jueves, 30 de abril de 2020

La escala de Hynek sobre avistamientos OVNIS y encuentros cercanos

Un encuentro cercano se define en la ufología como un suceso o evento en el que una persona o un grupo de individuos presencian o avistan un objeto volador no identificado (OVNI), con casos que pueden abarcar desde inexplicables fenómenos de luces en el cielo hasta supuestos contactos con extraterrestes.

Los avistamientos OVNIS clasificados por la cienciaEn una época tan lejana como el antiguo Egipto, se pueden encontrar textos donde se relatan extraños fenómenos en el cielo que habitualmente han sido considerados por los ufólogos como los primeros avistamientos OVNIS de la historia.

Sin embargo, no fue hasta los años 40, con el conocido caso Roswell en Nuevo México, cuando el fenómeno OVNI se empezó a popularizar entre el gran público. Fue también en la década de 1940 cuando los objetos voladores no identificados (OVNIS) pasaron a conocerse como platillos voladores debido al supuesto avistamiento de una de estas naves por el piloto Kenneth Arnold.

A pesar de la gran popularidad de los OVNIS durante décadas, tradicionalmente, la ovnilogía o ufología siempre ha estado rodeada de escepticismo, siendo considerada una pseudociencia por parte de la comunidad científica. En los años 70, Josef Allen Hynek, un profesor doctorado en astrofísica, astrónomo, y con el tiempo un experto ufólogo, intento estudiar el fenómeno OVNI desde un punto de vista meramente científico, creando la escala de Hynek como un sistema de clasificación sobre encuentros cercanos y avistamientos OVNIS.

J. Allen Hynek trabajó durante años como asesor científico para los estudios sobre ovnis realizados por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, participando en tres proyectos de forma consecutiva: Proyecto Signo (Project Sign) entre 1947 y 1949; el Proyecto Grudge (Project Grudge) de 1949 a 1952; y el Proyecto Libro Azul (Project Blue Book) entre 1952 y 1969.

Libro de J. Allen Hynek - The UFO Experience A Scientific InquiryGracias a los conocimientos adquiridos, en los años siguientes realizó su propia investigación independiente sobre ovnis, desarrollando el sistema de clasificación de encuentro cercanos. Fue además una de las primeras personas en realizar análisis científicos de informes y especialmente de rastros de evidencias que supuestamente dejaron los ovnis.

Como curiosidad, fue el propio Hynek quien dio el nombre por primera vez a estos fenómenos extraños de "Objeto Volador No Identificado" (OVNI), del inglés "Unidentified Flying Object" o "UFO", ya que no le gustaba la denominación que se les estaba dando hasta entonces de "platillos voladores" o "platillos volantes".

Esta escala de Hynek sobre encuentros cercanos se publicó por primera vez en 1972 en el libro "The UFO Experience: A Scientific Inquiry" (La experiencia OVNI: Una investigación científica), estableciendo una clasificación dividida en seis fases o escalas diferentes según la proximidad del encuentro o avistamiento.

Las seis fases que componen la escala de Hynek se dividen en realidad en dos grupos, con tres tipos de avistamientos de objetivos voladores no identificados que se producen a más de 150 metros de distancia; y otros tres tipos de los denominados "encuentros cercanos" cuando el testigo del suceso está una distancia menor a 150 metros y

Los avistamientos que se producen a más de 150 metros de distancia del observador se clasificaron en:

- Luces nocturnas - principalmente luces observadas en el cielo nocturno aunque se incluyen también todo tipo de luces extrañas sin aparente explicación natural.

Escala de Hynek sobre avistamientos OVNIS- Discos diurnos - Avistamientos de Ovnis que se producen de día, que por lo general tienen formas discoidales u ovales, comúnmente conocidos como "platillos volantes", aunque también pueden ser objetos voladores no identificados con formas alargadas como los Ovnis con forma de cigarro.

- Visualización de Radar - La última clasificación dentro de este primer grupo hace referencia a los informes de Ovnis que han sido confirmados también por radar, en referencia a supuestos objetos voladores que aparentemente son demasiado avanzados tecnológicamente para haber sido construidos por el hombre.

Junto a este primer grupo inicial relativo a los avistamientos, encontramos propiamente la escala de Hynek respecto a los encuentros cercanos. En este caso, Hynek estableció que deben producirse o ser observados a menos de 150 metros de distancia, para reducir así al mínimo la posibilidad de que sean confundidos con aviones u otro tipo de aparatos voladores humanos o con fenómenos conocidos.

- Encuentros cercanos del primer tipo - Avistamientos visuales de un objeto volador no identificado, en los que los testigos pueden observar detalles concretos del objeto o aeronave, así como visualizar claramente su forma y estimar su tamaño.

- Encuentros cercanos del segundo tipo - Un evento Ovni en el que se produce algún efecto físico, que puede abarcar desde una interferencia en el funcionamiento de un vehículo o dispositivo electrónico, animales que reaccionan al suceso, un determinado efecto fisiológico como parálisis, calor o clara incomodidad en el testigo, hasta evidencias de algún rastro físico como huellas o impresiones en el suelo, vegetación quemada o afectada, o un rastros químicos.

- Encuentros cercanos del tercer tipo - El último peldaño de la escala de Hynek es para los posibles encuentros con Ovnis en los que está presente cualquier tipo de entidad animada o ser biológico. Esto incluye tanto extraterrestes humanoides, como robots o humanos que aparentemente son los ocupantes o pilotos de un Ovni. Hynek habla en su libro de "seres animados" de forma imprecisa debido a que no quería incluir palabras como extraterrestres o alienígenas para no restar credibilidad a su método científico.

Película Encuentros en la Tercera FaseTras la publicación del libro en 1972, la escala de Hynek pasó relativamente desapercibida para el gran público, sin embargo pasó a popularizarse rápidamente a partir de 1977 con el estreno de la película "Encuentros en la tercera fase" (Close Encounters of the Third Kind).

En este exitoso film dirigido por Steven Spielberg, el protagonista de la historia, Roy Neary, experimenta un encuentro con un OVNI, mientra el gobierno de Estados Unidos intenta establecer un primer contacto con sus ocupantes. Como curiosidad, el propio J. Allen Hynek hace un pequeño cameo en una de las escenas finales de la película.

Posteriormente ha habido varios intentos de ampliar la escala de Hynek sobre encuentros cercanos, buscando incluir nuevos tipos a la clasificación. Una de las más conocidas la llevó a cabo el ufólogo Ted Bloecher, quien sugirió que se deberían incluir varios subtipos dentro de los Encuentros cercanos del tercer tipo. Por ejemplo si la entidad biológica extraterreste es observada dentro o fuera del OVNI, o si no se produce ningún avistamiento OVNI pero existe algún tipo de comunicación inteligente.

Otros investigadores y ufólogos fueron un paso más allá, sugiriendo una extensión de la escala de Hynek con más tipos de encuentros cercanos. Esta ampliación de la escala incluye:

- Encuentros cercanos del cuarto tipo, en el que un humano es "abducido" o secuestrado por un Ovni o sus ocupantes.

- Encuentros cercanos del quinto tipo, como un evento Ovni que involucra la comunicación directa entre extraterrestres y humanos.

J. Allen Hynek en una conferencia sobre OVNIS- Encuentros cercanos del sexto tipo, para el caso de producirse la muerte de un humano o animal asociado con un avistamiento de Ovnis.

- Encuentros cercanos del séptimo tipo en un supuesto caso de creación de un híbrido humano y alienígena, ya sea por reproducción sexual o por métodos científicos artificiales.

Lo cierto es que todas estas categorías que se han intentado añadir al margen de las originales creadas por Hynek, nunca han gozado de una gran aceptación, principalmente porque carecen del rigor científico que Hynek pretendía aportar a la ufología.

Como astrónomo y asesor científico, Hynek pasó de un escepticismo absoluto cuando le contactó el gobierno de Estados Unidos para investigar la realidad que podía haber detrás de los supuestos avistamientos OVNIS, a dedicarse a estudiar el fenómeno en profundidad desde un punto de vista científico tras los numerosas pruebas, informes y reportes de pilotos de las fuerzas aéreas que llegaron a sus manos a lo largo de los años.

Según sus propias palabras: "Como científico, debo tener en cuenta las lecciones del pasado; con demasiada frecuencia ha sucedido que se pasaron por alto asuntos de gran valor para la ciencia porque el nuevo fenómeno no se ajustaba a la perspectiva científica aceptada de la época".

Escala de Hynek sobre encuentros cercanos

jueves, 23 de abril de 2020

Patagones, auténtica raza de gigantes del pasado

Desde el gigante de Gilgamesh en la mitología sumeria, los Titanes, los cíclopes y los Hiperbóreos de los mitos griegos o los Jotuns en la mitología nórdica, los gigantes con forma humana y gran tamaño y fuerza han sido tradicionalmente una de las grandes leyendas en la historia de la humanidad desde la Antigüedad.

Patagones, auténtica raza de gigantesEn numerosas ocasiones se ha intentado buscar un trasfondo de verdad detrás del mito de los gigantes, asociando algunos descubrimientos como el caso del gigante de Castelnau, a que alguna raza de gigantes pudiera haber existido realmente en el pasado, dando lugar con el paso del tiempo a su popular leyenda.

Lo cierto es que este tipo de descubrimientos han sido constantemente rechazados por la ciencia poniendo en duda su credibilidad, sin embargo hay una considerable excepción. Se trata de los gigantes patagónicos o simplemente Patagones, un pueblo indígena de la parte más austral de Sudamérica, denominada actualmente como la Patagonia, y que forman parte de las tribus tehuelches o aonikenk. Con una altura cercana a los dos metros cuando fueron descubiertos por una expedición española en 1520, llevó a denominar rápidamente a los Patagones como una auténtica raza de gigantes.

El primer contacto de los europeos con los que posteriormente se conocerían como "Gigantes patagónicos" se producía poco después del 13 de marzo de 1520. Una expedición española comandada por Fernando de Magallanes, buscaba el paso del suroeste que debía conectar los océanos Atlántico y Pacífico para conseguir llegar a las Indias Orientales y establecer una nueva ruta comercial de especias.

Ruta de la expedición de Magallanes por el sur de SudaméricaLa expedición acabaría teniendo éxito, y no solo se descubrió la ruta entre los dos océanos a través del conocido Estrecho de Magallanes, sino que también sería la primera expedición marítima en dar la vuelta al mundo, siendo liderada el resto del viaje por Juan Sebastián Elcano.

Cuando aún no se había descubierto el Estrecho de Magallanes pero ya se encontraban cerca de este paso del suroeste, la expedición española decidió desembarcar el 13 de marzo de 1520 en una zona conocida actualmente como la bahía San Julián (Argentina), con el objetivo de reabastecerse y para pasar el invierno.

Al parecer, se hizo una partida formada por varios miembros de la expedición para rastrear los alrededores y asegurarse que la zona en la que se iban a establecer fuese segura y evitar así tener problemas con indígenas hostiles. Antes de encontrarse con los gigantescos indígenas que habitaban el lugar, los exploradores españoles hallaron varios rastros de enormes huellas humanas.

Se cree que estas huellas fueron de hecho el origen del nombre de "Patagones", en referencia al gigante Pathoagón que aparece en la novela de caballería "Primaleón", publicada solo unos años antes, en 1512. Los españoles los denominaron pues "patones" (literalmente de "pies grandes"), llamando a los habitantes patagones y estableciéndose así el topónimo para toda la región de Patagonia.

Tras hallar las huellas, los exploradores no tardaron mucho en encontrarse con uno de sus dueños. Estos gigantes patagónicos podían llegar a medir dos metros de altura, y en el caso de los varones era habitual superar estos dos metros de promedio. Auténticos gigantes en comparación con el tamaño de los europeos de la época, cuya altura promedio se situaba entre los 1,5 y 1,6 metros de estatura.

Encuentro de europeos con los gigantes de la PatagoniaEl mejor relato de este primer encuentro lo ofreció Antonio Pigafetta, un noble que participó en la expedición de Magallanes ejerciendo como escribano y dejando constancia de buena parte de los nuevos hallazgos y descubrimientos que iban sucediendo.

Pigaffetta fue quien describió por primera vez a esta mítica tribu de gigantes. Según relata Pigafetta, el primer patagón que encontraron era un hombre de una estatura gigantesca que se encontraba prácticamente desnudo en la playa mientras cantaba y se echaba arena sobre la cabeza. Cuando se acercaron a él, el tamaño del gigante impresionó al noble, quien lo describió diciendo "El hombre era tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura".

Se trataba de gigantes reales de al parecer una considerable fuerza pero que vivían de forma parecida a los hombres del Paleolítico, vistiendo con pieles de animales (que también usaban como calzado), y portando rudimentarias herramientas y armas como arcos de madera con unas pocas flechas y puntas de piedra como utensilios.

Este sorprendente encuentro de los españoles con los gigantes patagónicos dejó una considerable huella en la fantasía y literatura europea de los siguientes siglos, donde se destacaba su gran estatura y fuerza física. Sin embargo la llegada de los españoles también tuvo consecuencias para los pueblos indígenas tehuelches, afectando a su cultura y provocando además una gran mortandad entre los indígenas debido a la transmisión de enfermedades comunes entre los europeos como la gripe, el sarampión o la viruela.

Durante las siguientes décadas se siguieron produciendo avistamientos y algunos contactos de europeos con los gigantes patagónicos, confirmando así que el el relato español sobre esta verdadera raza de gigantes no era un mito. Uno de estos avistamientos se produjo durante una expedición comandada por el conocido corsario y explorador británico Sir Francis Drake en 1579, y en 1590 una expedición holandesa afirmó haber tenido un encuentro violento con los gigantes de la Patagonia.

Fotografía de los gigantes patagónicos, indios tehuelches en 1904Quizás el relato más sorprendente fue el que dio Anthonie Knivet, un marinero británico que aseguró haber visto en 1590 cadáveres de gigantes en la Patagonia que medían más de 3,5 metros de largo. Posteriormente se dieron relatos similares en otras expediciones a la zona, otorgando a los indígenas una altura que superaba los 2,5 metros. Si bien todas ellas se consideraron exageraciones, en todo caso el naturalista Charles Darwin llegó a afirmar que los patagones eran muy altos y la raza más corpulenta que había visto jamás.

Parte de mito y parte de realidad, los gigantes patagónicos acabaron diluyéndose en la historia. Sin embargo, las tribus y pueblos indígenas tehuelches de los que forman parte han llegado hasta la actualidad, en una poco definida clasificación conocida como "Complejo tehuelche", y por desgracia en constante declive, habiendo quedado extinguidos en Chile y manteniéndose en unas pocas reservas en Argentina a pesar de su enorme territorio geográfico.

La estatura media del ser humano no ha dejado de aumentar a lo largo de los siglos y en la actualidad es algo habitual que las personas superen los dos metros de altura. Incluso encontramos casos extremos de gigantismo como los 2,72 metros de altura que llegó a alcanzar Robert Pershing Wadlow y que lo convierten en la persona más alta de la historia.

Sin embargo, desde la perspectiva de un europeo de principios del siglo XVI, cuya altura rara vez superaba los 1,7 metros, el impacto de encontrarse con seres humanos que fácilmente superaban los dos metros de estatura, en una tierra además desconocida por entonces, fue enorme, siendo por tanto razonable que los patagones fueran considerados una auténtica raza de gigantes y asociados rápidamente a los mitos y leyendas de la antigüedad.

Clasificación de los pueblos y tribus de América descubiertos por los españoles

martes, 7 de abril de 2020

Château de la Mothe-Chandeniers, un espectacular castillo abandonado en Francia

En la región francesa de Vienne, cerca de la localidad de Les Trois-Moutiers se sitúa el Castillo de la Mothe-Chandeniers (Château de la Mothe-Chandeniers), un espectacular castillo abandonado rodeado por un lago, en el que la naturaleza lleva décadas retomando el lugar.

El Castillo abandonado de la Mothe-Chandeniers en FranciaEl origen del castillo se remonta al siglo XIII, cuando fue construido como una fortaleza de la familia Baussay, llamándose por entonces la "Motte de Bauçay" (Beaussais), quienes eran los señores de Loudun, actualmente una pequeña comunidad cercana.

Cambiando de propietarios varias veces durante la guerra de los Cien Años que enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra entre 1337 y 1459, la fortaleza acabó pasando a la familia de Chaunay, manteniéndose en su posesión hasta enero de 1448, cuando La Mothe de Bauçay se integró en el patrimonio de la familia de Rochechouart como parte de un acuerdo de matrimonio entre ambas familias.

Fue en durante el siglo XVII cuando el Castillo toma el nombre actual de Château de la Mothe-Chandeniers, siendo también probablemente su época de mayor esplendor gracias al marqués François de Rochechouart, quien se rodeó de artistas e intelectuales y celebró entre sus paredes algunos de los mejores festivales del reino de Francia, recordados por su idílico emplazamiento con la torre del castillo y el bosque que lo rodean como testigos.

Tras esta época de esplendor y una vida de lujos que no pudo mantener, François de Rochecouart acabó en bancarrota y vendiendo la propiedad del Castillo de la Mothe-Chandeniers en 1668, volviendo a pasar por varias familias durante las siguientes décadas. Nuevamente el edificio sufrió graves daños y fue saqueado durante la Revolución francesa a finales del siglo XVIII.

El Castillo de la Mothe-Chandeniers en el siglo XIXEn 1809 un acaudalado empresario de París, llamado François Hennecart, decide comprar el castillo prácticamente en ruinas y lo restaura, intentando conservar el estilo medieval del edificio original. Durante las siguientes décadas se realizarán nuevas restauraciones, siendo la más importante de ellas la realizada por el barón Edgard Lejeune en torno al año 1870.

La propiedad había pasado a Lejeune tras casarse con una de las descendientes de François Hennecart, y el barón emprende una profunda reforma del edificio cambiando el estilo original por un estilo romántico, añadiendo el lago que rodea al castillo, y devolviendo al castillo a su pasado glorioso organizando nuevamente lujosas fiestas en su interior.

Ya en posesión de la familia Lejeune y totalmente restaurado, el 13 de marzo de 1932 se desata un devastador incendio en el interior del Château de la Mothe-Chandeniers que destruye el edificio casi por completo, salvándose únicamente la capilla y algunas pocas dependencias. Además de la pérdida de este edificio histórico, en el incendio se quemaron también importantes libros manuscritos, valiosas obras de arte, especialmente cuadros y una gran cantidad de muebles antiguos de gran valor.

La vegetación tomando el Castillo de la Mothe-ChandeniersLa devastación causada por el incendio fue de tal calibre que sus propietarios no pudieron reconstruir el castillo, quedando abandonado desde entonces y pasando por diferentes dueños la propiedad para aprovechar los terrenos colindantes que incluyen parte del bosque aledaño y tierras agrícolas. El último propietario fue Claude-Alain Demeyer, quien intentó, sin éxito, llevar a cabo varios proyectos de restauración.

El paso del tiempo y el abandono durante décadas convirtió al Castillo de la Mothe-Chandeniers en uno de los lugares abandonados y retomados por la naturaleza más bellos y espectaculares de Europa. Este histórico edificio en realidad nunca cayó en el olvido, recibiendo miles de visitas al año para observar como la frondosa vegetación ha ido ganando gradualmente terreno entre las paredes, en un lugar mágico rodeado por un bello lago artificial.

En el año 2017 la comunidad online Dartagnans lanzó la iniciativa "Adopte un château" (Adopta un castillo) con el objetivo de recaudar fondos entre miles de voluntarios y comprar el Château de la Mothe-Chandeniers con un sistema de multi-propiedad.

El Crowdfunding fue un éxito, recaudando 1,6 millones de euros en una campaña en la que participaron más de 18.000 personas, convirtiéndose además en la propiedad patrimonial colectiva más grande del mundo. Su objetivo ahora es comenzar la restauración del castillo durante los próximos años e intentar devolver al edificio parte de su antiguo esplendor.

La parte frontal del Castillo de la Mothe-Chandeniers

Vista aérea del Château de la Mothe-Chandeniers

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