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Caodaísmo, la curiosa religión universal que engloba todas las demás

El caodaísmo es una religión sincrética y monoteísta de origen vietnamita fundada oficialmente en la provincia de Tây Ninh, al sur de Vietnam, a comienzos del siglo XX, concretamente en 1926, en un periodo marcado por el dominio colonial francés y por intensos procesos de transformación cultural y religiosa. 

Caodaísmo, la curiosa religión universal de Vietnam
Su denominación completa, Đại Đạo Tam Kỳ Phổ Độ (La Gran Vía de la Tercera Era de Salvación), busca expresar de manera explícita su carácter universal. Lejos de presentarse como una tradición local, el caodaísmo se concibe desde sus orígenes como una religión destinada a unificar espiritualmente a la humanidad.

Desde la perspectiva caodaísta, la historia religiosa del mundo se divide en tres grandes etapas o eras de revelación divina. Las dos primeras corresponderían a las religiones y sistemas filosóficos clásicos, transmitidos de forma parcial y condicionados por el contexto histórico de cada civilización. La tercera era, iniciada en Vietnam en el siglo XX, tendría como finalidad superar dichas divisiones y restaurar la unidad espiritual original. En este marco, el caodaísmo no se define como una ruptura con las religiones anteriores, sino como su culminación y síntesis, una religión que intenta englobar a todas las demás.

El origen del caodaísmo está estrechamente vinculado a la figura de Ngô Minh Chiêu, también conocido como Ngô Văn Chiêu, funcionario vietnamita de la administración colonial francesa y practicante de espiritismo. A partir de 1919, Chiêu afirmó haber recibido revelaciones directas de la divinidad suprema, Cao Đài, convirtiéndose así en el primer intermediario consciente entre Dios y la nueva doctrina. Aunque posteriormente se distanció de la organización institucional que daría forma al caodaísmo en 1926, es venerado como su fundador espiritual y como el primer profeta de la Tercera Era de Revelación

Ngô Minh Chiêu, el fundador del Caodaísmo
La divinidad suprema del caodaísmo es Cao Đài, expresión que puede traducirse como "Gran Señor" o "Morada Suprema", y que alude a una realidad trascendente que engloba a todas las manifestaciones de lo divino. A diferencia de otras religiones teístas, Cao Đài no se representa mediante una figura humana, sino a través del Ojo Divino o el Ojo de Dios, símbolo del conocimiento absoluto, la justicia cósmica y la presencia constante de la divinidad en el mundo. Este ser divino, normalmente inscrito en un triángulo luminoso, recuerda deliberadamente a símbolos tanto orientales como occidentales, subrayando el mensaje universal de esta curiosa religión.

En cuanto al plano doctrinal se refiere, el caodaísmo se basa en la convicción de que todas las grandes religiones proceden de una misma fuente divina y que sus diferencias son el resultado de adaptaciones culturales y temporales. Por ello, integra enseñanzas fundamentales del budismo, como la reencarnación y la ley del karma; del taoísmo, como la armonía entre fuerzas opuestas y el equilibrio del universo; del confucianismo, como la importancia de la ética social y el orden moral; y del cristianismo, del que adopta la idea de un dios único, una estructura clerical jerarquizada y una concepción progresiva de la salvación. 

La práctica religiosa se orienta, en definitiva, hacia la mejora ética, la compasión y la búsqueda de la armonía entre los seres humanos y el cosmos. A estas influencias se añade además el espiritismo occidental, particularmente influyente en el contexto colonial francés.

Este componente espiritista constituye una de las características más singulares del caodaísmo. Sus fundadores practicaban sesiones de escritura automática y comunicación con entidades espirituales, a través de las cuales, según la tradición, recibieron mensajes directos de Cao Đài y de otros espíritus elevados. 

Figuras veneradas en la religión caodaísta
Como resultado, el caodaísmo reconoce como santos o figuras venerables a personajes históricos y religiosos de muy diversa procedencia, entre ellos Buda, Confucio, Lao-Tsé, Jesucristo, Juana de Arco o Victor Hugo. Este último ocupa un lugar especialmente llamativo, ya que, según la tradición caodaísta, habría transmitido mensajes doctrinales a los fundadores de la religión mediante sesiones espiritistas, una práctica muy extendida en la Francia del siglo XIX e influyente en el Vietnam colonial.

Dentro de este marco inclusivo, el caodaísmo reconoce también al islam como una revelación legítima de origen divino. Aunque su influencia doctrinal directa es menos visible que la de las tradiciones asiáticas y cristianas, el profeta Mahoma es considerado un mensajero auténtico de Dios perteneciente a la Segunda Era de Revelación. Esta aceptación del islam refuerza la vocación universalista del caodaísmo, que no limita su síntesis espiritual a Oriente y Occidente, sino que aspira a integrar todas las grandes tradiciones monoteístas y filosóficas de la humanidad.

La organización interna del caodaísmo es notablemente compleja y refleja su voluntad de orden y sistematización doctrinal. El clero se estructura en una jerarquía que recuerda en muchos aspectos a la de la Iglesia católica, con cargos equivalentes al Papa, cardenales, arzobispos y sacerdotes. Esta jerarquía se divide simbólicamente en tres ramas que representan las tradiciones budista, taoísta y confuciana, cada una con funciones específicas dentro del sistema religioso. 

Gran Templo caodaísta de Tây Ninh
Las prácticas religiosas caodaístas incluyen oraciones diarias, rituales colectivos, meditación y una estricta observancia moral. Muchos fieles adoptan una dieta vegetariana, al menos en determinados días del mes, como expresión de compasión y autocontrol espiritual. El objetivo último de estas prácticas es el perfeccionamiento moral del individuo y su progresiva liberación del ciclo de reencarnaciones.

El centro espiritual del caodaísmo es el Gran Templo de Tây Ninh, una construcción monumental iniciada en la década de 1930 y finalizada a mediados del siglo XX. Su arquitectura es altamente simbólica y combina elementos de catedrales cristianas, pagodas budistas y templos taoístas

Los colores intensos, las columnas decoradas con dragones, las bóvedas estrelladas y la omnipresente imagen del Ojo Divino convierten el templo en una representación visual del universo caodaísta. Una curiosidad destacable es que muchas de las ceremonias están cuidadosamente coreografiadas, con movimientos y vestimentas que varían según el rango clerical y la rama doctrinal.

Desde el punto de vista histórico, el caodaísmo no es únicamente un fenómeno religioso, sino que también tiene cierta relevancia política y social. A mediados del siglo XX llegó a ejercer un considerable poder regional, con administración propia y fuerzas armadas, especialmente en el sur de Vietnam. Esta dimensión política provocó tensiones, tanto con las autoridades coloniales francesas como con los distintos gobiernos vietnamitas posteriores. Tras la reunificación del país en 1975, el régimen comunista reprimió severamente al movimiento, aunque con el tiempo fue reconocido oficialmente y sometido a un control estatal más estricto.

Símbolo del Ojo Divino - Caodaísmo
En la actualidad, el caodaísmo cuenta con varios millones de seguidores, principalmente en Vietnam, aunque existen comunidades organizadas en países como Estados Unidos, Francia, Australia y Canadá, fruto de la diáspora vietnamita. 

Según las estimaciones más fiables, el caodaísmo cuenta hoy con alrededor de 4 a 6 millones de seguidores en todo el mundo. La mayoría de ellos reside en Vietnam, especialmente en el sur del país, alrededor de la provincia de Tây Ninh, donde se encuentra la sede central de la religión. 

Por otra parte, las estadísticas oficiales del gobierno vietnamita más recientes hablan de cifras más conservadoras dentro del país, con cerca de 2,4 millones de seguidores reconocidos oficialmente y decenas de miles más viviendo en el extranjero. Sin embargo, las fuentes académicas y religiosas generalmente consideran que la comunidad caodaísta es más amplia, estimando hasta aproximadamente seis millones de creyentes al sumar comunidades de la diáspora vietnamita en países como Estados Unidos, Australia, Francia, Canadá y Camboya.

Desde una perspectiva académica, el caodaísmo resulta especialmente interesante como un ejemplo de religión moderna no occidental, surgida en un contexto colonial y profundamente marcada por  la mezcla de tradiciones culturales y espirituales de Oriente y Occidente. Más allá de su dimensión estrictamente religiosa, el caodaísmo puede interpretarse como un ambicioso intento de ofrecer una respuesta espiritual global a los desafíos del mundo actual, proponiendo una síntesis universal en un mundo caracterizado por la fragmentación cultural y religiosa.

Ceremonia religiosa Caodaísmo

Abuna Yemata Guh en Etiopía, la iglesia más inaccesible del mundo

En el distrito de Hawzen (región de Tigray) en Etiopía, se encuentra la iglesia de Abuna Yemata Guh, una antigua iglesia monolítica enclavada en un enorme risco, cuya única forma de acceder hasta ella es escalando las escarpadas paredes de roca.

La iglesia de Abuna Yemata Guh en EtiopíaEl difícil camino hasta su interior ofrece a cambio su premio a los visitantes o feligreses que consiguen llegar. Abuna Yemata Guh es popularmente conocida por ser la iglesia más inaccesible del mundo, pero no es su único atractivo, ya que este histórico templo cuenta con pinturas murales de cerca de 1.500 años de antigüedad y una sorprendente arquitectura en roca.

La origen de la iglesia de Abuna Yemata Guh en Etiopía no se sabe con exactitud. Según las leyendas locales, este templo fue excavado en la roca en torno al siglo V o principios del siglo VI, siendo dedicado a Abuna Yemata (Abba Yem'ata), uno de los denominados "Nueve Santos". En la tradición del cristianismo ortodoxo, estos Nueve Santos son un grupo de misioneros que fueron fundamentales en el crecimiento inicial del cristianismo en lo que hoy es Etiopía a finales del siglo V. Se cree que provenían de Siria, Constantinopla y Roma.

El mito nos cuenta que la iglesia lleva el nombre del padre Yemata por el sacerdote que se dedicó a tallar el templo en el acantilado hace 1.500 años. Algunos dicen que eligió esta peligrosa ubicación en lo alto del risco para escapar de los enemigos, mientras que otros creen que fue un intento de encontrar la verdadera divinidad.

La iglesia de Abuna Yemata Guh está situada en la zona de Gere-alta, en el distrito o "Woreda" de Hawzen, como parte de la Región de Tigray, en el norte de Etiopía. Forma parte de un conjunto único de 35 iglesias excavadas en roca que se puede encontrar por toda esta región del país, siendo la más destacada de todas ellas.

Escalando a la iglesia de Abuna Yemata Guh en EtiopíaPara llegar hasta la entrada de la iglesia es necesario hacer un peligroso ascenso por un empinado camino en la roca, con tramos en los que hay que escalar por una pared de roca casi vertical, existiendo únicamente algunos pequeños puntos de apoyo como ayuda. Los visitantes tienen que cruzar además un puente de piedra natural, con una caída de aproximadamente 250 metros a cada lado, y luego atravesar una estrecha pasarela de madera.

El desvencijado puente de madera comunica con una repisa con zonas de apenas 50 centímetros de ancho, que recorre la roca junto a un acantilado de más de 300 metros de altura, y que lleva finalmente al visitante hasta la entrada de Abuna Yemata Guh, y a una vista espectacular de todo el valle.

A un ritmo normal de escalada se tarda aproximadamente 45 minutos en llegar desde la base del risco hasta la entrada de la iglesia. Un recorrido que increíblemente también realizan los lugareños cuando llevan a los recién nacidos hasta Abuna Yemata Guh para ser bautizados.

En los alrededores se pueden ver también las tumbas donde yacen los monjes del lugar fallecidos, con la particularidad de que son tumbas abiertas llenas de restos óseos (se dice que ningún sacerdote ha muerto por caerse del acantilado).

Pinturas en el interior de la iglesia Abuna Yemata Guh en EtiopíaLas pinturas y frescos en el interior de la iglesia se remontan a la llegada del cristianismo a Etiopía, en torno al siglo V.

La mayoría están inspiradas en los Nueve Santos y los Doce Apóstoles, predominando las figuras del Antiguo Testamento sobre las del Nuevo Testamento, y es probable que se utilizaran también durante siglos como una forma de "educar" a la población analfabeta de la época. En su interior la iglesia contiene además una Biblia ortodoxa con coloridas hojas hechas de piel de cabra.

A pesar de su antigüedad, tanto las pinturas en las paredes como en el techo y las cúpulas de la iglesia se conservan en muy buen estado. La razón de su excelente conservación se cree que se debe al clima de la región, donde es característico el aire seco y la falta de humedad, preservando estos frescos casi en su estado original.

La entrada a la iglesia Abuna Yemata Guh

Los riscos donde se encuentra la iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Un tramo del peligroso ascenso hasta la iglesia Abuna Yemata Guh

Pinturas del techo - Iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Interior de la Iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Biblia de la iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Una de las ventanas de la iglesia Abuna Yemata Guh

Monje en la puerta de la Iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Vista aérea de la iglesia Abuna Yemata Guh en Etiopía

Las posibles localizaciones del Arca de la Alianza

Según la Biblia, el Arca de la Alianza, denominada también "Arca del testimonio", "Arca de Yahveh", "Arca del Pacto" o "Arca del Convenio", es un cofre sagrado construido por Moisés en madera de acacia y oro, que contenía las Tablas de la Ley. Tal como se recoge en el libro de Éxodo, en estas dos tablas de piedra estaban inscritos los Diez Mandamientos (el "Decálogo" o "Testimonio") que Dios había entregado a Moisés en el Monte Sinaí. El Arca de la Alianza se convirtió desde su origen en uno de los objetos sagrados más importantes de religiones como el Judaísmo y el Cristianismo.

Lugares Arca de la AlianzaLos relatos bíblicos nos narran la historia del Arca de la Alianza hasta su desaparición. Tras ser diseñado el cofre por Moisés y ubicado en el Tabernáculo (un santuario itinerante dedicado a Dios), el Arca fue usada durante la conquista de la Tierra de Canaán y posteriormente fue trasladada a Silo donde fue capturada por los filisteos. Tras ser recuperada por los hebreos poco después, el Arca se ubicó en diversos lugares hasta que fue llevada finalmente a Jerusalén durante el reinado del Rey David.

En torno al año 960 antes de Cristo se construyó en Jerusalén el Templo de Salomón (o Primer Templo de Jerusalén) como sustituto del Tabernáculo como único centro de culto para el pueblo judío y santuario principal del pueblo de Israel. En su interior se guardó el Arca de la Alianza y es también el último lugar donde estuvo el Arca según la Biblia, aunque hay algunas breves referencias en el Antiguo Testamento que indican que pudo haber estado también en Sión posteriormente.

El Arca de la Alianza usada en batallaCuando en el año 587 a.C. los Babilonios destruyeron Jerusalén y el Templo de Salomón, no quedó ningún registro ni en las crónicas ni en los Libros de los Reyes, de lo que se hizo con el Arca. En algunas obras de la literatura rabínica del siglo II se indica que el Arca fue escondida por Josías, rey de Judá, para evitar que fuera capturada por los Babilonios. Sin embargo otras obras hebreas apuntan a que lo
más probable es que fuera llevada a Babilonia.

Al igual que sucede con las dudas planteadas sobre la Historicidad de la Biblia, la veracidad histórica del Arca de la Alianza sigue siendo motivo de debate. A pesar de ello, este objeto sagrado aparece mencionado en varios Libros del Antiguo Testamento y su desaparición lo convirtió en uno de los grandes misterios de la historia. Durante siglos, se han planteado un buen número de hipótesis y teorías sobre cuál fue el destino del Arca de la Alianza o las posibles localizaciones del Arca actualmente.

Bajo el Monte del Templo

En la Tosefta, una de las compilaciones más importantes de literatura rabínica, escrita durante el siglo II, un grupo de rabinos señala que tras la caída de Jerusalén y la destrucción del Templo de Salomón, el Arca fue escondida para que no cayera en manos de los Babilonios.

Arca de la Alianza - Templo de SalomónSegún esta teoría, Josías de Judá ocultó el Arca bajo el Monte Moriá, considerado habitualmente como el Monte del Templo, el lugar más sagrado del Judaísmo donde se ubicaría la Sagrada Piedra de Abraham. Para ello se basan en que no se hace ninguna mención al Arca entre los tesoros del saqueo, por lo que debió ser enterrada y oculta, muy probablemente en su propio lugar, en cámaras subterráneas del Monte del Templo.

Sin embargo su búsqueda es prácticamente imposible. En la actualidad se ubica en el lugar la Cúpula de la Roca (Domo de la Roca), el lugar donde según la tradición musulmana, se encuentra la roca desde la cual Mahoma ascendió a los cielos para reunirse con Dios, uno de los sitios más importantes del Islam.

En la Iglesia de Santa María de Sion de Etiopía

La iglesia ortodoxa de Etiopía, afirma poseer el Arca de la Alianza guardada en la Iglesia de Santa María de Sion, situada en Aksum (Axum). Según el Kebra Nagast, una compilación de textos que recoge la historia de los reyes de Etiopía escrita en el siglo XIV, la verdadera Arca de la Alianza fue llevada a Etiopía por Menelik I (hijo del Rey Salomón y emperador de Etiopía en torno al 950 a.C.), mientras que en Jerusalén se dejó una copia del arca.

Iglesia de Santa María de Sion de EtiopíaEn antiguos textos escritos en el siglo XIII por Abu al-Makarim, un importante historiador de la iglesia copta, también se hace referencia a que los abisinios (habitantes de Etiopía) poseían el Arca de la Alianza e incluso celebraban varias liturgias al año con el cofre sagrado.

En 1992, el escritor británico Graham Hancock postuló en su libro "The Sign and the Seal" (The Sign And The Seal: Quest for the Lost Ark of the Covenant) una teoría diferente, indicando que al Arca del Pacto se encontraría en la iglesia etíope de Aksum actualmente, pero que llegó allí mucho después, tras pasar varios siglos en Egipto, aunque su hipótesis es rechazada por los historiadores etíopes.

En todo caso, la posible localización del Arca de la Alianza en la Iglesia de Santa María de Sion de Etiopía levantó una gran expectación en junio de 2009, cuando Abune Paulos, patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Etiopía, anunció que iba a revelar el cofre sagrado al mundo. Sin embargo el 26 de junio de 2009 se retractó, y tras ver el objeto sagrado, afirmó que se encontraba en buen estado pero que no mostraría el Arca.

Bajo el Monte Nebo

Traslado del Arca del PactoEn el segundo de los Libros de los Macabeos, escrito alrededor del año 100 a.C., se recoge que el profeta Jeremías, tras ser advertido por Dios de la invasión de Babilonia, tomó el Arca de la Alianza, el Tabernáculo, y el Altar de Incienso, y los enterró en una cueva del Monte Nebo.

Según el relato bíblico, Jeremías habría informado a sus seguidores que querían saber la ubicación del Arca, que debía permanecer oculto "hasta que Dios reciba de nuevo a su pueblo". El lugar elegido había sido indicado al profeta por Dios, siendo el Monte Nebo como un emplazamiento de gran importancia, descrito en la Biblia como el sitio desde el cual Moisés vio la Tierra Prometida.

En el Sur de África

Otra de las teorías sobre el posible destino del Arca de la Alianza, procede del pueblo Lemba, una tribu de Sudáfrica y Zimbabue. Según su tradición, su antepasados llevaron el Arca al sur de África, denominando al objeto como "ngoma lungundu" (voz de Dios), ocultándola en una cueva de las montañas Dumghe, su lugar sagrado.

En el año 2008 el historiador, escritor y aventurero británico Tudor Parfitt, estudió esta posible conexión entre el Arca de la Alianza y el sur de África. Parfitt da cierta veracidad a esta hipótesis, ya que el objeto descrito por el pueblo Lemba tiene atributos y características muy similares que tradicionalmente se han asociado al Arca, incluyendo el tamaño y las dimensiones del cofre.

Réplica del Arca de la Alianza en ZimbaueLa teoría de Parfitt, descrita en su libro "El Arca perdida de la Alianza" (The Lost Ark of the Covenant), sugiere que el Arca fue llevado a Arabia, probablemente a Yemén, y trasladada posteriormente por mar al Sur de África, durante la época de la Gran civilización de Zimabue (Gran Zimbabue). Según las tradiciones orales, el Arca de la alianza original se autodestruyó, aunque los sacerdotes del pueblo Lemba pudieron reconstruir una copia del arca original.

Esta réplica del Arca fue descubierta por el misionero alemán Harald von Sicard en los años 40 y llevada a un museo de Harare (capital de Zimbabue), donde se le hicieron pruebas de radio-carbono. La datación por radio-carbono del Arca de la Alianza encontrada en Zimbabue fecharon el artefacto en torno al año 1350, coincidiendo con el fin repentino de la gran civilización de Zimbabwe. Según Parfitt, esta datación sería la prueba de que esta réplica del Arca fue realizada sobre el objeto sagrado original, aunque la mayoría de historiadores rechazan esta teoría.

Bajo el Gólgota

Uno de los arqueólogos bíblicos más famosos, Ron Wyatt, conocido por atribuirse el hallazgo de varios importantes lugares y artefactos bíblicos como el Arca de Noé o los restos de Sodoma y Gomorra, afirma que el Arca de la Alianza se encuentra en el denominado Jardín de la Tumba, en el interior del Monte de la Calavera en Jerusalén. Según la tradición cristiana, el Monte Gólgota (también conocido como Calvario o Monte de la Calavera), fue el lugar donde Jesús fue crucificado.

La teoría de Wyatt sin embargo es rechazada por la mayoría de historiadores debido a que no se ha encontrado ninguna prueba o fotografía con la que demostrar su supuesto hallazgo. Incluso la misma Asociación de la Tumba del jardín (una sepultura en Jerusalén que se cree fue la tumba de Jesús de Nazaret por varios grupos cristianos), ha negado que Wyatt encontrara el Arca de la Alianza durante sus excavaciones en 1991.

Varias localizaciones

Como uno de los objetos sagrados más buscados de la historia, además de las ya comentadas, durante siglos han sugerido numerosas posibles ubicaciones del Arca de la Alianza sin demasiada base científica.

El Arca de la Alianza en EgiptoEntre ellas, se ha sugerido que los templarios llevaron el Arca de la alianza en algún momento a la Catedral de Chartres en Francia, o incluso se pudo ocultar en América, en el misterioso Pozo del Dinero en la Isla del Roble.

También se señaló como posible ubicación la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, o lugares tan dispares como Inglaterra, Egipto, Irlanda o Estados Unidos, donde habría sido trasladada desde la aldea de Rennes-le-Château tras el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Una gran variedad de hipótesis y teorías que hasta el momento no se han podido demostrar, sobre uno de los objetos sagrados más importantes de la historia. A pesar de su búsqueda infructuosa, el interés por encontrar el Arca de la Alianza se ha mantenido a lo largo de los siglos. Conocer la ubicación exacta del Arca de la Alianza y hallar este legendario objeto, supondría resolver también uno de los grandes misterios de la historia, la realidad o mito del Arca de la Alianza y la veracidad histórica de una parte de la Biblia.

El Arca de la Alianza original

Jesús de Nazaret en los textos históricos no cristianos

Jesús de Nazaret es sin duda una de las figuras más importantes de la historia. Conocido como Cristo, Jesucristo o El Mesías, es considerado el Hijo de Dios por los cristianos, la encarnación en la Tierra de Dios. Al margen de las fuentes bíblicas y cristianas que relatan su vida y obra y que por motivos evidentes no pueden ser consideradas objetivas, durante siglos, numerosos historiadores e investigadores se han dedicado al estudio del Jesús histórico buscando evidencias de su existencia en otras fuentes no cristianas.
Jesús histórico

Estos estudiosos ponen en duda buena parte de los textos bíblicos y numerosos detalles de la vida de Jesús en los relatos evangélicos, considerando que los hechos sobrenaturales que se narran o los milagros pertenecen al terreno de la Fe y no pueden ser considerados desde un punto de vista histórico.

Sin embargo, la mayoría de eruditos, historiadores clásicos e investigadores llegan a la misma conclusión: Jesús de Nazaret fue un personaje histórico que realmente existió, estando incluso documentado en textos no cristianos que Jesús fue crucificado por orden del prefecto romano Poncio Pilato.

Uno de los aspectos más llamativos sobre la existencia del Jesús histórico es que no hay constancia de que ningún escritor de la antigüedad, incluidos los que se oponían al cristianismo, dudara de su existencia. La referencia más antigua a Jesús de Nazaret en un texto no cristiano la encontramos en la obra "Antigüedades judías", una compilación de veinte libros que narran la historia del pueblo judío escrita en Roma por el historiador Tito Flavio Josefo (José ben Matityahu) entre los años 93 y 94. En libro XVIII aparece lo que se conoce como el Fragmento Flaviano, un pasaje del libro en el que el autor menciona directamente a Jesús:

Antiguedades judias libro"Casi al mismo tiempo vivió Jesús, un hombre sabio, y atrajo hacia Él a muchos judíos. Y cuando Pilato, frente a la denuncia de aquellos que son los principales entre nosotros, lo había condenado a la Cruz, aquellos que lo habían amado primero no le abandonaron. La tribu de los cristianos, llamados así por Él, no ha cesado de crecer hasta este día."

Existen varias interpretaciones de este pasaje y traducciones en las que también se hace mención a Cristo en el texto que han creado mucha controversia entre los investigadores. Sin embargo la mayoría de historiadores coinciden en que el texto original es auténtico y se hace mención en él a un histórico Jesús de Nazaret. En la obra Historia Universal, se recoge la versión árabe, una traducción al árabe de las obras de Flavio Josefo realizada en el siglo X y que no se hizo pública hasta 1971. Su importancia radica en que confirmaría la veracidad del texto.

Otra de las referencias de fuentes no cristianas más importantes la encontramos en los escritos de Cornelio Tácito, un historiador, senador y gobernador romano que en el año 116 aportaba esta referencia histórica en una de sus obras:

"... el pueblo los llamaba cristianos. Nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato ..."

La autenticidad de los escritos de Tácito no se han puesto en duda por los historiadores aunque las corrientes más escépticas señalan que es posible que el autor mencionara a Cristo haciendo referencia a palabras de los propios cristianos tras torturas y confesiones obtenidas durante las brutales represiones de la época o que podría estar influenciado por la carta que unos años antes escribió Plinio el Joven al emperador Trajano.
Plinio el joven

En el año 112, en una carta escrita por el escritor y científico romano Plinio el Joven dirigida desde Bitinia en Asia Menor al emperador Trajano en Roma, describía la plaga en la que se habían convertido los cristianos para los romanos mencionando en varios párrafos la palabra "Cristo":

"... y maldecían además de Cristo (cosas todas ellas que, según me dicen, es imposible conseguir de quienes son verdaderamente cristianos) consideré que debían ser puestos en libertad. Otros, cuyo nombre me había sido denunciado, dijeron ser cristianos pero poco después lo negaron; lo habían sido, pero después habían dejado de serlo, algunos al pasar tres años, otros más, otros incluso tras veinte años. También todos estos han adorado tu imagen y las estatuas de nuestros dioses y han maldecido a Cristo. Por otro lado, ellos afirmaban que toda su culpa o error había consistido en la costumbre de reunirse un día fijo antes de salir el sol y cantar a coros sucesivos un himno a Cristo como a un dios ..."

Plinio, además de pedir consejo al emperador sobre como tratar a los cristianos, constataba por escrito las declaraciones de los imputados por cristianismo y su castigo, tratando a Cristo como una persona real a la que por entonces "secta" cristiana adoraba considerándolo un dios.

En el año 121, el historiador romano Suetonio en su obra "De vita Caesarum" hablaba sobre los primeros cristianos expulsados de Roma por el emperador Claudio, haciendo una posible referencia a Cristo:

Judíos en Roma"Desde que los judíos constantemente hacían revueltas instigados por Chrestus, fueron expulsados de Roma" 

Es un texto que crea muchas dudas entre los historiadores. No se sabe con certeza si se puede considerar realmente que Suetonio estuviera haciendo mención a Cristo con la palabra Chrestus; si se refiere a un nombre común en la época; o si pudiera hacer referencia a un agitador en la Roma del año 49 cuando el emperador Claudio expulsó a los judíos de Roma en vez de a un líder religioso o un predicador de Israel del año 30.

Otro de los textos históricos polémicos para los historiadores es la carta que escribió el filósofo Mara Bar-Serapion de la provincia romana de Siria, a su hijo en la cárcel. Aunque la mayoría de investigadores no duda de su autenticidad, no se ha podido datar su fecha con exactitud. Se cree que fue escrita entre el año 73 y el siglo III. En ella el autor hace referencia al injusto tratamiento que recibieron "tres hombres sabios": el asesinato de Sócrates; quemaron vivo a Pitágoras; y la ejecución del rey sabio de los judíos:

¿Qué ventaja obtuvieron los atenienses cuando mataron a Sócrates? Carestía y destrucción les cayeron encima como un juicio por su crimen. ¿Qué ventaja obtuvieron los hombres de Samo cuando quemaron vivo a Pitágoras? En un instante su tierra fue cubierta por la arena. ¿Qué ventaja obtuvieron los judíos cuando condenaron a muerte a su rey sabio? Después de aquel hecho su reino fue abolido. Justamente Dios vengó aquellos tres hombres sabios: los atenienses murieron de hambre; los habitantes de Samo fueron arrollados por el mar; los judíos, destruidos y expulsados de su país, viven en la dispersión total. Pero Sócrates no murió definitivamente: continuó viviendo en la enseñanza de Platón. Pitágoras no murió: continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni tampoco el rey sabio murió verdaderamente: continuó viviendo en la enseñanza que había dado.

Existen además otras referencias al personaje histórico de Jesús en varios escritos antiguos no cristianos que si bien no tienen la misma importancia para los historiadores que los anteriores debido a que son referencias más vagas e imprecisas o más alejadas en el tiempo, si merecen también ser comentadas.

- Luciano de Samosata, un conocido escritor satírico griego, hacía referencia a mediados del siglo II en su obra "La muerte del peregrino" a los cristianos, los ritos y costumbres cristianas y la crucifixión.

manuscritos del mar muerto- El Talmud, una de las obras más importantes de la tradición judía, compila leyes, costumbres, parábolas, historias y leyendas sobre la historia del pueblo judío. Fue escrita durante varios siglos y se cree que hace referencia en varias ocasiones a Jesús nombrándolo como "Yeshu" o "Yeshu ha-Notzri".

- Los conocidos Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán por su parte también narran parte de la historia del pueblo judío en la época de Jesús, si bien son considerados un documento histórico importantísimo no hay un acuerdo académico sobre si en sus textos hay alguna relación con el personaje histórico de Jesús.

-  A finales del siglo II un escrito de un tal Celso se considera el primer ataque a gran escala sobre el cristianismo. Aunque el documento original no se ha conservado, en el siglo III un estudioso y teólogo denominado Orígenes respondió a ese escrito. Lo que se conoce de lo que escribió Celso es a través de las respuestas que le dio este autor. Según Orígenes, Celso acusó a Jesús de ser un mago y hechicero. Si bien las declaraciones de Celso pueden ser vistas como una confirmación de los milagros de Jesús, tienen poco valor histórico, ya que los escritos originales no pueden ser examinados.

Por último hay que hacer mención a una corriente de historiadores más minoritaria que defienden la teoría del mito de Cristo o mito de Jesús. Consideran que Jesús de Nazaret nunca existió o si lo hizo no tendría nada que ver con lo que se relata en los Evangelios o en los escritos cristianos (teoría más aceptada). Se basan para ello en tres argumentos: El Nuevo Testamento no tendría ningún valor histórico; no existen referencias no cristianas a Jesús desde el Siglo I; y que el Cristianismo se basó en otros mitos, dioses y creencias antiguas paganas para crear sus relatos.

Mito de Jesús