lunes, 20 de marzo de 2017

La increíble historia de Susan Travers

Nacida en Inglaterra, Susan Travers se encontraba en Francia cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Tras unirse a la Cruz Roja francesa como enfermera, poco después se alistó en las fuerzas francesas como conductora de ambulancias, participando en numerosas campañas y convirtiéndose en la única mujer que formó parte de la Legión Extranjera Francesa.

La historia de Susan TraversLa increíble historia de Susan Travers no acabó con el fin del conflicto en Europa. Terminada la Segunda Guerra Mundial viajó a Vietnam donde participó en la Primera Guerra de Indochina. Su valentía en el campo de batalla no pasó desapercibida, siendo condecorada con la Croix de Guerre (Cruz de guerra), la Médaille militaire (Medalla Militar) y la Legión de Honor (Légion d'honneur), la más alta distinción de Francia.

Susan Mary Gillian Travers nació en Londres en septiembre de 1909. Hija de Francis Eaton Travers, un almirante de la Marina Real británica (Royal Navy), pasó sus primeros años en Inglaterra hasta que la familia se trasladó a vivir a Cannes (Francia). Allí se convirtió en una jugadora de tenis semi-profesional, que aunque apenas le daba beneficios, era invitada a jugar en torneos con todos los gastos cubiertos. Gracias al patrocinio de su tía Hilda que le proporcionó una asignación mensual, Susan Travers pudo independizarse y comenzar a vivir la vida que anhelaba.

Retrato de Susan TraversCon el estallido de la Segunda Guerra Mundial, una joven Susan Travers se unió como enfermera, junto con otras miles de mujeres, a la Cruz Roja francesa. Tras ser preparada y entrenada para ser enfermera, Travers rechazó el puesto en su búsqueda de algo más emocionante. Se convirtió en conductora de ambulancias, uniéndose a la Fuerza Expedicionaria Francesa para ayudar en la denominada Guerra de Invierno en Finlandia contra los rusos.

Tras la invasión nazi de Dinamarca, Noruega y Francia, tuvo que escapar en un barco a Islandia, desde donde viajó a Inglaterra para unirse a las Fuerzas Francesas libres lideradas por el general Charles de Gaulle. En 1941 Susan Travers se convirtió en chofer de un oficial médico de la 13ª Media Brigada de la Legión Extranjera Francesa durante las campañas por el norte de África. Debido a sus nervios de acero conduciendo entre los campos minados y frente a los ataques enemigos, se ganó el apodo cariñoso de "la Miss" entre sus compañeros.

Susan Travers en la legión francesaParticipando en las campañas en Siria y Líbano de 1941 (Operación Exporter) luchando frente a las tropas francesas de Vichy, tuvo un breve romance con el oficial Dimitri Amilakhvari, que poco después moriría asesinado. Posteriormente fue asignada como conductora al coronel Marie-Pierre Koenig, el que sería el gran amor de su vida.

En mayo de 1942, los franceses habían establecido un fortín de resistencia en el oasis de Bir Hakeim, en pleno desierto de Libia. Las fuerzas francesas fueron atacadas por el Afrika Korps de Rommel en lo que se convirtió en uno de los mayores asedios de la Segunda Guerra Mundial, la Batalla de Bir Hakeim.

Los ejércitos alemanes e italianos comenzaron el ataque el 26 de mayo, desplegando aviones Stuka, vehículos blindados Panzer y artillería pesada, con la idea de tomar la fortaleza rápidamente. Sin embargo las tropas francesas libres resistieron el asedio durante 15 días, convirtiéndose en un símbolo de resistencia en todo el mundo.

Susan Travers en África, de pie en la imagenA pesar de la orden de evacuación que se había dado al personal femenino, Travers se resistió a abandonar a su amante y se quedó en Bir Hakeim, siendo la única mujer entre más de 3.500 hombres. Sus compañeros en la batalla cavaron un agujero en el suelo del desierto para que Susan se refugiara. Allí permaneció durante 15 días soportando temperaturas de 51 °C, mientras escuchaba a su alrededor los gritos de los heridos y moribundos.

Cuando finalmente se agotó el agua, los alimentos y las municiones, Koenig decidió intentar cruzar las líneas enemigas a través de los campos minados y la línea de tanques que les rodeaban. Para ello, el coronel ordenó a Travers que liderara el avance conduciendo su vehículo Ford durante la medianoche a través del desierto. El convoy de vehículos y hombres fue descubierto cuando uno de los camiones pisó una mina que explotó bajo sus ruedas.

Fotografía de Susan TraversCuando los alemanes se dieron cuenta de la treta, iniciaron una lluvia de fuego de ametralladora sobre los franceses. Susan Travers pisó el acelerador y continuó su marcha a través de las líneas enemigas, abriendo camino para que el resto le siguiera. Horas más tardes, en la mañana del 11 de junio, la columna francesa llegó a territorio seguro en las líneas británicas.

El vehículo de Travers sufrió un gran daño de metralla ya que había sido alcanzado por 11 balas, estaba sin frenos y con un amortiguador destruido. Sin embargo consiguió su objetivo, con ella habían escapado otros 2.500 soldados. Koenig fue ascendido al rango de General por de Gaulle, siendo también el final de su relación con Susan Travers. El general Koenig apenas se despidió de ella, regresando con su esposa para vivir su vida de alto cargo.

Posteriormente, Travers no quiso vivir otra vida y se quedó en la legión, sirviendo en Italia, Alemania y Francia. Condujo ambulancias, camiones y un arma anti-tanque autopropulsada, siendo herida mientras conducía al pisar una mina.

Carnet de la Legión extranjera de Susan TraversTras la guerra, hizo su solicitud formal para entrar en la Legión, omitiendo su género en el formulario de solicitud. El encargado de aprobar su solicitud la había conocido en Bir Hakeim, por lo que selló su admisión al instante. Tuvo que crearse su propio uniforme y se convirtió en la primera y única mujer en servir en la Legión Extranjera francesa.

Tras ser enviada a Vietnam, participó en la primera Guerra de Indochina, donde se casó con el jefe adjunto Nicolás Schlegelmilch, con quien había combatido años antes en la batalla de Bir Hakeim. Tuvieron dos hijos y vivió su jubilación en una vida tranquila en las afueras de París.

Susan Travers recibiendo una de sus condecoracionesEn el año 2000, tras la muerte de su marido y con 91 años, Susan Travers fue ayudada por Wendy Holden para escribir su autobiografía que tituló: "Tomorrow to Be Brave: A Memoir of the Only Woman Ever to Serve in the French Foreign Legion" (el libro fue traducido al castellano titulado "Una decisión valiente"). Falleció finalmente en diciembre de 2003 a la edad de 94 años.

La vida de Susan Travers es una historia de valor que no pasó desapercibida para el país al que sirvió heroicamente durante décadas. Fue condecorada con la Legión de Honor (Ordre national de la Légion d'honneur), la distinción francesa más importante, instaurada por Napoléon en 1804; y recibió la condecoración de la Cruz de Guerra (Croix de guerre 1939–1945), otorgada por Francia a los miembros de las fuerzas aliadas que lucharon en la Segunda Guerra Mundial.

Además, en 1956 fue invitada a París para recibir la Medalla Militar (Médaille militaire) por su papel meritorio y gran valor en Bir Hakeim. El encargado de otorgarle tal distinción y colocarla en su solapa fue Pierre Koenig, su antiguo amante. Tal como relató Susan Travers en su biografía, fue el momento más emotivo de su vida.

Susan Travers posando con sus medallas

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