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Cómo ver la Vía Láctea a simple vista

Nuestro Sistema Solar se encuentra en constante movimiento, recorriendo la galaxia de la Vía Láctea de forma similar a la traslación de la Tierra, donde nuestro planeta describe una órbita elíptica alrededor del Sol.

Cómo ver la Vía Láctea a simple vista desde la TierraCon un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz, la Vía Láctea es una galaxia en forma de espiral cuyo nombre proviene de la mitología griega y significa literalmente "camino de leche". Esta especie de "camino" es en realidad un cúmulo de millones de estrellas y otros materiales como gas interestelar, que puede ser visto desde la Tierra a simple vista, en un increíble espectáculo visual cósmico si encontramos las condiciones adecuadas para observarlo.

De hecho, la Vía Láctea ha sido observada durante miles de años por todo tipo de culturas, y cada una de ellas le ha otorgado un significado especial. Para los vikingos era el camino que conducía al Valhalla a los guerreros muertos en batalla, mientras que para los aztecas y otras antiguas culturas centroamericanas creían que estaban viendo al dios Mixcóatl, el dios de las tempestades, de la guerra y de la caza. En España ha servido durante generaciones como punto de referencia para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, siendo llamada así en ocasiones.

Para ver la Vía Láctea desde la Tierra a simple vista, lo podemos hacer siguiendo unas cuantas indicaciones sencillas. Buscar un punto de observación alejado de cualquier población con el fin de evitar la denominada "contaminación lumínica" en la medida de lo posible, en una noche sin luna y despejada, están entre los consejos principales y fundamentales que debemos tener en cuenta, pero si queremos disfrutar de esta maravilla de la naturaleza en todo su esplendor, recomendamos seguir estas indicaciones:

La Vía Láctea en el Hemisferio Norte- El mejor momento para observar la Vía Láctea son las noches de verano en el hemisferio Norte, correspondientes a los meses de junio, julio y agosto. La misma época si la buscamos ver desde el Hemisferio Sur, aunque en este caso corresponde con los meses de invierno.

- Aunque evidentemente la única forma de ver la Vía Láctea es de noche, también en esta franja horaria hay momentos en la que la podemos observar mejor. Las horas más recomendadas se sitúan pasadas dos horas después de la puesta de sol y hasta dos horas antes del amanecer, el momento en el que el cielo está más oscuro y permite una mejor observación de cualquier fenómeno astronómico. Nuestros ojos tardarán un tiempo en adaptarse a la oscuridad, por lo que es recomendable estar un mínimo de 20 minutos hasta que nuestra visión esté más adaptada.

- El mejor lugar para ver nuestra Galaxia son los lugares rurales, y que estén apartados de cualquier foco de luz, tanto edificios o casas, como carreteras. Lo idóneo es desplazarse a determinadas áreas sin población, como desiertos, montañas o parques y reservas naturales.

Reconocidos como los mejores lugares del mundo para ver estrellas o la propia Vía Láctea se encuentran sitios las Islas Canarias en España, el desierto de Atacama en Chile, la Toscana en Italia, el desierto de Namibia, el Valle de la Muerte en California, las tierras altas o "Highlands" de Escocia, la zona de Breckenridge en Colorado (Estados Unidos), las islas de Hawái, o el interior de Australia, conocido como "Australian Outback ".

Si no podemos desplazarnos a estos lugares, en esta web disponemos de un interesante mapa donde encontrar las zonas oscuras y libres de contaminación lumínica en cualquier punto del planeta: See the Milky Way - Light Pollution

La Vía Láctea en el Hemisferio Sur- Elegir una noche despejada libre de nubes es fundamental, pero también es necesario para mejorar la observación que sea una noche sin luna. Para organizarnos y programar la fecha más idónea, podemos utilizar alguna App gratuita que incluyen información relevante como las fases de la luna y la cantidad de luz que reflejará la Luna en la tierra determinada noche: Moon Phases

- ¿En qué lugar del firmamento veremos la Vía Láctea? Si nos encontramos en el Hemisferio Norte debemos dirigir nuestra vista hacia el sur, donde observaremos un enorme cúmulo blanco de estrellas y gas interestelar surcando el cielo nocturno. Si estamos en el Hemisferio Sur, tendremos que mirar en este caso hacia el suroeste, desplazándose el camino blanco de luz en el cielo desde este punto en dirección noreste.

Con las condiciones adecuadas de observación, podremos incluso llegar a ver a simple vista la denominada "Gran Grieta" (Great Rift) o "El Lado Oscuro de la Vía Láctea". Se trata de una franja oscura de nubes que divide parte de la Galaxia y que únicamente pueden ser observadas desde la Tierra en las noches más oscuras. Lo único que no podremos ver en ningún caso es el centro de la Vía Láctea, donde hay un gigantesco agujero negro de aproximadamente una masa de 2,5 millones de soles, y que los expertos han denominado "Sagitario A*".

Junto a estos consejos, para mejorar nuestra experiencia de observación, es recomendable utilizar también prismáticos, binoculares y telescopios, que nos permitirán ver este increíble espectáculo astronómico más de cerca y con más detalle.

Fotografía Vía Láctea desde la Tierra

Las siete maravillas del Sistema Solar

Las listas de las maravillas del mundo han sido compiladas en numerosas ocasiones desde la antigüedad hasta la actualidad, como una forma de catalogar las que se han considerado las maravillas naturales más espectaculares.

En 1999 la revista "Astronomy", dirigida a astrónomos aficionados y especializada en publicar artículos sobre astronomía y astrofísica, realizó su particular lista de Las siete maravillas del Sistema Solar, siendo estas las maravillas elegidas:

Encélado


Con 500 kilómetros de diámetro, Encélado es la sexta luna o satélite más grande que orbita Saturno. Debido a que está cubierto casi por completo de hielo fresco, Encélado es uno de los cuerpos más reflectantes del Sistema Solar, con una temperatura máxima en su superficie que apenas llega a los -200 °C, mucho más frío que cualquier otro objeto que absorbiera la luz.

Fotografía de EncéladoEncélado (Enceladus) fue descubierto en agosto de 1789 por el astrónomo William Herschel (quien también descubrió Urano), sin embargo apenas se supo nada de esta luna de Saturno hasta la década de 1980, cuando las sondas Voyager 1 y Voyager 2 se acercaron al satélite. Posteriormente en 2005 fue la sonda Cassini la que pudo acercarse más a Encélado, revelando más detalles sobre su superficie.

Se descubrieron penachos ricos en agua en la región polar sur, así como volcanes de hielo y agua (criovolcanes) que expulsan al espacio chorros de vapor de agua, hidrógeno y material sólido. Parte de este vapor vuelve a caer a Encélado como nieve, mientras que el resto consigue escapar suministrando material al anillo de Saturno.

En 2014 se hallaron en Encélado evidencias de un gran océano de agua líquida bajo la superficie, que tendría un espeso estimado de 10 kilómetros. En 2017 la NASA confirmó que también existen fumarolas y géiseres en la superficie que expulsan vapor de agua procedente de su océano, abriéndose la posibilidad a la existencia de vida microbiana en esta espectacular luna de Saturno.

Encélado expulsando chorros de vapor al espacio

La Gran Mancha Roja de Júpiter


Conocida simplemente como "La Gran Mancha Roja", se trata de una región de alta presión persistente en la atmósfera de Júpiter, que lleva observándose desde 1830.

Comparativa tamaño Gran Mancha Roja de Júpiter con la TierraYa en 1665 y 1713 se dieron observaciones astronómicas que pudieron haber contemplado esta gigantesca tormenta, por lo que se cree que la Mancha Roja de Júpiter tiene al menos 350 años.

Este espectacular tormenta tiene forma ovalada, girando en sentido contrario a las agujas del reloj, en un período que dura aproximadamente seis días terrestres.

Su tamaño es gigantesco, midiendo 16.350 kilómetros de ancho, por lo que que la Gran Mancha Roja de Júpiter es 1,3 veces más ancha que la Tierra. Los vientos en el borde de la tormenta pueden alcanzar los 120 metros por segundo de velocidad (más de 400 km/h), sin embargo las corrientes internas parecen estancadas.

Los científicos no han podido establecer aún con exactitud el motivo que causan el característico color rojizo de la Gran Mancha Roja. Las teorías respaldadas por experimentos realizados en laboratorio suponen que el color puede ser causado por moléculas orgánicas complejas, fósforo rojo o por algún compuesto que contiene azufre.

Fotografía de la Gran Mancha Roja de Júpiter

Los anillos de Saturno


Los anillos de Saturno son el sistema de anillos más extensos de cualquier planeta del Sistema Solar. Está formado por innumerables partículas que van desde tamaños minúsculos a varios metros de diámetro, orbitando alrededor de Saturno. La mayoría de las partículas del anillo están hechas completamente de hielo de agua, con trazas de materiales rocosos.

Fotografía de los anillos de SaturnoAunque la reflexión de los anillos aumenta el brillo de Saturno, no son visibles desde la Tierra a simple vista. El primero en descubrirlos fue el científico Galileo Galilei en 1610, aunque no los pudo observar lo suficientemente en detalle para descubrir su verdadera naturaleza. Posteriormente sería Christiaan Huygens en 1655 la primera persona en describirlos como un disco que rodea a Saturno.

Los anillos principales se extienden desde 7.000 kilómetros a 80,000 km del ecuador de Saturno, con un radio de 60.300 km, y un espesor estimado de tan solo 10 metros en algunos partes del anillo y un máximo de un kilómetro. Los anillos más exteriores se extienden varios cientos de miles de kilómetros desde el planeta. Los diferentes anillos se han ido clasificando y nombrando con el tiempo siguiendo el abecedario (anillo A, anillo B...).

No se sabe con exactitud cómo se formaron los anillos de Saturno, aunque todas las mediciones indican que pueden ser muy antiguos, datando de la formación de Saturno. Hay dos teorías principales con respecto al origen de los anillos internos de Saturno.

La primera teoría, propuesta originalmente por Édouard Roche en el siglo XIX, es que los anillos fueron una vez una luna de Saturno (llamada Veritas) cuya órbita se descompuso hasta acercarse lo suficiente para ser desgarrada por fuerzas de marea, o que la luna se desintegró después de ser golpeada por un gran cometa o asteroide. La segunda teoría apunta a que los anillos nunca formaron parte de una luna, sino que quedaron del material nebuloso original del que se formó Saturno.

Los anillos de Saturno vistos de cerca

El cinturón de Asteroides


Entre las órbitas de los planetas Marte y Júpiter, encontramos el denominado Cinturón de Asteroides, compuesto por numerosos cuerpos de tamaño irregular, tanto asteroides como planetas menores y una gran cantidad de objetos de tamaño reducido.

Tamaño Cinturón de AsteroidesCasi la mitad de toda la masa del cinturón de asteroides está comprendida en los cuatro asteroides más grandes: Ceres, Vesta, Pallas e Hygiea, siendo su masa total aproximadamente el 4% de la Luna o el 22% de Plutón.

Ceres, el único planeta enano del cinturón de asteroides, tiene aproximadamente 950 kilómetros de diámetros, mientras que Vesta (4 Vesta), Pallas (2 Pallas) e Hygiea (10 Hygiea), su diámetro se sitúa entre los 350 y 600 kilómetros. La mayoría de los cuerpos restantes que forman el cinturón de asteroides tienen el tamaño de partículas de polvo.

El material que forma el cinturón de asteroides está tan distribuido en su órbita, que numerosas naves espaciales no tripuladas lo han atravesado sin incidentes, es decir, el cinturón de asteroides está en su mayor parte vacío.

No obstante, se calcula que el cinturón alberga varios millones de asteroides, y es habitual que se produzcan colisiones entre grandes asteroides formando asteroides nuevos y familias de asteroides. Algunas de estas colisiones pueden originar Meteoroides, llegando a alcanzar la atmósfera terrestre en algunas ocasiones convertidos ya en los denominados Meteoritos.

Fotografía de Ceres - Cinturón de asteroides

La superficie del Sol


El Sol es la estrella en el centro del Sistema Solar y la fuente de energía más importante para la vida en la Tierra. Una esfera casi perfecta de plasma caliente cuyo diámetro es de 1,39 millones de kilómetros (109 veces el de la Tierra), y una masa aproximadamente 330.000 veces mayor que la del planeta Tierra.

Fotografía de la Superficie del SolEl tamaño y la masa de esta estrella es tan colosal, que representa el 99,86% de la masa total del Sistema Solar, estando formada las tres cuartas partes de su masa por hidrógeno, cerca de un 25% por Helio, y otros elementos como oxígeno, hierro y carbón.

El Sol está clasificado como una estrella G2V (Estrella de tipo-G) o enana amarilla, y aunque no existe un límite bien definido, lo que podemos considerar su superficie alcanza temperaturas de 5.505 grados Celsius. La superficie visible del Sol, denominada Fotosfera, es la capa debajo de la cual el Sol se vuelve opaco a la luz visible, y tiene un espesor de entre decenas y cientos de kilómetros. Sobre la fotosfera, la luz solar visible se propaga libremente al espacio y casi toda su energía escapa por completo al Sol.

Uno de los ejemplos más visibles de la actividad en la superficie del Sol, son las manchas solares, una región del Sol con una intensa actividad magnética que tiene una temperatura más baja que sus alrededores, y que puede llegar a medir hasta 12.000 kilómetros, agrupándose en algunos casos varias manchas solares alcanzando tamaños mucho mayores, de varios cientos de miles de kilómetros.

Junto a la Fotosfera, las siguientes capas que forman parte de la superficie solar son la Cromosfera, y la Corona solar, que puede alcanzar increíbles temperaturas de varios millones de grados Kelvin.

Superficie solar con la Tierra a escala

El monte Olimpo en Marte


Situado en el planeta Marte, el Monte Olimpo es un gigantesco volcán de casi 25 kilómetros de altura, dos veces y medio más alto que el monte Everest, que lo convierten en el monte más alto del Sistema Solar.

Fotografía del Monte Olimpo en MarteSe trata también del volcán más joven de los grandes volcanes de Marte y el volcán de mayor tamaño que se ha descubierto hasta ahora en el Sistema Solar, contando con una anchura que se extiende a lo largo de 600 kilómetros. Su caldera tiene 80 kilómetros de largo, 60 kilómetros de ancho, y una profundidad de casi tres kilómetros.

A pesar de su tamaño, el Monte Olimpo no es lo suficientemente grande para ser visto simplemente con telescopios, y aunque durante el siglo XIX ya hubo observaciones que indicaban que había un gran objeto en Marte, no fue hasta la llegada de las sondas especiales cuando se pudo identificar correctamente como un inmenso volcán.

Se cree que en la actualidad es un volcán prácticamente inactivo o que puede tener aún una pequeña actividad volcánica, aunque los flujos de lava que se han encontrado en sus laderas indican que el monte Olimpo fue un volcán activo hace menos de dos millones de años.

Comparación del tamaño Monte Olimpo con el Everest

Los océanos de la Tierra


Los océanos son los cuerpos de agua salina que componen la gran parte de la hidrosfera de un planeta. En el planeta Tierra, el agua salina cubre aproximadamente 360 millones de kilómetros cuadrados, y se divide habitualmente en varios océanos principales y mares más pequeños.

El Océano Pacífico visto desde el espacioEl motivo principal por el que la Tierra es conocida como "El planeta azul", es porque los océanos cubren aproximadamente el 71% de la superficie de la Tierra. El 97% del agua del planeta se encuentra en los océanos, y su volumen total es de aproximadamente 1.350 millones de kilómetros cúbicos, con una profundidad promedio de casi 3.700 metros.

Debido a que los océanos son el componente principal de la hidrosfera de la Tierra, es parte fundamental de la vida, formando parte del ciclo del carbono, influyendo en el el clima y en los patrones climáticos. El agua de los océanos es el hábitat de 230.000 especies conocidas, pero debido a que se estima que únicamente se ha explorado aproximadamente el 5% de los océanos, el número de especies que existen es mucho mayor, estimándose en más de dos millones.

El origen de los océanos de la Tierra es aún desconocido por la ciencia, aunque la mayoría de científicos coinciden en que fueron muy probablemente en el origen de la vida en el planeta.

La vida en los océanos

Evento Carrington, la mayor tormenta solar registrada

El denominado Evento Carrington, conocido también como la tormenta solar de 1859, fue una potente tormenta solar geomagnética de gran alcance, producida durante el décimo ciclo solar (entre 1855 y 1867).

Evento Carrington - la mayor tormenta solar de la historiaUna enorme eyección de masa coronal solar golpeó la magnetosfera de la Tierra, provocando entre el 1 y el 2 de septiembre de 1859, la mayor tormenta solar registrada en la historia.

La luz blanca en la fotosfera solar (la superficie luminosa del sol) fue observada y registrada por los astrónomos ingleses Richard C. Carrington y Richard Hodgson. Un evento solar que tuvo efectos y  consecuencias para la Tierra, como las espectaculares y brillantes auroras que se pudieron observar por todo el planeta esos días.

Diversos estudios han demostrado que de producirse un evento de esta magnitud en la actualidad, causaría grandes problemas a una sociedad moderna y dependiente de la tecnología. En 2012 se produjo una tormenta solar de una magnitud similar, aunque no produjo apenas consecuencias debido a que pasó la órbita de la Tierra sin golpear el planeta.

El fenómeno de las AurorasA partir del 28 de agosto de 1859 comenzaron a aparecer numerosas manchas solares en la superficie del Sol. Al día siguiente, el 29 de agosto, se observaron auroras boreales por toda Norte América, y auroras australes (nombre de las auroras boreales en el hemisferio sur), en lugares tan insólitos como Queensland (norte de Australia).

Poco antes del mediodía del 1 de septiembre, los astrónomos aficionados ingleses Richard Carrington y Richard Hodgson, hicieron las primeras observaciones independientes de una gran llamarada solar. El evento se asoció con una eyección de masa coronal masiva (CME - Coronal Mass Ejection) que viajó directamente hacia la Tierra, tardando 17,6 horas para hacer un viaje de 150 millones de kilómetros.

Estas grandes llamaras solares pueden tardar varios días en llegar a la Tierra, por lo que se cree que la velocidad tan alta de este CME fue debido a que ya se había producido anteriormente otra gran eyección de masa coronal, probablemente la que causó las Auroras del 29 de agosto. Esta primera llamarada solar habría preparado el camino de plasma de viento solar, produciéndose posteriormente el Evento Carrington.

Tormenta solar y la magnetósfera de la TierraEntre el 1 y el 2 de septiembre de 1859, la tormenta solar geomagnética más potente jamás registrada, impactaba contra la Tierra. La magnetosfera de la Tierra se deformó por el viento solar, entrando partículas solares en la atmósfera y causando espectaculares auroras por todo el mundo.

El fenómeno atmosférico de las auroras se pudo observar en casi cualquier lugar del planeta, tanto en el Hemisferio Norte como en el Hemisferio Sur, incluso en lugares tan alejados de los Polos como el Caribe.

En las Montañas Rocosas de Estados Unidos las auroras eran tan brillantes que su resplandor despertó a los mineros y buscadores de oro, quienes se levantaron y comenzaron a preparar el desayuno pensando que ya había amanecido. En el noroeste del país había tanta claridad por este fenómeno natural, que incluso se podía leer el periódico a la luz de las auroras.

Aurora Boreal sobre las montañasLas auroras fueron visibles en lugares tan alejados de los polos como la África subsahariana (en países como Senegal o Mauritania), en la ciudad de Monterrey en México, en Cuba, Hawái o incluso en latitudes cercanas al Ecuador como Colombia. La tormenta geomagnética afectó también gravemente a los sistemas de comunicación de la época.

Los telégrafos de toda Europa y Norte América quedaron inutilizados, dando en algunos casos descargas eléctricas a los operadores de telégrafos.  Muchos postes o pilónes de telégrafos estallaron en chispas y se llegaron a producir también efectos curiosos, como los de varios operadores de telégrafo que podían seguir enviando y recibiendo mensajes a pesar de que se habían desconectado de la red eléctrica.

Desde que en 1833 Carl Friedrich Gauss inventó el magnetómetro, se han podido registrar potentes tormentas solares geomagnéticas, aunque ninguna de tal magnitud como el Evento Carrington de 1859. Entre ellas, destacan eventos menos severos como la tormenta solar de 1921 o la producida en 1960, que interrumpió numerosas emisiones de radio. Una de las más potentes fue la tormenta geomagnética ocurrida en marzo de 1989, que dejó sin electricidad a buena parte de la ciudad de Quebec en Canadá.

Registro Magnetómetro Tormenta solar 1859Además del Evento Carrington, la mayor tormenta solar registrada, fue la ocurrida el 23 de julio de 2012, cuando se observó una supertormenta solar que fue clasificada como "Clase Carrington", con una eyección masiva de masa coronal del sol. Su trayectoría no se llegó a cruzar con la Tierra, debido a la órbita del planeta alrededor del Sol. Cuando se analizaron los datos de este evento, se determinó que la Tierra esquivó la llamarada solar por un margen de nueve días. De haber llegado a impactar con el planeta, habría causado serios daños en todo tipo de dispositivos eléctrónicos de manera global. Solo en Estados Unidos, el coste económico se estimó que podría rondar entre 1 y 2,6 billones de dólares (1.000.000.000.000 $).

Las llamaradas solares son algo habitual. Dependiendo de los ciclos solares (ciclos de 11 años), la frecuencia e intensidad de estos eventos varía con el tiempo. Según los científicos que han estudiado muestras de hielo, donde se podrían encontrar registros históricos de eventos similares en el pasado, creen que no se ha vuelto a producir una llamarada solar de tal magnitud como la "llamarada de Carrington", en los últimos 500 años. También afirman que las grandes tormentas solares con suficiente intensidad como para poder resultar peligrosas para la Tierra, se producen aproximadamente cada 50 años.

Otros científicos sin embargo rechazan estas hipótesis. Consideran que el estudio de las capas de nitratos en el hielo, para conocer la historia de las tormentas solares que han afectado al planeta, no es una técnica fiable, poniendo también en duda sus conclusiones.

Llamarada solar comparada con el tamaño de la Tierra

La hipótesis Némesis, nuestro binario Sistema Solar

Propuesta por primera vez en 1984, la denominada Hipótesis Némesis sugiere la posibilidad de que nuestro Sistema Solar sea muy diferente de como lo conocemos, con otra estrella alejada de nuestro sol, formando así un sistema binario. Se trataría de una enana roja o una enana marrón que orbitaría al sol a una distancia de 1,5 millones de años luz, un poco más allá de la Nube de Oort.

Némesis en comparación con el SolSin ser aceptada por la mayoría de la comunidad científica y asociada en muchas ocasiones a pseudociencias o ciertas teorías y profecías como Nibiru o Hercólubus, la Hipótesis Némesis sigue contando con un buen número de seguidores. Sus defensores no solo consideran que esta hipótesis astronómica es posible, también sería la explicación del ciclo de las extinciones masivas que parecen producirse en la Tierra en intervalos de 26 millones de años.

En 1984 los paleontólogos David Raup y Jack Sepkoski publicaron un artículo donde afirmaban que habían detectado una periodicidad en las extinciones masivas que se han producido en el planeta los últimos 250 millones de años. Identificaron doce eventos de extinción durante este período de tiempo que se producían aproximadamente cada 26 millones de años como tiempo promedio. Aunque no pudieron explicar la causa de esta periodicidad, sugirieron que el motivo podía ser no terrestre.

Dos equipos de astrónomos formados por Daniel P. Whitmire y Albert A. Jackson IV; Marc Davis, Piet Hut, y Richard A. Muller, publicaron en 1984 dos hipótesis muy similares en la revista Nature que explicarían este fenómeno. Su hipótesis propone que nuestro Sol pueda tener otra estrella aún sin detectar como compañera, con una órbita muy elíptica que perturba periódicamente los cometas de la Nube de Oort, causando un aumento en el número de cometas que visitan el Sistema Solar interior y los eventos de impactos que se producen en la Tierra. Esta teoría se conoce como la Hipótesis Némesis o la Hipótesis de la Estrella de la Muerte (Death Star hypothesis).

Comparativa tamaño planetas y enana rojaDe existir, no se sabe con exactitud cuál es su naturaleza. Mientras Muller sugiere que lo más probable es que se trate de una enana roja (con una masa inferior a la del Sol y mucha menos luminosidad), Daniel P. Whitmire y Albert A. Jackson creen que es aún más pequeña, y se trataría de una enana marrón. Su posible existencia sería también la explicación de la larga e inusualmente elíptica órbita de Sedna, un cuerpo menor del Sistema Solar tres veces más lejos del Sol que Neptuno, que tarda entre 10.000 y 12.500 años en completar su órbita alrededor del Sol.

A pesar de que esta hipotética estrella Némesis ha sido buscada en numerosas ocasiones, hasta el momento no se han obtenido resultados positivos. El Observatorio Leuschner de la Universidad de California falló en su intento de encontrar a Némesis en 1986. Tampoco pudo encontrar la estrella durante la década de 1980 el Satélite Astronómico de Infrarrojos (IRAS). Una de las búsquedas más completas se realizó mediante el proyecto 2MASS que hizo un reconocimiento del cielo nocturno entre 1997 y 2001 sin ser capaz de encontrar ninguna nueva estrella en nuestro Sistema Solar.

Órbita de NémesisCon el lanzamiento en 2009 del telescopio espacial WISE, que realizó una exploración mediante infrarrojos del cielo con imágenes 1.000 veces más precisas que las de otros telescopios anteriores como IRAS, se esperaba poder hallar finalmente a Némesis. Tras analizar los datos recibidos de WISE, en 2014 prácticamente se descarto la existencia de un cuerpo del tamaño de Saturno o mayor en las cercanías de la Nube de Oort.

Sin embargo la hipótesis Némesis cada cierto tiempo vuelve a cobrar fuerza. En enero de 2016, Konstantin Batygin y Mike Brown junto con un grupo de astrónomos del Instituto de Tecnología de California, anunciaron que habían encontrado evidencias de la existencia de un noveno planeta (décimo si se considera también a Plutón como planeta), que sería del tamaño de Neptuno y estaría situado en el borde exterior del Sistema Solar. Tardaría en completar su órbita cerca de 15.000 años y se la ha denominado como Planeta Nueve.

Nuestro Sistema Solar está lleno de maravillas que hemos ido descubriendo poco a poco gracias a las nuevas tecnologías disponibles. Si bien no se ha podido confirmar la existencia de una nueva estrella que cambiaría por completo nuestra idea del Sistema Solar, siendo éste binario, o de un nuevo planeta denominado de varias formas como Planeta X, Hercólubus, Nibiru, Tyche o Planeta Nueve, su hallazgo parece estar más cerca que nunca. El tiempo y la ciencia confirmarán o desmentirán esta Hipótesis Némesis o la existencia de un nuevo planeta en nuestro Sistema Solar hasta ahora desconocido.

Sistema Solar binario - Hipótesis Némesis

Nibiru, Planeta X o Hercólubus : El Planeta Oculto

Conocido por distintos nombres como Nibiru, el Planeta X (Planet X) o Hercólobus según el investigador, científico o supuesto profeta al que se le pregunte, todos se refieren al mismo objeto: un hipotético planeta oculto perteneciente a nuestro Sistema Solar, que según algunas teorías podría incluso llegar a colisionar con la Tierra.

Nibiru (Neberu, Nebiru) es un término del idioma acadio ( Imperio Acadio, Mesopotamia, Siglo XXIV a.C al XXII a.C ) que significa cruce o punto de transición. En astronomía babilónica es el término que define el punto más alto de la eclíptica, es decir, la posición del Sol respecto a la Tierra en el solsticio de verano y su constelación asociada.

NibiruLa situación de Nibiru viene recogida en la tablilla 5 de la Enûma Elish, un poema épico babilónico que narra el origen del mundo ( 1.200 a.C aprox. ) . Algunas interpretaciones de los textos babilónicos han asociado el planeta con Júpiter o con la Estrella Polar, sin embargo otras teorías afirman que se trata de un planeta distinto y desconocido.

Según la mitología babilónica, Nibiru era la estrella de Marduk, dios supremo de Babilonia quien llegó a convertirse en señor de los dioses. Haciendo una interpretación propia de esta leyenda se basó Zecharia Sitchin, un escritor de varios libros pseudocientíficos para formular su teoría sobre Nibiru.

Sitchin afirma en sus libros que las civilizaciones antiguas habrían obtenido sus conocimientos y se habrían desarrollado gracias a su contacto con extraterrestres o incluso que el origen de la humanidad procedería de otro planeta. Nibiru sería el buscado "duodécimo planeta", o el Planeta X (que incluiría la descripción de 10 planetas, más el Sol, y la Luna). Según este autor, en la antigüedad se habría producido una catastrófica colisión de uno de sus satélites con Tiamat, otro hipotético planeta también postulado por Sitchin, y que habría estado situado entre Marte y Júpiter, lo que habría formado el planeta Tierra y el cinturón de asteroides. Además, según Sitchin, Nibiru habría sido el hogar de una poderosa raza alienígena, los Anunnaki (grupo de dioses sumerios y acadios). Como consecuencia de la colisión, según afirma Sitchin, el planeta Nibiru habría quedado atrapado en el Sistema Solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Tras esto los Anunnaki habrían llegado a la Tierra.

Trayectoria NibiruBasándose en la civilización maya y en supuestos datos extraídos de sus astrónomos, Sitchin afirma que el planeta sería probablemente una estrella o una enana marrón haciendo una órbita alrededor del Sol que duraría entre 3.600 y 3.760 años .

Tanto científicos, astrónomos o historiadores niegan tajantemente la existencia de un planeta así, sin embargo las teorías de Zecharia Sitchin gozan de numerosos seguidores, quienes se basan en los conocimientos y dominio de las lenguas muertas y el sumerio de Sitchin o la traducción de diversos tesoros antiguos para avalar sus teorías . Varios escritores se han unido a este apoyo.

En 2012, Burak Eldem, un escritor e investigador turco, publicó el libro "2012: cita con Marduk" donde presenta una nueva hipótesis sugiriendo que el período orbital exacto de Nibiru serían 3.661 años y que podría volver a acercarse a finales de diciembre de 2012, coincidiendo su regreso con las fechas establecidas en las profecías mayas. Según este autor, el último paso orbital de Nibiru se produjo en el año 1.649 a.C causando grandes catástrofes en la Tierra como por ejemplo la erupción de la isla de Thera (en el Mediterraneo).

Otro autor y ufólogo estadounidense, Marshall Masters apoya también las hipótesis sobre Nibiru en varios de sus libros y coincide en que estaría situado dentro del Sistema Solar.

Planeta XAsociado y relacionado con Nibiru (en muchas ocasiones términos distintos para referirse a lo mismo) se encuentra el Planeta X, un hipotético planeta aún no descubierto que estaría situado más allá de Neptuno. En este caso la X sería por el hecho de ser un planeta sin nombre o desconocido ya que en el momento de ser propuesto sólo se conocía la existencia de 8 planetas en el Sistema Solar.

Tras el descubrimiento del planeta Neptuno en 1846, los astrónomos se fijaron en que su órbita presentaba irregularidades por lo que convencidos de que la causa de estas irregularidades era por la órbita cercana de otro planeta, se dedicaron a su búsqueda.

Percival Lowell, astrónomo aficionado fue el primero en denominarlo Planeta X en 1905 cuando comenzó su búsqueda. Otro astrónomo, Clyde Tombaugh siguió los pasos de Lowell y descubrió en 1930 Plutón, lo que se consideró en la época la causa de las irregularidades de la órbita de Neptuno y con lo que quedó resuelto el misterio del Planeta X. Sin embargo, los cálculos posteriores demostraron que la masa de Plutón no era suficiente para explicar las variaciones en la órbita de Neptuno, por lo que Plutón dejaba de ser considerado planeta en el año 2006 y la búsqueda del noveno planeta del Sistema Solar volvía a empezar. La teoría de que Nibiru podría ser el hipotético Planeta X volvía a cobrar fuerza entre sus seguidores.

Un último término o planeta oculto sería Hercólubus (Hercóbulus) o el planeta rojo, otro hipotético planeta mencionado por primera vez en 1956 por el médium y abogado  Hercilio Maes, el cuál se estaría acercando a la Tierra con riesgo de colisión.
Para los seguidores de esta teoría, Hercólubus sería 6 veces mayor que Júpiter, es decir, a pesar de estar a un gran distancia de la Tierra, al dirigirse hacia ella podría causar una gran catástrofe según se estuviese acercando debido a la gran fuerza gravitatoria que generaría. Afirman además que Hercóbulus habría pasado por la Tierra hace unos 13.000 años, destruyendo la antigua civilización de la Atlántida.

HercolubusLos científicos y astrónomos descartan de nuevo esta teoría debido a su inconsistencia e incluso sus seguidores ya han fallado en su primera predicción sobre Hercólubus. Según estos, el planeta causaría el fin del mundo el 11 de agosto de 1.999. La nueva predicción de la llegada de Hercóbulus y su destrucción de la Tierra se ha fijado para el 21 de diciembre de 2012, coincidiendo de nuevo con las profecías mayas.
Para quien quiera conocer más sobre este hipotético planeta, se ha publicado un libro (gratuito) donde se puede obtener más información: Hercolubus o Planeta Rojo .

Aunque para la comunidad científica la opinión sobre la existencia de un planeta oculto en nuestro Sistema Solar es casi unánime y lo descartan, el mito de Nibiru o el Planeta X sigue creciendo y aumentan día a día las noticias y publicaciones sobre este hipotético planeta. Para sus seguidores, Nibiru ya es visible y es la NASA quien oculta la información al respecto. Argumentan que Nibiru emite en luz infrarroja, por ello el ojo humano no puede verlo a simple vista y necesitaríamos una cámara capaz de detectarla.
En 2008 un equipo japonés de la universidad de Kobe publicó unos cálculos que sugerían la existencia de un planeta de un tamaño de hasta dos tercios el de la Tierra, aunque hasta la fecha no se han encontrado pruebas de su existencia.

Dos solesPara algunos, el actual periodo de gran actividad que está experimentando el Sol podría estar causado por el acercamiento de Nibiru a la Tierra e incluso circulan varios videos donde supuestamente podemos observar dos soles en el horizonte. Ninguna de estas teorías está avalada por la comunidad científica o se han podido demostrar, no obstante, el hecho de que el Sol pudiera tener como "compañero" a otro sol o a una enana marrón como se considera a Nibiru, sí es una hipótesis científica, se la conoce como la Hipótesis Némesis .

La Hipótesis Némesis aparece en un artículo publicado en 1984 por R.A. Muller (físico de la Universidad de California), Piet Hut (físico de Princeton) y Mark Davis (Princeton) en la revista Nature. Némesis sería, según este artículo, una estrella oscura y pequeña, posiblemente una enana marrón, con una órbita decenas, centenas o hasta millares de veces más distante que la de Plutón.
El Sol formaría parte de un sistema binario (al igual que el 50% de los sistemas de estrellas de la galaxia), su "opuesto" sería una enana marrón (un estrella apagada o muerta) o un agujero negro. Ese supuesto objeto, llamado Némesis (diosa de la venganza) orbitaría a entre 1 y 3 años luz del Sol.

Enana Marrón NémesisCada 26 a 34 millones de años, Némesis pasaría cerca o entraría en la nube de Oort, desestabilizándola y lanzando lluvias de grandes cometas en dirección al Sol . Existen algunas mediciones magnetométricas y otros indicios que favorecerían esta suposición. Sin embargo, el hecho de no haberse registrado un campo gravitatorio asociado a la estrella pone en entredicho la hipótesis.

Desde su publicación, la hipótesis ha tenido distinta acogida , aparece y desaparece periódicamente en los medios de comunicación o en la comunidad científica. La mayoría de los científicos oscilan entre el escepticismo y la burla o mofa, debido a que la hipótesis es fácilmente desmontable  aunque hay un grupo que la apoya de manera más o menos discreta.

En octubre de 1999, el astrónomo británico John Murray anunció haber descubierto un noveno planeta y que por sus características sería asimilable a Némesis. Según Murray, el nuevo planeta o estrella compañera giraría alrededor del Sol a una distancia 1.000 veces más lejana que Plutón. El descubrimiento no pudo ser verificado.

A comienzos de 2000, un equipo de astrónomos de EE. UU. calculó que la estrella oscura, en caso de existir, podría ser un enana marrón, coincidiendo con las afirmaciones de John Matese, de la Universidad de Luisiana, quien ese mismo año estudió las órbitas de ochenta y dos cometas de la nube de Oort, afirmando que sus órbitas tenían algunos elementos extraños en común que sólo se podían explicar por la influencia gravitacional de un objeto de varias veces el tamaño de Júpiter.

Según su hipótesis, el nuevo planeta estaría 30.000 veces más lejos del Sol que la Tierra, y haría su órbita alrededor del Sol en el sentido opuesto al de los otros miembros del Sistema Solar.
Murray calculó una órbita que se completaría en unos seis millones de años y estimó su distancia al Sol en casi cinco billones de kilómetros. Sin embargo, tampoco sus tesis han podido ser demostradas.
Ya sea Nibiru, Planeta X, Hercólubus o la nueva teoría de Némesis, aún no se posee material probatorio sobre la existencia de ninguno de ellos y por tanto, sigue siendo un objeto hipotético más del Sistema Solar que forma parte de la ufología para la comunidad científica. Para sus seguidores sigue siendo un Planeta Oculto o una Estrella del Sistema Solar que sencillamente aún no hemos confirmado.
Nibiru

Anunnaki

Nube de Oort

2 soles

Nemesis

Intensa Actividad Solar durante Agosto de 2012

Durante el mes de agosto de 2012 se ha dado un período de especial actividad solar . Hemos recopilado en un video las mejores imágenes tomadas en directo por el SDO ( Solar Dynamics Observatory) de la NASA . En el video podemos ver :

- Filamento Solar en forma de arco con una longitud de más de 800.000 km , grabado entre el 6 y el 8 de agosto de 2012 .

Gigante Filamento Solar

- Espirales enormes saliendo del Sol entre el 14 y el 15 de agosto de 2012 . Dentro de cada espiral podría encajar La Tierra fácilmente .

Espirales Solares

- Eyecciones Solares masivas grabadas el 20 de agosto de 2012 .

Eyección solar masiva

- Comparación de la actividad solar entre agosto de 2009 y la misma semana en 2012. Podemos ver el gran aumento en la actividad solar que se está produciendo en el sol respecto al mismo periodo de 2009 .

Abrimos también hilo en el foro para quien quiera comentarlo o debatirlo : Intensa Actividad Solar durante Agosto de 2012

El video completo :



Los montes más altos del Sistema Solar

Los 8.848 metros del Everest y los 8.611 metros del K-2 los convierte en las montañas más altas de nuestro planeta (sobre el nivel del mar). La falta de oxígeno por la altitud , los fuertes vientos de hasta 135 km/h y unas temperaturas muy por debajo de 0 grados los convierte además en una de las zonas con condiciones más extremas de nuestro planeta . Sin embargo, si buscamos más allá de la Tierra , podemos encontrar montes aún más espectaculares y auténticas maravillas en nuestro Sistema Solar con condiciones totalmente inhospitas para los seres humanos .

Montes Maxwell, Venus


De origen tectónico , se trata del punto más alto de Venus , llegando a alcanzar los 11 km de altura y ocupando una extensión de 797 kilómetros de diámetro . Debido a su altura , es el lugar menos caluroso de Venus con 380 ºC ( el resto del planeta puede superar los 460 ºC ). Se le dio el nombre en honor del físico y matemático James Clerk Maxwell .

Montes Maxwell
Montes Maxwell Venus
Montes Maxwell

Elysium Mons, Marte


El Monte Elysium es en realidad un volcán localizado en la conocida como Planicie Elysium (Elysium Planitia) , la segunda región volcánica más grande de Marte . Alcanza una altura de 13,9 kilómetros sobre las llanuras de lava que lo rodean . Tiene un diámetro de 240 km y su cumbre se corona con una caldera de 14 km de diámetro . Está flanqueado por dos volcanes más pequeños : Hecates Tholus al norte y Albor Tholus al sur .

Elysium Mons
Elysium Mons
Elysium Mons

Boösaule Montes, Io (Luna de Júpiter)


Se trata de una serie de montes ( más de 135 ) que han sido identificadas en la superficie de IO , luna de Júpiter . Tienen una altura media de unos 6 kilómetros de altura , llegando a alcanzar en sus cotas más altas entre 17,5 y 18,2 kilómetros de altura . En esta parte los montes tienen una longitud de 547 kilómetros . Se cree que su origen es tectónico .

Las condiciones son brutales . Io tiene una atmósfera compuesta casi enteramente de azufre y se alcanzan temperaturas de -143ºC .

Boösaule Montes
Boösaule Montes
Boösaule Montes

Ascraeus Mons, Marte


Es el más alto de los tres volcanes conocidos como los Montes Tharsis , localizados muy cerca del Monte Olympus . El monte Ascraeus tiene una caldera de de más de 3,5 kilómetros de profundidad . Fue descubierto en 1971 por la Mariner 9 .
Tiene una longitud de 480 kilómetros de diámetro y una altura de 18,1 kilómetros .

Ascraeus Mons
Ascraeus Mons
Ascraeus Mons

Equatorial ridge, Iapetus (luna de Saturno)


Esta especie de cresta montañosa se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros por la línea ecuatorial de Iapetus ( Japeto ), una de las lunas de Saturno , el 75% de su ecuador . En su punto más alto alcanza los 20 kilómetros de altura y los 100 kilómetros de ancho . Su origen sigue siendo desconocido aunque la teoría más compartida es que sea fruto de una colisión gigantesca . Fue descubierta por la nace Cassini en diciembre de 2004 . A esta línea de cordilleras se la conoce también como Toledo Montes .
Su superficie está totalmente helada y las temperaturas pueden llegar a los -200ºC .

Equatorial ridge , Iapetus
Equatorial ridge , Iapetus
Equatorial ridge , Iapetus

Rheasilvea Mons, Vesta (asteroide)


El asteroide Vesta es el segundo objeto con más masa del cinturón de asteroides y el tercero en tamaño con un diámetro de 530 kilómetros . El gigantesco cráter denominado Rheasilvia , se produjo por un impacto brutal , alcanza un diámetro de 460 kilómetros y se cree que tiene unos mil millones de años de antigüedad . Este cráter , está rodeado por una serie de escarpas en su perímetro con alturas respecto al terreno circundante de entre 8 y 12 kilómetros y una montaña central con un diámetro de casi 200 kilómetros y una altura de 21 kilómetros desde su base , conocida como Monte Rheasilvea ( Rheasilvea Mons ) .

Las temperaturas en la superficie se han estimado en torno a los –20 °C en la parte que da al Sol y los –190 °C en el polo invernal. Las temperaturas típicas del día y la noche son –60 °C y –130 °C, respectivamente.

Rheasilvea Mons , Vesta
Rheasilvea Mons , Vesta
Rheasilvea Mons , Vesta

Olympus Mons, Marte


El Monte Olimpo en Marte , es a la vez el mayor volcán y la montaña o monte más alto del Sistema Solar . Alcanza una altura de 23 kilómetros de altura o 26 kilómetros si lo medimos sobre las llanuras . Tiene una caldera de 85 km de largo, 60 km de ancho y 2,4-2,8 km de profundidad . La base del volcán mide 600 km de diámetro incluyendo el borde exterior de los acantilados, lo cual le otorga una superficie en su base de 283.000 km² aproximadamente.

A pesar de su altura , las condiciones realmente no varían demasiado respecto al resto del planeta ( al contrario que sucede en la Tierra , donde las condiciones a grandes altitudes cambian considerablemente ) . La temperatura en la superficie depende de la latitud y presenta variaciones estacionales. La temperatura media superficial es de unos -55 °C. Hay gran variación en las temperaturas diurnas debido a que la atmósfera es muy débil . Las máximas diurnas, en el ecuador y en verano, pueden alcanzar los 20 °C o más, mientras las mínimas nocturnas pueden alcanzar fácilmente -80 °C.

Olympus Mons , Marte
Olympus Mons , Marte
Olympus Mons , Marte
Olympus Mons , Marte
Olympus Mons , Marte

Curiosidad y ..... ¿casualidad? : Las pirámides de Giza y los Montes Tharsis en Marte