martes, 4 de septiembre de 2018

Mitos y leyendas de África

La mitología africana es una de las grandes desconocidas para el mundo occidental. Con más de 1.200 millones de habitantes, en África se hablan más de 1.000 idiomas, y hay una gran variedad de religiones étnicas.

Mitos y leyendas de ÁfricaEn la mayoría de las culturas africanas, su historia y sus creencias han sido explicadas y transmitidas a través de las tradiciones orales y la narración de historias, creando un rico folclore popular.

Muchos de los mitos y leyendas de África tratan conceptos comunes como la vida después de la muerte o el origen del universo, pero también se incluye la creencia en la magia, los espíritus ancestrales, seres celestiales, o curiosas leyendas sobre los animales.

A diferencia de gran parte del mundo occidental, donde estas historias populares han pasado a formar parte del pasado, en África los mitos y leyendas han perdurado con el paso del tiempo, y siguen formando parte integral de la vida cotidiana de muchos africanos.

Kaang


Los bosquimanos (hombres del bosque), conocidos también como pueblo San, Basarawa, Sho o Kung, son expertos en encontrar agua en casi cualquier sitio por inhóspito que sea, siendo conocidos habitualmente como los nómadas de África. En las últimas décadas, muchos se han convertido en agricultores debido a los peligros que nuestra vida moderna representa para su estilo de vida tradicional de cazadores-recolectores. En el pasado, ocupaban un extenso territorio que se extendía desde el sur de África hasta Kenia.

Bosquimanos alrededor de una hogueraSegún sus creencias, el dios supremo Kaang creó el mundo, y todos los animales y seres humanos vivían juntos en paz, cada criatura comprendía a todos los demás y ninguna criatura quería nada. Satisfecho con su creación, Kaang convocó a todas las personas y animales bajo el gran árbol para indicarles las leyes del nuevo mundo. Dirigiéndose a los humanos, dijo "Bajo ninguna circunstancia debes hacer fuego; hacer tal cosa sería traer un gran mal sobre este hermoso mundo".

Sin embargo, un día el sol desapareció del horizonte, y los humanos atemorizados por la oscuridad y el frío, desobedecieron a Kaang y encendieron un fuego. Los animales huyeron aterrorizados por el fuego, y aunque sus amigos los humanos les llamaban para que volvieran, éstos ya no podían entenderles. Al romper la promesa a Kaang, también habían roto el entendimiento entre humanos y animales para siempre.

En otra de sus historias más populares, la esposa de Kaang dio a luz a un eland (el antílope africano). El dios alimentó al animal, pero sus dos hijos lo mataron por error. Kaang exigió que se hirviera la sangre del eland, y como resultado, sus restos se dispersaron por todo el paisaje, convirtiéndose a su vez en otro antílope y en más animales. De esta manera, Kaang proporcionó la carne que toda su gente caza, mata y come hasta el día de hoy.

Los Biloko


Conocidos también como Eloko, los Biloko son una especie de criatura enana diabólica que, según el mito, deambula por las zonas más remotas del centro de África. Se cree que son los espíritus de los antepasados ​​de las personas que viven allí.

La leyenda dice que cazan en el bosque por su rencor con los vivos, siendo considerados entidades malvadas. Los Biloko viven en la parte más densa y oscura de la selva tropical de Zaire, y guardan celosamente sus tesoros. Solo los cazadores más intrépidos se adentran en el bosque profundo y sobreviven, porque para tener éxito, los cazadores deben poseer una magia fuerte. Hay muchas historias sobre esposas que insisten en unirse a sus maridos en el bosque solo para desmayarse tan pronto como ven su primer Eloko.

Representación de un Eloko - BilokoLos Biloko viven en árboles huecos y van vestidos solo con hojas, no tienen cabello, y solo la hierba crece en sus cuerpos. Tienen ojos penetrantes, hocicos con bocas que se pueden abrir lo suficiente como engullir un cuerpo humano, vivo o muerto, y garras largas y afiladas. Poseen pequeñas campanas, que, en África Central, se cree que pueden hechizar a los humanos, por lo que es recomendable llevar un amuleto o un fetiche que pueda ofrecer protección contra este tipo de magia.

Una de las leyendas más conocidas sobre los Biloko, narra un día en que un cazador llevó a su esposa, ante su insistencia, al bosque, donde tenía una choza con una empalizada alrededor. Cuando salió a inspeccionar sus trampas, le dijo: "Cuando oigas una campana, no te muevas. Si lo haces, ¡morirás!". Poco después de que él se fuera, oyó el encantador sonido de una pequeña campana acercándose.

Una voz amable, como la de un niño, le pidió que lo dejaran entrar a su habitación. La mujer abrió la puerta y apareció un Eloko, que olía como el bosque, se veía pequeño e inocente. Ella le ofreció puré de plátano con pescado frito, pero el Eloko se negó: "Comemos solo carne humana. No he comido durante mucho tiempo. Dame un pedazo de tu brazo". Finalmente, la mujer, bajo el hechizo del Eloko, accedió a su petición. Esa noche, el esposo solo encontró los huesos de la mujer al regresar a la choza.

Adu Ogyinae


Según la mitología Asante o pueblo Ashanti, un grupo étnico de Ghana, Adu Ogyinae es considerado el primer hombre, existiendo varias historias sobre el origen del hombre. Tal como cuenta la leyenda, todos los humanos vivían en lo más profundo de la tierra. Un día, siete hombres, cinco mujeres, un leopardo y un perro se arrastraron por un agujero hecho por un enorme gusano para ver que había en el exterior.

Tribu de los AsanteTras llegar a la superficie, miraron a su alrededor, y todos quedaron aterrorizados ante lo que vieron, excepto Adu Ogyinae, el primer hombre en subir a la superficie. Adu Ogyinae parecía entender el mundo y sus maravillas, así que se erigió como el líder, los calmó y les dio fuerza al ponerles las manos encima. Agrupó a la gente en equipos de trabajo, y coordinó la construcción de sus primeros refugios hasta que un árbol que estaba talando cayó y lo mató.

Entonces el perro fue enviado en busca de fuego. La carne se cocinó con la llama que trajo y se le alimentó para probar si era segura. Cuando el perro no mostró signos de enfermedad, todos los demás comenzaron a comer. Nyame, dios de la creación, se encontró con uno de los miembros del grupo y lo convirtió en su asistente. Manteniendo la tradición, cada año los Ashanti celebran ceremonias en el bosque para conmemorar a los primeros seres humanos.

Kileken


Como una tribu seminómada (no viven en solo lugar, ya que migran con sus casas y sus pertenencias en busca de tierra y alimento), la tribu de los masáis vive entre Kenia meridional y Tanzania septentrional.

Masái observando KilekenAunque muchos de ellos hablan ya inglés y se han ido convirtiendo al cristianismo, la mayoría hablan lenguas tradicionales como el maa o el suajili, y mantienen su religión tradicional y sus costumbres. Entre las leyendas masái, destaca Kileken o Kileghen, el mito de los masáis sobre el planeta Venus.

Según el mito, el planeta Venus se llama Kileken y visita la Tierra en forma de un niño pequeño. El niño se hace amigo de un viejo granjero y cuida su ganado, mientras el hombre acepta dejar que el niño conserve lo único que tiene, el secreto de su origen.

Cuando el hombre traiciona su confianza y espía a Kileken, el niño desaparece en una luz brillante y vuelve a los cielos. Es la forma de explicar mediante el mito por qué se ve el planeta Venus durante la mañana y la noche.

Al igual que en otras sociedades, los maasai creían que Venus era dos cuerpos separados cuando se veían por la mañana y por la tarde. Kileken era la apariencia de la "estrella de la mañana". Cuando se podía ver y los hombres aún no habían regresado de la cacería, las mujeres rezaban por su seguridad. La "estrella de la tarde" era conocida como Leken y su aparición anunciaba el nacimiento de la luna.

La reina de la lluvia


Para la tribu de los Balobedu (Lobedu) en Sudáfrica, la reina de las lluvias es una parte fundamental de su cultura e historia. Conocida como Modjadji, se dice que la reina es una encarnación viviente de la diosa de la lluvia, que se va heredando de generación en generación de madre a hija.

Makobo Modjadji, la última reina de la lluviaSe cree que su origen proviene de un antiguo jefe en Monomotapa (sureste de Zimbabue) en el siglo XVI, a quien sus antepasados le dijeron que al fecundar a su hija Dzugundini, la hija resultante, Modjadji, tendría habilidades para hacer llover cuando quisiera.

Debido a que Modjadji es la encarnación de la lluvia, incluso su estado de ánimo influye en el clima. También se cree que puede enviar tormentas para destruir a los enemigos de los Balobedu, o enviar una lluvia suave para nutrir a sus amigos. Los visitantes de otras tribus de la zona siempre traían sus regalos y tributos, incluido el ganado y sus hijas como esposas, para apaciguarla y llevar la lluvia a sus poblados.

Cada año, los poderes de la Reina de la lluvia se muestran en el asentamiento Ga-Modjadji durante la ceremonia de la lluvia. Se espera que todas las reinas se suiciden con veneno a la edad de 60 años. Ese día, todos los ingredientes de la reina para la lluvia, los objetos preciados y los encantamientos mantenidos en secreto durante su reinado, pasan a su sucesora.

Kalunga


Los Ambundu o Mbundu de Angola, un pueblo perteneciente a los Bantú, cuentan entre sus mitos con Kalunga, una palabra que asocian tanto a la muerte, como al propio inframundo o a su Rey, como también al Rey del mar, llamado en ocasiones "Kalunga Ngombe". Otras tribus como Ndonga y los Kwanyama, al sur de Angola, usan este nombre para su Dios Supremo.

Arraigado en el folclore popular de estos pueblos bantú se narra la leyenda del Rey Kitamba kia Shiba. Kitamba era un gran jefe que vivía en Kasanji, y perdió a su esposa, la reina Muhungu (Muhongo), llorando por ella durante días. No solo se lamentaba a sí mismo, sino que insistía en que su gente compartiera su dolor. "

El inframundo de KalungaOtros jefes protestaron, pero Kitamba se mantuvo en su obstinación y ordenó que no hablaría ni comería ni permitiría que nadie lo hiciera hasta que le devolvieran su reina. Los jefes se reunieron y llamaron a un curandero (kimbanda). Tras recibir el pago por su trabajo, un arma y una vaca, escuchó a Kitamba y le dijo que lo resolvería, y traería a la reina de las garras de Kalunga (el reino de los muertos).

Recogió hierbas y preparó una infusión, con la que debían lavarse tanto el rey Kitamba como toda su gente. Cavaron una tumba en la choza del curandero, donde se metió junto a su hijo, para descender ambos a la tierra de los muertos. Allí pronto se encontró con la reina, quien le mostró a Kalunga-ngombe, el señor del inframundo, y le explicó que al final acaba devorando a todos y nadie puede escapar.

La reina le señaló también una figura sombría encadenada, el espíritu del Jefe Kitamba, que estaba destinado a morir pronto. Dándole un brazalete funerario como prueba de su encuentro, la reina devolvió al curandero al mundo de los vivos, diciéndole que nadie que entrara en Kalunga podría irse nunca y que no debería comer nada de comida o hablar de la inminente muerte de Kitamba. De lo contrario, él y su hijo serían forzados a permanecer en el inframundo. Cuando regresó, le presentó a Kitamba el brazalete, y el rey confirmó que efectivamente era el de Muhungu.

Anansi


En África occidental, Anansi es uno de los personajes más importantes de las leyendas y cuentos populares, transmitiéndose las historias de forma oral durante generaciones.

El mito de AnansiConocido también como Ananse, Kwaku Ananse y Anancy, habitualmente toma la forma de una araña y es considerado el espíritu del conocimiento en las historias, intentando engañar a los humanos para que hagan algo inmoral que los beneficiaría, pero que normalmente acaban en fracaso, enseñando a los oyentes una importante lección para la vida.

La leyenda popular más conocida sobre Anansi, nos cuenta su intento de atesorar la sabiduría de todo el mundo en una olla. Cuando finalmente la araña tuvo éxito, intentó esconder la olla en la cima de un árbol donde nadie podría encontrarla.

Ató la olla y trató de trepar al árbol, pero el avance era muy lento mientra. Su hijo, que lo había seguido, le preguntó por qué no se ataba la olla a la espalda para poder escalar más fácilmente. Al darse cuenta del ingenio de su hijo, la olla se resbaló y cayó al suelo. La sabiduría se desvaneció y una repentina tormenta la arrastró al río y de allí a las aguas del océano, por lo que todos en el mundo ahora poseen un poco de esa sabiduría.

Las historias de Anansi cruzaron el océano debido a la trata de esclavos, asentándose este mito africano en varias zonas del Caribe, donde es conocido como Nancy, Aunt Nancy, o Sister Nancy. Se celebra como un símbolo de la resistencia y la supervivencia de los esclavos, ya que Anansi es capaz de cambiar las tornas sobre sus poderosos opresores utilizando su astucia y engaño.

Mitología de África

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