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Cómo serían realmente los alienígenas y sus civilizaciones según la ciencia

Durante décadas, las representaciones populares de los alienígenas han estado marcadas por la ficción, con los clásicos humanoides verdes, grises de ojos grandes o monstruos tentaculares. Pero, más allá del cine y la ciencia ficción, existe un campo de estudio serio donde los científicos intentan responder a una pregunta fascinante: ¿Cómo serían realmente los extraterrestres y sus hipotéticas civilizaciones?

Hipotéticas civilizaciones alienígenas
Si bien es cierto que existen casos de OVNIS realmente intrigantes y que han levantado tradicionalmente un gran interés entre el público, como la batalla en el cielo de Núremberg en 1561, el famoso y mediático caso Roswell ocurrido supuestamente en el desierto de Nuevo México (Estados Unidos) en 1947, o la grabación OVNI de Kumburgaz, hasta el momento no se ha encontrado ninguna evidencia directa de vida extraterrestre

Pero la idea sobre la posibilidad de que exista vida extraterrestre es inherente a la humanidad desde prácticamente su existencia, y por ello la ciencia contemporánea ha desarrollado así herramientas teóricas y observacionales para explorar esta posibilidad con rigor,

El Universo es ciertamente grande y, debido tanto a su tamaño como a su edad, las posibilidades son casi infinitas. La búsqueda de civilizaciones alienígenas es también una exploración profunda de nuestros propios límites como especie inteligente, y por ello campos como la astrobiología, la evolución convergente y la tecnología teórica, se han ocupado de proponer hipótesis plausibles y modelos basados en principios universales sobre cómo serían los alienígenas en realidad o que tipos de civilizaciones podrían desarrollar. 

Lejos de ser fantasía, se trata de un campo interdisciplinario real, con aportes desde la biología, la física, la filosofía y la inteligencia artificial. Lo alienígena podría no ser una criatura verde en un platillo volador, sino una mente sintética orbitando una estrella lejana, o un ecosistema colectivo que respira metano en una luna helada.

¿Cómo se verían los alienígenas si existieran? veamos en detalle qué dice la ciencia sobre su biología, evolución, inteligencia y tipos de civilización, basándose en estudios reales y teorías astrobiológicas.

Posible aspecto físico real de los alienígenas

Una de las principales líneas de pensamiento sobre el aspecto que tendría la vida extraterrestre proviene de la teoría de la evolución convergente. El paleontólogo Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge, ha argumentado que ciertos patrones evolutivos pueden repetirse en distintos entornos planetarios. En su obra "Life's Solution: Inevitable Humans in a Lonely Universe" (2003), Conway Morris defiende que si bien las condiciones planetarias pueden variar, las necesidades funcionales como locomoción, percepción y manipulación de objetos llevarían a estructuras corporales similares a las humanas

Visión antropocéntrica de los extraterrestres
Según esta visión, las diferentes formas de vida inteligentes podrían desarrollar aspectos familiarmente "humanos" por pura necesidad biológica, y disponer así de extremidades articuladas, un sistema nervioso central, órganos sensoriales avanzados, sistemas visuales complejos y cerebros centralizados. Una hipotética visión de la vida fuera de la Tierra que sería fácilmente reconocible y relativamente similar al ser humano.  

No obstante, otros expertos han criticado esta perspectiva por su sesgo antropocéntrico. Los biólogos Jack Cohen e Ian Stewart, en su libro "Evolving the Alien" (2002), proponen una visión mucho más amplia: la vida alienígena podría tener formas inconcebiblemente extrañas desde nuestro punto de vista. 

Por ejemplo, podrían existir organismos amorfos que cambian de forma, inteligencias colectivas. entidades basadas en gases o fluidos, vida que se desarrolla en océanos de metano o atmósferas de hidrógeno, entidades cristalinas que se comunican a través de pulsos de energía, o incluso formas de vida basadas en patrones electromagnéticos sin soporte físico visible. Estas posibilidades, aunque especulativas, se basan en el reconocimiento de que los límites de la biología terrestre no deben imponerse al cosmos entero.

Otra posibilidad es que existan formas de vida que funcionen a partir de una bioquímica completamente distinta a la nuestra. Mientras la vida terrestre se basa en el carbono y el agua, científicos como Carol Cleland (NASA Astrobiology Institute) y Shelley Copley han planteado la existencia de una "biosfera sombra", es decir, una segunda forma de vida basada en otros elementos, como el silicio, o que use solventes alternativos como el metano o el amoníaco. En ambientes con temperaturas extremas, estas formas de vida podrían desarrollarse sin necesidad de agua líquida, desafiando nuestras definiciones tradicionales de lo que significa estar vivo.

Mundo alienígena acuático
Por otra parte, factores como el entorno planetario tendrían un papel determinante en la morfología alienígena. En planetas con alta gravedad, las criaturas tenderían a tener cuerpos más bajos y robustos, para evitar lesiones al desplazarse; mientras que en mundos de baja gravedad, podrían proliferar estructuras corporales más delgadas o incluso formas flotantes. 

En zonas con luz solar tenue o ausente, como lunas lejanas o exoplanetas con atmósferas densas, podría surgir vida con sistemas sensoriales adaptados a la oscuridad, como la ecolocalización o la visión térmica. Por el contrario, en mundos oceánicos enteros, las formas de vida inteligentes podrían evolucionar bajo el agua, desarrollando habilidades cognitivas y tecnológicas sin necesidad de salir a la superficie.

Incluso el color de la piel o el modo de comunicación podría depender del entorno, como pieles que absorban radiación de forma eficiente, patrones lumínicos para transmitir información, o feromonas químicas para coordinar acciones colectivas en lugar del lenguaje oral.

¿Cómo serían las civilizaciones alienígenas?

Las formas de organización de las posibles civilizaciones alienígenas es otro campo de estudio especulativo pero fundamentado en modelos teóricos. El primero y más influyente es la Escala de Kardashov, propuesta por el astrofísico ruso Nikolai Kardashov en 1964. Esta clasificación evalúa el grado de avance de una civilización según su capacidad para controlar la energía:

Una civilización de Tipo I (planetario) podría utilizar toda la energía disponible en su planeta, incluidas energías geotérmica, solar, eólica, etc. (la humanidad aún no ha alcanzado este nivel). Una civilización de Tipo II (estelar) controlaría la energía de su estrella, posiblemente mediante megaestructuras como la hipotética esfera de Dyson. Las de Tipo III (galáctico) manejarían la energía de toda su galaxia, alcanzando un grado de tecnología casi incomprensible para nosotros.

Civilización alienígena Tipo 3

Desde que Nikolai Kardashov propuso su escala en 1964, varios investigadores han sugerido tipos adicionales para clasificar civilizaciones aún más avanzadas, más allá del control energético de una galaxia:

Tipo IV: Una civilización de Tipo IV podría aprovechar la energía de todo el universo visible. Este nivel implicaría tecnologías teóricas como agujeros de gusano, manipulación del espacio-tiempo y una comprensión total de las leyes físicas. Es un concepto altamente especulativo, pero aparece en debates cosmológicos y de física teórica.

Tipo V: Control de múltiples universos o el multiverso. Algunas propuestas, como las del físico Michio Kaku, consideran la posibilidad de civilizaciones que trasciendan incluso nuestro universo y puedan manipular realidades paralelas. Estas civilizaciones tendrían un conocimiento absoluto de las estructuras del multiverso, si es este existe.

Tipo Ω (Omega): Civilización con control total de la realidad y la información. Propuesto por autores como John D. Barrow y Frank J. Tipler, este tipo representaría una civilización que ha alcanzado un estado de omnipotencia tecnológica y computacional, cercana a una forma de "dios" natural. Podría simular realidades completas, manipular la entropía y crear vida desde cero.

Estas extensiones modernas de la Escala de Kardashov, aunque altamente especulativas, sirven como marcos conceptuales para pensar en los posibles límites (o ausencia de ellos) del desarrollo tecnológico e intelectual. Reflejan no tanto predicciones concretas, sino horizontes de posibilidad que nos invitan a pensar más allá del presente.

Civilización extraterrestre avanzada
Otras teorías, como la propuesta por la filosofa Susan Schneider en su ensayo "Alien Minds" (2016), defienden que las civilizaciones avanzadas no solo evolucionarían tecnológicamente, sino también mentalmente. Según Schneider, muchas civilizaciones podrían haber trascendido la biología para convertirse en inteligencias artificiales conscientes

Estas "mentes alienígenas" artificiales vivirían en sustratos computacionales, con velocidades de procesamiento mucho mayores que las nuestras y podrían no tener motivaciones reconocibles. Incluso podrían enviarse por el espacio como sondas autorreplicantes, extendiéndose de forma silenciosa.

A nivel social, también podría haber diferencias fundamentales. Expertos del proyecto SETI han planteado la hipótesis de civilizaciones colectivas donde no existiría el individuo como unidad consciente, sino una mente distribuida a lo largo de millones de organismos o nodos. En este contexto, el concepto de jerarquía o liderazgo podría no tener sentido alguno. 

Ante tal abanico de posibilidades, surge también una gran incógnita: ¿Podríamos reconocer una civilización alienígena? Algunos astrobiólogos advierten que podríamos estar rodeados de señales y formas de vida que no sabemos interpretar. 

Las hipotéticas civilizaciones avanzadas extraterrestres quizás se comunican mediante frecuencias que no somos capaces de detectar o ser invisibles a nuestros instrumentos si usan materia oscura o energía exótica. 

Otras civilizaciones podrían haber optado sin embargo por el aislamiento absoluto, evitando emitir señales al espacio para protegerse de posibles amenazas, una idea conocida como "hipótesis del bosque oscuro". Además, si los sentidos y estructuras cognitivas de estas especies fueran muy diferentes, podría ser imposible establecer canales de comunicación comprensibles entre ellas y nosotros.

Algunos modelos también han propuesto que las civilizaciones más antiguas podrían actuar como guardianes silenciosos del cosmos, interviniendo solo en momentos críticos para preservar el equilibrio universal. Esta idea está vinculada a conceptos como la "hipótesis del zoológico", según la cual los humanos podríamos estar siendo observados sin saberlo.

Si bien todas las posibilidades son realmente fascinantes y la humanidad seguirá buscando indicios de vida fuera de la Tierra, tal y como ya planteó el astrónomo Carl Sagan en los años 80, la verdadera dificultad estriba en distinguir lo vivo de lo no vivo cuando el contexto es totalmente alienígena.

La Escala de Kardashov con los diferentes tipos de civilizaciones extraterrestres

Los exoplanetas más extraños del Universo

Los exoplanetas se definen como los planetas que orbitan estrellas distintas al Sol, motivo por el que son conocidos también habitualmente como planetas extrasolares. Aunque la humanidad lleva milenios observando las estrellas, los astrónomos sólo conocían los planetas que se encontraban en nuestro propio sistema solar hasta 1995, cuando los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron Dimidio, el primer planeta extrasolar. 

Los exoplanetas más extraños del Universo
Desde entonces, y a medida que se ha desarrollado la tecnología en los últimos años, se han descubierto numerosos planetas en otras partes de nuestra galaxia y más allá. Estos exoplanetas pueden tener diferentes tamaños, formas, composiciones y órbitas. Mientras que algunos son pequeños y rocosos, como la Tierra; otros son gigantes gaseosos, como Júpiter. También se conocen exoplanetas que orbitan estrellas muy diferentes al Sol, por lo que pueden tener condiciones extremas, como temperaturas muy altas o muy bajas. 

La mayoría de los exoplanetas se descubren mediante la técnica de tránsito o el método de velocidad radial. Con el método de tránsito, los astrónomos observan la disminución en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella; mientras que a través del método de velocidad radial se detecta el ligero "bamboleo" de una estrella causado por la atracción gravitacional de un planeta. 

Por otra parte, los exoplanetas también se clasifican según su ubicación en relación a la estrella que orbitan. Los planetas que orbitan dentro de la zona habitable, donde las condiciones pueden permitir la existencia de agua líquida en la superficie, son los que más atraen la atención de los científicos ya que son considerados exoplanetas potencialmente habitables. 

Los exoplanetas suscitan por tanto un gran interés en la astronomía moderna, ya que pueden proporcionar información valiosa sobre la formación de planetas, la evolución de sistemas planetarios y, dado el inmenso tamaño del Universo, la posibilidad de vida en otros lugares del universo. Algunos de estos planetas extrasolares cuentan además con unas características únicas que los hacen realmente extraños pero también fascinantes. 

HD 189733 b 

HD 189733 b es un exoplaneta que orbita la estrella HD 189733, ubicada a unos 63 años luz de la Tierra, en la constelación de Vulpecula. Este exoplaneta es uno de los más estudiados por los astrónomos debido a sus peculiares características. 

El tamaño del exoplaneta HD 189733 b es similar al de Júpiter, lo que lo convierte en un gigante gaseoso. Su composición es principalmente de hidrógeno y helio, con una pequeña cantidad de agua, metano y dióxido de carbono. Se trata además de un exoplaneta muy caliente, cuya temperatura puede alcanzar los 1.000 grados en su lado diurno. Esta temperatura es lo suficientemente alta como para vaporizar la mayoría de las rocas y metales. 

HD 189733 b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 2,2 días terrestres. Esto significa que está muy cerca de su estrella, a una distancia de solo 4,5 millones de kilómetros. Su atmósfera es casi única, ya que se ha descubierto que contiene moléculas de vidrio y metales como silicatos y óxidos de hierro. También se ha detectado lluvia de rubíes y zafiros en la atmósfera, lo que la convierte en uno de los exoplanetas más fascinantes y extraños conocidos hasta ahora. 

Además, debido a su cercanía a su estrella, HD 189733 b se encuentra en una región de viento estelar muy activa, provocando que su atmósfera se estire en forma de cometa, con una cola que se extiende a lo largo de millones de kilómetros detrás del planeta. 

El exoplaneta HD 189733 b


Kepler-16b

Kepler-16b es un exoplaneta que orbita una estrella binaria llamada Kepler-16, situada a una distancia de 200 años luz, en la constelación de Cygnus. Con un tamaño similar al de Saturno y una masa aproximadamente una sexta parte de la masa de Júpiter, este planeta fue descubierto en 2011 por el telescopio espacial Kepler de la NASA, de donde tomó el nombre. 

Debido a que Kepler-16b orbita una estrella binaria, su entorno es muy diferente al de otros planetas extrasolares que orbitan una sola estrella. Las dos estrellas están además bastante cerca una de la otra, a una distancia de alrededor de 65 millones de kilómetros, motivo por el que Kepler-16b experimenta un día muy corto, con una duración de aproximadamente 7,5 días terrestres. La temperatura en su superficie es muy fría debido a que las dos estrellas que orbita son más frías que el Sol, por lo que la temperatura media en la superficie de este exoplaneta es de aproximadamente -73 ºC. 

Además de ser el primer exoplaneta descubierto que orbita una estrella binaria, Kepler-16b también es notable porque los astrónomos pudieron detectarlo utilizando el método de tránsito. Debido a que Kepler-16b pasa frente a ambas estrellas, los astrónomos pudieron observar dos caídas en la luz de la estrella binaria, lo que les permitió confirmar la existencia del exoplaneta. 

Su peculiar característica de planeta circumbinario que orbita dos estrellas, ha llevado a que a menudo se compare a Kepler-16b con el sistema de Tatooine en Star Wars.

Exoplaneta Kepler-16b


WASP-12b 

WASP-12b es un exoplaneta que orbita la estrella WASP-12, situado a unos 600 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Auriga. Este planeta se destaca entre los más extraños que se conocen debido a sus características únicas y extremas

Se trata de un gigante gaseoso con un tamaño similar al de Júpiter, pero su composición es muy diferente. Se cree que está compuesto principalmente de hidrógeno, pero también contiene grandes cantidades de carbono, oxígeno y otros elementos pesados, lo que convierten a WASP-12b en uno de los exoplanetas más densos conocidos. WASP-12b también es uno de los planetas extrasolares más calientes que se han descubierto hasta ahora, con una temperatura en su lado diurno que se estima en alrededor de 2.600 ºC

WASP-12b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 1,1 días terrestres, a una distancia de solo 4,3 millones de kilómetros. Esto significa que está muy cerca de su estrella, por lo que experimenta una enorme cantidad de radiación. Su atmósfera es muy inusual, está enriquecida con elementos pesados, como carbono, oxígeno y hierro, lo que sugiere que ha perdido gran parte de su hidrógeno original. Los estudios también han descubierto que la atmósfera de WASP-12b es muy difusa, extendiéndose mucho más allá de los límites del planeta. 

Debido a la cercanía con su estrella, WASP-12b está sometido a una intensa radiación y viento estelar y, como consecuencia, la atmósfera del planeta se hincha y se extiende también hacia la estrella. En un futuro relativamente cercano (en términos astronómicos), esta interacción del planeta con su sol llevará a su propia destrucción.

Exoplaneta WASP-12b


HD 106906 b 

Este planeta uno de los exoplanetas más grandes que se han descubierto, y se encuentra a una distancia extremadamente grande de su estrella. Orbita alrededor de la estrella HD 106906, ubicada a unos 336 años luz, en la constelación de Crux

HD 106906 b es un exoplaneta gigante, con una masa aproximada de 11 veces la masa de Júpiter y un diámetro aproximado de 1,2 veces el de Júpiter. Se cree que su composición es predominantemente gaseosa, similar a la de Júpiter y los otros gigantes gaseosos en nuestro sistema solar.

A diferencia de los planetas gigantes en nuestro sistema solar, que orbitan relativamente cerca del Sol, HD 106906 b está ubicado a una distancia excepcionalmente grande de su estrella. Su órbita se extiende a más de 650 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, lo que equivale a aproximadamente 60 mil millones de kilómetros. 

Debido a su gran distancia de la estrella, HD 106906 b es un planeta muy frío, con una temperatura superficial estimada en aproximadamente -223 grados. El planeta es también notable por su órbita altamente excéntrica. Se cree que este exoplaneta pudo haber sido expulsado de una región interna del sistema solar y haber sido capturado posteriormente por la estrella. También se ha sugerido que su órbita inusual pudo haber sido causada por la presencia de otro objeto masivo en el sistema, como una estrella o un planeta, que aún no ha sido detectado.

HD 106906 b fue descubierto en 2013 utilizando el telescopio Magallanes en Chile. Los astrónomos utilizaron la técnica de imagen directa para capturar una imagen del planeta, ya que se encuentra a una distancia tan grande de su estrella que su luz reflejada es lo suficientemente brillante como para ser detectada. 

El exoplaneta HD 106906 b


Kepler-438b 

Kepler-438b es un exoplaneta que orbita alrededor de la estrella enana roja Kepler-438, ubicada a unos 640 años luz de distancia en la constelación de Lyra. Es uno de los planetas más similares a la Tierra conocidos hasta ahora en cuanto a su composición, pero se encuentra a unos 640 años luz de distancia.  

Este exoplaneta rocoso tiene una masa que es aproximadamente un 40% mayor que la de la Tierra, con una densidad similar. Esto sugiere que su composición es predominantemente rocosa, pero también puede contener agua y otros elementos más ligeros. Debido a la proximidad con su estrella, Kepler-438b es un planeta caliente, con una temperatura superficial que puede superar los 400 ºC, lo que lo hace inhóspito para la vida tal y como la conocemos. 

Kepler-438b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 35 días terrestres, a una distancia de aproximadamente 42 millones de kilómetros. Esto es mucho más cerca de su estrella de lo que está la Tierra del Sol, lo que significa que está sometido a una intensa radiación. A pesar de que se cree que Kepler-438b no es habitable, su posición en relación a su estrella sugiere que puede haber otros planetas dentro de la zona habitable de la estrella. Se considera la zona habitable de un planeta a la distancia desde una estrella en la que un planeta puede tener agua líquida en su superficie.

Exoplaneta Kepler-438b


TrES-2b

Conocido como el "planeta oscuro" porque refleja menos del uno por ciento de la luz que recibe, TrES-2b es un exoplaneta que orbita alrededor de la estrella GSC 03549-02811, la cuál está a unos 750 años luz de distancia, en la constelación de Draco

TrES-2b es otro gigante gaseoso cuyo tamaño es similar al de Júpiter. Se cree que está compuesto principalmente de hidrógeno y helio, pero también puede contener otros elementos más pesados. TrES-2b es uno de los exoplanetas más oscuros conocidos, ya que refleja muy poca luz. Se cree que su albedo, que es una medida de la cantidad de luz reflejada por la superficie de un objeto, es de menos del 1%. Esto significa que absorbe casi toda la luz que recibe de su estrella y que su temperatura es extremadamente alta, superando los 1000 grados. 

El exoplaneta TrES-2b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 2,5 días terrestres, a una distancia de aproximadamente 6,5 millones de kilómetros. Esta distancia es mucho más cercana que la distancia entre Mercurio y el Sol, así que TrES-2b está sometido a una intensa radiación. 

Su atmósfera es también bastante inusual. Los estudios han encontrado que contiene grandes cantidades de vapor de sodio y potasio, lo que le da una apariencia amarilla-naranja en el espectro visible. También se ha detectado una pequeña cantidad de agua y metano. Debido a su alta temperatura, se cree que la atmósfera puede estar en un estado de equilibrio químico diferente al de la mayoría de los otros exoplanetas conocidos.  

Exoplaneta TrES-2b


Gliese 581c

Gliese 581c es un exoplaneta que orbita la estrella enana roja Gliese 581, ubicada a unos 20 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Libra. Fue descubierto en 2007 y es considerado uno de los exoplanetas más cercanos a la Tierra que se encuentra en la "zona habitable" de su estrella, lo que significa que podría tener condiciones similares a las de la Tierra y ser capaz de albergar agua líquida en su superficie. 

La masa de Gliese 581c es cinco veces la de nuestro planeta, y orbita su estrella en solo 13 días terrestres. Debido a su cercanía con su estrella, Gliese 581c probablemente esté "acoplado por marea" a su estrella, lo que significa que siempre muestra la misma cara a su estrella, al igual que la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra. Como resultado, la mitad del planeta siempre está iluminada por la estrella, mientras que la otra mitad siempre está en la oscuridad. 

Las condiciones en la superficie de Gliese 581c son probablemente muy diferentes de las condiciones en la Tierra. La estrella de Gliese 581 es mucho más fría que el Sol, por lo que la temperatura en la superficie de este planeta extrasolar es probablemente más fría que en la Tierra. Sin embargo, debido a que Gliese 581c orbita muy cerca de su estrella, es posible que tenga una atmósfera densa que atrape el calor y permita la existencia de agua líquida en la superficie

En general, Gliese 581c es un exoplaneta que ha levantado una gran expectación entre los astrónomos debido a su proximidad a la Tierra y su ubicación en la zona habitable de su estrella. Aunque es probable que las condiciones en su superficie sean muy diferentes de las de la Tierra, su descubrimiento ha estimulado el interés en la búsqueda de exoplanetas similares a la Tierra y la posibilidad de vida en otros lugares del universo

Exoplaneta Gliese 581c

Los objetos más grandes del Universo

Con una edad estimada de 13.700 millones de años y un diámetro observable de unos 93.000 millones de años luz, en el Universo el tamaño de casi cualquier estructura u objeto que podemos considerar grande es realmente relativo.

En este esquema cósmico de las cosas, la Tierra es un planeta pequeño, eclipsada en el Sistema Solar por el planeta Júpiter, donde según la NASA podrían encajar cerca de mil planetas como la Tierra, o por el Sol, un millón de veces más grande que nuestro planeta. Pero estos objetos que nos parecen gigantescos, son también relativamente pequeños si los comparamos con otros planetas extrasolares, con las estrellas supermasivas o las estrellas hipergigantes.

Aún mucho mayores en tamaño y masa son algunos de los objetos y estructuras más grandes del Universo observable que hemos ido descubriendo a lo largo de la historia gracias la tecnología, como los agujeros negros supermasivos, o algunos supercúmulos de galaxias (supercluster), claros candidatos al mayor objeto del Universo que conocemos hasta ahora.

El planeta más grande


Los científicos han descubierto miles de planetas extrasolares que orbitan alrededor de otra estrella fuera del Sistema Solar.

Comparación tamaño WASP-17b y JúpiterEn el año 2016 los astrónomos descubrieron HR 2562 b, el exoplaneta más pesado encontrado hasta la fecha, con una masa 30 veces mayor que la de Júpiter (otras estimaciones le dan una masa 15 veces mayor). Debido a su increíble masa, inicialmente se clasificó a HR 2562b como una enana marrón.

Uno de los planetas más grandes del Universo que se han descubierto es WASP-17b, un exoplaneta de la constelación de Scorpius que está en órbita alrededor de la estrella WASP-17.

Es el primer planeta que se descubre que tiene una órbita retrógrada, lo que significa que orbita en una dirección contraria a la rotación de su estrella anfitriona.

El planeta WASP-17b tiene un radio entre 1,5 y 2 veces mayor que el de Júpiter, aunque curiosamente tiene una masa considerablemente menor, de aproximadamente la mitad respecto a Júpiter, a pesar de su gran tamaño.

Otro de los candidatos al mayor planeta del Universo es Kepler-39b (anteriormente conocido como KOI-423b), un exoplaneta dieciocho veces más masivo que Júpiter, y un tamaño aproximadamente 1,22 veces mayor. El planeta Kepler-39b orbita su estrella anfitriona a aproximadamente el 15% de la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, y su período de rotación estimado es de 1,6 horas.

Exoplanetas Kepler

La estrella más grande


El Sol es una estrella de tipo G, una enana amarilla, de tamaño promedio en la escala cósmica. Pero algunas estrellas "hipergigantes" son mucho más grandes. La estrella más grande conocida es UY Scuti, una estrella hipergigante roja ubicada en la constelación del Escudo, con un tamaño estimado de 1.700 veces mayor que nuestro Sol.

Fotografía de la estrella UY ScutiLa masa de UY Scuti aún no se ha podido determinar con certeza, aunque los científicos creen que no es tan masiva como podría indicar por su gigantesco tamaño, ya que su masa se estima en 30 veces la del Sol.

Siendo 100.000 veces más luminosa que el Sol, el tamaño de UY Scuti es realmente colosal, superando incluso a otras estrellas hipergigantes como VY Canis Majoris que se han considerado durante mucho tiempo como la estrella más grande del Universo.

Para hacerse una idea del tamaño de UY Scuti, si colocáramos esta estrella en el centro de nuestro Sistema Solar, ocuparía todo el espacio prácticamente hasta Saturno. Si viajáramos en una hipotética nave a la velocidad de la luz, tardaríamos siete horas en recorrer esta estrella, mientras que únicamente tardaríamos 14,5 segundos en rodear nuestro Sol.

A pesar de su gigantesco tamaño, UY Scuti no es la estrella más masiva que se conoce. Este récord le corresponde a R136a1, una estrella hipergigante azul ultramasiva con una masa estimada de 265 masas solares. Se trata también de la estrella más luminosa del Universo descubierta hasta ahora, con una luminosidad 8,7 millones de veces superior a la del Sol.

Comparación tamaño estrella UY Scuti vs Sol

El mayor agujero negro


Los agujeros negros son regiones del espacio con una masa tan densa y elevada que generan un campo gravitatorio del que ninguna partícula puede escapar, ni siquiera la luz. Entre estos increíbles y poderosos objetos cósmicos destacan los denominados agujeros negros supermasivos, un tipo de agujeros negros cuya masa puede ser miles de millones de veces mayor que la masa del Sol.

Agujero negro supermasivo S5 0014+81El mayor agujero negro supermasivo conocido es S5 0014+81, un blazar (cuásar y agujero negro) muy activo situado en la constelación de Cefeo, aproximadamente a 12.000 millones de años luz de distancia. Su masa se ha estimado en 10.000 veces la de nuestra galaxia, el equivalente a la masa de 40.000 millones de soles.

Este gigantesco agujero negro está situado en el centro de su galaxia anfitriona S5 0014 + 81, devorando una gran cantidad de materia continuamente, el equivalente a 4.000 masas solares cada año. Su diámetro se estima en 240.000 millones de kilómetros.

Al ser también un cuásar, se trata de un objeto muy luminoso que emite energía, y es uno de los objetos más poderosos del Universo. Si el cuásar estuviera a una distancia de 280 años luz de la Tierra, daría tanta energía como lo hace el Sol en la Tierra, a pesar de estar 18 millones de veces más distante.

El agujero negro supermasivo de S5 0014+81 es incluso más grande que NGC 4889, considerado hasta hace poco el mayor agujero negro supermasivo del Universo con una masa de 21.000 millones de masas solares.

Tamaño agujero negro supermasivo S5 0014+81 comparado con el Sistema Solar

La galaxia de mayor tamaño


Situada a una distancia de mil millones de años luz, la galaxia IC 1101 es la galaxia más grande del Universo descubierta hasta ahora.

Imagen galaxia IC 1101Se trata de una galaxia elíptica supergigante que probablemente, según los científicos, tenga un agujero negro supermasivo en el centro.

El tamaño estimado de IC 1101 es de 6 millones de años luz de diámetro, siendo más de 50 veces mayor que la Vía Láctea, cuyo tamaño es de 100.000 años luz. Se trata de una galaxia también muy masiva, con una masa de 100 billones de estrellas, es decir, 2.000 veces más masiva que la Vía Láctea.

IC 1101 es además una de las galaxias más luminosas del Universo, y está poblada por gran cantidad de estrellas ricas en metales, algunas de las cuales son siete mil millones de años más antiguas que el Sol.

Si nuestra galaxia fuera reemplazada por esta supergalaxia, se tragaría las Nubes de Magallanes, la galaxia de Andrómeda, la galaxia del Triángulo (también conocida como galaxia espiral M33) y casi todo el espacio intermedio.

Comparación tamaño galaxia IC 1101

La mayor estructura del Universo


Descubierta en 2013, la Gran Muralla de Hércules-Corona Boreal es un supercúmulo de galaxias (supercluster) considerada la estructura más grande del Universo y probablemente también la más masiva.

Fotografía de la Gran Muralla de Hércules-Corona Boreal tomada por el HubbleLa gigantesca estructura, conocida también como Complejo de Supercúmulos de Hércules-Corona Boreal, es tan grande, que si la intentáramos atravesar a la velocidad de la luz tardaríamos cerca de 10.000 millones de años. Un tamaño que supone el 10,7% del Universo observable.

Se trata de una enorme agrupación de galaxias asociadas por la gravedad que, según los conocimientos que tenemos hasta ahora, simplemente no debería existir. Por la distancia a la que se encuentra, la estructura que vemos es el aspecto que tenía esta superestructura 3.800 millones de años después del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo.

El problema que se plantea para los científicos es que la estructura es demasiado grande y compleja para haberse formado en una etapa tan temprana del Universo, por lo que no existe ningún modelo científico por ahora que puede explicar su existencia.

Y esto parece ser solo el principio. En abril de 2018 se hizo público en la revista Nature el descubrimiento de SPT2349, otro supercúmulo de galaxias que los científicos creen que se formó cuando el Universo tenía solo 1,4 mil millones de años. Apenas se sabe mucho aún de SPT2349 ya que aún está en estudio, pero este cúmulo se cree que está formado por al menos 14 galaxias gigantescas además de otras galaxias menores, formando un supercúmulo que podría ser una clara candidata a la estructura más masiva del Universo.

Representación del supercúmulo de galaxias SPT2349