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Tribus perdidas y aisladas sin contacto con la civilización

Por todo el planeta todavía existen comunidades humanas que han optado por vivir al margen del mundo moderno. Son las denominadas tribus no contactadas o "tribus perdidas", pueblos indígenas que permanecen en completo o casi completo aislamiento, sin establecer vínculos sostenidos con la civilización global. Estos grupos, repartidos principalmente en regiones remotas de la Amazonía, las selvas de Papúa Nueva Guinea o islas del océano Índico, representan una de las últimas expresiones vivas de formas de vida ancestrales que han logrado resistir al paso del tiempo y a la expansión de la modernidad.

Tribus aisladas al margen de la civilización
Estas tribus han desarrollado sus propias culturas, lenguas y modos de vida en completa independencia durante generaciones, y muchas de ellas rechazan activamente el contacto con el exterior. Este aislamiento, en la mayoría de los casos, no es un capricho, sino una estrategia de supervivencia. 

La historia reciente ha demostrado que el encuentro con forasteros suele implicar la introducción de enfermedades para las que no tienen defensas, la pérdida de sus tierras, la violencia y el colapso de sus estructuras sociales. Por esta razón, muchos gobiernos y organismos internacionales han adoptado políticas de protección basadas en el respeto a su decisión de permanecer aislados.

El simple hecho de que en pleno siglo XXI existan pueblos que han logrado mantenerse invisibles o al margen de la civilización, sirve también para plantear interrogantes sobre los límites del progreso, el respeto a la diversidad cultural y la relación del ser humano con la naturaleza. Estas tribus no solo custodian conocimientos únicos sobre el entorno que habitan o hablan lenguas al borde de la extinción que difícilmente llegaremos a conocer y que se perderán con ellos, sino que también nos obligan a replantear el concepto de "desarrollo" desde una perspectiva menos etnocéntrica. 

En las tribus perdidas del planeta y sin contacto con la civilización, sobrevive en definitiva una humanidad distinta, silenciosa y frágil, cuya existencia nos recuerda que el mundo sigue siendo mucho más vasto y complejo de lo que creemos.

Los Sentineleses

En una pequeña isla del océano Índico llamada Sentinel del Norte, parte del archipiélago de las Islas Andamán (India), habita una de las tribus más misteriosas y herméticas del planeta. Los sentineleses han rechazado todo tipo de contacto exterior con una firmeza extraordinaria. Se cree que llevan más de 60.000 años viviendo en la isla, completamente ajenos a los cambios tecnológicos, sociales y políticos del mundo exterior. Su población estimada varía entre 50 y 150 individuos, aunque se desconoce el número exacto debido a la imposibilidad de realizar censos directos.

Los intentos de acercamiento por parte de investigadores, misioneros o autoridades han terminado en rechazos violentos. En 2006, los sentineleses mataron a dos pescadores que se acercaron demasiado a sus costas; y en 2018 un misionero estadounidense que intentó evangelizarlos fue también asesinado por la tribu

El gobierno indio ha declarado la isla como zona restringida y ha optado por una política de no intervención, limitando cualquier acercamiento por respeto a su decisión de aislamiento y para evitar la introducción de enfermedades a las que no tienen inmunidad. Se sabe que los sentineleses viven de la caza, la pesca y la recolección, y que usan herramientas rudimentarias hechas con piedra, madera y metal, materiales que recogen de naufragios. Más allá de eso, su lengua, organización social y espiritualidad siguen siendo por otra parte un completo misterio.

La tribu no contactada de los Sentineleses


Los Korubo

Los Korubo son una de las tribus más temidas y enigmáticas de la selva amazónica, y durante años fueron objeto de una tensa vigilancia por parte de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), el organismo brasileño encargado de proteger a los pueblos indígenas. Viven en lo profundo del estado brasileño de Amazonas, cerca de la frontera con Perú, y se les conoce también como "los hombres del garrote" debido a su fama de usar gruesos palos de madera como armas defensivas. 

A diferencia de los sentineleses, los Korubo han tenido algunos contactos parciales y accidentales con el mundo exterior, especialmente en los años 90, cuando varios miembros fueron contactados en diversos intentos de establecer comunicación. Sin embargo, otros grupos de la misma etnia permanecen en completo aislamiento. 

Los enfrentamientos violentos con madereros ilegales, cazadores furtivos y otras tribus indígenas han dejado una estela de conflictos en su historia reciente. Se sabe que son cazadores y recolectores, y que dominan el uso de cerbatanas y garrotes. Su dieta incluye monos, peces y frutos selváticos, y construyen viviendas colectivas en zonas de difícil acceso.

La visión popular de los Korubo como "tribu agresiva" ha sido matizada por los investigadores, quienes han señalado que sus ataques han sido casi siempre en defensa de su territorio. Algunos documentales y vuelos sobre la zona han logrado captar unas pocas imágenes de sus campamentos, revelando una vida comunitaria organizada en torno a la selva y al río. Su caso es además uno de los más controvertidos en el debate entre la protección y el contacto forzado.

La tribu de los Korubo en el Amazonas


Los Mashco Piro

Esta tribu, un grupo nómada y esquivo conocido como los Mashco Piro, es considerada uno de los grupos no contactados más visibles del continente americano, ha despertado especial interés por sus repetidas apariciones esporádicas a orillas de ríos o cerca de comunidades nativas ya contactadas. Habitan dentro del Parque Nacional del Manú, en el sureste del Perú . 

Los Mashco Piro forman parte de la familia lingüística arawak y, aunque algunos subgrupos han sido contactados en el pasado, una buena parte de ellos ha optado por mantenerse en aislamiento. A partir del año 2010, aumentaron los avistamientos debido a la deforestación y al avance de actividades extractivas cerca de su territorio, lo que los ha obligado a salir ocasionalmente del bosque. En algunas de estas apariciones han pedido comida o utensilios mediante señas, pero en otros casos han reaccionado con agresividad.

En 2012, un guarda peruano murió a causa de una flecha lanzada por un grupo de Mashco-Piro, lo que puso en alerta a las autoridades. Desde entonces, se ha reforzado la política de evitar cualquier contacto directo. A pesar de ello, existen fotografías y vídeos tomados a distancia que muestran sus atuendos, arcos y peinados tradicionales. Su movilidad constante en la selva hace realmente difícil su localización, pero se sabe que viven de la caza, la pesca y la recolección, y que tienen conocimientos avanzados de plantas medicinales. Su caso ilustra la delgada línea entre el aislamiento voluntario y la presión externa que empuja a algunas tribus a un contacto no deseado.

La tribu aislada de los Mashco Piro en Perú


Los Flecheiros

Conocidos por ese apodo portugués que significa “los arqueros”, los Flecheiros son una de las tribus no contactadas más enigmáticas del Amazonas brasileño. Su nombre proviene del único dato concreto que se tiene sobre ellos: el uso letal de arcos y flechas. Habitan en la región del Valle del Javari, una de las zonas con mayor concentración de pueblos indígenas aislados del mundo, cerca de la triple frontera entre Brasil, Perú y Colombia.

Los Flecheiros nunca han sido contactados oficialmente, y la información sobre ellos proviene principalmente de sobrevuelos, testimonios de otras tribus y rastros encontrados en la selva. Se han reportado además varios encuentros violentos entre ellos y narcotraficantes, madereros o pescadores ilegales. En 2017, un grupo de mineros ilegales fue acusado de haber matado a varios miembros de esta tribu, aunque los cuerpos nunca se encontraron y el caso nunca se resolvió. Estos hechos generaron gran indignación y reactivaron el debate sobre la necesidad de proteger estas comunidades ante el avance del crimen organizado en la Amazonía.

Se presume que los Flecheiros viven en pequeños grupos familiares, dispersos y móviles, adaptándose al entorno con una notable capacidad de camuflaje y conocimiento del territorio. Como otras tribus amazónicas, su supervivencia depende de una relación profunda con la selva, de la cual obtienen alimento, medicinas, materiales de construcción y todo lo necesario para su subsistencia.

La tribu no contactada de Los Flecheiros en Brasil


Los Toulambi

En las montañas del interior de Papúa Nueva Guinea, uno de los lugares más diversos del mundo en términos culturales y lingüísticos, se encuentra el misterioso grupo conocido como los Toulambi. Aunque no son estrictamente una tribu no contactada hoy en día, fueron protagonistas de un curioso episodio en 1993, cuando un equipo de televisión francés, liderado por Jean Pierre Dutilleux, logró filmar su primer contacto documentado con personas ajenas a su cultura. 

El vídeo, ampliamente difundido años después, muestra cómo los miembros de la tribu reaccionan con asombro, miedo y fascinación al ver un espejo, una cámara o simples gafas de sol. (Primitive Forest Tribe Meets Modern Man for the First Time)

Los Toulambi vivían en aislamiento relativo en un entorno montañoso, con una economía basada en la horticultura, la caza y la recolección. En el documental filmado en 1993, se muestra su estructura social, su armamento rudimentario, sus pinturas corporales y la forma ritualizada en la que establecen contacto con los recién llegados. Aunque más tarde surgieron dudas sobre su veracidad o si se trataba de una puesta en escena parcial, el caso dejó una fuerte impresión en la opinión pública sobre lo que implica un "primer contacto" con una tribu perdida en tiempos modernos.

La tribu aislada de los Toulambi


Los Ayoreo-Totobiegosode

Los Ayoreo-Totobiegosode son una rama del pueblo ayoreo que ha optado por el aislamiento desde hace décadas, huyendo de la deforestación, las misiones religiosas y las incursiones de ganaderos que desde los años 60 han transformado radicalmente su territorio ancestral, situado en el vasto y seco territorio del Gran Chaco paraguayo, una de las regiones más áridas y menos exploradas de Sudamérica. Se trata demás de uno de los pocos grupos indígenas no contactados del continente fuera de la Amazonía.

A diferencia de otras tribus completamente aisladas, existen Ayoreo ya contactados que han relatado las vidas de sus parientes aún ocultos en el monte. Se sabe que estos grupos en aislamiento viven en campamentos móviles, con estructuras ligeras hechas de ramas y hojas, y que mantienen un profundo conocimiento de las plantas y los ciclos naturales del Chaco. Son expertos cazadores de armadillos, jabalíes y otros animales locales, así como recolectores de frutos silvestres y miel.

A lo largo de los años, ha habido intentos de establecer contacto, generalmente impulsados por misiones evangélicas, pero también denuncias de que algunos encuentros se han producido de forma violenta o forzada. Los Ayoreo-Totobiegosode enfrentan una amenaza grave y constante: la deforestación acelerada de su territorio, considerado uno de los más devastados del mundo por el avance de la ganadería industrial. Activistas y organizaciones como Survival International han denunciado en los últimos años que estos pueblos están siendo literalmente arrinconados sin posibilidad de huir y quizás de sobrevivir.

Miembro del pueblo Ayoreo-Totobiegosode


Los Zo’é

En el estado brasileño de Pará, al norte del río Amazonas, vive un grupo indígena conocido como los Zo’é. Aunque hoy algunos miembros mantienen cierto contacto con el mundo exterior a través de misiones médicas controladas, durante mucho tiempo fueron considerados una tribu no contactada. Su primer encuentro oficial con el mundo exterior se dio en los años 80, cuando misioneros evangélicos estadounidenses de la organización Summer Institute of Linguistics llegaron a la región, dejando a su paso enfermedades que provocaron varias muertes y desorganización social.

Desde entonces, el gobierno brasileño y la FUNAI implementaron una política de protección más rigurosa, restringiendo los accesos a su territorio y permitiendo únicamente misiones sanitarias y antropológicas con criterios estrictos. Los Zo’é son conocidos por su apariencia distintiva: tanto hombres como mujeres llevan grandes discos de madera atravesados horizontalmente en el labio inferior, conocidos como "poturu". 

Viven en casas comunales, practican la horticultura (principalmente mandioca y frutas tropicales), la caza y la pesca, y mantienen una organización social igualitaria. Su lengua, su cosmovisión y su relación con la selva son temas de estudio actualmente, siempre con la premisa del respeto a su decisión de autonomía.

La tribu aislada de los Zo’é


Los Awá

Considerados por algunas organizaciones como los indígenas más amenazados del planeta, los Awá viven en el noreste del Brasil, en el estado de Maranhão. A lo largo de las últimas décadas, este pueblo ha sufrido una fuerte presión por parte de madereros ilegales y colonos que han invadido sus territorios. Aunque algunos grupos Awá ya han sido contactados y viven en pequeñas comunidades asistidas por el Estado, otros permanecen en completo aislamiento en los últimos fragmentos de selva que aún sobreviven.

Los Awá son nómadas y excepcionalmente móviles. Se desplazan con frecuencia por la selva, llevando con ellos a sus animales domesticados, incluyendo monos y coatíes que crían como parte de su familia. Esta cercanía con la fauna ha sido documentada por fotógrafos como Sebastião Salgado, cuyas imágenes ayudaron a visibilizar su situación internacionalmente.

En 2014, tras una campaña mundial, el gobierno brasileño expulsó a los invasores de parte de su territorio, pero la amenaza persiste. Cada año, nuevos focos de deforestación ponen en riesgo a los grupos que aún se mantienen ocultos. Su supervivencia depende de la eficacia de las políticas de protección y de la voluntad política para hacerlas cumplir en una región donde la selva es constantemente arrasada por intereses económicos.

Tribu de los Awá en el Amazonas


¿Existen tribus no contactadas en África?

A diferencia de regiones como la Amazonía o Papúa, África no alberga tribus confirmadas que permanezcan en completo aislamiento del mundo exterior. Sin embargo, sí existen grupos extremadamente aislados o de difícil acceso, cuya cultura y estilo de vida tradicional se han mantenido con muy poca influencia externa.

Entre los más destacados están los Hadza de Tanzania, un grupo de cazadores-recolectores que aún vive de forma similar a sus ancestros del Paleolítico. También están los Mbuti y otros pueblos pigmeos del Congo, cuyas sociedades dependen del bosque ecuatorial y mantienen estructuras sociales orales y muy poco jerarquizadas. Aunque estos grupos conocen la existencia del mundo moderno, muchas veces han decidido voluntariamente vivir al margen de él.

En algunas zonas del sur de Etiopía o del norte de Namibia, existen comunidades seminómadas, como los Mursi o los Himba, que conservan modos de vida ancestrales, pero que interactúan con turistas, comerciantes o misiones religiosas. La gran diferencia respecto a Sudamérica o Asia es que en África, debido a la larga historia de colonización, guerras y explotación económica, prácticamente no quedan regiones intactas o selvas vírgenes donde pudieran sobrevivir pueblos o tribus perdidas sin contactar.

Tribu Hadza en África


¿Cuántas tribus no contactadas hay en el planeta?

Aunque el número exacto es difícil de determinar, se estima que existen entre 100 y 150 tribus no contactadas en todo el mundo. La gran mayoría se encuentra en la región amazónica, especialmente en Brasil y Perú, donde sobreviven decenas de grupos que han evitado o rechazado sistemáticamente el contacto con la civilización. 

Brasil, por ejemplo, ha identificado oficialmente más de 100 posibles pueblos aislados, aunque solo una parte de ellos ha sido confirmada. En Perú, uno de los países de América que aún mantiene un alto porcentaje de población indígena, se han registrado al menos 20 grupos indígenas en aislamiento, muchos de ellos en zonas selváticas cercanas a las fronteras con Brasil, Bolivia y Colombia.

Fuera de Sudamérica, Papúa Nueva Guinea y las islas vecinas de Indonesia albergan decenas de grupos que aún viven con estructuras sociales y tecnológicas preindustriales, algunos de los cuales mantienen un contacto mínimo o nulo con el exterior. En el océano Índico, los sentineleses de la Isla Sentinel del Norte son el ejemplo más extremo de aislamiento, habiendo rechazado cualquier forma de acercamiento durante siglos. 

Mapa de tribus aisladas y no contactadas en Sudamérica
Las amenazas que enfrentan estas tribus son múltiples y crecientes. La deforestación, la minería ilegal, la expansión de proyectos agrícolas o petroleros, el narcotráfico, y el avance de carreteras o asentamientos humanos destruyen su hábitat y provocan encuentros forzados que suelen terminar en violencia o enfermedades. 

Muchas de estas poblaciones carecen de defensas inmunológicas contra virus comunes para nosotros, lo que puede hacer que un simple resfriado sea letal. Además, los conflictos con madereros ilegales, cazadores furtivos o incluso con grupos religiosos han generado masacres, desplazamientos forzados y traumas culturales de difícil reparación.

Para proteger a estas comunidades, algunos países han establecido marcos legales específicos. En Brasil, la política oficial es la del "no contacto", promovida por la FUNAI (Fundación Nacional del Indio), que busca proteger la autonomía territorial y cultural de estos pueblos. Perú ha creado las llamadas Reservas Territoriales y Reservas Indígenas, espacios legalmente reconocidos donde se prohíbe toda actividad externa, como la tala o la exploración de recursos naturales. India, por su parte, prohíbe acercarse a la Isla Sentinel y ha establecido una zona de exclusión alrededor de la misma. Además, organizaciones como Survival International o COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica) desempeñan un papel fundamental en la denuncia de violaciones y en la presión internacional para salvaguardar a estas comunidades.

A pesar de estas medidas, la realidad es frágil. Las leyes muchas veces no se cumplen, y la protección efectiva depende en gran medida de la voluntad política y de la presión de la sociedad civil. La existencia de tribus no contactadas no es solo un testimonio de resistencia cultural, sino también un recordatorio de que todavía hay lugares en el mundo donde la diversidad humana se expresa de formas profundamente distintas. Protegerlas no es solo un acto de justicia histórica, sino también un compromiso con la biodiversidad, el respeto y la pluralidad del planeta.

Mapa con la distribución de las tribus aisladas y no contactadas en el planeta

Batalla de Arausio, el mayor desastre militar de Roma

La época del Imperio Romano se desarrolló entre el año 27 a.C y el 476 d.C, siendo la etapa de mayor esplendor que alcanzó esta antigua civilización. Fue también la época en la que Roma alcanzó su máxima extensión, dominando todas las costas del Mediterráneo, y convirtiéndose en la gran superpotencia de la época.

Batalla de Arausio - Legiones RomanasPara construir su Imperio, Roma tuvo que hacer frente a numerosos enemigos, desde otras grandes potencias como Cartago, en las denominadas Guerras Púnicas, a tribus y pueblos que poblaban Europa o el norte de África y que genéricamente, eran considerados como bárbaros por los romanos.

Una historia de grandes victorias que convirtieron a Roma en la potencia dominante del Mediterráneo durante siglos, pero plagada también de grandes derrotas, destacando: la batalla de Cannas, en el 216.a.C, cuando el cartaginés Aníbal Barca venció a las tropas romanas a pesar de encontrarse en inferioridad numérica; o la batalla del Bosque de Teutoburgo, cuando Roma fue derrota por una alianza de pueblos germanos en el año 9 d.C.

Sin embargo, ninguna de estas grandes derrotas de la historia de Roma fue tan sangrienta y causó tantas pérdidas al ejército romano como la ocurrida en el sur de Francia, en el año 105 a.C. Se la conoce como la Batalla de Arausio, y fue la mayor derrota en la historia de Roma y una de las batallas con más pérdidas humanas del mundo Antiguo.

Migraciones de los cimbrios y teutonesEn el siglo II a.C., los cimbrios (o cimbros), un pueblo de origen germánico y celta, junto con los teutones, iniciaron una migración a través de la Galia y el norte de Hispania, incitando a otras tribus como los helvecios a rebelarse y luchar contra Roma. La por entonces República Romana, mandó a Quinto Servilio Cepión, militar y procónsul de la antigua provincia romana de la Galia Narbonense (al sur de Francia), que adoptara una posición defensiva en este territorio, ya que esperaban una posible invasión de estas tribus, que finalmente se produjo en el año 105 a.C.

El ejército del procónsul Quinto Servilio Cepión acampó en una orilla del río Ródano, cerca del pueblo de Arausio. Mientras tanto, el senado romano, había enviado también al cónsul Cneo Malio Máximo, un militar inexperto, al mando de las legiones del norte, para ayudar a defender las posiciones romanas en la Galia. La orden de Malio Máximo era reemplazar a Quinto Servilio como procónsul de la Galia Narbonense y tomar el mando del ejército, sin embargo, Cepión se opuso, negándose a cooperar, y Máximo acabó acampando su ejército en la otra orilla del río Ródano.

Expansión de Roma en el Siglo II a.C.El motivo principal de esta disputa, es que Malio Máximo era un "Homo novus", un hombre que procedía de la nobleza rural y no de la aristocracia, algo que Quinto Servilio no aceptaba por orgullo, negándose a servir bajo sus órdenes. Cuando llegaron las tribus de los cimbrios y los teutones bajo el mando del rey cimbrio Boiorix, se encontraron a un ejército romano dividido en dos partes con dos ineptos generales al mando.

La gran batalla de Arausio se produjo el 6 de octubre del año 105 a.C, con un número de fuerzas en combate impresionante para la época. Por un lado se encontraba el ejército romano, formado por entre 80.000 y 100.000 legionarios, cerca de 50.000 auxiliares y más de 5.000 jinetes. En total, entre 150.000 y 200.000 efectivos sumando los ejércitos de Máximo y de Cepión. En frente, cerca de 200.000 guerreros cimbrios y teutones, o 300.000 según relató el historiador griego Plutarco.

El primer contacto entre ambos bandos ocurrió unos días antes, cuando Malio Máximo envió al legado Marco Aurelio Escauro, al mando de la caballería, compuesta por 5.000 jinetes, para que acampara 50 kilómetros al norte del enemigo para vigilarle. Sin embargo la estrategia fue un fracaso, ya que se encontraron con una avanzadilla de los cimbrios que les rodearon y atacaron su campamento. Las tribus germanas arrasaron el campamento romano y capturaron al legado Escauro vivo, llevándole ante su jefe, el rey Boiorix.

Ataque cimbrio al campamento romano - Batalla ArausioAunque Escauro no fue humillado por su captura, aconsejó a al rey cimbrio que se dieran la vuelta y regresaran a sus tierras de origen antes de que su pueblo fuera destruido por las fuerzas romanas. Boiorix entró en cólera e indignado por su arrogancia, ejecutó al legado romano, que según los relatos, fue quemado vivo en una jaula de mimbre.

Para intentar unir los dos ejércitos, el senado romano envió a varios representantes para que mediaran entre los dos generales. Cuando parecía que Cepión iba a ceder, moviendo su ejército al mismo lado del río que el de Malio Máximo, decidió finalmente que la batalla debía darse en un lugar diferente, cruzando el río con sus tropas y estableciendo el campamento más cerca de las tribus germanas, a 30 kilómetros del ejército de Malio.

Viéndose rodeado por dos ejércitos a ambos lados, Boiorix se replanteó la estrategia y se dispuso a negociar con Malio Máximo una posible rendición. Ante la incertidumbre de que las negociaciones prosperaran y Máximo volviera a Roma triunfante, Cepión lanzó un asalto repentino contra el campamento cimbrio el 6 de octubre. Un ataque precipitado sin ninguna estrategia ni táctica estudiada, que se encontró con una férrea defensa por parte de las tribus germanas. El ejército de Cepión fue aniquilado casi por completo, permitiendo a los cimbrios saquear el propio campamento de Cepión que se había quedado prácticamente indefenso. Cepión consiguió escapar ileso del campo de batalla.

Ataque guerreros cimbriosCon esta nueva situación, y la confianza de obtener una victoria fácil, los cimbrios se lanzaron al ataque para destruir también las fuerzas romanas comandadas por Malio Máximo. Hundidas moralmente por la lucha interna entre los dos generales y la masacre que acababan de presenciar, las legiones romanas que quedaban tuvieron que hacer frente a los guerreros cimbrios en una situación desesperada y mal posicionados en el campo de batalla.

Al carecer de la caballería, uno de los flancos quedó al descubierto y fue aprovechado por los cimbrios para arrinconar a los romanos. Las tropas de Malio habían quedado situadas de espaldas al río, por lo que no pudieron huir en retirada. La mayoría de los que intentaron escapar por esa vía, acabaron ahogados en el Ródano, debido a su escasa destreza nadando y al peso de sus armaduras.

La cifra de víctimas que se cobró la batalla de Arausio es cuestión de debate entre los historiadores. El historiador romano Tito Livio, estimó que cerca de 80.000 soldados romanos murieron en el combate, a los que habría que sumar las tropas auxiliares. El historiador alemán Theodor Mommsen, afirmó que además de los 80.000 soldados, perecieron también cerca de 40.000 auxiliares y no combatientes.

Desastre militar de Roma en ArausioTampoco se sabe con exactitud el número de bajas que sufrieron los guerreros cimbrios, aunque se estima en torno a 15.000. Plutarco, en su obra "Vida de Marius", menciona que el terreno de los campos de la batalla donde se había librado el combate, fueron tan fértiles por los restos humanos, que fueron capaces de producir "copia magna" (una gran cantidad) de rendimiento durante muchos años.

Una derrota absoluta que se convirtió en el mayor desastre militar en la historia de la antigua Roma. Aunque por parte del ejército romano apenas quedaron unos pocos supervivientes, tanto el procónsul Quinto Servilio Cepión como el cónsul Cneo Malio Máximo, sobrevivieron al desastre de Arausio y regresaron a Roma, donde fueron juzgados diez años después.

Cepión fue acusado de "pérdida de su ejército", fue condenado al exilio, perdió la ciudadanía romana y se le hizo pagar una multa de 15.000 talentos. Murió exiliado en la ciudad de Esmirna, Turquía. Malio Máximo, perdió a sus hijos en la batalla y fue acusado por los mismos cargos, siendo juzgado y condenado también al exilio.

Expansión de la República e Imperio RomanoLa derrota en la batalla de Arausio fue un duro golpe para Roma, que perdió gran parte de su ejército y les dejó con un temible enemigo acampado al otro lado de los ahora indefensos pasos alpinos, quedando la propia Italia a merced de una posible invasión de las hordas bárbaras. Sin embargo, Roma seguía siendo una gran potencia, que llevaba siglos en expansión y estaba acostumbrada tanto a las victorias como a reponerse de las grandes derrotas.

Los cimbrios se enfrentaron a otras tribus y posteriormente marcharon hacia los Pirineos en vez de dirigirse a Italia. Esta maniobra les dio tiempo a los romanos para reorganizarse y pocos años después, con el cónsul Cayo Mario al mando, Roma se enfrentó nuevamente a las tribus germanas, recuperando el sur de la Galia y expandiendo aún más su territorio, que llegaría a su máxima extensión tiempo después, durante la época del Imperio Romano.

La batalla de Arausio

Vivir en el mar: Los Bajau Laut

Conocidos como "los nómadas del mar", los Bajau Laut (Badjao, Bajaw, Bajao, Badjau, o Badjaw) , son una tribu o grupo étnico que habitan en el Triángulo de Coral , un área marítima tropical situada en el Pacífico, en el sureste asiático , en las aguas de Malasia , Filipinas e Indonesia .Su gran peculiaridad es que llevan un estilo de vida totalmente adaptado al mar desde hace siglos , hasta tal punto , que algunos de ellos no han pisado tierra firme nunca .
Son conocidos también como pueblo Sama o Samal.

Bajau LautSus orígenes y cómo terminaron asentándose en esta zona no están muy claros . Históricamente , el pueblo Sama ha sido un pueblo marinero nómada y se cree que provienen originariamente de las costas del sur de Filipinas . Uno de los primeros documentos que hablan de este pueblo pertenece a la marina portuguesa y está datado en el año 1511.

Hay indicios de que llegaron a las islas Lingga (Indonesia) y al archipiélago de Riau hace más de 300 años. Se conoce también una migración de los Sama hace más de 100 años al Noroeste de Borneo ya que tras la caída del Sultán de Johor escaparon para estar bajo la protección del Sultán de Brunei. Una leyenda Sama narra que se originaron a partir de miembros de la Guardia Real del Sultanato de Johor . Después de la caída del imperio malayo de Malaca se asentaron a lo largo de la costa este de Borneo tras haber sido llevados allí por las tormentas.

Bajau LautSe cree sin embargo que el pueblo Sama no son descendientes de la realeza del sultanato y es probable que sí desciendan de algunos trabajadores , constructores de barcos o agricultores que huyeron por la cruel limpieza étnica que se produjo tras la caída del trono de Johor.

Su estilo de vida no ha variado demasiado en años . Viven en el mar por el comercio y la pesca de subsistencia . Se mantienen siempre cerca de la costa asentando sus casas sobre pilotes de madera en el mar y viajan en Lepa-Lepa , una embarcación artesanal para desplazarse y que también usan como casa . Su adaptación al mar es impresionante . Se sumergen a profundidades de 20 metros aguantando más de 5 minutos bajo el agua con una sola respiración para pescar con arpones caseros o para buscar perlas en el fondo marino que luego venden a los turistas.

Dado que el mar les da todo lo que necesitan , se dan casos de Bajau que no han llegado a pisar tierra firme o sólo lo hacen en contadas ocasiones . También se da el mal de tierra , es decir , que se marean al pisar tierra firme o incluso el cuerpo se llega a mover de forma inconsciente por la costumbre al balanceo de los barcos.

Triángulo de CoralLa zona elegida por los Bajau para asentarse no es casualidad . El Triangulo de Coral es el sitio con mayor biodersidad marina del mundo : en el viven el 76% de las especies de coral conocidas , 6 de las 7 especies existentes de tortugas marinas y más de 2.000 especies de peces de arrecifes . Esto le ha valido para ser conocido como el "Amazonas de los mares" . No sólo viven de él los aproximadamente millón de individuos que se cree que suman los pueblos Bajau , de este ecosistema dependen la economía y la subsistencia directa de más de 126 millones de personas .

Los pueblos Bajau se componen de varias tribus y comunidades bastante distintas entre sí tanto a nivel culturas , linguístico o religioso . Por lo general cogen el nombre de la isla o del lugar en el que se establecen varios años . Algunas de las más conocidas son los Bajau Ubian , los Bajau Simunul o los Bajau Suluk .

A día de hoy , aún muchos Bajau conservan su forma de vida tradicional ligada al mar mezclada con una cultura pré-islámica . De hecho se cree que ha sido en las últimas décadas cuando han empezado a crear sus casas sobre pilotes de madera cerca de la costa creando asentamientos , hasta entonces vivían enteramente en sus barcos . En algunas comunidades tienen un chamán y se siguen haciendo ofrendas a Dilaut Omboh , el dios del mar.

Bajau LautLa adaptación física a la vida marina de los Bajau les permite ver mejor y bucear durante largos períodos de tiempo en buceo libre . Algunos se rompen los tímpanos intencionadamente siendo jóvenes para poder bucear y cazar mejor en el mar . Esto ha provocado que muchos Bajau adultos tengan problemas de audición.

Su futuro , al igual que sus orígenes , es incierto . Se les ha denominado a menudo como "Sea Gypsies" ( gitanos del mar ) por su estilo de vida . Lo cierto es que muchos de ellos no tienen pasaporte , ni cuenta bancaria ni ningún tipo de identificación oficial.

La sobreexplotación pesquera y las nuevas formas de pesca como la pesca con dinamita o la pesca con cianuro están reemplazando sus antiguas técnicas , dañando los fondos marinos , los arrecifes y afectando especialmente a la vía de subsistencia de los Bajau . Esto ha provocado que en los últimos años descienda el número de Bajau que viven enteramente del mar mientras algunos programas gubernamentales intenta que se asienten en el continente . Sin embargo , debido a la discriminación que sufren en muchos casos , algunos de ellos acaban mendigando o emigrando . La mayor parte de los Bajau que acaban por emigrar se están estableciendo en Malasia e Indonesia donde existe una menor discriminación.

Bajau Laut

Bajau Laut

Bajau Laut

Bajau Laut