó para definir tanto las áreas dominadas por los jefes vikingos en la isla, como al conjunto de leyes danesas que imperaban en esos territorios conquistados.

Las incursiones vikingas en las islas británicas comenzaron a finales del siglo VIII, produciéndose varias oleadas de ataques a distintas poblaciones durante décadas. Entre estos ataques, orientados al saqueo en la mayoría de ocasiones, destacan las lideradas por el legendario guerrero Ragnar Lodbrok (Ragnar Lothbrok), quien según las Sagas Nórdicas azotó Inglatera y se convirtió en uno de los grandes "Jarl" o jefe vikingo de la época.

Tras su muerte, el legado de Ragnar lo continuarían sus hijos Halfdan Ragnarsson, Ivar el Deshuesado y Ubba (Ubbe), liderando el denominado "Gran ejército pagano", un enorme contingente de guerreros nórdicos con el que se lanzaron a la invasión de Inglaterra en el año 865. Entre los anglosajones se hizo popular una oración que decía "De la furia de los hombres del norte, Señor líbranos".

Ataque vikingo a InglaterraEl gran ejército vikingo desembarcó en Anglia Oriental (East Anglia), donde alcanzaron un acuerdo de paz a cambio de que se les proporcionaran caballos para su conquista del resto de reinos anglosajones de Inglaterra. Posteriormente se movieron hacia el norte, conquistando entre los años 866 y 867 el reino de Northumbria y su capital York (conocida por los vikingos como Jorvik).

Según recogen las Sagas nórdicas, los hombres del norte capturaron también rey Aelle de Northumbria, a quien ejecutaron mediante el sanguinario método del "águila de sangre", obteniendo así su venganza los hijos de Ragnar Lodbrok por la muerte de su padre.

Los vikingos avanzaron hacia el reino de Mercia, estableciéndose en la ciudad de Nottingham. Burgred, rey de Mercia, buscó ayuda de Etelredo I (Æthelred), rey de Wessex y de su hermano Alfredo, juntando un ejército en Mercia que asedió el asentamiento vikingo en Nottingham. Sin embargo, los vikingos, superados en número en número, se negaron a luchar y Burgred negoció una paz con Ivar, por la cual los daneses mantendrían Nottingham a cambio de no atacar el resto de Mercia.

Rey Alfredo de WessexEn el año 869 el Gran ejército pagano continuó su invasión derrotando al rey Edmundo de Anglia Oriental en Hoxne, conquistando así el reino anglosajón. El 23 de abril de 871, el rey Etelredo I murió, sucediéndole Alfredo "el Grande" como rey de Wessex. Debido a que su ejército era aún débil, se vio obligado a pagar un tributo a los daneses para mantener la paz.

Durante esta paz, los guerreros escandinavos se volvieron hacia el norte y atacaron Mercia, en una campaña que duró hasta 874. Según las crónicas, en esta campaña murieron tanto el líder danés Ivar "el deshuesado" como el rey Burgred de Mercia. Ivar fue sucedido por Guthrum, quien terminó la campaña conquistando finalmente el reino de Mercia. En diez años, los daneses habían ganado el control sobre tres de los cuatro reinos anglosajones, Anglia Oriental, Northumbria y Mercia, quedando únicamente el reino de Wessex resistiendo la invasión.

Los intentos de conquistar el reino de Wessex por parte de los hombre del norte continuaron hasta el año 878, cuando se produjo la batalla de Ethendun (Edington), en la que las fuerzas sajonas derrotaron a los vikingos liderados por Guthrum. Se estableció un acuerdo de paz entre anglosajones y daneses que concluyó con los términos del denominado "Tratado de Wedmore".

Siguiendo los términos del acuerdo de paz, Guthrum se convirtió al cristianismo, adoptando el nombre sajón de Athelstan, con Alfredo como su padrino. Alfredo de Wessex aceptó la colonización danesa de gran parte de Inglaterra, permitiéndoles autogobernarse en el área. Para ello se dibujó una línea fronteriza que demarcaba los territorios bajo ley danesa, conociéndose este área como "Danelaw".

Mapa de Inglaterra bajo dominio vikingo - DanelawGuthrum honró el acuerdo con Alfredo en el Tratado de Wedmore y las fronteras de Wessex permanecieron sin ser molestadas. Retiró su ejército de las fronteras del territorio de Alfredo y finalmente se estableció en Anglia Oriental en 879 hasta su muerte en el año 890.

El Danelaw fue un factor importante para el establecimiento de una paz civil entre las comunidades anglosajonas y vikingas. Esta "ley Danesa" aparece recogida en el "Leges Henrici Primi", una compilación de leyes escrito en 1115, donde se recogen las leyes y costumbres de la Inglaterra medieval, mencionando el Danelaw junto con las leyes de Wessex y Mercia.

Mediante el Danelaw se establecieron tanto los territorios que estaban controlados por los daneses como algunos usos y costumbres vikingos para resolver conflictos, como el importe que se debía pagar en concepto de reparación. También se recogía el "Danegeld", literalmente "Impuesto o tributo danés", y que era un impuesto que se recaudaba para pagar a los vikingos y evitar así sus ataques. En la Inglaterra anglosajona, estos pagos tributarios a los daneses se conocían como "Gafol".

Los territorios bajo dominio vikingo en Inglaterra fueron variando con los años debido a los continuos conflictos que surgían constantemente entre los diferentes reinos. En Northumbria se reconquistó gran parte del territorio en la década de 910 y a algunos Jarls daneses que se sometieron se les permitió conservar sus tierras, sin embargo la ley vikinga del Danelaw terminó cuando Erik Hacha Sangrienta fue expulsado de Northumbria en el año 954.

El área en la que más tiempo operó el Danelaw fue el territorio conocido como "Los cinco condados" (The Five Boroughs of the Danelaw), con las ciudades de Derby, Leicester, Lincoln, Nottingham y Stamford bajo dominio danés. Al sur de este territorio existían otras áreas que no formaban parte de estos condados pero que eran burgos o ciudades importantes de Inglaterra bajo control danés y donde también impusieron los vikingos sus costumbres, aliándose a menudo con los Cinco Condados y con el Rey danés de Anglia Oriental. En este área se encontraban ciudades como Northampton, Bedford, Huntingdon o Cambridge.

Los cinco condados del DanelawA pesar de esta relativa paz que había traído el Danelaw, los vikingos nunca abandonaron sus aspiraciones de conquistar toda Inglaterra, y en el año 1016, Canuto el Grande (Canuto II de Dinamarca), acabó conquistando gran parte de Inglaterra, gobernando sobre un territorio inglés unificado hasta el año 1035. El reino de Cnut se extendía por Inglaterra, Dinamarca, Noruega y parte de Suecia.

A Cnut le sucedieron sus Harold Harefoot y posteriormente Harthacnut como reyes de Inglaterra, hasta que en el año 1045 se retomó la línea sucesoria de la casa de Wessex con la subida al trono de Eduardo el Confesor como rey de Inglaterra.

Aunque es difícil establecer con exactitud el tiempo que imperó esta ley danesa en Inglaterra, el Danelaw se mantuvo en buena parte del territorio anglosajón durante varias décadas, y la influencia de este asentamiento escandinavo aún puede verse hoy en día en el norte de Inglaterra y en las East Midlands (antiguo reino de Mercia).

Muchos de los topónimos de la región que terminan en "howe" o "thorp" son palabras de origen nórdico cuyo significado es "aldea". El contacto permanente durante años entre los dos idiomas durante el Danelaw provocó que se incorporaran muchas palabras nórdicas en el idioma inglés, incluyendo la propia palabra "ley" (law), o palabras cotidianas como "cielo" (sky) o "ventana" (window). Esta influencia es aún más profunda en los dialectos del norte de Inglaterra, donde sobreviven muchas palabras del idioma nórdico antiguo.

Los estudios genéticos que se han realizado en las Islas Británicas indican que las comunidades vikingas y anglosajonas apenas se mezclaron durante las primeras décadas del asentamiento. El Danelaw acabó desapareciendo a medida que iba cambiando la configuración territorial y política de Inglaterra, sin embargo los genes vikingos acabaron asentándose en la isla, formando finalmente con el tiempo un grupo homogéneo con sus vecinos anglosajones.

Las antiguas leyes vikingas

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