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Haunebu, el mito de los Ovnis nazis

En los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, el régimen del Tercer Reich alemán comenzó a apostar por lo que denominó Wunderwaffe, literalmente "armas maravillosas". Este término tan llamativo no era en realidad mera propaganda, sino que respondía a un intento desesperado de revertir el curso de la guerra mediante avances tecnológicos disruptivos.

Haunebu, el mito de los Ovnis nazis
De hecho, algunas de esas armas fueron muy reales. Prototipos como el Messerschmitt Me 262 no solo supusieron una revolución en la aviación militar al introducir el motor a reacción en combate, sino que incluso se pretendieron utilizar para el proyecto Amerika Bomber con el objetivo de bombardear Estados Unidos. Por otra parte, los misiles V-2, desarrollados bajo la dirección de Wernher von Braun, se convirtieron en los primeros cohetes balísticos de largo alcance, capaces de alcanzar el borde del espacio antes de caer sobre sus objetivos.

Junto a estos proyectos operativos, existieron otros más experimentales, como las alas volantes de los hermanos Horten o diseños conceptuales de aeronaves de despegue vertical. Muchos de ellos no pasaron de la fase de prototipo, pero reflejan un clima de innovación acelerada, donde los límites de la ingeniería se empujaban constantemente.

Este contexto es fundamental para entender el nacimiento del mito de los Haunebu, conocidos popularmente como "los Ovnis nazis". Si bien estas supuestas naves espaciales no aparecen en ningún archivo histórico, la idea de que Alemania estaba explorando soluciones radicales en las que se combinaban avances reales con prototipos y proyectos inacabados, abrió la puerta para todo tipo de especulaciones y teorías sobre que quizás existieron proyectos ultrasecretos que no llegaron a salir a la luz.

El origen de los Haunebu

A diferencia de las Wunderwaffe documentadas, los Haunebu no aparecen en registros contemporáneos del periodo nazi. Su historia comienza a tomar forma años después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente a partir de la década de 1950, cuando empiezan a circular relatos sobre aeronaves circulares desarrolladas en secreto.

En muchos de estos relatos se describen a los Haunebu como máquinas extraordinarias. No se trataría de simples aviones experimentales, sino de discos voladores capaces de despegar verticalmente, alcanzar velocidades extremas y ejecutar maniobras imposibles para la tecnología convencional de la época. Se llega a hablar incluso de sistemas de propulsión basados en conceptos como la antigravedad o campos energéticos desconocidos.

El mito se vuelve más complejo con la aparición de los supuestos modelos Haunebu I, II , III y IV, los cuales representarían distintas etapas de desarrollo. Sin embargo, los documentos que tradicionalmente suelen presentarse como evidencia de que los Haunebu realmente existieron, aparecieron décadas después del final de la guerra. Sus planos contienen errores técnicos, terminología inconsistente y estilos gráficos que no corresponden con la documentación alemana de los años 40. Para la mayoría de historiadores, se trata simplemente de reconstrucciones modernas o directamente falsificaciones.

El secretismo del régimen nazi, unido a la destrucción de archivos al final de la guerra, dejo espacios para todo tipo de especulaciones y teorías. A ellas se suman además la supuesta conexión de estos Ovnis nazis con el "Vril", que establecen una narrativa paralela en la que ciencia y esoterismo se entrelazan.

Supuesta fotografía de un platillo volador nazi Haunebu

La enigmática conexión Vril con los Haunebu

Si hay un elemento que lleva la historia de los Haunebu definitivamente más allá de la ingeniería experimental y la sitúa en el terreno de lo esotérico, ese es el llamado "Vril". A diferencia de otros conceptos asociados a las supuestas tecnologías nazis, el Vril no nace en laboratorios ni en archivos militares, sino en la literatura.

El término aparece por primera vez en 1871 en la novela "The Coming Race" (disponible en Amazon en español) del escritor británico Edward Bulwer-Lytton. En esta obra, se describe una civilización subterránea que domina una energía misteriosa llamada "Vril", capaz de curar enfermedades, destruir enemigos o alimentar máquinas. Aunque se trataba de una ficción, la idea tuvo una sorprendente repercusión en ciertos círculos esotéricos de finales del siglo XIX y principios del XX.

Portada libro The Coming Race
Con el tiempo, algunos movimientos ocultistas comenzaron a tratar el Vril como si se tratara de una fuerza real, una especie de energía primordial que podía ser canalizada por individuos o tecnologías avanzadas. Es en este punto donde la narrativa empieza a cruzarse con el imaginario del Tercer Reich.

Diversas teorías, surgidas principalmente décadas después de la guerra, sostienen la existencia de una supuesta "Sociedad Vril", un grupo secreto que habría investigado esta energía y colaborado con el régimen nazi en proyectos tecnológicos avanzados. Según estos relatos, el Vril no solo sería una fuente de poder casi ilimitada, sino también el principio sobre el que se habrían desarrollado las naves Haunebu y otros artefactos similares.

En estas versiones, la tecnología nazi deja de ser simplemente avanzada para convertirse en algo radicalmente distinto: una fusión entre ciencia, ocultismo y conocimiento desconocido. Se habla de motores basados en el Vril, de campos energéticos capaces de anular la gravedad e incluso de contactos con inteligencias no humanas que habrían transmitido este saber.

Si nos atenemos a lo que sabemos con certeza, no existe evidencia documental de que una "Sociedad Vril" haya existido realmente como organización estructurada dentro del aparato nazi. Tampoco hay registros de investigaciones científicas serias relacionadas con una energía de estas características. 

Por otra parte, esto no significa que el régimen nazi estuviera completamente ajeno al pensamiento esotérico. Algunos sectores sí mostraron interés por mitologías, simbolismos y teorías pseudocientíficas, pero, que se haya podido demostrar, ese interés nunca se tradujo en desarrollos tecnológicos comprobables de la naturaleza que describen estas teorías.

De las bases secretas al imaginario popular

Con el paso del tiempo, el mito de los Haunebu se expandió incorporando nuevos elementos. Uno de los más persistentes es la supuesta base nazi en la Antártida, en la región conocida como Neuschwabenland. 

Históricamente, la Alemania nazi realizó una expedición a Nueva Suabia en los años 30, pero las teorías posteriores transformaron ese hecho en algo mucho más ambicioso: un enclave secreto donde el régimen habría continuado desarrollando tecnología avanzada tras la guerra.

Emblema de la expedición nazi a la Antártida
En estas versiones, los Haunebu no solo habrían existido, sino que habrían seguido evolucionando lejos de la mirada del mundo. Algunas teorías van aún más lejos, sugiriendo la participación de conocimientos de origen desconocido o incluso extraterrestre. Estas ideas, aunque fascinantes, carecen de cualquier respaldo empírico.

Lo que sí resulta evidente es cómo este mito ha sobrevivido gracias a su capacidad de adaptación. A partir de los años 50, con el auge de los avistamientos de Ovnis tras el incidente de Kenneth Arnold en 1947, las historias sobre discos voladores nazis encontraron el caldo de cultivo perfecto donde encajar. La tecnología secreta del pasado se reinterpretaba ahora como el posible origen de otros fenómenos contemporáneos.

En última instancia, los Haunebu representan una prolongación de otros mitos asociados a las Wunderwaffe. Si aquellas armas reales ya parecían adelantadas a su tiempo, estas supuestas naves espaciales llevan esa idea hasta sus últimas consecuencias. 

En la actualidad, el mito de los Haunebu forma parte de un imaginario más amplio en el que confluyen historia alternativa, ciencia ficción y teorías conspirativas. El mito aparece en diversas novelas, películas y videojuegos, donde simbolizan una versión hipotética y distópica del desarrollo tecnológico nazi llevado a su extremo. Ya no se trata solo de ingeniería avanzada, sino de una tecnología que desafía tanto los límites de la ciencia, como también los de la realidad tal y como la entendemos.

Las misteriosas figuras Dogū del Japón prehistórico

Entre los hallazgos más fascinantes de la arqueología japonesa destacan las Dogū, una pequeñas estatuillas de arcilla creadas durante el Período Jōmon, que se extendió aproximadamente entre el 14.000 y el 300 a.C. en Japón. 

Su tamaño rara vez supera los 30 centímetros, pero estas figuras antropomorfas, de formas exageradas y apariencia a veces casi "alienígena", han alimentado todo tipo de interpretaciones modernas. Sin embargo, lejos de las especulaciones sensacionalistas, la investigación arqueológica ofrece explicaciones sólidas que las sitúan en el corazón del pensamiento simbólico y ritual de las comunidades Jōmon.

Las enigmáticas figuras Dogū del Japón prehistórico

Las figuras Dogū no fueron simples objetos decorativos. Su fabricación, uso y posterior fragmentación revelan prácticas rituales complejas dentro de una sociedad de cazadores-recolectores sedentarios que desarrolló una de las tradiciones cerámicas más antiguas del mundo. Hasta la fecha se han hallado más de 15.000 ejemplares en distintos yacimientos del archipiélago japonés, lo que demuestra que no eran objetos excepcionales, sino parte estructural de la vida simbólica Jōmon.

El contexto cultural del mundo Jōmon

La cultura Jōmon es una de las más singulares del Neolítico mundial. A diferencia de otras regiones donde el sedentarismo surge tras la agricultura, las comunidades Jōmon establecieron aldeas permanentes sin depender completamente del cultivo intensivo. Basaban su subsistencia en la caza, la pesca y la recolección organizada, con un manejo sofisticado de recursos forestales y marinos. 

El desarrollo de cerámica desde fechas tan tempranas como el 14.000 a.C. indica una notable complejidad tecnológica y social. En este marco cultural emergen las Dogū, especialmente a partir del Jōmon Medio (2500–1500 a.C.) y con mayor frecuencia en el Jōmon Tardío y Final (1500–300 a.C.).

Los hallazgos se concentran sobre todo en el noreste de Honshū, particularmente en la región de Tōhoku, lo que sugiere variaciones regionales en las prácticas rituales.

Tipos de figuras Dogū

Las Dogū suelen medir entre 10 y 30 centímetros y presentan una iconografía claramente antropomorfa. La mayoría parece representar figuras femeninas, con caderas y muslos pronunciados, vientres marcados y, en ocasiones, pechos enfatizados. 

Figura Shakōki-dogū
Los ojos, frecuentemente grandes o saltones, alcanzan su expresión más característica en el tipo conocido como Shakōki-dogū, llamado así porque sus ojos recuerdan a una especie de gafas. Uno de los ejemplares más icónicos de este tipo procede del yacimiento de Kamegaoka y se conserva actualmente en el Tokyo National Museum.

Existen también estatuillas Dogū huecas, cuya técnica de fabricación implica un conocimiento avanzado del modelado y la cocción de arcilla. En cualquier caso, la complejidad de su decoración geométrica demuestra una clara intención simbólica y no meramente utilitaria. 

Desde el punto de vista técnico, las Dogū eran modeladas a mano, sin torno, utilizando arcilla local mezclada con desgrasantes minerales o vegetales. Tras el modelado, eran cocidas en hogueras abiertas o estructuras rudimentarias.

Uno de las peculiares arqueológicas más llamativas de estas milenarias figuras del Japón ancestral es que un alto porcentaje de ellas se han encontrado deliberadamente rotas, tal y como han demostrado los análisis realizados. 

Interpretaciones arqueológicas de las figuras Dogū

Las hipótesis sobre la función real de las Dogū han sido debatidas durante décadas. Aunque no existe consenso absoluto, sí se han consolidado algunas líneas interpretativas respaldadas por las evidencias arqueológicas y contextuales.

Una de las teorías más extendidas es la relación de estas figuras prehistóricas con diversos cultos a la fertilidad. El énfasis en rasgos sexuales femeninos ha sido interpretado por algunos investigadores, como Kazuo Yamagata, como indicios de vínculos con la reproducción, el embarazo y la continuidad del grupo. 

Otra interpretación se basa en la llamada "magia simpática". El arqueólogo Tatsuo Kobayashi apuntó a que la rotura intencional de las figuras podría haber formado parte de rituales de transferencia simbólica: la figura actuaría como sustituto del individuo, absorbiendo enfermedad, desgracia o contaminación ritual. La fractura sería el momento culminante del ritual, equivalente a la neutralización del mal.

Periodo Jomon en el antiguo Japón
Algunos investigadores también han propuesto una función chamánica. El carácter híbrido, y a veces abstracto, de las Dogū podría reflejar estados alterados de conciencia o representaciones de entidades espirituales dentro de una cosmovisión animista. Dado que las sociedades Jōmon carecían de escritura, estas figuras serían una forma material de expresar conceptos espirituales complejos.

Las estatuillas Dogū rara vez se encuentran en tumbas, sino que suelen ser descubiertas en contextos domésticos o en áreas asociadas a actividades rituales dentro de los asentamientos, lo que ha llevado a interpretar a los arqueólogos que su función estaba integrada en la vida cotidiana y no restringida exclusivamente a prácticas funerarias.

El hecho de que muchas figuras estén incompletas desde su descubrimiento, y que las fracturas no se deban a procesos naturales, refuerza además la interpretación ritual. Por otra parte, la producción masiva en ciertas fases indica que no eran objetos excepcionalmente raros, sino parte de prácticas culturales reiteradas.

Por último, algunos arqueólogos han planteado que las Dogū funcionaban como marcadores de identidad grupal, basándose para ello en las variaciones regionales en el estilo, lo que podrían reflejar afiliaciones territoriales o linajes. 

Teorías alternativas y el mito de los "antiguos astronautas"

Como hemos visto, si bien la investigación arqueológica sitúa a las Dogū con bastante claridad dentro del universo simbólico del Período Jōmon, su apariencia inusual ha alimentado durante décadas interpretaciones alternativas y corrientes pseudocientíficas que se mueven fuera del consenso académico. El llamado "misterio" de las Dogū no nace en la arqueología, sino en la cultura popular del siglo XX.

La teoría de que algunas Dogū representarían seres extraterrestres surge en el contexto de la corriente conocida como "antiguos astronautas", popularizada en los años sesenta por autores como Erich von Däniken. En su obra Recuerdos del futuro (1968), Von Däniken planteó que numerosas manifestaciones artísticas antiguas eran pruebas de contactos con civilizaciones avanzadas procedentes del espacio.

Figura Dogu hallada en Yamanashi, Japón
Las Shakōki-dogū, con sus grandes ojos elípticos y formas aparentemente acristaladas, fueron rápidamente incorporadas a este imaginario. Según esta interpretación, los ojos representarían visores de cascos espaciales y las líneas decorativas serían trajes presurizados.

En la década de 1970, diversas publicaciones sensacionalistas reforzaron esta idea, presentando fotografías aisladas de las figuras fuera de contexto arqueológico y enfatizando su aspecto "no humano". La imagen de la Shakōki-dogū de Kamegaoka se convirtió así en uno de los iconos visuales más utilizados por los defensores de esta teoría.

Las versiones más elaboradas de estas hipótesis sostienen que una civilización tecnológicamente avanzada habría visitado la Tierra durante la prehistoria y que las Dogū serían representaciones directas de esos visitantes. En algunos relatos se afirma que las comunidades Jōmon habrían interpretado a estos seres como entidades sobrenaturales, inmortalizándolos en arcilla.

Otras variantes más especulativas sugieren que las Dogū no serían simples representaciones, sino reproducciones fieles de equipamiento tecnológico. Se ha llegado a afirmar incluso que ciertos patrones corresponden a circuitos o sistemas de soporte vital, aunque estas afirmaciones no se sustentan en análisis técnico alguno. En el ámbito de la ufología japonesa contemporánea, las Dogū siguen apareciendo ocasionalmente en documentales y revistas como una "evidencia cultural" de contactos antiguos.

Desde una perspectiva científica, la hipótesis extraterrestre presenta varios problemas fundamentales. El primero es metodológico. La arqueología no analiza objetos aislados, sino dentro de su contexto estratigráfico y cultural. Las Dogū aparecen sistemáticamente asociadas a asentamientos Jōmon, junto a cerámica, herramientas líticas y restos domésticos coherentes con esa tradición cultural. No existe ningún indicio material de tecnología avanzada en esos contextos.

Esto nos lleva a un segundo problema, el anacronismo interpretativo. Los supuestos "trajes espaciales" que visten las figuras responde a una proyección moderna. En el Japón prehistórico no existía el concepto de astronauta ni de tecnología espacial, de manera que atribuir ese significado implica imponer categorías contemporáneas sobre una cultura sin escritura.

Figura Dogu hallada en Niigata, Japón
Por otra parte, existen múltiples tradiciones artísticas en el mundo que representan figuras con ojos sobredimensionados o rasgos estilizados sin que ello implique tecnología. La exageración formal es, de hecho, un recurso simbólico común en el arte ritual.

Los arqueólogos especializados en el período Jōmon, como Tatsuo Kobayashi y Junko Habu, coinciden en que las Dogū deben interpretarse dentro de su contexto de prácticas rituales locales, donde encajan a la perfección. Ninguna excavación ha proporcionado evidencia que justifique una hipótesis de contacto extraterrestre.

La persistencia de este mito se puede explicar, en definitiva, por diversos factores culturales. Las Shakōki-dogū presentan una morfología particularmente llamativa y pertenecen a período Jōmon, una época del Japón prehistórico del que no existen textos escritos. La ausencia de fuentes directas deja así un gran espacio para la imaginación y la especulación. 

A ello hay que sumar que el siglo XX estuvo marcado por la carrera espacial y la expansión del imaginario extraterrestre en el cine y la literatura. Obras de ciencia ficción consolidaron un arquetipo visual del "ser espacial" que, retrospectivamente, se proyectó sobre imágenes antiguas.

Paradójicamente, el rechazo de la hipótesis extraterrestre no elimina el misterio de las Dogū, sino que lo redefine. El enigma no consiste en si representan astronautas, sino en cómo una sociedad preagrícola desarrolló un sistema simbólico tan sofisticado y reiterado durante milenios.

El auténtico misterio reside en comprender qué experiencias, creencias y necesidades emocionales llevaron a modelar miles de cuerpos estilizados, romperlos deliberadamente y depositarlos en contextos específicos. Ese interrogante es mucho más complejo y fascinante que cualquier explicación sensacionalista.

Las figuras Dogū, un tesoro nacional de Japón

El consenso académico actual sostiene que las Dogū desempeñaron una función ritual vinculada a la protección, la fertilidad, la salud o la mediación espiritual. No se consideran simples representaciones artísticas ni objetos ornamentales, sino que constituyen una evidencia tangible de la compleja vida simbólica en sociedades prehistóricas.

Los estudios comparativos con otras culturas neolíticas muestran paralelismos en el uso de figuras antropomorfas como instrumentos rituales, pero las Dogū presentan rasgos estilísticos únicos que reflejan la identidad cultural específica del Japón Jōmon.

Debemos ver las estatuillas Dogū como una ventana al pensamiento abstracto de hace miles de años. A través de estas enigmáticas figuras, los pueblos Jōmon dejaron testimonio de sus temores, esperanzas y concepciones del mundo invisible. Su aparente extrañeza moderna no es signo de misterio sobrenatural, sino de la profundidad simbólica de una cultura que, sin escritura ni arquitectura monumental, logró expresar una cosmovisión compleja mediante pequeñas figuras de barro.

Con el tiempo, algunas Dogū han sido designadas como Bienes Culturales del país e incluso Tesoros Nacionales de Japón. Hoy en día, constituyen piezas centrales en museos y exposiciones dedicadas a la prehistoria japonesa, y siguen siendo objeto de estudios interdisciplinarios que combinan arqueología, antropología simbólica y análisis tecnológico. En la arcilla moldeada hace milenios, encontramos uno de los testimonios más elocuentes para poder interpretar el pensamiento humano durante la prehistoria de Japón.

Mosaico de estatuillas Dogu del periodo Jomon en Japón

Apolo 20, la misteriosa misión a la Luna que nunca existió

En la historia de la exploración espacial existen episodios desconocidos, proyectos cancelados y secretos militares que todavía hoy se mantienen bajo llave. Un cado de cultivo perfecto que ha alimentado teorías, rumores y conspiraciones de todo tipo durante décadas. 

La misteriosa Misión Apolo 20 a la Luna
Pero entre todos esos relatos, pocos han generado tanta fascinación como la misión Apolo 20 (Apollo XX), una supuesta misión secreta a la Luna, realizada conjuntamente por Estados Unidos y la Unión Soviética en los años 70, para investigar una nave extraterrestre abandonada. 

El atractivo de esta leyenda urbana de Internet reside precisamente en una mezcla de verosimilitud técnica, la estética retro y un relato cuidadosamente construido que juega con las grietas históricas del programa Apolo de la NASA. Para comprender cómo nació y por qué tanta gente llegó a creer en ella, es necesario viajar a la década de los setenta, repasar los silencios del programa lunar y seguir el rastro de un enigmático usuario de YouTube que aseguró poseer pruebas reales de esta misión secreta a la Luna.

La semilla del mito comenzó a germinar mucho antes de la aparición de los famosos videos. Entre 1970 y 1972, mientras la NASA completaba sus últimas misiones lunares, la agencia anunció la cancelación de tres expediciones programadas: Apolo 18, Apolo 19 y Apolo 20. Las razones oficiales fueron los drásticos recortes presupuestarios, la reducción del interés político tras la conquista lunar y la necesidad de redirigir recursos hacia proyectos como el Skylab y el transbordador espacial. Una cancelación repentina que no convenció al público y dio lugar a todo tipo de especulaciones.

Alunizajes previstos de las Misiones Apolo de la NASA
Décadas más tarde, en 2007, un usuario anónimo llamado "retiredafb" apareció en YouTube y comenzó a compartir una serie de videos que, según afirmaba, procedían de la misteriosa misión Apolo 20. Si bien YouTube fue la plataforma donde se hizo mundialmente conocida la historia, los primeros vídeos y archivos relacionados con la Misión Apolo 20 no aparecieron allí. 

Antes de que el contenido se hiciera viral, algunos clips fueron publicados en Revver.com, un sitio pionero por entonces en la monetización de vídeos que permitía ganar dinero por visualización mucho antes de que YouTube tuviera su programa de socios.

Varias de las primeras piezas del bulo, incluyendo fragmentos donde se ve la supuesta nave extraterrestre en la Luna y escenas del módulo de mando, se publicaron primero en Revver y luego migraron a YouTube cuando "retiredafb" comprendió que la repercusión e impacto sería mucho mayor allí. 

En estas grabaciones, supuestamente rescatadas de archivos ocultos de la NASA, se veía un módulo lunar aproximándose a la superficie de la Luna, imágenes granuladas de un paisaje desolado y el interior de una nave que recordaba a los habitáculos reales de las misiones Apolo. Pero lo que más llamó la atención fue la presencia de un objeto gigantesco, alargado, incrustado en un cráter lunar que supuestamente era una nave extraterrestre de miles de años de antigüedad, así como la aparición de un cuerpo humanoide aparentemente momificado, al que el autor bautizó como la "Mona Lisa EBE". Apollo 20 Mission Original Video

El impacto en Internet fue inmediato. Los blogs y foros de ufología o misterio se llenaron de encendidos debates al respecto. Muchos espectadores señalaron que la estética de los videos era sorprendentemente convincente, ya que incluía incluso fallos analógicos, movimientos bruscos de cámara, desenfoques, interferencias de señal, iluminación acorde con la tecnología de los años setenta y un estilo narrativo muy similar al del metraje lunar auténtico.

Uno de los elementos más llamativos (y más eficaces) para dar verosimilitud al mito del Apolo 20, fue la afirmación de que la misión había sido una operación conjunta entre las dos superpotencias de la Guerra Fría. Según la narrativa creada por "retiredafb" y desarrollada después por otros personajes, tanto Estados Unidos como la URSS habrían colaborado en 1976 para enviar una nave al cráter Izsak-D con el objetivo de inspeccionar una anomalía gigantesca observada en misiones anteriores.

La misión conjunta Apollo–Soyuz Test Project
Esta idea no era casual, debido a que la cooperación espacial entre ambas potencias, aunque limitada, había sido real. En 1975 tuvo lugar la misión conjunta Apollo–Soyuz Test Project, un encuentro entre ambas naves en órbita terrestre media. La existencia de esta misión histórica conjunta sirvió para dotar de credibilidad a la narrativa conspirativa.

Según la historia, el comandante del Apolo 20 habría sido William Rutledge, un supuesto astronauta veterano de origen estadounidense–belga que, sin embargo, jamás existió en los registros reales de la NASA. Rutledge fue presentado como un hombre ya mayor, exiliado en Ruanda, que supuestamente actuaba como informante filtrando los videos para evitar que "la verdad se perdiera para siempre".

Rutledge afirmaba, en mensajes publicados en foros y luego recogidos por blogs y vídeos, que la misión Apolo XX fue clasificada como "ULTRA TOP SECRET", y que la URSS proporcionó un cosmonauta llamado Aleksei Leonov para la tripulación. La elección de Leonov, un héroe real de la era espacial soviética, no era casual, ya que servía para añadir una capa de verosimilitud a la historia. Pero en la vida real, Leonov negó en repetidas ocasiones haber participado en nada remotamente parecido.

La historia empezó a ganar solidez aparente en 2007, cuando el periodista y escritor italiano Luca Scantamburlo publicó una serie de artículos y entrevistas en las que afirmaba haber mantenido conversaciones directas con el propio Rutledge. Scantamburlo se convirtió así en una de las voces que más contribuyeron a dar legitimidad al relato, pues presentó sus textos como investigaciones serias y detalladas. 

En sus entrevistas, Rutledge describía con precisión cómo había sido reclutado para formar parte de una misión supuestamente conjunta con cosmonautas soviéticos, mencionaba protocolos de entrenamiento, lugares inaccesibles y nombres de astronautas cuya participación jamás pudo verificarse. También narraba que el lanzamiento del Apolo 20 habría tenido lugar desde la base de Vandenberg, en California, un lugar donde la NASA nunca llevó a cabo misiones tripuladas, pero ideal para reforzar la sensación de clandestinidad.

Imágenes de la supuesta nave extraterrestre en la Luna - Misión Apolo 20
Todo este entramado coincidió con la difusión de los famosos vídeos donde se mostraban imágenes de la nave arrancando, del módulo lunar aproximándose a la superficie y del supuesto hallazgo de una figura humanoide conocida como la "Mona Lisa EBE". La estética envejecida de los vídeos, su grano, sus fallos deliberados y su cuidada puesta en escena daban la impresión de tratarse de material auténtico recuperado de archivos antiguos. 

La combinación de revelaciones personales, una narración que mezclaba ciencia, Guerra Fría y misterio, y un soporte visual aparentemente convincente, permitió que la historia circulara con rapidez y fuese tomada en serio por un sector del público, especialmente en foros y comunidades interesadas en la ufología.

Durante meses, miles de personas en todo el mundo debatieron si aquello podía ser real. El vídeo se hizo viral en Internet, y tuvo tal impacto que, en paralelo, varios investigadores de la historia espacial y expertos en efectos visuales iniciaron un análisis exhaustivo del material.

Los estudios revelaron rápidamente que el supuesto metraje contenía inconsistencias imposibles de ignorar. Por ejemplo, varios paneles de control mostrados en los videos estaban construidos con piezas de maquetas de plástico que podían adquirirse en cualquier tienda de modelismo. Las inscripciones en los instrumentos no coincidían con las utilizadas por la NASA y algunas estaban claramente hechas a mano con rotulador. 

Los trajes espaciales exhibían un diseño híbrido que mezclaba características de distintos modelos genuinos, pero ningún ingeniero especializado reconoció en ellos la construcción real de un traje presurizado. En otras escenas, el interior del módulo presentaba elementos estructurales incompatibles con cualquier diseño del programa Apolo. El ingeniero de la NASA, Paul Sejd, uno de los expertos que analizó las imágenes, comentó: «Lo que aparece en esos videos no coincide con ninguna cabina del programa Apolo. Hay errores estructurales que solo un aficionado o un artista pasaría por alto».

Objeto extraño en un cráter de la Luna fotografiado por la Misión Apolo 15
Uno de los hallazgos más decisivos fue la identificación de partes exactas del metraje tomadas de misiones auténticas, especialmente del Apolo 15. Estas imágenes habían sido reencuadradas, distorsionadas o superpuestas con ruido analógico artificial para darles un aire envejecido. Esta técnica sugería un trabajo deliberado de edición más que la existencia de material original clasificado. 

Las supuestas tomas del "objeto extraterrestre" en el cráter coincidían, en cuanto a ubicación, con una formación geológica real fotografiada por el Apolo 15. Esta estructura, alargada y oscura, había sido objeto de especulaciones desde hacía años, pero los geólogos lunares nunca vieron en ella nada que justificara una explicación artificial.

Con el paso del tiempo, la investigación apuntó hacia el creador del material: el cineasta y artista francés Thierry Speth. Aunque nunca elaboró una confesión pública formal, sí reconoció haber participado en la creación de este tipo de material como parte de un proyecto artístico experimental. Además, varios colaboradores suyos admitieron haber trabajado en escenografías similares a las que aparecen en los videos. De esta forma, la autoría humana y contemporánea de las cintas quedó prácticamente demostrada.

Curiosamente, la fotografía que originó la historia, la extraña formación alargada captada por el Apolo 15 en la región de Izsak-D, ha seguido siendo reinterpretada por los entusiastas del misterio. Desde un punto de vista geológico, nada indica que sea un objeto artificial. Pero su forma peculiar y el contexto narrativo que se construyó a su alrededor, la elevaron a la categoría de icono visual del mito. Para la NASA, se trata simplemente de una pareidolia causada por el terreno lunar.

La supuesta Misión Apolo 20 es uno de los bulos (hoax) más populares de la era digital. En la subcultura de Internet, donde una imagen puede reinventarse infinitas veces, no es extraño en realidad que un simple accidente geológico acabara transformado en la columna vertebral de una conspiración global.

«Cuando la Historia deja huecos, la imaginación los rellena. Siempre ha sido así»

Palabras de Eugene Cernan en 1999, el último hombre en pisar la Luna.

Cómo serían realmente los alienígenas y sus civilizaciones según la ciencia

Durante décadas, las representaciones populares de los alienígenas han estado marcadas por la ficción, con los clásicos humanoides verdes, grises de ojos grandes o monstruos tentaculares. Pero, más allá del cine y la ciencia ficción, existe un campo de estudio serio donde los científicos intentan responder a una pregunta fascinante: ¿Cómo serían realmente los extraterrestres y sus hipotéticas civilizaciones?

Hipotéticas civilizaciones alienígenas
Si bien es cierto que existen casos de OVNIS realmente intrigantes y que han levantado tradicionalmente un gran interés entre el público, como la batalla en el cielo de Núremberg en 1561, el famoso y mediático caso Roswell ocurrido supuestamente en el desierto de Nuevo México (Estados Unidos) en 1947, o la grabación OVNI de Kumburgaz, hasta el momento no se ha encontrado ninguna evidencia directa de vida extraterrestre. 

Pero la idea sobre la posibilidad de que exista vida extraterrestre es inherente a la humanidad desde prácticamente su existencia, y por ello la ciencia contemporánea ha desarrollado así herramientas teóricas y observacionales para explorar esta posibilidad con rigor,

El Universo es ciertamente grande y, debido tanto a su tamaño como a su edad, las posibilidades son casi infinitas. La búsqueda de civilizaciones alienígenas es también una exploración profunda de nuestros propios límites como especie inteligente, y por ello campos como la astrobiología, la evolución convergente y la tecnología teórica, se han ocupado de proponer hipótesis plausibles y modelos basados en principios universales sobre cómo serían los alienígenas en realidad o que tipos de civilizaciones podrían desarrollar. 

Lejos de ser fantasía, se trata de un campo interdisciplinario real, con aportes desde la biología, la física, la filosofía y la inteligencia artificial. Lo alienígena podría no ser una criatura verde en un platillo volador, sino una mente sintética orbitando una estrella lejana, o un ecosistema colectivo que respira metano en una luna helada.

¿Cómo se verían los alienígenas si existieran? veamos en detalle qué dice la ciencia sobre su biología, evolución, inteligencia y tipos de civilización, basándose en estudios reales y teorías astrobiológicas.

Posible aspecto físico real de los alienígenas

Una de las principales líneas de pensamiento sobre el aspecto que tendría la vida extraterrestre proviene de la teoría de la evolución convergente. El paleontólogo Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge, ha argumentado que ciertos patrones evolutivos pueden repetirse en distintos entornos planetarios. En su obra "Life's Solution: Inevitable Humans in a Lonely Universe" (2003), Conway Morris defiende que si bien las condiciones planetarias pueden variar, las necesidades funcionales como locomoción, percepción y manipulación de objetos llevarían a estructuras corporales similares a las humanas

Visión antropocéntrica de los extraterrestres
Según esta visión, las diferentes formas de vida inteligentes podrían desarrollar aspectos familiarmente "humanos" por pura necesidad biológica, y disponer así de extremidades articuladas, un sistema nervioso central, órganos sensoriales avanzados, sistemas visuales complejos y cerebros centralizados. Una hipotética visión de la vida fuera de la Tierra que sería fácilmente reconocible y relativamente similar al ser humano.  

No obstante, otros expertos han criticado esta perspectiva por su sesgo antropocéntrico. Los biólogos Jack Cohen e Ian Stewart, en su libro "Evolving the Alien" (2002), proponen una visión mucho más amplia: la vida alienígena podría tener formas inconcebiblemente extrañas desde nuestro punto de vista. 

Por ejemplo, podrían existir organismos amorfos que cambian de forma, inteligencias colectivas. entidades basadas en gases o fluidos, vida que se desarrolla en océanos de metano o atmósferas de hidrógeno, entidades cristalinas que se comunican a través de pulsos de energía, o incluso formas de vida basadas en patrones electromagnéticos sin soporte físico visible. Estas posibilidades, aunque especulativas, se basan en el reconocimiento de que los límites de la biología terrestre no deben imponerse al cosmos entero.

Otra posibilidad es que existan formas de vida que funcionen a partir de una bioquímica completamente distinta a la nuestra. Mientras la vida terrestre se basa en el carbono y el agua, científicos como Carol Cleland (NASA Astrobiology Institute) y Shelley Copley han planteado la existencia de una "biosfera sombra", es decir, una segunda forma de vida basada en otros elementos, como el silicio, o que use solventes alternativos como el metano o el amoníaco. En ambientes con temperaturas extremas, estas formas de vida podrían desarrollarse sin necesidad de agua líquida, desafiando nuestras definiciones tradicionales de lo que significa estar vivo.

Mundo alienígena acuático
Por otra parte, factores como el entorno planetario tendrían un papel determinante en la morfología alienígena. En planetas con alta gravedad, las criaturas tenderían a tener cuerpos más bajos y robustos, para evitar lesiones al desplazarse; mientras que en mundos de baja gravedad, podrían proliferar estructuras corporales más delgadas o incluso formas flotantes. 

En zonas con luz solar tenue o ausente, como lunas lejanas o exoplanetas con atmósferas densas, podría surgir vida con sistemas sensoriales adaptados a la oscuridad, como la ecolocalización o la visión térmica. Por el contrario, en mundos oceánicos enteros, las formas de vida inteligentes podrían evolucionar bajo el agua, desarrollando habilidades cognitivas y tecnológicas sin necesidad de salir a la superficie.

Incluso el color de la piel o el modo de comunicación podría depender del entorno, como pieles que absorban radiación de forma eficiente, patrones lumínicos para transmitir información, o feromonas químicas para coordinar acciones colectivas en lugar del lenguaje oral.

¿Cómo serían las civilizaciones alienígenas?

Las formas de organización de las posibles civilizaciones alienígenas es otro campo de estudio especulativo pero fundamentado en modelos teóricos. El primero y más influyente es la Escala de Kardashov, propuesta por el astrofísico ruso Nikolai Kardashov en 1964. Esta clasificación evalúa el grado de avance de una civilización según su capacidad para controlar la energía:

Una civilización de Tipo I (planetario) podría utilizar toda la energía disponible en su planeta, incluidas energías geotérmica, solar, eólica, etc. (la humanidad aún no ha alcanzado este nivel). Una civilización de Tipo II (estelar) controlaría la energía de su estrella, posiblemente mediante megaestructuras como la hipotética esfera de Dyson. Las de Tipo III (galáctico) manejarían la energía de toda su galaxia, alcanzando un grado de tecnología casi incomprensible para nosotros.

Civilización alienígena Tipo 3

Desde que Nikolai Kardashov propuso su escala en 1964, varios investigadores han sugerido tipos adicionales para clasificar civilizaciones aún más avanzadas, más allá del control energético de una galaxia:

Tipo IV: Una civilización de Tipo IV podría aprovechar la energía de todo el universo visible. Este nivel implicaría tecnologías teóricas como agujeros de gusano, manipulación del espacio-tiempo y una comprensión total de las leyes físicas. Es un concepto altamente especulativo, pero aparece en debates cosmológicos y de física teórica.

Tipo V: Control de múltiples universos o el multiverso. Algunas propuestas, como las del físico Michio Kaku, consideran la posibilidad de civilizaciones que trasciendan incluso nuestro universo y puedan manipular realidades paralelas. Estas civilizaciones tendrían un conocimiento absoluto de las estructuras del multiverso, si es este existe.

Tipo Ω (Omega): Civilización con control total de la realidad y la información. Propuesto por autores como John D. Barrow y Frank J. Tipler, este tipo representaría una civilización que ha alcanzado un estado de omnipotencia tecnológica y computacional, cercana a una forma de "dios" natural. Podría simular realidades completas, manipular la entropía y crear vida desde cero.

Estas extensiones modernas de la Escala de Kardashov, aunque altamente especulativas, sirven como marcos conceptuales para pensar en los posibles límites (o ausencia de ellos) del desarrollo tecnológico e intelectual. Reflejan no tanto predicciones concretas, sino horizontes de posibilidad que nos invitan a pensar más allá del presente.

Civilización extraterrestre avanzada
Otras teorías, como la propuesta por la filosofa Susan Schneider en su ensayo "Alien Minds" (2016), defienden que las civilizaciones avanzadas no solo evolucionarían tecnológicamente, sino también mentalmente. Según Schneider, muchas civilizaciones podrían haber trascendido la biología para convertirse en inteligencias artificiales conscientes. 

Estas "mentes alienígenas" artificiales vivirían en sustratos computacionales, con velocidades de procesamiento mucho mayores que las nuestras y podrían no tener motivaciones reconocibles. Incluso podrían enviarse por el espacio como sondas autorreplicantes, extendiéndose de forma silenciosa.

A nivel social, también podría haber diferencias fundamentales. Expertos del proyecto SETI han planteado la hipótesis de civilizaciones colectivas donde no existiría el individuo como unidad consciente, sino una mente distribuida a lo largo de millones de organismos o nodos. En este contexto, el concepto de jerarquía o liderazgo podría no tener sentido alguno. 

Ante tal abanico de posibilidades, surge también una gran incógnita: ¿Podríamos reconocer una civilización alienígena? Algunos astrobiólogos advierten que podríamos estar rodeados de señales y formas de vida que no sabemos interpretar. 

Las hipotéticas civilizaciones avanzadas extraterrestres quizás se comunican mediante frecuencias que no somos capaces de detectar o ser invisibles a nuestros instrumentos si usan materia oscura o energía exótica. 

Otras civilizaciones podrían haber optado sin embargo por el aislamiento absoluto, evitando emitir señales al espacio para protegerse de posibles amenazas, una idea conocida como "hipótesis del bosque oscuro". Además, si los sentidos y estructuras cognitivas de estas especies fueran muy diferentes, podría ser imposible establecer canales de comunicación comprensibles entre ellas y nosotros.

Algunos modelos también han propuesto que las civilizaciones más antiguas podrían actuar como guardianes silenciosos del cosmos, interviniendo solo en momentos críticos para preservar el equilibrio universal. Esta idea está vinculada a conceptos como la "hipótesis del zoológico", según la cual los humanos podríamos estar siendo observados sin saberlo.

Si bien todas las posibilidades son realmente fascinantes y la humanidad seguirá buscando indicios de vida fuera de la Tierra, tal y como ya planteó el astrónomo Carl Sagan en los años 80, la verdadera dificultad estriba en distinguir lo vivo de lo no vivo cuando el contexto es totalmente alienígena.

La Escala de Kardashov con los diferentes tipos de civilizaciones extraterrestres

Skinny Bob, el vídeo de un alienígena real supuestamente filmado por el KGB

Internet ha sido desde sus inicios un espacio idóneo para debatir y compartir información sobre determinados temas que no suelen aparecer en otros medios, como teorías de la conspiración, supuestos proyectos secretos, misterios de todo tipo y particularmente imágenes, fotografías o vídeos sobre OVNIS y fenómenos extraños aparentemente inexplicables. 

Buena parte de esta información alternativa surgió originalmente en el llamado Internet oculto y la Dark Web, pero con el tiempo ha acabado dando el salto al Internet que usamos habitualmente (conocido como Internet superficial), convirtiéndose incluso en contenido viral en algunos casos y creándose una subcultura digital propia con curiosas leyendas urbanas como las Backrooms.

Por todo ello, los aficionados a la ufología disponen hoy en día de multitud de foros, blogs y páginas web especializadas en OVNIS o FANI (Fenómenos Aéreos No Identificados) y la posibilidad de que exista vida extraterrestre inteligente, donde se analizan todos los reportes, imágenes y vídeos de este tipo para intentar encontrar la verdad. 

El supuesto extraterrestre real Skinny Bob grabado en vídeo
Muchas de estas fotografías de supuestos platillos voladores, vídeos de OVNIS o de alienígenas reales, han acabado desacreditadas tras ser analizadas en profundidad, ya sea por tratarse de burdas manipulaciones, imágenes falsas, montajes editados digitalmente, o simplemente calificadas como un hoax (bulo) de Internet. 

Pero lo más interesante del fenómeno OVNI es que, una pequeña parte del material supuestamente filtrado de imágenes auténticas de extraterrestres, tras haber sido ampliamente estudiado y analizado por expertos de todo el mundo, nunca ha llegado a ser desacreditado o bien no se ha podido demostrar que estuviera manipulado o que se tratase de un montaje. 

Y entre toda la ingente cantidad de material que se puede encontrar en Internet sobre supuestos visitantes de otros planetas a la Tierra, hay dos casos en particular que destacan sobre los demás sin que hayan podido aún ser desacreditados: El vídeo de Kumburgaz (grabado en Turquía entre 2007 y 2009); y el espectacular vídeo de un alienígena supuestamente filmado por la KGB y que se conoce popularmente como Skinny Bob (aunque en realidad son varios vídeos diferentes). 

El origen del vídeo de Skinny Bob se remonta al 14 de abril de 2011, cuando un usuario llamado ivan0135, creó un canal en YouTube y subió ese mismo día un supuesto vídeo con imágenes antiguas de un OVNI, el cual supuestamente era material clasificado y filtrado desde la KGB, la agencia de inteligencia soviética. Poco después subió tres vídeos más, entre ellos el famoso vídeo de un extraterrestre vivo al que se conoció después como Skinny Bob. (Canal de Youtube - ivan0135)

Del usuario ivan0135 no se tiene apenas información, salvo la que él mismo añadió en el canal como creador, donde indicaba que era ruso y que había nacido en 1969. Tampoco volvió a subir ningún vídeo más ni respondió a las miles de preguntas que lanzaron los usuarios de YouTube, lo que añadía más misterio al asunto. 

Según la información proporcionada por el propio ivan0135 en la descripción de los vídeos, los clips subidos corresponden en realidad con pequeños fragmentos que habrían sido seleccionados de una colección más amplia de material de vídeo, ya que al parecer el metraje original se filmó entre 1942 y 1969 en varias cintas físicas. El autor proporciona de hecho listas detalladas de los números de cinta y las marcas de tiempo para varios de los clips subidos, indicando así en qué parte del metraje original se filmó la secuencia.

El primer vídeo fue publicado en YouTube el 14 de abril de 2011 a las 02:04:26 con el título de "Divulgación de video filtrado de un caso extraterrestre ovni documentos confidenciales imágenes antiguas" (Disclosure leaked ufo alien case video confidential documents old footage).

En este primer clip de vídeo podemos ver al comienzo el logotipo de la KGB acompañado de un texto censurado. La primera escena de la película muestra una casa y un objeto misterioso sobrevolándola, un OVNI con la clásica forma de platillo volante (Tin Bird), primero desde la distancia y posteriormente ampliado. A continuación, vemos una criatura de aspecto humanoide mal iluminada, de pie y mirando hacia la cámara. La siguiente escena muestra lo que parece ser un OVNI accidentado con el cuerpo de un extraterrestre tirado en el suelo. Por último, vemos cómo se realiza una autopsia de un alienígena con un primer plano del rostro del extraterrestre y las manos del médico trabajando.


El segundo vídeo se subió a YouTube el 2 de mayo de 2011 a las 05:21:51, y fue el que generó el fenómeno viral al mostrar un supuesto alienígena gris vivo. Un vídeo que se conoce popularmente en Internet como Skinny Bob, pero cuyo título real es "Imágenes filtradas del OVNI extraterrestre zeta reticuli alien gris" (alien grey extraterrestrial zeta reticuli ufo leaked footage). 

La filmación comienza con textos inglés que proporcionan información general sobre el material filtrado, y donde el autor denomina al alienígena "Skinny Bob" indicando en qué cintas y secuencias del metraje original aparece. En la primera parte del vídeo se muestra una vista lateral de un extraterrestre moviendo la cabeza y los brazos. Segundos después podemos ver una especie de escaneo del cuerpo completo del alienígena de pie mientras realiza pequeños movimientos. En la última escena se aprecia un misterioso círculo y lo que parece ser la sombra de algo.


El tercer vídeo, publicado el 9 de mayo de 2011 a las 05:09:51 con el título "Ivan0135 sobre documentos Alien y OVNIS" (Ivan0135 about ALIEN and UFO documents), consiste en unos párrafos del autor como respuesta a algunas críticas y comentarios negativos que ponen en duda la veracidad de los documentos.

En el vídeo se indica, entre otras cosas, que no se van a revelar las fuentes que han filtrado las grabaciones y documentos gráficos, que el material es original y por tanto no pertenece a ninguna película, serie de televisión, videojuego o cualquier otro producto comercial que se haya hecho o que esté en producción. Pero quizás lo más interesante de este vídeo es la imagen fija que acompaña toda la filmación, mostrando la huella de una mano de cuatro dedos, la cual supuestamente pertenece también a un ser extraterrestre y forma parte del material confidencial.


El cuarto y último vídeo se publicó en YouTube el 18 de mayo de 2011 a las 00:35:43 con el título ""Cinta del extraterrestre alienígena gris zeta reticuli 06 - vacaciones familiares" (alien grey extraterrestrial zeta reticuli tape 06 - family vacation).

La grabación consiste principalmente en una información bastante críptica, donde el autor da a entender que tras el primer contacto con los alienígenas en 1942, se planificaron una serie de visitas diplomáticas entre los visitantes y oficiales de alto rango en varias reuniones secretas.

Según el documento 072/E, en la reunión de 1961 se produjo un incidente que involucró a tres sujetos debido a la violación del acuerdo por parte de los oficiales de la base militar al descubrir que su llegada había sido filmada con un dispositivo oculto sin su consentimiento. Según el tratado 23/04, las reuniones serían confidenciales y no se permitiría filmar ni tomar fotografías. En el vídeo en todo caso se pueden ver unas imágenes de extraterrestres caminando, con parte del vídeo en color. 


Desde que en 2011 se hicieron públicos estos vídeos en Internet, y particularmente desde que el vídeo del alien Skinny Bob se hizo viral, multitud de personas de todo el mundo, desde simples aficionados a auténticos expertos en ufología, han estudiado y analizado durante años las imágenes para intentar descubrir si estas grabaciones de alienígenas son reales y corresponden en verdad con un incidente OVNI, o si sencillamente se trata de un falsificación y es todo parte de un elaborado montaje. 

En este sentido, la investigación más profunda y detallada la han realizado cientos de usuarios en Reddit, creando una comunidad o subreddit especifico (el cual se mantiene activo), donde los miembros siguen intentado aportar más información y realizando análisis en detalle de cada fotograma que se puede ver en los vídeos, con el objetivo de resolver finalmente el misterio: SkinnyBob - Reddit

Fotografía del supuesto alienígena real Skinny Bob
Su dedicación y compromiso es tal, que incluso llegaron a ofrecer una recompensa de miles de dólares a quien pudiera aportar más material original relacionado con este supuesto incidente OVNI o aportar pruebas definitivas de que se trata de un hoax.

Tras años de análisis realmente minuciosos y rigurosos de las imágenes, quizás lo más sorprendente sea la conclusión a la que han llegado. Sin descartar la opción de que se trata de un montaje, aún hoy se considera que el video del extraterrestre Skinny Bob puede ser real, al igual que el resto de imágenes de OVNIS y alienígenas vivos que se pueden ver en los vídeos subidos por ivan0135 a YouTube en 2011, o al menos no han podido ser aún desacreditados de forma fehaciente. 

Se descubrió que parte de las imágenes de la filmación han sido editadas y procesadas digitalmente, algo que en principio podría llevar a corroborar la teoría de que se trata de una falsificación o de un montaje, sin embargo, también se compararon las imágenes de los vídeos con otras grabaciones y filmaciones de la época, incluso con vídeos falsos de OVNIS y alienígenas que fueron inequívocamente desacreditados.  

El estudio en detalle de todo ello llevó a la conclusión de que las imágenes originales de la filmación, las que pertenecen estrictamente a la capa de vídeo (no a la edición posterior), grabadas supuestamente hace décadas, pueden ser auténticas independientemente de que posteriormente se procesaran digitalmente. 

Según sus análisis, producir estas imágenes para un material falsificado de este tipo supondría un coste considerable de medios y dinero, tendría que haber involucrado a varias personas, y se necesitarían además múltiples técnicas que no están al alcance de todo el mundo para conseguir ese grado de realismo. También se concluye que su calidad está muy por encima de cualquier vídeo sobre OVNIS y extraterrestres que se haya demostrado falso.

Por otro lado, y para reforzar la teoría de los que creen que se trata de un vídeo auténtico, también se esgrimen ciertos argumentos interesantes, como el hecho de que aún nadie ha reclamado su autoría, no se han publicado imágenes ni vídeos sobre cómo se hizo el supuesto montaje en el caso de que fuese una falsificación, ni tampoco se han utilizado los vídeos en ningún modo a nivel comercial. 

Para quien quiera saber más, o incluso participar en la investigación en marcha sobre la autenticidad del vídeo de Skinny Bob, los usuarios de Reddit crearon además una página web donde se recopila toda la información y un análisis forense en detalle sobre los vídeos para que cada persona pueda sacar sus propias conclusiones, y que es con diferencia la investigación más exhaustiva que se puede encontrar en Internet sobre el tema: skinnybob.info

Secuencia vídeo Alien Skinny Bob

Los primeros avistamientos OVNIS de la historia

El denominado Caso Roswell, un supuesto incidente OVNI ocurrido Nuevo México (Estados Unidos) el 2 de julio de 1947, donde un objeto desconocido se estrelló en un rancho cercano, es sin duda el caso OVNI más conocido de la historia, pero dista mucho de ser el primero.

Los primeros avistamientos OVNIS de la historiaSolo unos días antes se había producido otro supuesto avistamiento OVNI que tuvo una gran cobertura mediática. El 24 de junio el piloto Kenneth Arnold dijo haber visto cerca del Monte Rainier varias naves voladoras no identificadas. Su descripción de los objetos, según dijo el experimentado piloto, con forma de discos o platillos, sirvió para que el caso de Kenneth Arnold fuera el origen de los "platillos voladores", cuando la prensa tomó estas declaraciones y comenzó a popularizar a los OVNIS (UFO en inglés) con el apodo de platillos o discos volantes.

Cuando se habla de avistamientos de objetos extraños en el cielo, o de supuestos OVNIS y extraterrestres, se suele argumentar que "curiosamente" estos casos aumentaron a raíz de la Segunda Guerra Mundial como una posible explicación al fenómeno.

Este dato en realidad es cierto, y la lista de supuestos avistamientos o incidentes OVNIS se dispararon en número tras acabar la Segunda Guerra Mundial, dando origen en esa época la Ufología (ovnilogía), la pseudociencia encargada de estudiar estos fenómenos anómalos. Sin embargo, si nos remontamos atrás en el tiempo, también podemos encontrar una buena lista de supuestos casos OVNIS que sucedieron décadas o incluso siglos antes.

Algunos de ellos incluso tuvieron una considerable repercusión en la época, como el denominado "Incidente OVNI de Aurora", ocurrido en esta localidad de Texas (Estados Unidos) en 1897, o el extraño fenómeno de luces en el cielo, sin ninguna aparente explicación racional, ocurrido en Europa hace más de cuatro siglos con la "Batalla en el cielo de Núremberg de 1561".

El Papiro de TulliPara encontrar el supuesto primer avistamiento OVNI de la historia que se tiene constancia, hay que viajar en el tiempo al antiguo Egipto, remontándonos casi 3.500 años en el pasado.

Según se recoge en el Papiro de Tulli, una transcripción de un antiguo papiro egipcio que data del reinado del faraón Tutmosis III, en el texto se hacen referencias a "círculos de fuego" o "discos de fuego" sobrevolando los cielos en torno al año 1440 a.C., lo que ha sido interpretado habitualmente por la ufología como una evidencia de antiguos platillos voladores.

La transcripción original del papiro estaba realizada por Alberto Tulli, antiguo director del museo del Vaticano y fue encontrada después de su muerte entre sus documentos. Lo cierto es que entre los propios ufólogos hay dudas sobre su legitimidad, argumentándose que es posible que contenga errores y la transcripción no sea exacta con el texto original. El Papiro Tulli se popularizó considerablemente después de que el conocido ufólogo Erich von Daniken, principal defensor de la Hipótesis de los antiguos astronautas, incluyera el documento en sus especulaciones sobre antiguas visitas de extraterrestres.

Junto al Papiro de Tulli, entre los primeros avistamientos OVNIS de la historia se pueden incluir también varios extraños fenómenos ocurridos durante la época de la Antigua Roma.

Avistamiento OVNI en la antigua Roma - Ab Urbe conditaEl historiador romano Tito Livio dejó constancia en el libro "Ab Urbe condita" de una serie de eventos extraños en el invierno del año 218 a.C. señalando que "se han visto naves fantasmas brillando en el cielo" (vanadium speciem de caelo adfulsisse). Más de siglo y medio después, el escritor romano Plinio el Viejo dejó constancia en uno de sus escritos del año 76 a.C. lo siguiente: "Una chispa cayó de una estrella y creció a medida que descendía hasta que parecía ser del tamaño de la Luna. Luego ascendió de nuevo a los cielos y se transformó en una luz".

El historiador y filósofo romano Plutarco documentó también un supuesto avistamiento OVNI ocurrido en el año 74 a.C. en la región de Frigia (Península de Anatolia). Según Plutarco, cuando el ejército romano comandado por Lucius Lucullus estaba a punto de comenzar una batalla con Mitrídates el Grande, rey del antiguo reino de Ponto, "El cielo se hizo añicos y se vio un enorme cuerpo en forma de llama caer entre los dos ejércitos. Su forma era como una jarra de vino, y su color, como de plata fundida". Aparentemente ambos ejércitos fueron testigos de la aparición en el cielo de este supuesto objeto plateado.

Ya en la época del Imperio romano se reportó otro supuesto avistamiento OVNI ocurrido en el año 66. Cuando el ejército romano marchaba hacia Jerusalén, observaron "carros y ángeles armados que llenaban el cielo", según dejaron escrito los historiadores Flavio Josefo, Tácito y Eusebio de Cesarea.

Las observaciones aéreas inexplicables han sido reportadas en numerosas ocasiones a lo largo de la historia, incluyendo fenómenos extraños presenciados por personajes históricos, como el denominado "OVNI de Colón". Para la mayoría de científicos e investigadores, no hay duda de que gran parte de ellos eran de naturaleza astronómica como cometas, meteoritos brillantes, conjunciones planetarias o curiosos fenómenos ópticos atmosféricos como el parhelio y las nubes lenticulares.

Pinturas rupestres de Tassili n'AjjerSin embargo son el resto de fenómenos, los que aparentemente no tienen ninguna explicación natural y que se pueden encuadrar en la definición de "Objeto Volador No Identificado" los que interesan a los ufólogos.

Junto a estos primeros avistamientos OVNIS que quedaron documentados, o al menos registrados en algún texto de la época, la ufología considera que podrían existir también una serie de casos OVNIS aún más antiguos. Entre los más conocidos destacan las pinturas rupestres de Tassili, que tienen una antigüedad de entre 10.000 y 15.000 años, y donde aparecen representados seres extraños aparentemente vestidos con cascos y botas espaciales; las también extrañas pinturas "wandjinas" realizadas por los aborígenes australianos; o los supuestos grabados de naves y seres sobrenaturales en algunos jeroglíficos del antiguo Egipto.

Para los ufólogos, tales avistamientos a lo largo de la historia a menudo fueron tratados como fenómenos sobrenaturales, ángeles u otros presagios religiosos, y varios investigadores actuales de ovnis han establecido similitudes entre algunos símbolos religiosos en las pinturas medievales y los informes de OVNIS.

Extraterrestres para unos, simples fenómenos naturales para otros, las interpretaciones de los historiadores y la ciencia rara vez coincide con la de los aficionados a la ufología. En todo caso, para quienes los presenciaron en su momento y no le supieron dar una explicación racional, dejaron constancia por escrito de sus experiencias con "Objetos voladores no identificados", mucho antes de que se acuñara el término moderno de OVNI.

Supuestas naves y OVNIS en jeroglíficos egipcios

La señal Wow! y los sonidos de origen desconocido

En agosto de 1977 un radiotelescopio del Proyecto SETI captaba desde la Tierra una señal de radio de origen desconocido. Se la conoce como la señal Wow! y entre las diversas explicaciones que se le atribuyen, se incluye la teoría de que podría ser un mensaje enviado por una civilización inteligente extraterrestre. Esta misteriosa señal no es el único suceso registrado que no ha podido explicar aún la ciencia, durante la década de los 90 se grabaron varios sonidos en el Océano Pacífico, algunos de los cuales siguen siendo considerados de origen desconocido.

La señal Wow!

El Proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) lleva varias décadas dedicándose a la Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre. Usando métodos científicos en la búsqueda como la monitorización y análisis de señales electromagnéticas, su mayor éxito se produjo en 1977 cuando captaron la conocida como Señal Wow!.
Señal Wow!

El 15 de agosto de 1977 cerca de la medianoche, el radiotelescopio Big Ear de la Universidad de Ohio captaba una señal de un gran intensidad durante 72 segundos cuyo origen no era terrestre y procedente del exterior del Sistema Solar, en una zona ubicada en la constelación de Sagitario. Cuando Jerry R. Ehman, uno de los voluntarios del Proyecto SETI descubrió la señal en los registros de la computadora, rodeó su secuencia en el papel (6EQUJ5) y escribió al lado: Wow! (¡Guau!).

Desde entonces, los científicos han intentado encontrar una explicación al origen de la señal Wow sin conseguirlo por el momento. Las 3 teorías mayoritarias nos dicen que la señal podría ser una emisión de radio de un satélite artificial; producto de un acontecimiento astronómico de gran potencia; o que su origen sea una civilización extraterrestre.

El mismo Ehman se mostró escéptico y manifestó "Deberíamos haberla visto de nuevo cuando la buscamos 50 veces. Algo sugiere que era una señal de origen terrestre que simplemente se reflejó en un pedazo de basura espacial". Sin embargo poco después se retractó en parte ya que las investigaciones posteriores demostraron que era muy poco probable que la señal se hubiera originado en la Tierra. Aún sin poder explicar su origen, los científicos indican que si la señal provenía de los extraterrestres sería una civilización muy avanzada, ya que la señal habría requerido un transmisor con una potencia de 2,2 gigavatios (2.200.000 kW), mucho más poderoso que cualquiera en la Tierra, cuyo transmisor más potente es de 2500 kW.

La Señal Wow! se estuvo buscando con el mismo radiotelescopio Big Ear durante los meses posteriores sin resultado, en las siguientes décadas se usaron otros radiotelescopios más potentes buscando en las mismas coordenadas donde se encontró la señal original, hasta el momento el resultado ha sido nulo. El Proyecto SETI sigue activo y creciendo ya que cada año se suman más voluntarios para analizar y escrutar los cielos en busca de alguna señal de inteligencia extraterrestre.



The Bloop y demás sonidos de origen desconocido

En la década de 1990 una agencia científica de Estados Unidos conocida como NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) captaba en distintos lugares del Océano Pacífico varios sonidos bajo el agua para los que no encontraron ninguna explicación y que se determinaron como "origen desconocido". El más famoso de ellos fue el sonido The Bloop.

En 1997 una serie de hidrófonos colocados en el fondo del océano por los Estados Unidos durante la Guerra Fría detectaban una extrañas ondas de sonido de baja frecuencia que denominaron Bloop. (Aquí podéis escucharlo: The Bloop). El sonido se grabó durante 7 minutos y pudo ser detectado por sensores colocados a más de 5.000 kilómetros de distancia. Se determinó que el sonido procedía del sur del Océano Pacífico cerca de las costas de Chile. Su cercanía a la mítica ciudad sumergida de R'lyeh de la obra de H. P. Lovecraft "La llamada de Cthulhu" despertó el interés de muchos aficionados que lo asociaban con la mitología de este autor.

The BloopDurante varios años el sonido fue un auténtico misterio para los científicos. Se descartó que fuera originado por el hombre como una bomba o un submarino, el tipo de audio de Bloop se parecía al de alguna criatura viviente aunque mucho más potente que el sonido más ruidoso de un animal que se ha podido grabar hasta ahora, el de la ballena azul. Se apuntó la posibilidad de que The Bloop fuese producido por algún monstruo marino desconocido, un enorme calamar gigante, un gran pulpo o incluso una nueva especie gigantesca de ballena.

Finalmente parece que el misterio de "The Bloop" quedó resuelto cuando en 2012 la NOAA anunciaba que el sonido se había originado por los terremotos de hielo generados por grandes icebergs cuando se agrietan y fracturan. La grabación de fenómenos similares posteriormente parecen demostrar según la NOAA que su espectrograma es muy similar a sonidos como The Bloop.

Iceberg rompiendoEsta explicación se usó para otros sonidos captados en el Océano por la NOAA que hasta entonces habían sido considerados como desconocidos. Sonidos como "Slow Down", "Train" o "Julia" fueron también etiquetados como generados por movimientos de hielo en el agua.

Sin embargo no todos los sonidos grabados bajo el agua han podido ser explicados. Upsweep es un sonido no identificado que se captó por primera vez en 1991, se produce casi todos los años entre primavera y otoño y es lo suficientemente alto como para ser registrado en todo el Pacífico. Cerca de la fuente donde se origina el sonido  hay una zona de gran actividad sísmica por lo que los científicos creen que puede tener relación, aunque hasta la fecha Upsweep sigue siendo considerado de origen desconocido. Para escucharlo: Upsweep sound.

Aún menos información se tiene sobre el sonido denominado "Whistle". Se registró el 7 de julio de 1997 por uno de los hidrófonos autónomos del Océano Pacífico, ningún otro de los micrófonos submarinos fue capaz de captarlo. Whistle sigue siendo un gran misterio para los científicos ya que no solo se trata de un sonido no identificado del océano, el origen de la señal es también desconocido. Aquí podéis escuchar lo que se grabó: Whistle sound.