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La historia de las Motor Maids, el primer gran club de mujeres moteras

En Estados Unidos, durante las décadas de 1920 y 1930, ya existían mujeres que competían, viajaban en moto e incluso participaban en pruebas de resistencia. Sin embargo, seguían siendo una pequeña minoría dentro de un mundo dominado por los hombres. Las mujeres que se atrevían a recorrer las carreteras sobre sus propias máquinas tenían que enfrentarse, con frecuencia, a los prejuicios de una sociedad que consideraba que una motocicleta no era precisamente el vehículo más apropiado para una mujer.

Fotografía de las Motor Maids, el primer club de mujeres moteras
Fue en ese contexto cuando dos aficionadas a las motocicletas tuvieron una idea que terminaría convirtiéndose en una organización histórica. Linda Dugeau y Dot Robinson, dos mujeres pioneras y apasionadas del motociclismo, crearon Motor Maids en 1940, una organización que cambiaría para siempre la imagen de las mujeres sobre dos ruedas al convertirse en el primer club de mujeres moteras de la historia

Más de ocho décadas después, el club continúa existiendo y se considera la organización femenina de motociclismo más antigua de Norteamérica que ha mantenido una actividad continuada. Actualmente reúne a más de un millar de mujeres en Estados Unidos y Canadá.

Mujeres moteras antes de las Motor Maids

Para comprender la importancia histórica de las Motor Maids hay que retroceder un poco más en el tiempo. Aunque no era la imagen más habitual, en los primeros compases del siglo XX ya se podían encontrar auténticas pioneras que desafiaban las normas sociales establecidas, de manera similar a como lo harían las rebeldes Flappers en los años 20.

Entre las mujeres moteras más famosas, encontramos a Avis Hotchkiss, que en 1915 realizó junto a su madre una larga travesía por Estados Unidos en motocicleta con sidecar. También destacaron mujeres como Della Crewe, quien en 1915 recorrió miles de kilómetros sola por Estados Unidos, o Effie Hotchkiss, que llegó a realizar viajes extraordinarios en una época en la que las carreteras distaban mucho de las actuales

Lo cierto es que la mayoría de los clubes, carreras y acontecimientos relacionados con las motocicletas estaban dominados por hombres. Por eso, cuando una mujer aparecía sobre una moto, con frecuencia despertaba tanta curiosidad como admiración. 

Todo ello comenzó a cambiar cuando Linda Dugeau y Dot Robinson decidieron que era el momento de crear un club de motociclismo exclusivamente para mujeres.

Linda Dugenau y Dot Robinson, las fundadoras de Motor Maids

Linda Dugeau había nacido en Cape Cod, Massachusetts, en 1913. En 1932, cuando tenía 19 años, aprendió a conducir una motocicleta Harley-Davidson gracias a quien posteriormente se convertiría en su marido, Bud. Aquella experiencia despertó una pasión que la acompañaría durante toda su vida.

Fotografía de Linda Dugenau en los años 40
Sin embargo, a la joven le resultó muy difícil encontrar a otras mujeres que compartieran su afición. En los años treinta no existían redes sociales, internet ni bases de datos donde localizar a otros motociclistas. Así que decidió utilizar la herramienta de comunicación más eficaz que tenía a su alcance: el correo postal.

Así, en 1938 comenzó a escribir a concesionarios, motociclistas, revistas especializadas y prácticamente cualquier persona que pudiera conocer a una mujer que poseyera y condujera una motocicleta. Su objetivo era crear una especie de red nacional de mujeres motociclistas. La tarea resultó mucho más difícil de lo que probablemente había imaginado. Las mujeres que conducían sus propias motos eran tan poco numerosas que localizar suficientes candidatas le estaba llevando demasiado tiempo. 

Para convertir aquella idea en una organización sólida hacía falta alguien con experiencia y prestigio dentro del mundo de las motocicletas. Esa persona era Dot Robinson.

Nacida en Australia en 1912, Robinson llegó a Estados Unidos en 1918 con su familia. Su padre, James Goulding, estaba relacionado con el negocio de los sidecares, por lo que Dot creció prácticamente rodeada de motocicletas.

Fotografía de la motera Dot Robinson - Motor Maids
Pero Robinson no se limitaba solo a conducir. Durante los años treinta comenzó a participar en pruebas de resistencia, muchas de ellas dominadas casi completamente por hombres. Los intentos de impedirle competir no consiguieron apartarla de las carreras y continuó participando durante las décadas de 1930, 1940 y 1950.

Uno de los acontecimientos que contribuyó a forjar su reputación fue el Jack Pine Enduro, una durísima prueba de resistencia celebrada en Michigan. Robinson llegó a convertirse en ganadora de la prueba en 1940, demostrando que no estaba allí simplemente como una curiosidad. Dot Robinson demostró que no solo podía competir, sino que también podía ganar.

Dugeau y Robinson unieron sus esfuerzos. La primera aportaba la organización y la red de contactos que había construido durante años, mientras que Robinson aportaba experiencia, prestigio y una enorme credibilidad dentro del mundo motociclista.

La combinación funcionó a la perfección y dio sus frutos rápidamente.

Nacen las Motor Maids

Tras varios años de trabajo, el proyecto se convirtió oficialmente en realidad en 1940.

51 mujeres formaron el grupo fundador de las Motor Maids. Dot Robinson fue nombrada primera presidenta, cargo que conservaría durante nada menos que 25 años, hasta 1965. Linda Dugeau ocupó el puesto de secretaria, mientras que otras de las primeras integrantes asumieron las funciones de vicepresidenta, tesorera y secretaria adjunta.

Al año siguiente, la organización recibió el Charter número 509 de la American Motorcycle Association (AMA), convirtiéndose en una organización femenina de alcance nacional reconocida oficialmente.

El club motero femenino de las Motor Maids en los años 40
La filosofía del club era bastante sencilla: unir a las mujeres que montaban en motocicleta, fomentar la afición por las dos ruedas y ofrecer una imagen positiva de las mujeres moteras. La organización había conseguido así algo extraordinario, en apenas un año había pasado de ser una idea de dos mujeres a convertirse en una asociación nacional.

Pero había una característica especialmente importante. Desde sus comienzos, el club estableció que sus integrantes debían ser mujeres que poseyeran y condujeran legalmente una motocicleta, aunque inicialmente también existieron algunas modalidades de afiliación para determinadas circunstancias. No era simplemente un club para aficionadas a las motos, había que conducirlas.

El club de las Motor Maids desarrolló rápidamente una identidad muy característica. En 1944, durante una reunión regional celebrada en Plainfield, Nueva Jersey, se adoptaron originalmente los colores azul real y gris plateado como una especie de "uniforme", junto con un emblema en forma de escudo, así como el uso de sus famosos guantes blancos. Esto pronto cambió y el uniforme pasó a ser pantalones grises, blusa azul real con botas blancas y corbata. 

Durante los años 40, Howard Foley propuso que las Motor Maids participaran en un desfile relacionado con la Charity Newsies Race en Columbus (Ohio). Aquellas apariciones públicas terminaron haciendo que fueran conocidas poco después como las "Ladies of the White Gloves" (Las damas de los guantes blancos).

Para hacerse una idea de la importancia histórica de las Motor Maids, cuando se fundó esta primera organización de mujeres moteras en 1940, los famosos "Ángeles del Infierno" (Hells Angels) todavía ni siquiera existían como club. El primer Hells Angels Motorcycle Club se estableció en el área de Fontana/San Bernardino, California, en 1948, ocho años después del nacimiento de las Motor Maids. 

El primer club de mujeres moteras sigue creciendo

El nacimiento de la Motor Maids coincidió con uno de los momentos más convulsos de la historia moderna. En diciembre de 1941, Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, por lo que el racionamiento de combustible y las restricciones derivadas del conflicto hicieron mucho más complicado viajar por carretera.

Pero las Motor Maids consiguieron sobrevivir a aquellos años y continuar desarrollándose. Durante los primeros años, sus integrantes siguieron encontrándose de manera informal en diferentes acontecimientos motociclistas de Estados Unidos. También fueron invitadas a participar en desfiles relacionados con carreras y acontecimientos organizados por la AMA. Su imagen resultaba fácilmente reconocible y contribuía a cambiar poco a poco la percepción sobre las mujeres motociclistas.

Reunión del club de las Motor Maids
Por otra parte, en lugar de permanecer aisladas, las integrantes comenzaron a formar una verdadera red nacional. En 1946 se creó un sistema de directoras estatales para facilitar la comunicación entre las integrantes y los responsables nacionales. Con el tiempo, ese sistema evolucionó hacia una estructura por distritos. En 1949, además, se estableció el primer distrito canadiense.

Aquello fue un momento clave en la historia del club, porque Motor Maids dejaba de ser un pequeño grupo de pioneras para convertirse en una organización con presencia en diferentes regiones que se siguió expandiendo durante las siguientes décadas.

Linda Dugeau, la fundadora oficial del club, paradójicamente, prefirió no buscar protagonismo público, permanecer en un segundo plano y dedicarse a montar en motocicleta.

En los años cincuenta se trasladó a la zona de Los Ángeles, principalmente porque quería poder conducir durante todo el año. Allí trabajó como mensajera en motocicleta y realizó numerosas rutas por el sur de California. También se ganó fama como una excelente piloto todoterreno. En aquella época muchas de las zonas montañosas que atravesaba estaban todavía poco desarrolladas, lo que hacía que sus excursiones fueran auténticas aventuras.

En uno de sus recorridos llegó a cubrir aproximadamente 3.500 millas (5.600 kilómetros) en sólo dos semanas. Durante aquel viaje visitó la fábrica de Harley-Davidson, pasó por Michigan para visitar a su madre y continuó hasta Nueva York para acudir a la Exposición Universal.

Dot Smith, Linda Dugeau y Dot Robinson - Motor Maids
Pero si Dugeau fue la organizadora y alma impulsora del proyecto, Dot Robinson se convirtió en su gran embajadora, y su perfil público fue muy diferente al de su compañera.

Durante sus años como presidenta recorrió enormes distancias para representar a Motor Maids y promocionar el motociclismo femenino. Según el Harley-Davidson Museum, llegó a recorrer hasta 50.000 millas en un solo año en sus actividades relacionadas con el club y calculaba que había acumulado más de 1,5 millones de millas sobre motocicletas a lo largo de su vida. Además, Robinson también continuó compitiendo y conduciendo durante décadas.

Su aspecto se convirtió en parte de su leyenda. Fue fotografiada en motocicletas Harley-Davidson de colores llamativos, incluyendo sus famosas motos rosas, y cuidaba tanto su imagen que llegó a ser conocida como "The First Lady of Motorcycling".

En realidad no era una simple cuestión estética. Robinson entendió que ella misma se había convertido en una especie de embajadora del motociclismo femenino, así que cada vez que aparecía públicamente sobre una motocicleta estaba demostrando que las mujeres podían ocupar un espacio que hasta entonces había sido considerado principalmente masculino.

El legado de las pioneras Motor Maids

Dot Robinson abandonó la presidencia en 1965 después de 25 años al frente del club. Fue sucedida por Dourine Hamilton, y posteriormente otras mujeres fueron ocupando el cargo. La legendaria presidenta original de las Motor Maids murió el 8 de octubre de 1999, a los 87 años. Un año antes de su muerte, en 1998, fue incluida en el AMA Motorcycle Hall of Fame, un reconocimiento a toda una vida dedicada al motociclismo.

Dot Robinson con su legendaria Harley Davidson rosa
Su eterna compañera y fundadora del club, Linda Dugeau falleció poco después, el 17 de febrero de 2000, a los 86 años. Curiosamente, las dos mujeres que habían puesto en marcha aquella aventura con una búsqueda casi artesanal de motociclistas femeninas murieron con apenas unos meses de diferencia.

Pero su organización continuó.

Más de ocho décadas después de aquella reunión de 51 mujeres, Motor Maids sigue siendo una organización activa. Actualmente, el club cuenta con más de 1.000 integrantes repartidas entre Estados Unidos y Canadá, y mantiene como objetivos la pasión por la conducción, la promoción de una imagen positiva de las mujeres motociclistas y el fomento de una conducción segura.

La organización también conserva muchas de sus tradiciones históricas. Sus integrantes continúan reuniéndose, realizando viajes y participando en acontecimientos relacionados con el motociclismo. Y, sobre todo, la motocicleta sigue siendo el elemento que define la pertenencia al grupo. En 2006, el grupo votó para cambiar el uniforme nuevamente. Entonces se cambió al que se usa actualmente. Consiste en pantalones y botas negras, camisa de manga larga de cuello alto azul con chaleco de algodón blanco, así como el uso de guantes blancos para los desfiles.

Lo que comenzó con una mujer escribiendo cartas a concesionarios para averiguar si existían otras mujeres que condujeran motocicletas se ha convertido en una comunidad que ha sobrevivido a guerras, cambios sociales, transformaciones de la industria y varias generaciones de motociclistas.

Las Motor Maids no fueron las primeras mujeres de la historia en montar en motocicleta, pero sí fueron pioneras en crear una organización femenina de ámbito nacional dedicada específicamente al motociclismo. Y quizá esa sea la parte más interesante de su historia. En una época en la que una mujer sobre una motocicleta todavía podía resultar una imagen sorprendente, aquellas 51 pioneras decidieron que no querían ser una excepción. Simplemente querían demostrar que una mujer podía ponerse un casco, arrancar su motocicleta y recorrer el mismo camino que cualquier hombre.

Reunión de las Motor Maids

Fotografía del club de las Motor Maids en la actualidad