Gran Marruecos, el movimiento nacionalista y expansionista marroquí

Gran Marruecos es un concepto utilizado por diversos líderes nacionalistas marroquíes, con el objetivo de promover un expansionismo territorial del país para recuperar los territorios que consideran históricamente asociados al reino de Marruecos, basándose en las diferentes dinastías que gobernaron Marruecos desde los tiempos de los almorávides (Siglos XI y XII). 

Mapa del Gran MarruecosLas reivindicaciones territoriales de este Gran Marruecos comprenderían el actual reino de Marruecos, todo el Sáhara Occidental, el oeste de Argelia (Sáhara argelino), el norte de Mali, toda Mauritania, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, así como las denominadas "Plazas de soberanía españolas" (el resto de los territorios españoles en el norte de África como las islas Chafarinas o el peñón de Vélez de la Gomera). En las corrientes nacionalistas más extremistas también se han llegado a incluir las Islas Canarias.  

El término Gran Marruecos se originó en los años 40, creado por el partido Istiqlal (Partido nacionalista marroquí) como una forma de protesta y propaganda política frente al dominio colonial de Francia y España, y de países fronterizos como Argelia. 

Tras conseguir Marruecos la independencia en 1956 de Francia y España, el rey Hassan II llegó al poder en 1961, retomando el concepto de Gran Marruecos para continuar con la política independentista del país y expandir sus territorios a los conseguidos por antiguas dinastías y sultanes, como el imperio Almorávide, el imperio Almohade, el sultanato Saadí o la dinastía Alauí en el siglo XVIII (la dinastía actualmente reinante en Marruecos). 

Como parte de este proceso de recuperación de territorios, Marruecos ya había conseguido con el anterior rey, Mohamed V (padre de Hassan II), recuperar varios territorios bajo el protectorado español. Tras la guerra de Ifni en 1958, conocida también como "la guerra olvidada", Marruecos recuperó la región de Tarfaya (Cabo Juby) y España mantuvo las colonias de Sidi Ifni y el Sahara español, aunque las perdería también unos años después.

El movimiento expansionista de Marruecos continuaría con Hassan II, y en octubre de 1963, comenzaba la "Guerra de las Arenas", un conflicto territorial entre Argelia y Marruecos para recuperar los territorios que Marruecos había perdido durante la época colonial, el denominado Sáhara argelino

Reunión de Fidel Castro con miembros del gobierno de Argelia en 1963El conflicto entre Marruecos y Argelia se acabó internacionalizando. En plena época de la guerra fría, países como Estados Unidos y Francia se posicionaron a favor de Marruecos frente al bloque argelino apoyado por la Unión Soviética o Cuba, lo que llevó a un estancamiento. Finalmente, la Organización para la Unidad Africana (OUA) medió en el conflicto y logró un alto el fuego, dejando finalmente las fronteras sin cambios. 

Durante los años 60, líderes políticos como Allal Al-Fasi, miembro del partido nacionalista marroquí Istiqlal, mantuvieron su discurso sobre continuar con la expansión territorial para conseguir el Gran Marruecos. La propuesta gozó de cierta popularidad en el parlamento y como consecuencia directa, Marruecos no reconocería la independencia de Mauritania hasta 1969. 

Aunque Hassan II no llegó a apoyar públicamente estas propuestas, Marruecos continuó su expansión territorial, recuperando parte del territorio cercano a Ceuta y Melilla y consiguiendo la devolución del territorio del Ifni en 1969 por parte de España. También influyó en esta decisión la presión internacional y la resolución 2072 de las Naciones Unidas de 1965, donde se solicitaba a España el cese de la "dominación colonial". 

En 1970, la ONU aprobó la resolución 2711 para realizar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental y decidir así el futuro de este territorio. Aunque España se opuso inicialmente a esta resolución, finalmente accedió a que se celebrase el referéndum en 1975. Mientras tanto, en 1973 se había fundado el Frente Polisario, un movimiento de liberación nacional del Sáhara Occidental para luchar contra la dominación colonial sobre el pueblo saharaui

Apoyados por Argelia, los guerrilleros del Frente Polisario comenzaron una guerra con España para conseguir su independencia, mientras Marruecos se oponía frontalmente a la consulta de autodeterminación mediante un referéndum, paralizando el proceso en los tribunales internacionales. 

Fotografía de la Marcha Verde sobre el Sáhara OccidentalEn un momento de situación política muy compleja para ambos países, con el rey Hassan II de Marruecos sufriendo una fuerte crisis interna que amenazaba su gobierno tras varios intentos de golpes de estado, y el gobierno de España paralizado por la inminente muerte del dictador Francisco Franco, el 6 de noviembre de 1975 comenzaba la denominada "Marcha verde", penetrando miles de civiles marroquíes en el territorio del Sáhara español. 

Junto a los miles de civiles marroquíes que acamparon en territorio español durante la Marcha verde, se unieron también soldados de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, provocando el repliegue de las tropas españolas. Esta acción marroquí provocó el rechazo inmediato del Frente Polisario y del Consejo de Seguridad de la ONU, que dictó una resolución para que Marruecos se retirara de inmediato del Sáhara Occidental, considerando que esta región no forma parte de la "integridad territorial de Marruecos". Sin embargo, la ocupación de Marruecos contó con el respaldo de Estados Unidos y Francia. 

Pocos días después, el 14 de noviembre de 1975, se firmaban entre España, Marruecos y Mauritania los Acuerdos de Madrid (Acuerdo Tripartito de Madrid), por los que España se retiraría finalmente del Sáhara Occidental, cediendo la administración del territorio a estos dos países. 

El Frente Polisario comenzó inmediatamente una guerra contra Marruecos y Mauritania por el territorio del Sáhara Occidental. Mientras en febrero de 1976 las tropas españolas se retiraban definitivamente de la zona, en 1978 Mauritania renunciaba formalmente a hacerse cargo del territorio, anexionándoselo rápidamente Marruecos.

Manifestación del partido nacionalista marroquí IstiqlalDécadas después, la cuestión del Sáhara Occidental sigue sin resolverse. A pesar de haberse retirado del territorio, España es considerada por el derecho internacional como la potencia administradora del Sáhara Occidental debido a que los Acuerdos de Madrid no se consideran válidos. Un territorio ocupado actualmente por Marruecos mientras el pueblo saharaui sigue esperando a que finalmente se realice el referéndum de autodeterminación como dictaminó la ONU.

Aunque la idea del Gran Marruecos aparentemente se había diluido tras esta serie de conflictos, la relación de Marruecos con España o con otros países fronterizos como Argelia (país que ha acogido miles de refugiados saharauis y donde tiene su base el Frente Polisario) es compleja. 

Incidentes como el ocurrido en la isla español de Perejil en 2002 o el incidente del peñón de Vélez de la Gomera en agosto de 2012, con la ocupación de territorio español en el norte de África por parte de activistas e incluso de tropas marroquíes, es para muchos una muestra de que este concepto expansionista y nacionalista del Gran Marruecos sigue vigente. 

Mapa del Sáhara Occidental


Cuando había leones en la Península Ibérica

Asociados hoy en día con la sabana africana, en el pasado y durante miles de años, los leones poblaron otras zonas muy diferentes del planeta, como América del Norte o Asia. 

Mientras que en el continente americano el león americano (Panthera atrox) se extinguió a finales del Pleistoceno junto a otros impresionantes animales de las cavernas, en lugares como la India han sobrevivido hasta nuestros días unos pocos ejemplares del león asiático (Panthera leo persica), si bien se trata de uno de los felinos más amenazados del mundo

Leones en la Península IbéricaEn el caso de Europa, el león europeo (Panthera leo europaea) habitó también durante miles de años gran parte de Europa, especialmente en el sur del continente, desde la Península Ibérica hasta Grecia. Sin embargo la fecha de su extinción aún sigue siendo un misterio. 

Aunque se cree que este felino europeo se extinguió hace entre 7.000 y 5.000 años, otras teorías apuntan a que pudieron sobrevivir más tiempo en algunas regiones europeas, como la actual España, llegando incluso a convivir con los íberos y otros antiguos pueblos de la Península Ibérica.

Como un animal poderoso y un temible depredador, los leones han sido tradicionalmente representados en el arte europeo desde la antigüedad, existiendo numerosas esculturas y relieves de estos felinos en las antiguas cultura griega y romana, siendo además un animal que aparece habitualmente en sus mitos y leyendas. 

Sin embargo no fue hasta principios del siglo XIX cuando se hallaron las primeras pruebas fósiles de que los leones habían poblado el continente europeo durante miles de años. El zoólogo y paleontólogo alemán Georg August Goldfuss sería el primero en hallar restos fósiles del león europeo en el sur de Alemania, otorgándole en ese momento el nombre científico de "Felis spelaea".

Los restos del animal hallados por Goldfuss tenían una antigüedad de entre 190.000 y 50.000 años, y poco después se hallarían más restos de estos grandes felinos europeos por el resto del continente, que sugerían que el león europeo habitó en el sur de Europa al menos hasta principios del Holoceno (hace aproximadamente 11.000 años). 

Debido a sus características físicas, más grande que los leones actuales y sin melena, algunos investigadores creen que el león europeo puede estar emparentando con algunos felinos prehistóricos como el león cavernario, por lo que se clasificó con el nombre científico de "Panthera spelaea" o "Panthera leo spelaea", si bien no todos los investigadores están de acuerdo con esta clasificación y creen más bien que se trata de una subespecie del león moderno o que incluso podría estar relacionado con el león asiático (Panthera leo persica). 

En todo caso, parece claro que el origen de estos felinos (Panthera leo fossilis) surgió en África, desde donde se distribuyeron hace aproximadamente 1,5 millones de años, por Europa, Asia y llegando incluso hasta Alaska. A la subespecie europea se le daría posteriormente el nombre científico de "Panthera leo europaea". 

Mapa de la distribución del león europeo - Panthera leo spelaea

Tampoco hay dudas de que los leones europeos llegaron a convivir con los humanos, como demuestran algunas pinturas rupestres encontradas en Francia y que datan de hace 30.000 años, donde se representan a estos leones cavernarios. 

Por las sucesivas investigaciones que se han hecho, se sabe que el león europeo no tenía melena, o si la tenía era muy pequeña. Era considerablemente más grande que los leones actuales (hasta un 12% mayor), con una altura que podía superar fácilmente los 1,2 metros, una longitud de 2,5 metros de largo para los machos adultos más grandes (sin contar la cola), y un peso estimado de entre 250 y 300 kilos. 

Las hembras eran algo más pequeñas que los machos, y como un gran depredador de la época junto a enormes osos prehistóricos, lobos o hienas de las cavernas, casi cualquier animal terrestre podía ser su presa. Entre su caza habitual se incluían por tanto los antiguos bisontes europeos, caballos salvajes, alces, ciervos, urus, bueyes o incluso enormes mamuts u otros mamíferos prehistóricos

Cráneo de león cavernario europeo en las cuevas de Oñati - ArrikrutzEl león europeo habitó la Europa Meridional durante miles de años, pero no sabe con certeza la fecha de su extinción. En España, en la región del actual País Vasco, se han encontrado fósiles de leones que datan de hace entre 9.000 y 7.000 años. Conocido como "el león de Arrikrutz", se trata del esqueleto del prehistórico león europeo original (león cavernario) mejor conservado que se ha encontrado en España hasta la fecha. Fue descubierto en 1966 y sus impresionantes restos fósiles se pueden ver en una exposición del museo de San Telmo: The Arrikrutz Lion - San Telmo Museoa

Posteriormente se han encontrado fósiles aún más tempranos de estos animales en Europa, que se remontan a entre 6.000 y 3.000 años de antigüedad, en lugares como Italia, Grecia, Hungría o Ucrania, aunque al parecer muchos de los restos podrían corresponder con leones modernos. 

El motivo de esta incertidumbre es que se cree que algunas poblaciones de leones modernos comenzaron a establecerse en el sur de Europa, en la cuenca del Mediterráneo, hace aproximadamente 6.500 años, desplazando a los antiguos leones cavernarios europeos y probablemente llevándoles a la extinción. 

Estos leones modernos, ya con su aspecto actual y su característica melena, son los que aparecerían representados constantemente en el arte, los relieves o estatuas, y en las mitologías romana y griega. Además son mencionados en numerosos textos antiguos, como el historiador griego Heródoto o el filósofo Aristóteles, que registraron la presencia de leones en el norte de Grecia entre los siglos IV y V a.C., o durante una expedición de Jerjes I donde se documentó haber avistado leones en la actual Macedonia

En todo caso, se ha podido confirmar que en Europa siguieron existiendo leones salvajes más tiempo del que se creía inicialmente, y en algunos lugares como la península balcánica, Grecia, la península Itálica, Tesalia o el Peloponeso, sobrevivieron probablemente hasta pasado el siglo I, extinguiéndose paulatinamente debido a que eran un preciado trofeo de caza.  

Escultura de leona íbera hallada en Córdoba en 2020Aún existen muchas dudas sobre la verdadera historia de los leones europeos. Para añadir más misterio al asunto, en octubre de 2020, un agricultor halló casualmente en La Rambla (Córdoba) una espectacular pieza de arte íbero con la figura de una leona devorando a su presa, que según las investigaciones arqueológicas, fue esculpida hace 2.500 años. 

Anteriormente ya se habían encontrado otras esculturas íberas de leones como el conocido "León de Nueva Carteya", una figura íbera de un león hallada en Córdoba en 1920 y que fue esculpida en torno al siglo V a.C

Junto a su importancia histórica y para el arte, todos estos hallazgos indican que los íberos tenían una gran adoración por este gran felino y ha servido a muchos para retomar la teoría de que el león europeo probablemente sobrevivió hasta épocas mucho más tempranas, llegando a convivir en algunos lugares como España con los pueblos íberos u otros pueblos de la Península Ibérica.

Admirados por la imponente presencia de este animal, los pueblos íberos no dudaron en representarlo en su arte, pero aún no está claro si simplemente esculpían figuras de leones como algún símbolo o rito, o realmente era un animal que conocían de primera mano. 

Como se ha podido comprobar en posteriores investigaciones, en determinados lugares del sur de Europa, los leones sobrevivieron al menos hasta el siglo I, por lo que es también posible que aún quedara alguna población de leones en la Península Ibérica en la época de los íberos. De ser así, la duda que se mantiene es si los íberos representaron al originario león europeo, como parecen mostrar sus esculturas, o se trataba en realidad de leones modernos que llegaron a Europa posteriormente, cuando el prehistórico león europeo ya se había extinguido. 

Lo cierto es que la teoría de un león hispano (panthera leo hispanicus), como una supuesta subespecie del león europeo que habría sobrevivido al resto de leones originarios de Europa, hasta el momento no tiene ningún respaldo científico, aunque quizás con el tiempo y nuevos hallazgos fósiles o descubrimientos sepamos algo más sobre los leones que poblaron España en el pasado


Distribución histórica de leones por el sur de Europa y África

Harald Hardrada, el último rey vikingo

Harald Sigurdsson, conocido popularmente como Harald Hardrada ("severo gobernante"), fue un histórico jefe vikingo del siglo XI que, gracias a su ambición, acabó convirtiéndose en rey de Noruega (Harald III Haardrade) en el año 1046.

Harald Hardrada, el último rey vikingoUn legendario guerrero que participó a lo largo de su vida en numerosas batallas, tanto en Europa como incluso en Oriente Medio, llegando a reclamar también el trono de Dinamarca y posteriormente el de Inglaterra tras intentar invadir las islas británicas

Para la mayoría de historiadores, Harald Hardrada fue probablemente el último gran jefe y rey vikingo que hubo, y su muerte en el año 1066 es la fecha que se suele tomar habitualmente como el final de la era vikinga.

Gracias a históricos manuscritos y documentos antiguos, como la Crónica anglosajona o Sagas legendarias nórdicas como las Sagas reales (Sagas de los reyes) o las Sagas islandesas (Sagas de los islandeses), podemos conocer algo mejor la verdadera historia de Harald Hardrada, donde en ocasiones se mezcla el mito con el personaje histórico y los hechos reales. 

Primeros años y el exilio

Hijo de Åsta Gudbrandsdatter y de Sigurd Syr (segundo marido de su madre y un poderoso gobernante de la zona), Harald Sigurdsson nació en la antigua región noruega de Ringerike en el año 1015, siendo el menor de tres hermanastros. Uno de sus medio hermanos era el rey Olaf II de Noruega (Olaf Haraldsson), quien sería canonizado años después y conocido como "Olaf el Santo" (San Olaf). 

Durante su juventud, Harald aprendió muy pronto a luchar y la oportunidad de mostrar su valor en el combate le llegaría muy joven, a la edad de 15 años. 

En el año 1028, el rey Canuto el Grande, quien por entonces era rey de Dinamarca (Canuto II de Dinamarca) y rey de Inglaterra (Knut the Great), invadió Noruega para hacerse también con el trono. Como resultado de la batalla y las revueltas que sucedieron, Olaf, el hermano de Harald, se vio obligado a exiliarse, junto a su hijo Magnus Olafsson, al Rus de Kiev, mientras Canuto se proclamaba rey de Noruega. 

Yaroslav I el Sabio, gran príncipe de Nóvgorod y Kiev, ofreció a Olaf ser el nuevo rey de Bulgaria, pero Olaf lo rechazó ya que su plan era regresar a Noruega y recuperar su trono.

Representación de la batalla de Stiklestad de 1030Cuando Harald se enteró del regreso de su hermano en el año 1030, reclutó 600 hombres en las tierras altas de Noruega para encontrarse con Olaf y su ejército en su llegada por el este, atravesando Suecia. 

Los Jarls (jefes vikingos) y sus ejércitos que eran fieles a Olaf, junto a su hermano Harald y sus guerreros, se enfrentaron a las fuerzas de Knut (Canuto) el 29 de julio de 1930 en la histórica batalla de Stiklestad. La batalla resultó en una derrota de los dos hermanos frente a los noruegos leales a Knut. Olaf murió en el combate (según las crónicas angolosajonas fue asesinado por sus propios hombres), mientras que Harald resultó gravemente herido a pesar de demostrar un destacable talento militar en la lucha. 

La muerte de Olaf durante la batalla de Stiklestad sería considerada después un martirio, ya que cuando se encontró su cuerpo, un ciego aseguró que podía ver de nuevo tras frotarse los ojos con la sangre del cuerpo. Poco después sería canonizado y se convertiría en Olaf el Santo, uno de los personajes más importantes para el cristianismo en Escandinavia desde Guthrum, un rey vikingo que se convirtió al cristianismo en el siglo IX. 

Tras la derrota en Stiklestad, Harald logró escapar a una remota granja en el este de Noruega donde curó sus heridas. Posteriormente atravesó las montañas suecas, y aproximadamente un año después de la batalla llegó junto a varios de sus hombres al Rus de Kiev

Al igual que su hermano, el gobernante Yaroslav I el Sabio acogió rápidamente a Harald en su reino. Necesitado de líderes militares, Yaroslav nombró a Harald capitán de sus ejércitos y el vikingo lucharía durante los siguientes años como jefe militar en tierras rusas, combatiendo contra los enemigos y rivales de Kiev, como las tribus y nómadas de la estepa.

Tras pasar varios años en el Rus de Kiev, en torno al año 1034, Harald y el resto de sus hombres se trasladaron al sur de Constantinopla, capital del Imperio romano de Oriente (Imperio bizantino), uniéndose a la Guardia Varega, una tropa de élite de la época. 

Harald Sigurdsson en la guardia varegaHarald y sus hombres participaron en varias campañas en el Mediterráneo combatiendo a los piratas árabes y posteriormente continuaron sus campañas en Asia Menor, en la península de Anatolia, atacando las ciudades gobernadas por quienes apoyaban a estos piratas. Gracias a su liderazgo militar, Harald rápidamente comenzó a destacar como uno de los grandes jefes entre la Guardia Varega.

Para el año 1035 ya habían conseguido expulsar a los árabes hacia el este, combatiendo en campañas en Mesopotamia, donde, según la leyenda, participó en la captura de 80 fortalezas árabes. 

Según relatan las sagas nórdicas, durante los siguientes años Harald realizó varias expediciones junto a sus hombres, participando además en diferentes campañas en Jerusalén, en la antigua tierra de Canaán. Posteriormente, en el año 1038, se unió a los bizantinos en un viaje a Sicilia para intentar recuperar la isla de los musulmanes sarracenos. 

Acabada la expedición bizantina a Sicilia, intentó sin éxito aplacar una revuelta lombardo-normanda en el sur de Italia en el año 1041, regresando poco después junto a los varegos a Constantinopla. Al poco de llegar, fue enviado de nuevo a otra campaña, luchando para el ejército del emperador Miguel IV en la batalla de Ostrovo, en la península de los Balcanes, al sur de Bulgaria, a finales del año 1041. Tras la exitosa batalla, se ganó el peculiar apodo de "Harald el quemador de búlgaros" (Bolgara brennir). 

Sus exitosas campañas militares y años de servicio no pasaron desapercibidas, siendo recibido con honores a su regreso a Constantinopla y ascendiendo en su posición. Sin embargo, el favor de Harald en la corte imperial le duró poco, ya que a la muerte del emperador Miguel IV en diciembre de 1041 se produjeron una serie de revueltas y conflictos entre el nuevo emperador Miguel V y la poderosa emperatriz Zoe.

Durante estos tiempos convulsos Harald acabó siendo arrestado, aunque no se sabe con exactitud el motivo de su arresto, ni cómo consiguió escapar poco después de la cárcel. En todo caso, Harald acabó liderando a los varegos en las revueltas, cegando al emperador Miguel V que moriría poco después, y al parecer participando también en los saqueos. 

Tras sus años en Constantinopla y sus exitosas campañas, Harald se hizo inmensamente rico (algunas fuentes indican que parte de su riqueza pudo provenir de los saqueos en palacio), y para asegurar su fortuna, periódicamente realizaba envíos al Rus de Kiev para que fuera custodiada por el propio Yaroslav I el Sabio. 

Con la restauración en el trono de la emperatriz Zoe junto a Constantino IX en el año 1042, Harald solicitó regresar a Noruega. Zoe le negó la petición, pero Harald consiguió escaparse junto a sus hombres más leales a través del estrecho del Bósforo, navegando por el Mar Negro hasta llegar finalmente al Rus de Kiev, donde decidió establecerse por un tiempo. 

Por sus hazañas militares en el imperio bizantino, Yaroslav el Sabio concedió a Harald la mano de su hija Elisaveta de Kiev (Elisiv Yaroslavna) y probablemente proporcionó información muy valiosa sobre el estado del imperio, ya que poco después, en 1043, Yaroslav dirigiría un ataque naval contra Constantinopla. 

Elisaveta de Kiev, la primera mujer de Harald Hardrada

Regreso a Noruega

Reconocido ya como un gran líder militar e inmensamente rico, Harald decidió que era el momento de recuperar el trono de Noruega, perdido años antes por su hermano Olaf. En ese momento, el rey de Noruega era Magnus I el bueno, hijo ilegítimo de Olaf y por tanto sobrino de Harald. Magnus ostentaba además el trono de Dinamarca, tras haber derrotado al pretendiente Sweyn Estridsson (Svend II de Dinamarca). 

Partiendo desde la ciudad de Nóvgorod (Holmgard) en el año 1045, Harald y sus hombres emprendieron el viaje hacia el oeste, atravesando posteriormente el Mar Báltico, y llegando a finales de año a la ciudad de Sigtuna en Suecia. 

Lo primero que hizo Harald es reunirse con el exiliado Svend, formando una alianza a la que se sumó el rey sueco Anund Jacobo (Anund Jakob Jonsson) para atacar a Magnus. Lanzaron un ataque inicial en las costas danesas para provocar un levantamiento de la población contra Magnus, aunque no lo consiguieron.

Mapa del Reino de Noruega en los tiempos de Harald HardradaAl enterarse de las noticias del ataque, Magnus regresó inmediatamente a Noruega sabiendo que el siguiente ataque de Harald sería para conseguir el trono noruego. En lugar de un enfrentamiento militar, se consiguió establecer la paz llegando a un acuerdo. 

Como parte del trato de 1046, Harald y Magnus gobernarían juntos Noruega. Ambos compartirían el reinado y a la muerte de Magnus sería Harald quien heredaría el trono. A cambio tendría que ceder a Magnus la mitad de sus riquezas. En el trato también se repartió la sucesión del trono danés, que pasaría a Svend tras la muerte de Magnus. 

El gobierno bicéfalo de Noruega fue muy breve, ya que Magnus moriría poco después, en el año 1047. La relación entre Harald y Magnus al parecer fue muy tensa en todo momento, llegando casi a enfrentamientos físicos en las pocas reuniones que celebraron. 

Nada más enterarse de la muerte de Magnus, Harald reunió rápidamente a los jefes y Jarls locales y se proclamó rey de Noruega y Dinamarca, juntando un ejército para derrotar a Svend y echarle del país. Sin embargo, varios poderosos caudillos y señores de la guerra, como Einar Tambarskjelve (Einar Thambarskelfir) y que contaban con su ejército propio, se opusieron a los planes de Harald en Noruega. 

Convertido ya en el rey Harald III de Noruega, buscando la unificación del país y para establecer alianzas, Harald se casó en el año 1048 con Tora Torbergsdatter, perteneciente a una de las familias más poderosas de Noruega. Sin embargo, aún contaba con cierta oposición de algunos nobles, liderados por Einar Tambarskjelve, por lo que la confrontación se hizo inevitable. 

En una demostración de poder, Einar se presento en el año 1050 en la corte de Harald, situada en Nidaros (Trondheim), con ocho barcos y cerca de 500 hombres. Aunque no se sabe con exactitud lo que sucedió, algunas fuentes señalan que Harald solicitó a Einar reunirse en una granja cercana para hablar y llegar a un acuerdo. Sus planes al parecer eran otros y al llegar a la granja, Einar fue asesinado junto a su hijo

En todo caso, la muerte de Einar acabó finalmente con la oposición a su reinado en Noruega y el resto de nobles acabaron por someterse a Harald negociando la paz. Fue en esta época, cuando tuvo que lidiar con los conflictos internos, cuando Harald se ganó su apodo de "Hardrada" (Haardrade), cuya traducción al español del nórdico antiguo sería "duro" o "severo" gobernante, o "el que gobierna con dureza". 

El reinado de Harald Hardrada en Noruega estuvo marcado por una política severa, resolviendo las disputas con mano dura, pero también trajo un período de paz y prosperidad al país. A nivel económico, se desarrolló una moneda noruega que permitió comerciar con el resto de Escandinavia, con regiones cercanas como Escocia e Irlanda y también con lugares lejanos como el Rus de Kiev o Constantinopla. 

Al parecer propulsó también el cristianismo en el país, construyéndose numerosas iglesias por toda Noruega durante su reino y, según recogen las sagas nórdicas, Harald Hardrada fue el fundador de Oslo, un lugar donde pasó mucho tiempo y que tiempo después se convertiría en la capital de Noruega.

Como un auténtico vikingo, su espíritu viajero fue también legendario. No solo exploró gran parte de su reino, sino que organizó varias expediciones explorando los mares más allá de su reino. Según la leyenda, Harald Hardrada pudo también haber participado en un viaje a la mítica tierra de Vinland, que los marineros vikingos habían descubierto poco antes. 

Moneda de Harald III de Noruega


Invasiones de Dinamarca e Inglaterra

Mientras solucionaba las disputas internas en Noruega, Harald no había olvidado sus pretensiones sobre el trono de Dinamarca. Su objetivo era instaurar de nuevo el "Imperio del Mar del Norte" que anteriormente había conseguido Canuto el Grande. Para ello, organizó una guerra contra Svend, lanzando constantes ataques al territorio danés entre 1048 y 1064. 

La mayoría de los ataques consistían en incursiones rápidas y muy violentas, realizando saqueos en Jutlandia y en lugares concretos como Hedeby, una ciudad que quemó hasta los cimientos. Los saqueos y ataques de Harald a Dinamarca solían ser exitosos, pero no terminaban de conseguir el objetivo final de invadir el país y derrotar a Svend. 

La batalla de Nisa en agosto de 1062En el año 1062 se planteó un cambio de estrategia y se organizó un gran ataque en la que sería probablemente la batalla naval más grande del conflicto, la Batalla de Niså

Harald Hardrada partió de Noruega con un gran ejército y una flota de 300 barcos, encontrándose con las fuerzas de Svend (similares en número), el 9 de agosto de 1062. La batalla resultó en un gran derramamiento de sangre y una victoria de Harald sobre los daneses, sin embargo Svend pudo escapar y una vez más Harald no consiguió invadir Dinamarca a pesar de su victoria. 

Cansado de las innumerables batallas contra Svend, que suponían además un enorme coste económico para sus arcas, y tras tener que lidiar con un pequeño levantamiento en las Tierras Altas de Noruega lideradas por el señor de la guerra Haakon Ivarsson (que solucionó aplastando la revuelta a sangre y fuego), en el año 1064 decidió llegar a un acuerdo de paz con el rey danés. En el trato se estableció que ambos reyes mantendrían sus respectivos reinados respetando las fronteras establecidas anteriormente. 

Tras aceptar que no podía conseguir el trono de Dinamarca, Harald Hardrada decidió centrar sus esfuerzos en invadir Inglaterra, basando su legítima aspiración al trono en un antiguo acuerdo entre Magnus el Bueno y Harthacnut (Canuto Hardeknut) que se remontaba al año 1038. El trono de Inglaterra acabó recayendo en Eduardo el Confesor, y a la muerte de éste, Harold Godwinson (Haroldo II de Inglaterra) se proclamó rey de Inglaterra.

Junto a Harald, había otros aspirantes al trono de Inglaterra, como William, Duque de Normandía (Guillermo I de Inglaterra) o Tostig Godwinson, hermano de Harold Godwinson y anteriormente conde de Northumbria. Los tres pretendientes se aliaron entre ellos para lanzar una gran invasión vikinga a Inglaterra como no se había visto desde los tiempos del "Gran ejército pagano", ocurrida dos siglos antes. 

En la primavera de 1066, Harald comenzó a reunir una inmensa flota cerca de la localidad de Solund, en el fiordo de Sogn (Sognefjord). Con su buque insignia al frente, llamado "Ormen" (Serpiente), para septiembre ya había juntado unos 300 barcos, formando un ejército de entre 10.000 y 15.000 hombres. 

Ormen, el barco insignia de Harald Hardrada

Dejando a su hijo Magnus II como rey de Noruega, y a su esposa Tora, en su expedición para invadir Inglaterra se llevó a su primera esposa Elisaveta, a sus hijas y a su segundo hijo, Olaf III. En su camino se detuvo al norte de Escocia en las islas Shetland y en las Orcadas (Orkney), pertenecientes por entonces a Noruega, donde reclutó más tropas y se le unieron jefes locales como los hermanos Paul y Erlend Thorfinnsson. También hizo un alto en la ciudad de Dunfermline, donde Malcolm III de Escocia le facilitó otros 2.000 hombres.

Con su enorme ejército preparado para la invasión de Inglaterra, Harald Hardrada se reunió con su aliado Tostig Godwinson en Tynemouth el 8 de septiembre de 1066. Si bien la aportación de Tostig a las fuerzas conjuntas fue mucho menor de lo esperado por Harald, trayendo apenas 12 barcos. Para desviar la atención de las fuerzas inglesas, se realizaron algunas pequeñas incursiones en el sur de Inglaterra, haciendo creer así que se iba a producir una gran invasión desde Normandía comandada por William.

Lanzaron los primeros ataques a las localidades costeras, arrasando y quemando ciudades como Scarborough. Muchas ciudades cercanas de Northumbria se rindieron rápidamente a Harald en cuanto comenzaron a correr las noticias. Tras desembarcar en Ricall, empezaron a adentrarse en el reino, y la primera gran batalla se produciría el 20 de septiembre al sur de York, en la denominada "Batalla de Fulford".

Harald Hardrada y su ejército se enfrentaron a las fuerzas de los condes Morcar de Northumbria y Edwin de Mercia, resultando en una gran victoria de los noruegos y la rendición de la ciudad de York el 24 de septiembre. Sería también la última batalla en la que el ejército escandinavo vencería a las fuerzas inglesas. 

Tras regresar a Ricall donde estaban embarcados, Harald y Tostig dejaron a un tercio de su ejército apostados en el lugar y se dirigieron hacia York solo con armaduras ligeras, ya que simplemente debían encontrarse en Stamford Bridge con los ciudadanos de York para negociar quién debería administrar la ciudad bajo el gobierno de Harald. 

La muerte de Harald Hardrada en la batalla de Stamford BridgeSin embargo, al llegar al lugar vieron acercarse rápidamente y fuertemente armados al ejército del rey inglés Harold Godwinson, produciéndose el 25 de septiembre de 1066 la decisiva batalla de Stamford Bridge

Superiores en número, las fuerzas inglesas se lanzaron al ataque, mientras los noruegos se preparaban para el combate, consiguiendo detener temporalmente el avance inglés en el puente gracias a un gigantesco vikingo que se plantó en medio del puente repartiendo hachazos y creando una especie de tapón que proporcionó el tiempo suficiente a sus compañeros para formar un muro de escudos

Harald Hardrada moriría finalmente en la batalla de Stamford Bridge debido a una flecha que le atravesó la garganta. Según las crónicas antiguas, al parecer luchó en modo "berserker", sin armadura corporal, sin escudo y combatiendo con una espada de dos manos sin ninguna protección. 

Cuando la batalla estaba ya prácticamente perdida para los noruegos, apareció en su ayuda el resto del ejército vikingo, comandados por Eystein Orre, aunque la derrota ya era un hecho. Eystein murió también en la batalla, y entre los pocos escandinavos que sobrevivieron y consiguieron regresar a Noruega, se encontraba Olaf III, el hijo de Harald

En todo caso, la alegría por la victoria le duró muy poco a Harold Godwinson, ya que pocas semanas después, con un ejército muy debilitado por las guerras contra los vikingos, William le derrotaría en la batalla de Hastings, convirtiéndose en el rey Guillermo I de Inglaterra

Invasiones de Inglaterra en el año 1066


El último vikingo

Con la paulatina imposición del cristianismo en Escandinavia, en sustitución de los dioses de la mitología nórdica y sus tradiciones paganas, la derrota de Harald Hardrada en la batalla de Stamford Bridge supuso irremediablemente el fin de las invasiones vikingas en Europa, y es considerado tradicionalmente el hecho histórico que marcó el final de la era vikinga

Junto a su forma de vida, inmersa siempre en batallas y conquistas, también ayudó su imponente aspecto físico para que Harald Hardrada sea denominado habitualmente como el último rey vikingo, ya  que es uno de los mejores representantes de la imagen más tópica de un auténtico vikingo.

Inauguración del monumento a Harald Hardrada en Oslo en 1905Según recoge Snorri Sturluson, historiador y escritor islandés autor de la Edda Menor o Edda prosaica, un histórico manuscrito del siglo XIII, Harald Hardrada era más alto que la mayoría de hombres y muy fuerte, con un cabello largo rubio, barba y bigote. Influenciado por el cristianismo en los lugares que había vivido de joven, durante su reinado buscó promover el cristianismo en Noruega, pero como demostraron los hechos históricos, nada de esto pareció importarle a la hora de tomar decisiones, en las que no se dejó influir por la moralidad o valores cristianos. 

Tras su muerte en Stamford Bridge, en el año 1067 se trasladó el cuerpo de Harald Hardrada a Noruega, para ser enterrado en la iglesia de María en Nidaros (actualmente la Catedral de Trondheim). Un siglo después los restos serían traslados al antiguo Priorato de Helgeseter, demolido posteriormente en el siglo XVII.

En la actualidad, los restos mortales del rey Harald III de Noruega se encuentran en lo que queda de este antiguo cementerio casi abandonado, motivo por lo que se han realizado numerosas peticiones (sin éxito) para que el cuerpo sea exhumado y enterrado en la Catedral de Trondheim, donde se encuentran los restos de su antecesor, Magnus I el Bueno y su hijo Magnus Haraldsson. 

En Oslo, capital de Noruega y ciudad fundada por el propio Harald, se pueden visitar en la actualidad dos monumentos en honor a este legendario rey vikingo. Uno de ellos es un relieve de bronce sobre granito erigido en 1905 que representa a Harald a caballo, situado en la plaza Harald Hardrådes plass; y el otro es un gran relieve realizado en 1950 que se puede ver en la fachada del Ayuntamiento de Oslo. 

Representación de Harald Hardrada en la catedral de Kirkwall