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El misterioso manuscrito Voynich

Considerado como el "Santo Grial" de la Criptografía, el denominado manuscrito Voynich es sin duda uno de los libros más misteriosos de la historia. 240 páginas de pergaminos escritos hace cinco siglos en un idioma desconocido, cuyo alfabeto aún no se ha podido identificar. Tampoco se conoce el autor pero se sabe que el manuscrito es verídico y que el lenguaje se basa en una lengua natural y no inventada. Descifrar el manuscrito Voynich es uno de los grandes retos para los criptógrafos que también trabajan con otros códigos hasta ahora indescifrables como los Papeles de Beale, aunque con mucha menos importancia histórica que este misterioso manuscrito.

manuscrito VoynichEl nombre del manuscrito proviene de Wilfrid M. Voynich (Michal Wojnicz), un bibliófilo especialista en libros antiguos que halló en 1912 en la biblioteca del colegio jesuita de Villa Mondragone en Italia, un manuscrito que compró por poco dinero junto con otros libros antiguos. Además de intentar descifrarlo él mismo, dio a conocer esta obra al mundo y el libro pasó a conocerse como manuscrito Voynich.

Su origen sin embargo es bastante anterior, en base a las pruebas de Carbono 14 y las ropas de las personas que aparecen en las ilustraciones del libro (propias de la Europa medieval), se ha datado el manuscrito entre el año 1404 y 1520.

Dado que no se conoce su autor, es difícil determinar su origen exacto. Los primeros propietarios del manuscrito afirmaban que su autor fue Roger Bacon, un filósofo y científico inglés del siglo XIII, sin embargo solo es una de las teorías. El primer dueño del libro que se tiene constancia es Rodolfo II de Habsburgo, Archiduque de Austria y Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (entre otros títulos), un gran aficionado a la magia, la alquimia y los libros extraños que compró el manuscrito a un desconocido. Posteriormente el libro recayó en su mano derecha, Jacobus Sinapius, quien intentó traducirlo sin éxito. A la muerte de éste, Georgius Barschius, un alquimista que trabajó en la corte de Praga a principios del siglo XVII recibió el manuscrito intentando también descifrarlo sin conseguirlo, Barschius incluso envió una carta a un conocido erudito de la época, Atanasio Kircher, para que le ayudara. Esa carta enviada en 1639, que aún se conserva, es la referencia más antigua al manuscrito Voynich que se tiene constancia.

Wilfrid VoynichPoco después tras pasar por varias manos, se pierde la pista en la historia al manuscrito hasta que Wilfrid Voynich lo acaba encontrando en la biblioteca del colegio jesuita de Villa Mondragone en 1912 comprándolo. El libro levantó un gran interés en cuanto se dió a conocer y tras la muerte de Voynich su viuda acabó vendiendo el manuscrito por cerca de 25.000 dólares al comerciante Hans Peter Krau, un superviviente del holocausto nazi y especialista en libros antiguos quien tras intentar venderlo poco después por 160.000 dólares finalmente desistió y lo acabó donando en 1969 a la Universidad de Yale, donde permanece actualmente en la Biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos.

Más misterioso aún es el contenido del manuscrito. Consta de algo más de 240 páginas de pergamino escritas en un idioma desconocido pero que gracias a la ley Zipf se sabe que es una lengua natural hasta ahora sin identificar, se le ha denominado simplemente idioma Voynichés. El estudio de este lenguaje muestra que no se trata probablemente de una lengua europea, con un alfabeto con ciertas semejanzas al árabe. En 2014 un ingeniero ruso afirmó haber descubierto varias palabras basándose en las semejanzas de la escritura con un antiguo alfabeto eslavo, que aparecen repetidas en el manuscrito, entre ellas: cáñamo, ropa de cáñamo, comida, beber y seis.

Ilustraciones Manuscrito VoynichLa mayor parte del texto va acompañado de dibujos e ilustraciones que dan una idea del contenido del texto sin embargo no han servido tampoco para conseguir descifrar lo que dice realmente. El libro se divide en seis secciones de diferentes temáticas: Un herbario o colección de hierbas y plantas, la mayoría de ellas aún sin identificar; una sección astronómica con dibujos del sol, la luna, las estrellas y los símbolos del zodiaco; una especie de sección biológica que contiene ilustraciones de mujeres de pequeño tamaño; una sección cosmológica con dibujos de círculos que no se han sabido muy bien explicar aún lo que representan exactamente; sección farmacológica con dibujos de pequeños recipientes y hierbas a su lado; y una última sección de recetas llena de párrafos cortos acompañadas del dibujo de una estrella en el margen de la página, no se sabe muy bien de qué tipo de recetas se tratan, pero se especula con que puedan ser instrucciones para elaborar algún producto químico.

El hecho de saber tan poco sobre este auténtico documento medieval ha alimentado multitud de teorías acerca del manuscrito y la extraña lengua en la que está escrito.

La primera teoría es que el alfabeto no es nuevo en realidad ni se trata de una nueva lengua desconocida, el texto está cifrado mediante símbolos y habría que encontrar la clave para descifrado. El texto resultante sería una lengua conocida de la Europa medieval. Es en la hipótesis que más se ha trabajado ya que además coincide en parte con la teoría que atribuye su autoría a Roger Bacon, y que además de filósofo era científico y conocía bien los cifrados. A muchos investigadores esta teoría les plantea dudas esta teoría debido a que el lenguaje usado en el texto se ha dado casi por seguro que es un lenguaje natural y por tanto no podría estar cifrado.

El Manuscrito VoynichAlgunos historiadores y expertos en lingüística sugieren que puede tratarse una lengua originaria de Asia, con una estructura similar a alguna lenguas del sur de China y gran parte de la zona del Sudeste Asiático. Es una teoría totalmente posible desde el punto de vista histórico y lingüístico, sin embargo también tiene sus puntos oscuros ya que en ninguna de las ilustraciones del libro hay alguna referencia ni a Oriente ni a Asia.

Entre otras teorías, se especula con que se trate en realidad de un lenguaje artificial o que simplemente se trate de un engaño, incluso se apuntó a Voynich como artífice del fraude ya que era un experto en libros antiguos, sin embargo la veracidad histórica del libro parecen corroborar su versión, el manuscrito existía siglos antes de llegar a las manos de Voynich.

Las hipótesis sobre su autoría son también variadas, entre otros se ha señalado como posibles autores además de a Roger Bacon y al propio Voynich a conocidos personajes históricos como John Dee, un matemático y astrónomo ingles del siglo XVI interesado en ciencias como la alquimia y el ocultismo; a Edward Kelley, conocido alquimista y ocultista inglés compañero de viajes de John Dee; o a Jacobus Sinapius, especialista en hierbas medicinales y farmacología que llegó a tener el libro en su poder durante varios años. Ninguna de estas hipótesis se ha podido demostrar y a día de hoy el manuscrito se sigue considerando de autor desconocido.

Además de sus diversos propietarios en la historia, numerosos criptógrafos e historiadores han intentando descifrar el manuscrito Voynich sin conseguirlo hasta el momento. Destacados especialistas en descifrado de códigos durante la Segunda Guerra Mundial pudieron estudiar el libro en profundidad, sin embargo tampoco consiguieron dar con las claves para entender el texto.

El último estudio del manuscrito Voynich se publicó en 2014, señala que es posible que el libro esté escrito en algún tipo de lengua exótica mezcla de varias lenguas nativas de Centroamérica, especialmente de la zona de México, quizás influida en parte con el español de la época.

Imágenes Manuscrito VoynichSi bien es cierto que aún se desconoce casi todo sobre su contenido al no haber podido descifrar aún el texto, el hecho de haber sido estudiado en profundidad por tal cantidad de expertos y especialistas durante años ha permitido identificar algunas imágenes y dar una idea general sobre el propósito del libro. Se cree que el manuscrito Voynich es una especie de compendio de la Edad Media sobre diversas materias como hierbas y plantas medicinales, alquimia o astronomía. Que esté escrito en un lenguaje desconocido hasta ahora se explicaría por contener unos conocimientos que podrían haber sido recopilados por gremios medievales que querían mantener ocultos. No faltan tampoco teorías más "extravagantes" sobre su contenido, el ingeniero químico y escritor Jacques Bergier propone la hipótesis de que el manuscrito Voynich contiene conocimientos muy avanzados para su época, incluso peligrosos para el ser humano y que por ello se cifraron.

Sea como fuere, 500 años después de ser escrito el manuscrito Voynich sigue siendo un gran misterio a la espera de ser descifrado su texto o hallar más datos que puedan servir para comprender la extraña lengua en el que está escrito. Para quien quiera saber más, uno de los estudios más completos (en inglés) de este histórico documento lo podemos encontrar en la página web The Voynich Manuscript.

Al ser un documento de Dominio Público, el libro original se puede ver online o descargar en PDF desde la web The Internet Archive.

voynich manuscript

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Los Papeles de Beale y el misterioso tesoro enterrado

Conocido popularmente como El cifrado de Beale (Beale ciphers) o los Papeles de Beale, se trata de un conjunto de tres textos cifrados cuya solución supuestamente indicarían la localización de un gran tesoro enterrado en el condado de Bedford, Virginia, compuesto de oro, plata y joyas. De los tres textos, se ha conseguido descifrar el segundo de ellos que da información sobre el contenido del tesoro; el primero sobre su ubicación y el tercero sobre el nombre de los dueños del tesoro y sus familias siguen siendo un misterio sin resolver.
Beale ciphers Virginia

La historia comienza a principios del Siglo XIX cuando un grupo de 30 aventureros liderados por Thomas J. Beale procedentes de Virginia, que se dedicaban a la caza de búfalos, se toparon con una rica mina llena de oro y plata. Situada la mina probablemente al norte de Santa Fe, en el Estado de Colorado, el grupo de hombres se dedicaron durante 18 meses a excavar la mina para extraer todo el oro, plata y metales preciosos que pudieron. Beale fue el encargado de transportar todo el tesoro de vuelta a Virginia donde debía enterrarlo en un lugar seguro, cerca de Montvale, en el mismo condado de Bedford. Tras hacerlo, escribió tres mensajes encriptados: el primero con la ubicación del tesoro; el segundo con una descripción de su contenido; y el tercero con los nombres de los propietarios y sus familias.

Beale colocó los tres textos cifrados en una caja de hierro que entregó a una persona de confianza, el posadero Robert Morris de la ciudad de Lynchburg, indicándole que no debía abrir la caja a menos que él o uno de sus hombres no regresara de su viaje en los siguientes diez años. Pocos meses después, Morris recibió una carta de Beale procedente de St. Louis prometiéndole que un amigo le enviaría la clave de los criptogramas, sin embargo nunca llegó.

declaracion independencia de estados unidosDe Beale y de sus hombres nunca se volvió a saber y 23 años después, en 1845, finalmente Morris abrió la caja. El posadero se encontró con varias páginas de texto cifrado separados como Papeles (Papers) 1, 2 y 3. Nunca consiguió descifrar su contenido y antes de morir entregó la caja con los papeles a un amigo. Este hombre sin embargo tuvo más suerte, aunque su nombre es desconocido ya que no hay registros de él, se dedicó durante 20 años a intentar descifrar los criptogramas de "Los Papeles de Beale" y consiguió finalmente resolver el segundo de ellos, el que daba información sobre el contenido del tesoro enterrado. Para descifrarlo usó como clave una copia de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, sustituyendo los números por la primera letra de la palabra que aparece en el histórico documento. El mensaje es el siguiente:

He depositado en el condado de Bedford, a unas cuatro millas de Buford's, en una excavación, seis pies por debajo de la superficie de la tierra, los siguientes artículos, que pertenecen conjuntamente a las partes cuyos nombres figuran en el número tres, adjunto:

El primer depósito consistió en mil catorce libras de oro, y tres mil ochocientas doce libras de plata, depositada en noviembre de 1819. El segundo se hizo en diciembre de 1821, y consistió en mil novecientas siete libras de oro, y mil doscientos ochenta y ocho de plata; también joyas, obtenidos en St. Louis, a cambio de plata para el transporte, y un valor de trece mil dólares.
Lo anterior se embaló con seguridad en ollas de hierro, con tapas de hierro. La excavación está cubierta de piedras. El Papel número uno describe la localización exacta de la cámara, de modo que no debe de haber ninguna dificultad en encontrarlo.

Este hombre sin embargo no consiguió resolver los otros dos textos cifrados y finalmente hizo públicos los criptogramas y las cartas. Fueron publicadas en un panfleto titulado "The Beale Papers" por James B. Ward en 1885 que puso a la venta por un precio de 50 centavos. Desde su publicación, se han realizado numerosos intentos por descifrar los textos restantes y por encontrar el tesoro cuyo valor actual se estima en más de 63 millones de dólares. Todos ellos han fracasado.

Como es lógico, hay discrepancias sobre si los textos cifrados son reales o un bulo (Hoax). Los más escépticos señalan que hay varias incongruencias y datos extraños que hacen sospechar sobre la autenticidad de estos documentos: es sospechoso que Beale usara tres textos cifrados con al menos dos claves criptográficas distintas, especialmente cuando uno de ellos se refiere a los legítimos poseedores del tesoro, además, el tercer texto sería demasiado corto para enumerar a los familiares de los 30 aventureros; se señala también que la forma de escritura y los signos de puntuación que utiliza son muy parecidas entre el autor del folleto y los supuestos papeles originales de Bale. Que haya sido descifrado el segundo texto pero no los otros es considerado como algo hecho de forma deliberada para fomentar el interés por el tesoro y por la venta del folleto original, cuyo precio en la época era bastante elevado.

En todo caso, durante décadas, numerosos criptógrafos han intentado romper los textos cifrados restantes sin éxito. A finales de 1960 se utilizaron supercomputadoras para analizar los sistemas de cifrado sin conseguir descodificarlo y se han probado como claves del cifrado otros conocidos libros y documentos como la Biblia, la Carta Magna o la constitución de Estados Unidos. Los expertos criptoanalistas que lo han intentado y le siguen dando veracidad creen que es posible que Beale utilizase un documento escrito por el mismo como clave del cifrado y que encontrar esta "llave" puede ser cuestión de puro azar.

Sea como fuere, las dudas sobre la veracidad del Tesoro enterrado no han sido suficientes para disuadir a los cazadores de tesoros. Durante más de 100 años se han producido numerosas excavaciones y expediciones en el Condado de Bedford en busca del supuesto tesoro enterrado. En algunos casos se han producido incluso detenciones por excavaciones no autorizadas e intromisiones en propiedades ajenas, algunas de ellas protagonizadas por grupos numerosos como la que se produjo en 1990 con un grupo de hombres procedentes de Pennsylvania.

Tanto para criptógrafos como buscadores de tesoros, los Papeles de Beale y el supuesto tesoro que esconden siguen siendo un misterio.


Papeles de Beale 1

Papeles de Beale 2

Papeles de Beale 3