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Los animales más longevos del planeta

Los animales más longevos del planeta son auténticos prodigios de la naturaleza, capaces de afrontar el paso del tiempo con estrategias biológicas sorprendentes que les permiten desafiar el envejecimiento e incluso la muerte natural. Algunos de ellos han vivido durante siglos o incluso milenios, convirtiéndose en testigos silenciosos de cambios drásticos en el clima y el entorno. 

Desde las profundidades del océano hasta las islas más remotas, estos animales han desarrollado mecanismos únicos para ralentizar su envejecimiento, reparar su organismo y, en algunos casos, hasta conseguir revertir el ciclo de la vida. Su extraordinaria longevidad supera ampliamente la esperanza de vida de los seres humanos, y por ello no solo son un misterio fascinante para la ciencia, sino que también ofrecen pistas valiosas sobre los secretos del envejecimiento, la posibilidad de alargar la vida del ser humano y acercarse así quizás a conocer los secretos de la inmortalidad.

Tortugas gigantes – Más de 150 años

Las tortugas de Galápagos (Chelonoidis nigra) y las tortugas de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) son animales ampliamente conocidos por su gran longevidad. Un caso notable es el de Jonathan, una tortuga gigante de Seychelles que nació en torno 1832, tiene por tanto más de 190 años y además sigue viva en la actualidad. Estos reptiles tienen un metabolismo extremadamente lento, lo que les permite vivir por siglos.

Fotografía de la tortuga Jonathan en 1942
Es bastante habitual que las tortugas de Galápagos superen los 150 años de edad y son en general conocidas por su impresionante tamaño, que si bien se queda lejos de su antepasado prehistórico, la gigantesca tortuga Archelon, pueden llegar a a medir 160 centímetros y pesar más de 400 kg

Habitan en islas remotas con escasos depredadores, uno de los factores principales que favorecen su longevidad. Son herbívoras y pasan la mayor parte del día alimentándose de vegetación, además de ser capaces de sobrevivir largos periodos sin comida ni agua gracias a un lento metabolismo que contribuye a su resistencia y longevidad. 

Por otro lado, la tortuga de Aldabra, originaria del atolón de Aldabra en el océano Índico, también puede vivir más de 150 años en estado salvaje. Son animales robustos que alcanzan de promedio los 250 kg. Su longevidad se atribuye a su estilo de vida tranquilo, su dieta basada en vegetación y su capacidad de adaptación a condiciones ambientales extremas. Uno de los ejemplos más extremos es Adwaita, una tortuga que vivió en el zoológico de Calcuta y que, según los registros históricos, alcanzó los 255 años de edad tras haber nacido en el siglo XVIII, en torno al año 1750.

La biología de estas tortugas ha despertado un gran interés en los científicos, ya que presentan una baja tasa de envejecimiento y una notable resistencia a enfermedades, lo que las convierte en modelos ideales para estudiar la longevidad en los vertebrados.


Ballena de Groenlandia – Más de 200 años

La ballena de Groenlandia (Balaena mysticetus) es el mamífero más longevo del planeta. Esta especie de cetáceo, que habita en las frías aguas del Ártico, puede vivir más de 200 años, con algunos individuos registrados con edades superiores a los 211 años.

Se trata de una ballena de gran tamaño, pudiendo alcanzar entre 14 y 18 metros de longitud y un peso de hasta 100 toneladas. A diferencia de otras ballenas, carece de una aleta dorsal, lo que la hace más eficiente para desplazarse bajo el hielo marino. Su característica cabeza maciza, que representa casi un tercio de su cuerpo, le permite romper capas de hielo de hasta 60 cm de grosor para salir a respirar.

Fotografía de una ballena de Groenlandia
Uno de los aspectos más fascinantes de la ballena de Groenlandia, conocida también como ballena boreal o ballena cabeza de arco, es su extraordinaria longevidad. Durante mucho tiempo, los científicos sospechaban que estos animales podían vivir más de un siglo, pero no fue hasta el hallazgo de un ejemplar con un arpón del siglo XIX incrustado en su piel que se pudo confirmar que algunas ballenas habían superado los 130 años. Investigaciones posteriores revelaron que algunos individuos alcanzaban edades superiores a los 200 años, lo que la convierte en el mamífero con la vida más larga conocida.

El secreto de su longevidad radica en varios factores. Su metabolismo es excepcionalmente lento, lo que reduce el desgaste celular y minimiza el daño oxidativo que suele provocar el envejecimiento en otras especies. Además, estudios genéticos han identificado mutaciones únicas en su ADN que parecen estar relacionadas con la reparación celular y la resistencia al cáncer. 

A pesar de su resistencia y longevidad, la ballena de Groenlandia ha tenido que afrontar diversas amenazas a lo largo de la historia, particularmente durante los siglos XIX y XX, cuando la caza intensiva casi llevó a la especie al borde de la extinción debido a que su grasa era altamente valorada para la producción de aceite. Aunque actualmente está protegida por diversas regulaciones internacionales, el cambio climático se ha convertido en su nuevo desafío. El derretimiento del hielo en el Ártico está modificando su hábitat y facilitando la llegada de depredadores y competidores que antes no podían acceder a estas aguas.

Tamaño ballena de Groenlandia comparado con un humano


Pez roca de ojos ásperos – Más de 200 años

El Pez roca de ojos ásperos (Sebastes aleutianus) es otro de los seres vivos más longevos del planeta, con individuos que han llegado a vivir más de 200 años. Su hábitat se sitúa en el Pacífico Norte, abarcando desde las costas de Japón hasta Baja California, aunque es más común en aguas profundas de Alaska y la Columbia Británica.

Su apariencia es similar a la de otros peces roca, con un cuerpo robusto, una cabeza grande y espinas dorsales prominentes. Su color varía entre tonos anaranjados y rosados, lo que le permite camuflarse en su hábitat, compuesto principalmente por fondos rocosos a profundidades que pueden superar los 800 metros, conviviendo con otras criaturas fascinantes de las profundidades marinas.

Pez roca de ojos ásperos - Sebastes aleutianus
Su gran longevidad se debe en gran parte a un metabolismo lento y a la estabilidad de su entorno marino. Los estudios sobre su envejecimiento han revelado que, a diferencia de otros peces, sus tejidos muestran una notable resistencia al deterioro con el paso del tiempo.

A pesar de su extraordinaria esperanza de vida, esta especie no está exenta de amenazas. La pesca comercial ha reducido significativamente sus poblaciones, ya que es un pez muy apreciado en el mercado debido a la calidad de su carne. Su lenta tasa de reproducción agrava el problema, pues tarda décadas en alcanzar la madurez sexual, lo que dificulta la recuperación de la especie en caso de sobreexplotación.

En términos ecológicos, el Sebastes aleutianus juega un papel clave en la cadena alimenticia de los ecosistemas marinos profundos, alimentándose de crustáceos y peces más pequeños, mientras que a su vez es presa de depredadores como tiburones y mamíferos marinos. Su longevidad y resiliencia lo convierten en un verdadero testigo del tiempo en las profundidades oceánicas.


Erizo rojo – Más de 200 años

El erizo de mar rojo o implemente erizo rojo (Strongylocentrotus franciscanus) habita en el Pacífico oriental, desde Alaska hasta Baja California, prefiriendo las aguas poco profundas de los fondos rocosos y los bosques de algas. Su longevidad, capaz de superar los 200 años, ha sido objeto de numerosos estudios, ya que a diferencia de muchos otros organismos, no muestra signos evidentes de envejecimiento y mantiene su capacidad reproductiva a lo largo de toda su vida.

Este equinodermo se caracteriza por su caparazón esférico cubierto de espinas largas y puntiagudas, que pueden alcanzar hasta 8 centímetros de longitud. Su color varía entre el rojo intenso y el burdeos, lo que le permite camuflarse entre las algas marinas. A pesar de su apariencia inmóvil, es un animal bastante activo y utiliza sus pequeños pies tubulares, situados en la parte inferior de su cuerpo, para desplazarse lentamente sobre el sustrato marino.

El erizo de mar rojo - Strongylocentrotus franciscanus
El erizo rojo desempeña un papel ecológico fundamental en los ecosistemas costeros, ya que se alimenta principalmente de algas, ayudando a regular su crecimiento. Sin embargo, cuando sus poblaciones aumentan descontroladamente debido a la ausencia de depredadores naturales como las nutrias marinas y algunos peces, pueden devastar los bosques de algas y provocar desequilibrios ecológicos.

Su capacidad regenerativa es otro de los aspectos más fascinantes de la especie, ya que si pierde una espina o parte de su cuerpo, puede regenerarla con el tiempo. Además, su sistema inmunológico y celular parece estar altamente optimizado para prevenir el deterioro causado por el envejecimiento, lo que lo convierte en un modelo de estudio para la biología del envejecimiento y la longevidad.

En el ámbito comercial, el Strongylocentrotus franciscanus es muy valorado, especialmente en la gastronomía japonesa, donde sus gónadas, conocidas como "uni", son consideradas un manjar. La explotación excesiva de esta especie ha llevado a la implementación de regulaciones en algunas regiones para evitar su sobrepesca y garantizar la sostenibilidad de sus poblaciones.


Tiburón de Groenlandia – Más de 400 años

El tiburón de Groenlandia (Somniosus microcephalus) es probablemente el animal vertebrado más longevo del planeta, con una esperanza de vida que puede superar los 400 años de edad. Habita en las frías aguas del Atlántico Norte y el Ártico, desde Canadá y Groenlandia hasta Noruega y Rusia, prefiriendo profundidades de hasta 2.200 metros. Su crecimiento es extremadamente lento, con un promedio de apenas un centímetro por año, lo que contribuye a su asombrosa longevidad.

Este tiburón se distingue por su gran tamaño, similar al de los grandes tiburones blancos, ya que puede alcanzar hasta 7 metros de longitud y pesar más de 1.000 kilogramos. Su piel es de un tono grisáceo o marrón con una textura rugosa, y su cabeza es relativamente pequeña en comparación con su cuerpo. Sus ojos suelen estar parasitados por copépodos bioluminiscentes, que se adhieren a la córnea y pueden afectar su visión, aunque se cree que el tiburón de Groenlandia depende más de su sentido del olfato para cazar.

Fotografía del Tiburón de Groenlandia - Somniosus microcephalus
En cuanto a su alimentación, es un depredador oportunista y carroñero que consume una amplia variedad de presas, incluyendo peces, calamares e incluso mamíferos marinos como focas. Se han encontrado restos de osos polares en el estómago de algunos ejemplares, lo que sugiere que es capaz de atacar animales grandes o alimentarse de cadáveres que encuentra en el fondo marino.

Su metabolismo extremadamente lento, adaptado a las gélidas temperaturas de su hábitat, no solo le permite vivir durante siglos, sino que también le otorga la capacidad de permanecer inmóvil durante largos periodos antes de emboscar a sus presas. Esta especie alcanza la madurez sexual muy tarde en la vida, aproximadamente a los 150 años, lo que la hace especialmente vulnerable a la sobreexplotación y el cambio climático.

A pesar de su longevidad, el tiburón de Groenlandia sigue siendo un enigma para los científicos. Su carne contiene altos niveles de óxido de trimetilamina, lo que la hace tóxica para el consumo humano a menos que sea procesada de manera especial, como en la preparación del "hákarl", un plato tradicional islandés en el que se fermenta la carne para eliminar su toxicidad.


Almeja de Islandia – Más de 500 años

La almeja de Islandia (Arctica islandica), también conocida como almeja del océano, es un molusco bivalvo famoso por su increíble longevidad, capaz de vivir durante siglos. Habita en las frías aguas del Atlántico Norte, extendiéndose desde la costa este de América del Norte hasta Europa, incluyendo el Mar del Norte y el Mar Báltico. Su tamaño varía, aunque generalmente alcanza entre 7 y 13 centímetros de diámetro, con una concha gruesa y resistente de color marrón oscuro.

La almeja de Islandia Ming de 507 años de edad
En 2006, los investigadores descubrieron un ejemplar apodado "Ming" en las aguas cercanas a Islandia, cuya edad se determinó en 507 años, convirtiéndolo en el animal no colonial más longevo conocido hasta la fecha. Por desgracia, la centenaria almeja murió durante el proceso de investigación, lo que levanto una considerable polémica. 

En cualquier caso, este descubrimiento ha sido clave para el estudio del envejecimiento en los organismos vivos. Su longevidad se debe en gran parte a su metabolismo extremadamente lento y a mecanismos celulares que reducen el daño por estrés oxidativo, un factor clave en la degeneración de los tejidos a lo largo del tiempo. 

La almeja de Islandia se alimenta filtrando partículas de plancton y materia orgánica en suspensión del agua. Su crecimiento es muy lento, lo que queda reflejado en los anillos concéntricos de su concha, similares a los de los árboles. Estos anillos no solo permiten estimar la edad del individuo, sino que también han sido utilizados por los científicos como un archivo natural del clima oceánico. Analizando su crecimiento a lo largo de los siglos, los investigadores han podido reconstruir patrones de cambios ambientales y climáticos, proporcionando información valiosa sobre las variaciones de temperatura en el Atlántico Norte y su relación con fenómenos como la Pequeña Edad de Hielo.


Coral negro – Más de 4.000 años

A diferencia de los corales de arrecife, que suelen ser de colores vivos y habitar en aguas poco profundas, el coral negro (Leiopathes sp.) es un género de corales de aspecto oscuro (de ahí su nombre) que crecen en aguas profundas y frías, donde pueden vivir durante milenios.

Entre las características más sorprendentes de esta especie destaca sin duda su longevidad extrema. Se han encontrado ejemplares que superan los 4.000 años de edad, lo que convierte al coral negro en uno de los animales más longevos del planeta. Estos corales crecen muy lentamente, añadiendo capas microscópicas a su esqueleto a lo largo del tiempo, lo que permite a los científicos estudiar registros ambientales históricos a través de su estructura, similar a los anillos de los árboles.

Coral negro - Leiopathes sp
A pesar de su nombre, el coral negro no es completamente oscuro a simple vista. Su esqueleto, hecho de una proteína llamada escleroproteína, es negro o marrón oscuro, pero los pólipos vivos que lo recubren pueden presentar colores como amarillo, naranja o blanco. Se encuentran en diversas regiones oceánicas, incluyendo el océano Pacífico, el Atlántico y el Mediterráneo, generalmente a profundidades de entre 30 y 300 metros, aunque algunos han sido hallados a más de 1.000 metros.

Estos corales desempeñan un papel ecológico crucial, ya que proporcionan refugio y hábitat a muchas especies marinas, incluyendo peces, crustáceos y otros invertebrados. Sin embargo, están amenazados por la pesca de arrastre de fondo y la recolección comercial, ya que su esqueleto se utiliza en la fabricación de joyería y ornamentos. Debido a su crecimiento extremadamente lento, su recuperación tras la destrucción es casi imposible en términos humanos, lo que ha llevado a la implementación de regulaciones para su protección en varias partes del mundo.


Esponja de la Antártida – Más de 10.000 años

La esponja de la Antártida (Anoxycalyx joubini) es un organismo que habita en las frías y profundas aguas del océano Antártico. Este invertebrado marino pertenece al grupo de las esponjas de vidrio (Hexactinélidos), caracterizadas por poseer un esqueleto compuesto de espículas de sílice, lo que les da una apariencia frágil pero resistente. 

Esponja de la Antártida - Anoxycalyx joubini
No sin cierta controversia en la comunidad científica, la esponjas han sido clasificadas como la primera rama evolutiva del reino animal y son una de las especies animales más primitivas del planeta. 

La longevidad extrema de la esponja de la Antártida parece sobrenatural. Se estima que algunos ejemplares pueden vivir más de 10.000 años y es por ello uno de los organismos más longevos del planeta que se conocen. Como sucede con otros seres vivos de gran longevidad, su crecimiento es extremadamente lento debido a las bajas temperaturas del agua y a las condiciones del ecosistema en el que vive. 

La esponja de la Antártida suele encontrarse en profundidades que van desde los 100 hasta más de 500 metros, donde la temperatura del agua se mantiene cercana al punto de congelación. Su estructura, de aspecto globular y color blanquecino, puede alcanzar tamaños considerables, con algunos ejemplares midiendo más de un metro de altura. Su forma y estructura proporcionan además refugio a diversas especies marinas, como pequeños crustáceos y peces, siendo por ello un importante componente del ecosistema bentónico antártico.


Medusa inmortal – Biológicamente inmortal

La medusa inmortal (Turritopsis dohrnii) es un pequeño cnidario de apenas unos milímetros de tamaño que ha capturado la atención de la comunidad científica debido a su increíble capacidad para revertir su proceso de envejecimiento, lo que en teoría la hace biológicamente inmortal.

Fotografía de una medusa Turritopsis dohrnii
Esta medusa habita principalmente en los océanos templados y tropicales, aunque se ha extendido por diversas partes del mundo gracias a su pequeño tamaño y su capacidad de desplazarse en el agua a través de corrientes marinas. Su ciclo de vida es similar al de otras medusas: comienza como una larva llamada plánula, luego se asienta en el fondo del mar y se transforma en un pólipo colonial. De este pólipo surgen medusas adultas que pueden reproducirse posteriormente.

Lo que distingue a Turritopsis dohrnii de otras especies es su capacidad para la transdiferenciación, un proceso en el que sus células adultas pueden transformarse en células más jóvenes, permitiéndole revertir su desarrollo hasta su fase de pólipo en condiciones adversas, como lesiones, falta de alimentos o cambios en el ambiente. Este fenómeno ha sido comparado con un organismo que, en lugar de morir, vuelve a su etapa juvenil y comienza de nuevo su ciclo de vida, un caso prácticamente único en la naturaleza.

Si bien esta capacidad le otorga una teórica inmortalidad biológica, en la práctica, la medusa sigue siendo vulnerable a enfermedades, depredadores y cambios extremos en su entorno. Su estudio ha despertado obviamente un gran interés en la ciencia, ya que comprender los mecanismos celulares y genéticos detrás de su rejuvenecimiento podría abrir nuevas puertas en la investigación del envejecimiento, la medicina regenerativa y quien sabe si descubrir finalmente el secreto de la inmortalidad en los seres vivos.

Turritopsis dohrnii, la medusa inmortal

Hydrarchos, el falso monstruo marino

Hydrarchos o Hydrargos, según las dos denominaciones principales que ha tenido, es el nombre que recibió el esqueleto de una supuesta serpiente gigante de 35 metros de largo ya extinta, exhibido durante el siglo XIX. Un gigantesco monstruo marino que habría aterrorizado los mares del pasado hace millones de años, de no ser porque nunca existió. 

Reconstrucción del monstruo Hydrarchos de Albert Koch
La historia del Hydrarchos se origina con Albert Carl Koch, un investigador alemán apasionado por los fósiles, que emigró a Estados Unidos en busca de nuevos hallazgos. A mediados del siglo XIX, Koch aseguró haber encontrado en Alabama los restos de una gigantesca serpiente marina, una nueva especie a la que otorgó el nombre científico de Hydrarchos harlani ("gobernante del agua"). 

Koch ensambló los huesos fosilizados y el resultado fue un enorme animal con un esqueleto de 35 metros de longitud, la serpiente más grande de la historia y que muchos compararon con el mítico Leviatán. Comenzó a exhibir su impresionante hallazgo en 1845 en el Apollo Saloon de Broadway, Nueva York, cobrando un precio por entrada de 25 centavos. 

Ante el éxito y asombro del público en Estados Unidos, Koch llevó el gigantesco esqueleto del Hydrarchos también a Europa, exhibiéndolo en ciudades como Dresde, Berlín o Leipzig. Sin embargo, en Alemania empezaron a dudar de la autenticidad del animal. 

El gabinete zoológico de Prusia compró el esqueleto del Hydrarchos en 1848 y lo desmontó por completo para poder estudiarlo y categorizarlo nuevamente. No tardaron en descubrir que la supuesta serpiente gigante era en realidad una amalgama de restos fósiles de varios animales, principalmente cetáceos prehistóricos como el Basilosaurus (Zeuglodon), o animales emparentados directamente como el también género de cetáceos extintos prehistóricos Pontogeneus

Estudio del Hydrarchos
Descubierto el error, la mayoría de los restos fósiles del animal se acabaron vendiendo durante la década de 1850 a diferentes casas de subastas, mientras que algunas partes acabaron en un museo holandés, con el cuidado previo de desvincular toda relación de los fósiles con Albert Koch antes de la venta. 

Hay ciertas dudas sobre si el esqueleto de Hydrarchos fue un mero error de reconstrucción, o realmente se trataba de una auténtico Hoax o falsificación para atraer al público. El investigador ya había tenido otros conocidos errores similares, como la reconstrucción de un mastodonte al que denominó "Missourium theristocaulodon", y al que había insertado erróneamente los colmillos de otro animal, por lo que caben ambas posibilidades. 

Hydrarchos no es la única supuesta serpiente marina gigante que ha sido desacreditada a lo largo de los años. Para la criptozoología, la posibilidad de que los Basilosaurus no se extinguieran totalmente, podrían ser de hecho la explicación detrás del mito de varios animales mitológicos; de muchos avistamientos de serpientes marinas gigantescas durante siglos; o incluso de seres bíblicos como el Leviatán

En todo caso, a pesar de que el Hydrarchos harlani nunca existió y fue un animal fruto de la imaginación de Albert Koch, otros auténticos monstruos de pesadilla similares están bien documentados. En el pasado existieron animales como la Titanoboa, cuyos 14 metros de largo la convierten en la serpiente más grande que ha existido en el planeta, con un tamaño mucho mayor que los ejemplares más grandes de la actualidad. 


Exhibición del monstruo Hydrarchos

El supuesto Megalodón vivo fotografiado junto a un submarino

El Carcharon Megalodon o "Megalodonte" es probablemente el mayor depredador marino de la historia y uno de los animales más fascinantes que han existido. Desde el descubrimiento de la especie en el siglo XIX, este enorme depredador prehistórico ha levantado siempre un gran interés, realizándose todo tipo de investigaciones y documentales sobre cómo era realmente el Megalodón

Aunque se trata de un animal extinto, hay también una serie de teorías, basadas en supuestos avistamientos de algún Megalodón vivo, afirmando que este gigantesco depredador marino no llegó realmente a extinguirse y habría podido sobrevivir hasta nuestros días. 

El argumento principal detrás de estas teorías alternativas sugiere que el Megalodón podría haber sobrevivido ocultándose en zonas marinas de gran profundidad o incluso en las profundidades abisales, donde se alimentaría de grandes animales como cachalotes o pulpos gigantes y hace muy difícil que pueda ser avistado por el ser humano.  

Lo cierto es que estas teorías surgen cada cierto tiempo, viralizándose rápidamente gracias la rapidez e inmediatez de Internet. En algunos casos, incluso se ha llegado a aportar alguna supuesta fotografía real de un Megalodón.

Una de las fotografías más populares en este sentido, es la supuesta imagen de un Megalodón vivo nadando junto a un submarino alemán (U-Boot) en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial

Fotografía de Megalodón vivo junto a un submarino


Tal como leemos en la información de la propia imagen, la supuesta fotografía fue tomada el 18 de diciembre de 1942 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y en ella aparentemente podemos ver las aletas de un enorme Megalodón de 20 metros de largo que está nadando junto a un submarino nazi

Esta imagen se comenzó a popularizar a partir de 2013, apareciendo en el documental "Megalodon: The Monster Shark Lives", producido por el canal Discovery Channel, como prueba de que este gigantesco depredador marino sigue vivo.

Aunque la imagen parece auténtica y está realmente bien hecha, lo cierto es que la fotografía es falsa. Se trata de un Fake o una imagen manipulada que se ha convertido en un popular Hoax (bulo) de Internet, tal como consiguió corroborar el escritor británico George Monbiot

Tras analizar cientos de imágenes de vídeo de la época, Monbiot consiguió encontrar una serie de vídeos de archivo de submarinos en el Atlántico, donde se puede ver la imagen original a la que se añadió las aletas de este gigantesco tiburón prehistórico y se dio un color sepia al fotograma para hacerlo pasar por real y darle más verosimilitud: 

La imagen original del submarino alemán sin manipular


No es en todo caso la primera vez que aparecen supuestas pruebas de que el Megalodon podría no haberse extinguido hace tres millones de años. Además de este tipo de fotografías, también se han reportado diversos avistamientos y se han hallado dientes de Megalodón en perfecto estado y aparentemente no fosilizados, lo que para algunos es la prueba de que el animal sigue vivo. 

A todos los efectos para la ciencia y en concreto para la Paleoictiología, la ciencia que estudia los peces prehistóricos, el Megalodón es un animal extinto, salvo que sorprendentemente apareciera alguna prueba de lo contrario que se sustente, en lugar de imágenes falsas o manipuladas. No sería curiosamente la primera vez que sucede, ya que otros animales o peces prehistóricos que se creían extintos, se han encontrado sorprendentemente ejemplares vivos, tal como sucedió con el celacanto en 1938.  

Por mucho que pueda fascinarnos este impresionante animal o el deseo de muchos de que realmente no se hubiera extinguido, encontrar hoy en día un Megalodón vivo forma parte más bien un mito de nuestra época que de una realidad científica.   

Diente de Megalodón encontrado en 2019


Peces prehistóricos, gigantescos, fascinantes y aterradores

La ciencia aún no sabe con exactitud cuándo y cómo comenzó la vida en la Tierra, aunque la mayoría de teorías apuntan a que probablemente se originó en los océanos hace aproximadamente 4.000 millones de años. 

Peces prehistóricos gigantesLenta pero constante, la evolución durante cientos de millones de años en la vida marina llevó a que durante la denominada "explosión cámbrica", aparecieran los primeros peces en el planeta hace 530 millones de años, siendo además los primeros animales vertebrados que se conocen. 

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la Paleoictiología, la ciencia que estudia los peces prehistóricos, es la falta de restos fósiles de estos animales ya extintos o las malas condiciones en las que se encuentran estos restos cuando son hallados, haciendo muy difícil el estudio de los peces fósiles.

A pesar de ello, con el tiempo se han podido descubrir y estudiar cientos de especies de animales marinos que poblaron los océanos de la Tierra durante millones de años. Algunos de ellos, gigantescos peces prehistóricos tan fascinantes como temibles. Incluso se ha llegado a descubrir auténticos fósiles vivientes como el celacanto (Coelacanthimorpha) un pez que ya existía en el período Devónico (hace 400 millones de años) y que se creía extinto hasta que se halló un ejemplar vivo de este animal en 1938.

Hacemos un repaso por algunos de los peces prehistóricos más grandes e impresionantes que han dominado los mares y ríos de nuestro planeta en el pasado. 

Dunkleosteus


El Dunkleosteus fue un pez prehistórico que apareció en los mares del planeta a finales del Período Devónico, hace aproximadamente 350 millones de años. 

Pez prehistórico DunkleosteusSu peculiar aspecto era realmente temible, con una cabeza acorazada por una armadura plateada, provista además de una temible mandíbula, lo que convirtió a este enorme pez prehistórico en el primer superdepredador de los antiguos mares

Por los restos fósiles hallados de este animal extinto, se estima que el Dunkleosteus terrelli podía llegar a superar los 8 metros de largo (llegando incluso hasta los 10 metros de longitud los ejemplares más grandes) y un peso superior a las cuatro toneladas. 

A pesar de no contar con auténticos dientes en su mandíbula, era un gran depredador de la época, ya que disponía de dos largas cuchillas huesudas en la boca para romper y aplastar a cualquier criatura que se topara con él. 

Su mordedura era muy fuerte, estimándose en el doble de fuerza que el gran tiburón blanco y probablemente solo superada por grandes depredadores como el Tyrannosaurus Rex o algunos de los mayores cocodrilos que han existido

El Dunkleosteus estuvo sin duda en la cima de la cadena alimenticia como el mayor depredador de su tiempo, pero su reinado en los mares duró relativamente poco, en torno a 50 millones de años. Las causas de su extinción siguen siendo aún desconocidas para la ciencia. 

Cráneo fósil de Dunkleosteus


Xiphactinus


Xiphactinus es un género extinto de grandes peces depredadores que vivieron durante en los mares del Cretácico Superior (hace entre 100 y 65 millones de años), principalmente en la actual Norteamérica, aunque también se han hallado algunos fósiles de este pez prehistórico en América del Sur. 

Se trataba de un voraz depredador de gran tamaño, con la especie más grande del género, Xiphactinus audax, capaz de alcanzar los 6 metros de longitud y pesar casi una tonelada. Contaba con dos grandes aletas que servían al animal para conseguir una buena maniobrabilidad en el agua y optimizar así su eficacia depredadora. Su poderosa mandíbula estaba repleta de fuertes dientes de diferentes tamaños, algunos de ellos especialmente grandes para atrapar y desgarrar a sus presas. 

A pesar de su ferocidad y gran tamaño, el Xiphactinus fue también probablemente cazado por prehistóricos tiburones de la época como el Cretoxyrhina o el Qualicorax, o por enormes monstruos marinos como los mosasaurios.

Pez prehistórico Xiphactinus


Leedsichthys


El Leedsichthys, conocido como "pez de Leeds" fue un gigantesco pez prehistórico ya extinto que vivió durante el período Jurásico de la era Mesozoica, hace unos 160 millones de años, siendo considerado habitualmente como el pez más grande que ha existido

Pez prehistórico LeedsichthysEra un pez con aletas fuertes y movimientos lentos, con una cabeza muy grande, ancha y alargada, y una enorme boca que podía tener hasta 40.000 pequeños dientes en su interior. Estos dientes, finos y alargados, le servían al animal para filtrar el plancton del agua de mar, siendo su principal suministro de alimentos. 

Los fósiles encontrados de este animal indicaron inicialmente que podían existir ejemplares adultos que pudieron llegar a alcanzar hasta los 30 metros de longitud, mientras que otros estudios posteriores estimaron un tamaño máximo en torno a los 22 metros de largo. 

Los últimos estudios señalan que el tamaño real del Leedsichthys se situaba entre los 15 y 20 metros de longitud de media, si bien es probable que existieran ejemplares que llegasen incluso hasta los 22 metros de largo, con un peso estimado de entre 30 y 35 toneladas

A pesar de su aspecto de monstruo marino y sus grandes dimensiones, Leedsichthys era un pez "pacífico" que casi exclusivamente se alimentaba de plancton durante toda su vida. Su enorme tamaño podía ser una ventaja en ocasiones, pero su lentitud también lo convertían en una presa fácil para grandes superdepredadores de la época como Liopleurodon o Metriorhynchus.

Tamaño Leedsichthys comparado con otros animales marinos prehistóricos


Megapiraña


La Megapiraña (Megapiranha paranensis) es un género de piraña ya extinto que vivió durante el Mioceno tardío (hace entre 8 y 10 millones de años), cuyo tamaño era más del doble que los ejemplares más grandes de pirañas actuales, superando los 70 centímetros de longitud y los 70 kilos de peso. 

Esqueleto de Megapiranha paranensisSu hábitat era similar al de las pirañas actuales, extendiéndose por ríos y cuencas de agua dulce de toda Sudamérica, principalmente por la zona del Amazonas. 

Casi todo lo que se sabe de esta especie es por los restos fósiles de sus dientes. La dentadura de la Megapiraña estaba formada por principalmente por dientes premaxilares distribuidos en la mandíbula en una especie de "zigzag". Eran dientes en forma triangular con bordes aserrados, algo habitual en los peces carnívoros

Debido precisamente a su dentadura, se cree que la Megapiraña era muy probablemente un pez carnívoro, además de un temible depredador de la época. Este pez de pesadilla destacaba también por su increíble fuerza de mordida, estimándose entre los 1.200 y 4.700 newtons de fuerza. 

Se trata de una de las mordidas más fuertes del reino animal en relación a su tamaño, siendo tan potente que las Megapirañas eran capaces de triturar los caparazones de las tortugas que vivían en el mismo ecosistema.

Tamaño Megapiraña prehistórica comparada con una piraña actual


Bonnerichthys


Bonnerichthys es un género de peces fósiles que vivió hace aproximadamente 85 millones de años durante el Período del Cretácico Tardío en los mares de Norteamérica. El aspecto del Bonnerichthys era muy similar al gigantesco Leedsichthys, aunque menor en tamaño. 

La especie más grande del género, el Bonnerichthys gladius, podía crecer hasta un máximo de entre 6 y 7 metros de longitud. Al igual que Leedsichthys, la forma de alimentarse del extinto Bonnerichthys era mediante la filtración, siendo su alimento principal el plancton

Bonnerichthys tuvo acceso a un suministro casi ilimitado de alimentos, mientras gastaba muy poca energía en recolectarlo, por lo que podía destinar más calorías a desarrollar un gran tamaño corporal, sin embargo, apenas contaba con defensas naturales y era probablemente presa de los grandes depredadores marinos de su tiempo. 

Pez prehistórico Bonnerichthys gladius


Helicoprion


Helicoprion es un género extinto de peces cartilaginosos que apareció en el planeta durante el Carbonífero Superior (hace 290 millones de años), habitando en los mares de casi todo el planeta, desde Norteamérica a Europa, Asia o Australia. 

Pez prehistórico HelicoprionDurante mucho tiempo, casi todo lo que se conocía sobre este animal prehistórico era gracias a los restos fósiles hallados de su característica fila de dientes en espiral situados en la mandíbula inferior, aunque posteriormente se han podido descubrir nuevos restos fósiles del animal que han permitido conocer algo más sobre este peculiar pez prehistórico. 

El aspecto del Helicoprion era muy similar al de los tiburones, aunque las dos especies no están relacionadas. Con una tamaño que podía llegar a alcanzar los 7 metros de longitud, Helicoprion fue muy probablemente un depredador carnívoro, ya que contaba con los característicos dientes afilados de los depredadores de la época. 

Sin duda, la característica más llamativa del Helicoprion es su espiral de dientes con forma de sierra circular que medía casi medio metro, y donde los dientes se iban renovando con el tiempo. Aunque no se sabe con exactitud, se cree que el Helicoprion usaba esta espira de dientes para triturar los duros caparazones de sus presas, alimentándose probablemente de ammonites y otros moluscos o artrópodos prehistóricos.


Titanichthys


Emparentados con las especies de Dunkleosteus y con un aspecto muy similar, Titanichthys es un género de placodermos marinos gigantes que habitaron en los mares del actual Marruecos, América del Norte y probablemente también Europa, durante el Devónico Superior (hace 370 millones de años). 

Pez prehistórico TitanichthysTitanichthys era un enorme pez prehistórico de 8 metros de largo y un aspecto temible, sin embargo, a diferencia del Dunkleosteus, las diversas especies de Titanichys tenían placas bucales pequeñas que carecían de un filo afilado. 

Debido a ello, se cree que Titanichthys se alimentaba por filtración, usando su amplia boca para tragar peces pequeños como anchoas, o posiblemente zooplancton parecido al krill, mientras las placas bucales retenían a la presa permitiendo que el agua escapara al cerrar la boca. 

Gracias a esta característica, los investigadores creen que el Titanichthys fue probablemente el primer animal vertebrado de gran tamaño que se alimentaba por filtración, de forma similar a animales actuales como las ballenas barbadas o los tiburones peregrinos.


Megalodón


El Carcharodon megalodon o Megalodonte (diente grande) fue un enorme tiburón prehistórico que apareció en el planeta hace aproximadamente 23 millones de años durante la época del Mioceno temprano, y se extinguió hace 3,6 millones de años, al final del Plioceno (aunque se cree que se pudo extinguir más tarde). 

Mandíbula del MegalodónEste impresionante animal podía haber llegado a medir hasta 18 metros de longitud y superar las 50 toneladas de peso. Además contaba con una poderosa mandíbula poblada de enormes dientes aserrados, por lo que no solo fue el depredador supremo de los océanos del planeta en su época sino también uno de los mayores superdepredadores de la historia. 

Existen ciertas dudas sobre cómo era el aspecto real del Megalodón, debido a que su esqueleto estaba formado principalmente por cartílago y por tanto apenas se han conservado restos fósiles. Algunos investigadores apuntan a que este gigantesco tiburón prehistórico podía tener un aspecto muy similar al actual tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) o incluso al tiburón tigre arena (Carcharias taurus). 

Junto a su gran tamaño, el Megalodón ha sido popularmente considerado el depredador más temible de la historia gracias a su poderosa mandíbula y a unos poderosos dientes que son de hecho los dientes más grandes del reino animal. El tamaño habitual de los dientes es de 18 centímetros y su gigantesca mandíbula podía superar abierta los tres metros. 

La fuerza de mordida del Megalodón era igual de temible, una de las más poderosas de la historia, estimándose entre 108.000 y 182.000 newton de fuerza. Esta tremenda fuerza de mordida es 10 veces mayor que la del gran tiburón blanco y cerca de cinco veces más poderosa que la del Tyrannosaurus rex. 

Los ejemplares de Megalodón adultos se movían principalmente en aguas profundas, pero en realidad habitaban todo tipo de ambientes marinos durante otras etapas de su vida, incluyendo las zonas costeras. Un superdepredador que vivió en un entorno altamente competitivo, y que a pesar de su tamaño y fuerza tuvo que enfrentarse por las presas a otros grandes depredadores de la época, como otros tiburones, orcas o ballenas y especialmente a cachalotes prehistóricos como el Livyatan melvillei y el Brygmophyseter, los grandes rivales del Megalodón en los mares de la época. 

El Megalodón acabó finalmente extinguiéndose hace entre 4 y 3,6 millones de años, por lo que nunca llegó a convivir con el ser humano. Su desaparición afectó también curiosamente a otros animales marinos como algunas especies de ballenas, que comenzaron a desarrollar un mayor tamaño a partir de la extinción de este superdepredador. 

Tamaño del Carcharodon Megalodon

Leedsichthys, el pez más grande de la historia

El Leedsichthys, conocido como "pez de Leeds" fue un gigantesco pez prehistórico ya extinto que vivió durante el período Jurásico Medio, hace aproximadamente 160 millones de años.

Leedsichthys, el pez más grande la historiaAunque no se sabe con exactitud su tamaño, los fósiles encontrados de este animal indicaron inicialmente que podían existir ejemplares adultos que pudieron llegar a alcanzar hasta los 30 metros de longitud, mientras que otros estudios posteriores estimaron un tamaño máximo en torno a los 22 metros de largo. Unas dimensiones que en todo caso convierten al Leedsichthys en el pez más grande que ha existido jamás.

Los primeros restos fósiles de este gigantesco pez se identificaron a finales del siglo XIX, gracias a los hallazgos del paleontólogo Alfred Nicholson Leeds, y por el que se nombró el género como "pez de Leeds" en 1889, mientras que el nombre científico de la especie es Leedsichthys problemticus. Durante las siguientes décadas se han seguido encontrando fósiles de Leedsichthys en países como Inglaterra, Francia, Alemania o Chile, lo que ha permitido conocer algo más sobre este impresionante animal.

Debido al mal estado de los restos fósiles encontrados hasta la fecha, siendo la mayoría de ellos restos parciales, es difícil conocer tanto el tamaño como el aspecto real del Leedsichthys.

Se cree que tenía una cabeza muy grande, ancha y alargada, con una enorme boca que podía tener hasta 40.000 pequeños dientes en su interior. Estos dientes, finos y alargados, le servían al animal para filtrar el plancton del agua de mar (alimentación por filtración), siendo su principal suministro de alimentos.

Tamaño Leedsichthys problemticus comparado con un ser humanoSu cuerpo era muy alargado, aproximadamente cinco veces más largo que ancho, contando con dos fuertes aletas pectorales que le servían para nadar, aunque debido a su enorme tamaño, era un pez de movimientos muy lentos.

Al no haberse encontrado hasta ahora una columna vertebral completa de este gigantesco pez prehistórico, la estimación de la longitud exacta del Leedsichthys lleva años dividiendo a la ciencia. Las primeras estimaciones sobre su tamaño indicaron que los ejemplares adultos de Leedsichthys se movía en un rango de entre 13,5 metros y 27 metros para los ejemplares de mayor tamaño. Incluso se llegó a publicar en varias revistas científicas que era posible que superase los 30 metros de longitud.

Los últimos estudios señalan que el tamaño real del Leedsichthys se situaba entre los 15 y 17 metros de longitud de media, si bien es probable que existieran ejemplares que llegasen incluso hasta los 22 metros de largo, con un peso estimado de entre 30 y 35 toneladas. Alcanzar la edad adulta y estas enormes dimensiones le llevaba cerca de 25 años, siendo los peces de más edad los que alcanzaban un mayor tamaño, por lo que se cree que seguía creciendo hasta una edad avanzada.

A pesar de su aspecto de monstruo marino debido a sus grandes dimensiones, lo cierto es que Leedsichthys era un pez "pacífico" que prácticamente se alimentaba de plancton durante toda su vida. Su enorme tamaño podía ser una ventaja en ocasiones, pero su lentitud también lo convertían en una presa fácil para grandes superdepredadores de la época como Liopleurodon o Metriorhynchus.

Comparación tamaño animales marinos prehistóricos más grandesEste pez prehistórico vivió durante la Era Mesozoica, en el período del Jurásico Medio, hace entre 175 y 157 millones de años, durante el menos 5 millones de años. Las causas de extinción del Leedsichthys son aún un misterio, aunque se especula con que probablemente la progresiva degradación del ecosistema marino en la época fuera la causa principal.

Si bien aún existen dudas en la comunidad científica sobre el tamaño máximo que podía alcanzar el Leedsichthys, es probablemente el pez más grandes de la historia, superando en tamaño a impresionantes animales como el tiburón ballena (Rhincodon typus), cuyo tamaño de entre 12 y 15 metros de largo le sitúan como el pez existente más grande del mundo, o incluso a temibles depredadores marinos gigantescos ya extintos como el Megalodón (con el que no llegó a convivir).

En todo caso y aún con sus impresionantes dimensiones, Leedsichthys no es el mayor animal marino que ha existido. Éste honorífico título le corresponde a la ballena azul o rorcual azul (Balaenoptera musculus), un mamífero marino cuyos ejemplares más grandes pueden superar los 30 metros de longitud y las 150 toneladas de peso, siendo por ello el animal más grande que ha existido jamás en la Tierra, y cuya población está por desgracia en declive debido a diferentes amenazas como la caza o el aumento de temperatura en los océanos.

Comparación tamaño Leedsichthys con la Ballena azul

El extraño tiburón de boca ancha

Con el nombre científico de Megachasma pelagios, el tiburón de boca ancha o tiburón boquiancho es una de las especies de tiburón más raras que existen en el planeta.

Tiburón de boca ancha - Megachasma pelagiosCon un tamaño que puede superar los 5 metros de longitud y la tonelada de peso, se trata de un animal de aguas profundas que se alimenta por filtración, nadando con su enorme boca abierta para conseguir comida de forma similar a los tiburones ballena y los tiburones peregrino.

Desde que la especie Megachasma pelagios fue descubierta por primera en 1976 rara vez ha vuelto a ser visto por los humanos, contabilizándose apenas 100 avistamientos y muy pocas capturas de un tiburón de boca ancha vivo.

El aspecto del tiburón de boca ancha es bastante peculiar, si bien aún no se sabe demasiado sobre la especie debido a los pocos ejemplares observados. La parte superior del cuerpo es de color marrón y negro, mientras que la parte inferior es blanca. Son animales robustos y de un gran tamaño, siendo las hembras generalmente bastante más grandes que los machos, reportándose ejemplares adultos de hasta 1.250 kilos de peso.

Como otros tiburones planctívoros, su principal característica es su enorme boca, poblada de una gran cantidad de dientes pequeños. Su método de alimentación es filtrando la comida manteniendo abierta la boca mientras nada, con una especie de "cribadoras" en el interior de sus aberturas branquiales que le sirven para capturar los alimentos, generalmente plancton y pequeñas medusas.

Dientes Megachasma pelagiosUna de las peculiaridades más llamativas del tiburón de boca ancha es el interior de su labio superior, de un color blanco brillante que lo hace muy visible cuando la boca está abierta, y que los científicos aún no saben en realidad cuál es su función. Inicialmente se pensó que era luminescente y que actúa como cebo para atraer al plancton. Otra teoría al respecto es que le sirve al tiburón para poder identificar rápidamente a otros animales de la misma especie.

El tamaño total de la boca abierta puede alcanzar 1.3 metros de ancho, y cuenta con 50 filas de dientes en la mandíbula superior y 75 filas en la mandíbula inferior.

El primer tiburón boquiancho fue capturado el 15 de noviembre de 1976 cerca de la costa Hawái, cuando se enredó en el ancla marina de un barco de la Armada de los Estados Unidos. Se trataba de un animal que nadie había visto antes y la especie fue identificada como un nuevo género dentro de las especies de tiburones planctívoros.

Este primer ejemplar de tiburón de boca ancha medía 4,5 metros y pesaba 750 kilos. Fue examinado por el biólogo Leighton Taylor quien lo clasificó en 1983 como una nueva especie con el nombre científico de "Megachasma pelagios". Está considerado uno de los descubrimientos más importantes del siglo XX para la Ictiología (rama de la zoología dedicada al estudio de los peces) tras el hallazgo del celacanto, un pez prehistórico que se creía extinto hasta que se descubrió un ejemplar vivo en 1938.

Ejemplar capturado de tiburón de boca anchaUna de las capturas más importantes de esta especie se produjo en Dana Point (California) en 1990. El tiburón capturado fue poco después liberado con un pequeño transmisor de radio pegado a su cuerpo, lo que sirvió a los biólogos para conocer algo más sobre este desconocido animal. El tiburón nadaba a una profundidad de entre 120 y 160 metros durante el día, mientras que a medida que anochecía ascendía hasta los 12 metros por debajo de la superficie. Se trataba de un animal que en movimiento de migración, nadando a una velocidad bastante lenta en torno a los 2 km/h de media.

Se sabe que el tiburón de boca ancha está presente en todos los océanos de la tierra, sumergiéndose en ocasiones a grandes profundidades, como un ejemplar capturado en marzo 2009 que se encontraba a una profundidad de 200 metros.

Desde su descubrimiento en 1976 se han reportado aproximadamente 100 avistamientos de este extraño animal, produciéndose muy pocas capturas. Entre los tiburones de boca ancha más grandes destaca un ejemplar hembra capturado en Taiwan en octubre de 2012. Su longitud total era de seis metros y un peso estimado de una tonelada. El animal no pudo ser arrastrado por completo hasta la superficie, rompiéndose la cola durante la captura. Fue comprado para vender su carne y los órganos donados a una universidad para su estudio.

El espécimen más grande registrado hasta el momento es un individuo de sexo desconocido capturado en las aguas frente al este de Taiwán durante junio de 2010, con una longitud de 7 metros y más de 1.200 kilos de peso.

En todo caso se trata de un espécimen excepcional, y aunque aún falta mucho por descubrir sobre esta esquiva especie para el ser humano, el tamaño habitual del Megachasma pelagios se sitúa entre los 4 y los 5 metros de longitud, existiendo también ejemplares adultos mucho más pequeños.

Tamaño Megachasma pelagios

Animales marinos transparentes

La transparencia es una característica común, e incluso dominante, en muchas especies del mar abierto, especialmente en aquellos animales que habitan en aguas relativamente poco profundas. Debido a ello, muchos animales marinos transparentes que flotan cerca de la superficie, cuentan con este genial sistema de camuflaje, siendo muy difíciles de detectar para los depredadores.

Animales marinos transparentesEl índice de transparencia necesario para pasar desapercibido y resultar casi invisible, varía también en función de la profundidad. Por ejemplo, un animal con una transparencia de un 50% es prácticamente invisible para un depredador como el bacalao a una profundidad de 650 metros.

Sin embargo, más cerca de la superficie, donde la luz es más brillante y los depredadores pueden ver mejor, este índice cambia. En condiciones óptimas de iluminación y a menor profundidad, el bacalao es capaz de ver a presas hasta un 98% transparentes. Por ello, la transparencia es por lo general más eficaz en aguas profundas, donde las fascinantes criaturas de las profundidades marinas necesitan un menor índice de transparencia como sistema de camuflaje para ser casi indetectables.

Criaturas como las medusas, cuyo cuerpo gelatinoso está compuesto principalmente de agua es uno de los mejores ejemplos de animales marinos transparentes, pero no es el único. En los océanos podemos encontrar todo tipo de especies de animales translúcidos o transparentes, como animales planctónicos, tunicados, sifonóforos, larvas, moluscos, gusanos, crustáceos, o peces.

Pez hielo


Conocido como Pez cocodrilo de hielo, Draco antártico o Pez hielo, y perteneciente a la especie Channichthyidae, el hábitat de este curioso pez es el océano Antártico y el sudeste de Sudamérica, en aguas muy frías pero donde la temperatura es estable, variando entre -1.8 y 2.0 °C.

Pez cocodrilo de hieloLos dracos son depredadores, habitualmente cazando sus presas mediante emboscadas, normalmente otros peces aunque también se alimentan de krill. Pueden sobrevivir largos períodos sin alimentarse, llegando a consumir cuando atrapan a una presa hasta un 50% de su masa corporal. Su tamaño varía, registrándose ejemplares de peces hielo de entre 25 y 50 centímetros de longitud.

Además de su notable transparencia en algunas especies, especialmente en su fase de desarrollo, la gran peculiaridad de estos animales es que la sangre del pez hielo es incolora, ya que carece de hemoglobina, la proteína que va unida al oxígeno en la sangre. Esto convierte a los Channichthyidae en los únicos vertebrados conocidos que carecen de hemoglobina como adultos.

Para compensar esta carencia de hemoglobina, tienen vasos sanguíneos más grandes, un mayor volumen de sangre (hasta cuatro veces más que otros peces) y un corazón de mayor tamaño. No se sabe en realidad el motivo de este curioso rasgo de los dracos antárticos, ya que a priori es una desventaja y resultaría casi letal en aguas más cálidas. Se cree que la adaptación de estos animales durante millones de años a un entorno con temperaturas muy frías pero ricas en oxígeno y la escasa competencia fueron los motivos principales de su carencia de hemoglobina.

Pez hielo antártico

Medusa de cristal


Las medusas se pueden encontrar en todos los océanos del planeta y llevan vagando por las aguas de la tierra desde hace al menos 500 millones de años. Existen numerosas especies de medusas que son transparentes o translúcidas, siendo una de las más llamativas la especie Aequorea victoria, conocida como gelatina cristal o medusa de cristal.

Medusa de cristal
Esta medusa habita en la costa oeste de Norteamérica y no solo tiene un cuerpo transparente e incoloro, además es un animal bioluminiscente. Se distribuyen por todo el norte del Océano Pacífico, desde California hasta el mar de Bering, aunque en ocasiones se producen hechos inusuales, como cuando en 2009 se encontró una colonia de medusas de cristal cerca de las costa británica, en el norte de Escocia.

Las Aequorea victoria viven 6 meses, de primavera a otoño, alimentándose de organismos de cuerpo blando como el zooplancton. Su bioluminiscencia, capaz de emitir destellos de luz azul, fue estudiada en el año 1961 por Osamu Shimomura, comenzando una investigación que se desarrollaría durante años y que le valdría en 2008 el Premio Nobel de Química.

Aequorea victoria

Pez duende


Con el nombre científico de Macropinna microstoma y conocido como "pez de cabeza transparente" o pez duende, se trata de un animal perteneciente a la familia de los Opisthoproctidae, que habita en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico en profundidades de entre 600 y 800 metros.

Pez duendeDescubierto en 1939, fue fotografiado por primera vez en el año 2004. Su principal característica es el contraste de su cabeza transparente en contraposición al resto de su cuerpo, totalmente opaco. En los primeros ejemplares que se capturaron de esta especie no se descubrió la transparencia de su cabeza debido a que ésta se descomponía al ser sacado del agua.

Cuenta con dos ojos grandes tubulares, muy sensibles a la luz, que sobresalen de la cabeza pero que están encerrados en una gran cúpula transparente de tejido blando. Su boca es pequeña y desdentada terminando en un hocico puntiagudo. Sus órganos internos son también bastante peculiares por su bioluminiscencia, debido a la presencia de bacterias simbióticas bioluminiscentes en su interior. En cuanto a su tamaño, la mayoría de las especies de este curioso pez semi-transparente pueden llegar a medir hasta cerca de 20 centímetros en su edad adulta.

Macropinna microstoma

Salpas


Los sálpidos (Salpidae) o simplemente salpas, son una especie de tunicados que flotan libremente por el océano desplazándose bombeando agua a través de su gelatinoso y tranparente cuerpo.

SalpidaeSu hábitat principal son los mares ecuatoriales, donde se les puede ver formando largas cadenas de individuos. Aunque es habitual su presencia cerca de la superficie, es en las aguas profundas donde se encuentran las mayores concentraciones de salpas. Se trata de un animal bastante indefenso y por lo general, sirven de alimento a otros peces, tortugas o focas, siempre que puedan detectarlos, ya que su excelente camuflaje les hace ser casi invisibles a los depredadores.

Estas cadenas de sálpidos pueden estar formadas desde decenas a centenares de individuos, midiendo cada uno de ellos entre uno y diez centímetros, formando cadenas que pueden llegar a los 5 metros de longitud. Se reproducen asexualmente, realizando su alimentación mientras nadan, filtrando el fitoplancton a través de su organismo el agua de mar que bombean para impulsarse.

Cadena de sálpidos

De la misma especie, encontramos también al pez Salpa (Maggiore Salpa), un misterioso pez transparente emparentado con las colonias de salpas, que a pesar de se muy común, apenas se tiene información sobre él. Uno de los pocos ejemplares que se conocen fue capturado por un pescador en Nueva Zelanda en 2014.

Pez Salpa - Maggiore Salpa

Pepino de mar transparente


Entre la fauna abisal transparente encontramos al Enypniastes eximia, conocido como "Pepino de mar transparente".

Pepino de mar transparenteLa especie Enypniastes ya se conocía anteriormente y se creía que se podía sumergir hasta profundidades de 1.000 metros. Sin embargo en el año 2010, investigadores del Census of Marine Life, descubrieron una variante transparente de esta especie a 2.750 metros de profundidad en el Golfo de México, formando por tanto parte también de la Fauna Abisal.

En realidad no se sabe demasiado sobre este animal ya que apenas se ha podido investigar. De lo poco que se conoce es que se desplaza hacia delante con sus tentáculos muy lentamente, a una velocidad de dos centímetros por minuto.

El índice de transparencia del pepino de mar es tan elevado que incluso se puede ver perfectamente su tracto digestivo a través de su cuerpo.

Enypniastes eximia

Ángel de mar


Los Ángeles de mar (Gymnosomata), son una curiosa especie marina que poseen extensiones de su cuerpo que utilizan como aletas natatorias. Su cuerpo es gelatinoso, semitransparente y de dimensiones pequeñas, alcanzado como máximo los cinco centímetros de longitud.

Ángel de marEn su evolución, esta especie marina perdió su concha, quedando su cuerpo desnudo (del griego "gymnos" que significa "desnudo" y "soma" que significa "cuerpo"), adquiriendo así su nombre, y su apodo de Ángel de mar debido a la forma de nadar en el océano.

Disponen de una pequeña boca con la que se alimentan y de unos tentáculos con los que agarran a sus presas. A pesar de su pequeño tamaño, pueden nadar a velocidades relativamente rápidas, de hasta un centímetro por segundo, una velocidad mayor que algunas de sus presas, como la mariposa de mar.

Las diferentes especies de Gymnosomata se distribuyen por los océanos de todo el mundo, siendo los que habitan en las regiones polares los de mayor tamaño.

Gymnosomata

Pulpo de cristal


Vitreledonella richardi, también conocido como pulpo de cristal, es un pulpo de cuerpo gelatinoso y transparente que habita en los mares tropicales y subtropicales. Posee ojos rectangulares y lentes esféricos a sus lados, y puede llegar a medir hasta 45 centímetros en su edad adulta.

Pulpo de cristal

Por lo general se mueve en aguas poco profundas, aunque se han avistado y capturado ejemplares a más de 1.000 metros de profundidad. Se trata de un animal ovovivíparo, desarrollándose las crías totalmente en el huevo que está en el interior del cuerpo de la madre. Cada huevo tiene un tamaño aproximado de 4 milímetros y las larvas recién nacidas una longitud de 2,2 milímetros.

Vitreledonella richardi

Phronima


Este género de crustáceos de pequeño tamaño conocido con el nombre científico de Phronima, es conocido por su extrema ferocidad.

PhronimaSe trata de un animal pequeño de apenas 25 milímetros de longitud que habita en los fondos de los océanos de todo el mundo, excepto en las regiones polares.

Provisto de mandíbulas y patas con pinzas, Phronima es un animal carnívoro semitransparente que se puede alimentar de plancton, pero que también ataca a los sálpidos, introduciendo las hembras sus huevos dentro del cuerpo gelatinoso de estos animales para que las larvas se desarrollen parasitando y devorando al huesped desde su interior.

A pesar de su pequeño tamaño, se puede considerar al Phronima como un auténtico monstruo de las profundidades.

Un Phronima introduciendo huevos en una Salpa

Calamar de cristal


La familia de los Cranchiidae (cránquidos) comprende más de 60 especies de calamar de cristal, siendo probablemente la más espectacular de ellas (aunque no la más grande) la especie Teuthowenia pellucida.

Calamar de cristalEstos animales habitan en las aguas abiertas de los océanos de todo el mundo, en casi cualquier profundidad, ya que se pueden encontrar tanto en la superficie, como en profundidades abisales. Su tamaño puede variar desde los 10 centímetros hasta los dos metros de longitud, siendo su cuerpo totalmente transparente y de donde le viene el apodo de "calamar de vidrio" o "calamar de cristal".

Muchas de las especies tienen un cuerpo bioluminiscente y por lo general su único órgano visible a través de los tejidos transparentes de su cuerpo es su glándula digestiva. Los especímenes jóvenes del calamar de cristal viven cerca de la superficie, descendiendo a mayor profundidad a medida que maduran, viviendo algunas especies a más de 2.000 metros de profundidad.

 Cranchiidae