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Históricos pecios hundidos que han sido encontrados

El ser humano siempre ha sentido una gran fascinación por el mar y la inmensidad de los océanos, motivo por el que se ha lanzado a su exploración desde tiempos tan remotos como la prehistoria, utilizando para ello todo tipo de embarcaciones e instrumentos rudimentarios, que fueron evolucionando con el tiempo.  

Desde grandes navegantes de la Antigüedad como los fenicios, los romanos o los griegos, pasando posteriormente por los vikingos o unos siglos más tarde con España, Portugal o Inglaterra durante la denominada Era de los Descubrimientos, la historia de la humanidad está inevitablemente ligada a la navegación marítima.

Y si hay un factor común que han sufrido todas las culturas y civilizaciones que han surcado los mares a lo largo de los siglos, son los naufragios. Ya sea por accidentes, errores humanos, catastróficos fenómenos meteorológicos, batallas o la piratería, en el fondo de los océanos de todo el planeta existe una cantidad ingente de pecios hundidos como resultado de alguna catástrofe marítima, muchos de ellos albergando aún fabulosos tesoros en su interior. 

Según las estimaciones de Naciones Unidas, hay aproximadamente 3 millones de pecios hundidos en los fondos marinos y la mayoría de ellos aún no han sido descubiertos. El estado de muchos de estos pecios, particularmente los mas antiguos, es tan deplorable que son ya difícilmente identificables debido a la erosión y el paso del tiempo. 

Pero la exploración submarina de las últimas décadas nos ha proporcionado también espectaculares imágenes de históricos pecios hundidos en diferentes épocas, desde impresionantes galeones del siglo XVII a buques de guerra de la Segunda Guerra Mundial o fotografías del que seguramente sea el pecio más famoso de todos, el RMS Titanic

Pecio de Dokós (2.200 a. C.)

Se cree que el naufragio de Dokos es el pecio más antiguo encontrado hasta la fecha. A juzgar por el cargamento que transportaba, se estima que el pecio data de entre el 2.200 a. C. al 2.700 a. C. Fue descubierto por Peter Throckmorton en 1975 a una profundidad de quince a treinta metros cerca de la isla griega de Dokos, y posteriormente fue excavado por el Instituto Helénico de Arqueología Marítima entre 1989 y 1992. 

El cargamento de cerámica del famoso naufragio de Dokós incluía tazas, jarrones, ánforas, jarras, salseras y otros artículos del hogar, presumiblemente para comerciar a lo largo de la costa y las islas. Es interesante observar que, tanto las cerámicas como las salseras, provienen de hasta siete regiones diferentes de Grecia, y todas ellas se sitúan en una época tan temprana como el período minoico. Además de la gran cantidad de cerámica recuperada, este histórico pecio también contenía lingotes de plomo para el comercio. 

Ánforas halladas junto al pecio de Dokós

Pecio de Dokós


Barco fenicio Mazarrón 2 (siglo VII a. C.)

Este barco fenicio tiene 8 metros de largo y más de 2.500 años de antigüedad. Renombrado como Mazarrón 2, fue descubierto en el año 1995 por unos arqueólogos españoles a 60 metros de la playa de la Isla de Mazarrón, en Murcia, al sureste de España. Entre su carga, este antiguo barco fenicio llevaba lingotes de mineral de plomo, un ancla, un ánfora y diversos objetos hechos de esparto. 

El pecio Mazarrón 2 tiene una importancia fundamental para la arqueología, ya que se trata de una pieza única de ingeniería marítima antigua que permite a los investigadores entender mejor cómo era la vida de los fenicios en el Mar Mediterráneo y su relación con la Península Ibérica. 

Pecio Fenicio en Mazarrón


Mary Rose (1545)

El Mary Rose fue uno de los buques de guerra más rápidos y fuertemente armados de la flota inglesa durante el siglo XVI. Se hundió en 1545 mientras lideraba el ataque a una flota de invasión francesa en el puerto de Portsmouth. Las causas de su hundimiento siguen siendo hoy en día motivo de debate entre los historiadores, si bien la teoría mayormente aceptada es que su naufragio se debió a la excesiva sobrecarga de soldados, armas y municiones. De los 400 tripulantes y soldados a bordo, menos de 40 personas consiguieron escapar debido a que el barco se llenó rápidamente de agua y se hundió en muy poco tiempo.

Los restos del naufragio fueron redescubiertos en 1971 por un equipo de buzos. Durante los siguientes diez años se realizaron trabajos para sacar el barco del fondo marino, participando en las labores más de 500 buzos voluntarios. En 1982 el buque de guerra británico fue sacado a la superficie y desde 1986 se exhibe gran parte del casco original del barco en el Museo Mary Rose, en los astilleros de la ciudad de Portsmouth, Reino Unido.

Los extraordinarios hallazgos que se encontraron en su interior abarcan más de 28.000 artefactos, incluyendo armas de mano, herramientas, cañones y armaduras, y artículos personales como monedas, ropa y cartas que detallan la vida durante la era Tudor inglesa. Los restos humanos hallados en el pecio del naufragio indican que muchos de sus tripulantes habían sufrido desnutrición infantil, mientras que los miembros de la tripulación mostraban signos de artritis y fracturas óseas.

Pecio Mary Rose


Vasa (1628)

Botado en 1628, el histórico galeón Vasa se convirtió en uno de los buques de guerra más poderosos del mundo y en el barco insignia de la Armada sueca. Sin embargo, en su viaje inaugural, apenas había recorrido una milla cuando fue golpeado súbitamente por una racha de viento tan fuerte que volcó el barco, hundiéndose frente a la multitud que se había reunido en la costa para vitorear su partida.

Los restos del poderoso Vasa fueron redescubiertos en el puerto de Estocolmo en la década de 1950 y fueron trasladados finalmente a un dique seco tras un extenso trabajo. Desde 1990, los restos del naufragio se exhiben en Estocolmo. Sorprendentemente, gran parte de su casco y muchos detalles en madera siguen intactos después de siglos sumergido. Una teoría al respecto sostiene que el buen estado de conservación se debe probablemente a que el agua contaminada del puerto impide que sobrevivan los microorganismos que comen madera.

Pecio hundido galeón Vasa

El buque de guerra Vasa tras su reconstrucción


Nuestra Señora de las Mercedes (1804)

La fragata Nuestra Señora de las Mercedes era un barco de la Armada española que cubría habitualmente la ruta comercial entre España y sus territorios en América. El 5 de octubre de 1804, cuando el barco español se encontraba cerca de las costas de Cádiz, fue atacado por una escuadra inglesa, a pesar de que en esos momentos había establecido un acuerdo de paz entre ambas potencias. 

Dos siglos después, la empresa Odyssey Marine Exploration anunció en 2007 que había descubierto un pecio hundido en la zona del Golfo de Cádiz, del que extrajo más de 500.000 monedas de oro y plata. La empresa estadounidense dio originalmente el nombre de "Black Swan Project" (Proyecto Cisne Negro) al rescate, alegando que el pecio correspondía con el barco británico Sussex, hundido en la misma zona en 1694. 

El Gobierno de España rápidamente sospechó que se trataba de un buque español y emprendió una batalla legal ante los tribunales de Tampa (Estados Unidos). En 2012, los tribunales estadounidenses dieron la razón a España y comenzó la devolución del cargamento, entre los que se encontraban cerca de medio millón de monedas de oro y plata, principalmente Reales de a Ocho y escudos de la época de Carlos IV, así como barras de cobre y estaño y dos cañones de bronce. Nuestra Señora de las Mercedes es, hasta la fecha, el mayor tesoro marino descubierto en la historia

Tesoro de monedas encontrado en Nuestra Señora de las Mercedes

Uno de los cañones de la Fragata Nuestra Señora de las Mercedes


RMS Titanic (1912)

El Titanic es sin duda uno de los barcos más famosos y lujosos de todos los tiempos. Cuando se construyó a principios del siglo XX, costó el equivalente a 180 millones de dólares en la actualidad y se consideraba “insumergible”. Sin embargo, después de chocar contra un iceberg en la noche del 14 de abril de 1912, en el casco del barco se abrieron varias vías de agua y el Titanic comenzó a hundirse rápidamente. La terrible combinación de una falta de protocolo de emergencia y un número reducido de botes salvavidas provocó finalmente la muerte de 1.517 personas.

En 1985, los restos del Titanic fueron descubiertos a una profundidad de 3.800 metros bajo el agua y a 600 kilómetros al sureste de la costa de Newfoundland (Canadá). Además de tomare varias impresionantes fotografías del pecio del Titanic, en el lugar se recuperaron numerosos tesoros de la bodega de carga de los pasajeros de primera clase, junto con otros objetos fascinantes.

Aunque algunas empresas han propuesto planes para sacar el barco a la superficie, los restos son increíblemente frágiles debido a que están siendo destruidos por bacterias que se alimentan de hierro. Los científicos sugieren que dentro de los próximos 100 años los restos prácticamente habrán desaparecido. Hoy en día, los restos del Titanic están protegidos por la convención de la UNESCO.

Fotografía del pecio del Titanic

Fotografía de los restos hundidos del Titanic


Endurance (1915)

El Endurance fue un buque rompehielos que se hundió en 1915 aplastado por el hielo durante la Expedición Imperial Transantártica, el intento de Ernest Shackleton de convertirse en la primera persona en cruzar la Antártida. 

A pesar de la catástrofe, todos la tripulación sobrevivió gracias a los heroicos esfuerzos de Shackleton. En marzo de 2022 se descubrieron los restos del naufragio a 3.000 metros de profundidad, en el lecho marino del Mar de Weddell. El pecio del Endurance se encuentra además en un buen estado de conservación y se espera que se pueda estudiar en detalle durante los próximos años.

Pecio barco Endurance

Restos naufragio Endurance


HMHS Britannic (1916)

Perteneciente a la clase Olympic, este gigantesco barco de la compañía White Star Line era el barco gemelo del RMS Titanic junto al RMS Olympic. Fue construido para ser un transatlántico de pasajeros; sin embargo, funcionó como barco hospital desde 1915 hasta que finalmente se hundió en noviembre de 1916.

Entró en servicio antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial y fue diseñado cuidadosamente, implementando en su construcción las lecciones aprendidas del hundimiento del Titanic para hacerlo más seguro y cómodo. El 21 de noviembre de 1916 fue sacudido por una explosión provocada por una mina naval de la Armada alemana. El incidente tuvo lugar cerca de la isla griega de Kea, en el mar Egeo. El barco se hundió aproximadamente una hora después y mató a 30 personas. 

El Britannic fue el barco más grande que se hundió durante la Primera Guerra Mundial. De las 1.066 personas que iban a bordo en el momento del naufragio, 1.036 sobrevivieron y fueron rescatadas del agua y de los botes salvavidas. En 1975 se localizaron los restos del naufragio por el explorador francés Jacques Cousteau, y fue explorado posteriormente en 1976. Fue localizado a 5,16 km al noroeste de Coresia (Grecia) y reposa a una profundidad de 120 metros. Es considerado un cementerio de guerra y, por tanto, su exploración es limitada aunque accesible por buzos profesionales.

Pecio HMHS Britannic

Fotografía pecio hundido Britannic


Bismarck (1941)

El acorazado Bismarck, nombrado así en honor del canciller Otto von Bismarck, fue construido para la Kriegsmarine de la Alemania nazi y botado en 1939, aunque los trabajos en el barco no se completarían hasta 1940, después de lo cual se unió a la flota alemana. El Bismarck y su gemelo Tirpitz fueron los acorazados más grandes jamás construidos por Alemania, y dos de los barcos más grandes construidos por una potencia europea en ese momento.

Sin embargo, el Bismarck acabaría en el fondo del Atlántico Norte solo un año después, el 27 de mayo de 1941. En mayo de 1941, el Bismarck participó en una batalla con el HMS Hood y el HMS Prince of Wales de la Royal Navy británica. Finalmente, el Bismarck hundió el Hood con su potencia de fuego, pero sufrió daños y se retiró a Francia para ser reparado. 

La Royal Navy estaba decidida a hundir el buque insignia de la armada alemana, de manera que persiguió al acorazado lanzando una operación de búsqueda masiva. Después de unos días, el Bismarck fue localizado y atacado por 15 torpederos del portaaviones HMS Ark Royal. El barco fue alcanzado y su mecanismo de gobierno quedó inoperable. A la mañana siguiente, dos buques de guerra británicos y dos cruceros pesados ​​atacaron al Bismarck, hundiendo finalmente el acorazado y llevándose consigo a la mayor parte de su tripulación en el naufragio.

El pecio del Bismarck fue descubierto el 8 de junio de 1989 por Robert Ballard, el oceanógrafo responsable del hallazgo del Titanic. El Bismarck descansa casi íntegro a una profundidad aproximada de 4.791 metros, a unos 650 km al oeste de Brest, Francia. Tras hundirse, se acabó posando en la ladera de un volcán submarino no activo llamado Pourcupine, donde actualmente descansan los restos de este histórico acorazado.

Fotografías del pecio hundido del Bismarck


USS Yorktown (1942)

El USS Yorktown fue un portaaviones de la Armada estadounidense que operó durante la Segunda Guerra Mundial. Lleva el nombre de la Batalla de Yorktown de 1781 y se puso en servicio en 1937. Fue el barco líder de su clase y participó en muchas batallas importantes, como la Batalla de Midway y la Batalla del Mar de Filipinas.

El Yorktown hundió dos portaaviones japoneses durante la guerra, pero el 4 de junio de 1942, durante la batalla de Midway, quedó inutilizado por un avión japonés. Perdió energía y comenzaron los esfuerzos de rescate. Cuando estaba siendo remolcado a puerto, en la tarde del 6 de junio, el I-168, un submarino japonés disparó numerosos torpedos, de los cuales dos de ellos impactaron en el Yorktown, mientras que el tercer torpedo alcanzó el USS Hammann, un destructor de la Marina de los EE. UU. que proporcionaba energía auxiliar a Yorktown.

Cuando la situación se volvió irreversible, el equipo de reparación evacuó el Yorktown, que finalmente se hundió el 7 de junio de 1942. En mayo de 1998 el pecio del USS Yorktown fue hallado y fotografiado por el oceanógrafo Robert Ballard. Los restos en una sola pieza sobre su quilla, sumergidos a 5.168 metros de profundidad, se encuentran en un estado de conservación sorprendentemente bueno

Pecio del portaaviones hundido USS Yorktown

Restos del portaaviones USS Yorktown

Vasa, el último galeón

Denominado inicialmente como Vasen, este enorme barco de guerra sueco de principios del siglo XVII es el único galeón original que se conserva. Se hundió en 1628 en su viaje inaugural y fue rescatado en 1961 tras seis años de trabajos para sacarlo a flote. Además de su importancia histórica para conocer más en detalle los antiguos galeones, el Vasa se encuentra en un estado de conservación excelente, habiéndose rescatado la mayor parte del barco, incluyendo sus espectaculares tallas y esculturas de la popa, casi intactas.

Vasa, el único galeón originalLos galeones son grandes barcos a vela que se comenzaron a utilizar a principios del siglo XVI por el Imperio español ante la necesidad de transportar grandes cargas tras el descubrimiento de América en 1492. En unas décadas se convirtió en el barco principal para el comercio de las naciones europeas, siendo utilizado también en las batallas. A partir de 1607 se terminó por definir el término (diferenciándolos de las naos) y se les pasó a denominar a estos grandes barcos destructores utilizados exclusivamente con fines militares como galeones de guerra.

El Vasa fue construido por órdenes del Rey Gustavo II Adolfo de Sueca (Dinastía Vasa) como parte de su expansión militar cuando el país se encontraba en guerra con la República de las dos naciones (Polonia y Lituania) durante la guerra de los treinta años, en la que intervinieron gran parte de las potencias europeas entre 1618 y 1648. Suecia necesitaba mejorar su flota si quería controlar el mar Báltico, para ello, el rey mandó construir cuatro grandes naves, la mayor de ellas sería el Vasen (Vasa), el orgullo de la armada sueca.

La nave se comenzó a construir en los astilleros de Estocolmo a finales de 1625 tras talar miles de robles en fincas privadas suecas e importar maderas de Riga y Amsterdam. Su construcción se encargó al maestro carpintero Henrik Hybertsson y a su socio Arendt de Groote, ambos de origen holandés. El "Maestro Henrik" nunca llegó a ver el Vasa completado, ya que murió en el verano de 1626 dejando la supervisión de los trabajos en manos de otro maestro carpintero holandés, Henrik "Hein" Jacobsson.

Proa del galeón VasaTras terminar la cubierta superior y el castillo de popa, las telas del barco tuvieron que ser importadas de Holanda ya que Suecia carecía de industria para suministrarlas. Las velas del barco se hicieron principalmente en cáñamo y lino. En enero de 1628 el rey visitó los astilleros de Estocolmo y realizó la que sería probablemente su única visita a bordo de la nave. Unos meses después, se llevó a cabo una prueba de estabilidad de la nave, para la cual, treinta hombres corrieron de un lado a otro de la cubierta para balancear el barco, sin embargo tuvieron que parar al poco de empezar por miedo a que la nave zozobrara.

En agosto de 1626 el rey Gustavo II Adolfo ordenó que se instalaran 72 cañones de bronce de a 24 libras en la cubierta del barco. Sin embargo eran demasiados para una sola cubierta y tuvo que modificarse la estructura original para poder situar los cañones en dos cubiertas (finalmente se instalaron 64 cañones), quedando el centro de gravedad del barco más alto de lo previsto. El Vasa se convirtió con esta modificación en uno de los primeros barcos de guerra con dos cubiertas de armas completas, algo que le daba al galeón una enorme potencia de fuego pero que comprometía su navegabilidad.

Cañones de bronce del VasaEl Vasa no era la nave más grande que se había construido ni el barco con mayor número de armas de fuego, sin embargo era probablemente el buque de guerra más poderoso del mar Báltico y de todo el Norte de Europa hasta la fecha.

La batería de cañones de los laterales podían disparar de forma combinada hasta casi 600 libras (270 kilos) de munición, un auténtico récord para la época. Y pudo ser mayor, ya que de los 72 cañones que se iban a instalar en el barco, ocho de ellos no se entregaron a tiempo para ser montados. La fundición de los cañones era lenta y no podían producirlos al ritmo que necesitaban para los numerosos barcos que en esos momentos se construían.

Aún así, el Vasa era un galeón de guerra temible, el día de su botadura iba armado con 48 cañones de a 24 libras, 8 cañones de a 3 libras, 2 cañones de a 1 libra, 6 grandes stormstycken (obuses), 900 kilos de pólvora y cerca de 1.000 armas de fuego. Sus dimensiones eran también considerables, el galeón Vasa medía 69 metros de largo (eslora), una manga de casi 12 metros, 52 metros de alto y un peso de 1.210 toneladas. Contaba con 1.275 metros cuadrados de velamen y una tripulación de 145 hombres y 300 soldados.

Detalle esculturas popa del Vasa
Como era costumbre en los buques de guerra de la época, el Vasa fue decorado ricamente para glorificar al monarca e intimidar al enemigo. El simbolismo usado en las esculturas estaba muy influenciado por la época gloriosa de civilizaciones antiguas como Roma, Grecia o Egipto. También se incluyeron figuras de estilo grotesco holandés que representan criaturas fantásticas y aterradoras como sirenas, tritones, hombres salvajes o monstruos marinos. Gran parte de la ornamentación fue pintada con colores muy vivos como rojo o azul brillante.

Las esculturas están talladas en madera de roble y pino y algunas, como el león de 3 metros del mascarón de proa, se componen de varias piezas talladas de manera individual. En total, el barco cuenta con más de 500 esculturas que se tardaron en tallar cerca de dos años por un equipo de seis escultores con sus correspondientes ayudantes y aprendices.

Finalmente, el 10 de agosto de 1628 el capitán Söfring Hansson ordenó al Vasa partir en su viaje inaugural. El día estaba en calma y el barco llevaba las troneras abiertas para lanzar unas salvas cuando dejara Estocolmo. Cuando el Vasa pasó a sotavento en los acantilados cerca de Södermalm una ráfaga de viento llenó sus velas y lo escoró bruscamente a babor. Tras enderezarse, otra fuerte ráfaga de viento al pasar por Tegelviken obligó a virar de nuevo la nave, esta vez, entrando agua en el barco en las cubiertas inferiores. El agua comenzó a inundar la bodega y el barco se hundió rápidamente a una profundidad de 32 metros y a solo 120 metros de la orilla.

Hundimiento del VasaLos supervivientes se aferraron a los escombros y a los mástiles superiores que aún estaban por encima de la superficie. Muchos barcos cercanos acudieron al instante al rescate, a pesar de ello y de estar muy cerca de la orilla, 30 personas perecieron en el naufragio del Vasa.

El galeón se hundió ante cientos (incluso miles) de personas. Ciudadanos de Estocolmo que habían acudido a ver la inauguración de este gran barco y que fueron testigos de la catástrofe junto a numerosos embajadores extranjeros.

El rey Gustavo II Adolfo de Suecia que se encontraba en Polonia en esos momentos, fue informado por carta del hundimiento. Tras una larga investigación en la que se interrogó a los supervivientes, entre ellos al capitán Söfring Hansson, se intentó buscar tanto las causas del naufragio como un "chivo expiatorio". Se cuestionó si el barco fue manejado correctamente, si la tripulación había bebido o si había habido errores en su construcción. Finalmente nadie fue castigado o encontrado culpable por negligencia y la culpa recayó en Henrik "El Maestro" Hybertsson, muerto y enterrado años antes.

Pocos días después del desastre comenzaron los primeros intentos por recuperar el barco. La tecnología de la época era insuficiente y lo único que se consiguió fue enderezar el buque. Treinta años después, en 1663, un equipo de buzos de Suecia y Finlandia consiguió recuperar más de 50 cañones del pecio con una simple campana de buceo.

Aunque era imposible de reflotar el barco en la época, el Vasa no cayó en el olvido y durante décadas se realizaron inmersiones para ver los restos del naufragio e intentar recuperar objetos. Hasta su recuperación en 1961, el barco ha sufrido más de 300 años de erosión e intentos fallidos de reflote que también lo han dañado. A pesar de ello, el galeón ha mantenido a lo largo de los siglos un excelente estado de conservación.

Galeón VasaA mediados de 1950 fue localizado de nuevo por el arqueólogo aficionado Anders Franzes, estableciéndose en 1956 el Comité Vasa para investigar la posibilidad de reflotar y conservar la nave. Entre los métodos de recuperación posibles, se propuso llenar la nave de pelotas de ping-pong o congelar el barco en un gran bloque de hielo.

El Vasa fue finalmente recuperado tras cientos de inmersiones de buzos que cavaron túneles para instalar cables de acero sujetos a grúas en la superficie, posteriormente se realizaron numerosas ascensiones hasta ser remolcado a un dique seco. Los trabajos duraron varios años y el ascenso final del barco a la superficie comenzó el 8 de abril de 1961. En la mañana del 24 de abril de 1961 el Vasa era reflotado ante miles de espectadores. El único galeón original que se ha conservado volvía a emerger tras 333 años en el fondo marino, como una auténtica capsula del tiempo dado su buen estado de conservación.

Del Vasa se han conservado cuatro cubiertas, siendo las cubiertas inferiores del buque las mejor conservadas. En el interior se han hallado cañones, objetos personales de los marineros, cofres, herramientas de trabajo, zapatos, dinero y un buen número de objetos cotidianos. También se han conservado varios barriles de pólvora de la bodega, diez velas del barco y aparejos. 

Interior del barco VasaEntre 1961 y 1988 el galeón fue ubicado en una instalación temporal denominada Wasavarvet (Astillero Vasa). Esta instalación era muy pequeña y dificultaba enormemente las labores de conservación del barco por lo que se decidió hacer un museo permanente donde fue remolcado. El museo Vasa abrió al público en 1990 en Estocolmo, donde se puede conocer algo más sobre su historia y contemplar este magnífico galeón: Vasa Museet.

El rescate del pecio sirvió también para poder investigar las causas de su hundimiento. Según los investigadores, el Vasa naufragó debido a varios factores: el barco tenía una gran inestabilidad, un centro de gravedad muy alto y demasiado peso en las cubiertas tal como había sido construido el casco. El tener las troneras abiertas cuando se produjo un golpe de viento fue lo que terminó por hundir el galeón, el capitán mandó cerrarlas en cuanto la nave comenzó a inundarse, sin embargo era ya demasiado tarde.

A pesar del fracaso del Vasa, Suecia logró su objetivo con el resto de su impresionante flota. Durante el siglo XVII pasó de ser un reino de Europa del norte escasamente poblado con poca influencia, a una de las grandes potencias del continente europeo. Tras acabar controlando gran parte de la península escandinava y aumentando sus territorios considerablemente, fue el poder dominante en el mar Báltico. Fue un siglo tan exitoso para Suecia que este periodo en la historia del Imperio sueco se le conoce como "stormaktstiden" (edad de la grandeza).

Recreación del Vasa

El Vasa ha sido objeto de cientos de libros, artículos y estudios sobre la arqueología marina. El museo Vasa es uno de los lugares más visitados de Suecia cada año e incluso, este mítico barco ha influenciado a otros más actuales. En Japón se puede encontrar en lago Ashi un barco de recreo inspirado en el Vasa y curiosamente, el legendario barco "el holandés errante" de la película "Piratas del Caribe", guarda también muchas similitudes tanto en su estructura como en su decoración con el Vasa, el único galeón original que ha llegado hasta nuestros días.

Recuperación pecio Vasa

Detalle tallas Vasa

Modelo a escala del buque en el Museo Vasa

Fotografía galeón Vasa