jueves, 23 de mayo de 2019

Hughes H-4 Hercules, el hidroavión más grande de la historia

El Hughes H-4 Hercules fue un prototipo de hidroavión diseñado y construido por la compañía Hughes Aircraft Company, perteneciente al magnate Howard Hughes. Este gigantesco "bote volador" estaba destinado a servir como transporte transatlántico durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo no se completó a tiempo para ser utilizado en la guerra.

Hughes H-4 Hercules, el hidroavión más grande de la historiaAunque fue conocido popularmente como "Spruce Goose" (ganso de abeto), el aparato estaba construido en su mayor parte de madera de abedul. El Hughes H-4 Hercules es el hidroavión más grande que se ha construido jamás, y fue también durante décadas el avión con la mayor envergadura de alas de cualquier aeronave que haya volado, récord que mantuvo hasta que en abril de 2019 realizó el primer vuelo el Stratolaunch Modelo 351 de la compañía aeroespacial Scaled Composites.

La historia del Hughes H-4 Hercules se inicia en 1942, cuando el Departamento de Guerra de Estados Unidos emitió una orden para que se construyera un avión capaz de cruzar el Atlántico con una gran carga útil. El motivo era que se necesitaba transportar material de guerra y tropas a Gran Bretaña, y por mar el trayecto era peligroso debido a la constante amenaza de los submarinos alemanes (U-Boot). Como requisito para su construcción se estableció que la aeronave no podría estar fabricada con materiales estratégicos para la guerra como aluminio.

Henry J. Kaiser, famoso constructor y fabricante de barcos de la clase "Liberty" durante la Segunda Guerra Mundial, se asoció con el multimillonario y diseñador de aeronaves Howard Hughes para crear el que sería el avión más grande de la historia hasta ese momento.

Construcción del Hughes H-4 HerculesA la aeronave se la dio el nombre de "HK-1" durante la fase de desarrollo en referencia a la colaboración entre Hughes y Kaiser, aunque el nombre oficial sería finalmente Hughes H-4 Hercules.

El avión fue diseñado para transportar 68.000 kg, equivalente a 750 tropas totalmente equipadas o dos tanques M4 Sherman de 30 toneladas. Su peso vacío era de 113.000 kg y podía alcanzar un peso total con la carga de hasta 180.000 kg.

El contrato de la aeronave HK-1 se emitió en 1942 como un contrato de desarrollo, solicitándose que se construyeran tres aeronaves en el plazo de dos años para ser utilizados durante la guerra. El diseño final elegido fue un gigante, eclipsando cualquier gran transporte que se había construido hasta entonces. Se decidió también que se construiría principalmente de madera para conservar materiales necesarios como el metal, siendo apodado "Spruce Goose" (un nombre que a Hughes no le gustaba) o "Flying Lumberyard" (Aserradero volante).

Las medidas del Hughes H-4 Hercules eran gigantescas. Con una tripulación de tres personas, este enorme hidroavión tenía una longitud de 66 metros, una altura de 24 metros y una envergadura de alas de 97 metros. Unas dimensiones que convirtieron al H-4 Hercules en el avión más grande del mundo hasta la fecha.

Fotografía del Hughes H-4 Hercules en el muelleLa construcción del primer prototipo del HK-1 se desarrolló durante 16 meses, un tiempo en el que surgieron discrepancias entre Hughes y Kaiser, lo que acabó motivando que este último se retirara del proyecto.

Hughes continuó el desarrollo por su cuenta con la designación definitiva de "H-4 Hércules", para el que firmó un nuevo contrato con el gobierno de Estados Unidos. La construcción sin embargo avanzó muy lentamente y la aeronave no se completaría hasta después de terminar la guerra.

El avión fue construido empleando el proceso "Duramold" de madera contrachapada y resina, por la Hughes Aircraft Company en el aeropuerto de Hughes, situado en la actual Playa Vista de Los Ángeles (California). En total, el coste de desarrollo del Hughes H-4 Hercules alcanzó los 23 millones de dólares, el equivalente a casi 300 millones de dólares en la actualidad.

Una compañía de mudanzas transportó el avión por las calles hasta el Muelle E en Long Beach, California. Lo movieron en tres secciones grandes con el fuselaje y cada ala, además de un cuarto envío con piezas de ensamblajes de la cola. Tras completar la Hughes Aircraft el ensamblaje final, se levantó un gigantesco hangar para la aeronave, que disponía además de una rampa para lanzar el H-4 Hercules.

Según las especificaciones técnicas, el hidroavión podría superar los 400 km/h como velocidad de crucero, con una autonomía de 4.800 kilómetros y capaz de alcanzar una altitud de 6.300 metros.

Howard Hughes a los mandos del Spruce Goose para realizar la prueba de vueloEl 2 de noviembre de 1947 sería finalmente la fecha en la que se realizaría la primera prueba de vuelo del Hughes H-4 Hercules, aunque también sería la última, ya que fue la única vez que este gigantesco avión despegó del suelo.

Con el propio Howard Hughes en los controles del avión, y una tripulación que incluía a Dave Grant como copiloto, dos ingenieros de vuelo, 16 mecánicos, dos tripulantes de vuelo, acompañados de periodistas y varios invitados de la industria aeronaval, comenzó la prueba de vuelo.

El 2 de noviembre de 1947 el H-4 Hercules despegó y permaneció en el aire durante 26 segundos a una altura de 21 metros sobre el agua, manteniendo una velocidad de 217 km/h durante aproximadamente un kilómetro y medio de distancia. La prueba demostró que el hidroavión era funcional y sirvió para resolver las dudas del gobierno sobre el uso de los fondos destinados a su construcción (tema por el Hughes tuvo que comparecer ante una comisión), sin embargo el proyecto fue cancelado poco después y el Hughes H-4 Hercules nunca volvió a volar.

Prueba de vuelo del Hughes H-4 HerculesA pesar de la cancelación del proyecto, un equipo de 300 trabajadores mantuvo la aeronave en condiciones de vuelo, oculto en un hangar hasta 1976, cuando moría Howard Hughes y se disolvía la compañía.

La propiedad del H-4 fue disputada por el gobierno de los Estados Unidos, llegándose finalmente a un acuerdo por el cual el Museo Nacional del Aire y el Espacio de la Smithsonian Institution tendría la propiedad del aparato. En 1980, el Aero Club del sur de California adquirió finalmente el avión, y dispuso que sería expuesto en el Evergreen Aviation Space Museum situado en McMinnville, Oregón, donde se puede visitar actualmente el histórico Hughes H-4 Hercules, el hidroavión más grande de la historia.

Debido a su gran tamaño de 29.000 metros cuadrados, los antiguos hangares de Hughes Aircraft en el aeropuerto de Hughes, incluido el que contenía el Hércules, se usaron años después para filmar películas como "Titanic" (1997).

El Hughes H-4 Hercules se mantuvo también como el avión más grande que ha volado jamás hasta el 13 de abril de 2019, cuando fue superado por el Stratolaunch Modelo 351 de Scaled Composites, una aeronave construida para transportar cohetes y actualmente la aeronave más grande del mundo con una longitud de 73 metros y una longitud de alas de 117 metros.

Comparación de tamaño Hughes H-4 Hercules vs Stratolaunch

martes, 7 de mayo de 2019

Cómo ver la Vía Láctea a simple vista

Nuestro Sistema Solar se encuentra en constante movimiento, recorriendo la galaxia de la Vía Láctea de forma similar a la traslación de la Tierra, donde nuestro planeta describe una órbita elíptica alrededor del Sol.

Cómo ver la Vía Láctea a simple vista desde la TierraCon un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz, la Vía Láctea es una galaxia en forma de espiral cuyo nombre proviene de la mitología griega y significa literalmente "camino de leche". Esta especie de "camino" es en realidad un cúmulo de millones de estrellas y otros materiales como gas interestelar, que puede ser visto desde la Tierra a simple vista, en un increíble espectáculo visual cósmico si encontramos las condiciones adecuadas para observarlo.

De hecho, la Vía Láctea ha sido observada durante miles de años por todo tipo de culturas, y cada una de ellas le ha otorgado un significado especial. Para los vikingos era el camino que conducía al Valhalla a los guerreros muertos en batalla, mientras que para los aztecas y otras antiguas culturas centroamericanas creían que estaban viendo al dios Mixcóatl, el dios de las tempestades, de la guerra y de la caza. En España ha servido durante generaciones como punto de referencia para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, siendo llamada así en ocasiones.

Para ver la Vía Láctea desde la Tierra a simple vista, lo podemos hacer siguiendo unas cuantas indicaciones sencillas. Buscar un punto de observación alejado de cualquier población con el fin de evitar la denominada "contaminación lumínica" en la medida de lo posible, en una noche sin luna y despejada, están entre los consejos principales y fundamentales que debemos tener en cuenta, pero si queremos disfrutar de esta maravilla de la naturaleza en todo su esplendor, recomendamos seguir estas indicaciones:

La Vía Láctea en el Hemisferio Norte- El mejor momento para observar la Vía Láctea son las noches de verano en el hemisferio Norte, correspondientes a los meses de junio, julio y agosto. La misma época si la buscamos ver desde el Hemisferio Sur, aunque en este caso corresponde con los meses de invierno.

- Aunque evidentemente la única forma de ver la Vía Láctea es de noche, también en esta franja horaria hay momentos en la que la podemos observar mejor. Las horas más recomendadas se sitúan pasadas dos horas después de la puesta de sol y hasta dos horas antes del amanecer, el momento en el que el cielo está más oscuro y permite una mejor observación de cualquier fenómeno astronómico. Nuestros ojos tardarán un tiempo en adaptarse a la oscuridad, por lo que es recomendable estar un mínimo de 20 minutos hasta que nuestra visión esté más adaptada.

- El mejor lugar para ver nuestra Galaxia son los lugares rurales, y que estén apartados de cualquier foco de luz, tanto edificios o casas, como carreteras. Lo idóneo es desplazarse a determinadas áreas sin población, como desiertos, montañas o parques y reservas naturales.

Reconocidos como los mejores lugares del mundo para ver estrellas o la propia Vía Láctea se encuentran sitios las Islas Canarias en España, el desierto de Atacama en Chile, la Toscana en Italia, el desierto de Namibia, el Valle de la Muerte en California, las tierras altas o "Highlands" de Escocia, la zona de Breckenridge en Colorado (Estados Unidos), las islas de Hawái, o el interior de Australia, conocido como "Australian Outback ".

Si no podemos desplazarnos a estos lugares, en esta web disponemos de un interesante mapa donde encontrar las zonas oscuras y libres de contaminación lumínica en cualquier punto del planeta: See the Milky Way - Light Pollution

La Vía Láctea en el Hemisferio Sur- Elegir una noche despejada libre de nubes es fundamental, pero también es necesario para mejorar la observación que sea una noche sin luna. Para organizarnos y programar la fecha más idónea, podemos utilizar alguna App gratuita que incluyen información relevante como las fases de la luna y la cantidad de luz que reflejará la Luna en la tierra determinada noche: Moon Phases

- ¿En qué lugar del firmamento veremos la Vía Láctea? Si nos encontramos en el Hemisferio Norte debemos dirigir nuestra vista hacia el sur, donde observaremos un enorme cúmulo blanco de estrellas y gas interestelar surcando el cielo nocturno. Si estamos en el Hemisferio Sur, tendremos que mirar en este caso hacia el suroeste, desplazándose el camino blanco de luz en el cielo desde este punto en dirección noreste.

Con las condiciones adecuadas de observación, podremos incluso llegar a ver a simple vista la denominada "Gran Grieta" (Great Rift) o "El Lado Oscuro de la Vía Láctea". Se trata de una franja oscura de nubes que divide parte de la Galaxia y que únicamente pueden ser observadas desde la Tierra en las noches más oscuras. Lo único que no podremos ver en ningún caso es el centro de la Vía Láctea, donde hay un gigantesco agujero negro de aproximadamente una masa de 2,5 millones de soles, y que los expertos han denominado "Sagitario A*".

Junto a estos consejos, para mejorar nuestra experiencia de observación, es recomendable utilizar también prismáticos, binoculares y telescopios, que nos permitirán ver este increíble espectáculo astronómico más de cerca y con más detalle.

Fotografía Vía Láctea desde la Tierra

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