The Filthy Fifteen, las 15 canciones que escandalizaron a Estados Unidos en 1985

En 1985, quince canciones de rock, pop y heavy metal se convirtieron en protagonistas involuntarias de una de las mayores polémicas sobre música, censura y libertad artística de la historia reciente de Estados Unidos. La lista recibió el nombre de "The Filthy Fifteen", 15 canciones que se consideraban inapropiadas para los jóvenes y que se podría traducir como "Las quince inmundas" o "Las quince asquerosas".

Detrás de esta iniciativa se encontraba el Parents Music Resource Center (PMRC), una organización creada ese mismo año por un grupo de mujeres entre las que se encontraba Tipper Gore, esposa del entonces senador Al Gore. Su preocupación era el contenido de determinadas canciones populares, que consideraban demasiado explícitas para los jóvenes. Sexo, violencia, drogas y referencias al ocultismo eran algunos de los temas que más preocupaban al grupo.

Las polémicas 15 canciones de la lista Filthy Fifteen
El PMRC no se limitó a protestar contra algunas canciones. Propuso también que los discos incorporasen advertencias que permitieran a los padres identificar aquellos contenidos que podían resultar inapropiados para sus hijos. Para llamar la atención sobre el problema, elaboró una lista de quince canciones especialmente polémicas. Así nació la famosa Filthy Fifteen.

La lista resultaba bastante curiosa porque reunía artistas y estilos muy diferentes. Entre ellas, encontramos a Prince con "Darling Nikki", una canción incluida en el álbum Purple Rain que contenía referencias sexuales explícitas. El tema fue, de hecho, uno de los principales ejemplos utilizados por el PMRC para defender la necesidad de advertencias.

También aparecían Sheena Easton con "Sugar Walls", Vanity con "Strap on 'Robbie Baby'", AC/DC con "Let Me Put My Love Into You", "Dress You Up" de Madonna, "In My House" de Mary Jane Girls y "She Bop" de Cyndi Lauper, todas señaladas por sus referencias sexuales.

El heavy metal en particular tuvo una presencia considerable. Mötley Crüe apareció con "Bastard", clasificada por sus referencias a la violencia, mientras que W.A.S.P. entró en la lista con el bastante explícito título "Animal (Fuck Like a Beast)". Def Leppard, por su parte, fue señalado por "High 'N Dry", relacionado con el consumo de drogas y alcohol; y Judas Priest con "Eat Me Alive" por hablar explícitamente del sexo oral.

A ellos se sumaron otros temas como "Into the Coven" de Mercyful Fate, "Trashed" de Black Sabbath, y "Possessed" de Venom. Estas últimas fueron asociadas respectivamente con contenidos sexuales, ocultismo, drogas y alcohol o referencias sexuales y a la masturbación.

Pero una de las inclusiones más llamativas fue probablemente "We're Not Gonna Take It" de Twisted Sister. La canción, convertida en uno de los grandes himnos de la banda, fue incluida por sus referencias a la violencia. Su cantante, Dee Snider, acabaría teniendo un papel protagonista en la posterior batalla contra el PMRC.

Dee Sinder de Twisted Sister en su discurso frente a la censura - 1985
La polémica alcanzó Washington y terminó llegando al Senado de Estados Unidos. El 19 de septiembre de 1985, el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte celebró una audiencia dedicada al contenido de las grabaciones y a la posibilidad de utilizar etiquetas de advertencia.

La audiencia tuvo todos los ingredientes de un auténtico choque cultural. Por un lado estaban representantes del PMRC y quienes defendían una mayor información para los padres. Por otro, varios músicos acudieron para argumentar que las propuestas podían convertirse en una forma indirecta de censura.

Entre ellos estaba Frank Zappa, que se mostró especialmente crítico con la iniciativa. También declaró John Denver, que se manifestó contrario a cualquier sistema de censura, y Dee Snider, cuya apariencia de estrella del heavy metal contrastaba con la imagen que muchos miembros del comité probablemente tenían de un músico de ese género. 

Snider aprovechó su intervención para defender tanto su música como su responsabilidad como padre. También cuestionó algunas de las interpretaciones que el PMRC había hecho de sus canciones. Su aparición y su elaborado discurso se convirtió posteriormente en uno de los momentos más recordados de aquella audiencia.

Zappa, por su parte, convirtió su testimonio en una defensa mucho más amplia de la libertad de expresión y criticó duramente la propuesta de etiquetar los discos. La prensa de la época describió la audiencia como un enfrentamiento especialmente tenso entre músicos y representantes del movimiento que reclamaba un mayor control sobre las letras.

Curiosamente, la batalla legal no terminó con una ley que prohibiera aquellas canciones. El objetivo acabó siendo mucho más limitado y consistió en informar a los consumidores sobre el contenido potencialmente explícito de determinados discos.

En agosto de 1985, antes incluso de la audiencia del Senado, varias compañías discográficas habían aceptado utilizar advertencias como "Parental Guidance: Explicit Lyrics" en determinados álbumes. La industria rechazó, sin embargo, algunas de las propuestas más amplias del PMRC y dejó en manos de las propias compañías la decisión sobre qué discos debían llevar advertencias.

Con el paso de los años, aquel sistema evolucionó hasta convertirse en la conocida etiqueta "Parental Advisory – Explicit Content", que acabaría apareciendo en innumerables discos y se convertiría en una imagen inseparable de la cultura musical de finales de los años ochenta y los noventa.

El resultado en la práctica fue conseguir el efecto contrario al que se buscaba. Una iniciativa que pretendía ayudar a los padres a identificar contenidos controvertidos terminó convirtiendo la pequeña etiqueta negra y blanca en una especie de distintivo cultural. Para muchos adolescentes, el Parental Advisory no era precisamente una razón para mantenerse alejados de un disco.

La etiqueta Parental Advisory – Explicit Content


Revolviendo el cajón de la historia

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