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El misterio de la Colonia perdida de Roanoke

La misteriosa desaparición de la colonia inglesa de Roanoke en el siglo XVI, constituye uno de los mayores enigmas históricos del continente americano. Más de cuatro siglos después de que sus habitantes desaparecieran sin dejar un rastro claro, el caso continúa fascinando a historiadores, arqueólogos y aficionados al misterio. 

El misterio de la Colonia perdida de Roanoke

Lo que ocurrió en aquella pequeña colonia, situada frente a la costa de la actual Carolina del Norte, sigue siendo hoy en día un interesante objeto de debate, investigaciones y todo tipo de especulaciones para encontrar un explicación. La llamada "colonia perdida" no solo representa un misterio histórico, sino que simboliza los enormes riesgos de la exploración atlántica en el siglo XVI, las dificultades de los primeros asentamientos europeos en América y las complejas relaciones entre colonos e indígenas en un territorio todavía desconocido para Inglaterra.

El contexto histórico de la colonización de América por Inglaterra

A finales del siglo XVI, España dominaba gran parte del continente americano. Las riquezas procedentes de América convertían al Imperio español en la principal potencia europea, mientras Inglaterra observaba con creciente interés la posibilidad de crear sus propias colonias.

La reina Isabel I apoyó diversos proyectos de exploración con el objetivo de expandir la influencia inglesa y competir con España en el Atlántico. Uno de los principales impulsores de estas expediciones fue Sir Walter Raleigh, cortesano, navegante y explorador, quien recibió autorización real para fundar colonias en América del Norte.

En aquella época, establecer asentamientos permanentes era una tarea extremadamente difícil y compleja. Los viajes eran largos y peligrosos, la comunicación con Europa podía interrumpirse durante meses (e incluso años) y los colonos dependían completamente de los suministros enviados desde Inglaterra.

El lugar elegido por Inglaterra para el asentamiento fue la isla de Roanoke, situada frente a la costa atlántica de la actual Carolina del Norte. El motivo de elegir esta lugar fue que la zona parecía adecuada desde un punto de vista estratégico, si bien presentaba numerosos problemas naturales, ya que el litoral estaba rodeado de bancos de arena muy peligrosos para la navegación. Además, los pantanos, la constante presencia de mosquitos, las frecuentes tormentas y la dificultad para cultivar alimentos, complicaban enormemente la supervivencia. 

Mapa de Roanoke en 1590

El asentamiento en Roanoke

El primer intento serio de colonización inglesa en Roanoke ocurrió en 1585. Aquella expedición estaba formada principalmente por soldados y exploradores, no por familias destinadas a establecer una comunidad permanente.

Las relaciones con los pueblos indígenas fueron tensándose rápidamente. La escasez de alimentos y los conflictos culturales provocaron enfrentamientos entre ingleses y algunas tribus indígenas. Finalmente, esta primera colonia fue abandonada al año siguiente.

A pesar del fracaso, Inglaterra decidió volver a intentarlo. En 1587 partió una nueva expedición compuesta por unos 115 colonos. Esta vez el objetivo era crear un asentamiento estable y permanente. Entre los viajeros había hombres, mujeres y niños, algo poco habitual en las expediciones anteriores.

John White, gobernador de Roanoke en el siglo XVI
El gobernador de la colonia era John White, artista y cartógrafo que posteriormente se convertiría en una figura clave del misterio que se desarrollaría en Roanoke. White documentó parte de su experiencia en América y dejó importantes dibujos y descripciones sobre los pueblos indígenas de la región, así como sobre la vida en las primeras colonias inglesas. Entre los primeros colonos se encontraba también su hija Eleanor Dare, quien poco después de llegar a Roanoke dio a luz a Virginia Dare, considerada la primera niña inglesa nacida en América del Norte.

Desde el principio, la situación fue complicada. Los colonos no encontraron las condiciones favorables que esperaban y pronto comenzaron los problemas de abastecimiento. Las cosechas eran insuficientes y los ingleses no conocían bien las técnicas agrícolas necesarias para sobrevivir en aquella región. Además, las relaciones con algunas tribus indígenas se deterioraron rápidamente debido a conflictos previos con las expediciones inglesas anteriores.

De esta forma, los colonos dependían completamente de la llegada de barcos desde Inglaterra para obtener herramientas, alimentos y suministros básicos. Ante la gravedad de la situación, los colonos convencieron a John White para regresar a Inglaterra y traer ayuda urgente. White aceptó partir con la intención de volver rápidamente.

Sin embargo, los acontecimientos que se estaban produciendo en Europa en ese momento cambiaron el curso de la historia. En aquellos años Inglaterra se preparaba para enfrentarse a la Armada Invencible española. Debido al conflicto, muchos barcos fueron requisados para la guerra y White no pudo regresar a Roanoke durante tres años. Un retraso que sería crucial.

El descubrimiento de la colonia abandonada

Cuando John White finalmente regresó a Roanoke en agosto de 1590, encontró un escenario inquietante: la colonia estaba completamente vacía. No había señales de violencia ni cadáveres, las casas habían sido desmontadas cuidadosamente y el asentamiento parecía abandonado desde hacía tiempo. Todo indicaba que los colonos se habían marchado de manera organizada.

La misteriosa desaparición afectaba a más de un centenar de personas, incluidos niños y ancianos. La única pista encontrada fue una palabra grabada en un poste: "CROATOAN". También apareció la inscripción abreviada "CRO" en otro lugar del asentamiento.

John White al regresar a Roanoke y encontrar el mensaje CROATOAN
White sabía perfectamente lo que aquello significaba. Croatoan era el nombre de una isla cercana (actual isla de Hatteras), así como el nombre de un grupo indígena relativamente amistoso con los ingleses.

Antes de partir hacia Inglaterra, White había acordado con los colonos que dejarían una señal si abandonaban el asentamiento. Si lo hacían bajo peligro o coacción, debían añadir además una cruz de Malta. Al no encontrar el símbolo de la cruz en ninguna parte, White pensó que los colonos se habían trasladado voluntariamente a otra isla.

Intentó navegar hacia Croatoan para buscar a los desaparecidos, pero una fuerte tormenta obligó a los barcos ingleses a regresar. Nunca volvería a ver a su familia. Tras la enigmática desaparición de los habitantes de la colonia, White se retiró a las propiedades de Raleigh en Irlanda, reflexionando sobre los "males y desafortunados acontecimientos" que habían arruinado sus esperanzas en el Nuevo Mundo, aunque nunca perdió la esperanza de que su hija y su nieta siguieran vivas.

A partir de ese momento comenzaría oficialmente el misterio de la colonia perdida de Roanoke.

Teorías sobre la desaparición de la Colonia de Roanoke

Aunque muchas versiones modernas exageran ciertos aspectos del caso, sí existen documentos históricos fiables sobre Roanoke. Se conservan cartas y relatos escritos por John White, así como mapas realizados por él mismo. También existen informes posteriores de exploradores ingleses que intentaron averiguar qué ocurrió con los colonos desaparecidos.

Es decir, la colonia de Roanoke existió realmente, se sabe que los colonos desaparecieron antes de 1590 y no se encontraron restos de violencia en el lugar. A lo largo de los siglos han surgido diversas teorías para intentar explicar qué sucedió realmente y resolver de una vez el misterio de Roanoke. 

La integración con tribus indígenas

Esta es actualmente la explicación considerada más probable por muchos historiadores. Según esta teoría, los colonos abandonaron Roanoke debido al hambre y terminaron integrándose en comunidades indígenas cercanas para sobrevivir. La isla Croatoan sería uno de los destinos más probables.

Esta hipótesis encaja con varios elementos conocidos del caso, como la ausencia de señales de violencia, el desmontaje organizado de las viviendas y la inscripción "CROATOAN" encontrada en un poste, que sugiere esta isla cercana como el lugar elegido para una evacuación voluntaria.

Además, décadas después algunos exploradores ingleses afirmaron haber encontrado tribus con miembros que poseían rasgos europeos o conocían ciertas palabras inglesas. Aunque esos testimonios no son concluyentes, apuntan hacia una posible integración cultural de los colonos con las tribus locales como solución al misterio.

Algunos investigadores creen que los colonos no permanecieron unidos, sino que se dividieron en pequeños grupos para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Parte de ellos pudo dirigirse hacia Croatoan, mientras otros habrían intentado establecerse tierra adentro cerca de ríos o zonas más fértiles.

Esta hipótesis también explicaría por qué nunca apareció una comunidad claramente identificable como descendiente de los colonos ingleses.

Contacto de los colonos ingleses con las tribus indígenas

El ataque indígena

Durante mucho tiempo, y particularmente nada más conocerse la noticia de la desaparición, se creyó que la colonia había sido destruida por tribus hostiles.

Sin embargo, esta hipótesis presenta varios problemas. No se hallaron restos de combate ni señales de destrucción violenta. Además, si hubiera ocurrido una masacre inmediata, resulta difícil explicar el desmontaje organizado de las casas y las pistas dejadas por los colonos.

Aunque algunos colonos pudieron morir en conflictos posteriores, actualmente pocos historiadores creen en que la explicación a la desaparición fuese una matanza total repentina.

El hambre y las enfermedades

La situación alimentaria de la colonia era crítica, motivo principal por el que John White fue enviado a Inglaterra para conseguir ayuda. En el tiempo transcurrido, las enfermedades y la desnutrición probablemente afectaron gravemente a los habitantes.

Se trataba de una colonia aislada con recursos extremadamente limitados, por lo que es posible que los colonos, ya diezmados, intentaran abandonar la zona utilizando embarcaciones pequeñas. Los supervivientes debieron de morir en el mar o poco después de integrarse con otras comunidades.

El litoral atlántico de Carolina del Norte es muy peligroso para la navegación debido a los bancos de arena y las tormentas, aunque tampoco existen pruebas directas de este escenario.

Posible ataque español

El dramaturgo estadounidense Paul Green, mientras recopilaba material para una obra de teatro de 1937, observó que los registros españoles de la época contenían abundantes referencias a Raleigh y sus asentamientos.

Mapa colonias inglesas en NorteAmérica en el siglo XVII
Las fuerzas españolas conocían los planes ingleses para establecer una nueva base en Virginia en 1587 y la buscaban incluso antes de que llegaran los colonos de White. Por aquel entonces, el Imperio español había incluido la mayor parte de Norteamérica en su reclamación de Florida y no reconocía el derecho de Inglaterra a colonizar Roanoke o la bahía de Chesapeake. Además, tras el saqueo español de Fort Caroline en 1565, es muy probable que los colonos conocieran la amenaza que representaban.

Sin embargo, los españoles seguían buscando la colonia en la bahía de Chesapeake incluso en 1600, lo que sugiere que también desconocían su destino. 

Las teorías sobrenaturales

Con el paso de los siglos aparecieron numerosas interpretaciones fantásticas sobre Roanoke. Algunas historias hablan de maldiciones indígenas, desapariciones paranormales, fantasmas o incluso intervención extraterrestre.

Estas teorías pertenecen más al ámbito de la cultura popular que al de la investigación histórica y carecen de evidencia seria, pero han sido ampliamente difundidas en los últimos años a través de películas, programas, documentales alternativos, series de televisión y en todo tipo de comunidades y foros de Internet.

Las investigaciones arqueológicas modernas

Durante décadas, arqueólogos e historiadores han realizado excavaciones en la zona de Roanoke y otras regiones cercanas. Se han encontrado herramientas inglesas, fragmentos de cerámica y objetos europeos mezclados con asentamientos indígenas, lo que podría indicar contacto e integración entre ambas poblaciones

Uno de los descubrimientos más interesantes ocurrió cuando los investigadores analizaron antiguos mapas realizados por John White. Bajo una pequeña corrección o parche oculto en uno de los mapas, parecía existir el símbolo de un fuerte construido tierra adentro. Esto llevó a algunos especialistas a pensar que los colonos habían planeado trasladarse hacia el interior antes incluso de la desaparición.

Las excavaciones posteriores encontraron ciertos objetos ingleses en esa región, aunque las pruebas no son concluyentes. La naturaleza húmeda y cambiante del terreno dificulta enormemente la conservación arqueológica, de manera que muchas posibles evidencias pudieron desaparecer hace siglos debido a las tormentas, la erosión y los cambios naturales en la costa atlántica.

En las últimas décadas se han utilizado técnicas modernas como radar de penetración terrestre, análisis químicos y estudios genéticos para intentar localizar rastros de los colonos, sin embargo, ninguna excavación ni investigación moderna ha logrado resolver definitivamente el misterio. 

Excavaciones actuales en Roanoke

Roanoke en la cultura popular

El primer uso conocido del término "La Colonia Perdida" para describir el asentamiento de Roanoke de 1587 fue utilizado por Eliza Lanesford Cushing en una novela histórica de 1837, "Virginia Dare; or, the Lost Colony". Cushing también parece ser la primera en presentar a la nieta de White siendo criada por nativos americanos, después de la masacre de los demás colonos, y en centrarse en sus aventuras como una hermosa joven. 

Desde entonces, la colonia perdida de Roanoke ha inspirado innumerables novelas históricas y relatos de misterio. Muchos autores han utilizado el caso para mezclar hechos históricos con elementos sobrenaturales. La palabra "Croatoan" se convirtió con el tiempo en un símbolo asociado a desapariciones y fenómenos inexplicables, como un misterio que ha aparecido en numerosas películas, series e incluso videojuegos.

Una de las referencias más conocidas es la temporada "Roanoke" de la serie American Horror Story, que reinterpretó el caso como una historia de terror sobrenatural. También existen documentales históricos producidos por canales como History Channel, National Geographic y Discovery Channel, centrados en las investigaciones arqueológicas y las teorías sobre la desaparición. 

En 2007 se estrenó la película "La colonia perdida (Fantasmas de Roanoke)", que plantea la desaparición también como un misterioso caso de terror sobrenatural.

Un misterio casi resuelto

La desaparición de la colonia de Roanoke continúa siendo uno de los episodios más fascinantes de la historia colonial americana. Aunque la arqueología y la investigación histórica han permitido comprender mejor el contexto y descartar muchas leyendas, todavía no existe una respuesta definitiva.

Todo indica que los colonos no desaparecieron de forma mágica ni instantánea. Lo más probable es que lucharan desesperadamente por sobrevivir en condiciones extremas y terminaran integrándose con pueblos indígenas cercanos. Sin embargo, la ausencia de pruebas concluyentes ha servido para mantener aún vivo el misterio hoy en día.

El caso reúne todos los elementos necesarios para convertirse en una leyenda duradera: exploradores en un territorio desconocido, aislamiento, desaparición sin explicaciones claras y una única palabra grabada como pista. Precisamente por eso, más de cuatro siglos después, la colonia perdida de Roanoke sigue ocupando un lugar único entre la historia y el mito.

La Colonia perdida de Roanoke en una película de 1921

Caodaísmo, la curiosa religión universal que engloba todas las demás

El caodaísmo es una religión sincrética y monoteísta de origen vietnamita fundada oficialmente en la provincia de Tây Ninh, al sur de Vietnam, a comienzos del siglo XX, concretamente en 1926, en un periodo marcado por el dominio colonial francés y por intensos procesos de transformación cultural y religiosa. 

Caodaísmo, la curiosa religión universal de Vietnam
Su denominación completa, Đại Đạo Tam Kỳ Phổ Độ (La Gran Vía de la Tercera Era de Salvación), busca expresar de manera explícita su carácter universal. Lejos de presentarse como una tradición local, el caodaísmo se concibe desde sus orígenes como una religión destinada a unificar espiritualmente a la humanidad.

Desde la perspectiva caodaísta, la historia religiosa del mundo se divide en tres grandes etapas o eras de revelación divina. Las dos primeras corresponderían a las religiones y sistemas filosóficos clásicos, transmitidos de forma parcial y condicionados por el contexto histórico de cada civilización. La tercera era, iniciada en Vietnam en el siglo XX, tendría como finalidad superar dichas divisiones y restaurar la unidad espiritual original. En este marco, el caodaísmo no se define como una ruptura con las religiones anteriores, sino como su culminación y síntesis, una religión que intenta englobar a todas las demás.

El origen del caodaísmo está estrechamente vinculado a la figura de Ngô Minh Chiêu, también conocido como Ngô Văn Chiêu, funcionario vietnamita de la administración colonial francesa y practicante de espiritismo. A partir de 1919, Chiêu afirmó haber recibido revelaciones directas de la divinidad suprema, Cao Đài, convirtiéndose así en el primer intermediario consciente entre Dios y la nueva doctrina. Aunque posteriormente se distanció de la organización institucional que daría forma al caodaísmo en 1926, es venerado como su fundador espiritual y como el primer profeta de la Tercera Era de Revelación. 

Ngô Minh Chiêu, el fundador del Caodaísmo
La divinidad suprema del caodaísmo es Cao Đài, expresión que puede traducirse como "Gran Señor" o "Morada Suprema", y que alude a una realidad trascendente que engloba a todas las manifestaciones de lo divino. A diferencia de otras religiones teístas, Cao Đài no se representa mediante una figura humana, sino a través del Ojo Divino o el Ojo de Dios, símbolo del conocimiento absoluto, la justicia cósmica y la presencia constante de la divinidad en el mundo. Este ser divino, normalmente inscrito en un triángulo luminoso, recuerda deliberadamente a símbolos tanto orientales como occidentales, subrayando el mensaje universal de esta curiosa religión.

En cuanto al plano doctrinal se refiere, el caodaísmo se basa en la convicción de que todas las grandes religiones proceden de una misma fuente divina y que sus diferencias son el resultado de adaptaciones culturales y temporales. Por ello, integra enseñanzas fundamentales del budismo, como la reencarnación y la ley del karma; del taoísmo, como la armonía entre fuerzas opuestas y el equilibrio del universo; del confucianismo, como la importancia de la ética social y el orden moral; y del cristianismo, del que adopta la idea de un dios único, una estructura clerical jerarquizada y una concepción progresiva de la salvación. 

La práctica religiosa se orienta, en definitiva, hacia la mejora ética, la compasión y la búsqueda de la armonía entre los seres humanos y el cosmos. A estas influencias se añade además el espiritismo occidental, particularmente influyente en el contexto colonial francés.

Este componente espiritista constituye una de las características más singulares del caodaísmo. Sus fundadores practicaban sesiones de escritura automática y comunicación con entidades espirituales, a través de las cuales, según la tradición, recibieron mensajes directos de Cao Đài y de otros espíritus elevados. 

Figuras veneradas en la religión caodaísta
Como resultado, el caodaísmo reconoce como santos o figuras venerables a personajes históricos y religiosos de muy diversa procedencia, entre ellos Buda, Confucio, Lao-Tsé, Jesucristo, Juana de Arco o Victor Hugo. Este último ocupa un lugar especialmente llamativo, ya que, según la tradición caodaísta, habría transmitido mensajes doctrinales a los fundadores de la religión mediante sesiones espiritistas, una práctica muy extendida en la Francia del siglo XIX e influyente en el Vietnam colonial.

Dentro de este marco inclusivo, el caodaísmo reconoce también al islam como una revelación legítima de origen divino. Aunque su influencia doctrinal directa es menos visible que la de las tradiciones asiáticas y cristianas, el profeta Mahoma es considerado un mensajero auténtico de Dios perteneciente a la Segunda Era de Revelación. Esta aceptación del islam refuerza la vocación universalista del caodaísmo, que no limita su síntesis espiritual a Oriente y Occidente, sino que aspira a integrar todas las grandes tradiciones monoteístas y filosóficas de la humanidad.

La organización interna del caodaísmo es notablemente compleja y refleja su voluntad de orden y sistematización doctrinal. El clero se estructura en una jerarquía que recuerda en muchos aspectos a la de la Iglesia católica, con cargos equivalentes al Papa, cardenales, arzobispos y sacerdotes. Esta jerarquía se divide simbólicamente en tres ramas que representan las tradiciones budista, taoísta y confuciana, cada una con funciones específicas dentro del sistema religioso. 

Gran Templo caodaísta de Tây Ninh
Las prácticas religiosas caodaístas incluyen oraciones diarias, rituales colectivos, meditación y una estricta observancia moral. Muchos fieles adoptan una dieta vegetariana, al menos en determinados días del mes, como expresión de compasión y autocontrol espiritual. El objetivo último de estas prácticas es el perfeccionamiento moral del individuo y su progresiva liberación del ciclo de reencarnaciones.

El centro espiritual del caodaísmo es el Gran Templo de Tây Ninh, una construcción monumental iniciada en la década de 1930 y finalizada a mediados del siglo XX. Su arquitectura es altamente simbólica y combina elementos de catedrales cristianas, pagodas budistas y templos taoístas. 

Los colores intensos, las columnas decoradas con dragones, las bóvedas estrelladas y la omnipresente imagen del Ojo Divino convierten el templo en una representación visual del universo caodaísta. Una curiosidad destacable es que muchas de las ceremonias están cuidadosamente coreografiadas, con movimientos y vestimentas que varían según el rango clerical y la rama doctrinal.

Desde el punto de vista histórico, el caodaísmo no es únicamente un fenómeno religioso, sino que también tiene cierta relevancia política y social. A mediados del siglo XX llegó a ejercer un considerable poder regional, con administración propia y fuerzas armadas, especialmente en el sur de Vietnam. Esta dimensión política provocó tensiones, tanto con las autoridades coloniales francesas como con los distintos gobiernos vietnamitas posteriores. Tras la reunificación del país en 1975, el régimen comunista reprimió severamente al movimiento, aunque con el tiempo fue reconocido oficialmente y sometido a un control estatal más estricto.

Símbolo del Ojo Divino - Caodaísmo
En la actualidad, el caodaísmo cuenta con varios millones de seguidores, principalmente en Vietnam, aunque existen comunidades organizadas en países como Estados Unidos, Francia, Australia y Canadá, fruto de la diáspora vietnamita. 

Según las estimaciones más fiables, el caodaísmo cuenta hoy con alrededor de 4 a 6 millones de seguidores en todo el mundo. La mayoría de ellos reside en Vietnam, especialmente en el sur del país, alrededor de la provincia de Tây Ninh, donde se encuentra la sede central de la religión. 

Por otra parte, las estadísticas oficiales del gobierno vietnamita más recientes hablan de cifras más conservadoras dentro del país, con cerca de 2,4 millones de seguidores reconocidos oficialmente y decenas de miles más viviendo en el extranjero. Sin embargo, las fuentes académicas y religiosas generalmente consideran que la comunidad caodaísta es más amplia, estimando hasta aproximadamente seis millones de creyentes al sumar comunidades de la diáspora vietnamita en países como Estados Unidos, Australia, Francia, Canadá y Camboya.

Desde una perspectiva académica, el caodaísmo resulta especialmente interesante como un ejemplo de religión moderna no occidental, surgida en un contexto colonial y profundamente marcada por  la mezcla de tradiciones culturales y espirituales de Oriente y Occidente. Más allá de su dimensión estrictamente religiosa, el caodaísmo puede interpretarse como un ambicioso intento de ofrecer una respuesta espiritual global a los desafíos del mundo actual, proponiendo una síntesis universal en un mundo caracterizado por la fragmentación cultural y religiosa.

Ceremonia religiosa Caodaísmo

Cómo se creó la leyenda negra española

Se conoce como la leyenda negra de España a un conjunto de relatos, mitos y exageraciones negativas que se desarrollaron principalmente a partir del siglo XVI en Europa, con el objetivo de dañar la reputación de España, particularmente durante el auge y expansión del Imperio español. 

La leyenda negra de España
Esta leyenda negra española surgió y fue fomentada en un contexto de rivalidades políticas, religiosas y económicas por las principales potencias europeas, como los Países Bajos, Inglaterra y Francia. Además de servir como un arma de propaganda eficaz para desacreditar al Imperio español en los siglos XVI y XVII, su influencia perduró mucho tiempo después afectando a la percepción de España en el extranjero.

Si bien parte de las críticas tienen fundamentos históricos, la leyenda negra contra España distorsionó la realidad y omitió deliberadamente logros culturales, científicos y artísticos del Imperio español, buscando retratar a España como un país extremadamente cruel, intolerante y retrógrado, utilizando para ello episodios históricos concretos que cimentaran esta imagen negativa con el objetivo de desprestigiar y desacreditar su dominio y acciones, especialmente en América y Europa.

Diferenciar la verdad y los hechos históricos de las exageraciones y bulos intencionados que hay detrás de la leyenda negra de España es un debate que ha llegado hasta nuestros días, aceptándose por lo general y de forma mayoritaria entre los historiadores que la realidad de la época fue mucho más compleja y avanzada que la simple imagen de un imperio cruel y atrasado que propagaron las potencias rivales de la época.

La leyenda negra de España: ejemplos, mitos y exageraciones

Durante los siglos XVI y XVII, España era una de las potencias más influyentes de Europa, controlando vastos territorios en América, Europa e incluso Asia. Esto generó tensiones con otras naciones, como Inglaterra, Francia y los Países Bajos. Las constantes guerras entre España y estos países fue uno de los factores principales que impulsaron la difusión de la leyenda negra contra España, pero a ello se le sumaron otros factores religiosos, sociales y culturales. Aunque algunas críticas tenían bases reales, el propósito en definitiva que buscaban el resto de potencias era desacreditar a España en el escenario internacional.

La Inquisición Española

La Inquisición Española se ha convertido con el tiempo en uno de los símbolos más famosos de la leyenda negra. Instituido en 1478 para mantener la ortodoxia católica, el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue acusado de llevar a cabo torturas indiscriminadas y ejecuciones masivas, lo que ayudó a formar la imagen de una España bárbara y fanática. 

Tribunal de la Santa Inquisición
En Inglaterra, obras como Foxe's Book of Martyrs de John Foxe (1563) retrataron a los católicos españoles y la Inquisición como enemigos de la libertad religiosa, utilizando la quema de herejes como un emblema de la represión española. 

Este texto contribuyó a fomentar la visión negativa de España entre las potencias protestantes de Europa, sin embargo, al mismo tiempo, en muchas de ellas se seguían produciendo casos brutales de quema de brujas, como los juicios por brujería de North Berwick o incluso llegando a celebrarse peculiares juicios por licantropía en el centro de Europa, con el acusado siendo torturado hasta la muerte, como el caso de Peter Stumpp, el hombre lobo alemán del siglo XVI. 

Aunque la Inquisición española se ganó a pulso su fama, el número de víctimas fue considerablemente menor que lo que afirmaban los relatos exagerados, inflando las cifras para destacar el supuesto carácter brutal y despiadado de la institución. 

Los procesos de la Inquisición Española están relativamente bien documentados. Los últimos estudios de los historiadores estiman que, en sus 356 años de actividad, se llevaron a cabo 150.000 procesos inquisitoriales en España en los que se ejecutó a entre 3.000 y 5.000 personas. Unas cifras que si bien son considerables, están muy alejadas del numero de ejecuciones que tradicionalmente se han intentado adjudicar al Santo Oficio y son cifras comparables a las de otras inquisiciones europeas.

La conquista de América

La conquista de América por parte de España (como es sabido, ya se habían dado al parecer viajes a América anteriores a Colón) es un tema que ha suscitado tradicionalmente un gran interés entre los historiadores, especialmente en torno a un tema tan polémico como las muertes que se produjeron entre los pueblos indígenas durante la conquista del continente. 

No hay duda de que la violencia y la explotación por parte de los conquistadores jugaron un papel importante en el proceso, pero la principal causa de la masiva disminución de la población indígena en América se debió a la propagación de enfermedades como la viruela, el sarampión y la gripe, traídas accidentalmente por los europeos. Estas enfermedades, para las cuales los indígenas no tenían inmunidad, causaron entre el 50 y el 90 % de las muertes, mucho más que las batallas o el maltrato directo.

En comparación con otras potencias coloniales, el enfoque español hacia las poblaciones indígenas fue bastante diferente. Aunque hubo episodios de crueldad extrema, España desarrolló un sistema que incluía la conversión al cristianismo y la creación de una estructura social en la que los indígenas, aunque en una posición subyugada, fueron integrados en la vida colonial. Esto es evidente en la gran cantidad de población indígena y mestiza que aún existe en los países que formaron parte del Imperio español. En naciones como México, Perú, Bolivia y Guatemala, los pueblos indígenas y mestizos constituyen un porcentaje significativo de la población. Este proceso de mezcla y convivencia, aunque no exento de explotación, permitió la supervivencia de una considerable parte de las culturas indígenas. 

En contraste, en países colonizados por otras potencias como Inglaterra, Francia y Portugal, la situación fue completamente diferente. En lugares como Estados Unidos, Canadá y Brasil, las poblaciones indígenas fueron reducidas a una pequeña fracción de la población total. En gran medida, esto fue producto de políticas de desplazamiento forzado, masacres y, en el caso de Brasil, la importación masiva de esclavos africanos que alteró la composición demográfica.

Mientras que los imperios coloniales inglés y francés a menudo promovieron la segregación y el desplazamiento, España, a pesar de su violencia inicial tras el descubrimiento del continente, permitió una mayor integración cultural. El legado de esta diferencia puede verse hoy en las poblaciones indígenas y mestizas que aún predominan en gran parte de Hispanoamérica, en contraste con los pequeños porcentajes en América del Norte y Brasil. (Mapa de la población indígena de América por países)

Mapa de la población indígena de América por países

La derrota de la Armada Invencible

El fallido intento de España de invadir Inglaterra con la denominada "Armada Invencible" en 1588 también fue utilizado para alimentar la leyenda negra. A pesar de que la derrota se debió principalmente a condiciones climáticas adversas y no a la incompetencia militar española, la propaganda inglesa se encargó de ridiculizar a España y mostrar su decadencia y arrogancia.

Tras la derrota de la Armada, Inglaterra promovió panfletos y discursos que ridiculizaban a Felipe II y mostraban a los españoles como ineptos y cobardes. Esto contribuyó a la construcción de una imagen de España como un imperio en declive y corrupto. Curiosamente, al año siguiente Inglaterra sufriría una desastrosa derrota frente a España con características muy similares los de la Armada Invencible, hasta el punto de que se le dio históricamente un nombre similar, siendo conocida como la Contraarmada, la invencible inglesa. 

Esta catastrófica campaña de 1589, comandada por el corsario Sir Francis Drake, está considerada como uno de los peores desastres navales en la historia de Inglaterra, con cifras de pérdidas materiales y humanas muy similares a las de la Armada Invencible, pero a diferencia de esta, se trata de un episodio mucho menos conocido y al que se le ha dado menos pábulo en la historia. 

Los Países Bajos y el Duque de Alba

La represión de los Países Bajos durante las Guerras de los Ochenta Años (1568-1648), en las que los territorios bajo dominio español intentaban independizarse, fue otro evento que sirvió para acrecentar la leyenda negra española. El Duque de Alba, por entonces gobernador de los Países Bajos entre 1567 y 1573, fue acusado de crueldades masivas, debido principalmente a su papel en la creación del llamado "Tribunal de los Tumultos", el cual era conocido popularmente como el "Consejo de Sangre". No hay duda de que este tribunal ejecutó a numerosos rebeldes, pero el número de víctimas fue inflado por la propaganda antiespañola. 

El Tribunal de los Tumultos
La propaganda de los Países Bajos, en particular a través de panfletos y grabados, retrataba al Duque de Alba como un monstruo sediento de sangre que ejecutaba a miles de personas inocentes, relatos que influyeron notablemente en la percepción de España como un imperio tiránico. Obras como Apología de Guillermo de Orange (1581) difundieron la idea de que los españoles eran bárbaros que oprimían a los protestantes de los Países Bajos.

Algunas fuentes holandesas y protestantes de la época exageraron deliberadamente las cifras para avivar la resistencia contra el control español, llegando a afirmar que las ejecuciones ascendían a decenas de miles. Sin embargo, la cifra más comúnmente aceptada por la mayoría de historiadores modernos se sitúa alrededor de 8.000 a 9.000 ejecuciones durante la campaña de represión del Duque de Alba, pero esto incluye además no solo las personas ejecutadas por el propio tribunal, sino también otras muertes en combate y represalias en las revueltas. 

El trato a la población indígena

Otro pilar fundamental de la leyenda negra fue el trato a los pueblos indígenas durante la conquista de América. Aunque es cierto que hubo abusos y explotación, el relato se amplificó más allá de la realidad. El fraile Bartolomé de las Casas, en su obra Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552), denunció con vehemencia los malos tratos que recibían los indígenas. El objetivo del fraile con su obra era en realidad reformar las prácticas coloniales y tenía un tono más moralista que estrictamente histórico, pero sus escritos fueron manipulados por los enemigos de España para describir a los conquistadores como genocidas despiadados y alimentar la visión negativa de España en el mundo.

Las crónicas de Bartolomé de las Casas fueron traducidas a varios idiomas y utilizadas en los Países Bajos y en Inglaterra para crear una narrativa de crueldad extrema. En este sentido, se usaba para justificar la expansión y las conquistas de estos países bajo el argumento de que sus propios métodos de colonización eran más civilizados y justos que los de España.

La leyenda negra española, una visión distorsionada de la historia

La leyenda negra española ha sido matizada o desmentida por numerosos estudios históricos, que han servido para resalta diversos aspectos positivos del Imperio español que no se suelen tener en cuenta, en especial en América. Merece la pena conocer la realidad detrás de muchos hechos históricos distorsionados con el tiempo y por determinados intereses para poder entender este importante período de la historia de manera más fidedigna.

Creación de universidades y difusión del conocimiento

A diferencia de la imagen de "atraso" que proyectaba la leyenda negra, España fue pionera en la creación de instituciones educativas en América, promoviendo el conocimiento y la cultura.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú
España estableció las primeras universidades en el continente americano, mucho antes que otras potencias coloniales. La Universidad de Santo Tomás de Aquino en Santo Domingo (1538) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima (1551) se sitúan entre las más antiguas del continente. Estas instituciones promovieron el estudio de teología, derecho, medicina y otras ciencias, algo que contrasta con la imagen de una España oscurantista y represiva que en muchas ocasiones se ha intentado transmitir.

A mediados del siglo XVI, España ya había establecido cátedras de lenguas indígenas y ciencias en estas universidades, lo que facilitó el intercambio de conocimientos entre culturas y la formación de élites locales en las colonias. Los mestizos y algunos indígenas podían acceder a estos estudios, lo que refleja una política de integración más avanzada en comparación con otras potencias coloniales de la época.

Protección de los derechos de los pueblos indígenas

Una de las críticas centrales de la leyenda negra española era el supuesto trato extremadamente brutal de los españoles hacia los indígenas. Sin embargo, la realidad es más compleja, ya que las autoridades españolas adoptaron de hecho diversas medidas para proteger a los indígenas.

En 1542, el rey Carlos I promulgó las Nuevas Leyes de Indias, orientadas a regular el trato hacia los indígenas y abolir las prácticas más abusivas, como la encomienda (un sistema de trabajo forzado). Estas leyes, aunque no siempre fueron aplicadas de manera estricta, reflejan un esfuerzo por parte de la monarquía española para limitar los abusos y proteger a los indígenas.

El mismo Bartolomé de las Casas, defensor de los derechos indígenas, fue clave en la promulgación de estas leyes, y su influencia es una buena muestra de que en España se daba en aquellos años un intenso debate interno sobre cómo tratar a las poblaciones nativas. 

Incluso un personaje tan importante en la época como Cristóbal Colón llegó a ser arrestado por la Corona de Castilla debido a, entre otros cargos, por su maltrato a los indígenas. En 1500, el descontento entre los colonos en La Española había aumentado debido a la falta de alimentos, las condiciones difíciles y el despotismo con el que Colón y sus hermanos gobernaban. Las quejas llegaron a la Corona, de manera que los Reyes Católicos enviaron a Francisco de Bobadilla, un juez con autoridad real, para investigar la situación. 

Bobadilla encontró evidencias de que Colón había gobernado de manera arbitraria y cruel tanto a los colonos como a los indígenas. Como resultado, Colón fue arrestado junto con sus hermanos, y los tres fueron enviados de regreso a España en cadenas. Tras su regreso a la península, los Reyes Católicos acabaron liberando a Colón y lo exoneraron de los cargos más graves, pero nunca volvió a tener el mismo poder que antes.

Abolición temprana de la esclavitud

Leyes de Burgos firmadas por los Reyes Católicos
España, a pesar de que participó también en el comercio de esclavos africanos, fue una de las primeras naciones en tomar medidas para regular y limitar la esclavitud, particularmente en América.

La Leyes de Burgos, aprobadas por los Reyes Católicos en 1512, fue la primera legislación en el mundo colonial que trató de regular el trabajo de los indígenas en América. Prohibía el trabajo excesivo y ordenaba que se les tratara con respeto. Si bien es cierto que la ley fue incumplida en algunos casos, la promulgación de esta ley es un indicio evidente de la preocupación temprana de la Corona por la justicia social en sus nuevos territorios americanos.

La abolición de la esclavitud indígena fue de hecho una de las principales preocupaciones de los juristas y misioneros españoles. Las Leyes de Indias (que recopilan las Leyes de Burgos y las Leyes Nuevas) prohibían expresamente la esclavización de los indígenas en los territorios españoles. En comparación con las colonias británicas y francesas, donde la esclavitud fue una institución profundamente arraigada durante siglos, en el mundo hispano, particularmente a partir del siglo XVI, hubo una política sistemática de protección a las poblaciones indígenas.

Mestizaje y creación de una sociedad diversa

A diferencia de la mayoría de potencias coloniales, España fomentó el mestizaje cultural y racial en sus territorios. En lugar de segregar a los indígenas y a los europeos, se permitió y alentó una mezcla entre ambas culturas, lo que resultó en la creación de una sociedad mestiza.

El mestizaje fue una política no solo tolerada, sino incentivada. Los hijos de europeos y mujeres indígenas podían ascender socialmente y no era extraño que tuvieran también acceso a la educación e incluso a puestos de poder. Esta integración contrasta con la política segregacionista que se practicó en las colonias inglesas y francesas. 

En ciudades como México y Lima, los mestizos jugaron además un papel crucial en la construcción de la nueva sociedad colonial, integrándose en muchos casos en la vida económica y política. Se trata de un buen reflejo de que la política de España en sus territorios americanos intentaba crear una sociedad mucho más integradora que la que por ejemplo se llevó a cabo en las colonias del Imperio británico, donde la segregación racial fue mucho más estricta y prolongada.

Promoción de la religión y defensa de los derechos humanos

Si bien la leyenda negra retrata a España como un imperio fanático y brutal en sus conversiones religiosas, y aunque indudablemente hubo conversiones religiosas forzadas en muchos casos.la realidad histórica es algo diferente y con matices respecto al relato que se suele transmitir habitualmente. Los misioneros españoles, especialmente los franciscanos, dominicos y jesuitas, jugaron un papel importante en la evangelización, pero también en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas.

Los jesuitas crearon en América del Sur las reducciones o asentamientos para indígenas, donde se les educaba en el cristianismo y se les protegía de los trabajos forzados. Estas comunidades, que florecieron particularmente en zonas como Paraguay, ofrecían a los indígenas cierta autonomía y la posibilidad de integrarse al sistema económico y social de la colonia sin perder por completo su cultura.

En las reducciones jesuíticas de Paraguay, los indígenas guaraníes vivían en comunidades relativamente autónomas, donde aprendían oficios, recibían educación religiosa y vivían en condiciones bastante mejores que los indígenas fuera de las misiones. Este modelo fue tan exitoso que, tras la expulsión de los jesuitas en 1767, incluso otras potencias coloniales intentaron replicarlo.

Desarrollo económico y social en las colonias

A pesar de la imagen de explotación que se intentó promover para alimentar la leyenda negra, España impulsó un desarrollo económico considerable en sus territorios coloniales. Los virreinatos y provincias españolas desarrollaron una infraestructura muy avanzada para la época, que incluía caminos, hospitales, catedrales y acueductos.

Las ciudades fundadas por los españoles en América, como Ciudad de México, Lima y Buenos Aires, se convirtieron rápidamente en centros de comercio y cultura, mientras que las autoridades coloniales construyeron hospitales, iglesias, puentes y carreteras para mejorar la calidad de vida de los habitantes. Entre muchas otras, la catedral de Ciudad de México, fundada en 1570, es un buen ejemplo de la inversión en arquitectura y cultura que se realizó en las colonias.

En el siglo XVIII, el virreinato de Nueva España (actual México) tenía de hecho una economía más desarrollada que muchas regiones de Europa, con una fuerte red de comercio y una infraestructura que incluía hospitales, iglesias y universidades. Además, la minería y la agricultura fueron modernizadas bajo la supervisión del gobierno colonial.

Monumentos Patrimonios de la humanidad España vs Inglaterra


La Gran Colombia, la gran nación hispanoamericana

La Gran Colombia es el nombre que se utiliza para denominar a un gran país existente entre 1819 y 1831 que abarcaba el norte de Sudamérica y parte de América Central. Esta gran nación hispanoamericana comprendía territorios de países actuales como Colombia, Venezuela, Ecuador, o Panamá, y parte del territorio de otros, como el norte de Perú, o el noroeste de Brasil.

La Gran ColombiaLa historia de la Gran Colombia fue realmente corta. Fundada como una república en 1819 el Estado se creó oficialmente en 1821, pero no gozó del reconocimiento internacional de muchos países europeos.

Con la figura histórica de Simón Bolivar como primer presidente, a finales de la década de 1820 comenzaron a surgir problemas internos y tensiones regionales, disolviéndose "la gran nación hispano americana" en 1831. El nombre de la Gran Colombia se comenzó a utilizar para distinguir históricamente el país de la actual República de Colombia.

El origen de la Gran Colombia se le atribuye a Sebastián Francisco de Miranda, un político, militar, escritor y diplomático, de nacionalidad española y venezolana, que buscaba la unificación de los pueblos libres de América con la creación de un gran Estado hispanoamericano independiente.

Era la época en la que el Imperio español estaba entrando en declive, y muchas colonias americanas buscaban su independencia de España. La idea de Francisco de Miranda no llegó a concretarse, pero poco después la retomaría una de las figuras clave en las Guerras de Independencia Hispanoamericana, el "Libertador" Simón Bolívar.

El Libertador Simón BolívarMientras estaba inmerso en plena guerra por la independencia de Venezuela, las fuerzas revolucionarias lideradas por Simón Bolívar sentaron las bases para la creación de un gobierno regular en una convención constitucional. Bolívar llegó a la conclusión de que debía aglutinar a los distintos pueblos de la América hispana como garantía de la independencia.

Como Jefe Supremo de la República de Venezuela y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y de la Nueva Granada, Simón Bolivar creó el 15 de febrero de 1819 el Congreso de Angostura en la ciudad de Angostura, conocida actualmente como Ciudad Bolívar.

Allí se reunieron representantes de Venezuela, Nueva Granada (actualmente Colombia) y Quito (actualmente Ecuador), para trabajar en el desarrollo de una Ley Fundamental de Colombia.

En el histórico Congreso de Angostura se decidió, entre otras cosas, que se crearía la República de Colombia (conocida históricamente como la Gran Colombia), que sería gobernada por un presidente, siendo nombrado Simón Bolívar como primer presidente de la República y al que se le otorgó el título de "Libertador".

Mapa regiones Gran ColombiaTambién se estableció que Nueva Granada sería renombrada como Cundinamarca y su capital, Santa Fe renombrada Bogotá; la capital de Quito sería Quito; la capital de Venezuela sería Caracas; y la capital de la Gran Colombia sería una nueva ciudad que llevaría el nombre del libertador Bolívar, cuya ubicación debía ser determinada posteriormente.

El 10 de agosto de 1819, Bolívar entraría triunfante en Santafé de Bogotá, la capital de Nueva Granada, tras vencer a las tropas españolas en la Batalla de Boyacá, liberando Nueva Granada del dominio español e iniciando el camino para la creación de la Gran Colombia.

El 17 de diciembre de 1819, el Congreso de Angostura declaró formalmente creada la República de Colombia. Las Repúblicas de Venezuela y Nueva Granada fueron reunidas bajo el título de República de Colombia. Su territorio comprendía a los de la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato del Nuevo Reino de Granada. Esto quedaría ratificado en 1821 en el Congreso de Cúcuta donde se elaboró un proyecto constitucional, siendo proclamada el 30 de agosto de 1821 la Constitución de Cúcuta, que estuvo vigente en la Gran Colombia hasta su disolución.

El texto constitucional de la Gran Colombia, además de proponer diferentes reformas orientadas a conseguir la libertad económica y política de los territorios, promulgaba la libertad de expresión, la abolición progresiva de la esclavitud, acababa con la época de la inquisición, y proyectaba diversas reformas relativas a la Iglesia.

Mapa de las colonias en el Caribe en 1821Tras más de tres siglos como colonia española, el 28 de noviembre de 1821 Panamá alcanzaba su independencia de España. Sobre la mesa se planteó unirse al Estado Mexicano que empezaba a nacer o unirse a Perú, sin embargo en el propio Acta de Independencia, Panamá declaró que se unía a la Gran Colombia, ya que sus gobernantes pensaban que perteneciendo a este gran Estado colombiano, Panamá podría mantener su autonomía económica y política.

Dos días después, el 30 de noviembre de 1821, se proclamó el Estado Independiente del Haití Español (actual República Dominicana), e intentaron unirse al proyecto bolivariano de la Gran Colombia, sin embargo no lo consiguieron y su Independencia efímera duró apenas unas semanas, siendo anexionado el territorio en febrero de 1822 a la República de Haití.

En Cuba y Puerto Rico surgieron también movimientos independentistas que buscaban crear un Estado independiente asociado a la Gran Colombia, pero fracasaron en su intento debido principalmente a la fuerte oposición tanto de España como de Estados Unidos.

Casi desde sus inicios, la Gran Colombia tuvo que hacer frente a una gran cantidad de problemas, muchos de ellos de carácter interno. Las diferencias políticas entre el presidente Simón Bolívar y el vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander, comenzaron a hacerse cada vez más evidentes, profundizándose la crisis con la reciente creación de la República de Bolivia, y la proclamación de su constitución en 1826 por Simón Bolivar. Se crearon dos frentes que buscaban objetivos políticos diferentes.
Francisco de Paula Santander

Mientras los bolivarianos querían un poder central y eminentemente presidencialista, los santanderistas abogaban por el federalismo. Se intentaron resolver las diferencias relacionadas con la República y reformar la Constitución de Cúcuta en abril de 1828 durante la Convención de Ocaña, pero el proyecto fracasó. El 27 de agosto Simón Bolívar promulgó lo que llamó "Ley Fundamental", asumió el mando supremo de la nación, se proclamó Dictador y dejó sin vigencia la Constitución de Cúcuta. Disolvió el congreso y todos los cargos públicos que fueran miembros de la oposición, comenzando por el cargo del vicepresidente.

Para empeorar las cosas, entre 1828 y 1829 se desarrolló la guerra entre la Gran Colombia y Perú, conocida como la Guerra grancolombo-peruana. Tras la independencia del Perú en 1824, el "Libertador" Simón Bolívar se mantuvo como Dictador del Perú, sin embargo los peruanos eran reacios a la intervención de Bolívar en los asuntos internos del país, y ayudaron a Bolivia a liberarse del régimen bolivariano invadiendo parte del territorio para recuperar el denominado Alto Perú (Intervención peruana en Bolivia de 1828).

A esto se sumaban los conflictos territoriales entre ambos países, ya que mientras la Gran Colombia reclamaba el dominio de parte del territorio del norte de Perú (Tumbes, Jaén y Maynas), Perú reclamaba a su vez a la Gran Colombia la provincia de Guayaquil. La guerra entre ambos países acabó finalmente con el Tratado de Guayaquil, donde se mantuvo la situación territorial previa al inicio del conflicto.

El general José Antonio Páez, líder de La CosiataA nivel interno, la tensión entre federalistas y centralistas siguió aumentando mientras tanto en la Gran Colombia, y comenzaron a surgir movimientos separatistas en Venezuela y en Ecuador (Quito). Venezuela ya había intentando anteriormente separarse de la Gran República colombiana, destacando la revolución de La Cosiata, liderada en abril de 1826 por el general José Antonio Páez.

Finalmente, en enero de 1830 Venezuela declaró oficialmente que se separaba de la Gran Colombia durante la convención constitucional reunida en Bogotá (Congreso Admirable). Simón Bolívar decidió presentar su renuncia, aunque el congreso la rechazó inicialmente.

El 29 de abril se promulgó una nueva constitución que establecía a la Gran Colombia como un país republicano de sistema centralista, siendo nombrado presidente de la república a Joaquín Mosquera y vicepresidente a Domingo Caicedo.

Poco después, el 13 de mayo de 1830, Quito (Departamento del Sur), declaró su independencia de la Gran Colombia y conformó oficialmente la República del Ecuador. La Gran Colombia quedaría así constituida por los Departamentos Centrales de Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Istmo y Magdalena.

La nueva constitución promulgada a finales de abril nunca llegó a entrar en vigor y la disolución de la Gran Colombia era ya un hecho palpable. El 27 de agosto de 1830 se derrocó al presidente Joaquín Mosquera y se entró en una dictadura militar comandada por el General Rafael Urdaneta.

Simón Bolívar fue desterrado a Venezuela, falleciendo el 17 de diciembre de 1830 mientras era testigo de que su sueño de una gran nación hispanoamericana unida se desmoronaba.

Con la separación de Panamá en dos fases entre 1830 y 1831, se precipitó la desintegración del gran estado colombiano. El general Rafael Urdaneta, entregó el mando de la ya desmembrada Gran Colombia a Domingo Caicedo el 3 de mayo de 1831. su presidencia duró hasta el 21 de noviembre de 1831, fecha en la que fue abolida oficialmente la Gran Colombia.

Bandera de la Gran Colombia entre 1819 y 1820A pesar de su corta duración, la importancia histórica de la Gran Colombia es considerable como el mayor intento por crear una gran nación unida en América del Sur. En su momento de mayor extensión abarcaba un vasto territorio que comprendía la mayor parte del norte de América del Sur, ocupando un área de más de 2.500.000 kilómetros cuadrados.

Esta gran nación hispanoamericana era multiétnica, compuesta por españoles, indios, mulatos, negros, mestizos y zambos, con una población total que se estimaba en la época en más de 2,5 millones de personas. Era por lo general una nación muy militarizada debido a la cantidad de conflictos a los que debía de hacer frente, contando con un ejército permanente de entre 25.000 y 30.000 hombres.

En un intento por mejorar las condiciones de sus ciudadanos y hacer avanzar al país, durante su mandato Simón Bolívar declaró patrimonio nacional las riquezas del suelo y el subsuelo; la nacionalización de las minas; decretó la educación gratuita para niños y niñas, y ante la falta de escuelas en algunas regiones, ordenó que se impartieran clases en las iglesias cuando no había homilías. También se decretó una reforma agraria contra los latifundios, repartiendo las mejores tierras para quienes las trabajaban.

Si bien el sueño de Simón Bolívar de la Gran Colombia no llegó a perdurar en el tiempo, el legado del gobierno bolivariano sentó las bases para las políticas de muchos gobernantes y países de la región que vendrían después.

Mapa detallado de la Gran Colombia en 1824

Anthony Johnson, el primer esclavista negro

Originario de Angola, Anthony Johnson llegó a la antigua colonia británica de Virginia en 1619. Tras varios años de trabajo, acabó ganando su libertad y se le concedieron tierras de cultivo, convirtiéndose en un agricultor colonialista. Contratando varios sirvientes para trabajar sus tierras, Anthony Johnson se hizo famoso por una disputa con uno de sus trabajadores negros, John Casor.

Anthony Johnson , el primer esclavista negroEl problema acabó en los tribunales, que terminaron dando la razón a Johnson. Se trataba de la primera vez que alguien era declarado esclavo en un caso civil, a pesar de no haber cometido ningún crimen, convirtiendo a Anthony Johnson en el primer esclavista negro de la historia.

A principios del siglo XVII, sólo había unas 300 personas de origen africano que vivían en la Colonia de Virginia, lo que representaba aproximadamente el 1% de la población total.

El primer grupo de 20 africanos que llegaron a Virginia, considerados habitualmente como los primeros esclavos de Norteamérica, fueron llevados a Jamestown en 1619 para trabajar como sirvientes. Tras realizar su trabajo eran liberados y recibían 20 hectáreas de tierra para cultivar. Anthony Johnson formaba parte de este grupo original, aunque por entonces se le conocía simplemente como Antonio.

Johnson fue capturado en su Angola natal por una tribu enemiga y vendido a los comerciantes de esclavos árabes. Posteriormente fue vendido como sirviente, contratado por un comerciante que trabajaba para la Compañía de Virginia. Al llegar a Virginia, trabajó en una plantación de tabaco que pertenecía a un tal Bennet, quien sería su patrón.

Llegada de un barco de esclavos a Virginia a principios de 1600Era la época que dio origen a la esclavitud en Estados Unidos, que aún no estaba regulada ni legalmente reconocida, aunque era permitida en muchos casos.

En realidad, estos primeros negros procedentes de África no eran considerados esclavos. Eran contratados como sirvientes por un período de trabajo de entre cuatro y siete años, tiempo en el que debían de pagar su pasaje a América, su manutención, su alojamiento y sus cuotas periódicas para alcanzar la libertad.

Muchos trabajadores blancos que llegaban a las Trece Colonias (grupo de colonias británicas en América que declararon su independencia en 1776 y formaron posteriormente los Estados unidos), también llegaron al continente americano contratados como servidumbre.

Mientras trabajaba en la plantación, Anthony Johnson estuvo a punto de morir en la masacre india de 1622, cuando la plantación de su amo fue atacada por los Powhatan, una tribu de nativos americanos que trataban de repeler a los colonos de sus tierras en Virginia. De los 57 hombres que se encontraban en la plantación cuando fueron atacados, únicamente 52 sobrevivieron, Johnson entre ellos. Al año siguiente, en 1623, llegaría a la plantación procedente de África, María, quien se convertiría poco después en su mujer.

Retrato esclavista Anthony JohnsonTras varios años de trabajo, finalmente Antonio acabó consiguiendo su libertad y la de su mujer en 1635, pasando a ser un hombre negro libre, denominados en la época como "Free Negro". Fue también el momento en el que cambió su nombre por el nombre de Anthony Johnson, aunque el primer registro oficial de Johnson como hombre libre es de 1647, cuando quedó reflejado en un documento de compra de un becerro.

Se le concedió una gran parcela de tierras de cultivo donde desarrolló una próspera granja. Años después, el 24 de julio de 1651, adquirió otras 100 hectáreas de terreno en Great Naswattock Creek, en el condado de Northampton, Virginia, para crear una plantación de tabaco. Bajo el sistema de headright establecido para los colonos, además de la tierra adquirió también los contratos de cinco sirvientes, entre los que se encontraba su hijo, Richard Johnson.

En 1652, un gran incendio en la plantación causó enormes pérdidas a la familia Johnson y solicitaron a los tribunales un alivio fiscal para poder sacar adelante el negocio. El tribunal acordó reducir los impuestos a las familia y eximió a su esposa María y sus dos hijas de pagar impuestos durante el resto de su vida. Según la ley tributaria de Virginia de la época, las mujeres y hombres negros debían de pagar impuestos durante toda su vida, mientras que el resto de la población pagaban únicamente impuestos los hombres de entre 16 y 60 años.

Con esta decisión del tribunal, se estaba equiparando la posición social de las mujeres de la familia Johnson a la de las mujeres blancas, algo sin precedentes en la época. En la argumentación del tribunal, los magistrados señalaron que Anthony y María habían sido habitantes de Virginia durante más de 30 años, siendo respetados en la comunidad por su trabajado duro. Al año siguiente, Anthony Johnson pasaría a formar parte de los libros de historia de Estados Unidos, con el denominado caso John Casor.

Sentencia favorable a Anthony Johnson frente a John Casor - 1655En 1653, John Casor, un criado negro que Johnson había contratado a principios de la década de 1640, alegó que su contrato de sirviente había expirado varios años antes, y que se encontraba detenido ilegalmente por Johnson. El dueño de una plantación vecina, Robert Parker, se implicó en el asunto, e intentó persuadir a Johnson para que dejara libre a Casor, llegando a ofrecerle trabajo y firmando un nuevo contrato de servidumbre con él.

En respuesta, Anthony Johnson demandó a Robert Parker en 1654 en la corte de Northampton. Aunque perdió inicialmente el juicio, Johnson apeló la sentencia, y en 1655 el tribunal falló en su favor, reconociendo que Anthony Johnson aún "poseía" a John Casor.

La importancia histórica de la sentencia conseguida por Anthony Johnson en el caso John Casor, radica en que era la primera vez que un tribunal de las Trece Colonias afirmaba en una sentencia que una persona que no había cometido ningún crimen podía ser mantenida en servidumbre de por vida, convirtiéndose por tanto en un esclavo. Anthony Johnson se convirtió así en el primer esclavista negro de la historia de Estados Unidos.

Habitualmente se considera también a John Casor como el primer esclavo de Norteamérica, y Anthony Johnson como la primera persona en poseer un esclavo en el país, sin embargo la mayoría de historiadores no están de acuerdo con esta afirmación. Varias personas habían sido ya sentenciadas previamente a ser sirvientes de por vida antes que John Casor. La peculiaridad estaba en que su caso era civil y no penal.

Esclavitud en la Colonia de VirginiaPara la mayoría de historiadores, el primer esclavo de la historia de Norteamérica fue John Punch, un criado negro que fue condenado a la servidumbre de por vida por intentar escapar en 1640, siendo además el primer esclavo documentado de América. Su caso fue especialmente importante para la historia de Estados Unidos, ya que junto con él escaparon otros dos criados de procedencia europea (un holandés y un escocés) que obtuvieron una condena mucho más favorable por ser blancos. Mientras John Punch fue condenado a la esclavitud, sus dos compañeros de fuga fueron sentenciados a cumplir varios años de servidumbre, pero no de por vida.

Se trata del primer caso documentado en la Colonia de Virginia en la que un hombre de origen africano es condenado a la servidumbre de por vida, siendo también uno de los primeros casos legales en los que se hace distinción racial entre los sirvientes blancos y negros.

A mitad del siglo XVII, los negros libres disfrutaban de una igualdad relativa respecto a la comunidad blanca. Cerca del 20% de los negros libres en Virginia eran poseedores de sus propias casas y tierras. Sin embargo el racismo comenzaba a crecer y en 1662, Virginia aprobó una ley por la que los hijos que nacieran en la colonia tendrían la condición social de su madre. Los padres africanos eran considerados extranjeros, y los hijos de las esclavas nacerían como esclavos, aunque sus padres fueran ingleses, blancos o libres.

Los últimos registros de Anthony Johnson que se tienen indican que se trasladó con su familia al condado de Somerset, Maryland, donde alquiló un terreno de 120 hectáreas durante 99 años. Allí desarrolló una granja de tabaco que llamó "Tories Vineyards". Posteriormente, hay algún documento de sus descendientes hasta 1730, año en el que la familia Johnson desaparece de los registros históricos.

Grupo de esclavos trabajando en una plantación de Virginia