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La leyenda del Holandés Errante y su verdadera historia

Según el mito, el Holandés Errante es un legendario barco fantasma que nunca puede hacer puerto y está condenado a navegar por los océanos para siempre. Una popular leyenda que ha perdurado a pesar del paso del tiempo, gracias principalmente al cine y la literatura, y que curiosamente podría estar basada en parte en una historia real, reportándose además numerosos supuestos avistamientos del Holandés Errante por parte de los marineros durante siglos.

La leyenda del Holandés Errante y su verdadera historiaEl término original por el que se conoce a este barco fantasma es "De Vliegende Hollander" en neerlandés (holandés o flamenco), o "The Flying Dutchman" por su nombre en inglés. Literalmente "el holandés volador" si bien es más habitual conocido como "Holandés Errante". Las leyendas de supuestos barcos fantasmas avistados por marineros de todos los océanos se pierden en el tiempo, aunque pocas son tan populares como la historia del Holandés Errante.

El origen de su leyenda nunca se ha podido determinar con exactitud. Algunas fuentes apuntan a que pudo originarse durante la edad de oro del siglo XVII de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, si bien las primeras referencias escritas sobre este mítico barco fantasma datan de finales del siglo XVIII.

De acuerdo al mito clásico, capitaneado por Willem o Hendrick van der Decken, un capitán holandés que llegó a hacer un pacto con el diablo para poder surcar los mares de todo el mundo, el Holandés Errante fue un enorme buque de guerra que navegaba por las aguas cercanas al Cabo de la Buena Esperanza (actualmente Sudáfrica), cuando fue sorprendido por una terrible tormenta. La tripulación rápidamente le pidió al capitán que buscaran un refugio en el puerto más cercano, pero el capitán se negó, clamando al cielo ante el asombro de sus marineros, que no temía a nada, e incluso retando a Dios a que se atreviera a hundir su barco mientras la tormenta empeoraba.

En ese momento se apareció en la cubierta del barco una misteriosa figura luminosa que aterrorizó a toda la tripulación, excepto a su capitán que se atrevió a enfrentarse a la figura blandiendo un arma. El ente lanzó una maldición al capitán: "Hiel será tu bebida y hierro candente tu comida. De tus tripulantes sólo conservarás un grumete, al cual le nacerán cuernos, tendrá hocico de tigre y piel de perro marino. Y como te agrada atormentar a tus navegantes, serás su azote, pues te convertiré en el espíritu maligno del mar y tu buque acarreará la desgracia a quien lo aviste".

Cuadro The Flying Dutchman por Charles Temple - 1860De esta forma, el avistamiento del Holandés Errante por parte de los marineros se convirtió en sinónimo de mal augurio. Un barco fantasma condenado a vagar para siempre por los océanos del mundo, sin poder atracar en ningún puerto. El velero es habitualmente oteado desde la distancia, resplandeciendo con una luz fantasmal. Si algún otro barco lo saluda durante su travesía, la tripulación del Holandés tratará de hacer llegar sus mensajes a tierra, a todas las personas muertas tiempo atrás con las que no han podido comunicarse desde que quedaron malditos.

Según el mito, avistar el Holandés Errante en el mar podía traer además todo tipo de infortunios, desde encallar o quedar varados en medio del océano, a cualquier tipo de calamidades como pudrir el agua, la comida o los víveres de las bodegas.

Como sucede con varios animales mitológicos o con otros muchos mitos y folclore popular, la leyenda del Holandés Errante podría tener un trasfondo de realidad, o al menos estar basado en parte en un hecho real.

Bernard Fokke, un capitán holandés del siglo XVII que trabajaba para la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, pudo ser la inspiración para el capitán del barco fantasma, ya que al parecer, su barco se llamaba efectivamente "el Holandés Errante" (De Vliegende Hollander). Fokke era conocido en la época por la velocidad a la que navegaba durante sus travesías entre los Países Bajos a Java, por lo que las malas lenguas decían que tenía un pacto con el diablo.

El capitán Bernard Fokke, el verdadero Hendrick van der DeckenPor ejemplo, en 1678 viajó la distancia entre ambos lugares en solo 3 meses y 4 días, entregando al gobernador Rijckloff van Goens una pila de cartas, gracias a las cuales se podía confirmar el tiempo de viaje. Con el tiempo incluso se llegó a erigir una estatua de Fokke en la pequeña isla de Kuipertje, cerca del puerto de Batavia (la estatua fue destruida por los ingleses en 1808).

En todo caso, en alguna fecha indeterminada del finales del siglo XVII, el barco Holandés Errante desapareció misteriosamente junto a su capitán Bernard Fokke y toda la tripulación, dando origen así a la popular leyenda.

La primera referencia escrita sobre el Holandés Errante que se tiene documentada, la encontramos en el libro "Viajes en varias partes de Europa, Asia y África durante una serie de treinta años y más allá", escrito por John MacDonald en 1790, donde menciona un supuesto avistamiento de este barco fantasma por parte de los marineros.

Poco después, en 1795, en el libro "Un viaje a la Bahía de Botany" (A Voyage to Botany Bay), del autor George Barrington, se vuelve a mencionar la historia original sobre el barco que se perdió durante un vendaval cerca del Cabo de Buena Esperanza, convirtiéndose en el barco fantasma del Holandés Errante.

Otras referencias de la época a la historia o a supuestos avistamientos del barco fantasma, las podemos encontrar también en la obra "Scenes of Infancy", publicada por John Leyden en 1803; en el poema "Written on passing Dead-man's Island in the Gulf of St. Lawrence" de Thomas Moore en 1804; o en un escrito de Sir Walter Scott, amigo de John Leyden, quien fue el primero en denominar al Holandés Errante como un barco pirata en 1812.

La primera versión completa de la leyenda, publicada en la revista Blackwood de Edimburgo en mayo de 1821, ambienta la historia original en las aguas cercanas al Cabo de Buena Esperanza, otorgando al capitán el nombre de Hendrick Van der Decken. La historia introduce también el tema de las cartas dirigidas a personas que han muerto hace mucho tiempo y que se ofrecen a otros barcos para su entrega, pero cuya aceptación traerá desgracias; o que el capitán había jurado rodear el Cabo de Buena Esperanza a cualquier precio.

Avistamiento barco fantasma Holandés ErranteEn todo caso, la historia del Holandés Errante caló en el imaginario colectivo, y durante los siglos XIX y XX se reportaron presuntos avistamientos del barco fantasma en los océanos de todo el mundo. Uno de los avistamientos más conocidos fue reportado por el entonces Príncipe Jorge de Gales, quien se convertiría años después en el Rey Jorge V del Reino Unido.

Cuando se encontraba de viaje en una travesía de tres años durante su adolescencia en 1880, junto a su hermano mayor, el príncipe Alberto Víctor de Gales y su tutor John Neill Dalton, fueron trasladados temporalmente al buque HMS Inconstant debido a que el barco original en el que navegaban sufrió considerables daños y necesitaba reparaciones.

Según registraron, poco antes del amanecer del 11 de julio de 1881, frente a la costa de Australia en el estrecho de Bass, entre Melbourne y Sydney, vieron aparecer ante sus ojos al Holandés Errante: "Una extraña luz roja como la de un barco fantasma brillaba, en medio de la cual, los mástiles y velas de un bergantín se alzaban a 200 yardas de distancia. También el oficial de vigilancia desde el puente lo vio claramente, al igual que el guardiamarina del alcázar, que fue enviado de inmediato al castillo de proa; pero al llegar no había vestigio ni señal alguna de ningún barco material que se pudiera ver cerca o de inmediato en el horizonte, con la noche despejada y el mar en calma. Trece personas en total lo vieron... Pocas horas después, el marinero que había informado esta mañana del avistamiento del Holandés Errante cayó desde el castillo de proa y murió".

También sorprendente fue el supuesto avistamiento del barco que se produjo en 1939, cuando varios bañistas que se encontraban en la playa de Glencairn (Sudáfrica), aseguraron ver aparecer al Holandés Errante en el horizonte, desapareciendo poco después ante el asombro de todos. Un extraño suceso que quedó recogido en la prensa local de la época.

El efecto óptico Fata MorganaDurante siglos se ha intentado dar una explicación racional a estos supuestos avistamientos de barcos fantasma, y la explicación más plausible según la ciencia, es que se trate de un espejismo o ilusión óptica conocida como efecto Fata Morgana, producidos por una inversión de la temperatura en el mar.

Otro efecto óptico conocido, ocurre cuando los rayos de luz se doblan a través de diferentes índices de refracción, lo que podría dar la apariencia a una nave en el horizonte de estar navegando por el aire, encajando así en la definición exacta del término original de la leyenda "El holandés volador".

Independientemente de su veracidad, la explicación racional, o la historia real que puede haber detrás del mito, la leyenda del Holandés Errante se ha mantenido viva desde sus inicios. Popularizada inicialmente por la literatura o la ópera "Der Fliegende Holländer" de Richard Wagner, con el paso del tiempo la historia ha seguido vigente gracias al cine, la música, los cómics, los videojuegos o la cultura popular en general, con la película "Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto" (2006) como una de sus apariciones más conocidas.

El barco Holandés Errante de la película Piratas del Caribe

El castillo de Frankenstein, realidad y mito

En lo alto de una colina en la región montañosa de Odenwald, sobre la ciudad de Darmstadt en Alemania, se sitúa el "Burg Frankenstein", un antiguo castillo construido en el siglo XIII, que es considerado el auténtico Castillo de Frankenstein que según muchos autores inspiró la conocida novela gótica escrita por Mary Shelley en 1818.

El castillo de FrankensteinEl término "Frankenstein" es en realidad un nombre bastante común en esta región alemana. Se compone de dos palabras con su correspondiente significado, siendo una referencia a los francos, una antigua tribu germánica, y "stein", cuyo significado es "piedra" en alemán. Como consecuencia, la palabra "Frankenstein" significa literalmente "piedra de los francos", un nombre común para un castillo en la zona.

Se cree que el castillo de Frankenstein fue construido en el siglo XIII, probablemente antes de 1250, por mandato de Lord Conrad II Reiz von Breuberg, quien a partir de entonces se hizo llamar "von und zu Frankenstein". El primer documento escrito donde consta la existencia del castillo data de 1252 y está firmado por Lord Conrad.

El propio Lord fue el fundador de la libre Baronía imperial de Frankenstein, que únicamente estaba sujeta a la jurisdicción del emperador, con posesiones en Nieder-Beerbach, Darmstadt, Ockstadt, Wetterau y Hesse. Aunque no se han encontrado pruebas arqueológicas, algunos historiadores creen que en la misma colina sobre la que se alza el castillo probablemente existió otro castillo anterior del siglo XI, que cayó en ruinas tras la construcción el castillo de Frankenstein.

Burg FrankensteinUnas décadas después, en 1292, los Frankenstein abrieron el castillo a los condes de Katzenelnbogen formando una alianza con ellos. En 1363, el castillo fue dividido en dos partes, siendo propiedad de dos familias diferentes hasta que a principios del siglo XV, el castillo se amplió y modernizó y los caballeros de Frankenstein se volvieron independientes de los condes de Katzenelnbogen nuevamente.

En 1662 y tras varias disputas, el cabeza de familia por entonces, Lord Johannes I, acabó vendiendo la propiedad y el señorío al condado de Hesse-Darmstadt (Landgrafschaft Hessen-Darmstadt), siendo utilizado el castillo poco después como refugio y hospital hasta que acabó cayendo en ruinas en el siglo XVIII.

Desde entonces se han hecho varias restauraciones hasta su aspecto actual, destacando sus dos torres, el símbolo más distintivo del Castillo de Frankenstein y que es en realidad una restauración históricamente inexacta llevada a cabo en el siglo XIX.

Debido al lugar en el que se sitúa el castillo, la cordillera Odenwald, donde abunda el paisaje con bosques oscuros y valles estrechos, el misterio, y los mitos y las leyendas han rodeado durante siglos toda la región y en especial el famoso castillo de Frankenstein.

Johann Conrad DippelEn 1673 nació en el castillo Johann Conrad Dippel, quien más tarde se convertiría en un conocido alquimista. Se cree que Dippel fue uno de los personajes que influyeron a Mary Shelley para escribir su novela, aunque el castillo de Frankenstein no aparece mencionado en realidad en los diarios de Shelley de la época.

A pesar de ello se sabe que en 1814, poco antes de escribir la novela, Shelley realizó un viaje por el río Rin, visitando la ciudad de Gernsheim, situada a pocos kilómetros del castillo, por lo que es posible que la autora se inspirara en las historias sobre el castillo y en el alquimista Dippel para su obra.

Según la leyenda, Dippel elaboró un aceite animal denominado "aceite de Dippel" que se suponía era equivalente al "elixir de la vida". Dippel intentó comprar el castillo de Frankenstein a cambio de la fórmula del elixir que acaba de descubrir, sin embargo su oferta fue rechazada. En otro de los mitos populares se afirma que Dippel practicó en el castillo la anatomía además de la alquimia, realizando experimentos con cadáveres que previamente había exhumado.

Libro Frankenstein de Mary ShelleyIncluso se ha llegado a afirmar que el mito de Frankenstein podría estar basado en hechos reales, ya que según algunas historias locales Dippel desenterró cuerpos y realizó experimentos médicos con ellos en el castillo, creándose un monstruo que fue llevado a la vida por un rayo tal como advirtió un clérigo local en la época. A pesar del atractivo de la posibilidad de que la leyenda fuese real, estas historias únicamente forman parte del folclore popular, y no existe ninguna prueba que demuestre estas afirmaciones.

Esta leyenda, que guarda una gran similitud con el argumento de la novela gótica de ciencia ficción "Frankenstein" de la escritora británica Mary Shelley, no es la única historia de fantasía que rodea al castillo.

Otra de las leyendas más famosas es la del autor August Nodnagel, quien narró en el siglo XIX el mito de Lord George y un peligroso dragón. Según la historia, hace tiempo vivía en el jardín cerca del pozo del castillo de Frankenstein un temible dragón que tenía atemorizados a los campesinos del lugar, arrastrándose por la noche para comerse a los aldeanos y sus hijos mientras dormían.

Un día, un caballero con el nombre de Lord George (Georg von Frankenstein) llegó a la ciudad prometiendo ayudarles y dando esperanzas a los aldeanos. El caballero se puso su armadura y cabalgó hasta el castillo para ir al encuentro del dragón.

Sepulcro de Georg von FrankensteinTras un larga batalla, Lord George consiguió hundir su espada en la parte inferior de la bestia y salir victorioso del combate, sin embargo mientras el dragón agonizaba consiguió enroscar su espinosa y venenosa cola en el vientre del caballero clavándole una espina, muriendo finalmente ambos en la batalla.

Los aldeanos estaban tan felices por la muerte del dragón que decidieron darle al caballero un entierro digno, llevándole a la iglesia de Nieder Beerbach, situada en un valle cercano al castillo donde se levantó una hermosa tumba que hoy en día se puede visitar en la iglesia del lugar (Kirche zu Nieder-Beerbach), en honor al caballero Georg von Frankenstein.

También existen otros mitos en torno al castillo que afirman que en las hierbas de su jardín se puede encontrar una fuente de la juventud, o diversas historias de fantasmas y actividad paranormal que fueron popularizadas en 2008 con el programa de televisión "Ghost Hunters International" de la cadena SyFy.

Para alimentar estas leyendas, en las cercanías del castillo se produce un curioso fenómeno. En una parte remota del bosque, en el cercano Monte Ilbes, las brújulas no funcionan correctamente, aunque esto tiene en realidad una explicación, ya que se debe a las formaciones de piedra magnética de origen natural.

En la actualidad el castillo de Frankenstein es un conocido destino turístico de la región, y el castillo está abierto al público para su visita hasta altas horas de la noche, siendo la entrada gratuita. Además en la zona existen numerosas rutas por las montañas y los bosques del lugar para hacer senderismo o recorrerlas en bicicleta y periódicamente se celebran eventos especiales en el castillo siendo la festividad de Halloween la más popular cada año. (Halloween - Burg Frankenstein)

Castillo de Frankenstein en Halloween

Hiperbórea, realidad y mito de la región más allá del norte

Según la mitología Griega, Hiperbórea era una supuesta tierra perfecta donde el sol brillaba 24 horas al día, situada en el norte, en una región aún por descubrir. Para los antiguos griegos, los hiperbóreos eran personas míticas que vivían "más allá del norte" (Hyper Boreas) o "más allá del viento del norte", atribuyéndoles la inmortalidad y describiéndoles casi como dioses. Según su mitología, Boreas (Dios del viento del norte que traía el invierno), vivía en Tracia (una región situada al norte de Grecia, en la actual Bulgaria y la Turquía europea), y situaban más al norte a la mítica Hiperbórea y sus habitantes.

Hiperbórea - Realidad y mitoAunque es considerado un lugar de leyenda, diversas hipótesis y teorías sugieren que puede existir una realidad detrás del mito, refiriéndose los griegos con Hiperbórea a un lugar físico real que aún no conocían, aunque mezclándolo con elementos típicos de fábulas y leyendas, habituales en la mitología griega. Algunas de las localizaciones posibles para este mítico lugar incluyen Asia Central, las islas británicas, Europa Central, los países escandinavos o incluso el Círculo Polar Ártico.

La fuente más antigua que se conoce que menciona Hiperbórea en detalle, es en la obra "Historias" de Heródoto, un importante documento histórico escrito por Heródoto de Halicarnaso en torno al año 450 a. C., en su libro IV, capítulos 32-36 (The History of Herodotus).

No obstante, el historiador griego también registra otras fuentes anteriores que supuestamente mencionaron a los hiperbóreos, nombrando entre ellos a Hesíodo y a Homero (siglos VIII y VII a.C.). Heródoto también menciona que el poeta griego Aristeas (Aristeas de Proconeso), escribió sobre Hiperborea en su obra "Arimaspea", donde narra su viaje a la tierra de los Issedones (en Asia Central, actual Kazajstán), viviendo los hiperbóreos más al norte de este pueblo. Debido a ello, Heródoto suponía que Hiperbórea estaba situada en algún lugar del noreste de Asia. Para Homero sin embargo, el "Anemoi" o Dios del viento Boreas vivía en Tracia, y en su opinión "Hyper Borea" estaba en Dacia (cerca de los Montes Cárpatos, al norte del Danubio).

Supuesto lugar de Hiperbórea en Europa - norte DanubioOtros historiadores y poetas contemporáneos de Heródoto, del siglo V a.C., como Simónides de Ceos, Píndaro (Pindaros) y Helánico de Lesbos (Hellanicus de Lesbos), también mencionan brevemente en sus obras a los habitantes de Hiperbórea.

Para la mayoría de los antiguos historiadores griegos, los hiperbóreos vivían más al norte de los Montes Ripeos, un lugar mencionado en numerosas ocasiones en los textos antiguos pero cuya localización real se desconoce. Escritores como Sófocles en su obra "Antígona", Esquilo en "Agamenón", Simónides de Ceos y Calímaco, también pensaban que Boreas vivía en Tracia, sin embargo otros escritores e historiadores de la antigua Grecia afirmaban que la casa de Boreas y los Montes Ripeos estaban en lugares diferentes.

Según Hecateo de Mileto los Montes Ripeos se situaban adyacentes al Mar Negro. Para Píndaro, tanto la casa de Boreas, como los Montes Ripeos e Hiperbórea estaban sin embargo cerca del Danubio. Heráclides Póntico (discípulo de Aristóteles) y Antimachus por su parte, identificaban los Montes Ripeos con los Alpes, considerando a los hiperbóreos a la tribu celta de los Helvecios. Para Aristóteles, los Montes Ripeos estaban localizados en la frontera de la región de Escitia (probablemente en los Montes Urales), y lo mítica Hiperbórea más al norte.

Algunos filósofos e historiadores como Hecateo de Abdera, creyeron que Hiperbórea era Gran Bretaña. Según Hecateus (Hecateo), en una región más al norte de la tierra de los celtas se encuentra en el Océano una isla habitada por los hiperbóreos, más allá de donde sopla el viento del norte, con un recinto sagrado dedicado a Apolo y un templo de forma esférica. El templo se cree que podría hacer referencia a Stonehenge.

Mapa Hiperbórea al norte de Asia CentralPosteriormente, las fuentes griegas y romanas cambiaron continuamente de lugar la posible localización tanto de Hiperbórea como de los Montes Ripeos, aunque la mayoría de ellas coincidían en que se encontraba en una región más al norte de Grecia.

En el siglo III a.C. Simmias de Rodas conectó a los hiperbóreos con los masagetas (pueblo nómada que vivía al norte del Mar Caspio), mientras Posidonio en el siglo I a.C. los identificó con los pueblos celtas. Para el geógrafo romano Pomponio Mela (Pomponius Mela), Hiperbórea estaba situado más al norte, en las proximidades del Ártico.

Strabo, geógrafo e historiador griego del siglo I, la legendaria Hiperbórea era una peninsula o isla situada más allá de la actual Francia, probablemente haciendo referencia a las Islas Británicas. Poco después, Plutarco hacía referencia también en sus obras a sus míticos habitantes, identificando a los hiperbóreos con los galos que habían saqueado Roma en el siglo IV a.C. El conocido matemático, astrónomo, geógrafo y científico Ptolomeo, en su obra "Geographia", situaba a Hiperbórea en el Mar del Norte, denominado como "Océano Hiperbórico".

Al igual que Tule (Thule o Tile, un supuesto lugar mitológico, probablemente Escandinavia), Hiperbórea era otra de las denominadas "terra incognita" (tierra desconocida) para los antiguos griegos.

Míto griego de HiperbóreaAutores como Plinio, Píndaro, Heródoto, Virgilio o Cicerón, consideraban a los hiperbóreos como seres casi inmortales que podían vivir hasta mil años, disfrutando de una vida de completa felicidad. En Hiperbórea, el sol únicamente se ponía una vez al año, lo que situaría este mítico lugar al norte del Círculo Polar Ártico o en las regiones polares árticas.

Curiosamente, si interpretamos las descripciones antiguas de la legendaria Hiperbórea con el conocimiento moderno, se pueden dar hipótesis razonables que explicarían parte del mito. Por encima del Círculo Polar Ártico, desde el equinoccio de primavera hasta el equinoccio de otoño el sol puede brillar durante 24 horas al día. En algunas regiones, no llega a ponerse nada más que una vez al año, pudiendo llevar a la errónea conclusión de que un día para esas personas equivale a un año, y por tanto, vivir mil días sería como vivir mil años.

Si seguimos la interpretación de Heródoto, situando Hiperbórea más al norte de Asia Central, es posible que su localización real fuese Siberia. Alguno historiadores modernos como Carl A. P. Ruck, han seguido esta hipótesis y han sugerido que los hiperbóreos eran en realidad algún antiguo pueblo chino.

Mapa de Ortelius con el Océano de Hiperbórea cerca de Islandia - 1572Otra de las hipótesis habituales es asociar a Hiperbórea con Escandinavia. Los europeos del norte (escandinavos) suponían un gran contraste con la clásica cultura greco-romana del Mediterráneo y algunas zonas de la península escandinava es atravesada por el Círculo Polar Ártico. Sin embargo esta teoría parece chocar con la clásica interpretación que se ha dado a Hiperbórea, una tierra más allá del norte siempre soleada.

También interesante hipótesis que intenta explicar la realidad tras el mito de Hiperbórea, es la que desarrolló John G. Bennett en su obra "El Origen Hiperbóreo de la Cultura Indoeuropea", donde señala que esta mítica región era la patria original de los indoeuropeos, en la zona más al norte de Europa.

Si bien parece muy probable que el mito de Hiperbórea esté basado en buena parte en un lugar real aunque desconocido para los griegos, más de 2.500 años de que fuera mencionada por primera vez en los antiguos textos griegos, su localización real no se ha podido determinar, quedando Hiperbórea como parte de la mitología griega. Como curiosidad de cómo se ha adaptado el término con el paso del tiempo, las lenguas nativas utilizadas por los pueblos que viven en las regiones árticas como los inuits, se las conoce como "lenguas hiperbóreas".

Hiperbórea - más allá del norte

Animales mitológicos, la realidad tras el mito

Durante siglos, la existencia de seres mitológicos se han transmitido en las diferentes culturas y civilizaciones como parte de leyendas o mitos de la cultura popular. Gran parte de estos animales mitológicos son seres fantásticos y criaturas sobrenaturales creadas por el imaginario colectivo para intentar dar una explicación a fenómenos que no podían explicar. Sin embargo los descubrimientos arqueológicos y científicos empiezan a demostrar que algunos de estos animales considerados mitológicos pueden tener detrás un trasfondo de realidad y estar basado el mito en animales que realmente existieron.

De forma genérica, los animales considerados ocultos, extintos o desconocidos pero presentes en la mitología se denominan críptidos y de su búsqueda se ocupa la criptozoología, un pseudociencia que surgió a mediados del Siglo XX. Entre el gran listado de animales críptidos que están en estudio, los criptzoólogos cuentan ya con algunos éxitos destacables como el celacanto o el okapi. Demostrar la existencia de animales mitológicos es un reto más difícil para los investigadores, aunque gracias al descubrimiento de nuevas especies y de restos arqueológicos por todo el mundo, en muchos casos el mito puede estar más cerca de la realidad de lo que se pensaba. 

El Kraken


El Kraken (palabra noruega que significa “monstruo marino legendario”) es una criatura marina de la mitología escandinava y finlandesa descrita comúnmente como un tipo de pulpo o calamar gigante que aparece en testimonios y avistamientos en todos los mares, especialmente en el Norte de Europa. Según la leyenda del Kraken, este animal mitológico emergía de las profundidades, atacaba barcos y devoraba a los marinos. Medía más de dos millas, poseía fuertes y largos tentáculos, capaces de enroscarse con facilidad en los mástiles de los barcos y así, llevarlos al fondo del mar.

Kraken atacando un barco
Con el tiempo, el mito se fue suavizando y aún manteniéndose como una criatura mitológica, se le dio al Kraken un tamaño más reducido en las historias con el paso de los siglos. La leyenda pudo haberse originado en el avistamiento de calamares gigantes reales que con un tamaño estimado de 13 a 15 metros de largo incluyendo los tentáculos, eran consideradas unas criaturas míticas hasta que se demostró su existencia. Son animales de inmersión profunda que pueden descender hasta zonas abisales a pesar de alcanzar dimensiones extraordinarias: recientes estimaciones dan un máximo de 15 metros para machos y de 17-19 metros para las hembras. Aunque se ha especulado con la existencia de ejemplares de mucho más de veinte metros y media tonelada de peso, no está constatado. Uno de los mayores especímenes fue una hembra, cuyo cadáver quedó varado en una playa de Nueva Zelanda, en 1887, que medía en torno a los 18 metros de largo. También se habla de otro ejemplar capturado accidentalmente en el año 1933, en aguas neozelandesas, de 21 metros y 275 kilos de peso.

calamar gigante

La Serpiente Gigante de Naga


En mitologías como la hinduista y la budista las apariciones en sus relatos de serpientes gigantes son habituales. Se les denomina Nagas o Phaya Naga a un tipo de dioses que toman la forma de serpientes gigantes. La más conocida de todas ellas es la conocida como Serpiente Gigante de Naga del río Mekong que según la mitología local es la responsable del extraño fenómeno de las bolas de Fuego de Naga (Luces del río Mekong) que se produce todos los años en algunos tramos del río sin que se haya encontrado aún alguna explicación científica al fenómeno.

Serpiente Gigante de Naga

No faltan testimonios a lo lago de los siglos de lugareños que afirman haber visto al mítico dios Naga reencarnado en un gigantesco animal en el Mekong. Se cree que esta leyenda de la serpiente de Naga podría estar basada en un animal real, una gigantesca serpiente ya extinta del género Madtsoiidae que pudo alcanzar los 11 metros de largo. Incluso se han encontrado restos en otros lugares del planeta de serpientes aún mayores como la Titanoboa con cerca de 14 metros de largo que podrían estar detrás de otros mitos basados en enormes serpientes en la cultura popular.

Titanoboa

Unicornios


Estos seres mitológicos aparecen en numerosas historias y leyendas de diferentes culturas y en épocas muy distintas. El concepto de Unicornio que nos ha quedado es el de un caballo totalmente blanco con un mágico cuerno en la frente, sin embargo el aspecto que se le daba antiguamente difería un poco, el unicornio era una especie de caballo blanco con barba de chivo, patas de antílope, su característico cuerno en la frente, e incluso en algunos casos con cola de león o de jabalí.

Dama y el unicornio

Las más conocidas son las leyendas de la Edad Media que hacen referencia a esta mítica criatura, aunque sus orígenes se remontan a la Antigua Grecia cuando Ctesias, un historiador y médico griego, relataba en el siglo V a.C. como había llegado a ver a este animal en sus viajes a la India. Hay además cierta controversia sobre si también aparece este mítico ser en la Biblia ya que no se sabe con certeza si se habla directamente de un unicornio o es una interpretación incorrecta de algún otro animal como el rinoceronte. En todo caso, los unicornios han sido protagonistas de numerosos mitos e historias a lo largo de los siglos, especialmente en la Edad Media, cuando se creía que su cuerno tenía ciertas propiedades curativas y protectoras.

Algunos investigadores apuntan a que no se puede descartar que haya podido existir alguna especie de caballos con un cuerno en la frente y que no haya sido aún descubierta, sin embargo hasta que no se encuentre algún resto que lo puede confirmar, queda como una hipótesis minoritaria. La mayoría de historiadores e investigadores creen que hay tres grandes hipótesis que podrían explicar la realidad tras el mito del unicornio:

unicornio

Los primeros en mencionar unicornios fueron las expediciones griegas a la India, quienes llamaban "caballo de mar" a los hipopótamos y hablaron de un extraño ser al que denominaron "unicornio". La mayoría de investigadores de textos antiguos interpretan que es muy probable que estuvieran haciendo referencia a los rinocerontes indios.

Respecto al comercio de cuernos de unicornio que parecía existir en la Edad Media. Se cree que proviene de las expediciones vikingas, quienes conocían y cazaban narvales para vender posteriormente su cuerno como auténticos cuernos del mítico unicornio. En el castillo-palacio de Rosenborg, en Copenhague, podemos encontrar el Trono de Unicornio mandado construir por el Rey Federico III de Dinamarca. La leyenda de este trono construido con supuestos cuernos de unicornios perduró durante mucho tiempo, hoy en día quienes han podido analizar el trono confirman que está fabricado con cuernos de narvales.

narval

La última hipótesis es la más reciente, cuando se descubrió en el año 2008 en Italia un corzo con un cuerno en el centro de la frente. Si esta peculiaridad se ha producido más veces a lo largo de la historia, es posible que sea el animal tras el mito del unicornio en Europa.

El Yeti y el Bigfoot


Conocido como Migou, Yeti o el Abominable Hombre de las Nieves, todas las historias sobre este mítico ser hablan de una especie de simio gigante con el cuerpo cubierto de pelo que habita en la Cordillera del Himalaya. Su leyenda varía ligeramente en cada mitología local e incluso los mismos tibetanos hablan de tres tipos diferentes de Yetis:  el considerado Gran Yeti que mediría más de dos metros y medio: el pequeño Yeti llamado por los tibetanos yeh-teh o mi-teh que no llegaría al metro y medio de altura con un pelaje de color rojizo; y el nyalmo o mi-chen-po, un gigantesco yeti de más de 4 metros que aparece en algunas historias tibetanas cuyas huellas serían de cerca de 60 centímetros.

El primero de ellos, el Gran Yeti, es el más conocido por la cultura popular y está relacionado con otros mitos similares fuera de Asia, como el Bigfoot o Sasquatch en América del Norte, el Kunk en los Andes o el Yowie en Australia. Se han encontrado durante años huellas y algunas pruebas como videos y forografías de dudosa credibilidad pero ningún resto o prueba válida para demostrar la  existencia de esta mítica criatura. Por ello se ha considerado tradicionalmente que el animal tras el mito del Yeti podía ser algún tipo de oso lanudo.

nyalmo yeti

Sin embargo, lo restos hallados por el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald en Hong Kong pertenecientes a una especie gigante de homínido hasta entonces desconocida ha abierto nuevas posibilidades.

Estos restos corresponden al Gigantopithecus blacki, un gran primate de 3 metros de altura y cerca de 600 kg que se estima extinto desde hace 100.000 años. Tras este descubrimiento, algunos investigadores desarrollaron la teoría del Bigfoot (Pies grandes), según la cual la especie Gigantopithecus blacki no se habría llegado a extinguir y tras cruzar el estrecho de Bering este animal habría conseguido llegar a los bosques de Norteamérica hasta convertirse en el ser mitológico de aspecto simiesco que sigue siendo uno de los grandes misterios de la criptozoología.

Por el momento, tanto el Yeti como el Bigfoot seguirán formando parte del folclore popular y del mito hasta que no aparezca alguna prueba tangible que demuestre su existencia. Asociarlos al Gigantopithecus blacki es por el momento una simple teoría especulativa sobre un animal que se sabe con certeza que existió pero que se considera extinguido. Quizás la ciencia nos depare alguna nueva sorpresa en el futuro.

Gigantopithecus blacki tamaño