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Cómo se creó la leyenda negra española

Se conoce como la leyenda negra de España a un conjunto de relatos, mitos y exageraciones negativas que se desarrollaron principalmente a partir del siglo XVI en Europa, con el objetivo de dañar la reputación de España, particularmente durante el auge y expansión del Imperio español

La leyenda negra de España
Esta leyenda negra española surgió y fue fomentada en un contexto de rivalidades políticas, religiosas y económicas por las principales potencias europeas, como los Países Bajos, Inglaterra y Francia. Además de servir como un arma de propaganda eficaz para desacreditar al Imperio español en los siglos XVI y XVII, su influencia perduró mucho tiempo después afectando a la percepción de España en el extranjero.

Si bien parte de las críticas tienen fundamentos históricos, la leyenda negra contra España distorsionó la realidad y omitió deliberadamente logros culturales, científicos y artísticos del Imperio español, buscando retratar a España como un país extremadamente cruel, intolerante y retrógrado, utilizando para ello episodios históricos concretos que cimentaran esta imagen negativa con el objetivo de desprestigiar y desacreditar su dominio y acciones, especialmente en América y Europa.

Diferenciar la verdad y los hechos históricos de las exageraciones y bulos intencionados que hay detrás de la leyenda negra de España es un debate que ha llegado hasta nuestros días, aceptándose por lo general y de forma mayoritaria entre los historiadores que la realidad de la época fue mucho más compleja y avanzada que la simple imagen de un imperio cruel y atrasado que propagaron las potencias rivales de la época.

La leyenda negra de España: ejemplos, mitos y exageraciones

Durante los siglos XVI y XVII, España era una de las potencias más influyentes de Europa, controlando vastos territorios en América, Europa e incluso Asia. Esto generó tensiones con otras naciones, como Inglaterra, Francia y los Países Bajos. Las constantes guerras entre España y estos países fue uno de los factores principales que impulsaron la difusión de la leyenda negra contra España, pero a ello se le sumaron otros factores religiosos, sociales y culturales. Aunque algunas críticas tenían bases reales, el propósito en definitiva que buscaban el resto de potencias era desacreditar a España en el escenario internacional.

La Inquisición Española

La Inquisición Española se ha convertido con el tiempo en uno de los símbolos más famosos de la leyenda negra. Instituido en 1478 para mantener la ortodoxia católica, el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue acusado de llevar a cabo torturas indiscriminadas y ejecuciones masivas, lo que ayudó a formar la imagen de una España bárbara y fanática. 

Tribunal de la Santa Inquisición
En Inglaterra, obras como Foxe's Book of Martyrs de John Foxe (1563) retrataron a los católicos españoles y la Inquisición como enemigos de la libertad religiosa, utilizando la quema de herejes como un emblema de la represión española. 

Este texto contribuyó a fomentar la visión negativa de España entre las potencias protestantes de Europa, sin embargo, al mismo tiempo, en muchas de ellas se seguían produciendo casos brutales de quema de brujas, como los juicios por brujería de North Berwick o incluso llegando a celebrarse peculiares juicios por licantropía en el centro de Europa, con el acusado siendo torturado hasta la muerte, como el caso de Peter Stumpp, el hombre lobo alemán del siglo XVI

Aunque la Inquisición española se ganó a pulso su fama, el número de víctimas fue considerablemente menor que lo que afirmaban los relatos exagerados, inflando las cifras para destacar el supuesto carácter brutal y despiadado de la institución. 

Los procesos de la Inquisición Española están relativamente bien documentados. Los últimos estudios de los historiadores estiman que, en sus 356 años de actividad, se llevaron a cabo 150.000 procesos inquisitoriales en España en los que se ejecutó a entre 3.000 y 5.000 personas. Unas cifras que si bien son considerables, están muy alejadas del numero de ejecuciones que tradicionalmente se han intentado adjudicar al Santo Oficio y son cifras comparables a las de otras inquisiciones europeas.

La conquista de América

La conquista de América por parte de España (como es sabido, ya se habían dado al parecer viajes a América anteriores a Colón) es un tema que ha suscitado tradicionalmente un gran interés entre los historiadores, especialmente en torno a un tema tan polémico como las muertes que se produjeron entre los pueblos indígenas durante la conquista del continente. 

No hay duda de que la violencia y la explotación por parte de los conquistadores jugaron un papel importante en el proceso, pero la principal causa de la masiva disminución de la población indígena en América se debió a la propagación de enfermedades como la viruela, el sarampión y la gripe, traídas accidentalmente por los europeos. Estas enfermedades, para las cuales los indígenas no tenían inmunidad, causaron entre el 50 y el 90 % de las muertes, mucho más que las batallas o el maltrato directo.

En comparación con otras potencias coloniales, el enfoque español hacia las poblaciones indígenas fue bastante diferente. Aunque hubo episodios de crueldad extrema, España desarrolló un sistema que incluía la conversión al cristianismo y la creación de una estructura social en la que los indígenas, aunque en una posición subyugada, fueron integrados en la vida colonial. Esto es evidente en la gran cantidad de población indígena y mestiza que aún existe en los países que formaron parte del Imperio español. En naciones como México, Perú, Bolivia y Guatemala, los pueblos indígenas y mestizos constituyen un porcentaje significativo de la población. Este proceso de mezcla y convivencia, aunque no exento de explotación, permitió la supervivencia de una considerable parte de las culturas indígenas. 

En contraste, en países colonizados por otras potencias como Inglaterra, Francia y Portugal, la situación fue completamente diferente. En lugares como Estados Unidos, Canadá y Brasil, las poblaciones indígenas fueron reducidas a una pequeña fracción de la población total. En gran medida, esto fue producto de políticas de desplazamiento forzado, masacres y, en el caso de Brasil, la importación masiva de esclavos africanos que alteró la composición demográfica.

Mientras que los imperios coloniales inglés y francés a menudo promovieron la segregación y el desplazamiento, España, a pesar de su violencia inicial tras el descubrimiento del continente, permitió una mayor integración cultural. El legado de esta diferencia puede verse hoy en las poblaciones indígenas y mestizas que aún predominan en gran parte de Hispanoamérica, en contraste con los pequeños porcentajes en América del Norte y Brasil. (Mapa de la población indígena de América por países)

Mapa de la población indígena de América por países

La derrota de la Armada Invencible

El fallido intento de España de invadir Inglaterra con la denominada "Armada Invencible" en 1588 también fue utilizado para alimentar la leyenda negra. A pesar de que la derrota se debió principalmente a condiciones climáticas adversas y no a la incompetencia militar española, la propaganda inglesa se encargó de ridiculizar a España y mostrar su decadencia y arrogancia.

Tras la derrota de la Armada, Inglaterra promovió panfletos y discursos que ridiculizaban a Felipe II y mostraban a los españoles como ineptos y cobardes. Esto contribuyó a la construcción de una imagen de España como un imperio en declive y corrupto. Curiosamente, al año siguiente Inglaterra sufriría una desastrosa derrota frente a España con características muy similares los de la Armada Invencible, hasta el punto de que se le dio históricamente un nombre similar, siendo conocida como la Contraarmada, la invencible inglesa

Esta catastrófica campaña de 1589, comandada por el corsario Sir Francis Drake, está considerada como uno de los peores desastres navales en la historia de Inglaterra, con cifras de pérdidas materiales y humanas muy similares a las de la Armada Invencible, pero a diferencia de esta, se trata de un episodio mucho menos conocido y al que se le ha dado menos pábulo en la historia. 

Los Países Bajos y el Duque de Alba

La represión de los Países Bajos durante las Guerras de los Ochenta Años (1568-1648), en las que los territorios bajo dominio español intentaban independizarse, fue otro evento que sirvió para acrecentar la leyenda negra española. El Duque de Alba, por entonces gobernador de los Países Bajos entre 1567 y 1573, fue acusado de crueldades masivas, debido principalmente a su papel en la creación del llamado "Tribunal de los Tumultos", el cual era conocido popularmente como el "Consejo de Sangre". No hay duda de que este tribunal ejecutó a numerosos rebeldes, pero el número de víctimas fue inflado por la propaganda antiespañola. 

El Tribunal de los Tumultos
La propaganda de los Países Bajos, en particular a través de panfletos y grabados, retrataba al Duque de Alba como un monstruo sediento de sangre que ejecutaba a miles de personas inocentes, relatos que influyeron notablemente en la percepción de España como un imperio tiránico. Obras como Apología de Guillermo de Orange (1581) difundieron la idea de que los españoles eran bárbaros que oprimían a los protestantes de los Países Bajos.

Algunas fuentes holandesas y protestantes de la época exageraron deliberadamente las cifras para avivar la resistencia contra el control español, llegando a afirmar que las ejecuciones ascendían a decenas de miles. Sin embargo, la cifra más comúnmente aceptada por la mayoría de historiadores modernos se sitúa alrededor de 8.000 a 9.000 ejecuciones durante la campaña de represión del Duque de Alba, pero esto incluye además no solo las personas ejecutadas por el propio tribunal, sino también otras muertes en combate y represalias en las revueltas. 

El trato a la población indígena

Otro pilar fundamental de la leyenda negra fue el trato a los pueblos indígenas durante la conquista de América. Aunque es cierto que hubo abusos y explotación, el relato se amplificó más allá de la realidad. El fraile Bartolomé de las Casas, en su obra Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), denunció con vehemencia los malos tratos que recibían los indígenas. El objetivo del fraile con su obra era en realidad reformar las prácticas coloniales y tenía un tono más moralista que estrictamente histórico, pero sus escritos fueron manipulados por los enemigos de España para describir a los conquistadores como genocidas despiadados y alimentar la visión negativa de España en el mundo.

Las crónicas de Bartolomé de las Casas fueron traducidas a varios idiomas y utilizadas en los Países Bajos y en Inglaterra para crear una narrativa de crueldad extrema. En este sentido, se usaba para justificar la expansión y las conquistas de estos países bajo el argumento de que sus propios métodos de colonización eran más civilizados y justos que los de España.

La leyenda negra española, una visión distorsionada de la historia

La leyenda negra española ha sido matizada o desmentida por numerosos estudios históricos, que han servido para resalta diversos aspectos positivos del Imperio español que no se suelen tener en cuenta, en especial en América. Merece la pena conocer la realidad detrás de muchos hechos históricos distorsionados con el tiempo y por determinados intereses para poder entender este importante período de la historia de manera más fidedigna.

Creación de universidades y difusión del conocimiento

A diferencia de la imagen de "atraso" que proyectaba la leyenda negra, España fue pionera en la creación de instituciones educativas en América, promoviendo el conocimiento y la cultura.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú
España estableció las primeras universidades en el continente americano, mucho antes que otras potencias coloniales. La Universidad de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo (1538) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima (1551) se sitúan entre las más antiguas del continente. Estas instituciones promovieron el estudio de teología, derecho, medicina y otras ciencias, algo que contrasta con la imagen de una España oscurantista y represiva que en muchas ocasiones se ha intentado transmitir.

A mediados del siglo XVI, España ya había establecido cátedras de lenguas indígenas y ciencias en estas universidades, lo que facilitó el intercambio de conocimientos entre culturas y la formación de élites locales en las colonias. Los mestizos y algunos indígenas podían acceder a estos estudios, lo que refleja una política de integración más avanzada en comparación con otras potencias coloniales de la época.

Protección de los derechos de los pueblos indígenas

Una de las críticas centrales de la leyenda negra española era el supuesto trato extremadamente brutal de los españoles hacia los indígenas. Sin embargo, la realidad es más compleja, ya que las autoridades españolas adoptaron de hecho diversas medidas para proteger a los indígenas.

En 1542, el rey Carlos I promulgó las Nuevas Leyes de Indias, orientadas a regular el trato hacia los indígenas y abolir las prácticas más abusivas, como la encomienda (un sistema de trabajo forzado). Estas leyes, aunque no siempre fueron aplicadas de manera estricta, reflejan un esfuerzo por parte de la monarquía española para limitar los abusos y proteger a los indígenas.

El mismo Bartolomé de las Casas, defensor de los derechos indígenas, fue clave en la promulgación de estas leyes, y su influencia es una buena muestra de que en España se daba en aquellos años un intenso debate interno sobre cómo tratar a las poblaciones nativas. 

Incluso un personaje tan importante en la época como Cristóbal Colón llegó a ser arrestado por la Corona de Castilla debido a, entre otros cargos, por su maltrato a los indígenas. En 1500, el descontento entre los colonos en La Española había aumentado debido a la falta de alimentos, las condiciones difíciles y el despotismo con el que Colón y sus hermanos gobernaban. Las quejas llegaron a la Corona, de manera que los Reyes Católicos enviaron a Francisco de Bobadilla, un juez con autoridad real, para investigar la situación. 

Bobadilla encontró evidencias de que Colón había gobernado de manera arbitraria y cruel tanto a los colonos como a los indígenas. Como resultado, Colón fue arrestado junto con sus hermanos, y los tres fueron enviados de regreso a España en cadenas. Tras su regreso a la península, los Reyes Católicos acabaron liberando a Colón y lo exoneraron de los cargos más graves, pero nunca volvió a tener el mismo poder que antes.

Abolición temprana de la esclavitud

Leyes de Burgos firmadas por los Reyes Católicos
España, a pesar de que participó también en el comercio de esclavos africanos, fue una de las primeras naciones en tomar medidas para regular y limitar la esclavitud, particularmente en América.

La Leyes de Burgos, aprobadas por los Reyes Católicos en 1512, fue la primera legislación en el mundo colonial que trató de regular el trabajo de los indígenas en América. Prohibía el trabajo excesivo y ordenaba que se les tratara con respeto. Si bien es cierto que la ley fue incumplida en algunos casos, la promulgación de esta ley es un indicio evidente de la preocupación temprana de la Corona por la justicia social en sus nuevos territorios americanos.

La abolición de la esclavitud indígena fue de hecho una de las principales preocupaciones de los juristas y misioneros españoles. Las Leyes de Indias (que recopilan las Leyes de Burgos y las Leyes Nuevas) prohibían expresamente la esclavización de los indígenas en los territorios españoles. En comparación con las colonias británicas y francesas, donde la esclavitud fue una institución profundamente arraigada durante siglos, en el mundo hispano, particularmente a partir del siglo XVI, hubo una política sistemática de protección a las poblaciones indígenas.

Mestizaje y creación de una sociedad diversa

A diferencia de la mayoría de potencias coloniales, España fomentó el mestizaje cultural y racial en sus territorios. En lugar de segregar a los indígenas y a los europeos, se permitió y alentó una mezcla entre ambas culturas, lo que resultó en la creación de una sociedad mestiza.

El mestizaje fue una política no solo tolerada, sino incentivada. Los hijos de europeos y mujeres indígenas podían ascender socialmente y no era extraño que tuvieran también acceso a la educación e incluso a puestos de poder. Esta integración contrasta con la política segregacionista que se practicó en las colonias inglesas y francesas. 

En ciudades como México y Lima, los mestizos jugaron además un papel crucial en la construcción de la nueva sociedad colonial, integrándose en muchos casos en la vida económica y política. Se trata de un buen reflejo de que la política de España en sus territorios americanos intentaba crear una sociedad mucho más integradora que la que por ejemplo se llevó a cabo en las colonias del Imperio británico, donde la segregación racial fue mucho más estricta y prolongada.

Promoción de la religión y defensa de los derechos humanos

Si bien la leyenda negra retrata a España como un imperio fanático y brutal en sus conversiones religiosas, y aunque indudablemente hubo conversiones religiosas forzadas en muchos casos.la realidad histórica es algo diferente y con matices respecto al relato que se suele transmitir habitualmente. Los misioneros españoles, especialmente los franciscanos, dominicos y jesuitas, jugaron un papel importante en la evangelización, pero también en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Los jesuitas crearon en América del Sur las reducciones o asentamientos para indígenas, donde se les educaba en el cristianismo y se les protegía de los trabajos forzados. Estas comunidades, que florecieron particularmente en zonas como Paraguay, ofrecían a los indígenas cierta autonomía y la posibilidad de integrarse al sistema económico y social de la colonia sin perder por completo su cultura.

En las reducciones jesuíticas de Paraguay, los indígenas guaraníes vivían en comunidades relativamente autónomas, donde aprendían oficios, recibían educación religiosa y vivían en condiciones bastante mejores que los indígenas fuera de las misiones. Este modelo fue tan exitoso que, tras la expulsión de los jesuitas en 1767, incluso otras potencias coloniales intentaron replicarlo.

Desarrollo económico y social en las colonias

A pesar de la imagen de explotación que se intentó promover para alimentar la leyenda negra, España impulsó un desarrollo económico considerable en sus territorios coloniales. Los virreinatos y provincias españolas desarrollaron una infraestructura muy avanzada para la época, que incluía caminos, hospitales, catedrales y acueductos.

Las ciudades fundadas por los españoles en América, como Ciudad de México, Lima y Buenos Aires, se convirtieron rápidamente en centros de comercio y cultura, mientras que las autoridades coloniales construyeron hospitales, iglesias, puentes y carreteras para mejorar la calidad de vida de los habitantes. Entre muchas otras, la catedral de Ciudad de México, fundada en 1570, es un buen ejemplo de la inversión en arquitectura y cultura que se realizó en las colonias.

En el siglo XVIII, el virreinato de Nueva España (actual México) tenía de hecho una economía más desarrollada que muchas regiones de Europa, con una fuerte red de comercio y una infraestructura que incluía hospitales, iglesias y universidades. Además, la minería y la agricultura fueron modernizadas bajo la supervisión del gobierno colonial.

Monumentos Patrimonios de la humanidad España vs Inglaterra


Gran Marruecos, el movimiento nacionalista y expansionista marroquí

Gran Marruecos es un concepto utilizado por diversos líderes nacionalistas marroquíes, con el objetivo de promover un expansionismo territorial del país para recuperar los territorios que consideran históricamente asociados al reino de Marruecos, basándose en las diferentes dinastías que gobernaron Marruecos desde los tiempos de los almorávides (Siglos XI y XII). 

Mapa del Gran MarruecosLas reivindicaciones territoriales de este Gran Marruecos comprenderían el actual reino de Marruecos, todo el Sáhara Occidental, el oeste de Argelia (Sáhara argelino), el norte de Mali, toda Mauritania, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, así como las denominadas "Plazas de soberanía españolas" (el resto de los territorios españoles en el norte de África como las islas Chafarinas o el peñón de Vélez de la Gomera). En las corrientes nacionalistas más extremistas también se han llegado a incluir las Islas Canarias.  

El término Gran Marruecos se originó en los años 40, creado por el partido Istiqlal (Partido nacionalista marroquí) como una forma de protesta y propaganda política frente al dominio colonial de Francia y España, y de países fronterizos como Argelia. 

Tras conseguir Marruecos la independencia en 1956 de Francia y España, el rey Hassan II llegó al poder en 1961, retomando el concepto de Gran Marruecos para continuar con la política independentista del país y expandir sus territorios a los conseguidos por antiguas dinastías y sultanes, como el imperio Almorávide, el imperio Almohade, el sultanato Saadí o la dinastía Alauí en el siglo XVIII (la dinastía actualmente reinante en Marruecos). 

Como parte de este proceso de recuperación de territorios, Marruecos ya había conseguido con el anterior rey, Mohamed V (padre de Hassan II), recuperar varios territorios bajo el protectorado español. Tras la guerra de Ifni en 1958, conocida también como "la guerra olvidada", Marruecos recuperó la región de Tarfaya (Cabo Juby) y España mantuvo las colonias de Sidi Ifni y el Sahara español, aunque las perdería también unos años después.

El movimiento expansionista de Marruecos continuaría con Hassan II, y en octubre de 1963, comenzaba la "Guerra de las Arenas", un conflicto territorial entre Argelia y Marruecos para recuperar los territorios que Marruecos había perdido durante la época colonial, el denominado Sáhara argelino

Reunión de Fidel Castro con miembros del gobierno de Argelia en 1963El conflicto entre Marruecos y Argelia se acabó internacionalizando. En plena época de la guerra fría, países como Estados Unidos y Francia se posicionaron a favor de Marruecos frente al bloque argelino apoyado por la Unión Soviética o Cuba, lo que llevó a un estancamiento. Finalmente, la Organización para la Unidad Africana (OUA) medió en el conflicto y logró un alto el fuego, dejando finalmente las fronteras sin cambios. 

Durante los años 60, líderes políticos como Allal Al-Fasi, miembro del partido nacionalista marroquí Istiqlal, mantuvieron su discurso sobre continuar con la expansión territorial para conseguir el Gran Marruecos. La propuesta gozó de cierta popularidad en el parlamento y como consecuencia directa, Marruecos no reconocería la independencia de Mauritania hasta 1969. 

Aunque Hassan II no llegó a apoyar públicamente estas propuestas, Marruecos continuó su expansión territorial, recuperando parte del territorio cercano a Ceuta y Melilla y consiguiendo la devolución del territorio del Ifni en 1969 por parte de España. También influyó en esta decisión la presión internacional y la resolución 2072 de las Naciones Unidas de 1965, donde se solicitaba a España el cese de la "dominación colonial". 

En 1970, la ONU aprobó la resolución 2711 para realizar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental y decidir así el futuro de este territorio. Aunque España se opuso inicialmente a esta resolución, finalmente accedió a que se celebrase el referéndum en 1975. Mientras tanto, en 1973 se había fundado el Frente Polisario, un movimiento de liberación nacional del Sáhara Occidental para luchar contra la dominación colonial sobre el pueblo saharaui

Apoyados por Argelia, los guerrilleros del Frente Polisario comenzaron una guerra con España para conseguir su independencia, mientras Marruecos se oponía frontalmente a la consulta de autodeterminación mediante un referéndum, paralizando el proceso en los tribunales internacionales. 

Fotografía de la Marcha Verde sobre el Sáhara OccidentalEn un momento de situación política muy compleja para ambos países, con el rey Hassan II de Marruecos sufriendo una fuerte crisis interna que amenazaba su gobierno tras varios intentos de golpes de estado, y el gobierno de España paralizado por la inminente muerte del dictador Francisco Franco, el 6 de noviembre de 1975 comenzaba la denominada "Marcha verde", penetrando miles de civiles marroquíes en el territorio del Sáhara español. 

Junto a los miles de civiles marroquíes que acamparon en territorio español durante la Marcha verde, se unieron también soldados de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos, provocando el repliegue de las tropas españolas. Esta acción marroquí provocó el rechazo inmediato del Frente Polisario y del Consejo de Seguridad de la ONU, que dictó una resolución para que Marruecos se retirara de inmediato del Sáhara Occidental, considerando que esta región no forma parte de la "integridad territorial de Marruecos". Sin embargo, la ocupación de Marruecos contó con el respaldo de Estados Unidos y Francia. 

Pocos días después, el 14 de noviembre de 1975, se firmaban entre España, Marruecos y Mauritania los Acuerdos de Madrid (Acuerdo Tripartito de Madrid), por los que España se retiraría finalmente del Sáhara Occidental, cediendo la administración del territorio a estos dos países. 

El Frente Polisario comenzó inmediatamente una guerra contra Marruecos y Mauritania por el territorio del Sáhara Occidental. Mientras en febrero de 1976 las tropas españolas se retiraban definitivamente de la zona, en 1978 Mauritania renunciaba formalmente a hacerse cargo del territorio, anexionándoselo rápidamente Marruecos.

Manifestación del partido nacionalista marroquí IstiqlalDécadas después, la cuestión del Sáhara Occidental sigue sin resolverse. A pesar de haberse retirado del territorio, España es considerada por el derecho internacional como la potencia administradora del Sáhara Occidental debido a que los Acuerdos de Madrid no se consideran válidos. Un territorio ocupado actualmente por Marruecos mientras el pueblo saharaui sigue esperando a que finalmente se realice el referéndum de autodeterminación como dictaminó la ONU.

Aunque la idea del Gran Marruecos aparentemente se había diluido tras esta serie de conflictos, la relación de Marruecos con España o con otros países fronterizos como Argelia (país que ha acogido miles de refugiados saharauis y donde tiene su base el Frente Polisario) es compleja. 

Incidentes como el ocurrido en la isla español de Perejil en 2002 o el incidente del peñón de Vélez de la Gomera en agosto de 2012, con la ocupación de territorio español en el norte de África por parte de activistas e incluso de tropas marroquíes, es para muchos una muestra de que este concepto expansionista y nacionalista del Gran Marruecos sigue vigente. 

Mapa del Sáhara Occidental


Los orígenes de Madrid

La historia de Madrid está relativamente bien documentada a partir del año 1085, momento en el que la ciudad es tomada por fuerzas cristianas durante la época de la Reconquista de la península ibérica.

El origen de MadridDesde mediados del siglo IX, Madrid había estado bajo dominio musulmán, siendo conocida por entonces como "Mayrit", o "Magerit" según la denominación cristiana. Si nos remontamos más atrás en el tiempo, los orígenes de Madrid son todavía hoy motivo de debate entre los historiadores.

Existen indicios de asentamientos visigodos e incluso romanos en la zona que ocupa actualmente la ciudad de Madrid, sin embargo estos restos se siguen estudiando y no se ha llegado todavía a un consenso entre los arqueólogos e investigadores sobre quienes fueron realmente los primeros pobladores o los auténticos "fundadores" de Madrid.

Los restos arqueológicos más antiguos que se han encontrado en la zona datan del Paleolítico Inferior y del Paleolítico Medio, hace aproximadamente entre 120.000 y 50.000 años. Si bien no se han llegado a encontrar restos fósiles humanos de aquella época en Madrid, sí que se han hallado diversos útiles de la Edad de piedra, lo que según los investigadores es la prueba de que hubo asentamientos humanos en la región. Estos pequeños poblados o asentamientos estaban localizados cerca de los ríos Manzanares, Henares y el río Jarama.

Con la conquista romana de Hispania (nombre otorgado a la península ibérica por los romanos), la zona que ocupa la actual región de Madrid pasó a pertenecer a la provincia romana Tarraconense a partir del año 27 a.C. Debido a su privilegiada situación geográfica, con una gran riqueza natural y siendo un importante cruce de caminos en el centro de la península, pronto se comenzaron a establecer poblaciones romanas por toda la zona.

Complutum - Ruinas romanas
Entre los más importantes destaca Complutum, una ciudad romana fundada a finales del siglo I a.C. situada en la actual Alcalá de Henares y que fue declarado municipio en el año 74 d.C. mediante un edicto del emperador Vespasiano. Hoy en día el lugar sigue siendo objeto de excavaciones formando el denominado yacimiento arqueológico de Complutum.

No hay constancia de que existiera un gran asentamiento romano en el lugar que ocupa actualmente la ciudad de Madrid, sin embargo existen restos arqueológicos y evidencias de diversas villas romanas y casas señoriales. Además de diversos vestigios de romanos en las cercanías, como la calzada y puente romano de Cercedilla, el mausoleo romano de Arroyomolinos, las villas romanas de Getafe y Valdetorres del Jarama , o el ya comentado Complutum, dentro de los límites de lo que hoy constituye la ciudad de Madrid también se han hallado restos de poblaciones romanas.

Las más significativas son la villa romana de Villaverde Bajo, donde entre los restos se encuentra un mosaico y una cabeza de Sileno en alabastro; y los vestigios de un antiguo poblado romano en Carabanchel, situado en el actual parque de Eugenia de Montijo y que se hallaron mientras se realizaban las obras de soterramiento de la vía de circunvalación de la M-30. También se han encontrado indicios de otras villas romanas en las cercanías del río Manzanares, y en zonas como Ciudad Universitaria, en el puente de los Franceses, en Puerta del Ángel y en el Puente de Segovia.

Antiguos asentamientos en Madrid - romanos y visigodosTras varios siglos de ocupación romana, los siguientes habitantes de la antigua región de Madrid fueron los visigodos, quienes llegaron a la zona en torno al año 450. Aunque también sigue siendo motivo de debate, la mayoría de historiadores apuntan a que es probable que existiera ya en la época visigoda un asentamiento urbano en Madrid.

Por toda la región existía un gran número de pequeñas poblaciones rurales visigodas que se establecieron en la zona a partir del siglo V. En lo que es la actual ciudad de Madrid, se han encontrado restos de antigua basílica visigoda cerca de donde se sitúa hoy en día la Catedral de la Almudena, y se cree que pudo existir una aldea visigoda en el arroyo de San Pedro, en la actual calle Segovia.

Esta teoría se refuerza con el hallazgo de dos importantes necrópolis visigodas en las cercanías, una situada en lo que hoy es el Paseo de Extremadura, junto a la Casa de Campo, y otra en el barrio de Tetuán. De esta época data también el primer documento escrito en Madrid, una lápida que data del año 697 y que se encontraba en el claustro de la Iglesia de Santa María de la Almudena.

Todos estos indicios señalan según los investigadores a que Madrid probablemente tenía ya en el siglo VII una población estable, formando un asentamiento conocido como Matrice (del latín "Madre de aguas"), y que podría ser el auténtico origen de la ciudad de Madrid.

Tras la conquista musulmana de la península ibérica que comenzó en el año 711, el centro de la península pasó a formar parte del Emirato de Córdoba, siendo regida por el Califato Omeya. Es en esta época cuando se tiene el primer registro histórico de Madrid, cuando a finales del siglo IX el emir Muhammad I (hijo de Abderramán II), erige una fortaleza en la ciudad junto al río Manzanares, cerca de donde se sitúa actualmente la catedral de la Almudena.

Restos de la Muralla Musulmana en MadridEl objetivo de esta fortaleza era la de servir como lugar de vigilancia y de defensa para la cercana ciudad de Toledo, de las incursiones cristianas del norte de la península. Esta fortaleza, es denominada como el "castillo de Madrid" en un texto del siglo X por el historiador musulmán al-Razi (Ahmad ibn Muhammad al-Razi), siendo la primera referencia escrita sobre Madrid que se conoce.

La fortaleza o castillo de Madrid formaría parte de la muralla musulmana, y fue construida en una zona cultivable y con acceso cercano al agua, para defender la conocida como "almudaina", la ciudadela musulmana de Mayrit ("tierra rica en agua"). Para los cristianos el nombre de la ciudad sería "Magerit".

Aunque no se sabe con exactitud el verdadero origen del nombre de Madrid, todo parece indicar que o bien el nombre árabe de "Mayrit" o quizás la denominación visigoda de "Matrice" son claramente el término de donde derivó el nombre de la ciudad. En cualquier caso, tanto los ríos, como el agua subterránea que atraviesa la ciudad, tuvieron una gran influencia en el primer nombre de Madrid. 

Tras la ocupación musulmana de la ciudad, en el siglo XI Madrid es tomada (sin resistencia) por las fuerzas cristianas en el año 1085, durante la época de la Reconquista, y siendo repoblada por cristianos en los siguientes años. La ciudad pasa a ser parte del Reino de Castilla, siendo también en esta época cuando se inician los cultos religiosos más conocidos de la ciudad: la Virgen de la Almudena, y San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

Primer escudo de la ciudad de Madrid con la osa y las estrellas - 1222En el año 1123 Madrid recibe el título de Villa, otorgado a poblaciones de cierta entidad y que la permitía gozar de varios privilegios y reconocimientos. La villa de Madrid seguiría creciendo y ganando importancia los siguientes años, pasando a ser reconocida poco después como "Comunidad de villa y tierra" ampliando poco a poco su territorio.

En esta época se crea también el escudo de la ciudad, datándose el primer escudo de Madrid a finales del siglo XI o principios del siglo XII, y que ya incluiría el lema de Madrid: "Fui sobre aguas edificada, mis muros de fuego son, ésta es mi insignia y mi blasón".

Un siglo después, en el año 1222, surgiría el escudo con las características estrellas y el oso (osa en realidad), que tienen su origen en las siete estrellas de la constelación de la Osa Menor. Posteriormente el escudo de Madrid pasaría a ser conocido como "El Oso y el Madroño", aunque el motivo por el que se incluyó con el tiempo un madroño en el escudo de la ciudad no se sabe con certeza, ya que al parecer en Madrid no existía este tipo de árbol.

La importancia de la ciudad no paró de crecer durante los siguientes siglos, reuniéndose las Cortes de Castilla por primera vez en Madrid en el año 1309, bajo el reinado de Fernando IV. Para finales del siglo XV la población de la villa de Madrid rondaba los 5.000 habitantes.

En junio de 1561, cuando la villa ya contaba con 20.000 habitantes, Felipe II trasladó la corte de Toledo a Madrid, convirtiéndose así en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde entonces, Madrid ha sido la capital de España hasta la actualidad exceptuando algunos breves intervalos de tiempo en los que la capital se trasladó a otra ciudad temporalmente.

Mapa de Madrid en 1622

Historia de los escudos de Madrid

El ataque vikingo a Algeciras

En el año 859, la ciudad de Algeciras, conocida por entonces como "Al Yazira Al-Jadra", sufría una incursión vikinga por parte de un contingente de tropas danesas e irlandesas, comandadas por Hastein y Björn Ragnarsson (Björn Järnsida), hijos del legendario Ragnar Lodbrok.

El ataque vikingo a AlgecirasLos guerreros nórdicos asediaron la ciudad durante tres días en una batalla que pasó a denominarse como el sitio de Algeciras de 859. Tras el asalto a la ciudad, se produjeron saqueos, y se quemaron varias mezquitas, hasta que finalmente los invasores vikingos fueron rechazados.

En el siglo IX gran parte de la península ibérica estaba bajo dominio musulmán, tras la conquista musulmana que comenzó en el año 711, pasando a denominarse el territorio como Al-Ándalus. La ciudad de Al-Yazira al-Jadra, la antigua Algeciras, fue fundada también en el año 711, cuando comenzó la conquista de la península ibérica, sobre las ruinas de una antigua ciudad romana. En el año 756, la ciudad pasó a ser parte del Emirato de Córdoba, como provincia dependiente del Califato Omeya.

Los vikingos, o "piratas del norte" como se les conocía habitualmente, llevaban realizando pillajes e incursiones por buena parte del continente europeo desde finales del siglo VIII, registrándose el primer ataque vikingo en el año 793, en el Monasterio de Lindisfarne, al norte de Inglaterra.

Ataques vikingos en la península ibérica y el MediterráneoEn la península ibérica los primeros ataques vikingos se produjeron en torno al año 843, cuando una flota vikinga llegó a las costas gallegas y asaltaron varias aldeas tras desembarcar cerca de la Torre de Hércules, un faro construido en el siglo I por los romanos, único en el mundo. Los guerreros del norte buscaban ríos navegables en la península para poder remontarlos y saquear posteriormente las ciudades.

Los vikingos fueron rechazados por el ejército del rey Ramiro I de Asturias, quien ya estaba prevenido de los invasores debido a que poco antes habían intentado una pequeña escaramuza en la ciudad de Gijón. Tras su derrota, el resto de la flota vikinga continuó su viaje por la costa de la península ibérica, saqueando la ciudad de Lisboa y llegando a Cádiz.

Posteriormente atacaron Sevilla navegando por el río Guadalquivir, causando una gran matanza, aunque finalmente fueron rechazados. La población local comenzó a denominar a los vikingos como "madjus", cuya traducción literal es "hombres del fuego".

En el año 858 un gran contingente de hombres del norte, compuesto por más de 60 drakkars repletos de guerreros daneses e irlandeses, intentan atacar de nuevo las costas gallegas pero son rechazados rápidamente. Se dirigen nuevamente hacia el sur de la península ibérica y tras atravesar el estrecho de Gibraltar, la poderosa flota vikinga llega a la bahía de Algeciras en el año 859.

Flota vikingaSegún las sagas nórdicas, la flota vikinga estaba comandada por Hastein (Hasting) y Björn Ragnarsson (Björn Brazo de Hierro), dos legendarios vikingos, hijos del mítico guerrero y jefe vikingo Ragnar Lodbrok.

Tras cruzar el estrecho de Gibraltar, los invasores vikingos se encontraron con Al Yazira Al-Jadra, la ciudad más grande de la región y el principal puerto del sur de Al-Ándalus en aquella época. Dado que la ciudad estaba amurallada, las tropas vikingas desembarcaron y establecieron un campamento cerca de la ciudad desde donde se organizaron para el ataque.

Una de las pocas fuentes escritas que recoge el sitio de Algeciras de 859 es la "Estoria de España", un documento histórico escrito a iniciativa de Alfonso X el Sabio que recoge la primera historia extensa de España. Su edición más conocida es la realizada por Menéndez Pidal, denominada "Primera Crónica General", disponible en Dominio Público: Primera Crónica General: Estoria de España

Asedio vikingo a una ciudadLos atacantes vikingos asediaron la ciudad de Algeciras durante tres días, hasta que consiguieron entrar en la Medina (barrio principal de la ciudad), arrasando con todo lo que encontraron a su paso. Aunque no hay cifras concretas, se sabe que causaron una gran matanza entre la población, los que pudieron ponerse a salvo huyeron a las fincas agrícolas cercanas (alquerías) para refugiarse.

A la matanza le siguió el saqueo de la ciudad, especialmente en las casas de los ciudadanos más prominentes. También se saquearon las mezquitas para posteriormente incendiarlas. Esta quema de los templos religiosos es objeto de debate entre los historiadores musulmanes. Mientras historiadores como Ibn Idari sostienen que únicamente prendieron fuego a la mezquita principal, la Mezquita Aljama de Algeciras, otros expertos e historiadores indican que también saquearon y quemaron otras mezquitas más pequeñas de la ciudad como la Mezquita de las Banderas.

En todo caso, el saqueo de la ciudad fue generalizado y la quema de los templos religiosos musulmanes fue el detonante para que se produjera una respuesta por parte de la población local. Tras organizarse en las afueras de Algeciras y apoyados por otras tropas del califato que acudieron en su ayuda, regresaron a Algeciras para enfrentarse a los invasores vikingos y recuperar la ciudad.

Mapa incursiones vikingas en EuropaAunque feroces guerreros en batalla, las tácticas de los vikingos solía ser el saqueo rápido y el pillaje para retirarse en poco tiempo, produciéndose así pocas bajas entre sus tropas y rara vez se establecían de forma permanente en las ciudades tras este tipo de ataques. La ciudad de Algeciras fue recuperada rápidamente de las manos vikingas tras la invasión, retirándose a sus drakkars para emprender el camino a otra ciudad que saquear. Según las crónicas, los invasores sufrieron varias bajas y perdieron dos de sus barcos antes de conseguir abandonar Algeciras.

Tras rechazar a los invasores del norte, en Algeciras (Al-Yazirat Al-Hadra) comenzaron las labores de reconstrucción de la ciudad inmediatamente, levantando una nueva muralla más fuerte que la anterior para prevenir futuras invasiones. Como última curiosidad, para la reconstrucción de las mezquitas quemadas se utilizó la madera obtenida de los barcos vikingos capturados tras el asedio.

La flota vikinga comandada por Hasting y Björn Brazo de hierro continuaron navegando por las costas mediterráneas saqueando ciudades en el Norte de África, atacando también varias ciudades de la península ibérica en la costa levantina y llegando hasta Francia. Posteriormente, la mayor parte de ellos se dirigirían a las islas británicas para formar parte del denominado Gran ejército pagano, una enorme coalición de guerreros del norte que invadiría Inglaterra en el año 865.

La temible flota de Drakkars vikingos