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Apolo 20, la misteriosa misión a la Luna que nunca existió

En la historia de la exploración espacial existen episodios desconocidos, proyectos cancelados y secretos militares que todavía hoy se mantienen bajo llave. Un cado de cultivo perfecto que ha alimentado teorías, rumores y conspiraciones de todo tipo durante décadas. 

La misteriosa Misión Apolo 20 a la Luna
Pero entre todos esos relatos, pocos han generado tanta fascinación como la misión Apolo 20 (Apollo XX), una supuesta misión secreta a la Luna, realizada conjuntamente por Estados Unidos y la Unión Soviética en los años 70, para investigar una nave extraterrestre abandonada. 

El atractivo de esta leyenda urbana de Internet reside precisamente en una mezcla de verosimilitud técnica, la estética retro y un relato cuidadosamente construido que juega con las grietas históricas del programa Apolo de la NASA. Para comprender cómo nació y por qué tanta gente llegó a creer en ella, es necesario viajar a la década de los setenta, repasar los silencios del programa lunar y seguir el rastro de un enigmático usuario de YouTube que aseguró poseer pruebas reales de esta misión secreta a la Luna.

La semilla del mito comenzó a germinar mucho antes de la aparición de los famosos videos. Entre 1970 y 1972, mientras la NASA completaba sus últimas misiones lunares, la agencia anunció la cancelación de tres expediciones programadas: Apolo 18, Apolo 19 y Apolo 20. Las razones oficiales fueron los drásticos recortes presupuestarios, la reducción del interés político tras la conquista lunar y la necesidad de redirigir recursos hacia proyectos como el Skylab y el transbordador espacial. Una cancelación repentina que no convenció al público y dio lugar a todo tipo de especulaciones.

Alunizajes previstos de las Misiones Apolo de la NASA
Décadas más tarde, en 2007, un usuario anónimo llamado "retiredafb" apareció en YouTube y comenzó a compartir una serie de videos que, según afirmaba, procedían de la misteriosa misión Apolo 20. Si bien YouTube fue la plataforma donde se hizo mundialmente conocida la historia, los primeros vídeos y archivos relacionados con la Misión Apolo 20 no aparecieron allí. 

Antes de que el contenido se hiciera viral, algunos clips fueron publicados en Revver.com, un sitio pionero por entonces en la monetización de vídeos que permitía ganar dinero por visualización mucho antes de que YouTube tuviera su programa de socios.

Varias de las primeras piezas del bulo, incluyendo fragmentos donde se ve la supuesta nave extraterrestre en la Luna y escenas del módulo de mando, se publicaron primero en Revver y luego migraron a YouTube cuando "retiredafb" comprendió que la repercusión e impacto sería mucho mayor allí. 

En estas grabaciones, supuestamente rescatadas de archivos ocultos de la NASA, se veía un módulo lunar aproximándose a la superficie de la Luna, imágenes granuladas de un paisaje desolado y el interior de una nave que recordaba a los habitáculos reales de las misiones Apolo. Pero lo que más llamó la atención fue la presencia de un objeto gigantesco, alargado, incrustado en un cráter lunar que supuestamente era una nave extraterrestre de miles de años de antigüedad, así como la aparición de un cuerpo humanoide aparentemente momificado, al que el autor bautizó como la "Mona Lisa EBE". Apollo 20 Mission Original Video

El impacto en Internet fue inmediato. Los blogs y foros de ufología o misterio se llenaron de encendidos debates al respecto. Muchos espectadores señalaron que la estética de los videos era sorprendentemente convincente, ya que incluía incluso fallos analógicos, movimientos bruscos de cámara, desenfoques, interferencias de señal, iluminación acorde con la tecnología de los años setenta y un estilo narrativo muy similar al del metraje lunar auténtico.

Uno de los elementos más llamativos (y más eficaces) para dar verosimilitud al mito del Apolo 20, fue la afirmación de que la misión había sido una operación conjunta entre las dos superpotencias de la Guerra Fría. Según la narrativa creada por "retiredafb" y desarrollada después por otros personajes, tanto Estados Unidos como la URSS habrían colaborado en 1976 para enviar una nave al cráter Izsak-D con el objetivo de inspeccionar una anomalía gigantesca observada en misiones anteriores.

La misión conjunta Apollo–Soyuz Test Project
Esta idea no era casual, debido a que la cooperación espacial entre ambas potencias, aunque limitada, había sido real. En 1975 tuvo lugar la misión conjunta Apollo–Soyuz Test Project, un encuentro entre ambas naves en órbita terrestre media. La existencia de esta misión histórica conjunta sirvió para dotar de credibilidad a la narrativa conspirativa.

Según la historia, el comandante del Apolo 20 habría sido William Rutledge, un supuesto astronauta veterano de origen estadounidense–belga que, sin embargo, jamás existió en los registros reales de la NASA. Rutledge fue presentado como un hombre ya mayor, exiliado en Ruanda, que supuestamente actuaba como informante filtrando los videos para evitar que "la verdad se perdiera para siempre".

Rutledge afirmaba, en mensajes publicados en foros y luego recogidos por blogs y vídeos, que la misión Apolo XX fue clasificada como "ULTRA TOP SECRET", y que la URSS proporcionó un cosmonauta llamado Aleksei Leonov para la tripulación. La elección de Leonov, un héroe real de la era espacial soviética, no era casual, ya que servía para añadir una capa de verosimilitud a la historia. Pero en la vida real, Leonov negó en repetidas ocasiones haber participado en nada remotamente parecido.

La historia empezó a ganar solidez aparente en 2007, cuando el periodista y escritor italiano Luca Scantamburlo publicó una serie de artículos y entrevistas en las que afirmaba haber mantenido conversaciones directas con el propio Rutledge. Scantamburlo se convirtió así en una de las voces que más contribuyeron a dar legitimidad al relato, pues presentó sus textos como investigaciones serias y detalladas. 

En sus entrevistas, Rutledge describía con precisión cómo había sido reclutado para formar parte de una misión supuestamente conjunta con cosmonautas soviéticos, mencionaba protocolos de entrenamiento, lugares inaccesibles y nombres de astronautas cuya participación jamás pudo verificarse. También narraba que el lanzamiento del Apolo 20 habría tenido lugar desde la base de Vandenberg, en California, un lugar donde la NASA nunca llevó a cabo misiones tripuladas, pero ideal para reforzar la sensación de clandestinidad.

Imágenes de la supuesta nave extraterrestre en la Luna - Misión Apolo 20
Todo este entramado coincidió con la difusión de los famosos vídeos donde se mostraban imágenes de la nave arrancando, del módulo lunar aproximándose a la superficie y del supuesto hallazgo de una figura humanoide conocida como la "Mona Lisa EBE". La estética envejecida de los vídeos, su grano, sus fallos deliberados y su cuidada puesta en escena daban la impresión de tratarse de material auténtico recuperado de archivos antiguos

La combinación de revelaciones personales, una narración que mezclaba ciencia, Guerra Fría y misterio, y un soporte visual aparentemente convincente, permitió que la historia circulara con rapidez y fuese tomada en serio por un sector del público, especialmente en foros y comunidades interesadas en la ufología.

Durante meses, miles de personas en todo el mundo debatieron si aquello podía ser real. El vídeo se hizo viral en Internet, y tuvo tal impacto que, en paralelo, varios investigadores de la historia espacial y expertos en efectos visuales iniciaron un análisis exhaustivo del material.

Los estudios revelaron rápidamente que el supuesto metraje contenía inconsistencias imposibles de ignorar. Por ejemplo, varios paneles de control mostrados en los videos estaban construidos con piezas de maquetas de plástico que podían adquirirse en cualquier tienda de modelismo. Las inscripciones en los instrumentos no coincidían con las utilizadas por la NASA y algunas estaban claramente hechas a mano con rotulador. 

Los trajes espaciales exhibían un diseño híbrido que mezclaba características de distintos modelos genuinos, pero ningún ingeniero especializado reconoció en ellos la construcción real de un traje presurizado. En otras escenas, el interior del módulo presentaba elementos estructurales incompatibles con cualquier diseño del programa Apolo. El ingeniero de la NASA, Paul Sejd, uno de los expertos que analizó las imágenes, comentó: «Lo que aparece en esos videos no coincide con ninguna cabina del programa Apolo. Hay errores estructurales que solo un aficionado o un artista pasaría por alto».

Objeto extraño en un cráter de la Luna fotografiado por la Misión Apolo 15
Uno de los hallazgos más decisivos fue la identificación de partes exactas del metraje tomadas de misiones auténticas, especialmente del Apolo 15. Estas imágenes habían sido reencuadradas, distorsionadas o superpuestas con ruido analógico artificial para darles un aire envejecido. Esta técnica sugería un trabajo deliberado de edición más que la existencia de material original clasificado

Las supuestas tomas del "objeto extraterrestre" en el cráter coincidían, en cuanto a ubicación, con una formación geológica real fotografiada por el Apolo 15. Esta estructura, alargada y oscura, había sido objeto de especulaciones desde hacía años, pero los geólogos lunares nunca vieron en ella nada que justificara una explicación artificial.

Con el paso del tiempo, la investigación apuntó hacia el creador del material: el cineasta y artista francés Thierry Speth. Aunque nunca elaboró una confesión pública formal, sí reconoció haber participado en la creación de este tipo de material como parte de un proyecto artístico experimental. Además, varios colaboradores suyos admitieron haber trabajado en escenografías similares a las que aparecen en los videos. De esta forma, la autoría humana y contemporánea de las cintas quedó prácticamente demostrada.

Curiosamente, la fotografía que originó la historia, la extraña formación alargada captada por el Apolo 15 en la región de Izsak-D, ha seguido siendo reinterpretada por los entusiastas del misterio. Desde un punto de vista geológico, nada indica que sea un objeto artificial. Pero su forma peculiar y el contexto narrativo que se construyó a su alrededor, la elevaron a la categoría de icono visual del mito. Para la NASA, se trata simplemente de una pareidolia causada por el terreno lunar.

La supuesta Misión Apolo 20 es uno de los bulos (hoax) más populares de la era digital. En la subcultura de Internet, donde una imagen puede reinventarse infinitas veces, no es extraño en realidad que un simple accidente geológico acabara transformado en la columna vertebral de una conspiración global.

«Cuando la Historia deja huecos, la imaginación los rellena. Siempre ha sido así»

Palabras de Eugene Cernan en 1999, el último hombre en pisar la Luna.

Venera, las misiones soviéticas a Venus

En plena Guerra Fría y durante casi 20 años, las dos mayores potencias mundiales se lanzaban a una competición tecnológica en la exploración del espacio. El momento álgido de esta Carrera Espacial se produjo cuando el 21 de julio de 1969 el comandante Neil Armstrong se convertía en el primer ser humano que pisaba la Luna. Un éxito de las misiones Apolo de la NASA y que Estados Unidos necesitaba tras los logros conseguidos anteriormente por la Unión Soviética.

VenusEntre sus distintos éxitos, los soviéticos habían conseguido en 1957 poner en órbita en primer satélite artificial, el Sputnik 1, y ese mismo año conseguían también poner en órbita alrededor de la Tierra al primer ser vivo, la perrita Laika, dentro del Sputnik 2. En abril de 1961 la URSS lograba uno de los mayores avances de la carrera espacial cuando Yuri Gagarin a bordo del Vostok 1 se convertía en el primer hombre en el espacio. Son los hitos más conocidos del Programa Espacial de la Unión Soviética pero no los únicos, ya que las misiones espaciales continuaron y gracias al Programa Venera, en 1966 los soviéticos se convertían también en ser los primeros en conseguir posar un objeto humano en la superficie de otro planeta, el elegido fue Venus.

El Programa Espacial Venera (nombre ruso para Venus) fue una serie de sondas lanzadas por la Unión Soviética a Venus para recabar datos de este planeta. El programa se desarrolló entre 1961 y 1984 y aunque varias de las sondas fracasaron y no cumplieron su objetivo, otras lo lograron y entre la mucha información que transmitieron se incluyen las primeras fotografías de la superficie de Venus. Las sondas debían aguantar las extremas condiciones del planeta: una densa atmósfera compuesta principalmente de dióxido de carbono; una enorme presión atmosférica 90 veces superior a la presión atmosférica de la Tierra; y una temperatura media en la superficie de 464 grados, lo que convierte a Venus en el planeta más caliente del Sistema Solar.

Programa VeneraAdemás de las propias sondas Venera también se lanzaron a Venus sondas de otros programas como Sputnik o Cosmos, sin embargo se utilizaron como pruebas y tras fallar en sus objetivos no se incluyeron dentro del programa Venera. El primer intento de lanzar una sonda a Venus por la Unión Soviética fue la nave Tyazhely Sputnik (Venera 1VA No.1) el 4 de febrero de 1961. La misión falló,  reentrando de nuevo la nave en la atmósfera terrestre sobre Siberia el 26 de febrero, el gobierno soviético no llegó a reconocer el fallo y alegó que se trataba de una prueba para un satélite.

Oficialmente, la primera sonda del Programa Venera se lanzó el 12 de Febrero de 1961. Venera 1 (Venera-1VA No.2) pesaba 643 kilogramos, medía dos metros de altura e iba equipada con instrumentos científicos para realizar mediciones. Siete días después de su lanzamiento, el 19 de febrero, se perdió el contacto con la nave cuando se encontraba a 1.900.000 kilómetros de distancia de la Tierra. La misión Venera 1 se consideró fallida y las últimas noticias de la sonda fueron cuando el 19 de mayo de 1961 pasó a una distancia de 100.000 kilómetros de Venus, los científicos creen que quedó posteriormente en órbita alrededor del Sol (órbita heliocéntrica). Tras este fracaso, la Unión Soviética lanzó una serie de sondas como pruebas para las misiones a Venus que también resultaron fallidas aunque no se incluyeron dentro del Programa Venera.

Sonda Venera 1Cuatro años después se lanzaba la siguiente sonda, Venera 2 (3MV-4 No.4). Además de llevar instrumentos científicos iba equipada también con cámaras, su lanzamiento se produjo el 12 de noviembre de 1965. Su aproximación más cercana a Venus se produjo el 27 de febrero de 1966 cuando se constató que la sonda Venera 2 se encontraba a 24.000 kilómetros de distancia del planeta. Sin embargo poco después la nave comenzó a fallar y se la declaró perdida el 4 de marzo. Se cree que al igual que su antecesora, se quedó en órbita heliocéntrica.

La sonda Venera 3 fue lanzada el 16 de noviembre de 1965, con cerca de una tonelada de peso, era algo más pesada que sus predecesoras. Iba equipada con un sistema de comunicaciones, instrumentos para medir la presión atmosférica y medallones con el escudo de armas de la Unión Soviética. Su misión era posarse en la superficie de Venus y transmitir datos, algo que pudo conseguir entre otros motivos porque no iba equipada con ningún aparato especial para el aterrizaje, se esperaba que siguiera operativa tras llegar a la superficie. No llegó a completar su misión ya que el sistema de comunicaciones falló antes de llegar al planeta, sin embargo la sonda Venera 3 consiguió un hito histórico el 1 de marzo de 1966 cuando se estrelló contra Venus y se convertía en la primera nave u objeto creado por el hombre en impactar en la superficie de otro planeta. A partir de entonces, las sucesivas misiones Venera se contarían por éxitos del Programa Espacial Soviético.

Sonda Venera 4La sonda Venera 4 (4V-1 No.310) fue lanzada el 12 de junio de 1967 y se convirtió poco después en la primera misión que ha analizado in situ la atmósfera de otro planeta. Tras una corrección de su trayectoria el 29 de julio cuando la sonda se encontraba a más de 12 millones de kilómetros de la Tierra, el 1 de octubre de 1967 la nave Venera 4 entraba en la atmósfera de Venus. Durante su entrada los escudos térmicos tuvieron que soportar los 11.000 °C, poco después, a una altitud de 52 kilómetros se desplegó el paracaídas y se comenzaron a recabar datos de la atmósfera que se transmitieron a la Tierra.

A 52 kilómetros de altitud Venera 4 transmitió que la temperatura era de 33 °C y una presión similar a la Tierra, tras 26 kilómetros de descenso, los datos enviados indicaban que la temperatura exterior había ascendido a 262 °C, la presión era ya de 22 atmosferas mientras continuaba subiendo a medida que la sonda se acercaba a la superficie. Poco después se cortó la transmisión, los científicos creen que se pudo posar de forma suave sobre la superficie de Venus aunque hay ciertas dudas al respecto ya que la nave solo podía soportar hasta 25 atmósferas de presión y posteriormente se confirmó que la presión atmosférica de Venus puede llegar hasta las 90 atmósferas.

Venera 4 fue un absoluto éxito, el análisis químico reveló entre otras mediciones que la atmósfera venusiana estaba compuesta casi por completo de dióxido de carbono. Se constató que Venus tenía una temperatura extremadamente alta y los datos sugerían que si en algún momento tuvo agua había desaparecido por completo hacía mucho tiempo. Las siguientes sondas lanzadas en 1969, Venera 5 y Venera 6, también pudieron cumplir sus respectivas misiones y tras su entrada en la atmósfera de Venus durante su descenso estuvieron transmitiendo datos a la Tierra acerca de la atmósfera del planeta durante más de 50 minutos.

Superficie de Venus
La misión de la sonda Venera 7, lanzada el 17 de agosto de 1970, era la de aterrizar de forma suave sobre la superficie de Venus. Tras entrar en la atmósfera del planeta el 15 de diciembre, se desplegó el paracaídas y comenzó a recabar datos. Un fallo en el paracaídas provocó que una parte del descenso lo realizará a más velocidad, impactado con la superficie de Venus a 16,5 m/s, sin embargo la sonda sobrevivió al impacto y pudo transmitir convirtiéndose en la primera nave espacial en transmitir datos desde la superficie de otro planeta.

Los datos enviados fueron lecturas de temperatura que indicaban una temperatura en la superficie de Venus de 475 °C. Poco después, en 1972, la sonda Venera 8 completaba también su misión satisfactoriamente transmitiendo datos sobre la radiactividad del planeta y de sus vientos durante más de 50 minutos. Sirvió para confirmar también los datos de presión atmosférica y altísimas temperaturas en la superficie de planeta enviados por las sondas anteriores. 11 segundos después de posarse la sonda dejó de funcionar debido a las extremas condiciones de Venus.

El 8 de junio de 1975 se producía el lanzamiento de lo que sería el siguiente gran éxito del Programa Espacial Soviético, la sonda Venera 9 (4V-1 No. 660) . Esta nave estaba compuesta por un orbitador y un módulo de aterrizaje (Lander) que sumaban un peso total de casi cinco toneladas. El 20 de octubre de 1975 el Lander se separó el orbitador y aterrizó en el planeta. Gracias a su sistema de refrigeración estuvo funcionando y recabando datos durante 50 minutos antes de ser aplastada por las 90 atmósferas de presión del planeta. En ese tiempo pudo tomar y transmitir a la Tierra las primeras fotografías de la superficie de Venus de la historia.
 
Venera 9 primeras imágenes de la superficie de Venus

Poco después, el 25 de octubre, la misión Venera 10, se completaba también de forma exitosa tras aterrizar su módulo en la superficie del planeta, recabar datos durante 65 minutos y conseguir transmitir más fotografías de Venus. Las siguientes misiones, Venera 11 y Venera 12 se consideraron también un éxito, tras conseguir entrar en la atmósfera venusiana y recopilar datos durante más de un hora tras aterrizar, aunque esta vez no llevaban cámaras incorporadas.

Las siguientes sondas, Venera 13 y Venera 14, eran naves prácticamente idénticas, con un peso de 760 kilos y se lanzaron casi al mismo tiempo, con cinco días de diferencia, en octubre de 1981. Venera 13 fue la primera en llegar, aterrizando sobre Venus el 1 de marzo de 1982, realizando mediciones, enviando datos a la Tierra y tomando las primeras fotografías a color de la superficie de Venus. La sonda Venera 14 aterrizó en el planeta también de forma exitosa el 5 de marzo a casi 1.000 kilómetros del módulo anterior, realizando mediciones y tomando más fotografías.

Venera 13 primeras fotos a color de Venus

Dos años después, en junio de 1983, se lanzaban las dos últimas sondas del Programa Venera a Venus, las sondas Venera 15 y Venera 16. Se trataban de dos naves idénticas Venera 4V-2 que cuya misión era orbitar el planeta mientras cartografiaban con ondas de radar la superficie de Venus. Juntas estuvieron alrededor del planeta durante 8 meses mapeando aproximadamente el 25% de la superficie de Venus.

El Programa Venera se daba por finalizado y la Unión Soviética continuó sus investigaciones de Venus a través del Programa Vega en las que las naves iban a ser también aprovechadas para estudiar el paso del Cometa Halley en 1986.

Sonda Venera 3

Sondas Venera 13 y 14 Venus

Venera 15 y 16

Fotografía de la superficie de Venus, Programa Venera

Fotografía Superficie de Venus