Antiguos imperios y civilizaciones de África

África es un continente con una rica historia y una gran diversidad cultural, hogar de muchas civilizaciones a lo largo de los siglos. Desde el antiguo Egipto hasta la civilización de Kush o el reino de Aksum, África ha producido algunos notables logros en la historia humana. Estas civilizaciones han dejado un legado duradero a través de sus monumentos, artefactos y avances en diversas áreas, como la arquitectura, la ciencia y la religión. 

Estos son algunos de los antiguos imperios y civilizaciones más destacadas en la historia de África. Como sucede también con muchos mitos y leyendas de África, la mayoría de estas antiguas civilizaciones son por lo general bastante desconocidas, a pesar de su gran importancia gracias a sus logros a lo largo de los siglos.

Egipto

Conocida como la "civilización del Nilo", Egipto fue una de las primeras grandes civilizaciones del mundo. Sus logros incluyen la construcción de las pirámides, el desarrollo de un sistema de escritura jeroglífica y la creación de una religión politeísta. Los egipcios dejaron una huella duradera en el mundo, tanto en el arte como en la arquitectura, la ciencia y la religión. 

Los faraones egipcios gobernaron durante más de 3.000 años, desde el año 3150 a.C. hasta el 332 a.C., cuando Egipto fue conquistado por Alejandro Magno. Durante este tiempo, los egipcios construyeron algunos de los monumentos más impresionantes del mundo, incluyendo las famosas pirámides de Giza y el Templo de Karnak. Además de desarrollar un sistema de escritura, hicieron importantes contribuciones en campos como la medicina y las matemáticas.

El antiguo Egipto


Reino de Kush

El Reino de Kush fue una civilización africana que se desarrolló en la región que actualmente ocupan Sudán y Egipto. Se cree que se estableció alrededor del año 2000 a.C. y se convirtió en un poderoso imperio que controlaba gran parte de Egipto durante varios siglos. Los kushitas fueron conocidos por sus habilidades en la metalurgia y la minería, y también fueron importantes comerciantes y artistas. 

Aunque a menudo eclipsado por sus vecinos egipcios del norte, el Reino de Kush se mantuvo como una potencia regional en África durante más de mil años. Casi todo lo que se sabe sobre Kush proviene de fuentes egipcias, que indican que era un centro económico que operaba un lucrativo mercado de marfil, incienso, hierro y especialmente oro. 

El reino era tanto un socio comercial como un rival militar de Egipto, incluso gobernó Egipto como la Dinastía XXV, y adoptó muchas de las costumbres de sus vecinos. Los kushitas adoraban a algunos de los dioses egipcios, momificaban a sus muertos, construían sus propios tipos de pirámides (pirámides de Kush) y entre sus monumentos más destacados se encuentra el Templo de Amón en Napata y sus obeliscos.

Las pirámides de Meroe, reino de Kush


Reino de Axum

El Reino de Axum (Aksum), fundado en torno al año 100 a.C. y que floreció en lo que hoy es Etiopía, es conocido por sus avances en la arquitectura y la religión. Fueron considerados una de las cuatro grandes potencias de su tiempo junto con China, Roma y Persia. Los aksumitas erigieron varias estelas (losas de piedra y madera que actuaban como monumentos en la época precristiana) durante su reinado y erigieron templos dedicados a sus dioses, incluyendo la famosa Torre de María y el Obelisco de Axum

Aksum también fue el hogar de una de las primeras iglesias cristianas de África y es conocida por su influencia en la expansión del cristianismo en el continente. Una de las más espectaculares (y también de más difícil acceso) del país es la iglesia Abuna Yemata Guh, tallada en roca hace aproximadamente 1.500 años. 

Obelisco de Axum en Etiopía


Imperio de Ghana

Ghana (conocido también como Wagadu) fue una antigua civilización situada en lo que hoy es Mauritania y Malí. Se cree que se estableció alrededor del año 300 d.C. y se convirtió en un importante centro comercial y político en la región. Aunque se dice que su ciudad capital cambió varias veces, una de ellas, Koumbi Saleh, fue la ciudad más grande al sur del desierto del Sahara. En su apogeo, fue el hogar de entre 15.000 y 20.000 personas, una considerable población en la época para una ciudad que tenía un suministro de agua limitado. 

Los ghaneses fueron conocidos por su habilidad para el comercio y la minería, y establecieron relaciones comerciales con otras civilizaciones de África y el mundo árabe. También fueron importantes patrocinadores del arte y la arquitectura, y dejaron una huella duradera en la región a través de sus monumentos y edificios.

Entre las construcciones y monumentos más destacados del Imperio de Ghana se suelen incluir las ciudades fortificadas, ya que los ghaneses eran expertos en la construcción de ciudades fortificadas para protegerse de los ataques enemigos y se cree que construyeron varias ciudades fortificadas a lo largo de su territorio, utilizando piedra y adobe para crear murallas y torres de defensa; los palacios y casas de nobles, debido a que se trataba de una sociedad muy jerarquizada; los templos y santuarios, ya que contaban con una religión compleja y desarrollaron sus propios templos y santuarios para sus dioses y diosas; así como mercados y centros comerciales dada su gran habilidad para el comercio y la minería.

Ruinas de Koumbi Saleh, antigua capital del imperio de Ghana


Imperio de Malí

Mali fue una antigua civilización que floreció en lo que hoy es Malí y Senegal. Se cree que se estableció alrededor del año 800 d.C. y se convirtió en un importante centro comercial y cultural en la región. El imperio fue fundado por Sundiata Keïta y era conocido por su generosidad y la riqueza de sus gobernantes, en especial Mansa Kankan Musa I, considerada habitualmente como la persona más rica de la historia

Los malineses dejaron una huella duradera en la región a través de sus monumentos y ciudades, como Tombuctú (Timbuktu), una ciudad situada en el camino que unía el Imperio de Mali con el norte de África y el mundo árabe, lo que la convirtió en un importante punto de intercambio de bienes y servicios. Además, Timbuktu fue un importante centro de aprendizaje y cultura durante la época del Imperio de Mali, albergando varias madrasas y bibliotecas.

El antiguo imperio de Malí


Imperio Songhai

Considerado uno de los estados más grandes de la historia en el continente africano, el Imperio Songhai heredó en el siglo XV una de las ciudades más destacadas del imperio de Malí: Tombuctú, uno de los centros de aprendizaje más importantes de la región. El Imperio Songhai surgió del declive del Imperio de Malí y fue responsable de expandir y controlar varias rutas comerciales transaharianas importantes en ese momento. Sería también durante el gobierno Songhai cuando se erigió la espectacular Gran Mezquita de barro de Djenné por primera vez. 

El imperio disfrutó de un período de prosperidad gracias a políticas comerciales vigorosas y un sofisticado sistema burocrático que separó sus vastas posesiones en diferentes provincias, cada una gobernada por su propio gobernador. Alcanzó su apogeo a principios del siglo XVI bajo el gobierno del devoto rey Muhammad I Askia, quien conquistó nuevas tierras, forjó una alianza con el califa musulmán de Egipto y estableció cientos de escuelas islámicas en Tombuctú. 

Si bien el Imperio Songhai fue una vez uno de los estados más poderosos del mundo, más tarde se derrumbó a finales del siglo XVI después de un período de guerra civil y conflictos internos que lo dejó abierto a una invasión del sultán de Marruecos.

El imperio de Songhai


Reino de Zimbabue

La fama actual del Reino de Zimbabue proviene principalmente de su capital, Gran Zimbabue, un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La ciudad fue el hogar de unas 18.000 personas en su apogeo y se extendía a lo largo de un área de 7 kilómetros cuadrados. Si bien el apogeo del reino fue alrededor del año 1200, los arqueólogos estiman que la fundación del reino fue en el siglo XI. 

Esta civilización tenía el monopolio del comercio de oro y marfil desde la costa sureste del continente hacia el interior y eran afamados mineros especializados en minerales como el cobre, el hierro y el oro. La desaparición del Gran Zimbabue se produjo en torno al siglo XV, por circunstancias desconocidas, y se declive llevó al surgimiento del Imperio Mutapa.

Restos de Gran Zimbabue


Reino de Mutapa

El Imperio Mutapa (conocido también como Monomotapa) abarcó una porción verdaderamente asombrosa del sur de África, desde los ríos Limpopo y Zambeze hasta la costa del Océano Índico. Su territorio era tan grande que, si existiera hoy en día, se extendería por partes de seis naciones del sur de África. 

Cuenta la leyenda que un príncipe guerrero del Reino de Zimbabue estableció el Reino de Mutapa. En una generación, Mutapa eclipsó la gloria que era Gran Zimbabue y sus alrededores. Los portugueses, sin darse cuenta, se convirtieron en intermediarios entre la India y los reinos más pequeños de Mutapa en su intento por controlar el comercio en la región. Este interés también fue alimentado por los rumores de que las minas bíblicas del rey Salomón estaban en manos del gobernante de Mutapa.

El declive del reino comenzó a principios del siglo XVII debido a las luchas internas entre facciones, lo que le dio la oportunidad perfecta a los portugueses para convertir Mutapa en un estado vasallo.

Mapa del imperio Mutapa


La tierra de Punt

Pocas civilizaciones africanas son tan misteriosas como Punt. Los relatos históricos del reino datan de alrededor del año 2500 a. C., cuando aparece en los registros egipcios como una "Tierra de los dioses" rica en ébano, oro, mirra y animales exóticos como monos y leopardos. Se sabe que los egipcios enviaron enormes caravanas y flotillas en misiones comerciales a Punt, sobre todo durante el siglo XV a.C. reinado de la reina Hatshepsut, pero nunca identificaron dónde estaba ubicado. 

El sitio del reino legendario es aún hoy un tema muy debatido entre los historiadores. Varios lugares del continente africano han sido propuestos como candidatos potenciales, pero la mayoría cree que existió en algún lugar de la costa del Mar Rojo en África Oriental.

Relive de una expedición egipcia a la Tierra de Punt


Cartago

Conocida históricamente como el rival de la antigua Roma en las Guerras Púnicas, Cartago fue un centro comercial del norte de África que floreció durante más de 500 años. La ciudad-estado comenzó su vida en el siglo VIII o IX a.C. como un asentamiento fenicio en lo que ahora es Túnez, pero luego se convirtió en un imperio marítimo en expansión que dominó el comercio de textiles, oro, plata y cobre. 

En su apogeo, su ciudad capital contaba con casi medio millón de habitantes e incluía un puerto protegido equipado con bahías de atraque para 220 barcos. La influencia de Cartago finalmente se extendió desde el norte de África hasta España y partes del Mediterráneo, pero su sed de expansión llevó a una mayor fricción con la floreciente República romana. 

A partir del 264 a. C., las antiguas superpotencias se enfrentaron en las tres sangrientas Guerras Púnicas, la última de las cuales finalizó en el 146 a. C. con la destrucción casi total de Cartago. Hoy, casi todo lo que queda del otrora poderoso imperio son una serie de ruinas en la ciudad de Túnez.

Restos de la ciudad de Cartago

Elasmotherium Sibiricum, el unicornio de Siberia

Elasmotherium es un género ya extinto de grandes rinocerontes que vivieron en Eurasia durante el período del Mioceno tardío hasta el Pleistoceno. Estos gigantescos mamíferos prehistóricos vivieron al menos hasta hace 39.000 años en el Pleistoceno tardío, e incluso algunas teorías apuntan a que pudo extinguirse más tarde, hace 26.000 años.

Elasmotherium Sibiricum, el unicornio de Siberia
De las cinco especies que conforman el género, la más conocida es el Elasmotherium Sibiricum, llamado también unicornio siberiano o unicornio de Siberia. Un gigantesco rinoceronte prehistórico con un tamaño similar al de un mamut cuyo rasgo más característico era un cuerno grande y grueso en la frente.

Perteneciente a la familia Rhinoceroses, el género Elasmotherium fue descubierto por primera vez a principios delo siglo XIX por el paleontólogo alemán Gotthelf Fischer von Waldheim, quien identificó que varios restos fósiles hallados en la zona de Siberia pertenecían a una nueva especie de rinoceronte prehistórico. Se nombró al género como Elasmotherium, cuyo nombre en griego significa literalmente "bestia laminada" o "bestia plana". 

Dado su gran parecido físico, inicialmente se pensó que las especies de Elasmotherium (Elasmoterio) estaban relacionados con los rinocerontes lanudos y los rinocerontes modernos, sin embargo la familia de los Rhinoceroses se dividió en dos ramas diferentes hace aproximadamente 40 millones de años, por lo que los Elasmotherium forman un género diferente. 

La especie más antigua conocida de Elasmotherium es el Elasmotherium Primigenium, el cual vivió durante el Mioceno tardío en China. Posteriormente se extendió por Eurasia, llegando a Europa del Este hace unos 2,5 millones de años, durante la primera época del Pleistoceno.

Esqueleto y restos fósiles Elasmotherium Sibiricum
El E. Sibiricum por su parte, es probablemente la especie más grande todos los rinocerontes prehistóricos y cronológicamente la última especie de la familia en aparecer en el planeta, habitando principalmente por gran parte de Siberia.

El tamaño del Elasmotherium Sibiricum podía superar los 4,5 metros de longitud y tenía un peso estimado de entre 3,5 y 5 toneladas. Se cree que los ejemplares más grandes de la especie podían medir más de 5 metros y superar las 6 toneladas de peso. Fue el rinoceronte más grande del Cuaternario y las especies de Elasmotherium Sibiricum y Elasmotherium Caucasicum fueron probablemente también las especies de rinocerontes más grandes que han existido, comparables en tamaño al gigantesco mamut lanudo.

Elasmotherium era un animal muy robusto que tenía extremidades para correr muy similares a las del rinoceronte blanco, que alcanzan fácilmente los 30 km/h con una velocidad máxima de 40 a 45 km/h. Sin embargo, este gigantesco mamífero prehistórico tenía el doble de peso que los rinocerontes modernos, alrededor de las 5 toneladas, y por ello tenía un modo de andar y una movilidad más restringidos, por lo que probablemente alcanzaba velocidades mucho más lentas.

Como era habitual en la megafauna de la época, se cree que el Elasmoterio Sibiricum podía ser un animal lanudo, sin embargo los paleontólogos manejan aún diversas teorías y es posible que tuviera la piel desnuda con una gruesa capa de grasa para protegerse del frío, más parecido físicamente a los rinocerontes modernos. 

Cuerno de Elasmotherium Sibiricum, el unicornio siberiano
A pesar de su gran tamaño y al igual que otras especies de rinocerontes, los Elasmotherium eran herbívoros. Tenían dos premolares y tres molares para masticar, y carecía de incisivos y caninos. Pastaba plantas bajas, hierbas duras y fibrosas en las estepas siberianas y en las riberas de los ríos.

La característica principal por la que el Elasmotherium Sibiricum pasó a ser conocido popularmente como el "unicornio de Siberia" era su enorme cuerno de queratina en el hocico. Aunque no formaba parte del propio hueso, el cuerno se hundía varios centímetros en el cráneo y podía alcanzar fácilmente los dos metros de longitud. El gran cuerno otorgaba a este gigante prehistórico un aspecto tan característico que se cree que puede ser el animal detrás del mito de los unicornios

Inicialmente se pensó que el Elasmotherium Sibiricum se había extinguido hace aproximadamente 200.000 años, pero en la región de Pavlodar (Kazajstán) se encontraron fragmentos de cráneo de E. sibiricum que demuestran que la especie aún persistía en la llanura de Siberia Occidental hace 35.000 años. 

Esta época coincide aproximadamente con la extinción del Pleistoceno, durante la cual se extinguieron muchas grandes especies de mamíferos debido a un cambio a un clima más frío, que resultó en el reemplazo de pastos y hierbas por líquenes y musgos, y la aparición de los humanos modernos en el área.

Otros descubrimientos posteriores apuntan a que los "unicornios siberianos" podían haber haberse extinguido mucho más tarde, hace 26.000 años, sin embargo esta teoría es aún motivo de discusión entre los paleontólogos. 

Tamaño Elasmotherium Sibiricum comparado con un humano

La verdadera historia de Cocaine Bear, el oso que se comió una bolsa de cocaína en 1985

Es relativamente habitual que muchas películas estén basadas en hechos reales o tengan detrás un trasfondo de realidad, incluso cuando se trata de historias que parecen inverosímiles o cuya trama es difícilmente imaginable que pueda haber detrás una historia real. 

Claros ejemplos de ello son películas como "Los pájaros" (1963) de Alfred Hitchcock o "Tiburón" (1975) de Steven Spielberg, dos conocidos films que ya forman parte de la historia del cine, y que esconden una verdadera historia detrás del guion que se llevó a la gran pantalla. 

El verdadero oso Cocaine Bear
A esta lista se suma la película "Cocaine Bear" (titulada Oso vicioso en España), un peculiar thriller basado en hechos reales, sobre un oso negro de Georgia que en 1985 se comió una bolsa con varios gramos de cocaína. Al conocerse la curiosa historia, la prensa de la época otorgó el divertido apodo de "Pablo EskoBear" al oso. 

Si bien la película Cocaine Bear se basa en una historia real, lo cierto es que la trama de la película difiere en gran parte con lo que realmente sucedió. La verdadera historia del Oso vicioso "Cocaine Bear" es bastante menos hollywoodiense que lo que el espectador puede ver en el film. 

El 11 de septiembre de 1985, y tras el aviso del residente local Fred Myers, la policía descubrió el cadáver de un hombre en un camino de entrada a la localidad de Knoxville (Tennessee). El hombre iba fuertemente armado, vestía un chaleco antibalas, gafas de visión nocturna, llevaba miles de dólares en efectivo y unos 35 kilos de cocaína (un cargamento valorado en 14 millones de dólares) en una bolsa de lona verde del ejército atada a la cintura. 

Cuando las autoridades investigaron el asunto, descubrieron que se trataba de Andrew Carter Thornton II, quien había sido paracaidista, oficial de policía y abogado antes de dedicarse al contrabando de drogas. Thornton se había convertido en un buscado traficante de drogas que transportaba cargas de cocaína a los Estados Unidos desde Colombia en su avioneta Cessna 404, pero su carrera como traficante terminó abruptamente aquel día.

Según la investigación, Thornton había muerto cuando su paracaídas no se abrió después de saltar desde su avión, el cual descubrieron las autoridades más tarde a casi 100 kilómetros de distancia, en Hayesville (Carolina del Norte). Pudieron identificar la relación del cadáver con la avioneta gracias a una llave encontrada en el cuerpo del hombre. Al parecer, Thornton había dirigido el avión hacia el Océano Atlántico y lo puso en piloto automático antes de dar su desafortunado salto.

La policía investigando la escena la muerte de Andrew Carter Thornton II
Tres meses después del suceso se descubrió que Thornton no había sido la única victima de su último y accidentado vuelo. En noviembre de 1985, un cazador descubrió un oso negro muerto de casi 90 kilos de peso en el Bosque Nacional Chattahoochee (al norte de Georgia). Cerca del cadáver del oso se encontraba una bolsa de lona que originalmente contenía aproximadamente 35 kilos de cocaína

El desafortunado animal aparentemente se había acercado a la bolsa al verla caer del cielo y se había comido varios gramos de cocaína, muriendo poco después por una sobredosis. Como dedujeron más tarde las autoridades, la extraña escena se encontraba directamente en la ruta de vuelo del Cessna de Thornton. El traficante había tirado la bolsa de cocaína porque llevaba una carga demasiada pesada en el avión y posteriormente se lanzó con su paracaídas defectuoso, lo que le costó la vida.

El cazador que encontró al animal, no informó inicialmente a las autoridades del descubrimiento, y de hecho, pasaron hasta tres semanas antes de que un agente de caza y pesca se enterara de lo sucedido con el oso e informara al GBI (el departamento de investigación de Georgia). Cuando las autoridades finalmente descubrieron el cuerpo del oso el 20 de diciembre, las 40 bolsas de cocaína que había en el interior de la bolsa de lona estaban abiertas y vacías. 

El médico forense jefe del Laboratorio Criminalístico del Estado de Georgia reportó que el estómago del oso estaba "literalmente lleno hasta el borde con cocaína", aunque estimó que el oso había absorbido solo de 3 a 4 gramos de la sustancia en su torrente sanguíneo en el momento de su muerte. Aunque no existe apenas literatura científica al respecto, se estima que una dosis fatal para un ser humano del mismo tamaño es de aproximadamente 7,5 gramos. 

Portada película Cocaine Bear - Oso vicioso
Aunque no se pudo demostrar, es harto improbable que el oso, conocido ya por entonces como "Cocaine Bear" o "Pablo EskoBear", consumiera o destruyera tal cantidad de cocaína, por lo que las autoridades dedujeron que probablemente algún lugareño encontró la droga y se la quedó, ya que su valor en el mercado era de varios millones de dólares. 

La curiosa historia de Cocaine Bear en todo caso no terminó ahí. El médico forense pensó que era una pena no hacer nada con el oso, y le pidió a un amigo que lo diseccionara. Inicialmente, regalaron el oso al Área Recreativa Nacional del Río Chattahoochee, sin embargo, cuando el oso fue trasladado a un lugar de almacenamiento para protegerlo de la amenaza de incendios forestales, desapareció. Posteriormente, apareció en una casa de empeño, donde la compró el cantante de country Waylon Jennings. Los restos del oso "Cocaine Bear" finalmente llegaron al Kentucky Fun Mall de Lexington, donde se exhiben hoy en día.

Casi cuatro décadas después del suceso, Elizabeth Banks es la directora que se puso al frente del proyecto y llevó la historia de Cocaine Bear al cine, en una película que se estrena en 2023. El film, que cuenta con el actor Ray Liotta en su última película como obra póstuma, se basa en parte en los hechos reales acaecidos, pero también se incluyen muchos elementos de ficción, convirtiendo al oso negro en un peligroso animal enloquecido por el consumo de cocaína que ataca y mata a cualquiera que se cruce con él. 

Las diferencias entre realidad y ficción en las películas suelen ser la tónica habitual de Hollywood, pero en cualquier caso sirve para dar a conocer al gran público la curiosa historia de Cocaine Bear, o al menos una parte de lo sucedido en los bosques de Georgia en 1985, con un traficante de droga y un oso negro como protagonistas involuntarios. 

Fotografía del verdadero Cocaine Bear o Pablo Escobear en el Kentucky Fun Mall de Lexington