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Las misteriosas figuras Dogū del Japón prehistórico

Entre los hallazgos más fascinantes de la arqueología japonesa destacan las Dogū, una pequeñas estatuillas de arcilla creadas durante el Período Jōmon, que se extendió aproximadamente entre el 14.000 y el 300 a.C. en Japón. 

Su tamaño rara vez supera los 30 centímetros, pero estas figuras antropomorfas, de formas exageradas y apariencia a veces casi "alienígena", han alimentado todo tipo de interpretaciones modernas. Sin embargo, lejos de las especulaciones sensacionalistas, la investigación arqueológica ofrece explicaciones sólidas que las sitúan en el corazón del pensamiento simbólico y ritual de las comunidades Jōmon.

Las enigmáticas figuras Dogū del Japón prehistórico

Las figuras Dogū no fueron simples objetos decorativos. Su fabricación, uso y posterior fragmentación revelan prácticas rituales complejas dentro de una sociedad de cazadores-recolectores sedentarios que desarrolló una de las tradiciones cerámicas más antiguas del mundo. Hasta la fecha se han hallado más de 15.000 ejemplares en distintos yacimientos del archipiélago japonés, lo que demuestra que no eran objetos excepcionales, sino parte estructural de la vida simbólica Jōmon.

El contexto cultural del mundo Jōmon

La cultura Jōmon es una de las más singulares del Neolítico mundial. A diferencia de otras regiones donde el sedentarismo surge tras la agricultura, las comunidades Jōmon establecieron aldeas permanentes sin depender completamente del cultivo intensivo. Basaban su subsistencia en la caza, la pesca y la recolección organizada, con un manejo sofisticado de recursos forestales y marinos. 

El desarrollo de cerámica desde fechas tan tempranas como el 14.000 a.C. indica una notable complejidad tecnológica y social. En este marco cultural emergen las Dogū, especialmente a partir del Jōmon Medio (2500–1500 a.C.) y con mayor frecuencia en el Jōmon Tardío y Final (1500–300 a.C.).

Los hallazgos se concentran sobre todo en el noreste de Honshū, particularmente en la región de Tōhoku, lo que sugiere variaciones regionales en las prácticas rituales.

Tipos de figuras Dogū

Las Dogū suelen medir entre 10 y 30 centímetros y presentan una iconografía claramente antropomorfa. La mayoría parece representar figuras femeninas, con caderas y muslos pronunciados, vientres marcados y, en ocasiones, pechos enfatizados. 

Figura Shakōki-dogū
Los ojos, frecuentemente grandes o saltones, alcanzan su expresión más característica en el tipo conocido como Shakōki-dogū, llamado así porque sus ojos recuerdan a una especie de gafas. Uno de los ejemplares más icónicos de este tipo procede del yacimiento de Kamegaoka y se conserva actualmente en el Tokyo National Museum.

Existen también estatuillas Dogū huecas, cuya técnica de fabricación implica un conocimiento avanzado del modelado y la cocción de arcilla. En cualquier caso, la complejidad de su decoración geométrica demuestra una clara intención simbólica y no meramente utilitaria. 

Desde el punto de vista técnico, las Dogū eran modeladas a mano, sin torno, utilizando arcilla local mezclada con desgrasantes minerales o vegetales. Tras el modelado, eran cocidas en hogueras abiertas o estructuras rudimentarias.

Uno de las peculiares arqueológicas más llamativas de estas milenarias figuras del Japón ancestral es que un alto porcentaje de ellas se han encontrado deliberadamente rotas, tal y como han demostrado los análisis realizados. 

Interpretaciones arqueológicas de las figuras Dogū

Las hipótesis sobre la función real de las Dogū han sido debatidas durante décadas. Aunque no existe consenso absoluto, sí se han consolidado algunas líneas interpretativas respaldadas por las evidencias arqueológicas y contextuales.

Una de las teorías más extendidas es la relación de estas figuras prehistóricas con diversos cultos a la fertilidad. El énfasis en rasgos sexuales femeninos ha sido interpretado por algunos investigadores, como Kazuo Yamagata, como indicios de vínculos con la reproducción, el embarazo y la continuidad del grupo. 

Otra interpretación se basa en la llamada "magia simpática". El arqueólogo Tatsuo Kobayashi apuntó a que la rotura intencional de las figuras podría haber formado parte de rituales de transferencia simbólica: la figura actuaría como sustituto del individuo, absorbiendo enfermedad, desgracia o contaminación ritual. La fractura sería el momento culminante del ritual, equivalente a la neutralización del mal.

Periodo Jomon en el antiguo Japón
Algunos investigadores también han propuesto una función chamánica. El carácter híbrido, y a veces abstracto, de las Dogū podría reflejar estados alterados de conciencia o representaciones de entidades espirituales dentro de una cosmovisión animista. Dado que las sociedades Jōmon carecían de escritura, estas figuras serían una forma material de expresar conceptos espirituales complejos.

Las estatuillas Dogū rara vez se encuentran en tumbas, sino que suelen ser descubiertas en contextos domésticos o en áreas asociadas a actividades rituales dentro de los asentamientos, lo que ha llevado a interpretar a los arqueólogos que su función estaba integrada en la vida cotidiana y no restringida exclusivamente a prácticas funerarias.

El hecho de que muchas figuras estén incompletas desde su descubrimiento, y que las fracturas no se deban a procesos naturales, refuerza además la interpretación ritual. Por otra parte, la producción masiva en ciertas fases indica que no eran objetos excepcionalmente raros, sino parte de prácticas culturales reiteradas.

Por último, algunos arqueólogos han planteado que las Dogū funcionaban como marcadores de identidad grupal, basándose para ello en las variaciones regionales en el estilo, lo que podrían reflejar afiliaciones territoriales o linajes. 

Teorías alternativas y el mito de los "antiguos astronautas"

Como hemos visto, si bien la investigación arqueológica sitúa a las Dogū con bastante claridad dentro del universo simbólico del Período Jōmon, su apariencia inusual ha alimentado durante décadas interpretaciones alternativas y corrientes pseudocientíficas que se mueven fuera del consenso académico. El llamado "misterio" de las Dogū no nace en la arqueología, sino en la cultura popular del siglo XX.

La teoría de que algunas Dogū representarían seres extraterrestres surge en el contexto de la corriente conocida como "antiguos astronautas", popularizada en los años sesenta por autores como Erich von Däniken. En su obra Recuerdos del futuro (1968), Von Däniken planteó que numerosas manifestaciones artísticas antiguas eran pruebas de contactos con civilizaciones avanzadas procedentes del espacio.

Figura Dogu hallada en Yamanashi, Japón
Las Shakōki-dogū, con sus grandes ojos elípticos y formas aparentemente acristaladas, fueron rápidamente incorporadas a este imaginario. Según esta interpretación, los ojos representarían visores de cascos espaciales y las líneas decorativas serían trajes presurizados.

En la década de 1970, diversas publicaciones sensacionalistas reforzaron esta idea, presentando fotografías aisladas de las figuras fuera de contexto arqueológico y enfatizando su aspecto "no humano". La imagen de la Shakōki-dogū de Kamegaoka se convirtió así en uno de los iconos visuales más utilizados por los defensores de esta teoría.

Las versiones más elaboradas de estas hipótesis sostienen que una civilización tecnológicamente avanzada habría visitado la Tierra durante la prehistoria y que las Dogū serían representaciones directas de esos visitantes. En algunos relatos se afirma que las comunidades Jōmon habrían interpretado a estos seres como entidades sobrenaturales, inmortalizándolos en arcilla.

Otras variantes más especulativas sugieren que las Dogū no serían simples representaciones, sino reproducciones fieles de equipamiento tecnológico. Se ha llegado a afirmar incluso que ciertos patrones corresponden a circuitos o sistemas de soporte vital, aunque estas afirmaciones no se sustentan en análisis técnico alguno. En el ámbito de la ufología japonesa contemporánea, las Dogū siguen apareciendo ocasionalmente en documentales y revistas como una "evidencia cultural" de contactos antiguos.

Desde una perspectiva científica, la hipótesis extraterrestre presenta varios problemas fundamentales. El primero es metodológico. La arqueología no analiza objetos aislados, sino dentro de su contexto estratigráfico y cultural. Las Dogū aparecen sistemáticamente asociadas a asentamientos Jōmon, junto a cerámica, herramientas líticas y restos domésticos coherentes con esa tradición cultural. No existe ningún indicio material de tecnología avanzada en esos contextos.

Esto nos lleva a un segundo problema, el anacronismo interpretativo. Los supuestos "trajes espaciales" que visten las figuras responde a una proyección moderna. En el Japón prehistórico no existía el concepto de astronauta ni de tecnología espacial, de manera que atribuir ese significado implica imponer categorías contemporáneas sobre una cultura sin escritura.

Figura Dogu hallada en Niigata, Japón
Por otra parte, existen múltiples tradiciones artísticas en el mundo que representan figuras con ojos sobredimensionados o rasgos estilizados sin que ello implique tecnología. La exageración formal es, de hecho, un recurso simbólico común en el arte ritual.

Los arqueólogos especializados en el período Jōmon, como Tatsuo Kobayashi y Junko Habu, coinciden en que las Dogū deben interpretarse dentro de su contexto de prácticas rituales locales, donde encajan a la perfección. Ninguna excavación ha proporcionado evidencia que justifique una hipótesis de contacto extraterrestre.

La persistencia de este mito se puede explicar, en definitiva, por diversos factores culturales. Las Shakōki-dogū presentan una morfología particularmente llamativa y pertenecen a período Jōmon, una época del Japón prehistórico del que no existen textos escritos. La ausencia de fuentes directas deja así un gran espacio para la imaginación y la especulación. 

A ello hay que sumar que el siglo XX estuvo marcado por la carrera espacial y la expansión del imaginario extraterrestre en el cine y la literatura. Obras de ciencia ficción consolidaron un arquetipo visual del "ser espacial" que, retrospectivamente, se proyectó sobre imágenes antiguas.

Paradójicamente, el rechazo de la hipótesis extraterrestre no elimina el misterio de las Dogū, sino que lo redefine. El enigma no consiste en si representan astronautas, sino en cómo una sociedad preagrícola desarrolló un sistema simbólico tan sofisticado y reiterado durante milenios.

El auténtico misterio reside en comprender qué experiencias, creencias y necesidades emocionales llevaron a modelar miles de cuerpos estilizados, romperlos deliberadamente y depositarlos en contextos específicos. Ese interrogante es mucho más complejo y fascinante que cualquier explicación sensacionalista.

Las figuras Dogū, un tesoro nacional de Japón

El consenso académico actual sostiene que las Dogū desempeñaron una función ritual vinculada a la protección, la fertilidad, la salud o la mediación espiritual. No se consideran simples representaciones artísticas ni objetos ornamentales, sino que constituyen una evidencia tangible de la compleja vida simbólica en sociedades prehistóricas.

Los estudios comparativos con otras culturas neolíticas muestran paralelismos en el uso de figuras antropomorfas como instrumentos rituales, pero las Dogū presentan rasgos estilísticos únicos que reflejan la identidad cultural específica del Japón Jōmon.

Debemos ver las estatuillas Dogū como una ventana al pensamiento abstracto de hace miles de años. A través de estas enigmáticas figuras, los pueblos Jōmon dejaron testimonio de sus temores, esperanzas y concepciones del mundo invisible. Su aparente extrañeza moderna no es signo de misterio sobrenatural, sino de la profundidad simbólica de una cultura que, sin escritura ni arquitectura monumental, logró expresar una cosmovisión compleja mediante pequeñas figuras de barro.

Con el tiempo, algunas Dogū han sido designadas como Bienes Culturales del país e incluso Tesoros Nacionales de Japón. Hoy en día, constituyen piezas centrales en museos y exposiciones dedicadas a la prehistoria japonesa, y siguen siendo objeto de estudios interdisciplinarios que combinan arqueología, antropología simbólica y análisis tecnológico. En la arcilla moldeada hace milenios, encontramos uno de los testimonios más elocuentes para poder interpretar el pensamiento humano durante la prehistoria de Japón.

Mosaico de estatuillas Dogu del periodo Jomon en Japón

Junji Ito, el maestro del Manga de terror

El artista japonés Junji Ito es uno de los nombres más reverenciados en el mundo del manga de terror. Nacido el 31 de julio de 1963 en Gifu, Japón, Ito ha logrado cultivar un estilo único que combina elementos de horror psicológico, grotesco y sobrenatural, ganándose una legión de seguidores tanto en Japón como a nivel internacional. Su obra ha influido profundamente en el género del terror en el manga, destacándose por su habilidad para crear atmósferas inquietantes y personajes perturbadores.

Junji Ito, el maestro del manga de terror
Desde joven, Ito se sintió atraído por el terror y las temática oscuras. Creció leyendo las obras de Kazuo Umezu y Hideshi Hino, dos pioneros del manga de terror. Además, las películas de terror occidentales y la literatura de H.P. Lovecraft también dejaron una marca indeleble en su estilo. Antes de dedicarse por completo al manga, Ito trabajó como técnico dental, un detalle que a menudo menciona como influencia en su obsesión por los detalles minuciosos y grotescos en sus dibujos.

Entre algunas de las obras más populares y conocidas en la extensa carrera de Junji Ito destacan:

Tomie (1987): Publicado por primera vez en 1987, "Tomie" es quizás la obra más conocida de Ito. La historia sigue a una joven inmortal y malévola que causa la locura y la muerte de aquellos que la rodean. Cada vez que es asesinada, se regenera, a menudo de formas grotescas. "Tomie" se convirtió en un éxito instantáneo y ha sido adaptada en varias películas y series de televisión en Japón.

Uzumaki (1998-1999): Otro de sus trabajos más aclamados es "Uzumaki", una serie que narra cómo una ciudad entera se ve afectada por una maldición relacionada con espirales. La obra es conocida por su atmósfera opresiva y su narrativa única, donde el horror se manifiesta de formas inesperadas y visualmente impactantes. La historia de Uzumaki fue además adaptada al cine en la película homónima estrenada en 2020.

Gyo (2001-2002): En "Gyo", Ito explora el horror ecológico con una historia donde peces y otras criaturas marinas emergen del mar con patas metálicas, aterrorizando a la población. La obra destaca por su crítica implícita a la contaminación y sus efectos.

Hellstar Remina (2005): Esta historia de ciencia ficción y horror se centra en un planeta que se aproxima a la Tierra, causando caos y destrucción. Ito mezcla el horror cósmico con el apocalíptico, creando una narrativa llena de desesperación y temor.

Portada del Manga Tomie - Junji Ito
El estilo de Junji Ito se caracteriza por su meticulosa atención al detalle y su capacidad para transformar lo cotidiano en algo aterrador. Sus ilustraciones a menudo presentan figuras grotescas y deformadas, explorando los límites de la forma humana y el cuerpo. Los temas recurrentes en su obra incluyen la transformación corporal, la locura, lo sobrenatural y el horror cósmico.

Ito también es conocido por su habilidad para crear atmósferas de tensión y anticipación. A menudo, el verdadero horror en sus historias proviene de la construcción lenta de la inquietud y el pavor, más que de los clásicos sustos repentinos. Sus personajes suelen enfrentarse a lo desconocido y lo inexplicable, lo que refuerza la sensación de vulnerabilidad y desesperación.

Junji Ito ha recibido numerosos premios por su trabajo, incluyendo el prestigioso Premio Eisner. Su influencia se extiende de hecho más allá del manga, inspirando también a cineastas, escritores y otros artistas en todo el mundo. La capacidad de Ito para mezclar lo extraño con lo familiar ha redefinido el terror en el manga, estableciendo así nuevos estándares para el género.

Además, las adaptaciones de sus obras a otros medios han contribuido a su popularidad global. Sus mangas han sido traducidos a múltiples idiomas, y las adaptaciones cinematográficas y televisivas han llevado sus historias a un público aún más amplio. Con una carrera que abarca varias décadas, Ito continúa siendo una fuente inagotable de pesadillas y fascinación para sus seguidores.

Viñetas e ilustraciones de Junji Ito

Shima, el Parque de atracciones japonés dedicado a España

Cerca de la ciudad de Shima, en la prefectura de Mie, Japón, se encuentra el Parque España-Shima (Spain Village) o Villa Española de Shima, un curioso y original Parque de atracciones inspirado en España, donde se han construido, de forma bastante fiel a los originales, algunos de los monumentos, edificios y lugares más representativos de toda la geografía española. 

Inaugurado en 1994 y ocupando una enorme superficie de 34 hectáreas, el objetivo del parque temático es doble. Por un lado, ofrece a los visitantes hasta 25 atracciones diferentes orientadas a la diversión, incluyendo 4 montañas rusas y 3 atracciones acuáticas. Pero el Parque Villa Española de Shima se construyó además con un carácter educativo, para dar a conocer mejor la cultura, historia y tradiciones de España a los japoneses. 

Con Don Quijote como uno de los personajes protagonistas principales durante la visita, o eventos como una Procesión de las Fallas de Valencia, estas son algunas de las atracciones, exposiciones y edificios más destacados de este peculiar parque temático japonés dedicado a España

Fuente de La Cibeles


Réplica a escala de la famosa fuente madrileña de La Cibeles, añadiendo al conjunto el popular edificio de la Puerta del Sol donde se celebran todos los años las campanadas de fin de año en la capital madrileña. 

Réplica de la Fuente de Cibeles en la Villa Española de Shima - Japón

Museo Castillo de Xavier


Construido en piedra, este museo es una reproducción real del Castillo de Javier ubicado en Navarra, el lugar de nacimiento de Francisco Javier, quien fuera el primer misionero cristiano que visitó Japón. El castillo está construido a escala, y en su interior hay diferentes exposiciones sobre la cultura española a través de los siglos, remontándose incluso a la prehistoria en la Península Ibérica, con una fiel reproducción de las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira. 

Museo Castillo de Xavier en la Villa Española de Shima - Japón

Réplica de las pinturas rupestres de Altamira en la Villa Española de Shima - Japón

La Plaza Mayor


Esta gran plaza es una zona abierta dedicada principalmente a tiendas y restaurantes, donde probar diferentes platos típicos de la gastronomía española, construida como una réplica de la Plaza Mayor de Madrid

Réplica de la Plaza Mayor de Madrid en la Villa Española de Shima - Japón

Montaña Rusa invertida Los Pirineos


El concepto de esta atracción es el de una montaña rusa invertida (los pasajeros viajan bajo los raíles) está diseñada como un trepidante viaje a través de la cordillera de los Pirineos que discurre a lo largo de la frontera entre España y Francia. La atracción alcanza una velocidad máxima de 100 km/h a través de las sinuosas y sinuosas formaciones de los Pirineos y tiene un recorrido de 1.234 metros de longitud.

Montaña Rusa Los Pirineos en la Villa Española de Shima - Japón

Teatro Puerta del Cambrón


Este teatro está diseñado a imitación de la histórica Puerta del Cambrón de la antigua ciudad de Toledo. El edificio tiene como función principal en su interior la de un cine con pantalla gigante, donde se proyecta a los visitantes diferentes filmaciones sobre la historia y cultura de España. Entre algunos de los vídeos destacan "Maestros pintores de España" y "Un viaje a través de la herencia mundial de España".

Réplica Teatro Puerta del Cambrón en la Villa Española de Shima - Japón

Carrusel de Gaudí


La clásica atracción del carrusel o tiovivo inspirado en la temática fantástica del arquitecto español Antonio Gaudí, máximo representante del modernismo catalán. 

Carrusel de Gaudí en la Villa Española de Shima - Japón

Viaje Aventurero de Don Quijote


Representando una típica venta castellana del siglo XVI (con un molino anexo incluido), este edificio está orientado a las aventuras de Don Quijote, Sancho Panza, Dulcinea del Toboso y el resto de personajes creados por de Miguel de Cervantes en uno de los libros más importantes de la literatura española y del mundo. 

Viaje Aventurero de Don Quijote en la Villa Española de Shima - Japón

La Iglesia de la Santa Cruz


Réplica de la antigua Iglesia de la Santa Cruz en Andalucía, ubicada en el recinto en la Calle Santa Cruz, donde se realizan diversas exposiciones y actividades como el Pabellón del vino o la elaboración de artesanías. 

Réplica de La Iglesia de la Santa Cruz en la Villa Española de Shima - Japón

Montaña rusa Toro de Hierro


Con un imponente exterior, réplica de la fachada del Palacio Real de Aranjuez (Madrid), en el interior de esta atracción se encuentra la Montaña rusa Toro de Hierro, un peculiar recorrido con un estilo retrofuturista (Steampunk) en el que los visitantes suben "a lomos" de un vagón con forma de toro para conocer las diferentes etapas de la vida de los toros de lidia. 

Réplica del Palacio Real de Aranjuez en la Villa Española de Shima - Japón

Interior de la atracción Toro de Hierro en Shima, Japón

Salón de la embajada


Este edificio, conocido como Salón de la embajada o Casa de la cultura, es una réplica de una antigua iglesia de Pamplona, y en su interior acoge un salón multiusos y salón de actos dedicado a las 17 Comunidades Autónomas de España. Esta decorado con un detallado mapa de España y coloridas vidrieras que representan diversos festivales que se celebran en España todos los años. 

Réplica iglesia española en la Villa Española de Shima - Japón

Gran Montserrat


Basada en el macizo rocoso de Montserrat, ubicado a las afueras de Barcelona, esta montaña rusa recorre a toda velocidad un trayecto de 815 metros a través de este escarpado paisaje característico del noreste de España. 

Montaña rusa Gran Montserrat en la Villa Española de Shima - Japón

La Avenida de España


Esta plaza abierta, conocida como la Avenida de España, se inspira en el conocido Mercado de Colón situado en el centro de Valencia. La zona está dedicada principalmente a tiendas y souvenirs, así como a celebrar diversos eventos representando fiestas populares tradicionales españolas. 

La Avenida de España en la Villa Española de Shima - Japón


Parque de Atracciones Villa Española de Shima en Japón

Mapa Villa Española de Shima - Parque España en Japón

La leyenda de Utsuro-bune

Conocida como Utsuro-bune (del japonés, nave cóncava o hueca), Utsuro-fune o Urobune, hace referencia a un extraño suceso supuestamente ocurrido en Japón en 1803, en la provincia de Hitachi.

La leyenda de Utsuro-buneSegún cuenta esta leyenda de Utsuro bune, una atractiva joven llegó a una playa local en la costa oriental de Japón a bordo de una desconocida embarcación, calificada por los testigos como "nave hueca". Los pescadores se llevaron a la mujer al interior para poder investigarla más a fondo, pero la mujer era incapaz de comunicarse en japonés. Finalmente, los pescadores llevaron a la mujer a su nave, fueron devueltos al mar, y se alejaron de la costa hasta perderse en el horizonte.

Mientras que los historiadores que han investigado esta leyenda consideran que simplemente se trata de un mito que forma parte del folclore japonés, los ufólogos afirman que la historia representa una evidencia de un encuentro cercano del tercer tipo, una observación de un OVNI junto a entidades biológicas, popularizado en la película de Spielberg, "Encuentros en la Tercera Fase".

La historia de esta leyenda, se encuentra recogida en tres textos antiguos japoneses: "Toen shōsetsu" (Cuentos del jardín de los conejos) de 1825; "Hyōryū kishū" (Diarios e historias de náufragos) de 1835; y "Ume-no-chiri" (El polvo del albaricoque) de 1844. Tres conocidos manuscritos que narran una descripción similar de la historia, por lo que se cree que tienen los mismos orígenes históricos, siendo el Toen shōsetsu el documento que tiene la versión más detallada.

El 22 de febrero de 1803, los pescadores locales de la costa de Harayadori, en la provincia de Hitachi, avistaron una extraña nave que iba a la deriva en el mar. Curiosos por lo que estaban observando, remolcaron la embarcación hasta tierra firme, a la playa de "Harato-no-hama", descubriendo que la nave tenía 3,30 metros de alto y 5,45 metros de ancho. Según recordaban los testigos, sus formas se asemejaban a un Kōhako, un quemador de incienso japonés.

Ilustración antigua del Utsuro bune - JapónSegún relataron, la parte superior de la nave parecía estar hecha de palos o vigas de madera con un recubrimiento de color rojo, mientras que la parte inferior estaba cubierta de placas de bronces para proteger la embarcación de las rocas. Además, la parte superior tenía varias ventanas hechas de vidrio o cristal completamente transparentes. Desconcertados, los pescadores miraron dentro.

El interior del Utsuro-bune estaba decorado con textos escritos en un idioma desconocido. Los pescadores encontraron en su interior dos especie de sábanas o alfombras, una botella llena de agua, una taza, pasteles y carne amasada. Para su sorpresa, en la nave había una mujer joven y muy bella, de entre 18 y 20 años de edad y una altura de aproximadamente 1,5 metros.

La mujer tenía el pelo y las cejas de color rojo, con extensiones artificiales de cabellos blancos. Su piel era de un color rosa muy pálido, e iba vestida con ropas preciosas y largas de tejidos desconocidos. La joven comenzó a hablar pero nadie la entendía, ni ella tampoco podía entender a los pescadores que preguntaban sobre su origen. La misteriosa mujer se comportó de forma amable aunque actuó de forma extraña, agarrando en todo momento una caja cuadrada de medio metro, sin permitir que nadie tocara o se acercara a la caja.

Pintura Japonesa 1803 - Utsuro-bunePara un anciano del pueblo, la explicación al extraño suceso era que la mujer había sido una princesa de un reino extranjero. Tras casarse tuvo un amante causando un gran escándalo, y el amante fue ejecutado cortándole la cabeza. Para escapar de la muerte, la joven fue desterrada, colocándola en el Utsuro-bune junto con la cabeza de su amante en una caja y dejándola a la deriva en el mar. Para seguir la tradición y que se cumpliera su destino, los pescadores volvieron a montar a la mujer en la nave y la dejaron a la deriva en el océano.

En realidad, existen más leyendas japonesas sobre Utsuro-bune. La más antigua de todas se remonta al siglo VII y según el mito fue el origen de la dinastía Kawano. Un pescador llamado Wakegorō, de la isla Gogo (Islas Bōyo), encontró a un niña de 13 años dentro de un Utsuro-bune a la deriva en el mar. Cuando la llevó a tierra, la niña le dijo que era hija del emperador chino y que se había visto obligada a huir. El pescador la llamó "Wake-Hime" (princesa) y la niña se acabó casando con un príncipe imperial de la provincia de Iyo, dando a luz a un hijo llamado Ochimiko, el antepasado de la dinastía Kawano. Según esta leyenda, la niña fue la responsable de traer los primeros capullos de seda a Japón.

Posteriormente, en 2010 y 2012, se encontraron otros dos textos, "Hirokata Zuihitsu" y "Ōshū Kuzakki", donde se recogen historias sobre Utsuro bune, con un contenido muy similar a los de Toen shōsetsu, aunque en una ubicación diferente.

Las primeras investigaciones del incidente de 1803, las llevó a cabo en 1844 Kyokutei Bakin, un escritor japonés hijo de un antiguo samurái.

Utsuro-bune según Kyokutei BakinKyokutei informó de un libro llamado "Roshia bunkenroku", donde se describen la ropa y los peinados tradicionales rusos y se explica un método popular para blanquear el pelo. En el libro también se menciona que muchas mujeres rusas tienen el pelo rojo natural y usan faldas similares a la mujer de la leyenda.

El escritor llega a la conclusión de que la mujer del Utsuro-bune era posiblemente de origen ruso, quizás una princesa, aunque no descarta que procediera de Gran Bretaña, debido a que las extrañas inscripciones y símbolos de la nave porque estaba convencido de haberlos visto también en un ballenero británico. Por último, Kyokutei muestra su decepción con los dibujos de la época de Utsuro bune, que no coinciden plenamente con la descripción de los testigos.

El historiador Yanagida Kunio, investigó el incidente de Utsuro-bune en 1925 y 1962. Señala que los barcos de forma circular nunca han sido algo inusual en Japón desde los primeros tiempos, solo los detalles occidentales como las ventanas de vidrio o las placas de protección de bronce le confieren a la nave un aspecto exótico. Yanagida también encontró que la mayoría de leyendas sobre Utsuro-bune son similares, con una mujer joven dentro de un barco circular que es rescatada y enviada de vuelta al mar. La diferencia del resto de leyendas con el suceso de 1803, es la extraña cúpula de la nave y las placas de bronce. El historiador considera que estos elementos se añadieron porque los escépticos cuestionaban la navegabilidad de una nave tan humilde en alta mar.

Comparación símbolos Utsuro-bune con símbolos de RAF y RoswellEl doctor Kazuo Tanaka, profesor de informática e ingeniería electrónica en la Universidad de Gifu, Tokio, investigó los documentos originales en 1997, considerando las comparaciones del Utsuro-bune con los avistamientos de OVNIS como descabellados, ya que según las leyendas, la nave nunca vuela ni cuenta con ningún tipo de tecnología extraordinaria.

El aspecto europeo y peculiar de la mujer, se explicaría por el tipo de sociedad de la época, muy cerrada en determinadas zonas durante el período Edo, y temerosa de las malas influencias culturales del mundo occidental. Para el profesor Tanaka, la leyenda de Utsuro-bune es una mezcla de folclore popular e imaginación.

Para la ufología, este suceso de Utsuro-bune se describe como un caso temprano documentado de un encuentro cercano de tercer tipo, basándose en las similitudes de los dibujos de la nave en las vasijas del período Edo y las descripciones habituales del siglo XX de los platillos volantes. Sin embargo, estas teorías son rechazadas e ignoradas por la mayoría de historiadores e investigadores.

El hecho de que estas leyendas de Utsuro-bune se hayan producido en la zona conocida habitualmente como El Triángulo del Dragón, una zona del Pacífico donde se han registrado desapariciones y sucesos extraños durante siglos, aporta sin duda algo más de misterio a esta conocida historia del folclore popular de Japón.

Ilustración a color Utsuro-bune en el texto Hyōryū kishū - 1835

La Isla fantasma de Hashima

La Isla Hashima , también llamada Isla Acorazada o Gunkanjima ( Buque de guerra en japonés ) es una de las 505 islas deshabitadas de la Prefectura de Nagasaki. Esta isla de 480 metros de largo y 150 metros de ancho está a unos 20 km del puerto de Nagasaki.

Isla de Hashima La isla estuvo poblada entre 1887 y 1974 como una mina de carbón, llegando a alcanzar la mayor densidad de población del mundo .
Sin embargo esta isla ha pasado a la historia tras su abandono, convirtiéndose en una isla fantasma.

Los restos de las construcciones creadas por el hombre en aquella isla han permanecido al azote de la naturaleza y de los elementos durante mas de 30 años , por lo que hoy en día podemos ver y hacernos una idea a través de esta isla , de lo que sucedería en el Mundo con las construcciones humanas si la especie humana despareciera de la Tierra .

Mapa Isla de Hashima A comienzos del siglo XIX se encontró una gran veta de carbón en sus entrañas. En aquella época el carbón era un bien preciado y escaso en aquel país y no se escatimaron medios para convertir el pequeño arrecife en un complejo industrial con ciudad incorporada.

En 1890 Mitsubishi compró la isla y se encargó de la construcción de todo lo que había en la isla para explotarla durante casi 100 años. Durante más de 70 años el trabajo fue incesante.

El hormigón hizo que la isla le ganara más de un kilómetro al mar. Un alto muro se construyó alrededor de toda la isla para protegerla de los tifones y de las inclemencias del tiempo y en el interior del perímetro, una enorme ciudad emergió para dar cabida a los casi 6000 trabajadores que llegó a albergar sobre el año 1959. Llegó a alcanzar una densidad de población de 83.500 personas/km² para el conjunto de la isla, y de 139,100 personas/km² en la zona residencial.

Isla de Hashima En aquellos años el petróleo se convirtió en el sustituto del carbón y por tanto la isla dejaba de ser rentable, así que Mitsubishi anunció el cierre de la mina en 1974 quedando la isla deshabitada.


Dado que los trabajadores no podían salir de la isla y que esta tenía unas medidas bastantes reducidas, se construyó todo tipo edificaciones en la ciudad. Cines, teatros, escuelas, decenas de tiendas, restaurantes, peluquerías, salones de té, gimnasios, templos para las oraciones, recreativos… , todo lo necesario para que la elevada población no fuera pasto de la locura al estar confinados en un lugar tan reducido.

Isla de Hashima
Desde que en 1974, Mitsubishi cerró la mina por no serle ya rentable el tema del carbón y la isla está completamente deshabitada y como en el resto de lugares abandonados del mundo, el clima y los años se han encargado de transformar lo que fue una ciudad llena de vida en un montón de escombros y de edificios fantasmales.

Tras quedar abandonada, sus edificios han sido expuestos al embate del clima y la salinidad del mar y se han deteriorado con rapidez, colapsandose y derrumbándose muchos de ellos . En esta isla se puede apreciar perfectamente lo que les sucede a las construcciones humanas a lo largo del tiempo sino disponen de seres humanos que las mantengan y reparen.

Actualmente se monitorean aquí los efectos del deterioro de los edificios de hormigón para la filmación del documental La Tierra sin humanos . Debido a su historia y aspecto casi único , se han rodado también varias películas aprovechando las ruinas como decorado apocalíptico .

Isla de Hashima La isla es llamada también en la zona Gunkanjima (buque de guerra en japonés) o Isla acorazada , por la apariencia que muestra su perfil vista desde lejos. Actualmente los terrenos son propiedad del Gobierno y se necesita un permiso especial para poder visitarla , una pequeña parte de la isla quedó abierta al público para realizar visitas turisticas a la misma.


Una organización sin fines de lucro The Way to World Heritage Gunkanjima (El Camino al Patrimonio Mundial Gunkanjima ) , representada por Doutoku Sakamoto , propone la designación de la isla Gunkanjima como sitio Patrimonio Mundial de la UNESCO .

Isla de Hashima

Isla de Hashima
Isla de Hashima
Isla de Hashima
Isla de Hashima
Isla de Hashima
Isla de Hashima