jueves, 26 de diciembre de 2019

Epicyon, el mayor perro que ha existido

Epicyon es el nombre de una especie extinta de cánido prehistórico que vivió durante el Mioceno en Norteamérica, siendo probablemente el perro más grande que ha existido jamás, con un enorme tamaño que podía superar el metro de longitud y los 100 kilos de peso.

Epicyon haydeni, el perro más grande de la historiaYa el término utilizado para definir a la especie, "Epicyon", cuyo significado literal es "más que un perro", da una buena idea del aspecto de esta gigantesca especie de perro que existió durante cerca de 15 millones de años.

Descubierto por primera vez en 1858, gracias a los distintos restos fósiles que se han encontrado durante años se han identificado tres diferentes especies de Epicyon. El animal se incluyó rápidamente dentro del género de los cánidos (Canidae), perteneciendo en realidad a la rama de los denominados borofagínidos (Borophaginae) o "perros trituradores de huesos", un grupo de animales que originalmente eran relativamente pequeños, pero que durante el período Mioceno experimentaron un considerable aumento de tamaño.

La primera especie de Epicyon que se catalogó fue el Epicyon saevus, descubierta por Joseph Leidy en 1858. Un animal que vivió durante 11 millones de años, siendo también probablemente el último de la especie en extinguirse, hace aproximadamente 4,9 millones de años. Similar en aspecto y tamaño fue la especie Epicyon aelurodontoides, si bien su existencia en el planeta fue mucho más corta, ya que apenas llegó a los 5 millones de años, extinguiéndose casi a la vez que el Epicyon saevus.

Comparación tamaño Epicyon haydeni con humanosSin duda la especie más destacada de todas fue el Epicyon haydeni, un impresionante animal que apareció en la tierra hace aproximadamente 20,6 millones de años, siendo el perro más grande del planeta durante millones de años hasta su extinción en el Mioceno Superior.

Un ejemplar adulto de Epicyon haydeni tenía un tamaño medio de un metro de largo, y un peso estimado de entre 90 y 100 kilos. Sin embargo, los ejemplares más grandes de Epicyon podían alcanzar tamaños mucho mayores, llegando hasta 1,5 metros de longitud y un peso cercano a los 170 kilos. Su cabeza era muy grande, con unas poderosas mandíbulas, y un aspecto que era más parecido al de los leones que al de los lobos actuales.

Por comparación de tamaño, el perro más grande de la actualidad reconocido por el Libro Guinness de los Récords, es un ejemplar de Gran Danés llamado "Zeus" que alcanzó una asombrosa altura de 1,1 metros y un peso de 70 kilos. Zeus puede rivalizar (o incluso superar) en altura a los ejemplares de Epicyon haydeni de mayor tamaño, sin embargo esta especie prehistórica de perros era mucho más fuerte y robusta.

Un animal que necesitaba ser grande si quería sobrevivir y poder competir con otros grandes depredadores de la época. El hábitat del Epicyon abarcaba gran parte de América del Norte, donde compartió territorio con animales como el Agriotherium, uno de los mayores osos que ha existido, rivalizando por todo tipo de presas como el Aepycamelus, un tipo de camello prehistórico; el antílope Cosoryx furcatus; extintas razas de caballos o équidos como Neohipparion y Nannippus; o incluso presas más grandes como el Teleoceras, un rinoceronte ya extinto cuyo aspecto era similar al de los actuales hipopótamos.

Esqueleto Epicyon haydeniLa competencia por comida y territorio en la Norteamérica del Mioceno era feroz, y además del Agriotherium, el Epicyon también tuvo que combatir por las presas con grandes felinos prehistóricos de la época, como el Barbourofelis o el Amphimachairodus coloradensis, y con otras especies de cánidos más pequeños como el Borophagus.

En total, esta gigantesca raza de perros prehistóricos habitó el planeta durante 15 millones de años. Surgió hace aproximadamente 20 millones de años en un período conocido como "Hemingfordiano", la escala de tiempo geológica para denominar a la fauna americana según la cronología de la Edad de los Mamíferos Terrestres de América del Norte (NALMA), extinguiéndose finalmente hace 5 millones de años, durante el período conocido como "Hemphillian" y perteneciente al Mioceno Tardío.

Curiosamente, el gran tamaño del Epicyon haydeni fue también probablemente la causa de su extinción. Evolucionó hasta alcanzar proporciones tan absurdamente grandes que era casi totalmente dependiente de las grandes presas, ya que no contaba con la suficiente agilidad y rapidez para capturar presas más pequeñas. Otras especies de cánidos más pequeños sin embargo se adaptaron mejor, y su menor tamaño les garantizó la supervivencia, evolucionando hasta las diferentes especies y razas de perros o lobos de la actualidad. En todo caso, el Epicyon nunca llegó a convivir con el ser humano, extinguiéndose mucho antes de la aparición del hombre en el planeta.

Tamaño Epicyon haydeni vs Jaguar actual

jueves, 12 de diciembre de 2019

La historia de Richard Jewell y Kathy Scruggs

El ex-oficial de policía y guardia de seguridad Richard Jewell se convirtió en un héroe en Estados Unidos cuando descubrió una mochila con varias bombas durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996. Aunque la bomba acabó explotando, su rápida actuación ayudando a evacuar al área tras avisar a la policía salvó numerosas vidas.

La verdadera historia de Richard Jewell y Kathy ScruggsTres días después la historia dio un giro inesperado cuando los medios comenzaron a publicar noticias sobre la posible culpabilidad de Richard Jewell en el ataque. El motivo fue un artículo escrito en el periódico Atlanta-Journal Constitution, firmado por la periodista Kathy Scruggs, donde revelaba que Richard estaba siendo investigado por el FBI como sospechoso del atentado.

Una historia real que el cineasta Clint Eastwood relata en la película biográfica "El caso de Richard Jewell" (2019) con el actor Paul Walter Hauser interpretando al personaje principal, y que ha causado cierta polémica tras su estreno. Si bien el film narra hechos reales, en la trama se señala que Kathy Scruggs (interpretada por Olivia Wilde en el film) obtuvo esa información privilegiada mediante favores sexuales, algo que podría ser un elemento ficticio incorporado a la trama que no está basado en ninguna prueba ni suceso que se haya podido demostrar hasta ahora.

Richard Jewell nació en 1962 en Virginia, llamándose originalmente Richard White, adoptando el nombre de Richard Allensworth Jewell tras el divorcio de sus padres. Llegó a trabajar durante un tiempo como oficial de policía, y cuando ocurrió el suceso por el que saltaría a la fama, era guardia de seguridad de la empresa AT&T.

Parque Olímpico de Atlanta horas antes del atentado de 1996En la medianoche del 27 de julio de 1996, el terrorista dejó una mochila con tres bombas de tubería (bomba de tubo) debajo de un banco en las inmediaciones del Centennial Olympic Park, la plaza principal durante los Juegos Olímpicos de Atlanta (Georgia) y donde se reunieron miles de personas esa noche para un concierto.

Richard Jewell estaba trabajando en ese momento como guardia de seguridad para el evento y tras descubrir la mochila verde cargada de explosivos avisó rápidamente a las autoridades y ayudó a evacuar la zona. Nueve minutos después del primer aviso dado por Jewell, la policía recibió una llamada anónima avisando de la colocación del artefacto por parte del auténtico culpable.

Mientras Jewell y otros guardias de seguridad limpiaban el área de gente para que los especialistas en explosivos pudieran rastrear el lugar en busca de más bombas, el artefacto explotó 13 minutos después de que Jewell lo hallara, matando a una mujer en el acto (Alice Hawthorne) e hiriendo a cerca de 100 personas.

Tras el suceso, los medios de comunicación estadounidense comenzaron a elogiar a Richard Jewell como un héroe por ayudar a evacuar el área después de detectar el paquete sospechoso. Sin embargo tres días después aparecía un artículo en el periódico local Atlanta Journal-Constitution (AJC) donde se revelaba que el FBI estaba investigando a Jewell como posible sospechoso, basándose en su perfil de "terrorista solitario". El artículo iba firmado por la periodista Kathy Scruggs con la colaboración de Ron Martz, reportero de las olimpiadas por entonces.

Richard Jewell con la noticia del periódico Atlanta-Journal Constitution
Durante las siguientes semanas los medios de comunicación se enfocaron en él como de forma agresiva como presunto culpable, pasando de héroe a villano. En algunos casos, retrataron a Jewell como un oficial de la ley fallido que pudo haber colocado la bomba para poder encontrarla posteriormente y convertirse así en un héroe. Esta persecución por parte de los medios de comunicación tuvo un gran impacto negativo en su vida personal y profesional.

Jewell nunca fue acusado oficialmente, pero el FBI buscó minuciosamente y de forma pública en su casa hasta en dos ocasiones, investigando también a cualquier persona que tuviera relación con él, y manteniéndole vigilado las 24 horas del día. La presión pública comenzó a disminuir solo después de que los abogados de Jewell contrataron a un ex agente del FBI para realizar una prueba del polígrafo (detector de mentiras), que Jewell superó sin problemas.

En octubre de 1996, Kent Alexander, fiscal investigador de Estados Unidos envió una carta formal a Richard Jewell informándole que dejaba de ser considerado sospechoso en la investigación criminal federal. Tras su exoneración, Jewell presentó demandas contra los medios de comunicación que consideraba que lo habían acusado, principalmente a NBC News y The Atlanta Journal-Constitution, insistiendo además en una disculpa formal y pública.

Richard Jewell declarando en uno de los juiciosCasi todos los medios acusados, entre los que se encontraban la NBC, la CNN, el New York Post llegaron a un acuerdo monetario con Richard Jewell como indemnización por publicar información falsa, si bien Jewell siempre mantuvo que las demandas no eran por dinero, ya que la gran mayoría de los acuerdos se gastaron en pagar abogados, sino por limpiar su nombre.

El único medio con el que Jewell no llegó a ningún acuerdo fue con el Atlanta Journal-Constitution donde trabajaba la periodista Kathy Scruggs cuyo artículo había iniciado toda la campaña de difamación.

La demanda se alargó durante años, ya que Kathy Scruggs se negaba a revelar las fuentes de donde había obtenido la información. El caso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de Georgia, convirtiéndose en una parte importante de la jurisprudencia sobre si los periodistas pueden ser obligados a revelar sus fuentes.

Richard Jewell murió en el año 2007 a la edad de 44 por un fallo cardíaco derivado de su diabetes, pero su familia continuó con el caso hasta que en el año 2011 el Tribunal de Apelaciones de Georgia dio la razón al periódico alegando que los artículos eran sustancialmente verdaderos en el momento en que fueron publicados, y aunque las sospechas de los investigadores finalmente se consideraron infundadas, no fue suficiente motivo para ser considerados como difamación.

Eric Robert Rudolph, el verdadero terrorista del atentado en AtlantaAunque Jewell ya había exonerado en octubre de 1996 y dejado al margen de la investigación como posible sospechoso, en el año 2005 se despejó definitivamente cualquier duda sobre su culpabilidad cuando Eric Robert Rudolph, como parte de un acuerdo de culpabilidad, se declaró culpable de llevar a cabo el ataque con bombas durante los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996.

Eric Rudolph confesó además haber realizado otros tres ataques terroristas en el sur de Estados Unidos durante esos años, concretamente a un discoteca lésbica y a dos clínicas abortivas. Tras hacerse pública esta información, Sonny Perdue, gobernador de Georgia, honró públicamente a Jewell por sus esfuerzos de rescate durante el atentado.

Hasta su muerte en agosto de 2007, Richard Jewell acudió en cada aniversario del ataque a colocar de forma privada un rosa en el lugar donde murió la espectadora Alice Hawthorne, la única victima mortal del ataque.

La película dirigida y producida por Clint Eastwood estrenada en diciembre de 2019 con el título de "Richard Jewell" narra de forma biográfica esta historia verídica basándose principalmente en el artículo "American Nightmare: The Ballad of Richard Jewell" escrito por Marie Brenner y publicado en la revista Vanity Fair en 1997.

La periodista Kathy Scruggs y la actriz Olivia Wilde que la interpreta en la películaUn film ya polémico antes de estreno oficial, no por mostrar a Jewell como un héroe, sino por el oscuro papel que se le da a la periodista Kathy Scruggs, planteando dudas sobre la forma de obtener la información del FBI (a través de favores sexuales) y que muchos compañeros periodistas han calificado de "ficción". Kathy Scruggs nunca reveló sus fuentes, ni cómo había obtenido la información.

Incluso cuando se plantearon penas de cárcel por ocultar información, ella se negó y siguió protegiendo la identidad de su fuente, defendiendo sus informes y proclamando que no había falsificado nada. Consiguió evitar la cárcel en la apelación y la sentencia acabaría dando en parte la razón a la periodista indicando que "los artículos en su totalidad eran sustancialmente ciertos en el momento en que se publicaron".

Esta sentencia de 2011 nunca llegó a verla Kathy Scruggs, quien había muerto varios años antes, en septiembre de 2001, poco antes de cumplir 43 años. Tras la publicación del artículo que la haría también famosa, la periodista comenzó a sufrir múltiples dolencias y depresión, que empeoró rápidamente por el estrés de defender sus informes durante el "caso de Richard Jewell". Fue encontrada muerta en su casa por una sobredosis de morfina, aunque los forenses no pudieron determinar si la sobredosis fue accidental o intencional.

Póster original película Richard Jewell

Loading...