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Haunebu, el mito de los Ovnis nazis

En los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, el régimen del Tercer Reich alemán comenzó a apostar por lo que denominó Wunderwaffe, literalmente "armas maravillosas". Este término tan llamativo no era en realidad mera propaganda, sino que respondía a un intento desesperado de revertir el curso de la guerra mediante avances tecnológicos disruptivos.

Haunebu, el mito de los Ovnis nazis
De hecho, algunas de esas armas fueron muy reales. Prototipos como el Messerschmitt Me 262 no solo supusieron una revolución en la aviación militar al introducir el motor a reacción en combate, sino que incluso se pretendieron utilizar para el proyecto Amerika Bomber con el objetivo de bombardear Estados Unidos. Por otra parte, los misiles V-2, desarrollados bajo la dirección de Wernher von Braun, se convirtieron en los primeros cohetes balísticos de largo alcance, capaces de alcanzar el borde del espacio antes de caer sobre sus objetivos.

Junto a estos proyectos operativos, existieron otros más experimentales, como las alas volantes de los hermanos Horten o diseños conceptuales de aeronaves de despegue vertical. Muchos de ellos no pasaron de la fase de prototipo, pero reflejan un clima de innovación acelerada, donde los límites de la ingeniería se empujaban constantemente.

Este contexto es fundamental para entender el nacimiento del mito de los Haunebu, conocidos popularmente como "los Ovnis nazis". Si bien estas supuestas naves espaciales no aparecen en ningún archivo histórico, la idea de que Alemania estaba explorando soluciones radicales en las que se combinaban avances reales con prototipos y proyectos inacabados, abrió la puerta para todo tipo de especulaciones y teorías sobre que quizás existieron proyectos ultrasecretos que no llegaron a salir a la luz.

El origen de los Haunebu

A diferencia de las Wunderwaffe documentadas, los Haunebu no aparecen en registros contemporáneos del periodo nazi. Su historia comienza a tomar forma años después de la Segunda Guerra Mundial, especialmente a partir de la década de 1950, cuando empiezan a circular relatos sobre aeronaves circulares desarrolladas en secreto.

En muchos de estos relatos se describen a los Haunebu como máquinas extraordinarias. No se trataría de simples aviones experimentales, sino de discos voladores capaces de despegar verticalmente, alcanzar velocidades extremas y ejecutar maniobras imposibles para la tecnología convencional de la época. Se llega a hablar incluso de sistemas de propulsión basados en conceptos como la antigravedad o campos energéticos desconocidos.

El mito se vuelve más complejo con la aparición de los supuestos modelos Haunebu I, II , III y IV, los cuales representarían distintas etapas de desarrollo. Sin embargo, los documentos que tradicionalmente suelen presentarse como evidencia de que los Haunebu realmente existieron, aparecieron décadas después del final de la guerra. Sus planos contienen errores técnicos, terminología inconsistente y estilos gráficos que no corresponden con la documentación alemana de los años 40. Para la mayoría de historiadores, se trata simplemente de reconstrucciones modernas o directamente falsificaciones.

El secretismo del régimen nazi, unido a la destrucción de archivos al final de la guerra, dejo espacios para todo tipo de especulaciones y teorías. A ellas se suman además la supuesta conexión de estos Ovnis nazis con el "Vril", que establecen una narrativa paralela en la que ciencia y esoterismo se entrelazan.

Supuesta fotografía de un platillo volador nazi Haunebu

La enigmática conexión Vril con los Haunebu

Si hay un elemento que lleva la historia de los Haunebu definitivamente más allá de la ingeniería experimental y la sitúa en el terreno de lo esotérico, ese es el llamado "Vril". A diferencia de otros conceptos asociados a las supuestas tecnologías nazis, el Vril no nace en laboratorios ni en archivos militares, sino en la literatura.

El término aparece por primera vez en 1871 en la novela "The Coming Race" (disponible en Amazon en español) del escritor británico Edward Bulwer-Lytton. En esta obra, se describe una civilización subterránea que domina una energía misteriosa llamada "Vril", capaz de curar enfermedades, destruir enemigos o alimentar máquinas. Aunque se trataba de una ficción, la idea tuvo una sorprendente repercusión en ciertos círculos esotéricos de finales del siglo XIX y principios del XX.

Portada libro The Coming Race
Con el tiempo, algunos movimientos ocultistas comenzaron a tratar el Vril como si se tratara de una fuerza real, una especie de energía primordial que podía ser canalizada por individuos o tecnologías avanzadas. Es en este punto donde la narrativa empieza a cruzarse con el imaginario del Tercer Reich.

Diversas teorías, surgidas principalmente décadas después de la guerra, sostienen la existencia de una supuesta "Sociedad Vril", un grupo secreto que habría investigado esta energía y colaborado con el régimen nazi en proyectos tecnológicos avanzados. Según estos relatos, el Vril no solo sería una fuente de poder casi ilimitada, sino también el principio sobre el que se habrían desarrollado las naves Haunebu y otros artefactos similares.

En estas versiones, la tecnología nazi deja de ser simplemente avanzada para convertirse en algo radicalmente distinto: una fusión entre ciencia, ocultismo y conocimiento desconocido. Se habla de motores basados en el Vril, de campos energéticos capaces de anular la gravedad e incluso de contactos con inteligencias no humanas que habrían transmitido este saber.

Si nos atenemos a lo que sabemos con certeza, no existe evidencia documental de que una "Sociedad Vril" haya existido realmente como organización estructurada dentro del aparato nazi. Tampoco hay registros de investigaciones científicas serias relacionadas con una energía de estas características. 

Por otra parte, esto no significa que el régimen nazi estuviera completamente ajeno al pensamiento esotérico. Algunos sectores sí mostraron interés por mitologías, simbolismos y teorías pseudocientíficas, pero, que se haya podido demostrar, ese interés nunca se tradujo en desarrollos tecnológicos comprobables de la naturaleza que describen estas teorías.

De las bases secretas al imaginario popular

Con el paso del tiempo, el mito de los Haunebu se expandió incorporando nuevos elementos. Uno de los más persistentes es la supuesta base nazi en la Antártida, en la región conocida como Neuschwabenland. 

Históricamente, la Alemania nazi realizó una expedición a Nueva Suabia en los años 30, pero las teorías posteriores transformaron ese hecho en algo mucho más ambicioso: un enclave secreto donde el régimen habría continuado desarrollando tecnología avanzada tras la guerra.

Emblema de la expedición nazi a la Antártida
En estas versiones, los Haunebu no solo habrían existido, sino que habrían seguido evolucionando lejos de la mirada del mundo. Algunas teorías van aún más lejos, sugiriendo la participación de conocimientos de origen desconocido o incluso extraterrestre. Estas ideas, aunque fascinantes, carecen de cualquier respaldo empírico.

Lo que sí resulta evidente es cómo este mito ha sobrevivido gracias a su capacidad de adaptación. A partir de los años 50, con el auge de los avistamientos de Ovnis tras el incidente de Kenneth Arnold en 1947, las historias sobre discos voladores nazis encontraron el caldo de cultivo perfecto donde encajar. La tecnología secreta del pasado se reinterpretaba ahora como el posible origen de otros fenómenos contemporáneos.

En última instancia, los Haunebu representan una prolongación de otros mitos asociados a las Wunderwaffe. Si aquellas armas reales ya parecían adelantadas a su tiempo, estas supuestas naves espaciales llevan esa idea hasta sus últimas consecuencias. 

En la actualidad, el mito de los Haunebu forma parte de un imaginario más amplio en el que confluyen historia alternativa, ciencia ficción y teorías conspirativas. El mito aparece en diversas novelas, películas y videojuegos, donde simbolizan una versión hipotética y distópica del desarrollo tecnológico nazi llevado a su extremo. Ya no se trata solo de ingeniería avanzada, sino de una tecnología que desafía tanto los límites de la ciencia, como también los de la realidad tal y como la entendemos.

Wunderwaffe, las futuristas armas nazis durante la Segunda Guerra Mundial

El término Wunderwaffe, cuyo significado en alemán es literalmente "arma maravillosa", fue acuñado durante los últimos años de la Segunda Guerra Mundial para describir los ambiciosos proyectos bélicos que buscaba desarrollar el Tercer Reich. Estos proyectos tenían como objetivo crear armas revolucionarias y nunca antes vistas, que pudieran revertir la suerte del conflicto en favor de la Alemania nazi, la cual se encontraba ya en una situación cada vez más desesperada.

Wunderwaffe - las superarmas futuristas de la Alemania nazi
Así, la idea de desarrollar estas futuristas armas "Wunderwaffe" surgió a partir de la convicción de que avances tecnológicos espectaculares podían compensar la desventaja militar y económica que Alemania sufría frente a los Aliados. Entre estas armas se incluyen algunos de los primeros misiles balísticos y de crucero, como el Cohete V-2 (Vergeltungswaffe 2), así como aviones a reacción avanzados, tanques pesados y diversas armas experimentales que parecen de ciencia ficción.

Aunque muchas de estas armas no pasaron de la primeras fases de investigación, ni se llegaron a desplegarse de forma significativa o efectiva antes del colapso de la Alemania nazi en 1945, las Wunderwaffe combinaban innovaciones reales con promesas propagandísticas, y aunque no lograron cambiar el curso de la guerra, sí impulsaron avances que influyeron en la tecnología militar y espacial de la posguerra. Los misiles V-2, por ejemplo, fueron los primeros misiles balísticos de largo alcance de la historia y anticiparon la era de los cohetes espaciales y los misiles modernos.

Estas son algunas de las Wunderwaffe o armas maravillosas nazis más destacables diseñadas por el Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras algunas nunca pasaron de la mesa de diseño y quedaron como conceptos casi de fantasía o ciencia ficción, otros proyectos llegaron a ponerse en funcionamiento y a desplegarse en el campo de batalla, influyendo notablemente en muchos casos en todo tipo de desarrollos tecnológicos, militares y científicos posteriores una vez finalizó el conflicto.  

Cohete V-2 (Vergeltungswaffe 2)

El cohete V-2 fue el primer misil balístico de largo alcance de la historia y uno de los proyectos más ambiciosos del Tercer Reich. Con 14 metros de longitud y un peso de lanzamiento de aproximadamente 12.500 kilogramos, el V-2 portaba una ojiva de cerca de una tonelada de explosivos. Era impulsado por un motor de combustible líquido a base de alcohol y oxígeno líquido, alcanzando una velocidad terminal de más de 5.700 km/h y una altitud de hasta 80 kilómetros antes de descender en un arco balístico hacia su objetivo.

El programa fue dirigido principalmente por Wernher von Braun y desarrollado en el centro de investigación de Peenemünde. Su primera prueba exitosa tuvo lugar en octubre de 1942 y se desplegó operativamente a partir de septiembre de 1944. Se lanzaron más de 3.000 cohetes V-2 contra objetivos en Londres, Amberes, Lieja y otras ciudades, causando la muerte de aproximadamente 9.000 civiles y soldados aliados, además de las decenas de miles de trabajadores forzados que perecieron en la producción y construcción de estas armas.

El impacto psicológico de estas armas era enorme debido a que eran supersónicas, lo que implica que no había forma de oír su aproximación. Aunque su precisión era limitada y su costo muy elevado, el V-2 marcó el inicio de la era de los misiles y fue una referencia tecnológica para la posterior carrera espacial. Después de la guerra, científicos alemanes como von Braun fueron reclutados por Estados Unidos y la URSS para desarrollar sus propios programas de misiles y cohetes espaciales.

El cohete nazi V2 - Vergeltungswaffe 2


Cazabombardero Horten Ho 229

El Horten Ho 229 fue uno de los diseños más avanzados y futuristas del programa Wunderwaffe. Concebido por los hermanos Reimar y Walter Horten, este avión de ala volante estaba diseñado para ser un cazabombardero a reacción, combinando velocidad y sigilo gracias a su perfil aerodinámico.

El Ho 229 tenía una longitud de 7,5 metros y una envergadura de 16,8 metros. Su propulsión provenía de dos motores a reacción Junkers Jumo 004, los mismos utilizados en el Me 262. Su velocidad máxima proyectada era de alrededor de 970 km/h.

El primer vuelo no tripulado de un prototipo tuvo lugar en marzo de 1944, mientras que la primera prueba tripulada se realizó poco después. Sin embargo, solo se construyeron tres prototipos y el Ho 229 nunca pasó en realidad de la fase de pruebas.

Su particular diseño generó posteriormente un intenso debate sobre la posibilidad de que este prototipo fuera indetectable para los radares, aunque esto no llegó a probarse en su momento. Tras la guerra, el único prototipo superviviente fue capturado por las tropas estadounidenses y enviado a Estados Unidos, donde hoy forma parte de la colección del Smithsonian Institution.

El prototipo Horten Ho 229


Bomba V-1 (Vergeltungswaffe 1)

La bomba volante V-1, conocida también como “buzz bomb”, “doodlebug” por el característico sonido de su motor pulsorreactor, fue el primer misil de crucero operacional. Con una longitud de 8 metros y un alcance de unos 250 kilómetros, el V-1 transportaba una carga explosiva de 850 kilogramos, mientras que su velocidad de vuelo rondaba los 640 km/h.

El V-1 era lanzado desde rampas situadas en el norte de Francia y posteriormente, aunque en menor medida, desde aviones Heinkel He 111. Su guía era muy rudimentaria: un simple piloto automático giroscópico mantenía el rumbo y, al agotarse el combustible, el arma caía sobre el objetivo.

Se empezó a usar en junio de 1944, con Londres como el principal objetivo de ataque. En el pico de la campaña, se lanzaron hasta 100 misiles al día. Las defensas antiaéreas aliadas y los cazas Spitfire y Tempest lograron derribar un gran número de estos misiles, pero aún así causaron decenas de miles de víctimas y daños materiales significativos. Al igual que otras "armas maravillosas" de la Alemania nazi, el V-1 influyó en el desarrollo posterior de misiles de crucero y es considerado un precursor de estos sistemas de armas.

La bomba volante V-1


Tanque Panzer VIII Maus

El Panzerkampfwagen VIII Maus (Panzer VIII "Maus") fue el tanque más pesado jamás construido, un auténtico monstruo de la guerra acorazada. Diseñado por Ferdinand Porsche, este supertanque pesaba 188 toneladas y estaba armado con un cañón principal de 128 mm, así como un cañón coaxial de 75 mm. Su blindaje frontal de 240 mm lo hacía prácticamente invulnerable a los cañones antitanque aliados.

Debido a su enorme tamaño y gran peso, su movilidad era sin embargo extremadamente limitada. Su velocidad máxima era de apenas 20 km/h y su transporte por carretera o ferrocarril era impracticable. Solo se llegaron a completar dos prototipos del Panzer VIII Maus en 1944, y aunque también se realizaron pruebas de movilidad y disparo, nunca entró en combate real.

El Panzer VIII Maus era un ejemplo extremo de la fascinación nazi por las denominadas “armas de invulnerabilidad”, y aunque sus dimensiones eran ya gigantescas, su tamaño quedaba lejos de los supertanques Landkreuzer.

Estos dos proyectos de tanques colosales, que nunca llegaron a construirse, incluían al Landkreuzer P. 1000 Ratte, un supertanque de 35 metros de largo y 1.000 toneladas de peso; y el Landkreuzer P 1500 Monster, un prototipo que hubiera alcanzado los 42 metros de longitud, 18 metros de altura y un peso de 1.500 toneladas. 

Recreación del Panzer VIII Maus


Avión de combate Messerschmitt Me 262

El Me 262 fue el primer avión de combate a reacción que llegó a operar en combate. Con una velocidad máxima de 870 km/h, dejaba obsoletos a todos los cazas con motor de pistón de la época. Estaba propulsado por dos motores a reacción Junkers Jumo 004 y armado con cuatro cañones MK 108 de 30 mm. Su desarrollo comenzó en 1939, pero problemas técnicos y la insistencia de Hitler en convertirlo en un bombardero retrasaron su entrada en servicio. No fue hasta mediados de 1944 que comenzó a operar con escuadrones de élite como el Jagdgeschwader 7 (JG 7).

A pesar de su superioridad técnica, la falta de pilotos entrenados y la escasez de combustible limitaron su efectividad. Se estima que el Me 262 derribó más de 500 aviones aliados, pero no pudo contrarrestar la abrumadora superioridad numérica enemiga. Tras la guerra, su diseño influyó profundamente en los primeros cazas a reacción de la posguerra.

Como curiosidad muy poco conocida, el Messerschmitt Me 262 fue uno de los prototipos de aviones elegidos inicialmente para el proyecto Amerika Bomber, un audaz plan de la Alemania nazi que pretendía bombardear la costa este de Estados Unidos.

El avión de combate Messerschmitt Me 262


Submarino tipo XXI "Elektroboot"

El submarino tipo XXI fue el submarino más avanzado de la Segunda Guerra Mundial. Su diseño optimizado para la navegación sumergida lo diferenciaba radicalmente de los U-Boot anteriores, que eran esencialmente buques de superficie con capacidad limitada de inmersión.

Equipado con baterías mucho más potentes y un casco hidrodinámico más eficiente, podía operar sumergido durante días y alcanzar una velocidad de hasta 17 nudos bajo el agua. Su armamento consistía en seis tubos lanzatorpedos de 533 mm.

Aunque entraron en servicio en 1945, demasiado tarde para tener un impacto estratégico, sentaron las bases para el diseño de submarinos de la Guerra Fría y tuvieron una enorme influencia en los desarrollos soviéticos y estadounidenses.

Fotografía del Submarino tipo XXI Elektroboot


Cañón Gustav (Schwerer Gustav)

El cañón Gustav, conocido como Schwerer Gustav o "Gran Gustav", fue el arma de artillería más grande jamás construida. Diseñado por la firma Krupp en la década de 1930, su propósito era destruir fortificaciones imposibles de abatir con artillería convencional, como la Línea Maginot francesa.

El Gustav tenía un calibre de 800 mm (0,8 metros), un peso total de 1.350 toneladas y un cañón de 30 metros de largo. Su munición incluía proyectiles de alto explosivo de 4,8 toneladas o perforantes de 7 toneladas, capaces de penetrar más de 7 metros de hormigón armado o un metro de acero. Su alcance máximo era de unos 47 kilómetros.

El montaje y preparación del Gustav era una hazaña logística titánica: necesitaba vías de ferrocarril especialmente reforzadas y un equipo de 2.000 personas para su operación y mantenimiento. El cañón disparó por primera vez durante el sitio de Sebastopol en 1942, donde destruyó fortificaciones soviéticas con notable efectividad. Sin embargo, debido a su inmenso tamaño y vulnerabilidad a la aviación enemiga, su uso quedó limitado a este único escenario.

Después de la batalla de Sebastopol, el Gustav fue almacenado y solo disparó algunas veces más en condiciones de prueba. Al final de la guerra, el arma fue destruida por las propias fuerzas alemanas para evitar su captura por los Aliados. El Gustav simboliza así la obsesión nazi con las armas colosales, aunque su valor estratégico real fue muy reducido. De haberse llegado a construir el supertanque Landkreuzer P 1500 Monster, el objetivo del Tercer Reich era que montara un cañón Gustav como arma principal.

El supercañón Schwerer Gustav


Caza Heinkel He 162 "Volksjäger"

El He 162 fue concebido en el contexto desesperado de finales de 1944. Su nombre "Volksjäger" (caza del pueblo) reflejaba la idea de un caza barato y rápido de producir, con la idea de que pudiera ser pilotado incluso por adolescentes de las Juventudes Hitlerianas.

Fabricado principalmente en madera debido a la escasez de metales estratégicos en ese momento de la guerra, estaba propulsado por un solo motor a reacción BMW 003 montado sobre el fuselaje. Podía alcanzar velocidades de hasta 900 km/h, pero sufría de serios problemas estructurales y de fiabilidad.

Su primer vuelo tuvo lugar en diciembre de 1944, y se construyeron cerca de 300 unidades. Sin embargo, la falta de pilotos entrenados y la rapidez con que fue desarrollado provocaron numerosos accidentes. Aunque algunos ejemplares llegaron a entrar en combate en 1945, su impacto real fue mínimo.

Fotografía del caza Heinkel He 162


El Cañón Solar (Sonnengewehr)

El llamado cañón solar (Sonnengewehr) fue un concepto extremadamente ambicioso y casi de ciencia ficción propuesto por el ingeniero Hermann Oberth, uno de los pioneros de la astronáutica. La idea consistía en colocar en órbita terrestre un gigantesco espejo parabólico de 9 kilómetros de diámetro, construido a partir de miles de láminas metálicas reflectantes.

El objetivo era enfocar la luz solar en un haz concentrado que pudiera incinerar objetivos en la Tierra. Según los cálculos teóricos, el espejo habría sido capaz de generar temperaturas lo suficientemente altas como para destruir ciudades enteras o provocar incendios masivos.

Este concepto nunca pasó de la fase de diseño preliminar. Las enormes dificultades técnicas, tales como poner en órbita semejante estructura, la alineación precisa y la imposibilidad de controlarla desde la Tierra en condiciones reales, hicieron que el proyecto quedara rápidamente relegado a la categoría de "arma de fantasía". Sin embargo, la idea es en realidad interesante porque refleja cómo el régimen nazi estaba dispuesto a explorar propuestas tecnológicas extremas y visionarias, incluso si eran completamente irrealizables en la práctica.

El proyecto nazi del Cañón solar - Sonnengewehr


Die Glocke ("La Campana")

Die Glocke, o "La Campana", es uno de los más enigmáticos y polémicos proyectos supuestamente desarrollados en la Alemania nazi dentro de sus "Wunderwaffe". Según afirmaron diversas fuentes, testimonios posteriores y rumores, Die Glocke era un dispositivo en forma de campana de unos 2,7 metros de altura y 1,5 metros de diámetro, con una carcasa de metal muy pesado.

En base a la poca información que se tiene sobre este aparato, rumores en la mayoría de los casos, Die Glocke contenía dos cilindros que giraban en sentido contrario a gran velocidad y que estaba asociado a una especie de "suero rojo" misterioso conocido como "Xerum 525". Se especula que el aparato generaba un campo magnético o gravitatorio anómalo, o que buscaba manipular el espacio-tiempo, posiblemente como un arma de energía o un dispositivo de antigravedad.

No hay pruebas documentales sólidas de la existencia real de la Campana nazi y su historia está rodeada de conspiraciones. Algunos historiadores sugieren que podría haber sido un experimento real relacionado con la energía nuclear o la investigación de propulsión avanzada, pero sin resultados prácticos conocidos. Otros lo ven como simplemente un mito o leyenda alimentada por la fascinación popular con las "armas milagrosas" nazis.

Lo cierto es que no existen documentos técnicos verificables de la época que respalden el desarrollo o la existencia de Die Glocke. Sin embargo, su aura misteriosa sigue generando teorías y novelas conspiranoicas, convirtiéndose en uno de los mitos más persistentes de la tecnología nazi.

El supuesto proyecto nazi Die Glocke - La campana


Otras Wunderwaffe o armas maravillosas nazis

Los proyectos de Wunderwaffe durante la Segunda Guerra Mundial se cuentan por docenas. Para finalizar el artículo, además de las ya vistas, entra otras "armas maravillosas" que merece la pena mencionar, encontramos:

Sturmgewehr 44 (StG 44): Primer fusil de asalto real de la historia, combinaba fuego automático y semiautomático. Fue la base para futuros diseños de fusiles de asalto.

Prototipo del supercañón V-3 Hochdruckpumpe
Wasserfall: Primer misil tierra-aire guiado, diseñado para interceptar bombarderos aliados. Fue probado pero no llegó a producirse a gran escala.

V-3 Hochdruckpumpe: Supercañón de largo alcance destinado a bombardear Londres desde Francia. Solo se construyeron cañones de prueba.

U-Boot lanzamisiles: Fue un concepto experimental desarrollado a finales de la Segunda Guerra Mundial, en el que submarinos alemanes estaban equipados para disparar cohetes o misiles V-2 con la idea era atacar objetivos costeros desde el mar, utilizando la capacidad de sigilo de los submarinos y el poder devastador de los misiles. Nunca se puso en práctica y el concepto se abandonó cuando la guerra estaba llegando a su fin.

Me 163 Komet: El primer caza cohete operacional, muy rápido pero con muy poca autonomía y peligrosos accidentes durante los aterrizajes.

Panzerfaust: Arma antitanque portátil, muy sencilla y efectiva. Utilizada por la infantería alemana para destruir blindados enemigos.

Flettner Fl 184: Fue un prototipo experimental de autogiro y helicóptero de combate desarrollado por Anton Flettner en 1941. El Fl 184 estaba pensado como explorador y artillero para tareas de reconocimiento naval, con la idea de operar desde buques de guerra o submarinos. Su diseño influyó en experimentos posteriores de helicópteros militares.

La catástrofe del Möhnesee, el bombardeo británico de la presa del Ruhr durante la Segunda Guerra Mundial

Entre el 16 y el 17 de mayo de 1943, Gran Bretaña iniciaba la denominada "Operación Chastise", un ataque de la Fuerza Aérea británica (RAF) contra varias presas situadas en el valle del Ruhr.

La catástrofe del Möhne, la presa tras el bombardeo
En plena Segunda Guerra Mundial, el objetivo aliado era detener la producción de armamento en esta zona de Alemania. El mayor daño lo sufrieron las presas del Möhnesee y del Edersee, cuando las bombas rompieron las estructuras causando una gran inundación que mató a cientos de personas, principalmente civiles alemanes y prisioneros de guerra soviéticos que habían sido condenados a trabajos forzados por el Tercer Reich.

El lago Möhnesee es un lago artificial que se creó con la construcción de una gran presa entre 1908 y 1913, para el suministro de agua potable a la población y abastecer a la industria en esta área del Ruhr. La presa (Möhnetalsperre) tiene una longitud de 650 metros, una altura de 40 metros, un ancho de 34 metros, siendo la barrera artificial para una capacidad de 130 millones de metros cúbicos de agua. Poco después de su construcción se convirtió en un popular destino turístico de Westfalia durante la época de la República de Weimar.

Tras la gran barrera de hormigón de la presa se encuentra el valle de Möhne, con varias aldeas y Neheim como la primera ciudad importante más cercana. También se podía visitar en la zona el antiguo monasterio Himmelpforten, construido en el siglo XIII y destruido por la inundación tras la destrucción de la presa.

Junto a los edificios residenciales, se ubicaban varias plantas industriales. La principal industria de metales de la ciudad había estado produciendo municiones y blindajes desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. La escasez de mano de obra llevó a que comenzaran a utilizarse prisioneros de guerra para trabajos forzados, construyéndose en Möhnetal, cerca de las fábricas, el campo de trabajo de Möhnewiesen en 1942. Inicialmente diseñado para 700 personas, este campo de trabajos forzados albergaba en mayo de 1943 entre 1200 y 1500 trabajadores, principalmente de Europa del Este.

Vista aérea de la presa antes del bombardeo británico
Las presas de la cuenca del Rhur suministraban agua a las plantas termoeléctricas, plantas hidroeléctricas, plantas de suministro de vapor, refinerías de acero e industrias varias asociadas a la producción bélica del régimen nazi.

En 1940 se produjeron varias incursiones aéreas de las fuerzas británicas en Neheim, acercándose peligrosamente a la represa del Möhnesee. Esto llevó a que se solicitara a los altos mandos de la Wehrmacht una mejor protección de la presa, enfatizando su importancia estratégica. 

También se hizo una propuesta para limitar el riesgo para la población, bajando el nivel del agua, sin embargo, ninguna se tomó en consideración, argumentando que la presa no podría ser destruida con un bombardeo.

El motivo para este rechazo es que, según las estimaciones realizadas por los expertos militares alemanes, un ataque con bombas convencionales únicamente causaría unos daños estructurales en la presa con una profundidad máxima de 7 metros, lo que provocaría una inundación considerable pero ninguna catástrofe.

A pesar de ello finalmente se decidió tomar medidas para la defensa ante un posible ataque aliado en Möhnetalsperre, aunque los preparativos fueron deficientes y otras presas del Ruhr como Eder y Sorpetalsperre apenas contaron con ninguna defensa.

Las medidas de defensa cambiaron continuamente, no existía ningún plan de emergencia, y solo se contaba con un deficiente sistema de alerta por el que un guardia debía llamar a un centro de control en la oficina de correos situado en la ciudad de Soest. A partir de este primer aviso, las comunidades afectadas serían contactadas telefónicamente.

En 1937, antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Aérea Británica ya había comenzado a hacer planes para destruir las represas en Alemania en caso de una posible guerra con la Alemania nazi. Con este propósito, el ingeniero británico Barnes Wallis desarrolló a partir de 1938 un tipo especial de bomba rodante, ya que las bombas convencionales no eran adecuadas. Esta nueva bomba debía saltar primero sobre la superficie del agua, hundirse justo antes de la pared de la barrera y explotar a unos 9 metros de profundidad, donde las paredes de la presa son más débiles.

Bomba rodante británica para destruir presas en la Segunda Guerra Mundial

Con el conflicto en pleno desarrollo, en 1942 Wallis presentó a los altos mandos de la RAF un plan detallado con su nueva bomba rodante. El plan fue aprobado, siendo denominado "Operation Chastise" (Operación Castigo). El objetivo era interrumpir el suministro de agua e indirectamente el suministro de energía en el área del Ruhr, asestando así un duro golpe a la industria de producción de acero y a la industria armamentística alemana. Con la paralización de la industria del Ruhr, se confiaba en que la guerra pudiera acortarse sustancialmente. En el ataque aliado no se esperaba una alta cifra de bajas civiles, sin embargo la posibilidad fue tácitamente aceptada por los altos mandos británicos.

Para atacar las presas se formó al escuadrón 617 de la RAF, apodado "Dambusters", bajo el mando del comandante Guy Gibson. La Operación Chastise se encuadraba dentro de la primera batalla del Ruhr, como parte de una ofensiva aérea contra ciudades como Dortmund, Duisburgo o Bochum que fueron bombardeadas previamente. 

Avión británico con una bomba rodante
Durante la primavera de 1943, toda el área alrededor de la presa del Möhnesee fue explorada casi diariamente por aviones de reconocimiento. Poco antes del ataque, la represa se encontraba llena por la inundación de primavera, lo que aumentaba las posibilidades de éxito.

En la tarde del 16 de mayo de 1943 se lanzaron desde la base militar británica de Scampton varias oleadas 19 bombarderos del tipo Avro 683 Lancaster, protegidos por varios aviones escolta. Cada bombardero llevaba en su interior una bomba rodante. El objetivo era la destrucción de las seis presas principales del Ruhr: Möhne, Sorpe, Diemel, Henne, Lister y Edertalsperre.

Varios aviones aliados se perdieron debido al fuego enemigo al atravesar territorio alemán, y los bombarderos que lo consiguieron llegaron poco después de la medianoche cerca del lago, reagrupándose sobre el bosque de Arnsberg en una noche de luna llena sin nubes.

El primer ataque lo realizó el comandante del escuadrón, Guy Gibson, pero no tuvo éxito. El segundo avión fue alcanzado por un cañón antiaéreo, cayendo la bomba por encima del muro de hormigón, destruyendo la central eléctrica ubicada allí, y estrellándose finalmente el avión en la zona.

Tras otros ataques fallidos, las defensas alemanas se quedaron prácticamente sin munición, y en el quinto ataque, una de las bombas explotó a las 00:45 del 17 de mayo de 1943 en medio de la pared de hormigón de la presa del Möhnesee, abriendo un enorme agujero de 30 metros que poco después se ampliaría hasta los 76 metros.

Una hora después, los bombarderos destruyeron también el muro de contención de la presa del Eder. El ataque al Sorpetalsperre causó daños menores, mientras que los ataques al resto de las presas del Ruhr no alcanzaron sus objetivos.

Fotografía de la rotura de la presa del Möhne en 1943
Los mayores daños fueron los causados por la destrucción de la presa Möhnesee, pasando a conocerse popularmente como "La catástrofe del Möhne" (Möhnekatastrophe). Debido a la presión, el agua se abrió paso entre la brecha del muro con una gran fuerza, creando una ola de 12 de metros de altura que se desplazó por el valle a 25 kilómetros por hora.

El agua llegó primero al pequeño pueblo de Günne, arrancando árboles , destruyendo las casas, y acumulando escombros que siguieron recorriendo el valle con la riada. A cinco kilómetros de la presa la marea llegó al antiguo monasterio Himmelpforten, matando al pastor local y a varios residentes que vivían en una granja cercana. La iglesia barroca pudo soportar la presión del agua durante unos minutos antes de derrumbarse.

En la aldea de Niederense, la estación de tren, una central eléctrica y un aserradero fueron destruidos. Las marea de agua fue tan fuerte que abrió parte del fondo del valle debajo de la aldea, creándose con el tiempo un nuevo lago en la zona (reserva natural Niederense). En ese momento la ola tenía aún 10 metros de altura, arrasando árboles, rocas, el ganado y todo lo que estaba en su camino.

En la ciudad de Neheim se llegó a dar una alarma nocturna ya que algunos residentes habían escuchado el fuego antiaéreo procedente de la dirección del lago. Varias personas se refugiaron en sótanos donde muchos quedaron posteriormente atrapados por el agua.

La estación de policía local recibió una advertencia no oficial sobre la marea que se avecinaba, pero no le dieron validez, ni tampoco se tomaron en serio las llamadas de particulares avisando de lo mismo. Según el protocolo establecido, el servicio de seguridad en la presa debía de informar telefónicamente al departamento de policía local si había algún problema.

Sin embargo, durante el ataque británico, parte de las líneas telefónicas fueron destruidas, por lo que inicialmente no se pudo dar ninguna advertencia oficial. El guardia tuvo que buscar otro teléfono para llegar al centro de control. Cuando finalmente llamó a Neheim, ya habían pasado 25 minutos, y la marea estaba prácticamente a las puertas de la ciudad.

Daños causados por la inundación tras la catástrofe del Möhne - 1943
Según declararon los supervivientes, el sonido que produjo era el de una locomotora acercándose, que se mezclaba con los gritos desesperados de "¡Viene el agua!". En el campo de trabajos forzados de Möhnewiesen se produjo el pánico. Algunos de los barracones (aunque no todos) fueron abiertos para que los presos pudieran escapar. Varios trabajadores lograron escalar las vallas y escapar (la puerta del campamento permaneció cerrada). Los supervivientes del campo fueron los que consiguieron llegar a terrenos más altos, mientras que otros corrieron por el pánico en la dirección equivocada y murieron.

El campo de Möhnewiesen acabó completamente inundado por el agua, y muchos de los barracones fueron llevados por la corriente, flotando con la riada hasta que se destruyeron al chocar contra los pilares del puente de Möhne. Posteriormente se encontraron cuerpos dispersos de trabajadores forzados en Schwerte, a casi 50 kilómetros de distancia.

Cuando la ola llegó a la 1:20 de la madrugada a Neheim, pilló a los habitantes prácticamente desprevenidos, arrasando la ciudad a su paso, tanto las casas como las fábricas de los alrededores. Al igual que sucedió en el campo de trabajos forzados, los que consiguieron llegar a las partes más altas de la ciudad fueron los que se salvaron. Para el resto de habitantes fue un trampa mortal, especialmente para los ciudadanos que se habían refugiado en sótanos.

El torrente de agua llegó al puente de Möhne, donde la cantidad de escombros acumulados por la marea se atascaron. Debido a la presión, el puente de hormigón armado también fue destruido. El gran edificio del Volkshalle, que se encontraba cerca del puente albergando prisioneros de guerra franceses, acabó completamente inundado, muriendo todos los prisioneros.

La ciudad de Neheim tras la catástrofe de la presa del Möhne
La marea llegó hasta una pequeña represa que se encontraba a unos pocos cientos de metros más abajo en el valle. Parte del agua comenzó a fluir hacia atrás, extendiéndose por todo el valle del Ruhr, elevándose el nivel de la inundación en Neheim y manteniéndose durante horas hasta por la mañana, cuando comenzaron a retirarse las aguas y se pudo ver la desoladora imagen de la destrucción casi total.

Tras la inundación, comenzó en Neheim la búsqueda de heridos y la recuperación de los muertos. Los cadáveres difícilmente reconocibles fueron llevados a la iglesia de Johanneskirche para ser identificados allí. Los trabajadores forzosos que resultaron muertos fueron enterrados en fosas comunes en el cementerio de Möhnefriedhof.

La corriente de agua también llegó a otras ciudades situadas mucho más abajo en el valle, causando muertes en lugares como Wickede, Fröndenberg y Hagen. En Wickede, el agua llegó aproximadamente a las 2 de la madrugada, inundando la ciudad casi por completo. Allí, la advertencia oficial del centro de control también llegó demasiado tarde, aunque habían pasado aproximadamente 1,5 horas desde la destrucción de la presa, causando más de 100 muertos y dejando a 900 personas sin hogar.

En Fröndenberg el agua llegó aproximadamente una hora después, a las 3 de la madrugada. En este caso la advertencia llegó a tiempo y los habitantes subieron a terrenos elevados para observar, sin poder hacer nada, como una ola que aún tenía una altura de cuatro metros, inundaba su ciudad. Río abajo, en Schwerte, a unos cincuenta kilómetros de la presa, la inundación llegó a las 5 de la madrugada, y aunque se produjeron pocas víctimas debido a que los habitantes ya habían sido avisados, varias personas murieron confiadas en que el agua apenas tendría ya fuerza. Otras localidades afectadas fueron Herdecke, Witten, Hagen, y Hattingen, donde finalmente la marea ya había disminuido significativamente.

El agujero en la presa del Möhne tras explotar la bomba
Acabada la inundación, comenzaron las labores de reparación y el recuento de víctimas. Varias organizaciones de la Wehrmacht, bomberos, asistencia técnica de emergencia, y también organizaciones nazis, participaron en los primeros días tras la catástrofe para prestar asistencia. Con relativa rapidez, los suministros de electricidad y agua se restauraron provisionalmente.

Durante el ataque, 54 miembros de la Royal Air Force murieron. El número total de víctimas tras la catástrofe del Möhne es estimado, ya que no se encontraron muchos cuerpos. Particularmente incierto es el número de trabajadores forzosos que murieron ya que no hay registros de cuántos prisioneros albergaba en realidad el campamento.

Las cifras oficiales indicaban que en Neheim murieron 859 personas. Entre ellos se encontraban 147 alemanes y 712 extranjeros. 118 personas murieron en Wickede, 21 personas en Fröndenberg y 25 personas en Himmelpforten. El número total de muertos tras la catástrofe se estimó en 1348 personas, aunque algunos medios publicaron la cifra de 1579 víctimas, entre las que había 1020 trabajadores forzados y prisioneros de guerra.

La destrucción material fue además considerable. Más de 1000 casas, 120 fábricas, 30 granjas, 9 puentes ferroviarios, 7 puentes de carreteras, varias centrales eléctricas, obras hidráulicas e instalaciones de infraestructura similares fueron totalmente arrasadas. A esto se sumaron la muerte de una gran cantidad de animales.

Fotografía aéra de la inundación del valle a 13 kilómetros de la presa del Möhne
A pesar de la masiva destrucción, la Operación Chastise no logró sus objetivos. Hubo inevitablemente pérdidas en la producción de parte de la industria del Ruhr, pero en realidad no se sufrieron daños sustanciales en la industria, y para finales de julio la producción armamentística de la zona ya había vuelto a la normalidad.

Uno de los motivos fundamentales para esta recuperación relativamente rápida, fue que los británicos habían sobreestimado la importancia del Möhnetalsperre para el suministro de agua del área del Ruhr. También jugó un papel importante que presas como el Sorpetalsperre no fueron destruidas. Incluso en Neheim, donde las fábricas resultaron más dañadas, reanudaron la producción después de poco tiempo. Una de las consecuencias directas del ataque británico fue que el propio Albert Speer dio órdenes precisas para la coordinación de la reconstrucción y la planificación de una mejor protección de esta zona industrial.

La reacción inicial de los altos mandos del Tercer Reich fue intentar minimizar el asunto. Tras inspeccionar los daños el 19 de mayo de 1943, Karl-Friedrich Kolbow, gobernador de Westfalia en la época, escribió a la dirección del Reich para informar de la catástrofe. El alto mando alemán sin embargo consideró que no eran tan grandes, y solo cuando la prensa británica comenzó a calificar el ataque como un gran éxito, el propio Goebbels se vio obligado a emitir un comunicado oficial para explicar la situación.

Goebbels estaba convencido de que el ataque británico había podido llevarse a cabo debido a alguna traición dentro del propio Reich, ya que no encontraba otra explicación para que la Fuerza Aérea británica hubiera podido orientarse y golpear de forma tan efectiva en territorio alemán.

Preocupados por la moral y el estado de ánimo de la población, las autoridades prohibieron el acceso al área afectada, así como cualquier fotografía o filmación de la zona. El objetivo era realizar una rápida reconstrucción de la forma más secreta posible. Se dio instrucciones a algunos medios de prensa para que minimizaran los daños, publicándose informaciones como: "Las débiles fuerzas aéreas británicas entraron en el territorio del Reich y lanzaron una pequeña cantidad de bombas explosivas en algunos lugares. Dos represas resultaron dañadas y el torrente entrante causó varias víctimas civiles. Ocho de los aviones atacantes fueron derribados y otros nueve aviones enemigos fueron destruidos". Los nombres de las represas afectadas no llegaron a nombrase.

La reconstrucción de la presa Möhnetalsperre
Otras oficinas de prensa recibieron instrucciones de no informar sobre el desastre. Comenzaron a correr rumores entre la población de que la cifra de muertos era de hasta 30.000, por lo que la agencia de noticias alemana publicó una nota oficial donde se informaba de manera tranquilizadora que la cifra de muertos era inferior a la esperada, 370 alemanes muertos y 341 prisioneros de guerra.

La propaganda nazi publicó también un supuesto comunicado de prensa británico, según el cual un judío emigrado había facilitado a los británicos información detallada de los objetivos. Nunca se supo si esta información era real, un error, o si era un mensaje falsificado por el Ministerio de Propaganda nazi, pero en todo caso Goebbels utilizó el informe para lanzar una campaña antisemita. En la prensa alemana se informó que "el verdadero autor del desastre había sido desenmascarado", acusando directamente a los judíos como los responsables.

La presa del Möhnesee (Möhnedamm) fue reconstruida en unos pocos meses, empleando para ello a entre 2000 y 4000 trabajadores, la mayoría de ellos extranjeros, que trabajaron para reparar los daños en tres turnos. El 3 de octubre de 1943 la presa volvía a estar en funcionamiento, manteniéndose hasta la actualidad.

La catástrofe del Möhne es uno de esos episodios de la historia que cayeron casi en el olvido y es de hecho un suceso muy poco conocido de la Segunda Guerra Mundial (incluso para los propios alemanes), a pesar de ser uno de los episodios más trágicos de la historia de Westfalia. En la zona de la tragedia sin embargo se ha mantenido el recuerdo, realizándose periódicamente eventos conmemorativos, y levantándose varios monumentos por todo el valle. Entre ellos destaca el inaugurado el 17 de mayo de 2015 en la propia presa del Möhnesee, como homenaje a las víctimas de la catástrofe ocurrida en la noche del 17 de mayo de 1943.

La presa del Möhnesee en la actualidad

Hessy Levinsons, el bebé ario más hermoso que resultó ser judío

Como parte de una campaña de propaganda, el Partido Nazi inició un concurso en 1935 para encontrar en Alemania al "bebé ario más hermoso". La ganadora del concurso fue Hessy Levinsons, una niña de solo un año de edad, cuya imagen se distribuyó ampliamente en revistas, postales y publicaciones para promover la doctrina nazi sobre la raza aria. Lo que no sabían en ese momento es que el bebé elegido era judío

Hessy Levinsons, el bebé ario más bello que era judío
Hessy Levinsons (posteriormente Hessy Levinsons Taft), nació en Berlín (Alemania) el 17 de mayo de 1934, hija de Jacob Levinsons y Pauline Levinsons, dos emigrantes judíos que habían llegado a Berlín en 1928 procedentes de Letonia. 

En 1935 hicieron a su hija las típicas fotografías de estudio como recuerdo cuando aún era un bebé. Sin su conocimiento, el fotógrafo Hans Ballin (quien también era de ascendencia judía) presentó una de las fotografías a un concurso que el Régimen nazi había iniciado ese año para encontrar al "bebé ario más hermoso". Temerosos de ser descubiertos, la madre informó al fotógrafo que su familia era judía para retirar la imagen del concurso lo antes posible y pasar desapercibidos, sin embargo, el fotógrafo le dijo que sabía que eran judíos y había incluido la fotografía de su hija deliberadamente en el concurso para ridiculizar a los nazis. Decidieron seguir adelante con la idea. 

La fotografía de Hessy Levinsons no solo fue seleccionada rápidamente entre las candidatas, sino que fue el propio ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, quien la eligió como la ganadora del concurso.

Encantados de haber encontrado a su imagen perfecta de bebé ario, la fotografía de Hessy Levinsons comenzó a publicarse y aparecer por toda Alemania, desde revistas y todo tipo de publicaciones, a anuncios, postales, o en los escaparates de las tiendas. La famosa fotografía fue también portada de la revista "Sonne ins Haus", una publicación que estaba dirigida por Kurt Herrmann, un nacionalsocialista acérrimo y amigo personal de Hermann Göring.  

Hessy Levinsons en la portada de Sonne ins Haus
En 1938, cuando aún se seguía distribuyendo la imagen de su hija por toda Alemania, Jacob Levinsons tuvo un pequeño incidente y fue arrestado brevemente por la Gestapo, la policía secreta de la Alemania nazi. No hay constancia de que la familia Levinsons llegaran a ser descubiertos como judíos por los nazis, ni tampoco de que el Partido nazi fuera consciente en algún momento de lo irónico de la situación tras haber elegido a Hessy Levinsons como el modelo perfecto de bebé de raza aria

En todo caso, la familia Levinsons no se quedó para comprobarlo y huyeron del país en cuanto tuvieron la ocasión. La situación de los judíos en Alemania se estaba haciendo ya insostenible, y tras el arresto del padre la familia regresó a Letonia para emigrar posteriormente a Francia antes de estallar la Segunda Guerra Mundial, instalándose en Niza. Posteriormente viajaron desde Niza hasta Lisboa en 1941 y desde allí pudieron viajar a Cuba, mudándose finalmente unos años después a Estados Unidos

Instalados ya en Estados Unidos, Hessy Levinsons estudió química en la escuela secundaria Julia Richman de Nueva York y se especializó en química en el Barnard College, donde se graduó en 1955. Hizo sus estudios de doctorado en la Universidad de Columbia, y allí conoció a su futuro esposo, el matemático Earl Taft, pasando a llamarse posteriormente Hessy Levinsons Taft. Durante el resto de su vida se dedicó a su familia y a la investigación, trabajando en el Educational Testing Service de Princeton, y posteriormente como profesora de química en la Universidad de St. John en Nueva York.

En una entrevista que concedió en el año 2014, le preguntaron por la curiosa anécdota de su niñez, a lo que respondió: "Puedo reírme de eso ahora, pero si los nazis hubieran sabido quién soy realmente, no estaría viva". 

Hessy Levinsons Taft con su fotografía de niña

La historia de August Landmesser, el hombre que se negó a hacer el saludo nazi en 1936

La imagen de un hombre de brazos cruzados que se encuentra en medio de una multitud realizando el clásico saludo nazi, es una de las fotografías más icónicas de la historia. Una imagen ampliamente difundida a partir de su descubrimiento en 1991, como un símbolo de resistencia y del coraje individual frente al nazismo, sin embargo, la trágica historia de su protagonista, August Landmesser, no es tan conocida. 

La historia de August Landmesser
August Friedrich Landmesser nació el 24 de mayo de 1910 en la pequeña localidad alemana de Heidrege (Moorrege), situada cerca de la ciudad de Hamburgo, como hijo único de August Franz Landmesser y Wilhelmine Magdalene. Se casó muy joven con su primera esposa, Wunibalda Grundmann, y aunque el matrimonio no duró mucho, tuvieron una hija en 1929 de la que apenas hay registros.  

Aunque ni él ni su familia compartían los ideales del nazismo, en 1931, August Landmesser y varios de sus familiares por parte de su madre, se unieron al NSDAP (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), esperando así que les fuera más fácil conseguir un trabajo. 

En 1935 se comprometió con Irma Eckler e intentaron casarse en Hamburgo en agosto del mismo año. Sin embargo, la mujer era de origen judío y no se aceptó el matrimonio en la oficina de registro de la ciudad debido a las Leyes raciales de Núremberg que iban a entrar en vigor un mes después. No está claro si tras el incidente fue expulsado como miembro del partido o lo abandonó voluntariamente, pero en todo caso el resultado fue el mismo: en 1935 August Landmesser dejó de pertenecer al Partido Nazi.

A pesar de todos los inconvenientes y problemas, continuó su relación con Irma Eckler y la pareja tendría dos hijas: Ingrid, nacida en octubre de 1935; e Irene, nacida en agosto de 1937. 

August Landmesser junto a Irma Eckler y sus hijas
Fue unos meses después de su intento fallido de matrimonio con Irma Eckler cuando se produciría una de las fotografías más conocidas de la historia. La imagen se tomó el 13 de junio de 1936 en una reunión de trabajadores en el astillero Blohm + Voss de Hamburgo, en un acto oficial para la botadura de un buque. En la fotografía se puede ver a los obreros del astilleros haciendo el saludo nazi con el brazo en alto, con la excepción de un hombre que permanece entra la multitud con los brazos cruzados sobre el pecho, identificado habitualmente como August Landmesser

La fotografía se convertiría con el tiempo en un símbolo de coraje y pasaría a titularse simplemente como "El hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi", si bien permaneció oculta durante décadas y no se sabría de su existencia hasta 1991. 

En julio de 1937, August Landmesser fue detenido cuando intentaba entrar ilegalmente en Dinamarca, y pocos días después se inició contra él un caso de "deshonra racial" (Rassenschande), tras conocerse el segundo embarazo de Irma Eckler. Como consecuencia, fue trasladado a la prisión de Fuhlsbüttel (Hamburgo) el 15 de septiembre de 1937, si bien en el juicio que se celebró posteriormente argumentó que ni él ni Irma Eckler sabían que ella era "totalmente judía" (Volljüdin), por lo que fue absuelto el 27 de mayo de 1938 por falta de pruebas. 

A pesar de no ser condenado, se le advirtió en el juicio de que se enfrentaría a penas de varios años de prisión en caso de reincidencia. August Landmesser continuó su relación con Irma Eckler, apareciendo abiertamente en público, por lo que volvió a ser detenido en julio de 1938 y condenado en esta ocasión a dos años y medio de prisión en el campo de prisioneros Börgemoor, situado en Emsland (Westfalia). 

Irma Eckler también fue detenida y puesta bajo custodia por la Gestapo acusada de "deshonra racial". Tras un breve paso por la prisión de Fuhlsbüttel fue trasladada al campo de concentración para mujeres de Lichtenburg, donde permaneció hasta su cierre en mayo de 1939. Fue trasladada entonces al campo de concentración para mujeres de Ravensbrück y a partir de este momento se perdió su pista. 

Fotografía del campo de concentración de Ravensbrück
Se cree que en febrero de 1942 fue llevada al sanatorio de Bernburg (cerca de Dessau), donde al parecer fue asesinada junto a otros 14.000 prisioneros. Años después, en diciembre de 1949, el tribunal del distrito de Hamburgo-Altona declararía su muerte de forma oficial con la fecha del fallecimiento el 28 de abril de 1942. 

Tras la detención de sus padres, las hijas de la pareja corrieron diferente suerte. Al haber nacido en 1935, antes de que entraran en vigor las leyes de Núremberg, Ingrid fue clasificada como "Mischling" (cruzada o híbrida), por lo que pudo escapar en parte de la persecución antijudía del régimen nazi y fue criada por su abuela. La hermana menor, Irene, fue clasificada como judía, y tras pasar un tiempo en un orfanato fue acogida por una familia adoptiva. 

August Landmesser cumplió su condena en el campo de prisioneros de Börgemoor, donde fue utilizado junto al resto de reclusos para la fabricación de armamento. Después de ser liberado, comenzó a trabajar como capataz en una empresa de transporte en enero de 1941 y al parecer intercambió durante cierto tiempo varias cartas con Irma. 

Acabó siendo reclutado por el Batallón de Libertad Condicional para participar en la Segunda Guerra Mundial en febrero de 1944, participó en una campaña en Croacia donde desapareció en combate. Fue declarado oficialmente muerto por el Tribunal de Rostock en agosto de 1949, estableciendo como fecha de la muerte el 17 de octubre de 1944 tras caer en combate en Ston (Croacia). 

Años después, en el verano de 1951, el senado de Hamburgo reconoció el matrimonio entre August Landmesser e Irma Eckler, y se les otorgó a las hijas el apellido de su padre (Irene decidió mantener el apellido de la madre). 

Como una más entre las miles de trágicas historias vividas durante el régimen nazi, la historia de August Landmesser acabó cayendo en el olvido, hasta que el 22 de marzo de 1991, el diario alemán Die Zeit publicaba la histórica fotografía de un hombre cruzado de brazos en medio del saludo hitleriano.

Fotografía de Gustav Wegert con su familia en 1948
Su hija, Irene Eckler, identificó al hombre de la fotografía como su padre, August Landmesser y en 1996 publicó el libro "Die Vormundschaftsakte" (Documentos de tutela 1935-1958: Persecución de una familia por "deshonra racial"), donde narra la historia de su familia e incluye todo tipo de documentos originales de la época. Parte del libro se ha traducido al inglés y se puede leer online: "A Family Torn Apart by "Rassenschande". 

A pesar de todas estas pruebas y documentos, existen aún ciertas dudas sobre si el hombre de la fotografía es realmente August Landmesser. La familia de un hombre llamado Gustav Wegert afirma que es él quien aparece en la imagen, ya que el hombre trabajaba por entonces como obrero metalúrgico en Blohm + Voss y se negaba habitualmente a realizar cualquier tipo de saludo por motivos religiosos. 

Para respaldar sus argumentos, han presentado documentación que demuestra el empleo de Wegert en Blohm + Voss en ese momento, acompañada de fotografías donde se puede ver que guarda un gran parecido físico con el hombre de la famosa fotografía. También han creado una página web para dar a conocer la historia al público (disponible en alemán y en inglés): 1936 - Just one refused the Nazi salute

Los historiadores no se ponen de acuerdo y por tanto no se ha podido establecer con absoluta certeza la identidad del hombre que se negó a hacer el saludo nazi en 1936. La fotografía en todo caso mantiene su significado, y ha pasado a la historia como un símbolo de rebeldía y coraje individual frente al nazismo. Está expuesta actualmente en el centro de documentación de Berlín, situado en la calle Prinz Albrecht, donde estaba la antigua sede de Gestapo y las SS, como parte de la exposición "Topografía del Terror" (Topographie des Terrors). 

En el texto explicativo que acompaña la fotografía se puede leer: "Probablemente August Landmesser, la persona que, como un inconformista valiente, se negó hacer el saludo hitleriano".    

La histórica fotografía del hombre cruzado de brazos en medio del saludo nazi, probablemente August Landmesser

Hanna Reitsch, la célebre aviadora que pudo haber sacado a Hitler de Alemania

La muerte de Adolf Hitler siempre ha estado llena de misterio. Según la historia oficial, el 30 de abril de 1945 Hitler se suicidaba junto a Eva Braun en el Búnker de la Cancillería (Führerbunker) de Berlín.

Hanna Reitsch, la célebre aviadora alemanaPosteriormente se quemaron sus cadáveres, pero los informes confusos, las diferentes versiones dadas por los soviéticos, y la falta de información sobre el paradero de los restos de Hitler, sirvieron para alimentar todo tipo de rumores. Se comenzó a especular con la posibilidad de que Hitler siguiera vivo, basándose en la teoría de que Hanna Reitsch, la célebre aviadora alemana, habría sacado al Führer vivo de Alemania durante la Batalla de Berlín.

Nacida en 1912 en Silesia, actualmente Polonia pero parte del Imperio Alemán por aquella época, Hanna Reitsch estudió medicina, sin embargo muy pronto comenzó a interesarse por la aviación. Realizó sus primeras prácticas de vuelo en Grunau (Silesia) en 1932, y poco después se matriculó en una escuela de vuelo amateur para aviones a motor en Staaken (cerca de Berlín).

La aviadora alemana no tardó en destacar entre sus compañeros. Fue contratada en 1933 por Wolf Hirth como instructora de vuelo, y poco después la Ufa Film Company (cadena de televisión alemana) la reclutó como piloto de acrobacias, estableciendo un récord de resistencia no oficial para mujeres, de once horas y veinte minutos.

En 1934 se unió a Wolf Hirth y otros populares pilotos de acrobacias de la época como Peter Riedel y Heini Dittmar, para hacer una expedición a Sudamérica. Mientras se encontraba en Argentina, se convirtió en la primera mujer en ganar la Insignia de Plata C.

La piloto Hanna Reitsch volando en un helicóptero Focke-Achgelis Fa 61En junio de 1934, Reitsch se convirtió en miembro de la Deutsche Forschungsanstalt für Segelflug (DFS) y en poco tiempo sería contratada como piloto de pruebas por la Luftwaffe, la Fuerza Aérea Alemana.

A pesar de que físicamente era pequeña (con una estatura de 1,50 metros) y muy delgada (apenas sobrepasaba los 40 kilos), Hanna Reitsch tenía el cabello rubio, ojos azules y siempre aparecía con una sonrisa ante las cámaras, por lo que fue reclutada para la propaganda del Tercer Reich a finales de los años 30 y principios de la década de 1940. Su habilidad para volar, su deseo de publicidad y sus cualidades fotogénicas la convirtieron rápidamente en una estrella de la propaganda nazi.

En 1938 Reitsch fue la primera mujer piloto de helicópteros y uno de los pocos pilotos en volar el Focke-Achgelis Fa 61 (Focke-Wulf Fw 61), el primer helicóptero totalmente controlable, una hazaña por la que recibió la Medalla de vuelo militar.

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Reitsch fue piloto de pruebas para el popular bombardero Junkers Ju 87 Stuka y participó en los proyectos de bombarderos Dornier Do 17, recibiendo la Cruz de Hierro de Segunda Clase de mano de Hitler el 28 de marzo de 1941.

Hanna Reitsch siendo condecorada por HitlerTambién fue la primera mujer en pilotar un jet y un avión propulsado por cohete, el Messerschmitt Me 163 Komet en 1942. En uno de estos vuelos sufrió un grave accidente que la hizo pasar cinco meses en un hospital recuperándose, siendo galardonada con la Cruz de Hierro de Primera Clase después del accidente.

Durante los últimos días de la guerra, Hitler despidió a Hermann Göring como jefe de la Luftwaffe y nombró al amante de Reitsch, el coronel general Robert Ritter von Greim, para reemplazarlo. Greim y Reitsch, volaron en un Fieseler Fi 156 Storch hasta Berlín, donde se encontraron con el dictador en el búnker de Hitler, llegando a la ciudad el 26 de abril, cuando las tropas del Ejército Rojo ya estaban en la zona central de Berlín.

Reitsch aterrizó en una pista de aterrizaje improvisada en el Tiergarten, cerca de la Puerta de Brandenburgo, y cuando se encontró con el Führer, éste le dio a la aviadora dos cápsulas de veneno, para ella y para von Greim. Von Greim recibió la orden de que la Luftwaffe atacara a las fuerzas soviéticas que acababan de llegar a Potsdamer Platz y se asegurara de que Heinrich Himmler fuera castigado por su traición al haber hecho un contacto no autorizado con los Aliados para rendirse. Al parecer, la aviadora intentó convencer a Hitler de que escapara en su avión y huyera con ella de Berlín, pero Hitler se negó.

Tipo de avión Arado Ar 96 utilizado por Hanna Reitsch y Robert Ritter von Greim para escapar de BerlínDurante la tarde del 28 de abril, Reitsch consiguió sacar a su amante von Greim de la sitiada Berlín en un avión Arado Ar 96, utilizando la misma pista de aterrizaje improvisada del Tiergarten. Sería el último avión alemán que salió de Berlín.

Las tropas del ejército soviético, que se abrían paso a través del Tiergarten desde el norte, intentaron derribar el avión por temor a que Hitler escapara en él, pero Reitsch despegó con éxito y consiguió huir, aunque pocos días después serían capturados por las tropas estadounidenses en Austria.

Los oficiales de inteligencia militar de Estados Unidos interrogaron a ambos pero no les sonsacaron ningún tipo de información relevante, por lo que tras 18 meses retenida, liberaron a Hanna Reitsch. Por su parte, Ritter von Greim se suicidó en la prisión el 24 de mayo de 1945.

Tras su liberación, su popularidad siguió siendo enorme, llegando incluso a ser invitada a la Casa Blanca en 1961 por el presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy. También continuó destacando como aviadora durante años, ganando campeonatos y batiendo nuevos récords, como conseguir el récord de altitud de las mujeres (6.848 metros). Reitsch voló hasta los últimos días de su vida, cuando murió en agosto de 1979 de un ataque al corazón en Frankfurt a la edad de 67 años.

La muerte de Hitler en los periódicosHanna Reitsch fue una de las pilotos más célebres de la historia de Alemania, y su relación con Hitler era de confianza en muchos casos, ya que el Führer siempre tuvo a la aviadora en una alta estima. Las teorías de la conspiración sobre la posibilidad de que Hitler no muriera realmente en el búnker de Berlín, y que pudiera haber salido vivo de Alemania, se deben en gran parte al intrépido vuelo que realizó Reitsch durante el sitio de Berlín para llegar hasta el Führerbunker y ver personalmente a Hitler.

Tras el suicidio de Hitler y Eva Braun el 30 de abril de 1945, se subieron los cuerpos al patio de la Cancillería del Reich, donde fueron incinerados y enterrados con prisas, debido a la incesante lluvia de bombas. Si bien el Ejército Rojo debía haber encontrado los restos de Adolf Hitler con la toma de Berlín, Stalin negó tener pruebas de su muerte, e incluso se llegó a acusar a Estados Unidos y Gran Bretaña de ocultar una presunta huida de Hitler.

La falta de información alimentó rápidamente los rumores de que Hitler seguía vivo. Según estas teorías, el dictador habría conseguido escapar en el avión de Hanna Reitsch hacia España, y posteriormente habría huido a Sudamérica, ya fuera en avión o en el interior de un submarino, viviendo bajo una identidad falsa en Argentina, Chile o Perú.

El destino final de los restos de Hitler se convirtió en un misterio, y la propia aviadora Hanna Reitsch aumentaría la leyenda tras la publicación de su libro autobiográfico "Fliegen, mein Leben" (Volar, Mi vida) en 1951. En una edición posterior del libro, Reitsch decidió añadir una extraña línea final donde daba a entender que podía haber sacado a Hitler de Alemania, con la frase: "¿Zögern Sie nicht, begrüßen Sie Hitler aus Berlin?" (¿No lo dudes, saludos a Hitler desde Berlin?).

Documentos del FBI para la búsqueda de Hitler en ArgentinaAunque no existen pruebas de que Hitler hubiera sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, y la hipótesis suele encuadrarse en las denominadas "teorías de la conspiración", lo cierto es que el gobierno de los Estados Unidos consideró seriamente esta posibilidad, enviándose agentes del FBI a América del sur para investigar los presuntos avistamientos de Hitler en Argentina.

Con la caída de la Unión Soviética se comenzaron a desclasificar documentos secretos de la KGB donde aparentemente se aclaraba lo sucedido con los restos de Hitler. Según estos documentos, miembros del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) identificaron el cuerpo de Hitler pocos días despúes de terminar la Batalla de Berlín.

Junto a los cuerpos de Adolf Hitler y Eva Braun se encontrarían también los restos de Joseph Goebbels, de su esposa Magda Goebbels y de sus seis hijos después de que su madre les administrara una dosis letal de cianuro tras la muerte del Führer.

El NKVD llevó los restos mortales del dictador a Magdeburgo junto a los restos de la familia Goebbels, y en febrero de 1946 los enterraron, aunque el destino de los restos se mantuvo en secreto por órdenes de Stalin. Décadas después, antes de que la KGB tuviera que ceder el control de las instalaciones al gobierno de la República Democrática de Alemania, en 1970 se envió desde la URSS un equipo especial para destruir secretamente los cadáveres. Según la documentación, se quemaron los restos de los cadáveres que encontraron dentro de las cajas y arrojaron las cenizas al río Biederitz, un afluente del Elba.

Como curiosidad, poco antes de su muerte el 24 de agosto de 1979, Hanna Reitsch envió una carta al piloto británico Eric Brown donde le decía: "Comenzó en el búnker, allí debe terminar". La célebre aviadora moría pocas semanas después de un infarto al corazón, pero nunca se realizó una autopsia del cadáver. Según comentó el propio piloto Eric Brown, el mensaje de la carta significaba que Reitsch había decidido acabar con su vida de la misma forma que su amante Ritter von Greim, tomando la cápsula de veneno que les había dado Hitler.

Fotografía de Hanna Reitsch a los mandos de un avión