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La leyenda de Wan Hu, el primer astronauta de la historia

Wan Hu es una figura legendaria de la historia china que, según algunos relatos, intentó convertirse en el primer astronauta de la historia en el siglo XVI. Su historia, aunque más un mito que un hecho documentado ya que carece de bases históricas verificables, lo describe como un funcionario chino que sentía un gran interés por la astronomía y la posibilidad de realizar viajes espaciales

Wan Hu, el primer astronauta de la historia
Según cuenta la leyenda, Wan Hu era un oficial de alto rango y un estudioso apasionado por la astronomía, que supuestamente vivió en algún momento del siglo XVI. Su fascinación por el firmamento lo llevó a concebir una idea audaz: si la pólvora podía impulsar proyectiles al cielo, tal vez también podría ser usada para enviar a un hombre más allá de la Tierra. En su mente, esta tecnología, que ya se usaba en los fuegos artificiales y la guerra, podría convertirse en un medio para volar.

Decidido a hacer realidad su sueño, Wan Hu diseñó un rudimentario aparato volador. Según el mito, su invento consistía en una silla de madera a la que ató decenas de cohetes de pólvora cuidadosamente alineados (concretamente 47 cohetes según la historia original). Como medida adicional, algunos relatos afirman que la silla estaba equipada con grandes cometas o velas, con la esperanza de que le proporcionaran estabilidad en el aire.

Una mañana, Wan Hu reunió a sus sirvientes en un campo apartado para llevar a cabo su osado experimento. Se sentó en su silla, con una expresión de determinación en el rostro, y ordenó a sus asistentes que encendieran las mechas de los cohetes. En cuestión de segundos, un estruendo ensordecedor sacudió el lugar. Una gran nube de humo y fuego envolvió a Wan Hu y su artefacto, ocultándolo de la vista de todos.

Cuando el humo se disipó, el silencio cayó sobre el campo. Los sirvientes buscaron ansiosamente a su amo, pero no quedaba rastro alguno de él ni de la silla. Algunas versiones de la historia afirman que Wan Hu pereció en la explosión, víctima de su temerario experimento. Otras, más poéticas, sostienen que simplemente desapareció, elevándose más allá de la Tierra en dirección a las estrellas, convirtiéndose así en el primer astronauta de la historia.

A pesar de ser una bonita leyenda, lo cierto es que el relato de Wan Hu no aparece en los textos chinos antiguos. De hecho, la primera vez que se documentó la historia fue en fuentes occidentales del siglo XX. Se cree que la leyenda se popularizó gracias a escritores e historiadores interesados en la historia de la astronáutica y la pirotecnia china. Una de las fuentes más influyentes en la difusión del mito fue el libro Rockets and Jets (1945) del escritor estadounidense Herbert S. Zim, un divulgador científico y experto en cohetes. En su obra, Ley menciona la historia de Wan Hu, aunque sin proporcionar pruebas documentales.

La ausencia de registros históricos chinos ha llevado a muchos investigadores a considerar que el relato de Wan Hu fue una invención moderna inspirada en el hecho de que China fue pionera en el uso de la pólvora y los cohetes. Durante la dinastía Ming (1368-1644), se realizaron avances significativos en la tecnología de cohetes para uso militar y en los fuegos artificiales, lo que pudo haber servido como base para que se creara la leyenda.

¿Podría haber funcionado el experimento de Wan Hu?

Desde un punto de vista científico, el supuesto intento de llegar al espacio de Wan Hu era inviable. Los cohetes de pólvora de la época carecían del empuje necesario para levantar a una persona y sostener un vuelo controlado. Además, la ignición simultánea de docenas de cohetes habría causado una explosión descontrolada, lo que hace más probable que su “viaje” hubiera terminado en un desastre inmediato.

En la década de 2000, el programa de televisión MythBusters (Cazadores de Mitos) intentó recrear el experimento de Wan Hu utilizando cohetes modernos. Los resultados fueron predecibles: en todos los intentos, el supuesto “vehículo” de Wan Hu explotó o se desintegró antes de despegar.

En todo caso, y aunque la historia de Wan Hu es ficticia, ha sido adoptada como un símbolo del deseo humano de volar y explorar el espacio. Tanto es así que, en 1970, la Unión Astronómica Internacional (IAU) nombró un cráter en la Luna como "Wan-Hoo" en su honor. Este reconocimiento, aunque basado en un mito, lo coloca simbólicamente entre las estrellas que supuestamente quiso alcanzar.

En la cultura popular, la historia de Wan Hu ha aparecido en numerosos libros y documentales sobre la historia de la astronáutica. China, como pionera en la exploración espacial moderna, ha abrazado su leyenda como una referencia histórica romántica, aunque sin llegar a considerar nunca el relato como un hecho real.

Imagen de Wan Hu en antiguas litografías chinas

Los exoplanetas más extraños del Universo

Los exoplanetas se definen como los planetas que orbitan estrellas distintas al Sol, motivo por el que son conocidos también habitualmente como planetas extrasolares. Aunque la humanidad lleva milenios observando las estrellas, los astrónomos sólo conocían los planetas que se encontraban en nuestro propio sistema solar hasta 1995, cuando los astrónomos suizos Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron Dimidio, el primer planeta extrasolar. 

Los exoplanetas más extraños del Universo
Desde entonces, y a medida que se ha desarrollado la tecnología en los últimos años, se han descubierto numerosos planetas en otras partes de nuestra galaxia y más allá. Estos exoplanetas pueden tener diferentes tamaños, formas, composiciones y órbitas. Mientras que algunos son pequeños y rocosos, como la Tierra; otros son gigantes gaseosos, como Júpiter. También se conocen exoplanetas que orbitan estrellas muy diferentes al Sol, por lo que pueden tener condiciones extremas, como temperaturas muy altas o muy bajas. 

La mayoría de los exoplanetas se descubren mediante la técnica de tránsito o el método de velocidad radial. Con el método de tránsito, los astrónomos observan la disminución en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella; mientras que a través del método de velocidad radial se detecta el ligero "bamboleo" de una estrella causado por la atracción gravitacional de un planeta. 

Por otra parte, los exoplanetas también se clasifican según su ubicación en relación a la estrella que orbitan. Los planetas que orbitan dentro de la zona habitable, donde las condiciones pueden permitir la existencia de agua líquida en la superficie, son los que más atraen la atención de los científicos ya que son considerados exoplanetas potencialmente habitables. 

Los exoplanetas suscitan por tanto un gran interés en la astronomía moderna, ya que pueden proporcionar información valiosa sobre la formación de planetas, la evolución de sistemas planetarios y, dado el inmenso tamaño del Universo, la posibilidad de vida en otros lugares del universo. Algunos de estos planetas extrasolares cuentan además con unas características únicas que los hacen realmente extraños pero también fascinantes. 

HD 189733 b 

HD 189733 b es un exoplaneta que orbita la estrella HD 189733, ubicada a unos 63 años luz de la Tierra, en la constelación de Vulpecula. Este exoplaneta es uno de los más estudiados por los astrónomos debido a sus peculiares características. 

El tamaño del exoplaneta HD 189733 b es similar al de Júpiter, lo que lo convierte en un gigante gaseoso. Su composición es principalmente de hidrógeno y helio, con una pequeña cantidad de agua, metano y dióxido de carbono. Se trata además de un exoplaneta muy caliente, cuya temperatura puede alcanzar los 1.000 grados en su lado diurno. Esta temperatura es lo suficientemente alta como para vaporizar la mayoría de las rocas y metales. 

HD 189733 b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 2,2 días terrestres. Esto significa que está muy cerca de su estrella, a una distancia de solo 4,5 millones de kilómetros. Su atmósfera es casi única, ya que se ha descubierto que contiene moléculas de vidrio y metales como silicatos y óxidos de hierro. También se ha detectado lluvia de rubíes y zafiros en la atmósfera, lo que la convierte en uno de los exoplanetas más fascinantes y extraños conocidos hasta ahora. 

Además, debido a su cercanía a su estrella, HD 189733 b se encuentra en una región de viento estelar muy activa, provocando que su atmósfera se estire en forma de cometa, con una cola que se extiende a lo largo de millones de kilómetros detrás del planeta. 

El exoplaneta HD 189733 b


Kepler-16b

Kepler-16b es un exoplaneta que orbita una estrella binaria llamada Kepler-16, situada a una distancia de 200 años luz, en la constelación de Cygnus. Con un tamaño similar al de Saturno y una masa aproximadamente una sexta parte de la masa de Júpiter, este planeta fue descubierto en 2011 por el telescopio espacial Kepler de la NASA, de donde tomó el nombre. 

Debido a que Kepler-16b orbita una estrella binaria, su entorno es muy diferente al de otros planetas extrasolares que orbitan una sola estrella. Las dos estrellas están además bastante cerca una de la otra, a una distancia de alrededor de 65 millones de kilómetros, motivo por el que Kepler-16b experimenta un día muy corto, con una duración de aproximadamente 7,5 días terrestres. La temperatura en su superficie es muy fría debido a que las dos estrellas que orbita son más frías que el Sol, por lo que la temperatura media en la superficie de este exoplaneta es de aproximadamente -73 ºC. 

Además de ser el primer exoplaneta descubierto que orbita una estrella binaria, Kepler-16b también es notable porque los astrónomos pudieron detectarlo utilizando el método de tránsito. Debido a que Kepler-16b pasa frente a ambas estrellas, los astrónomos pudieron observar dos caídas en la luz de la estrella binaria, lo que les permitió confirmar la existencia del exoplaneta. 

Su peculiar característica de planeta circumbinario que orbita dos estrellas, ha llevado a que a menudo se compare a Kepler-16b con el sistema de Tatooine en Star Wars.

Exoplaneta Kepler-16b


WASP-12b 

WASP-12b es un exoplaneta que orbita la estrella WASP-12, situado a unos 600 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Auriga. Este planeta se destaca entre los más extraños que se conocen debido a sus características únicas y extremas

Se trata de un gigante gaseoso con un tamaño similar al de Júpiter, pero su composición es muy diferente. Se cree que está compuesto principalmente de hidrógeno, pero también contiene grandes cantidades de carbono, oxígeno y otros elementos pesados, lo que convierten a WASP-12b en uno de los exoplanetas más densos conocidos. WASP-12b también es uno de los planetas extrasolares más calientes que se han descubierto hasta ahora, con una temperatura en su lado diurno que se estima en alrededor de 2.600 ºC

WASP-12b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 1,1 días terrestres, a una distancia de solo 4,3 millones de kilómetros. Esto significa que está muy cerca de su estrella, por lo que experimenta una enorme cantidad de radiación. Su atmósfera es muy inusual, está enriquecida con elementos pesados, como carbono, oxígeno y hierro, lo que sugiere que ha perdido gran parte de su hidrógeno original. Los estudios también han descubierto que la atmósfera de WASP-12b es muy difusa, extendiéndose mucho más allá de los límites del planeta. 

Debido a la cercanía con su estrella, WASP-12b está sometido a una intensa radiación y viento estelar y, como consecuencia, la atmósfera del planeta se hincha y se extiende también hacia la estrella. En un futuro relativamente cercano (en términos astronómicos), esta interacción del planeta con su sol llevará a su propia destrucción.

Exoplaneta WASP-12b


HD 106906 b 

Este planeta uno de los exoplanetas más grandes que se han descubierto, y se encuentra a una distancia extremadamente grande de su estrella. Orbita alrededor de la estrella HD 106906, ubicada a unos 336 años luz, en la constelación de Crux

HD 106906 b es un exoplaneta gigante, con una masa aproximada de 11 veces la masa de Júpiter y un diámetro aproximado de 1,2 veces el de Júpiter. Se cree que su composición es predominantemente gaseosa, similar a la de Júpiter y los otros gigantes gaseosos en nuestro sistema solar.

A diferencia de los planetas gigantes en nuestro sistema solar, que orbitan relativamente cerca del Sol, HD 106906 b está ubicado a una distancia excepcionalmente grande de su estrella. Su órbita se extiende a más de 650 veces la distancia entre la Tierra y el Sol, lo que equivale a aproximadamente 60 mil millones de kilómetros. 

Debido a su gran distancia de la estrella, HD 106906 b es un planeta muy frío, con una temperatura superficial estimada en aproximadamente -223 grados. El planeta es también notable por su órbita altamente excéntrica. Se cree que este exoplaneta pudo haber sido expulsado de una región interna del sistema solar y haber sido capturado posteriormente por la estrella. También se ha sugerido que su órbita inusual pudo haber sido causada por la presencia de otro objeto masivo en el sistema, como una estrella o un planeta, que aún no ha sido detectado.

HD 106906 b fue descubierto en 2013 utilizando el telescopio Magallanes en Chile. Los astrónomos utilizaron la técnica de imagen directa para capturar una imagen del planeta, ya que se encuentra a una distancia tan grande de su estrella que su luz reflejada es lo suficientemente brillante como para ser detectada. 

El exoplaneta HD 106906 b


Kepler-438b 

Kepler-438b es un exoplaneta que orbita alrededor de la estrella enana roja Kepler-438, ubicada a unos 640 años luz de distancia en la constelación de Lyra. Es uno de los planetas más similares a la Tierra conocidos hasta ahora en cuanto a su composición, pero se encuentra a unos 640 años luz de distancia.  

Este exoplaneta rocoso tiene una masa que es aproximadamente un 40% mayor que la de la Tierra, con una densidad similar. Esto sugiere que su composición es predominantemente rocosa, pero también puede contener agua y otros elementos más ligeros. Debido a la proximidad con su estrella, Kepler-438b es un planeta caliente, con una temperatura superficial que puede superar los 400 ºC, lo que lo hace inhóspito para la vida tal y como la conocemos. 

Kepler-438b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 35 días terrestres, a una distancia de aproximadamente 42 millones de kilómetros. Esto es mucho más cerca de su estrella de lo que está la Tierra del Sol, lo que significa que está sometido a una intensa radiación. A pesar de que se cree que Kepler-438b no es habitable, su posición en relación a su estrella sugiere que puede haber otros planetas dentro de la zona habitable de la estrella. Se considera la zona habitable de un planeta a la distancia desde una estrella en la que un planeta puede tener agua líquida en su superficie.

Exoplaneta Kepler-438b


TrES-2b

Conocido como el "planeta oscuro" porque refleja menos del uno por ciento de la luz que recibe, TrES-2b es un exoplaneta que orbita alrededor de la estrella GSC 03549-02811, la cuál está a unos 750 años luz de distancia, en la constelación de Draco

TrES-2b es otro gigante gaseoso cuyo tamaño es similar al de Júpiter. Se cree que está compuesto principalmente de hidrógeno y helio, pero también puede contener otros elementos más pesados. TrES-2b es uno de los exoplanetas más oscuros conocidos, ya que refleja muy poca luz. Se cree que su albedo, que es una medida de la cantidad de luz reflejada por la superficie de un objeto, es de menos del 1%. Esto significa que absorbe casi toda la luz que recibe de su estrella y que su temperatura es extremadamente alta, superando los 1000 grados. 

El exoplaneta TrES-2b completa una órbita alrededor de su estrella en aproximadamente 2,5 días terrestres, a una distancia de aproximadamente 6,5 millones de kilómetros. Esta distancia es mucho más cercana que la distancia entre Mercurio y el Sol, así que TrES-2b está sometido a una intensa radiación. 

Su atmósfera es también bastante inusual. Los estudios han encontrado que contiene grandes cantidades de vapor de sodio y potasio, lo que le da una apariencia amarilla-naranja en el espectro visible. También se ha detectado una pequeña cantidad de agua y metano. Debido a su alta temperatura, se cree que la atmósfera puede estar en un estado de equilibrio químico diferente al de la mayoría de los otros exoplanetas conocidos.  

Exoplaneta TrES-2b


Gliese 581c

Gliese 581c es un exoplaneta que orbita la estrella enana roja Gliese 581, ubicada a unos 20 años luz de distancia de la Tierra, en la constelación de Libra. Fue descubierto en 2007 y es considerado uno de los exoplanetas más cercanos a la Tierra que se encuentra en la "zona habitable" de su estrella, lo que significa que podría tener condiciones similares a las de la Tierra y ser capaz de albergar agua líquida en su superficie. 

La masa de Gliese 581c es cinco veces la de nuestro planeta, y orbita su estrella en solo 13 días terrestres. Debido a su cercanía con su estrella, Gliese 581c probablemente esté "acoplado por marea" a su estrella, lo que significa que siempre muestra la misma cara a su estrella, al igual que la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra. Como resultado, la mitad del planeta siempre está iluminada por la estrella, mientras que la otra mitad siempre está en la oscuridad. 

Las condiciones en la superficie de Gliese 581c son probablemente muy diferentes de las condiciones en la Tierra. La estrella de Gliese 581 es mucho más fría que el Sol, por lo que la temperatura en la superficie de este planeta extrasolar es probablemente más fría que en la Tierra. Sin embargo, debido a que Gliese 581c orbita muy cerca de su estrella, es posible que tenga una atmósfera densa que atrape el calor y permita la existencia de agua líquida en la superficie

En general, Gliese 581c es un exoplaneta que ha levantado una gran expectación entre los astrónomos debido a su proximidad a la Tierra y su ubicación en la zona habitable de su estrella. Aunque es probable que las condiciones en su superficie sean muy diferentes de las de la Tierra, su descubrimiento ha estimulado el interés en la búsqueda de exoplanetas similares a la Tierra y la posibilidad de vida en otros lugares del universo

Exoplaneta Gliese 581c

Cómo ver pasar la ISS desde la Tierra a simple vista

Tras el lanzamiento del primer módulo en noviembre de 1998, la Estación Espacial Internacional (ISS) es actualmente el objeto artificial más grande que orbita nuestro planeta, completando una vuelta completa a la Tierra aproximadamente en 90 minutos y orbitando a una altura promedio de 400 kilómetros.

Cómo ver pasar la ISS a simple vista desde la TierraA pesar de la gran velocidad a la que surca el cielo sobre nosotros, algo más de 27.000 kilómetros por hora, debido a su gran tamaño y luminosidad (es el tercer objeto más brillante del cielo), es bastante sencillo poder ver pasar la ISS a simple vista desde la Tierra, si sabemos cuándo y dónde mirar.

Las trayectorias que recorre la Estación Espacial Internacional pasa por más del 90 por ciento de la población de la Tierra. Los astrónomos recomiendan el amanecer y al anochecer como el momento en el que la ISS es más visible en el cielo, aunque podemos verla en cualquier momento del cielo nocturno si las condiciones climatológicas son las adecuadas.

Si hace una noche despejada y estamos en un lugar con poca contaminación lumínica, alejado de grandes focos de luz como las ciudades, podemos aprovechar también quizás para ver la Vía Láctea a simple vista, un increíble espectáculo de la Naturaleza.

Centrándonos en la ISS, lo que veremos es pasar una luz que se mueve muy rápido, similar a una estrella fugaz pero más lento. Se puede ver perfectamente a simple vista, aunque también es recomendable el uso de prismáticos, telescopios o una buena cámara si queremos verla más de cerca. Una característica y peculiar imagen de la ISS es que cuando atraviesa el cielo pasando delante de la luna llena, donde podemos ver más en detalle sus formas y módulos que la componen.

Para saber cuándo va a pasar la Estación Espacial Internacional por encima nuestra, podemos encontrar rastreadores (trakers) gratuitos en Internet que nos facilitan localizarla y estar preparados. Aquí dejamos dos de los mejores.

Un mapa a tiempo real con la información sobre dónde está la ISS en cada momento y la trayectoria que va a recorrer, señalando además nuestra posición para saber si pasará cerca nuestra:


Y una genial y sencilla aplicación creada por la propia NASA, en la que podemos poner el lugar en el que nos encontramos y automáticamente nos dirá cuando será el próximo paso de la ISS por ese lugar:



Fotografía de la ISS desde la Tierra

La Estación Espacial Internacional con la Luna de fondo

Cómo ver la Vía Láctea a simple vista

Nuestro Sistema Solar se encuentra en constante movimiento, recorriendo la galaxia de la Vía Láctea de forma similar a la traslación de la Tierra, donde nuestro planeta describe una órbita elíptica alrededor del Sol.

Cómo ver la Vía Láctea a simple vista desde la TierraCon un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz, la Vía Láctea es una galaxia en forma de espiral cuyo nombre proviene de la mitología griega y significa literalmente "camino de leche". Esta especie de "camino" es en realidad un cúmulo de millones de estrellas y otros materiales como gas interestelar, que puede ser visto desde la Tierra a simple vista, en un increíble espectáculo visual cósmico si encontramos las condiciones adecuadas para observarlo.

De hecho, la Vía Láctea ha sido observada durante miles de años por todo tipo de culturas, y cada una de ellas le ha otorgado un significado especial. Para los vikingos era el camino que conducía al Valhalla a los guerreros muertos en batalla, mientras que para los aztecas y otras antiguas culturas centroamericanas creían que estaban viendo al dios Mixcóatl, el dios de las tempestades, de la guerra y de la caza. En España ha servido durante generaciones como punto de referencia para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, siendo llamada así en ocasiones.

Para ver la Vía Láctea desde la Tierra a simple vista, lo podemos hacer siguiendo unas cuantas indicaciones sencillas. Buscar un punto de observación alejado de cualquier población con el fin de evitar la denominada "contaminación lumínica" en la medida de lo posible, en una noche sin luna y despejada, están entre los consejos principales y fundamentales que debemos tener en cuenta, pero si queremos disfrutar de esta maravilla de la naturaleza en todo su esplendor, recomendamos seguir estas indicaciones:

La Vía Láctea en el Hemisferio Norte- El mejor momento para observar la Vía Láctea son las noches de verano en el hemisferio Norte, correspondientes a los meses de junio, julio y agosto. La misma época si la buscamos ver desde el Hemisferio Sur, aunque en este caso corresponde con los meses de invierno.

- Aunque evidentemente la única forma de ver la Vía Láctea es de noche, también en esta franja horaria hay momentos en la que la podemos observar mejor. Las horas más recomendadas se sitúan pasadas dos horas después de la puesta de sol y hasta dos horas antes del amanecer, el momento en el que el cielo está más oscuro y permite una mejor observación de cualquier fenómeno astronómico. Nuestros ojos tardarán un tiempo en adaptarse a la oscuridad, por lo que es recomendable estar un mínimo de 20 minutos hasta que nuestra visión esté más adaptada.

- El mejor lugar para ver nuestra Galaxia son los lugares rurales, y que estén apartados de cualquier foco de luz, tanto edificios o casas, como carreteras. Lo idóneo es desplazarse a determinadas áreas sin población, como desiertos, montañas o parques y reservas naturales.

Reconocidos como los mejores lugares del mundo para ver estrellas o la propia Vía Láctea se encuentran sitios las Islas Canarias en España, el desierto de Atacama en Chile, la Toscana en Italia, el desierto de Namibia, el Valle de la Muerte en California, las tierras altas o "Highlands" de Escocia, la zona de Breckenridge en Colorado (Estados Unidos), las islas de Hawái, o el interior de Australia, conocido como "Australian Outback ".

Si no podemos desplazarnos a estos lugares, en esta web disponemos de un interesante mapa donde encontrar las zonas oscuras y libres de contaminación lumínica en cualquier punto del planeta: See the Milky Way - Light Pollution

La Vía Láctea en el Hemisferio Sur- Elegir una noche despejada libre de nubes es fundamental, pero también es necesario para mejorar la observación que sea una noche sin luna. Para organizarnos y programar la fecha más idónea, podemos utilizar alguna App gratuita que incluyen información relevante como las fases de la luna y la cantidad de luz que reflejará la Luna en la tierra determinada noche: Moon Phases

- ¿En qué lugar del firmamento veremos la Vía Láctea? Si nos encontramos en el Hemisferio Norte debemos dirigir nuestra vista hacia el sur, donde observaremos un enorme cúmulo blanco de estrellas y gas interestelar surcando el cielo nocturno. Si estamos en el Hemisferio Sur, tendremos que mirar en este caso hacia el suroeste, desplazándose el camino blanco de luz en el cielo desde este punto en dirección noreste.

Con las condiciones adecuadas de observación, podremos incluso llegar a ver a simple vista la denominada "Gran Grieta" (Great Rift) o "El Lado Oscuro de la Vía Láctea". Se trata de una franja oscura de nubes que divide parte de la Galaxia y que únicamente pueden ser observadas desde la Tierra en las noches más oscuras. Lo único que no podremos ver en ningún caso es el centro de la Vía Láctea, donde hay un gigantesco agujero negro de aproximadamente una masa de 2,5 millones de soles, y que los expertos han denominado "Sagitario A*".

Junto a estos consejos, para mejorar nuestra experiencia de observación, es recomendable utilizar también prismáticos, binoculares y telescopios, que nos permitirán ver este increíble espectáculo astronómico más de cerca y con más detalle.

Fotografía Vía Láctea desde la Tierra

Cómo de grande es realmente el Universo

A pesar de nuestra inteligencia, comprender cómo de grande es el Universo realmente no es una tarea sencilla. Las distancias en el Universo son tan colosales, que nuestro cerebro simplemente no es capaz de procesarlo y abarcarlas mentalmente.

El tamaño del UniversoPara poder medir las distancias a esta escala, necesitamos de unidades de medida como el año luz, es decir, la longitud que recorre la luz en un año en el vacío. La velocidad de la luz es 299.792.458 metros por segundo, o lo que es lo mismo, aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo, por tanto, un año luz equivale a una distancia de 9.460.730.472.580,8 kilómetros.

En astronomía, es habitual también usar otras unidades de medida como la unidad astronómica (UA), que es la distancia media entre la Tierra y el Sol, es decir, casi 150 millones de kilómetros (149.597.870.700 metros para ser exactos), o el pársec, equivalente a 206.265 unidades astronómicas o 3,2616 años luz.

Los años luz nos sirven para medir las grandes distancias en el Universo, pero también para calcular algunos de los objetos más grandes del Universo, que pueden tener un tamaño de varios millones de años luz. Si lo hiciéramos en kilómetros simplemente nos perderíamos acumulando números.

Por ejemplo, el Complejo de Supercúmulos Piscis-Cetus, un complejo formado por varios supercúmulos de galaxias, tiene un tamaño estimado de mil millones de años luz, o lo que es lo mismo, 9.460.730.800.000.000.000.000 kilómetros.

Ilustración del Universo observableEl Universo es tan grande que de hecho no sabemos su verdadero tamaño y aún estamos lejos de poder calcularlo. Lo que la ciencia ha podido calcular o estimar hasta ahora es el tamaño real del Universo observable, es decir, la parte del Universo que podemos ver, conocido también como horizonte cosmológico o simplemente horizonte del Universo.

Según los astrónomos, la edad del Universo es de 13.700 millones de años. Si tomamos el Universo como una esfera perfecta que observamos desde la Tierra, la distancia hasta su horizonte es de 46.500 millones de años luz, y por tanto el tamaño real del Universo visible que conocemos es de 93.000 millones de años luz, equivalente a 880.000 trillones de kilómetros o 5.865 billones de unidades astronómicas.

La Tierra tarda un año en completar su órbita alrededor del Sol, mientras que el Sol y todo el Sistema Solar tardan 225 millones de años en completar su rotación en la Vía Láctea. En el planeta hay más de 7.000 millones de personas, mientras que en nuestra galaxia se estima que hay entre 150 y 250 miles de millones de estrellas, es decir, 28 millones más estrellas que personas de la Tierra. Y la Vía Láctea solo es una galaxia (y no de las más grandes) entre los aproximadamente 2 billones de galaxias que se estima que existen en el Universo observable, cada una de ellas pobladas a su vez con miles de millones de estrellas.

Tamaño total del Universo - Mapa teóricoUnas cifras mareantes que se quedan cortas si tenemos en cuenta que esto son únicamente datos del Universo observable, el universo visible que conocemos y que únicamente es una parte de todo el Cosmos.

¿Cuál es entonces el tamaño real de todo el Universo? Lo cierto es que la ciencia aún no ha podido responder a esta pregunta, pero todas las investigaciones apuntan a que el Universo no observable es mucho mayor que el Universo que conocemos, estimándose su volumen, según algunas teorías, en 15 millones de veces más grande que el Universo observable.

Quien sabe incluso si el tamaño del Universo realmente podría ser infinito como se ha planteado en numerosas ocasiones, o si existen diferentes dimensiones y Universos, como plantean las teorías de los Multiversos.

Dado que estas teorías son meras especulaciones por el momento, y hasta que la ciencia sea capaz de medir en el futuro el tamaño del Universo total, una buena forma de intentar entender las dimensiones del Universo conocido es con algunas comparativas de su tamaño y de los enormes objetos que se encuentran en el espacio, empezando por algo que conocemos, el planeta Tierra:

Tamaño planeta Tierra


La Tierra comparada con otros planetas del Sistema Solar y el Sol:

Comparación tamaño planetas Sistema Solar


Otra vista del Sistema Solar en perspectiva:

Sistema solar a escala


El vecindario interestelar del Sistema Solar:

Comparativa tamaño Sistema Solar


El grupo local de estrellas del que forma parte el Sistema Solar dentro de la Vía Láctea:

El Sistema Solar en la Vía Láctea


Las constelaciones y galaxias locales "cercanas" a la Vía Láctea:

Grupo de Galaxias locales de la Vía Láctea


El supercúmulo local de Virgo que contiene nuestra Galaxia, la Vía Láctea:

Supercúmulo de Virgo


Grupo de Supercúmulos locales entre los que se encuentran el Supercúmulo de Virgo, el Supercúmulo de Hidra-Centauro, o el complejo de Supercúmulos de Piscis-Cetus:

Complejo de supercúmulos locales


Mapa del tamaño a escala del Universo conocido. Cada uno de estos puntos son Supercúmulos de galaxias, entre los que se encuentran el Supercúmulo de Virgo:

El tamaño del Universo observable

Los objetos más grandes del Universo

Con una edad estimada de 13.700 millones de años y un diámetro observable de unos 93.000 millones de años luz, en el Universo el tamaño de casi cualquier estructura u objeto que podemos considerar grande es realmente relativo.

En este esquema cósmico de las cosas, la Tierra es un planeta pequeño, eclipsada en el Sistema Solar por el planeta Júpiter, donde según la NASA podrían encajar cerca de mil planetas como la Tierra, o por el Sol, un millón de veces más grande que nuestro planeta. Pero estos objetos que nos parecen gigantescos, son también relativamente pequeños si los comparamos con otros planetas extrasolares, con las estrellas supermasivas o las estrellas hipergigantes.

Aún mucho mayores en tamaño y masa son algunos de los objetos y estructuras más grandes del Universo observable que hemos ido descubriendo a lo largo de la historia gracias la tecnología, como los agujeros negros supermasivos, o algunos supercúmulos de galaxias (supercluster), claros candidatos al mayor objeto del Universo que conocemos hasta ahora.

El planeta más grande


Los científicos han descubierto miles de planetas extrasolares que orbitan alrededor de otra estrella fuera del Sistema Solar.

Comparación tamaño WASP-17b y JúpiterEn el año 2016 los astrónomos descubrieron HR 2562 b, el exoplaneta más pesado encontrado hasta la fecha, con una masa 30 veces mayor que la de Júpiter (otras estimaciones le dan una masa 15 veces mayor). Debido a su increíble masa, inicialmente se clasificó a HR 2562b como una enana marrón.

Uno de los planetas más grandes del Universo que se han descubierto es WASP-17b, un exoplaneta de la constelación de Scorpius que está en órbita alrededor de la estrella WASP-17.

Es el primer planeta que se descubre que tiene una órbita retrógrada, lo que significa que orbita en una dirección contraria a la rotación de su estrella anfitriona.

El planeta WASP-17b tiene un radio entre 1,5 y 2 veces mayor que el de Júpiter, aunque curiosamente tiene una masa considerablemente menor, de aproximadamente la mitad respecto a Júpiter, a pesar de su gran tamaño.

Otro de los candidatos al mayor planeta del Universo es Kepler-39b (anteriormente conocido como KOI-423b), un exoplaneta dieciocho veces más masivo que Júpiter, y un tamaño aproximadamente 1,22 veces mayor. El planeta Kepler-39b orbita su estrella anfitriona a aproximadamente el 15% de la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, y su período de rotación estimado es de 1,6 horas.

Exoplanetas Kepler

La estrella más grande


El Sol es una estrella de tipo G, una enana amarilla, de tamaño promedio en la escala cósmica. Pero algunas estrellas "hipergigantes" son mucho más grandes. La estrella más grande conocida es UY Scuti, una estrella hipergigante roja ubicada en la constelación del Escudo, con un tamaño estimado de 1.700 veces mayor que nuestro Sol.

Fotografía de la estrella UY ScutiLa masa de UY Scuti aún no se ha podido determinar con certeza, aunque los científicos creen que no es tan masiva como podría indicar por su gigantesco tamaño, ya que su masa se estima en 30 veces la del Sol.

Siendo 100.000 veces más luminosa que el Sol, el tamaño de UY Scuti es realmente colosal, superando incluso a otras estrellas hipergigantes como VY Canis Majoris que se han considerado durante mucho tiempo como la estrella más grande del Universo.

Para hacerse una idea del tamaño de UY Scuti, si colocáramos esta estrella en el centro de nuestro Sistema Solar, ocuparía todo el espacio prácticamente hasta Saturno. Si viajáramos en una hipotética nave a la velocidad de la luz, tardaríamos siete horas en recorrer esta estrella, mientras que únicamente tardaríamos 14,5 segundos en rodear nuestro Sol.

A pesar de su gigantesco tamaño, UY Scuti no es la estrella más masiva que se conoce. Este récord le corresponde a R136a1, una estrella hipergigante azul ultramasiva con una masa estimada de 265 masas solares. Se trata también de la estrella más luminosa del Universo descubierta hasta ahora, con una luminosidad 8,7 millones de veces superior a la del Sol.

Comparación tamaño estrella UY Scuti vs Sol

El mayor agujero negro


Los agujeros negros son regiones del espacio con una masa tan densa y elevada que generan un campo gravitatorio del que ninguna partícula puede escapar, ni siquiera la luz. Entre estos increíbles y poderosos objetos cósmicos destacan los denominados agujeros negros supermasivos, un tipo de agujeros negros cuya masa puede ser miles de millones de veces mayor que la masa del Sol.

Agujero negro supermasivo S5 0014+81El mayor agujero negro supermasivo conocido es S5 0014+81, un blazar (cuásar y agujero negro) muy activo situado en la constelación de Cefeo, aproximadamente a 12.000 millones de años luz de distancia. Su masa se ha estimado en 10.000 veces la de nuestra galaxia, el equivalente a la masa de 40.000 millones de soles.

Este gigantesco agujero negro está situado en el centro de su galaxia anfitriona S5 0014 + 81, devorando una gran cantidad de materia continuamente, el equivalente a 4.000 masas solares cada año. Su diámetro se estima en 240.000 millones de kilómetros.

Al ser también un cuásar, se trata de un objeto muy luminoso que emite energía, y es uno de los objetos más poderosos del Universo. Si el cuásar estuviera a una distancia de 280 años luz de la Tierra, daría tanta energía como lo hace el Sol en la Tierra, a pesar de estar 18 millones de veces más distante.

El agujero negro supermasivo de S5 0014+81 es incluso más grande que NGC 4889, considerado hasta hace poco el mayor agujero negro supermasivo del Universo con una masa de 21.000 millones de masas solares.

Tamaño agujero negro supermasivo S5 0014+81 comparado con el Sistema Solar

La galaxia de mayor tamaño


Situada a una distancia de mil millones de años luz, la galaxia IC 1101 es la galaxia más grande del Universo descubierta hasta ahora.

Imagen galaxia IC 1101Se trata de una galaxia elíptica supergigante que probablemente, según los científicos, tenga un agujero negro supermasivo en el centro.

El tamaño estimado de IC 1101 es de 6 millones de años luz de diámetro, siendo más de 50 veces mayor que la Vía Láctea, cuyo tamaño es de 100.000 años luz. Se trata de una galaxia también muy masiva, con una masa de 100 billones de estrellas, es decir, 2.000 veces más masiva que la Vía Láctea.

IC 1101 es además una de las galaxias más luminosas del Universo, y está poblada por gran cantidad de estrellas ricas en metales, algunas de las cuales son siete mil millones de años más antiguas que el Sol.

Si nuestra galaxia fuera reemplazada por esta supergalaxia, se tragaría las Nubes de Magallanes, la galaxia de Andrómeda, la galaxia del Triángulo (también conocida como galaxia espiral M33) y casi todo el espacio intermedio.

Comparación tamaño galaxia IC 1101

La mayor estructura del Universo


Descubierta en 2013, la Gran Muralla de Hércules-Corona Boreal es un supercúmulo de galaxias (supercluster) considerada la estructura más grande del Universo y probablemente también la más masiva.

Fotografía de la Gran Muralla de Hércules-Corona Boreal tomada por el HubbleLa gigantesca estructura, conocida también como Complejo de Supercúmulos de Hércules-Corona Boreal, es tan grande, que si la intentáramos atravesar a la velocidad de la luz tardaríamos cerca de 10.000 millones de años. Un tamaño que supone el 10,7% del Universo observable.

Se trata de una enorme agrupación de galaxias asociadas por la gravedad que, según los conocimientos que tenemos hasta ahora, simplemente no debería existir. Por la distancia a la que se encuentra, la estructura que vemos es el aspecto que tenía esta superestructura 3.800 millones de años después del Big Bang, la gran explosión que dio origen al Universo.

El problema que se plantea para los científicos es que la estructura es demasiado grande y compleja para haberse formado en una etapa tan temprana del Universo, por lo que no existe ningún modelo científico por ahora que puede explicar su existencia.

Y esto parece ser solo el principio. En abril de 2018 se hizo público en la revista Nature el descubrimiento de SPT2349, otro supercúmulo de galaxias que los científicos creen que se formó cuando el Universo tenía solo 1,4 mil millones de años. Apenas se sabe mucho aún de SPT2349 ya que aún está en estudio, pero este cúmulo se cree que está formado por al menos 14 galaxias gigantescas además de otras galaxias menores, formando un supercúmulo que podría ser una clara candidata a la estructura más masiva del Universo.

Representación del supercúmulo de galaxias SPT2349

Evento Carrington, la mayor tormenta solar registrada

El denominado Evento Carrington, conocido también como la tormenta solar de 1859, fue una potente tormenta solar geomagnética de gran alcance, producida durante el décimo ciclo solar (entre 1855 y 1867).

Evento Carrington - la mayor tormenta solar de la historiaUna enorme eyección de masa coronal solar golpeó la magnetosfera de la Tierra, provocando entre el 1 y el 2 de septiembre de 1859, la mayor tormenta solar registrada en la historia.

La luz blanca en la fotosfera solar (la superficie luminosa del sol) fue observada y registrada por los astrónomos ingleses Richard C. Carrington y Richard Hodgson. Un evento solar que tuvo efectos y  consecuencias para la Tierra, como las espectaculares y brillantes auroras que se pudieron observar por todo el planeta esos días.

Diversos estudios han demostrado que de producirse un evento de esta magnitud en la actualidad, causaría grandes problemas a una sociedad moderna y dependiente de la tecnología. En 2012 se produjo una tormenta solar de una magnitud similar, aunque no produjo apenas consecuencias debido a que pasó la órbita de la Tierra sin golpear el planeta.

El fenómeno de las AurorasA partir del 28 de agosto de 1859 comenzaron a aparecer numerosas manchas solares en la superficie del Sol. Al día siguiente, el 29 de agosto, se observaron auroras boreales por toda Norte América, y auroras australes (nombre de las auroras boreales en el hemisferio sur), en lugares tan insólitos como Queensland (norte de Australia).

Poco antes del mediodía del 1 de septiembre, los astrónomos aficionados ingleses Richard Carrington y Richard Hodgson, hicieron las primeras observaciones independientes de una gran llamarada solar. El evento se asoció con una eyección de masa coronal masiva (CME - Coronal Mass Ejection) que viajó directamente hacia la Tierra, tardando 17,6 horas para hacer un viaje de 150 millones de kilómetros.

Estas grandes llamaras solares pueden tardar varios días en llegar a la Tierra, por lo que se cree que la velocidad tan alta de este CME fue debido a que ya se había producido anteriormente otra gran eyección de masa coronal, probablemente la que causó las Auroras del 29 de agosto. Esta primera llamarada solar habría preparado el camino de plasma de viento solar, produciéndose posteriormente el Evento Carrington.

Tormenta solar y la magnetósfera de la TierraEntre el 1 y el 2 de septiembre de 1859, la tormenta solar geomagnética más potente jamás registrada, impactaba contra la Tierra. La magnetosfera de la Tierra se deformó por el viento solar, entrando partículas solares en la atmósfera y causando espectaculares auroras por todo el mundo.

El fenómeno atmosférico de las auroras se pudo observar en casi cualquier lugar del planeta, tanto en el Hemisferio Norte como en el Hemisferio Sur, incluso en lugares tan alejados de los Polos como el Caribe.

En las Montañas Rocosas de Estados Unidos las auroras eran tan brillantes que su resplandor despertó a los mineros y buscadores de oro, quienes se levantaron y comenzaron a preparar el desayuno pensando que ya había amanecido. En el noroeste del país había tanta claridad por este fenómeno natural, que incluso se podía leer el periódico a la luz de las auroras.

Aurora Boreal sobre las montañasLas auroras fueron visibles en lugares tan alejados de los polos como la África subsahariana (en países como Senegal o Mauritania), en la ciudad de Monterrey en México, en Cuba, Hawái o incluso en latitudes cercanas al Ecuador como Colombia. La tormenta geomagnética afectó también gravemente a los sistemas de comunicación de la época.

Los telégrafos de toda Europa y Norte América quedaron inutilizados, dando en algunos casos descargas eléctricas a los operadores de telégrafos.  Muchos postes o pilónes de telégrafos estallaron en chispas y se llegaron a producir también efectos curiosos, como los de varios operadores de telégrafo que podían seguir enviando y recibiendo mensajes a pesar de que se habían desconectado de la red eléctrica.

Desde que en 1833 Carl Friedrich Gauss inventó el magnetómetro, se han podido registrar potentes tormentas solares geomagnéticas, aunque ninguna de tal magnitud como el Evento Carrington de 1859. Entre ellas, destacan eventos menos severos como la tormenta solar de 1921 o la producida en 1960, que interrumpió numerosas emisiones de radio. Una de las más potentes fue la tormenta geomagnética ocurrida en marzo de 1989, que dejó sin electricidad a buena parte de la ciudad de Quebec en Canadá.

Registro Magnetómetro Tormenta solar 1859Además del Evento Carrington, la mayor tormenta solar registrada, fue la ocurrida el 23 de julio de 2012, cuando se observó una supertormenta solar que fue clasificada como "Clase Carrington", con una eyección masiva de masa coronal del sol. Su trayectoría no se llegó a cruzar con la Tierra, debido a la órbita del planeta alrededor del Sol. Cuando se analizaron los datos de este evento, se determinó que la Tierra esquivó la llamarada solar por un margen de nueve días. De haber llegado a impactar con el planeta, habría causado serios daños en todo tipo de dispositivos eléctrónicos de manera global. Solo en Estados Unidos, el coste económico se estimó que podría rondar entre 1 y 2,6 billones de dólares (1.000.000.000.000 $).

Las llamaradas solares son algo habitual. Dependiendo de los ciclos solares (ciclos de 11 años), la frecuencia e intensidad de estos eventos varía con el tiempo. Según los científicos que han estudiado muestras de hielo, donde se podrían encontrar registros históricos de eventos similares en el pasado, creen que no se ha vuelto a producir una llamarada solar de tal magnitud como la "llamarada de Carrington", en los últimos 500 años. También afirman que las grandes tormentas solares con suficiente intensidad como para poder resultar peligrosas para la Tierra, se producen aproximadamente cada 50 años.

Otros científicos sin embargo rechazan estas hipótesis. Consideran que el estudio de las capas de nitratos en el hielo, para conocer la historia de las tormentas solares que han afectado al planeta, no es una técnica fiable, poniendo también en duda sus conclusiones.

Llamarada solar comparada con el tamaño de la Tierra

La hipótesis Némesis, nuestro binario Sistema Solar

Propuesta por primera vez en 1984, la denominada Hipótesis Némesis sugiere la posibilidad de que nuestro Sistema Solar sea muy diferente de como lo conocemos, con otra estrella alejada de nuestro sol, formando así un sistema binario. Se trataría de una enana roja o una enana marrón que orbitaría al sol a una distancia de 1,5 millones de años luz, un poco más allá de la Nube de Oort.

Némesis en comparación con el SolSin ser aceptada por la mayoría de la comunidad científica y asociada en muchas ocasiones a pseudociencias o ciertas teorías y profecías como Nibiru o Hercólubus, la Hipótesis Némesis sigue contando con un buen número de seguidores. Sus defensores no solo consideran que esta hipótesis astronómica es posible, también sería la explicación del ciclo de las extinciones masivas que parecen producirse en la Tierra en intervalos de 26 millones de años.

En 1984 los paleontólogos David Raup y Jack Sepkoski publicaron un artículo donde afirmaban que habían detectado una periodicidad en las extinciones masivas que se han producido en el planeta los últimos 250 millones de años. Identificaron doce eventos de extinción durante este período de tiempo que se producían aproximadamente cada 26 millones de años como tiempo promedio. Aunque no pudieron explicar la causa de esta periodicidad, sugirieron que el motivo podía ser no terrestre.

Dos equipos de astrónomos formados por Daniel P. Whitmire y Albert A. Jackson IV; Marc Davis, Piet Hut, y Richard A. Muller, publicaron en 1984 dos hipótesis muy similares en la revista Nature que explicarían este fenómeno. Su hipótesis propone que nuestro Sol pueda tener otra estrella aún sin detectar como compañera, con una órbita muy elíptica que perturba periódicamente los cometas de la Nube de Oort, causando un aumento en el número de cometas que visitan el Sistema Solar interior y los eventos de impactos que se producen en la Tierra. Esta teoría se conoce como la Hipótesis Némesis o la Hipótesis de la Estrella de la Muerte (Death Star hypothesis).

Comparativa tamaño planetas y enana rojaDe existir, no se sabe con exactitud cuál es su naturaleza. Mientras Muller sugiere que lo más probable es que se trate de una enana roja (con una masa inferior a la del Sol y mucha menos luminosidad), Daniel P. Whitmire y Albert A. Jackson creen que es aún más pequeña, y se trataría de una enana marrón. Su posible existencia sería también la explicación de la larga e inusualmente elíptica órbita de Sedna, un cuerpo menor del Sistema Solar tres veces más lejos del Sol que Neptuno, que tarda entre 10.000 y 12.500 años en completar su órbita alrededor del Sol.

A pesar de que esta hipotética estrella Némesis ha sido buscada en numerosas ocasiones, hasta el momento no se han obtenido resultados positivos. El Observatorio Leuschner de la Universidad de California falló en su intento de encontrar a Némesis en 1986. Tampoco pudo encontrar la estrella durante la década de 1980 el Satélite Astronómico de Infrarrojos (IRAS). Una de las búsquedas más completas se realizó mediante el proyecto 2MASS que hizo un reconocimiento del cielo nocturno entre 1997 y 2001 sin ser capaz de encontrar ninguna nueva estrella en nuestro Sistema Solar.

Órbita de NémesisCon el lanzamiento en 2009 del telescopio espacial WISE, que realizó una exploración mediante infrarrojos del cielo con imágenes 1.000 veces más precisas que las de otros telescopios anteriores como IRAS, se esperaba poder hallar finalmente a Némesis. Tras analizar los datos recibidos de WISE, en 2014 prácticamente se descarto la existencia de un cuerpo del tamaño de Saturno o mayor en las cercanías de la Nube de Oort.

Sin embargo la hipótesis Némesis cada cierto tiempo vuelve a cobrar fuerza. En enero de 2016, Konstantin Batygin y Mike Brown junto con un grupo de astrónomos del Instituto de Tecnología de California, anunciaron que habían encontrado evidencias de la existencia de un noveno planeta (décimo si se considera también a Plutón como planeta), que sería del tamaño de Neptuno y estaría situado en el borde exterior del Sistema Solar. Tardaría en completar su órbita cerca de 15.000 años y se la ha denominado como Planeta Nueve.

Nuestro Sistema Solar está lleno de maravillas que hemos ido descubriendo poco a poco gracias a las nuevas tecnologías disponibles. Si bien no se ha podido confirmar la existencia de una nueva estrella que cambiaría por completo nuestra idea del Sistema Solar, siendo éste binario, o de un nuevo planeta denominado de varias formas como Planeta X, Hercólubus, Nibiru, Tyche o Planeta Nueve, su hallazgo parece estar más cerca que nunca. El tiempo y la ciencia confirmarán o desmentirán esta Hipótesis Némesis o la existencia de un nuevo planeta en nuestro Sistema Solar hasta ahora desconocido.

Sistema Solar binario - Hipótesis Némesis

Venera, las misiones soviéticas a Venus

En plena Guerra Fría y durante casi 20 años, las dos mayores potencias mundiales se lanzaban a una competición tecnológica en la exploración del espacio. El momento álgido de esta Carrera Espacial se produjo cuando el 21 de julio de 1969 el comandante Neil Armstrong se convertía en el primer ser humano que pisaba la Luna. Un éxito de las misiones Apolo de la NASA y que Estados Unidos necesitaba tras los logros conseguidos anteriormente por la Unión Soviética.

VenusEntre sus distintos éxitos, los soviéticos habían conseguido en 1957 poner en órbita en primer satélite artificial, el Sputnik 1, y ese mismo año conseguían también poner en órbita alrededor de la Tierra al primer ser vivo, la perrita Laika, dentro del Sputnik 2. En abril de 1961 la URSS lograba uno de los mayores avances de la carrera espacial cuando Yuri Gagarin a bordo del Vostok 1 se convertía en el primer hombre en el espacio. Son los hitos más conocidos del Programa Espacial de la Unión Soviética pero no los únicos, ya que las misiones espaciales continuaron y gracias al Programa Venera, en 1966 los soviéticos se convertían también en ser los primeros en conseguir posar un objeto humano en la superficie de otro planeta, el elegido fue Venus.

El Programa Espacial Venera (nombre ruso para Venus) fue una serie de sondas lanzadas por la Unión Soviética a Venus para recabar datos de este planeta. El programa se desarrolló entre 1961 y 1984 y aunque varias de las sondas fracasaron y no cumplieron su objetivo, otras lo lograron y entre la mucha información que transmitieron se incluyen las primeras fotografías de la superficie de Venus. Las sondas debían aguantar las extremas condiciones del planeta: una densa atmósfera compuesta principalmente de dióxido de carbono; una enorme presión atmosférica 90 veces superior a la presión atmosférica de la Tierra; y una temperatura media en la superficie de 464 grados, lo que convierte a Venus en el planeta más caliente del Sistema Solar.

Programa VeneraAdemás de las propias sondas Venera también se lanzaron a Venus sondas de otros programas como Sputnik o Cosmos, sin embargo se utilizaron como pruebas y tras fallar en sus objetivos no se incluyeron dentro del programa Venera. El primer intento de lanzar una sonda a Venus por la Unión Soviética fue la nave Tyazhely Sputnik (Venera 1VA No.1) el 4 de febrero de 1961. La misión falló,  reentrando de nuevo la nave en la atmósfera terrestre sobre Siberia el 26 de febrero, el gobierno soviético no llegó a reconocer el fallo y alegó que se trataba de una prueba para un satélite.

Oficialmente, la primera sonda del Programa Venera se lanzó el 12 de Febrero de 1961. Venera 1 (Venera-1VA No.2) pesaba 643 kilogramos, medía dos metros de altura e iba equipada con instrumentos científicos para realizar mediciones. Siete días después de su lanzamiento, el 19 de febrero, se perdió el contacto con la nave cuando se encontraba a 1.900.000 kilómetros de distancia de la Tierra. La misión Venera 1 se consideró fallida y las últimas noticias de la sonda fueron cuando el 19 de mayo de 1961 pasó a una distancia de 100.000 kilómetros de Venus, los científicos creen que quedó posteriormente en órbita alrededor del Sol (órbita heliocéntrica). Tras este fracaso, la Unión Soviética lanzó una serie de sondas como pruebas para las misiones a Venus que también resultaron fallidas aunque no se incluyeron dentro del Programa Venera.

Sonda Venera 1Cuatro años después se lanzaba la siguiente sonda, Venera 2 (3MV-4 No.4). Además de llevar instrumentos científicos iba equipada también con cámaras, su lanzamiento se produjo el 12 de noviembre de 1965. Su aproximación más cercana a Venus se produjo el 27 de febrero de 1966 cuando se constató que la sonda Venera 2 se encontraba a 24.000 kilómetros de distancia del planeta. Sin embargo poco después la nave comenzó a fallar y se la declaró perdida el 4 de marzo. Se cree que al igual que su antecesora, se quedó en órbita heliocéntrica.

La sonda Venera 3 fue lanzada el 16 de noviembre de 1965, con cerca de una tonelada de peso, era algo más pesada que sus predecesoras. Iba equipada con un sistema de comunicaciones, instrumentos para medir la presión atmosférica y medallones con el escudo de armas de la Unión Soviética. Su misión era posarse en la superficie de Venus y transmitir datos, algo que pudo conseguir entre otros motivos porque no iba equipada con ningún aparato especial para el aterrizaje, se esperaba que siguiera operativa tras llegar a la superficie. No llegó a completar su misión ya que el sistema de comunicaciones falló antes de llegar al planeta, sin embargo la sonda Venera 3 consiguió un hito histórico el 1 de marzo de 1966 cuando se estrelló contra Venus y se convertía en la primera nave u objeto creado por el hombre en impactar en la superficie de otro planeta. A partir de entonces, las sucesivas misiones Venera se contarían por éxitos del Programa Espacial Soviético.

Sonda Venera 4La sonda Venera 4 (4V-1 No.310) fue lanzada el 12 de junio de 1967 y se convirtió poco después en la primera misión que ha analizado in situ la atmósfera de otro planeta. Tras una corrección de su trayectoria el 29 de julio cuando la sonda se encontraba a más de 12 millones de kilómetros de la Tierra, el 1 de octubre de 1967 la nave Venera 4 entraba en la atmósfera de Venus. Durante su entrada los escudos térmicos tuvieron que soportar los 11.000 °C, poco después, a una altitud de 52 kilómetros se desplegó el paracaídas y se comenzaron a recabar datos de la atmósfera que se transmitieron a la Tierra.

A 52 kilómetros de altitud Venera 4 transmitió que la temperatura era de 33 °C y una presión similar a la Tierra, tras 26 kilómetros de descenso, los datos enviados indicaban que la temperatura exterior había ascendido a 262 °C, la presión era ya de 22 atmosferas mientras continuaba subiendo a medida que la sonda se acercaba a la superficie. Poco después se cortó la transmisión, los científicos creen que se pudo posar de forma suave sobre la superficie de Venus aunque hay ciertas dudas al respecto ya que la nave solo podía soportar hasta 25 atmósferas de presión y posteriormente se confirmó que la presión atmosférica de Venus puede llegar hasta las 90 atmósferas.

Venera 4 fue un absoluto éxito, el análisis químico reveló entre otras mediciones que la atmósfera venusiana estaba compuesta casi por completo de dióxido de carbono. Se constató que Venus tenía una temperatura extremadamente alta y los datos sugerían que si en algún momento tuvo agua había desaparecido por completo hacía mucho tiempo. Las siguientes sondas lanzadas en 1969, Venera 5 y Venera 6, también pudieron cumplir sus respectivas misiones y tras su entrada en la atmósfera de Venus durante su descenso estuvieron transmitiendo datos a la Tierra acerca de la atmósfera del planeta durante más de 50 minutos.

Superficie de Venus
La misión de la sonda Venera 7, lanzada el 17 de agosto de 1970, era la de aterrizar de forma suave sobre la superficie de Venus. Tras entrar en la atmósfera del planeta el 15 de diciembre, se desplegó el paracaídas y comenzó a recabar datos. Un fallo en el paracaídas provocó que una parte del descenso lo realizará a más velocidad, impactado con la superficie de Venus a 16,5 m/s, sin embargo la sonda sobrevivió al impacto y pudo transmitir convirtiéndose en la primera nave espacial en transmitir datos desde la superficie de otro planeta.

Los datos enviados fueron lecturas de temperatura que indicaban una temperatura en la superficie de Venus de 475 °C. Poco después, en 1972, la sonda Venera 8 completaba también su misión satisfactoriamente transmitiendo datos sobre la radiactividad del planeta y de sus vientos durante más de 50 minutos. Sirvió para confirmar también los datos de presión atmosférica y altísimas temperaturas en la superficie de planeta enviados por las sondas anteriores. 11 segundos después de posarse la sonda dejó de funcionar debido a las extremas condiciones de Venus.

El 8 de junio de 1975 se producía el lanzamiento de lo que sería el siguiente gran éxito del Programa Espacial Soviético, la sonda Venera 9 (4V-1 No. 660) . Esta nave estaba compuesta por un orbitador y un módulo de aterrizaje (Lander) que sumaban un peso total de casi cinco toneladas. El 20 de octubre de 1975 el Lander se separó el orbitador y aterrizó en el planeta. Gracias a su sistema de refrigeración estuvo funcionando y recabando datos durante 50 minutos antes de ser aplastada por las 90 atmósferas de presión del planeta. En ese tiempo pudo tomar y transmitir a la Tierra las primeras fotografías de la superficie de Venus de la historia.
 
Venera 9 primeras imágenes de la superficie de Venus

Poco después, el 25 de octubre, la misión Venera 10, se completaba también de forma exitosa tras aterrizar su módulo en la superficie del planeta, recabar datos durante 65 minutos y conseguir transmitir más fotografías de Venus. Las siguientes misiones, Venera 11 y Venera 12 se consideraron también un éxito, tras conseguir entrar en la atmósfera venusiana y recopilar datos durante más de un hora tras aterrizar, aunque esta vez no llevaban cámaras incorporadas.

Las siguientes sondas, Venera 13 y Venera 14, eran naves prácticamente idénticas, con un peso de 760 kilos y se lanzaron casi al mismo tiempo, con cinco días de diferencia, en octubre de 1981. Venera 13 fue la primera en llegar, aterrizando sobre Venus el 1 de marzo de 1982, realizando mediciones, enviando datos a la Tierra y tomando las primeras fotografías a color de la superficie de Venus. La sonda Venera 14 aterrizó en el planeta también de forma exitosa el 5 de marzo a casi 1.000 kilómetros del módulo anterior, realizando mediciones y tomando más fotografías.

Venera 13 primeras fotos a color de Venus

Dos años después, en junio de 1983, se lanzaban las dos últimas sondas del Programa Venera a Venus, las sondas Venera 15 y Venera 16. Se trataban de dos naves idénticas Venera 4V-2 que cuya misión era orbitar el planeta mientras cartografiaban con ondas de radar la superficie de Venus. Juntas estuvieron alrededor del planeta durante 8 meses mapeando aproximadamente el 25% de la superficie de Venus.

El Programa Venera se daba por finalizado y la Unión Soviética continuó sus investigaciones de Venus a través del Programa Vega en las que las naves iban a ser también aprovechadas para estudiar el paso del Cometa Halley en 1986.

Sonda Venera 3

Sondas Venera 13 y 14 Venus

Venera 15 y 16

Fotografía de la superficie de Venus, Programa Venera

Fotografía Superficie de Venus