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La historia de Jack Earle, actor de cine mudo, gigante de circo y poeta

Jacob Rheuben Ehrlich, más conocido como Jack Earle, fue una de esas figuras imposibles de olvidar en la cultura popular de comienzos del siglo XX. Fue actor en los últimos años del cine mudo, una de las grandes estrellas del legendario circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey y, durante mucho tiempo, uno de los hombres más famosos del mundo debido a su extraordinaria estatura.

Fotografía de Jack Earle, el gigantesco actor de cine mudo
Aunque los carteles promocionales aseguraban que medía 2,60 metros, su altura real rondaba los 2,29 metros, suficiente para convertirlo en una auténtica celebridad en una época en la que los gigantes despertaban una enorme fascinación.

Nacido en Denver en 1906, Earle no parecía destinado a convertirse en un gigante. Al contrario, llegó al mundo pesando menos de dos kilos, y los médicos dudaban incluso de que sobreviviera. Sin embargo, cuando tenía unos siete años comenzó a crecer de forma descontrolada debido a un tumor en la hipófisis que provocó gigantismo. 

A los diez años ya superaba los 1,80 metros y, siendo apenas un adolescente, sobrepasaba los dos metros de altura. Su aspecto llamaba tanto la atención que evitaba caminar por las calles principales de El Paso y prefería utilizar callejones para no asustar a la gente ni convertirse en el centro de todas las miradas.

Su imponente presencia terminó llevándolo a Hollywood. Con apenas trece años viajó a Los Ángeles junto a su padre y fue contratado por Century Comedies, un estudio especializado en cortometrajes cómicos. En aquellos años el cine era un espectáculo eminentemente visual y los productores buscaban constantemente rostros y físicos capaces de sorprender al público. Un adolescente que ya superaba ampliamente los dos metros de altura era un reclamo irresistible.

Jack apareció en varias producciones mudas, entre ellas "Hansel y Gretel" (1923), "Jack y las habichuelas mágicas" (1924), "Peg o' the Mounted" (1924) o "Hit 'Em Hard" (1924). En la mayoría de sus papeles interpretaba gigantes, personajes fantásticos o figuras de gran fuerza física, aprovechando una presencia escénica imposible de igualar mediante efectos especiales, que todavía estaban en sus primeras etapas de desarrollo. 

Cartel de cine con Jack Earle - Hit 'Em Hard
Nunca alcanzó la fama de las grandes estrellas de Hollywood, pero compartió plató con algunos de los actores cómicos más populares de la época y llegó a convertirse en uno de los intérpretes más reconocibles del cine fantástico de los años veinte. Para muchos espectadores era la primera vez que veían a una persona de semejante tamaño en una pantalla.

Su carrera parecía prometedora, pero terminó de forma inesperada. Durante un rodaje sufrió una grave caída desde un andamio que le provocó importantes lesiones. Poco después comenzó a perder visión y los médicos descubrieron el tumor que estaba presionando sus nervios ópticos. El tratamiento mediante rayos X consiguió devolverle parcialmente la vista y, según muchos especialistas e historiadores, también frenó el crecimiento que había marcado toda su infancia y adolescencia. Con su salud resentida y la llegada del cine sonoro, Earle decidió abandonar definitivamente Hollywood.

Sin posibilidad de continuar en el cine, Jack encontró un nuevo escenario bajo las enormes carpas del famoso circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus. Durante catorce años recorrió Estados Unidos anunciado como "The Texas Giant" (El gigante de Texas) o "The World's Tallest Man" (El hombre más alto del mundo). 

Aquellos espectáculos reunían a miles de personas deseosas de contemplar personajes extraordinarios, y Earle era una de sus principales atracciones. Los visitantes comparaban el tamaño de sus manos con las suyas, observaban sus zapatos gigantescos (fabricados especialmente para él), y se maravillaban al verlo caminar entre la multitud.

Jack Earle como gigante de circo
Como ocurría con muchos artistas de circo de la época, la publicidad exageraba algunos aspectos de su figura. Durante años fue anunciado con una altura de 2,60 metros, aunque posteriormente una medición oficial realizada en 1939 fijó su estatura en unos 2,29 metros. Aun así, seguía siendo una de las personas más altas del mundo. Debido a su enorme estatura, su vida cotidiana no era sencilla. Necesitaba camas construidas expresamente para él, la ropa debía confeccionarse a medida y viajar en automóvil o atravesar una puerta convencional suponía a menudo un pequeño desafío.

Paradójicamente, quienes lo conocieron describían a Jack Earle como una persona tranquila, educada y bastante tímida. Le molestaba que la gente solo viera su altura y no a la persona que había detrás del espectáculo. Esa personalidad cercana hizo que fuera muy querido entre sus compañeros de circo, donde coincidió con algunos de los gigantes más famosos de la época e incluso llegó a conocer a Robert Wadlow, el hombre más alto de la historia.

Durante la Segunda Guerra Mundial intentó alistarse en el ejército estadounidense, pero fue rechazado precisamente por su extraordinaria estatura, que hacía imposible equiparlo con el uniforme y el material reglamentarios. Curiosamente, otro célebre gigante de la época, el alemán Jakob Nacken, sí consiguió servir durante el conflicto a pesar de medir cerca de 2,21 metros de altura. En cualquier caso, aquel episodio demuestra hasta qué punto su físico condicionó todos los aspectos de su vida, incluso aquellos que nada tenían que ver con el mundo del espectáculo.

Cansado de la vida itinerante, abandonó el circo a comienzos de los años 40 y comenzó una etapa completamente distinta. Trabajó para la compañía Roma Wine como vendedor y relaciones públicas, promocionándose con humor como "el vendedor viajero más alto del mundo". Sin embargo, lejos de los focos, Jack Earle cultivó una faceta que muy pocos conocían. 

Fotografía del gigante Jack Earle
Era un apasionado de la literatura y dedicaba buena parte de su tiempo libre a escribir poesía. También pintaba, realizaba esculturas y practicaba la fotografía, disciplinas en las que encontraba una forma de expresarse muy diferente a la imagen pública que lo había acompañado durante toda su vida. Quienes trataron con él coincidían en describirlo como un hombre culto, reflexivo y de gran sensibilidad, muy alejado del estereotipo del "gigante de feria" que el público imaginaba.

Su interés por la escritura terminó cristalizando en un pequeño libro de poemas titulado "The Long Shadows", publicado poco antes de su fallecimiento. Sus versos no giraban únicamente en torno a su extraordinaria estatura, sino que abordaban temas como la naturaleza, el paso del tiempo, la soledad o la condición humana. Más que un simple pasatiempo, la poesía fue para Earle una manera de reivindicar que detrás de aquella figura gigantesca existía una persona con inquietudes artísticas y una rica vida interior. 

Una curiosidad poco conocida es que, aunque durante muchos años fue considerado el actor más alto de Hollywood, ese título acabaría pasando a Max Palmer, luchador profesional y actor que alcanzó aproximadamente 2,49 metros y apareció en varias películas entre las décadas de 1950 y 1970. Palmer sigue siendo considerado el actor más alto de la historia del cine, mientras que el récord absoluto de altura entre actores profesionales pertenece en la actualidad al marroquí Brahim Takioullah, con 2,46 metros de altura.

Jack Earle falleció en 1952 con solo 46 años, pero dejó tras de sí una historia fascinante que resume una época en la que el cine mudo, los circos y los espectáculos ambulantes convertían lo extraordinario en un fenómeno de masas. Detrás del "Gigante de Texas" había un hombre sensible, creativo y con un gran sentido del humor que siempre quiso demostrar que era mucho más que unos cuantos centímetros de altura. 

Quizá por eso sigue siendo recordado hoy en día, no solo como uno de los gigantes más famosos del siglo XX, sino también como un personaje singular que logró abrirse camino en mundos tan diferentes como Hollywood, el circo y la literatura.

Comparativa altura Jack Earle

Fotografía de Jack Earle, el actor de cine mudo más alto de la historia

Yuji Ide, el peor piloto de Fórmula 1 de la historia

Si preguntamos a cualquier buen aficionado a los deportes de motor cuál ha sido el mejor piloto de Fórmula 1 que ha habido, las respuestas serán generalmente muy subjetivas, dependiendo de los gustos personales de cada uno, y variarán entre diferentes nombres que han sido varias veces campeones del mundo, como Michael Schumacher, Ayrton Senna, Alain Prost, Lewis Hamilton, Juan Manuel Fangio, Jackie Stewart, Emerson Fittipaldi o Fernando Alonso. 

Yuji Ide, el peor piloto de Fórmula 1 de la historia
Sin embargo, a la hora de determinar el peor piloto de Fórmula 1 de la historia, existe una enorme unanimidad entre aficionados, expertos y medios especializados. Casi todos coinciden en que este título se lo ganó a pulso Yuji Ide, un piloto que, debido a sus numerosos incidentes en su corta carrera, acabó siendo expulsado de la competición por la FIA (Federación Internacional del Automóvil) por ser considerado un auténtico peligro en la pista. 

Yuji Ide nació en enero de 1975 en Saitama (Japón), y aunque siempre se interesó desde niño por las competiciones de motor, no sería hasta 1990, a la edad de 15 años, cuando comenzaría su carrera deportiva, compitiendo en carreras de Karts. Al año siguiente ganó el campeonato de Karts de la Copa Nacional de Kantou y en 1992 fue el vencedor del Gran Premio Nacional de Karts de Japón Grand Prix SS. Estos resultados le valdrían para dar el salto al Campeonato de Formula Tres de Japón en 1994, donde llegó a ser subcampeón en el año 2000.

Durante los siguientes años, Ide participó en diversas competiciones, como el campeonato de la Serie Clase GT3000 de Japón, la Fórmula Dream (donde quedó campeón), el campeonato francés de Fórmula Tres, la Serie Super Endurance Race Class 3 o la Fórmula Nippon, en la que quedó segundo en el campeonato de 2005.

Aunque sus resultados eran bastante discretos y muy alejados de las brillantes carreras deportivas de muchos otros pilotos de Fórmula 1, en el año 2006, a la edad de 31 años, Yuji Ide consiguió dar el salto a la máxima competición y se convirtió así en uno de los novatos de más edad que participaban por primera vez en la Fórmula Uno. 

El piloto japonés Yuji Ide en el equipo de Fórmula 1 Super Aguri
Yuji Ide había conseguido un asiento en Super Aguri F1 Team para la temporada 2006, una escudería japonesa creada por el ex-piloto Aguri Suzuki y que debutaba también ese año en la Fórmula 1. Yuji Ide y Aguri Suzuki se conocían desde hace tiempo, sin embargo, el motivo principal por el que Super Aguri fichó a Yuji Ide a pesar de sus discretos resultados, es que la escudería buscaba crear un equipo exclusivamente japonés, por lo que Ide sería compañero del piloto japonés Takuma Satō.  

Además de su falta de experiencia, ya desde el principio de la temporada Ide tuvo numerosos problemas para comunicarse con los técnicos e ingenieros del equipo debido a sus escasos conocimientos de inglés. En su primera carrera en la Fórmula 1, el Gran Premio de Baréin de 2006, Yuji Ide marcó unos tiempos muy inferiores a los de su compañero y no pudo finalizar la carrera. 

El siguiente Gran Premio fue en Malasia, donde se acabó retirando tras 33 vueltas. Su rendimiento estaba muy por debajo de lo esperado, pero serían en realidad las dos siguientes carreras las que le marcarían como uno de los peores pilotos de Fórmula 1 de la historia. 

Durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Australia de 2006, su tercera carrera en la Fórmula 1, Yuji Ide realizó hasta nueve trompos con su monoplaza, dando síntomas evidentes de que no era capaz de controlar el coche. En la sesión de clasificación hizo un fuerte derrape que provocó que su coche quedara parado y atravesado en medio del circuito. Ide podía haber dado marcha atrás y sacar fácilmente el coche del medio de la pista, sin embargo, al parecer desconocía su existencia porque nadie en el equipo se lo había comunicado (o no lo había entendido por sus problemas con el idioma). 

La sesión en todo caso se tuvo que suspender durante unos minutos. El mayor perjudicado de este pequeño incidente fue Rubens Barrichello, quien se encontraba en esos momentos en vuelta de clasificación y, al verse bloqueado por el coche de Ide y perder tiempo, acabó saliendo 16º en la parrilla de salida. 


Cuando finalmente se disputó el Gran Premio de Australia, Ide acabó 13º, con tres vueltas perdidas respecto al ganador, Fernando Alonso. El fin de semana había sido catastrófico para el piloto japonés, hasta el punto de que uno de sus mayores defensores, Aguri Suzuki, hizo unas declaraciones poco después de la carrera en las que sugería que el asiento de Yuji Ide en Super Aguri no era seguro si sus resultados no mejoraban.

El fin de semana del 23 de abril se disputaría el Gran Premio de San Marino de 2006 en el circuito de Imola, donde obtuvo la victoria Michael Schumacher y que pasaría a la historia por ser la cuarta y última carrera de Yuji Ide en la Fórmula 1 tras provocar un aparatoso accidente.

La sesión de clasificación ya comenzó de forma desastrosa para el piloto japonés. Realizó seis trompos y acabó clasificando último en la parrilla de salida, a casi dos segundos de su compañero y a cinco segundos de la pole obtenida por Michael Schumacher. 

Nada más comenzar el Gran Premio, en la primera vuelta en el circuito de Imola, Ide fue el culpable de un fuerte accidente tras colisionar con el piloto holandés Christijan Albers, de la escudería Midland F1 Racing, que dio tres vueltas de campana y acabó con su monoplaza boca abajo y fuera de la carrera. A pesar del golpe, Ide pudo continuar la carrera, aunque acabó retirándose en la vuelta 33. 


Nada más acabar el Gran Premio de San Marino de 2006, los comisarios de la FIA reprendieron a Yuji Ide y lanzaron una advertencia al equipo Super Aguri indicando a la escudería que no debía permitir competir al piloto japonés ya que estaba poniendo en riesgo la vida de otros pilotos. 

Aguri Suzuki intentó salir en su defensa alegando que Ide no había podido realizar suficientes pruebas con el coche en la pretemporada y por ello no había terminado de entender bien cómo funcionaba su monoplaza. En todo caso, pocos días después, el 4 de mayo de 2006, Super Aguri anunció que seguiría el aviso de la FIA y retiraba de la competición a Yuji Ide hasta que el piloto adquiriese más experiencia. Fue reemplazado por el tercer piloto del equipo, Franck Montagny, para la siguiente carrera, el Gran Premio de Europa de 2006 en el circuito de Nürburgring (Alemania).

A la semana siguiente, la FIA anunció el 10 de mayo de 2006 que revocaba la Superlicencia de Yuji Ide, lo que significaba que el piloto japonés ya no podría competir en ningún Gran Premio de la temporada. Su escudería hizo poco después un comunicado en el que señalaba que buscarían más oportunidades para que el piloto pudiera regresar a la máxima competición, sin embargo, esto nunca sucedió. La carrera de Yuji Ide como piloto de Fórmula 1 había terminado. 

Yuji Ide durante su carrera en la Fórmula 1
Tras perder la Superlicencia, Ide regresó a Japón, donde pilotó en 2006 para el equipo Dandelion Racing en la Fórmula Nippon, con el objetivo inicial de obtener más experiencia y regresar en el futuro a la Fórmula 1. Participó también en la Serie Super GT en el circuito de Suzuka, donde fue penalizado por colisionar contra otro vehículo tras ignorar una bandera negra. 

Finalmente decidió quedarse en Japón como piloto, participando en diversas competiciones y alternando carreras en la Fórmula Nippon, la Serie Super GT y la clase GT3000. Sus mejores resultados fueron un podio en el año 2007 en el circuito de Suzuka con la escudería Autobacs Racing Team Aguri (propiedad de Aguri Suzuki); una victoria en la Pokka GT Summer Special de 2010; y la victoria en el campeonato Super Taikyu Series con un Honda Civic Type R en 2020. 

Debido a sus pobres resultados, con solo una carrera terminada de las cuatro en las que participó, su escaso control de monoplaza y una peligrosa forma de conducir, provocando numerosos trompos y un peligroso accidente, pocos aficionados al motor y medios especializados ponen en duda que Yuji Ide es probablemente el peor piloto que habido en la historia de la Fórmula 1. 

Sin embargo, también hay que matizar en su favor que se combinaron en su contra una serie de factores que afectaron seriamente a su rendimiento. Fue ascendido al asiento de un monoplaza de Fórmula 1 sin apenas experiencia, ya que, como reveló Aguri Suzuki, Ide apenas había recorrido 200 kilómetros con el coche antes de su debut. Esto por lo general hubiera sido un factor decisivo, pero la escudería Super Aguri buscaba competir en su primer año con dos pilotos japoneses, aunque uno de ellos no estuviera aún preparado, como así se demostró.

Además, se trataba de una escudería nueva que dio a Ide su segundo monoplaza, menos desarrollado que el coche que llevaba su compañero Takuma Satō. A ello se le sumó también la barrera del idioma, que complicaban aún más las comunicaciones con su equipo para obtener buenos resultados y entender correctamente el funcionamiento del coche.

Por todo ello, si bien Yuji Ide sigue encabezando habitualmente los rankings de los peores pilotos de la historia, por encima de nombres como Luca Badoer, Alex Yoong, Chanoch Nissany o Nikita Mazepin, también se han suavizado en los últimos años las opiniones respecto al piloto japonés, y algunos medios especializados apuntan a que se trataba de un piloto mucho más talentoso de lo que pudo demostrar en su corto periodo en la Fórmula 1, y quizás los resultados pudieran haber sido muy diferentes con otras circunstancias más favorables. 

Yuji Ide con su Fórmula 1 Honda Super Aguri

La historia de August Landmesser, el hombre que se negó a hacer el saludo nazi en 1936

La imagen de un hombre de brazos cruzados que se encuentra en medio de una multitud realizando el clásico saludo nazi, es una de las fotografías más icónicas de la historia. Una imagen ampliamente difundida a partir de su descubrimiento en 1991, como un símbolo de resistencia y del coraje individual frente al nazismo, sin embargo, la trágica historia de su protagonista, August Landmesser, no es tan conocida. 

La historia de August Landmesser
August Friedrich Landmesser nació el 24 de mayo de 1910 en la pequeña localidad alemana de Heidrege (Moorrege), situada cerca de la ciudad de Hamburgo, como hijo único de August Franz Landmesser y Wilhelmine Magdalene. Se casó muy joven con su primera esposa, Wunibalda Grundmann, y aunque el matrimonio no duró mucho, tuvieron una hija en 1929 de la que apenas hay registros.  

Aunque ni él ni su familia compartían los ideales del nazismo, en 1931, August Landmesser y varios de sus familiares por parte de su madre, se unieron al NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), esperando así que les fuera más fácil conseguir un trabajo. 

En 1935 se comprometió con Irma Eckler e intentaron casarse en Hamburgo en agosto del mismo año. Sin embargo, la mujer era de origen judío y no se aceptó el matrimonio en la oficina de registro de la ciudad debido a las Leyes raciales de Núremberg que iban a entrar en vigor un mes después. No está claro si tras el incidente fue expulsado como miembro del partido o lo abandonó voluntariamente, pero en todo caso el resultado fue el mismo: en 1935 August Landmesser dejó de pertenecer al Partido Nazi.

A pesar de todos los inconvenientes y problemas, continuó su relación con Irma Eckler y la pareja tendría dos hijas: Ingrid, nacida en octubre de 1935; e Irene, nacida en agosto de 1937. 

August Landmesser junto a Irma Eckler y sus hijas
Fue unos meses después de su intento fallido de matrimonio con Irma Eckler cuando se produciría una de las fotografías más conocidas de la historia. La imagen se tomó el 13 de junio de 1936 en una reunión de trabajadores en el astillero Blohm + Voss de Hamburgo, en un acto oficial para la botadura de un buque. En la fotografía se puede ver a los obreros del astilleros haciendo el saludo nazi con el brazo en alto, con la excepción de un hombre que permanece entra la multitud con los brazos cruzados sobre el pecho, identificado habitualmente como August Landmesser. 

La fotografía se convertiría con el tiempo en un símbolo de coraje y pasaría a titularse simplemente como "El hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi", si bien permaneció oculta durante décadas y no se sabría de su existencia hasta 1991. 

En julio de 1937, August Landmesser fue detenido cuando intentaba entrar ilegalmente en Dinamarca, y pocos días después se inició contra él un caso de "deshonra racial" (Rassenschande), tras conocerse el segundo embarazo de Irma Eckler. Como consecuencia, fue trasladado a la prisión de Fuhlsbüttel (Hamburgo) el 15 de septiembre de 1937, si bien en el juicio que se celebró posteriormente argumentó que ni él ni Irma Eckler sabían que ella era "totalmente judía" (Volljüdin), por lo que fue absuelto el 27 de mayo de 1938 por falta de pruebas. 

A pesar de no ser condenado, se le advirtió en el juicio de que se enfrentaría a penas de varios años de prisión en caso de reincidencia. August Landmesser continuó su relación con Irma Eckler, apareciendo abiertamente en público, por lo que volvió a ser detenido en julio de 1938 y condenado en esta ocasión a dos años y medio de prisión en el campo de prisioneros Börgemoor, situado en Emsland (Westfalia). 

Irma Eckler también fue detenida y puesta bajo custodia por la Gestapo acusada de "deshonra racial". Tras un breve paso por la prisión de Fuhlsbüttel fue trasladada al campo de concentración para mujeres de Lichtenburg, donde permaneció hasta su cierre en mayo de 1939. Fue trasladada entonces al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück y a partir de este momento se perdió su pista. 

Fotografía del campo de concentración de Ravensbrück
Se cree que en febrero de 1942 fue llevada al sanatorio de Bernburg (cerca de Dessau), donde al parecer fue asesinada junto a otros 14.000 prisioneros. Años después, en diciembre de 1949, el tribunal del distrito de Hamburgo-Altona declararía su muerte de forma oficial con la fecha del fallecimiento el 28 de abril de 1942. 

Tras la detención de sus padres, las hijas de la pareja corrieron diferente suerte. Al haber nacido en 1935, antes de que entraran en vigor las leyes de Núremberg, Ingrid fue clasificada como "Mischling" (cruzada o híbrida), por lo que pudo escapar en parte de la persecución antijudía del régimen nazi y fue criada por su abuela. La hermana menor, Irene, fue clasificada como judía, y tras pasar un tiempo en un orfanato fue acogida por una familia adoptiva. 

August Landmesser cumplió su condena en el campo de prisioneros de Börgemoor, donde fue utilizado junto al resto de reclusos para la fabricación de armamento. Después de ser liberado, comenzó a trabajar como capataz en una empresa de transporte en enero de 1941 y al parecer intercambió durante cierto tiempo varias cartas con Irma. 

Acabó siendo reclutado por el Batallón de Libertad Condicional para participar en la Segunda Guerra Mundial en febrero de 1944, participó en una campaña en Croacia donde desapareció en combate. Fue declarado oficialmente muerto por el Tribunal de Rostock en agosto de 1949, estableciendo como fecha de la muerte el 17 de octubre de 1944 tras caer en combate en Ston (Croacia). 

Años después, en el verano de 1951, el senado de Hamburgo reconoció el matrimonio entre August Landmesser e Irma Eckler, y se les otorgó a las hijas el apellido de su padre (Irene decidió mantener el apellido de la madre). 

Como una más entre las miles de trágicas historias vividas durante el régimen nazi, la historia de August Landmesser acabó cayendo en el olvido, hasta que el 22 de marzo de 1991, el diario alemán Die Zeit publicaba la histórica fotografía de un hombre cruzado de brazos en medio del saludo hitleriano.

Fotografía de Gustav Wegert con su familia en 1948
Su hija, Irene Eckler, identificó al hombre de la fotografía como su padre, August Landmesser y en 1996 publicó el libro "Die Vormundschaftsakte" (Documentos de tutela 1935-1958: Persecución de una familia por "deshonra racial"), donde narra la historia de su familia e incluye todo tipo de documentos originales de la época. Parte del libro se ha traducido al inglés y se puede leer online: "A Family Torn Apart by "Rassenschande". 

A pesar de todas estas pruebas y documentos, existen aún ciertas dudas sobre si el hombre de la fotografía es realmente August Landmesser. La familia de un hombre llamado Gustav Wegert afirma que es él quien aparece en la imagen, ya que el hombre trabajaba por entonces como obrero metalúrgico en Blohm + Voss y se negaba habitualmente a realizar cualquier tipo de saludo por motivos religiosos. 

Para respaldar sus argumentos, han presentado documentación que demuestra el empleo de Wegert en Blohm + Voss en ese momento, acompañada de fotografías donde se puede ver que guarda un gran parecido físico con el hombre de la famosa fotografía. También han creado una página web para dar a conocer la historia al público (disponible en alemán y en inglés): 1936 - Just one refused the Nazi salute

Los historiadores no se ponen de acuerdo y por tanto no se ha podido establecer con absoluta certeza la identidad del hombre que se negó a hacer el saludo nazi en 1936. La fotografía en todo caso mantiene su significado, y ha pasado a la historia como un símbolo de rebeldía y coraje individual frente al nazismo. Está expuesta actualmente en el centro de documentación de Berlín, situado en la calle Prinz Albrecht, donde estaba la antigua sede de Gestapo y las SS, como parte de la exposición "Topografía del Terror" (Topographie des Terrors). 

En el texto explicativo que acompaña la fotografía se puede leer: "Probablemente August Landmesser, la persona que, como un inconformista valiente, se negó hacer el saludo hitleriano".    

La histórica fotografía del hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi, probablemente August Landmesser