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Diente de Megalodón clavado en una vértebra de ballena, el fósil más impactante de la historia

La paleontología rara vez ofrece escenas tan explícitas como las que sugiere la imagen de un gigantesco diente de Megalodón incrustado en la vértebra de una ballena prehistórica. La potencia visual de esta supuesta "instantánea fósil", ha convertido estas imágenes en virales y ha alimentado la idea de que existe una prueba directa, dramática e irrefutable de un ataque prehistórico congelado en el tiempo. Sin embargo, la realidad científica es más compleja, y también más interesante.

Diente de Megalodón clavado en la vértebra de una ballena
Esta espectacular imagen de un enorme diente atravesando el hueso de una ballena, parece sacada de una película de ciencia ficción. La escena, tan poderosa como inquietante, nos remite a una realidad histórica: durante millones de años, los océanos estuvieron dominados por el Megalodón, el mayor depredador que ha existido jamás

El Otodus megalodon (el género anteriormente era Carcharocles megalodon) fue un tiburón colosal que habitó los océanos entre hace aproximadamente 23 y 3,6 millones de años. Con una longitud estimada de hasta 18 metros y una mordida varias veces más potente que la del gran tiburón blanco, no tenía apenas rivales. Sus dientes, que podían superar los 15 centímetros, estaban diseñados para cortar hueso y carne con facilidad.

Las ballenas primitivas, más pequeñas y menos ágiles que las actuales, eran por lo general presas frecuentes de este superdepredador. La evidencia fósil demuestra que el Megalodón no solo atacaba de manera contundente, sino que además lo hacía con una estrategia precisa, ya que buscaba inmovilizar a la presa dañando zonas vitales, especialmente la columna vertebral. 

Si bien no hay duda de que las ballenas prehistóricas formaban parte habitual de su dieta, también existieron algunas especies de cachalotes prehistóricos, como Livyatan Melvillei o Brygmophyseter, que compartían el hábitat del Megalodón y eran capaces de confrontarlo en batallas que debieron ser realmente épicas. 

Aunque muchas de las imágenes que circulan por Internet hoy no representan fósiles reales, la ciencia sí ha logrado reconstruir uno de los episodios más violentos del pasado marino gracias a un hallazgo excepcional.

El hallazgo real en Calvert Cliffs

Un hallazgo publicado en 2022 ofreció a los paleontólogos una de las narrativas fósiles más potentes sobre la interacción depredador-presa en los océanos del Mioceno. Se trataba de dos vértebras de cetáceo con una fractura por compresión-cizalla y un diente de megatiburón (Otodus megalodon) encontrado en la misma área estratigráfica. Los fósiles proceden de las famosas Calvert Cliffs (Maryland), y fueron localizados por el coleccionista y voluntario del Calvert Marine Museum, Mike Ellwood.

Vértebra de ballena dañada hallada en Calvert Cliffs
Los investigadores describieron dos vértebras asociadas de un cetáceo del Mioceno medio (hace aproximadamente 15 millones de años) que muestran una fractura longitudinal por compresión y cizalla. La lesión ocurrió en vida y el animal sobrevivió un tiempo tras el traumatismo, ya que se han observado indicios de cicatrización. Junto a esas vértebras se recuperó también un diente de Megalodón con la punta fracturada, compatible con haber golpeado hueso. Los autores, por Stephen J. Godfrey y Bruce L. Beatty, publicaron el estudio en la revista Palaeontologia Electronica en 2022.

Al analizar los restos fósiles, se interpretó que la fractura es compatible con un intento de depredación, por ejemplo, un Megalodón que atacó desde abajo, inmovilizando al cetáceo y provocando una compresión brutal de la columna al forzar el cuerpo contra la gravedad durante un ataque en superficie. El diente con la punta rota sugiere que la pieza pudo haberse fracturado al golpear hueso durante ese enfrentamiento. Los investigadores también han planteado otras alternativas razonables, como que se trate de un trauma debido a otras causas y no relacionado con el ataque de este superdepredador, si bien se considera la opción más probable.

Estas piezas se conservan en la colección del Calvert Marine Museum, donde forman parte de la investigación y divulgación científica. Es importante subrayar que, incluso en este caso excepcional, el diente no aparece clavado físicamente en la vértebra, sino asociado por contexto geológico y mecánico.

Dientes de Megalodón encontrados en Calvert Cliffs

La imagen viral del diente de Megalodón incrustado

Por tanto, es importante distinguir el caso científico anteriormente descrito y las imágenes virales que muestran un diente "clavado" literalmente en una vértebra de ballena. Estas imágenes tan populares y que se han hecho virales en Internet no reflejan un hallazgo científico in situ, sino que se trata de montajes que utilizan un diente real de Megalodón colocado sobre una vértebra como si hubiera quedado perfectamente incrustado tras un ataque.

Hasta la fecha, no existe ningún registro científico validado que muestre un diente de este aterrador pez prehistórico atravesando un hueso de cetáceo de forma visible y conservado tal cual durante millones de años. Y la razón es sencilla: los impactos reales producen fracturas irregulares, astillamientos y deformaciones, de manera que los dientes suelen desprenderse tras el mordisco o durante la descomposición del cadáver. La fosilización conjunta de ambos elementos, en una posición tan limpia y teatral, es extraordinariamente improbable.

Otro montaje de diente de Megolodón clavado en una vértebra de ballena
No cabe duda de que la imagen es impactante, pero si se analiza en detalle se puede deducir fácilmente que se trata de una pieza ensamblada artificialmente, al igual que se ha hecho en otras piezas similares y que se han vendido por todo el mundo como supuestos restos fósiles reales sin manipular. 

La vértebra presenta un orificio circular regular en el que el diente encaja sin deformación visible del hueso circundante. En un impacto real, la estructura ósea mostraría fracturas radiales, aplastamiento irregular o signos de trauma violento. Aquí, sin embargo, el borde es limpio y uniforme, lo que sugiere una perforación posterior o la ampliación intencionada de una cavidad natural.

El propio ángulo del diente de Megalodón es otro elemento revelador. Está colocado de forma casi vertical, una posición poco compatible con la biomecánica de la mordida de un tiburón, que ataca en diagonal y arranca fragmentos de carne y hueso. La orientación responde claramente a criterios estéticos y expositivos.

También es significativa la diferencia de pátina y textura entre ambos fósiles. El diente presenta una superficie relativamente homogénea y oscura, mientras que la vértebra es más porosa y erosionada. Esto indica que no fosilizaron juntos ni bajo las mismas condiciones, algo habitual en piezas combinadas para exhibición o venta.

Dicho de otra forma, tanto la imagen de "el fósil más impactante de la historia", como otras casi idénticas que se han hecho virales en los últimos años, son fósiles reales pero colocados de una forma específica para contar una historia, no hallazgos paleontológicos in situ.

Impacto visual frente a evidencia científica

Estas imágenes ayudan a contar una historia inmediata y comprensible, la de un depredador colosal como el Megalodón atacando a una ballena, algo que sucedía de manera regular en los océanos del Mioceno. Sin necesidad de explicaciones técnicas, al espectador se le representa visualmente el momento del ataque. Esa claridad narrativa es precisamente lo que les ha dado tanta difusión en redes sociales, a pesar de no ser científicamente correctas.

Paradójicamente, el hallazgo real de Calvert Cliffs es mucho más valioso desde el punto de vista científico, aunque menos espectacular visualmente. Permite inferir comportamiento, biomecánica y ecología con un rigor que ningún montaje puede ofrecer.

El llamado "fósil más impactante de la historia" existe, pero no en la forma que muestran las imágenes virales. La verdadera historia está escrita en fracturas óseas, dientes rotos y contextos geológicos bien documentados. Entender esta diferencia no resta fascinación al Megalodón; al contrario, nos acerca a cómo trabajan realmente los paleontólogos y cómo, a partir de fragmentos imperfectos, reconstruyen algunos de los episodios más violentos y asombrosos de la historia de la vida en la Tierra.

Megalodón atacando una ballena


El supuesto Megalodón vivo fotografiado junto a un submarino

El Carcharon Megalodon o "Megalodonte" es probablemente el mayor depredador marino de la historia y uno de los animales más fascinantes que han existido. Desde el descubrimiento de la especie en el siglo XIX, este enorme depredador prehistórico ha levantado siempre un gran interés, realizándose todo tipo de investigaciones y documentales sobre cómo era realmente el Megalodón

Aunque se trata de un animal extinto, hay también una serie de teorías, basadas en supuestos avistamientos de algún Megalodón vivo, afirmando que este gigantesco depredador marino no llegó realmente a extinguirse y habría podido sobrevivir hasta nuestros días. 

El argumento principal detrás de estas teorías alternativas sugiere que el Megalodón podría haber sobrevivido ocultándose en zonas marinas de gran profundidad o incluso en las profundidades abisales, donde se alimentaría de grandes animales como cachalotes o pulpos gigantes y hace muy difícil que pueda ser avistado por el ser humano.  

Lo cierto es que estas teorías surgen cada cierto tiempo, viralizándose rápidamente gracias la rapidez e inmediatez de Internet. En algunos casos, incluso se ha llegado a aportar alguna supuesta fotografía real de un Megalodón.

Una de las fotografías más populares en este sentido, es la supuesta imagen de un Megalodón vivo nadando junto a un submarino alemán (U-Boot) en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial

Fotografía de Megalodón vivo junto a un submarino


Tal como leemos en la información de la propia imagen, la supuesta fotografía fue tomada el 18 de diciembre de 1942 en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y en ella aparentemente podemos ver las aletas de un enorme Megalodón de 20 metros de largo que está nadando junto a un submarino nazi

Esta imagen se comenzó a popularizar a partir de 2013, apareciendo en el documental "Megalodon: The Monster Shark Lives", producido por el canal Discovery Channel, como prueba de que este gigantesco depredador marino sigue vivo.

Aunque la imagen parece auténtica y está realmente bien hecha, lo cierto es que la fotografía es falsa. Se trata de un Fake o una imagen manipulada que se ha convertido en un popular Hoax (bulo) de Internet, tal como consiguió corroborar el escritor británico George Monbiot

Tras analizar cientos de imágenes de vídeo de la época, Monbiot consiguió encontrar una serie de vídeos de archivo de submarinos en el Atlántico, donde se puede ver la imagen original a la que se añadió las aletas de este gigantesco tiburón prehistórico y se dio un color sepia al fotograma para hacerlo pasar por real y darle más verosimilitud: 

La imagen original del submarino alemán sin manipular


No es en todo caso la primera vez que aparecen supuestas pruebas de que el Megalodon podría no haberse extinguido hace tres millones de años. Además de este tipo de fotografías, también se han reportado diversos avistamientos y se han hallado dientes de Megalodón en perfecto estado y aparentemente no fosilizados, lo que para algunos es la prueba de que el animal sigue vivo. 

A todos los efectos para la ciencia y en concreto para la Paleoictiología, la ciencia que estudia los peces prehistóricos, el Megalodón es un animal extinto, salvo que sorprendentemente apareciera alguna prueba de lo contrario que se sustente, en lugar de imágenes falsas o manipuladas. No sería curiosamente la primera vez que sucede, ya que otros animales o peces prehistóricos que se creían extintos, se han encontrado sorprendentemente ejemplares vivos, tal como sucedió con el celacanto en 1938.  

Por mucho que pueda fascinarnos este impresionante animal o el deseo de muchos de que realmente no se hubiera extinguido, encontrar hoy en día un Megalodón vivo forma parte más bien un mito de nuestra época que de una realidad científica.   

Diente de Megalodón encontrado en 2019


Peces prehistóricos, gigantescos, fascinantes y aterradores

La ciencia aún no sabe con exactitud cuándo y cómo comenzó la vida en la Tierra, aunque la mayoría de teorías apuntan a que probablemente se originó en los océanos hace aproximadamente 4.000 millones de años. 

Peces prehistóricos gigantesLenta pero constante, la evolución durante cientos de millones de años en la vida marina llevó a que durante la denominada "explosión cámbrica", aparecieran los primeros peces en el planeta hace 530 millones de años, siendo además los primeros animales vertebrados que se conocen. 

Uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la Paleoictiología, la ciencia que estudia los peces prehistóricos, es la falta de restos fósiles de estos animales ya extintos o las malas condiciones en las que se encuentran estos restos cuando son hallados, haciendo muy difícil el estudio de los peces fósiles.

A pesar de ello, con el tiempo se han podido descubrir y estudiar cientos de especies de animales marinos que poblaron los océanos de la Tierra durante millones de años. Algunos de ellos, gigantescos peces prehistóricos tan fascinantes como temibles. Incluso se ha llegado a descubrir auténticos fósiles vivientes como el celacanto (Coelacanthimorpha) un pez que ya existía en el período Devónico (hace 400 millones de años) y que se creía extinto hasta que se halló un ejemplar vivo de este animal en 1938.

Hacemos un repaso por algunos de los peces prehistóricos más grandes e impresionantes que han dominado los mares y ríos de nuestro planeta en el pasado. 

Dunkleosteus


El Dunkleosteus fue un pez prehistórico que apareció en los mares del planeta a finales del Período Devónico, hace aproximadamente 350 millones de años. 

Pez prehistórico DunkleosteusSu peculiar aspecto era realmente temible, con una cabeza acorazada por una armadura plateada, provista además de una temible mandíbula, lo que convirtió a este enorme pez prehistórico en el primer superdepredador de los antiguos mares

Por los restos fósiles hallados de este animal extinto, se estima que el Dunkleosteus terrelli podía llegar a superar los 8 metros de largo (llegando incluso hasta los 10 metros de longitud los ejemplares más grandes) y un peso superior a las cuatro toneladas. 

A pesar de no contar con auténticos dientes en su mandíbula, era un gran depredador de la época, ya que disponía de dos largas cuchillas huesudas en la boca para romper y aplastar a cualquier criatura que se topara con él. 

Su mordedura era muy fuerte, estimándose en el doble de fuerza que el gran tiburón blanco y probablemente solo superada por grandes depredadores como el Tyrannosaurus Rex o algunos de los mayores cocodrilos que han existido

El Dunkleosteus estuvo sin duda en la cima de la cadena alimenticia como el mayor depredador de su tiempo, pero su reinado en los mares duró relativamente poco, en torno a 50 millones de años. Las causas de su extinción siguen siendo aún desconocidas para la ciencia. 

Cráneo fósil de Dunkleosteus


Xiphactinus


Xiphactinus es un género extinto de grandes peces depredadores que vivieron durante en los mares del Cretácico Superior (hace entre 100 y 65 millones de años), principalmente en la actual Norteamérica, aunque también se han hallado algunos fósiles de este pez prehistórico en América del Sur. 

Se trataba de un voraz depredador de gran tamaño, con la especie más grande del género, Xiphactinus audax, capaz de alcanzar los 6 metros de longitud y pesar casi una tonelada. Contaba con dos grandes aletas que servían al animal para conseguir una buena maniobrabilidad en el agua y optimizar así su eficacia depredadora. Su poderosa mandíbula estaba repleta de fuertes dientes de diferentes tamaños, algunos de ellos especialmente grandes para atrapar y desgarrar a sus presas. 

A pesar de su ferocidad y gran tamaño, el Xiphactinus fue también probablemente cazado por prehistóricos tiburones de la época como el Cretoxyrhina o el Qualicorax, o por enormes monstruos marinos como los mosasaurios.

Pez prehistórico Xiphactinus


Leedsichthys


El Leedsichthys, conocido como "pez de Leeds" fue un gigantesco pez prehistórico ya extinto que vivió durante el período Jurásico de la era Mesozoica, hace unos 160 millones de años, siendo considerado habitualmente como el pez más grande que ha existido

Pez prehistórico LeedsichthysEra un pez con aletas fuertes y movimientos lentos, con una cabeza muy grande, ancha y alargada, y una enorme boca que podía tener hasta 40.000 pequeños dientes en su interior. Estos dientes, finos y alargados, le servían al animal para filtrar el plancton del agua de mar, siendo su principal suministro de alimentos. 

Los fósiles encontrados de este animal indicaron inicialmente que podían existir ejemplares adultos que pudieron llegar a alcanzar hasta los 30 metros de longitud, mientras que otros estudios posteriores estimaron un tamaño máximo en torno a los 22 metros de largo. 

Los últimos estudios señalan que el tamaño real del Leedsichthys se situaba entre los 15 y 20 metros de longitud de media, si bien es probable que existieran ejemplares que llegasen incluso hasta los 22 metros de largo, con un peso estimado de entre 30 y 35 toneladas

A pesar de su aspecto de monstruo marino y sus grandes dimensiones, Leedsichthys era un pez "pacífico" que casi exclusivamente se alimentaba de plancton durante toda su vida. Su enorme tamaño podía ser una ventaja en ocasiones, pero su lentitud también lo convertían en una presa fácil para grandes superdepredadores de la época como Liopleurodon o Metriorhynchus.

Tamaño Leedsichthys comparado con otros animales marinos prehistóricos


Megapiraña


La Megapiraña (Megapiranha paranensis) es un género de piraña ya extinto que vivió durante el Mioceno tardío (hace entre 8 y 10 millones de años), cuyo tamaño era más del doble que los ejemplares más grandes de pirañas actuales, superando los 70 centímetros de longitud y los 70 kilos de peso. 

Esqueleto de Megapiranha paranensisSu hábitat era similar al de las pirañas actuales, extendiéndose por ríos y cuencas de agua dulce de toda Sudamérica, principalmente por la zona del Amazonas. 

Casi todo lo que se sabe de esta especie es por los restos fósiles de sus dientes. La dentadura de la Megapiraña estaba formada por principalmente por dientes premaxilares distribuidos en la mandíbula en una especie de "zigzag". Eran dientes en forma triangular con bordes aserrados, algo habitual en los peces carnívoros

Debido precisamente a su dentadura, se cree que la Megapiraña era muy probablemente un pez carnívoro, además de un temible depredador de la época. Este pez de pesadilla destacaba también por su increíble fuerza de mordida, estimándose entre los 1.200 y 4.700 newtons de fuerza. 

Se trata de una de las mordidas más fuertes del reino animal en relación a su tamaño, siendo tan potente que las Megapirañas eran capaces de triturar los caparazones de las tortugas que vivían en el mismo ecosistema.

Tamaño Megapiraña prehistórica comparada con una piraña actual


Bonnerichthys


Bonnerichthys es un género de peces fósiles que vivió hace aproximadamente 85 millones de años durante el Período del Cretácico Tardío en los mares de Norteamérica. El aspecto del Bonnerichthys era muy similar al gigantesco Leedsichthys, aunque menor en tamaño. 

La especie más grande del género, el Bonnerichthys gladius, podía crecer hasta un máximo de entre 6 y 7 metros de longitud. Al igual que Leedsichthys, la forma de alimentarse del extinto Bonnerichthys era mediante la filtración, siendo su alimento principal el plancton

Bonnerichthys tuvo acceso a un suministro casi ilimitado de alimentos, mientras gastaba muy poca energía en recolectarlo, por lo que podía destinar más calorías a desarrollar un gran tamaño corporal, sin embargo, apenas contaba con defensas naturales y era probablemente presa de los grandes depredadores marinos de su tiempo. 

Pez prehistórico Bonnerichthys gladius


Helicoprion


Helicoprion es un género extinto de peces cartilaginosos que apareció en el planeta durante el Carbonífero Superior (hace 290 millones de años), habitando en los mares de casi todo el planeta, desde Norteamérica a Europa, Asia o Australia. 

Pez prehistórico HelicoprionDurante mucho tiempo, casi todo lo que se conocía sobre este animal prehistórico era gracias a los restos fósiles hallados de su característica fila de dientes en espiral situados en la mandíbula inferior, aunque posteriormente se han podido descubrir nuevos restos fósiles del animal que han permitido conocer algo más sobre este peculiar pez prehistórico. 

El aspecto del Helicoprion era muy similar al de los tiburones, aunque las dos especies no están relacionadas. Con una tamaño que podía llegar a alcanzar los 7 metros de longitud, Helicoprion fue muy probablemente un depredador carnívoro, ya que contaba con los característicos dientes afilados de los depredadores de la época. 

Sin duda, la característica más llamativa del Helicoprion es su espiral de dientes con forma de sierra circular que medía casi medio metro, y donde los dientes se iban renovando con el tiempo. Aunque no se sabe con exactitud, se cree que el Helicoprion usaba esta espira de dientes para triturar los duros caparazones de sus presas, alimentándose probablemente de ammonites y otros moluscos o artrópodos prehistóricos.


Titanichthys


Emparentados con las especies de Dunkleosteus y con un aspecto muy similar, Titanichthys es un género de placodermos marinos gigantes que habitaron en los mares del actual Marruecos, América del Norte y probablemente también Europa, durante el Devónico Superior (hace 370 millones de años). 

Pez prehistórico TitanichthysTitanichthys era un enorme pez prehistórico de 8 metros de largo y un aspecto temible, sin embargo, a diferencia del Dunkleosteus, las diversas especies de Titanichys tenían placas bucales pequeñas que carecían de un filo afilado. 

Debido a ello, se cree que Titanichthys se alimentaba por filtración, usando su amplia boca para tragar peces pequeños como anchoas, o posiblemente zooplancton parecido al krill, mientras las placas bucales retenían a la presa permitiendo que el agua escapara al cerrar la boca. 

Gracias a esta característica, los investigadores creen que el Titanichthys fue probablemente el primer animal vertebrado de gran tamaño que se alimentaba por filtración, de forma similar a animales actuales como las ballenas barbadas o los tiburones peregrinos.


Megalodón


El Carcharodon megalodon o Megalodonte (diente grande) fue un enorme tiburón prehistórico que apareció en el planeta hace aproximadamente 23 millones de años durante la época del Mioceno temprano, y se extinguió hace 3,6 millones de años, al final del Plioceno (aunque se cree que se pudo extinguir más tarde). 

Mandíbula del MegalodónEste impresionante animal podía haber llegado a medir hasta 18 metros de longitud y superar las 50 toneladas de peso. Además contaba con una poderosa mandíbula poblada de enormes dientes aserrados, por lo que no solo fue el depredador supremo de los océanos del planeta en su época sino también uno de los mayores superdepredadores de la historia. 

Existen ciertas dudas sobre cómo era el aspecto real del Megalodón, debido a que su esqueleto estaba formado principalmente por cartílago y por tanto apenas se han conservado restos fósiles. Algunos investigadores apuntan a que este gigantesco tiburón prehistórico podía tener un aspecto muy similar al actual tiburón peregrino (Cetorhinus maximus) o incluso al tiburón tigre arena (Carcharias taurus). 

Junto a su gran tamaño, el Megalodón ha sido popularmente considerado el depredador más temible de la historia gracias a su poderosa mandíbula y a unos poderosos dientes que son de hecho los dientes más grandes del reino animal. El tamaño habitual de los dientes es de 18 centímetros y su gigantesca mandíbula podía superar abierta los tres metros. 

La fuerza de mordida del Megalodón era igual de temible, una de las más poderosas de la historia, estimándose entre 108.000 y 182.000 newton de fuerza. Esta tremenda fuerza de mordida es 10 veces mayor que la del gran tiburón blanco y cerca de cinco veces más poderosa que la del Tyrannosaurus rex. 

Los ejemplares de Megalodón adultos se movían principalmente en aguas profundas, pero en realidad habitaban todo tipo de ambientes marinos durante otras etapas de su vida, incluyendo las zonas costeras. Un superdepredador que vivió en un entorno altamente competitivo, y que a pesar de su tamaño y fuerza tuvo que enfrentarse por las presas a otros grandes depredadores de la época, como otros tiburones, orcas o ballenas y especialmente a cachalotes prehistóricos como el Livyatan melvillei y el Brygmophyseter, los grandes rivales del Megalodón en los mares de la época. 

El Megalodón acabó finalmente extinguiéndose hace entre 4 y 3,6 millones de años, por lo que nunca llegó a convivir con el ser humano. Su desaparición afectó también curiosamente a otros animales marinos como algunas especies de ballenas, que comenzaron a desarrollar un mayor tamaño a partir de la extinción de este superdepredador. 

Tamaño del Carcharodon Megalodon

Leedsichthys, el pez más grande de la historia

El Leedsichthys, conocido como "pez de Leeds" fue un gigantesco pez prehistórico ya extinto que vivió durante el período Jurásico Medio, hace aproximadamente 160 millones de años.

Leedsichthys, el pez más grande la historiaAunque no se sabe con exactitud su tamaño, los fósiles encontrados de este animal indicaron inicialmente que podían existir ejemplares adultos que pudieron llegar a alcanzar hasta los 30 metros de longitud, mientras que otros estudios posteriores estimaron un tamaño máximo en torno a los 22 metros de largo. Unas dimensiones que en todo caso convierten al Leedsichthys en el pez más grande que ha existido jamás.

Los primeros restos fósiles de este gigantesco pez se identificaron a finales del siglo XIX, gracias a los hallazgos del paleontólogo Alfred Nicholson Leeds, y por el que se nombró el género como "pez de Leeds" en 1889, mientras que el nombre científico de la especie es Leedsichthys problemticus. Durante las siguientes décadas se han seguido encontrando fósiles de Leedsichthys en países como Inglaterra, Francia, Alemania o Chile, lo que ha permitido conocer algo más sobre este impresionante animal.

Debido al mal estado de los restos fósiles encontrados hasta la fecha, siendo la mayoría de ellos restos parciales, es difícil conocer tanto el tamaño como el aspecto real del Leedsichthys.

Se cree que tenía una cabeza muy grande, ancha y alargada, con una enorme boca que podía tener hasta 40.000 pequeños dientes en su interior. Estos dientes, finos y alargados, le servían al animal para filtrar el plancton del agua de mar (alimentación por filtración), siendo su principal suministro de alimentos.

Tamaño Leedsichthys problemticus comparado con un ser humanoSu cuerpo era muy alargado, aproximadamente cinco veces más largo que ancho, contando con dos fuertes aletas pectorales que le servían para nadar, aunque debido a su enorme tamaño, era un pez de movimientos muy lentos.

Al no haberse encontrado hasta ahora una columna vertebral completa de este gigantesco pez prehistórico, la estimación de la longitud exacta del Leedsichthys lleva años dividiendo a la ciencia. Las primeras estimaciones sobre su tamaño indicaron que los ejemplares adultos de Leedsichthys se movía en un rango de entre 13,5 metros y 27 metros para los ejemplares de mayor tamaño. Incluso se llegó a publicar en varias revistas científicas que era posible que superase los 30 metros de longitud.

Los últimos estudios señalan que el tamaño real del Leedsichthys se situaba entre los 15 y 17 metros de longitud de media, si bien es probable que existieran ejemplares que llegasen incluso hasta los 22 metros de largo, con un peso estimado de entre 30 y 35 toneladas. Alcanzar la edad adulta y estas enormes dimensiones le llevaba cerca de 25 años, siendo los peces de más edad los que alcanzaban un mayor tamaño, por lo que se cree que seguía creciendo hasta una edad avanzada.

A pesar de su aspecto de monstruo marino debido a sus grandes dimensiones, lo cierto es que Leedsichthys era un pez "pacífico" que prácticamente se alimentaba de plancton durante toda su vida. Su enorme tamaño podía ser una ventaja en ocasiones, pero su lentitud también lo convertían en una presa fácil para grandes superdepredadores de la época como Liopleurodon o Metriorhynchus.

Comparación tamaño animales marinos prehistóricos más grandesEste pez prehistórico vivió durante la Era Mesozoica, en el período del Jurásico Medio, hace entre 175 y 157 millones de años, durante el menos 5 millones de años. Las causas de extinción del Leedsichthys son aún un misterio, aunque se especula con que probablemente la progresiva degradación del ecosistema marino en la época fuera la causa principal.

Si bien aún existen dudas en la comunidad científica sobre el tamaño máximo que podía alcanzar el Leedsichthys, es probablemente el pez más grandes de la historia, superando en tamaño a impresionantes animales como el tiburón ballena (Rhincodon typus), cuyo tamaño de entre 12 y 15 metros de largo le sitúan como el pez existente más grande del mundo, o incluso a temibles depredadores marinos gigantescos ya extintos como el Megalodón (con el que no llegó a convivir).

En todo caso y aún con sus impresionantes dimensiones, Leedsichthys no es el mayor animal marino que ha existido. Éste honorífico título le corresponde a la ballena azul o rorcual azul (Balaenoptera musculus), un mamífero marino cuyos ejemplares más grandes pueden superar los 30 metros de longitud y las 150 toneladas de peso, siendo por ello el animal más grande que ha existido jamás en la Tierra, y cuya población está por desgracia en declive debido a diferentes amenazas como la caza o el aumento de temperatura en los océanos.

Comparación tamaño Leedsichthys con la Ballena azul

La temible Megapiraña prehistórica

Las pirañas son los peces carnívoros más temibles que habitan en los ríos de Sudamérica. Un pez depredador de agua dulce que en ocasiones ataca a los humanos, y que puede llegar a alcanzar los 35 centímetros de tamaño.

La temible Megapiraña prehistóricaSin embargo este impresionante tamaño languidece si lo comparamos con su antepasado prehistórico. La Megapiraña (Megapiranha paranensis) es un género de piraña ya extinto que vivió durante el Mioceno tardío (hace entre 8 y 10 millones de años), que tenía el doble de tamaño que los ejemplares más grandes de pirañas actuales, superando los 70 centímetros de longitud.

La especie Megapiranha paranensis fue descubierta por primera vez a principios del siglo XIX, aunque no sería descrita por la ciencia primera vez hasta el año 2009, tras estudiar nuevos restos fósiles hallados de este gigantesco pez prehistórico en el norte de Argentina. Se cree que el hábitat de la Megapiraña era similar al de las pirañas de hoy en día, extendiéndose por ríos y cuencas de agua dulce de toda Sudamérica, principalmente por la zona del Amazonas.

Dentro de la familia de los Serrasalminae (nombre dado por la forma de su cola como con dientes de sierra) entre los que se incluyen las pirañas y sus antepasados extintos, existen también especies de pirañas omnívoras o herbívoras. Sin embargo, debido a su dentadura, la Megapiraña era muy probablemente un pez carnívoro además de un temible depredador de la época por su gran tamaño.

Mandíbula Megapiranha paranensisCasi todo lo que se sabe de esta especie es por los restos fósiles de sus dientes. La dentadura de la Megapiraña estaba formada por principalmente por dientes premaxilares distribuidos en la mandíbula en una especie de "zigzag". Eran dientes en forma triangular con bordes aserrados, algo habitual en los peces carnívoros.

Las investigaciones apuntan a que la dentadura de la especie Megapiranha paranensis se sitúa en realidad en un tipo de transición entre la hilera única de dientes presente en las mandíbulas de las pirañas modernas, y la dentadura de doble hilera vista en los pacus (Myleus pacu), un tipo de pez omnívoro nativo de Sudamérica.

En todo caso, la fuerza de la mordida de la Megapiraña era increíblemente alta, estimándose entre los 1.200 y 4.700 newtons de fuerza. Se trata de una de las mordidas más fuertes del reino animal en relación a su tamaño, tan potentes que eran capaces de triturar los caparazones de las tortugas que vivían en el mismo ecosistema. En comparación, un ser humano ejerce cerca de 900 newtons de fuerza para comer carne, mientras que el gran tiburón blanco puede superar los 15.000 newtons de fuerza con su poderosa mandíbula, pero es 100 veces más pesado.

Megapiraña prehistórica comparada en tamaño con una piraña actualEl tamaño medio de las pirañas comunes en la actualidad está en torno a los 20 centímetros de longitud, existiendo ejemplares documentados que han llegado a alcanzar los 35 centímetros. La Megapiraña prehistórica fácilmente la doblada en tamaño, estimándose su tamaño medio en 70 centímetros para un ejemplar adulto, aunque es posible que existieran animales más grandes que se acercaran al metro de longitud y pesar hasta 73 kilogramos.

Varios miembros del género Pygocentrus, conocida habitualmente como "Piraña roja", forman las especies de pirañas más grandes hoy en día, reportándose numerosos casos de ataques a humanos. Se trata de animales con un carácter muy agresivo, incluso entre sus congéneres, sin embargo los ataques a humanos se suelen producir como defensa si se siente amenazadas, o si encuentran algún estímulo que las atraiga como chapoteos en el agua, o si detectan sangre cerca ya que cuentan con agudo sentido del olfato.

La Megapiraña fue probablemente un temible superdepredador de la época en su particular hábitat de agua dulce, donde además tenía que competir con otros impresionantes depredadores como el Purussaurus, uno de los cocodrilos más grandes que han existido. Sin embargo, a diferencia de sus parientes actuales, nunca llegó a encontrarse con los seres humanos debido a que se extinguió millones de años antes.

Tamaño Megapiranha paranensis

Los animales más grandes que han existido . Capitulo IX . Peces prehistóricos .

XIPHACTINUS


El Xiphactinus audax era un pez depredador del Cretácico superior , medía de 4,3 hasta 6 metros de longitud. Vivió en el mar de Niobraran , lo que actualmente es el sur y suroeste de Estados Unidos.
Xiphactinus audax
Y compartió el mar interior con otras especies como el Halisaurus, Hesperornis, Hainosaurus, Archelon, Pteranodon y el Elasmosaurus . Se le atribuyen muy a menudo instintos caníbales. Su nombre significa «aleta de espada».

Este pez sería el terror del mar para cualquier otra especie menor que él , sin embargo , como muchas otras especies del Cretácico superior , el Xiphactinus probablemente sería victima de algunos tiburones de la época como el Cretoxyrhina o el Qualicorax .

Xiphactinus audax
Poseía radios óseos que sobresalían del cuerpo y se introducían en las aletas para mantenerlas firmes. Controlaba su enorme cuerpo gracias a estas aletas, y de esta manera conseguía una buena maniobrabilidad para su tamaño , optimizando su eficacia depredadora.

Sus mandíbulas tenían un gran tamaño , y pudieron funcionar a modo de tubo de succión para atrapar sus víctimas. Sus dientes eran muy grandes y generalmente de diferente tamaño entre ellos . Por el aspecto de su cabeza se le ha definido como el pez bulldog . La especie se empezó a extinguir cuando el mar de Niobraran comenzó a cerrarse y a secarse al final del periodo cretácico .


Xiphactinus audax

Como curiosidad , en uno de los fósiles encontrados se descubrió un pez sin digerir de 1,8 metros de largo, se le atribuyó la muerte del Xiphactinus a que el pez que había ingerido aún vivo, dañó uno de los órganos internos. Produciendo pues, la muerte a los dos. Este fósil aún se conserva y puede ser visto en el Museo de Historia Natural Sternberg en Hays , Kansas .

Xiphactinus audax

DUNKLEOSTEUS


El Dunkleosteus era un pez de armadura plateada que podía llegar a medir diez metros, un monstruo de cuatro toneladas (otras estimaciones lo sitúan en un máximo de 6 metros y 1 tonelada de peso). Un verdadero monstruo marino que aterrorizó a toda la vida marina del periodo Devónico, hace entre 415 y 360 millones de años.

Dunkleosteus Perteneciente al grupo de los placodermos , el animal apareció en la Tierra unos 175 millones de años antes que el primer dinosaurio y fue uno de los primeros con mandíbula vertebrada. Su cabeza acorazada , provista de una temible mandíbula lo convirtió en el primer superdepredador de los antiguos mares .

El cráneo, con el escudo torácico, medía 1,3 metros a su punto más amplio, y las placas de su armadura 5 cm de grosor.

Aunque no tenían dientes auténticos, tenía dos largas cuchillas huesudas en la boca para romper y aplastar a cualquier criatura que se topara con él , se estima que la mordedora de este pez podía llegar a los 5.000 kilos de fuerza , el doble de fuerza que el gran tiburón blanco y a la altura de los grandes depredadores como el Tyrannosaurus Rex.

Este depredador comía todo lo que quería y su menú incluía ammonoides, con duras conchas y muchos tentáculos. Probablemente su dieta incluía algunos tiburones primitivos. De hecho, los tiburones se hicieron más grandes y diversos sólo cuando desaparecieron los Dunkleosteus.Dunkleosteus

El nombre Dunkleosteus significa "huesos de Dunkle", que es un homenaje a David Dunkle, el director del sector de paleontologia vertebrada del Museo de Historia Natural de Cleveland en la época del descubrimiento.

Aunque este animal estaba en la cima de la cadena alimenticia como el gran depredador de su época , su reinado duró relativamente poco ( en torno a 50 millones de años ) si lo comparamos con otras especies como los dinosaurios o los tiburones.

Los motivos de su extinción siguen siendo desconocidos para los científicos , aunque probablemente coincidió con la extinción masiva , considerada una de las cinco mayores ocurridas en la Tierra , que se dió al final del periodo Devónico ( también conocido como la Edad de los Peces ) hace 360 millones de años .

Como curiosidad , aparece en el programa televisivo de la BBC, Sea Monsters, en el cual es denominado "el quinto depredador más peligroso de la historia" .

Dunkleosteus

LEEDSICHTHYS


El Leedsichthys ( pez de Leeds ) fue un pez gigante que vivió en el período Jurásico de la era Mesosoica, con aletas fuertes y movimientos lentos , hace unos 155 millones de años .
Ninguno de los fósiles encontrados tiene el espinazo completo , por lo que su tamaño real se basa en estimaciones.

Leedsichthys
Las mas antiguas (y debido a la poca cantidad de fósiles encontrados) estiman que la longitud de este dinosaurio acuático podía llegar a los 30 metros de longitud, no obstante, en los últimos estudios sobre los anillos de crecimiento de sus fósiles han indicado que una medida en edad adulta de unos 17 metros es bastante razonable , se cree que les llevaba entre 21 y 25 años llegar a alcanzar su tamaño máximo.

LeedsichthysSe le atribuye un peso de 35 toneladas. Como el pez más grande de la actualidad: el tiburón ballena, estos peces probablemente se alimentaban de plancton. Contaba con más de 40.000 dientes alargados y finos que se utilizaron para tamizar pequeños animales en el agua (plancton).

Los expertos sospechan que pese a su enorme tamaño era presa de grandes depredadores marinos como el reptil marino Liopleurodon o Metriorhynchus, debido a la lentitud de sus movimientos.
Las causas de su extinción siguen siendo un misterio aunque se apunta a la degradación del ecosistema marino como causa principal . Hasta la fecha se piensa que es el pez más grande de la prehistoria.

Comparativa tamaño peces prehistóricos